A pesar de las vueltas que dio en aquel duro y horrible sofá, tratando de alejar los pensamientos intrusivos que le aquejaban, Murdoc no pudo si quiera estar cerca de conciliar el sueño. La imagen del policía en el suelo entre sus piernas, haciéndole un oral no se alejaba de su cabeza, él que siempre fue de moral baja y pocos principios se sintió utilizado.

—Maldito poli marica —expresó al darse otra vuelta en el sillón— Lo peor es que sí que sabe chuparla.

Enojado, no quería admitir que aquella fue sin duda la mejor de su vida, pero odiaba la idea de no haber sido él quien lo inició, obligándolo a hacer a un lado su ética profesional como la otra noche. Por el contrario, fue el mismo detective quien lo orilló a recibir su boca sin oponerse, encima se atrevió a amenazarlo por su silencio. El cantante detestaba no tener el control.

Por otro lado, la idea de encontrarse atrapado de esa forma poco convencional no parecía tan mala, sobre todo cuando esos años estuvo sin acción alguna dentro de la fría y apestosa celda donde estuvo encerrado injustamente.

—¡Bah! Eso debería cabrearme, no excitarme —bufó molesto. Girando la vista hacia abajo miró su entrepierna, notando que logró una segunda erección en poco tiempo.

Todo eso no hizo más que frustrarlo, quería acción, algo más que una simple boca succionando como si no existiera un mañana, sin embargo, no le daría el gusto al maldito policía pervertido, de ser el caso, prefería mil veces morir o quedarse con las ganas.

Giró de nuevo su cuerpo, esta vez quedó boca abajo, en un intento inútil por bajarse las ganas, pero su miembro duro tocando el sofá estaba doliendo más de la cuenta, siendo consciente de su necesidad de liberación, se levantó para dirigirse al baño.

La deplorable casa no era muy grande, la distancia entre la sala y el baño principal no era mucha, tampoco debía pasar por la habitación de 2D. Murdoc se dirigió directo, sin escala alguna, pero un sonido que provenía al fondo de ese pasillo llamó su atención, aquel, parecía un murmullo de voz masculina, la que le resultó familiar.

—Debe estar hablando por teléfono —pensó al detenerse frente a la puerta del baño.

Dudó en entrar, la curiosidad resultó mayor a sus ganas de masturbarse, aunque no supo por qué diablos le interesaba lo que hiciera o dejara de hacer el abusivo oficial. Dirigió sus pasos con cautela, observando la puerta de la habitación entreabierta un poco, lo suficiente para que la luz del interior se colara hacia fuera y lo guiara a seguir caminando por ese oscuro pasillo.

Se detuvo a un metro para corroborar que quien hablaba, era el policía.

—Cállate, cállate —escuchó el susurró, comprobando que se trataba de él. —No, basta —continuó, con la voz temblando.

—Está loco —pensó el cantante con una sonrisa sardónica

—Eres un cerdo, es lo que eres... ¡No! no lo soy —habló 2D con un tono más elevado

—Definitivamente está loco —expresó sin sorpresa alguna, pero la curiosidad volvió a invadirlo, quería verlo por sí mismo.

Avanzó la distancia que le faltaba y logró asomarse con cuidado por la abertura entre el marco y la puerta misma. Miró al otro hombre de espalda a él, pero frente al polvoriento espejo, continuaba susurrando, pero esta vez cosas ininteligibles.

Murdoc frunció el entrecejo, ahora que observaba bien la habitación con la luz encendida, pudo notar lo descuidada que se encontraba, en contraste con el resto de la casa, que si bien no estaba muy ordenada o limpia, no se comparaba con esa alcoba, como si nadie la hubiera habitado en años.

—Maldita sea, está más desquiciado de lo que pensé.

De pronto, 2D dejó de murmurar y se quedó tan quieto como una estatua de piedra, Murdoc fue incapaz de alejarse, como si esperara que algo más sucediera, pero solo pasaron minutos en que ninguno de los dos se movió. Los pies del cantante se sintieron como dos pesados bloques de cemento, mientras admiraba la figura extraña e inmóvil del policía.

—Estás ahí —habló el detective con una voz más grave de lo normal

Murdoc extendió los párpados con sorpresa al escucharle, pues parecía como si lo hubiera hecho en su oído, eso lo confundió tanto que giró su cabeza al lado derecho para ver si no se trataba de alguna maldita broma de mal gusto, pero no encontró a nadie en la oscuridad de ese pasillo, en cambio, cuando giró su cabeza de nuevo hacia la habitación, 2D observaba en esa dirección, con sus grandes y vacíos ojos, sin expresión alguna.

—Poli marica... ejem, quise decir, detective, yo ya me iba —dijo mientras retrocedía un par de pasos

—Entra —ordenó desde el interior.

De la pura impresión, la erección de Murdoc bajó por completo, olvidando sus intenciones iniciales de tocarse en el baño. Tener a 2D enfrente e indicándole que pasara, no ayudaba a su desconcierto, ahora lucía "normal" al mirarlo, cuando momentos atrás, parecía una persona por completo diferente.

—Te estás pasando poli corrupto —se negó a entrar. —¿Qué deseas?

—Eres tú quien vino —respondió con tranquilidad.

2D avanzó hacia la entrada, en tanto Murdoc se quedó ahí, el tipo ya parecía el de siempre, aunque él ya no podría verlo de la misma manera, convencido de que no estaba bien de la cabeza, dudaba por completo de su cordura.

—Te dije que entres —insistió el gendarme

—No quería nada, yo me iba

—¡Entra con un demonio! —gritó fuera de sí

Murdoc enarcó una ceja de inmediato ¿qué se creía ese dándole órdenes sin sentido?

—¿Estás poseído acaso? —preguntó. Mirando fijo los profundos ojos oscuros

El policía curvó sus labios en una sonrisa extraña, aunque el cantante preguntó aquello en broma, ahora parecía creíble. Nunca creyó en cruentas historias de fantasmas o espíritus, pero en ese momento lo dudaba.

—¿Tienes miedo? ¿Tú? ¿Un asesino?

—Oye, oye, seré un hijo de las re mil putas, no un asesino —dijo orgulloso— Pero tú sí que eres un desquiciado ¿eh?

—¿Lo soy? —cuestionó impávido, pero manteniendo su sonrisa

—Me sacas de mi celda para que colabore con tu estúpida investigación, sin embargo, lo único que has hecho es chupármela. Pervertido —espetó indignado, lanzando un bufido después.

2D quedó en silencio tras oír eso, Murdoc notó que comenzó a tener dificultades para enfocar, a pesar de esos oscuros y profundos ojos casi sin vida. El cantante se quedó quieto observando, esperaba el próximo movimiento de aquel dentro de la habitación.

El policía tocó con fuerza su frente, apretando los dedos zurdos contra su cráneo, después de unos segundos guardó la compostura, como si nada hubiera sucedido, levantó la vista hacia el cantante y lo miró como si no supiera que estuvo ahí durante un largo rato.

—¿Qué diablos quieres? —preguntó confundido.

—¿Posesión o personalidad doble? Maldito lunático —pensó molesto, no estaba para juegos.

—Escucha —caminó hacia la puerta y la abrió por completo— No estuvo bien lo que hice en la sala, me disculpo

—Ah —sonrió divertido— ¿De qué hablas? Si tienes un gran talento para comértela toda —rio con fuerza, aunque seguía sin hacerle gracia.

—No volveré hacerlo, eres un custodio y yo un policía, ahora vete —ordenó con seriedad, más esa actitud logró encender a Murdoc

—¿Estás seguro poli marica? —preguntó para provocarlo

—Te dije que te volaría los sesos si volvías a decirme así —habló enojado

—Dime una cosa "respetado policia" —dijo en broma, burlándose— Te enciendo ¿no es cierto? —alargó su sonrisa bufona

—Lárgate de una vez —comentó cansado

—¿No pedías que entrara hace rato?

Desconcertado de oír eso, 2D frunció el ceño, preguntándose ¿De qué diablos hablaba ese loco? Cuando simplemente se acercó a su puerta y lo quedó mirando como un acosador. Al ver Murdoc que el detective de verdad parecía extrañado de su afirmación, lanzó un sonido de exclamación.

—Lo quieres, deseas esto —con descaro, el cantante se tocó la entrepierna, pasando después la lengua por sus dientes superiores.

Aunque quiso evitarlo no pudo hacerlo, el gendarme desvió la vista hacia abajo y observó la mano que cubría bajo el abdomen de Murdoc, luego levantó la vista poco a poco y la instaló en los ojos lujuriosos del artista. Tragó saliva.

A su vez, Murdoc rio para sus adentros, eso sí que le gustaba, no que el maldito policía se creyera el dominante, quien daba las órdenes, quería ser él quien jugara con las bajas pasiones del oficial, ponerlo contra las cuerdas y hacerlo violar las reglas.

—Te dije que te fueras, no haré lo incorrecto de nuevo —insistió con paciencia, dispuesto a no dejarse seducir.

—¿Estás seguro poli?

Convencido de no fallar, Murdoc se acercó a 2D, que no se movió ni un poco, se detuvo a menos de 15 centímetros y le agarró la mano derecha.

—Es el arma de mejor calibre que has hecho disparar, admítelo —instó a tocarlo, dirigiendo la mano del policía hacia su sexo duro

Pese a no querer volver a caer, el detective no pudo resistirse, sentir la textura rígida bajo su piel aunque los separaba la tela del pantalón fue el detonante. De nuevo parecía que su moral, sus principios éticos y cualquier debate sobre lo correcto quedó en el olvido. 2D apretó la mano para sujetar con firmeza.

—¿La quieres? Pídela —ordenó, tomando el control total de la situación, o eso creyó

Sin detenerse, 2D continuó apretando hasta hacer gritar a Murdoc. El cantante intentó apartarlo, pero el policía no lo soltó, por el contrario, apretó lo más fuerte que pudo y empujó a Murdoc, logrando que diera pasos hacia atrás, cuando se topó con la cama cayó sentado. Finalmente 2D lo soltó, inclinándose hacia él lo observó con esos oscuros ojos.

—¿Quieres que la chupe? Suplica —invirtió los papeles

Para mostrar dominio, levantó el pie derecho y lo colocó sobre la entrepierna, acercando tanto su rostro que casi sus labios se tocan

Murdoc se sintió confundido ¿En qué momento pasó de seducir al policía a ser orillado a eso? No se podía permitir semejante humillación, por lo que sonrió con descaro en un intento vano por no dejarse.

—Vete al carajo —respondió, lanzando un desagradable escupitajo en su mejilla

La saliva cayó en el rostro del detective, pero no se movió ni inmutó en un inicio mientras esta se deslizaba por su rostro. Dos segundos después, apretó con más fuerza su pie, logrando que de nuevo el cantante gritara, pero haciendo un esfuerzo sobrehumano por no dejar de sonreír.

—Haré que tus testículos revienten —amenazó sin dejar de empujar el peso de su cuerpo hacia su pie.

—¡Solo hazlo, mierda, hazlo! —cedió al fin

—¿Hacer qué? —fingió demencia, sin aflojar la agresión

—Chúpamela maldito enfermo —suplicó, sintiendo que se desmayaría del dolor

—No quiero —respondió relajado, aflojando por fin su apretón.

Como si nada hubiera pasado, se alejó de Murdoc, cuyo pene seguía tan erecto como hace rato, pero con un dolor punzante, tanto por la fuerza del agarre, como por no poder culminar, el interior de su pantalón apretaba como nunca.

—Ahora vete, prisionero de quinta —espetó, siendo él quien ahora lanzaba un escupitajo hacia el cantante, el que se estrelló cerca de su nariz

2D limpió el rastro de saliva de su cara y caminó tranquilo hacia la ventana de su habitación, el aire comenzaba a filtrarse y tenía frío. Mientras tanto Murdoc se acariciaba para aminorar el dolor.

—Me las pagarás poli marica —susurró enojado

Murdoc tuvo una brillante idea y sonrió amplio, se puso de pie y volteó hacia la cama, agarró la almohada y se bajó el pantalón, comenzando a masturbarse sobre esta. Lanzó descarados gemidos creyendo que el otro miraba, pero 2D no solo no observaba, sino que su atención se mantenía hacia fuera.

—Ah sí —gimoteó al venirse, lanzando la totalidad del semen sobre la almohada. —Te dejé la cena

Esperó un segundo la reacción, pero esta no llegó, así que giró su cuerpo hacia la ventana, 2D parecía absorto mirando algo.

—¿Estás poseído de nuevo? —preguntó en broma, dando unos pasos hacia el detective— Diablos ¿qué es ese olor? —tapó su nariz de inmediato y llegó hasta él

El cantante se asomó hacia fuera, mirando lo mismo que 2D. El cadáver de un felino estaba cerca del alfeizar de la ventana, tenía las entrañas reventadas y una expresión de terror en su rostro, con los ojos ampliamente abiertos y el ocico también.

—Que asco —miró con desagrado lo que alguna vez fue un gato. —¿Era tuyo?

—¿Quién pudo hacer esto? —susurró para sí, más que para Murdoc, estaba consternado

—Oye Poli —habló el cantante, señalando algo en el piso

2D desvió la mirada hacia el sitio indicado, sus ojos se instalaron en un cuchillo ensangrentado que yacía cerca de sus pies. Abrió los ojos de forma extensiva y aunque estos eran oscuros, Murdoc pudo notar el horror en ellos.

—Vaya, todo indica que el asesino eres tú —concluyó como mofa, una especie de ironía que le recordó su propia situación

No lejos de ellos, también en el piso, se encontraba una camisa del policía, era blanca y tenía sangre, pero no que hubiera salpicado, por el tipo de manchas parecía que se limpiaron con ella.

—Lárgate —habló por lo bajo, pero Murdoc no obedeció— ¡Te dije largo! —volteó hacia él de manera amenazante.

El cantante solo se encogió de hombros, no le importaba en absoluto el maldito gato, tampoco el policía desquiciado, lo único que quería es que todo terminara y lo dejaran en paz de una vez por todas. Salió de la habitación y regresó a la sala, a diferencia de antes, esta vez pudo quedarse dormido casi al instante.


Hola a todas y todos, después de casi 7 años he vuelto actualizar esta historia, espero terminar este y otro fanfic que dejé inconclusos hace años. No prometo cada cuánto habrá actualización, pero si aún hay quien me lea, mil gracias, a la vez espero conseguir nuevos lectores. Hasta la próxima, dejen comentarios.