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Gracias a Robert y Michael por su apoyo!
El silencio inundó el campo de entrenamiento ante las palabras de Kakashi. Sakura mostraba una expresión confundida. Naruto levantó una ceja y Sasuke frunció los labios.
—¿Dejar de ser ninjas? ¿Qué quieres decir? —preguntó Naruto, sus cejas se hundieron en un profundo ceño fruncido—. Obtuve los cascabeles —añadió, levantando la mano que los sostenía para demostrar su punto.
—Es porque vosotros tres simplemente sois críos que ni siquiera merecen ser ninjas —replicó Kakashi con tranquilidad.
Sasuke gruñó y se abalanzó hacia el Jonin.
—¡Sasuke-kun! —habló Sakura, preocupada.
—Idiota —murmuró Naruto, cerrando los ojos, sabiendo el resultado sin necesidad de verlo.
Kakashi neutralizó a Sasuke con facilidad, utilizando su vasta experiencia en combate. En un movimiento rápido y preciso, le hizo una llave que lo dejó completamente inmovilizado. Kakashi se sentó sobre Sasuke, asegurando su posición. Colocó un pie firme sobre la cabeza del Uchiha y obligó a una de las manos de Sasuke a cruzarse sobre su espalda, inmovilizándolo por completo y asegurándose de que no pudiera moverse.
—¿Lo veis? Solo sois críos —dijo el Jonin.
—¡No aplastes a Sasuke-kun! —gritó Sakura con un rostro furioso.
—¿De verdad pensáis que ser un ninja es fácil? —interrogó Kakashi con una mirada seria sobre los Genin. Los tres jadearon ligeramente sorprendidos, sin saber muy bien cómo responder—. ¿Por qué creéis que estamos entrenando dividiéndonos en grupos?
—¿Qué quieres decir? —cuestionó Sakura, confundida.
—En otras palabras, ninguno de vosotros entiende el cometido de esta prueba.
—El cometido es para hacer que trabajáramos en equipo, ¿no? —comentó Naruto, estrechando la mirada. Logró descifrarlo al unir las palabras de Kurenai el día anterior y las de Kakashi.
—Bien, veo que al menos alguien no es tan idiota. Aunque ya es demasiado tarde —habló Kakashi con un deje burlón.
—Pero ¿cómo puedo hacer cuando mi compañera está más interesada en acostarse con mi compañero que me considera un estorbo? —preguntó Naruto con genuina curiosidad.
—¿Por qué no empezamos por revelar tus habilidades a tus compañeros durante la Academia? —argumentó Kakashi con tranquilidad—. Esas habilidades no se adquieren de un día para otro. Llevas tiempo desde que igualas, no, desde que superaste a Sasuke. ¿Por qué mantenerlas ocultas?
—Tengo mis razones para mantener mis habilidades en secreto. Estoy seguro de que tú sabes por qué. Dudo que el anciano no te haya dicho —contestó Naruto con frialdad—. Además, muchos clanes hacen lo mismo y entrenan a sus miembros aparte de la Academia. ¿Está mal que yo también haga lo mismo?
—No. Pero tú solamente ocultaste tus habilidades para fomentar tu ego. Para que cuando revelaras que tu nivel era superior al de Sasuke obtuvieras una mayor gratificación al ver los rostros de tus compañeros, ¿me equivoco?
Naruto no respondió de inmediato. Su mandíbula se tensó, y una sombra oscura cruzó por sus ojos violetas. Sus puños se cerraron con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Su mirada fija en Kakashi reflejaba una furia contenida, sus labios se curvaron en una mueca amarga.
—¿Por qué tenemos que trabajar en equipo cuando solo hay dos cascabeles? —señaló Sakura, desconcertada—. Si tres personas trabajan duro para conseguirlos, una de ellas tendrá que quedarse fuera. Se dará entonces un conflicto de grupo en lugar de trabajo en equipo.
—Por supuesto. Esta prueba intenta poneros a los tres unos contra otros —declaró Kakashi entrecerrando su único ojo visible—. En esta situación, seleccionamos a aquellos que pueden priorizar el trabajo en equipo antes que a sí mismos. Este era el propósito, pero los tres habéis estado patéticos —continuó para luego fijar su mirada en la chica—. ¡Sakura! Te has preocupado más por Sasuke que por Naruto hasta el punto de que Naruto estaba en frente de ti y no sabías dónde estaba Sasuke.
La Haruno bajó la cabeza avergonzada.
—Y tú has asumido que esos dos solo iban a estorbarte y lo has hecho todo solo —dijo el Hatake presionando su pie que estaba en la cabeza del Uchiha—. ¡Pero tú fuiste el peor, Naruto! —añadió Kakashi con una mirada decepcionada—. Hiciste pasar a un clon tuyo como verdadero para que fingiera ser un ninja pésimo. Mientras que por otro lado observabas todos los combates de tus compañeros, utilizándolos como carne de cañón para detectar los puntos débiles de mi defensa. Eres muy bueno observando, eso te lo voy a dar, incluso pudiste elaborar un buen plan para tomarme con la guardia baja. Tienes la inteligencia y la observación para ser el líder de este equipo, pero priorizaste tu gloria antes que ayudar a los demás —señaló Kakashi con seriedad.
Naruto no dijo nada, se limitó a soltar un bufido y apartar la mirada de mal humor.
—Es cierto que los ninjas necesitan unas habilidades individuales bien desarrolladas, pero el trabajo en equipo es mucho más importante. Una acción individual que interrumpa el trabajo en equipo dará como resultado el peligro o incluso la muerte para los compañeros. Por ejemplo… —Kakashi se llevó una mano a la espalda, hacia su bolsa de herramientas y sacó un kunai que luego colocó contra el cuello de Sasuke—. ¡Sakura! ¡Mata a Naruto, o Sasuke morirá!
La chica soltó un chillido, sorprendida, con la cara pálida, la frente perlada de sudor frío y los ojos llenos de pánico. Miró a Sasuke, su preciado Sasuke estaba en peligro. Tenía que ayudarlo. Pero una sola mirada a Naruto, cuya mirada aterradora y firme le bastó como para saber que un solo movimiento en falso y sería ella quien moriría.
¿Era su amor tan fuerte como para sacrificar su propia vida? La Haruno no tenía una respuesta. Un nudo se le formó en la garganta mientras que el corazón le latía erráticamente en el pecho.
—Esto es lo que ocurriría. —Kakashi alejó el kunai del cuello de Sakura, que sintió que volvía a respirar con tranquilidad.
—Oh, me has sorprendido —dijo Sakura suspirando aliviada.
—Después de que capturen a alguien como rehén, os enfrentaréis a una difícil decisión, y alguien morirá —reveló Kakashi girando el kunai en su dedo índice. Lo detuvo y lo volvió a guardar en su bolsa—. En cualquier misión, pones tu vida en peligro. —El Jonin se levantó y caminó por el campo de entrenamiento hacia una piedra que había no muy lejos de donde estaban—. Mirad esto… Los numerosos nombres grabados en esta piedra. Todos esos nombres son los elogiados como los héroes de esta aldea.
Kakashi se quedó en silencio, esperando que alguno de sus alumnos dijera algo. Pero todos permanecieron en silencio. Al ver que ninguno caía en la trampa, continuó.
—Pero no son héroes normales.
—¿Qué tipos de héroes son? —preguntó Naruto con interés.
Kakashi no respondió de inmediato.
—Todos eran héroes que murieron en combate.
Naruto abrió los ojos sorprendidos. Antes de que alguien dijera algo, echó a correr hacia la piedra.
—¿Naruto? —preguntó Sakura, confundida por el arrebato de su compañero.
—Un poco más abajo del nombre de Obito Uchiha —comentó Kakashi, que reconoció cuál era la intención de Naruto.
El Uzumaki leyó con avidez los nombres en la piedra. Al encontrar el nombre que Kakashi le indicó, su corazón latía en su cuello. Sus ojos se llenaron de lágrimas entre la emoción y el miedo. Pero allí estaba: Uzumaki Kushina.
Sabía que su madre había muerto. Era algo que ya se veía venir desde hace muchos años, pero aun así la realidad lo golpeó como un puño en el estómago. Se mordió el labio inferior al punto de que la sangre brotó. Al menos ella murió como una heroína de esta aldea.
—Esto es un cenotafio. Los nombres de mis amigos están grabados aquí también —dijo Kakashi, colocando una mano sobre el hombro de Naruto—. Os daré otra oportunidad —continuó con suavidad—. Sin embargo, la lucha por el cascabel será mucho más dura después del almuerzo. Comeos el almuerzo solo si estáis a la altura del desafío. ¡Pero! Uno de ustedes no debe comer.
—Está bien. —Naruto aceptó con todos, dirigiendo una mirada determinada a Kakashi.
El Hatake sonrió debajo de su mascarilla. Le gustaba esa mirada.
Naruto se volvió hacia sus compañeros y, con una mirada firme y un tono autoritario, dijo:
—Kakashi-sensei dice que yo fui el peor de todos. Yo creo que tiene razón. Lo siento, dejé que mi orgullo guiara mi juicio. Por eso, y como castigo, seré yo quien no coma.
—Pero Naruto… —Sakura intentó protestar. Ella fue la más inútil de todos. Ni siquiera le pudo dar una batalla al profesor, sino que cayó bajo un Genjutsu. Sería más provechoso que Naruto fuera el que comiera en su lugar.
—No. —Naruto habló con una voz que no dejaba lugar a discusión—. Yo, a diferencia de ustedes, puedo pelear con hambre. Créanme, ya la he pasado y soportado varias veces.
—Naruto —dijo Sakura con una mirada empática.
El Uzumaki no dijo nada más y simplemente se sentó en pose de loto con la katana sobre las piernas. Kakashi, sin decir nada más, dejó la zona. Sasuke y Sakura se miraron para luego tomar los almuerzos y empezar a comer, sentándose al lado de Naruto.
—Increíble… ¿Nunca ha aprobado a un estudiante? —Iruka preguntó al Tercero con voz estupefacta.
—Iruka, ni siquiera yo sé si esos tres deberían convertirse en ninjas enseguida —declaró Hiruzen con seriedad. Sus manos entrelazadas a la altura de su boca—. Pero, las decisiones de Kakashi fueron correctas.
Iruka jadeó levemente para luego apartar la mirada hacia el cuaderno donde estaban registrados todos los estudiantes que Kakashi había reprobado.
Luego de terminar de comer, Iruka se levantó para retirarse.
—Perdón.
—Escucha, Iruka —lo llamó el Tercero para confusión del Chūnin—. No importa el resultado, no odies a Kakashi. —No fue una orden, sino más bien una petición sincera del Hokage.
—Sí, señor. —Iruka asintió e hizo una reverencia.
—Oye, Naruto… ¿Qué estás haciendo? —preguntó Sakura con cuidado.
—Analizando los patrones de ataque de Kakashi-sensei. Buscando debilidades en su forma de combatir y patrones que podamos aprender para explotarlos —reveló el Uzumaki sin abrir los ojos.
—¿Y cómo lo pruebas?
—Bajo simulaciones de combate que reproduzco en mi cabeza contra una versión más poderosa de la que he peleado contra él.
—¡¿Puede ser más poderoso de lo que ya es?! —habló Sakura impresionada.
—Tengo información de que su otro ojo es una especie de as bajo la manga. Un Kekkei Genkai, seguramente, pero nunca he escuchado nada del clan Hatake. Por más que investigué, solamente descubrí que es hijo de una leyenda superior a los Sanin, y por lo visto, él es el Jonin más fuerte de su generación.
—¡¿En serio?!
—Sí, yo también tuve la misma reacción.
—Oye, fracasado, ¿cuándo aprendiste a usar la espada? —cuestionó Sasuke con curiosidad.
—Hace tres años —contestó Naruto con voz serena—. Un miembro de mi clan me enseñó. Además, creo que ya no vale eso de llamarme 'fracasado'. Creo que acabamos de escuchar al Kakashi-sensei decir que soy superior a ti.
—Eso fue solo porque habías estudiado sus patrones de ataque y las debilidades de su defensa. Si hubieras peleado contra él en igualdad de condiciones, lo habrías hecho peor que yo.
—Como digas. —Naruto no estaba de humor para pelear contra Sasuke. Lo último que quería en este momento era iniciar una pelea cuando tenían que trabajar en equipo. Además, aunque no lo demostrara, el hambre empezaba a molestar.
—¿Vienes de un clan, Naruto? —interrogó Sakura, sorprendida.
—Los Uzumaki de Uzushiogakure. Éramos de un clan temido y respetado. También éramos parientes de los Senju. Una tía mía se casó con el primer Hokage.
—¿En serio? —Sakura le dirigió una mirada dudosa a su compañero. Ella sabía, como los demás niños, lo propenso que era Naruto a mentir para llamar la atención.
—¿Por qué mentiría sobre algo así? —replicó Naruto con un tono brusco—. ¿Ves el símbolo que Kakashi tiene en la espalda de su chaleco?
—Sí. El mismo que el que tú tienes en la espalda. ¿Lo haces para imitar a los Jonin?
—Ellos me imitan a mí —dijo el Uzumaki con amargura—. Ese es el símbolo de mi clan que Konohagakure usa como reconocimiento a la aldea de mi familia.
—Ya veo… —dijo Sakura con una mueca luego de oír la amargura en el tono de Naruto—. ¿Entonces tus padres vienen de Uzushioza…?
—Uzushiogakure —corrigió Naruto—. Y no, solo mi madre. Su nombre está inscrito en esa piedra —confesó Naruto con un tono ligeramente triste.
—Ah, pero debes de tener más familiares, ¿verdad? —añadió Sakura rápidamente—. Tu maestro, por ejemplo…
—No lo sé. Nuestra aldea fue arrasada por una alianza de varias aldeas rivales. Nos temían por nuestro poder. —Naruto apretó los puños y su rostro se volvió sombrío—. Y Kaida-sensei también está muerta.
—Naruto —habló Sakura suavemente y algo apenada por sacar un tema tan doloroso—. Lo siento, yo no…
—No lo hiciste con mala intención. Lo sé. Tranquila.
—¡Naruto! —habló Sasuke de repente—. ¿Qué fue esa técnica Shunkō que utilizaste contra Kakashi-sensei?
Naruto abrió uno de sus ojos y miró a Sasuke de reojo. El Uchiha apartó la mirada, casi como si estuviera avergonzado. ¿Habló solamente para retomar el tema importante y cambiar el tema? Si eso era verdad, entonces Naruto se lo agradecía.
—Es una técnica de mejora especial que se basa en las Ocho Puertas Internas.
—¿Puedes volver a usarla?
—No. La técnica ejerce una gran presión sobre el cuerpo al condensar una gran cantidad de chakra sobre el mismo para potenciar las habilidades físicas. Utilizarla otra vez podría causar daños severos sobre mi cuerpo.
El Shunkō le fue enseñado a Naruto por Haruto debido a que, como tal, era una técnica para Taijutsu, pero Naruto aprendió a combinarla con su Kenjutsu para hacerla más letal. El problema era que se la enseñaron con la condición de que solo la usara en momentos de necesidad debido a que Naruto, incluso siendo un Uzumaki, todavía no empezó a tomar las píldoras.
Aunque, ya sabía los ingredientes y cómo hacerlas gracias a Kaito. Empezar a tomar las píldoras era su siguiente paso.
El estómago de Naruto rugió para gran vergüenza de este último, que se ruborizó. Sasuke lo miró y luego le extendió su almuerzo.
—Toma.
—Hey, Sasuke, el sensei dijo…
—No te preocupes, no siento que está cerca. Luego de comer, trabajemos juntos para conseguir los cascabeles. Sin comer, solo nos estorbará, y eso nos traerá problemas —señaló el Uchiha.
—Está detrás en los árboles —murmuró Naruto.
—Entonces supongo que no puedo darte —declaró Sasuke con voz resignada, pero acercando un bocado a Naruto.
El Uzumaki abrió los ojos ligeramente sorprendidos, pero luego sonrió.
—Sí, supongo que es una pena —dijo Naruto para luego tomar el bocado.
—Es una pena que tengas hambre, Naruto, pero tú mismo decidiste no comer. —Sakura también le extendió un bocado de comida.
Una bocanada de humo se hizo presente repentinamente enfrente de ellos, para su sorpresa.
—¡Vosotros tres! —Kakashi apareció de entre el humo con una mirada furiosa.
Sakura soltó un chillido. Sasuke adoptó una postura de pelea y Naruto frunció el ceño.
—Vosotros tres habéis infringido las normas. ¿Estáis preparados para el castigo? —Kakashi hizo unos sellos de manos y las nubes se tornaron negras con relámpagos retumbando dentro de ellas. La tierra empezó a temblar—. ¿Vuestras últimas palabras?
—Ellos solo me estaban ayudando, si alguien tiene que recibir un castigo soy yo —replicó Naruto con seriedad, se levantó y encaró a Kakashi.
—Somos un equipo —declaró Sasuke con firmeza, colocándose al lado de Naruto.
—¡Sí! ¡Nosotros tres somos uno! —dijo Sakura, que también se levantó y se colocó al lado de sus compañeros.
Naruto los miró por un momento, impresionado. Ellos se estaban jugando su futuro como ninjas. Aquello no era necesario. Naruto tenía sus formas de aprobar de manera menos honrosa, como, por ejemplo, negociar con el Hokage para entregarles algunos conocimientos de Uzushiogakure. Aunque hacerlo sería un duro golpe para su orgullo.
A pesar de eso, Naruto suspiró y una suave sonrisa se dibujó en su rostro.
—¡Sí! ¡Así es! —En el peor de los casos, tan solo tenía que entregar un par de técnicas más para hacer que Sakura y Sasuke fueran aceptados.
—Vosotros tres sois uno, ¿eh? —repitió Kakashi dando un paso adelante. Se encorvó hacia adelante para mirarlos con severidad—. ¡Aprobados! —continuó con su ojo sonriente.
—¿Eh?
—Aprobados —repitió Kakashi.
—¿Aprobados? ¿Por qué? —cuestionó Sakura.
—Vosotros tres sois los primeros —contestó Kakashi—. Las personas a las que examiné anteriormente eran zoquetes que solo escuchaban lo que les decía. "Los ninjas deben pensar más allá de lo normal" —continuó el Jonin—. Un ninja tiene que ver a través de la decepción. Aquellos quienes rompen las reglas y códigos ninjas son llamados escoria. ¿Pero debéis saber qué? Aquellos quienes abandonan a sus amigos son incluso peor que la escoria —terminó el sensei con la mirada en el cielo—. Vuestro entrenamiento acaba aquí. ¡Todos aprobados! ¡El Equipo Siete comenzará a hacer misiones a partir de mañana! —concluyó Kakashi dándoles un pulgar arriba.
—¡Sí, señor! —Sakura esbozó una gran sonrisa radiante.
'Lo he conseguido. Padre, Madre, Kaito-sensei, Haruto-sensei, Kaida-sensei. Me he vuelto un ninja,' pensó Naruto con una leve sonrisa victoriosa observando su mano.
—Vámonos a casa —ordenó Kakashi retirándose del campo de entrenamiento.
Entraron como unos chicos de la Academia. Pero salieron del campo de entrenamiento como un equipo de Genin. El Equipo Siete de Konohagakure.
—Gracias por su compra.
Naruto salió de la tienda con el ceño fruncido. Su monedero completamente vacío. Comprar los ingredientes para la primera píldora lo dejó sin ahorros. Las píldoras del renacimiento eran una creación antigua de Uzushiogakure, pero su elaboración y uso seguían siendo secretos muy bien guardados.
Naruto se detuvo en la entrada de Konohagakure, tal y como le pidió Kurenai el día anterior. El cielo amatista brillaba tenuemente en la oscuridad de la noche con pequeños puntos plateados animando el cielo. La luna estaba oculta entre un par de nubes oscuras.
—Espero que no tarde mucho —Naruto se recostó contra uno de los postes de luz y se cruzó de brazos con los ojos cerrados.
Mientras esperaba, recordó lo que sabía sobre las píldoras. Los Uzumaki, conocidos por sus grandes reservas de chakra y vitalidad, desarrollaron estas píldoras buscando mejorar sus habilidades de forma permanente. La investigación comenzó con simples hierbas medicinales, pero el proceso avanzó mucho desde entonces. Dos grandes genios perfeccionaron las píldoras, permitiendo que sus usuarios nacieran de nuevo en cuerpos mejorados.
Estas píldoras eran extremadamente peligrosas en un principio, pero con el tiempo, el riesgo de muerte había disminuido, al menos en las primeras dosis. Ocho píldoras en total, y solo la Familia Real de Uzushiogakure podía sobrevivir a todas. Las familias protectoras, como el clan Uzumaki de las Sombras, podían tomar hasta siete.
Naruto miró a lo lejos, perdiéndose en sus pensamientos. Estas píldoras fueron un invento revolucionario, manteniendo su existencia en secreto y nunca escribiéndolo en ningún pergamino para protegerlo de ladrones. Solo el Médico Divino y sus discípulos sabían cómo fabricarlas.
Sin embargo, esa información se filtró. Uno de los clanes aliados de Uzushiogakure traicionó a la aldea y reveló la existencia de las píldoras. Temerosos y ansiosos por ese invento, las aldeas se unieron y atacaron Uzushiogakure, pero no consiguieron nada. A pesar de los intentos de negociar con los Senju —después de todo, la abuela de Naruto era una Senju— la información nunca se compartió abiertamente y los Uzumaki fueron exterminados. Solo unos pocos cristales guardaban el conocimiento escondido y uno de ellos estaba en el poder de Naruto.
—Hola, Naruto.
El Uzumaki dirigió la mirada hacia la fuente de la voz. Allí estaba Kurenai, cuya vestimenta era un sencillo vestido casual. Naruto estaba tan perdido en sus pensamientos que ni sintió ni escuchó acercarse.
—¿Esperaste mucho?
—No. —El pelirrojo negó con la cabeza.
—Me alegro. —Kurenai mostró una sonrisa hermosa que hizo latir el corazón de Naruto—. ¿Qué llevas ahí? —preguntó al ver las bolsas en la mano de Naruto.
—Algo que necesito. —Naruto no quería ser grosero, pero tampoco quería revelar que tenía lo necesario para la primera píldora.
—Ya veo. Pensé que trajiste algún ingrediente para cocinar.
—¿Tenía que traer algo? —Naruto se rascó la nuca algo incómodo, no pensó en esa posibilidad—. Lo siento, no lo sabía.
—Oh no, solo estoy jugando contigo. —dijo Kurenai con una risita—. Ven, te llevaré a mi apartamento para que puedas cenar.
—Guíame.
Naruto siguió a Kurenai por las calles de Konoha. Las calles ligeramente pobladas recibieron algunas miradas discretas y curiosas, algunas teñidas con un toque de veneno, pero el Uzumaki las ignoró. Mientras caminaban, Kurenai le preguntó cómo le había ido el día y si había comido, pero nunca se inmiscuyó demasiado ni cuestionó sobre prueba de Kakashi.
'Es tan hermosa que el mundo parece brillar más a su alrededor', pensó Naruto mirando a Kurenai.
Su cabello largo y exuberante ondeaba al viento, cayendo en cascadas onduladas, negras como las plumas de un cuervo. Los ojos escarlatas brillaban con intensidad, y su piel joven y tersa irradiaba vitalidad. Incluso con un vestido sencillo, destacaba entre todas las mujeres.
'Es normal que atraiga tantas miradas. Cada paso que da parece hacer que el mundo brille más y que las sombras retrocedan', reflexionó Naruto, verdaderamente encantado.
Siguieron en silencio hasta que llegaron a un recinto de apartamentos. Subieron un par de pisos y caminaron hasta el apartamento del fondo. Kurenai abrió la puerta.
—Adelante —le dijo con una suave sonrisa.
—Con permiso —habló Naruto con educación y entró, dejando sus sandalias en la entrada.
Kurenai entró detrás de él y cerró la puerta. Ambos avanzaron de la entrada a la sala de estar. No era muy amplia, suficiente para dos o tres personas, con un pequeño balcón donde Kurenai tenía unas flores plantadas en unas macetas.
—¿Rosas rojas? —cuestionó Naruto elevando una ceja.
—Fueron un regalo de un antiguo amante —contestó Kurenai con una sonrisa nostálgica—. Puedes sentarte, voy a terminar de preparar todo para que podamos sentarnos.
—Claro…
Naruto se sentó en un mueble sencillo y dejó las bolsas a un lado. Su mirada viajaba por todo el apartamento de Kurenai. No era especialmente lujoso, pero tampoco sencillo. Acogedor sería la mejor palabra para describirlo. Notó un par de fotos sobre una mesa al lado del sofá, pero antes de poder verlas una voz interrumpió sus pensamientos.
—¡N-Naruto-kun!
¡Esa voz!
Naruto volvió la mirada hacia el origen del sonido. Una chica bonita de su edad con el cabello azul oscuro y los particulares ojos blancos sin pupila del clan Hyūga. Una expresión tímida que Naruto sabía era común en la joven.
—Hinata —murmuró el Uzumaki, sorprendido. No esperaba verla aquí.
—Y-Yo y-yo… —Hinata habló sin poder terminar una frase. Las mejillas se le ruborizaron y las manos le temblaron. Trastabilló hacia atrás, casi asustada. La bandeja en su mano se tambaleó y amenazó con derramarse en el suelo.
En un instante, Naruto estaba al lado de Hinata, estabilizando a la chica y la bandeja. Una mano le rodeaba la cintura a Hinata y la otra estaba debajo de la bandeja como un pilar.
—¿Estás bien? —preguntó Naruto, preocupado.
—S-S-Sí. —Hinata asintió, sus mejillas estaban tan rojas como el cabello del Uzumaki.
Con delicadeza, Naruto retiró la bandeja de comida de las manos de Hinata y la dejó en la mesa del comedor.
—¿Qué haces aquí, Hinata? —cuestionó Naruto con curiosidad.
—Ella vive conmigo —reveló Kurenai apareciendo desde la cocina con otra bandeja de comida.
—¿En serio? —Naruto inclinó su cabeza, confundido—. ¿Qué pasó con el clan Hyūga? ¿No se supone que eres la heredera?
—Eso… —Kurenai inició con una expresión complicada.
—Mi padre me desterró —explicó Hinata con la mirada en el suelo—. Cree que mi hermana es mejor heredera que yo.
—Ya veo. —El Uzumaki asintió con una expresión empática—. Lo siento, nunca he tenido un padre, pero imaginarme diciendo eso tan solo me dejaría con la conclusión de que es un imbécil.
—Gracias, pero creo que mi padre tenía razón.
—Idiota. No dejes que los demás determinen lo que tú eres. Solamente nosotros mismos determinamos lo que valemos —Naruto esbozó una sonrisa amable—. Si los demás determinaran lo que yo soy, ¿entonces por qué ves a un humano y no a un monstruo demonio?
—Tienes razón. —Hinata asintió con una leve sonrisa.
'Tiene una linda sonrisa. Si demostrara más confianza y sonriera a menudo, sería quizás una de las kunoichi más hermosas de mi generación,' reflexionó Naruto en silencio.
—¿Tienen hambre? —habló Kurenai, dejando las bandejas en la mesa.
—Un poco —confesó Naruto. Lo poco que comió era el almuerzo que Sasuke y Sakura compartieron con él.
—Bien, no esperemos más y sentémonos a comer.
La comida era un delicioso pollo teriyaki con arroz blanco. Los suculentos trozos de pollo dorado con una exquisita salsa teriyaki, una mezcla de salsa de soja, mirin, ajo y jengibre, cuyos aromas acariciaban el aire como un perfume embriagador, servidos sobre un lecho de arroz blanco esponjoso.
Mientras comían, Kurenai fue quien abrió la conversación.
—¿Qué tal te fue en tu prueba, Naruto?
—Fue algo dura. Kakashi es tan fuerte como me dijiste.
Hubo un silencio por un momento hasta que fue Hinata quien continuó. Naruto juraría que vio algo moverse por debajo de la mesa.
—¿Lograste pasar?
—Sí. Aunque estoy un poco molesto. Logré quitarle los cascabeles, pero casi me reprueban. —Naruto frunció los labios.
—¿En serio? —Kurenai abrió los ojos, impresionada—. Nunca había escuchado de un Genin que fuera capaz de superar a Kakashi.
—Fue solamente porque no sabía nada de mi fuerza o mis habilidades y técnicas. —Naruto hizo un gesto desdeñoso con la mano. Incluso yendo en serio no pudo hacer que Kakashi se soltara completamente. El Jonin siguió conteniéndose hasta el final, no solo ocultando su otro ojo, sino que sus ataques siempre estuvieron contenidos para no dañar severamente.
—¿Cómo lograste superar la prueba? —Hinata cuestionó para luego, con elegancia, tomar un bocado de su comida. No por nada era parte del clan más importante de la aldea. "La princesa de los Hyūga", escuchó Naruto hace mucho tiempo que la llamaban cuando era niña.
—Fue por suerte. Sasuke, Sakura y yo nos unimos como equipo y rompimos una de las reglas para ayudarnos mutuamente. Eso era lo que Kakashi-sensei quería —contestó Naruto con tranquilidad—. ¿Cómo fue tu prueba, Hinata?
—¿Eh? —La chica se sobresaltó como si no esperara la pregunta. Miró hacia Kurenai en busca de ayuda, pero la Jonin le asintió como para darle fuerza. Tardó unos segundos en responder, con la mirada baja en la comida—. Kurenai-sensei nos puso unos Genjutsu que teníamos que superar.
—¿Cómo los superaste?
—T-Teníamos que aceptar y ayudarnos mutuamente como equipo. F-Fue Shino-kun quien se dio cuenta primero, sin él hubiéramos reprobado.
—Pero tú tienes el Byakugan, ¿no? Tengo entendido que es muy efectivo contra Genjutsu. Estoy seguro de que fuiste de utilidad.
—Naruto tiene razón, fuiste de mucha ayuda para tus compañeros para poder superar mi prueba —añadió Kurenai, acariciando la espalda de la Hyūga.
Hinata asintió, pero no dijo nada, al menos no audible. Sin embargo, Naruto vio cómo sus labios se abrieron y murmuraron una palabra.
—¿Kurenai-sensei sabe hacer Genjutsu? —interrogó el Uzumaki, interesado.
—Sí. —Kurenai asintió con una sonrisa orgullosa—. Son mi especialidad.
—Entiendo —susurró Naruto con la mirada perdida en sus pensamientos.
Durante el combate con Kakashi esa misma mañana, Naruto se dio cuenta de que necesitaba una cobertura para poder disipar los clones y recibir la información de los entrenamientos que otros clones estuvieran haciendo en los cristales. El sangrado nasal que tuvo en el enfrentamiento con Kakashi fue por la sobrecarga de información que obtuvo de los clones. Obtuvo información equivalente a semanas de entrenamientos dentro de los cristales, debido a la dilatación de tiempo dentro de ellos, lo que le generó esa sobrecarga. Necesitaba una manera de crear tiempo, al menos hasta poder recuperarse y absorber toda la información.
—Hinata, ¿puedes pasarme la salsa de soja?
—C-Claro. —Hinata cogió el salsero y se lo extendió al Uzumaki. Naruto fue a tomarlo, sus dedos rozaron los de Hinata. La Hyūga se estremeció y el salsero se le resbaló de la mano. La salsa de soja se abrió y manchó la ropa de Naruto para luego caer sobre la mesa—. ¡Lo siento!
—No pasa nada. —Naruto dibujó una sonrisa tranquilizadora. Tomó unas servilletas y con ellas limpió la salsa que cayó sobre la mesa.
—Tu manga…
La manga derecha de su ropa tenía una mancha de color marrón oscuro apagado.
—No te preocupes, tengo otras. —Era una mentira, era el único cambio de ropa que tenía. Al menos de esta ropa nueva. Pero al ver la expresión asustada de Hinata, Naruto se apiadó de ella. A veces, las mentiras son necesarias, ¿no?
La cena continuó sin muchos problemas. Kurenai intentaba iniciar una conversación, Naruto la continuaba, pero cuando llegaba el momento de Hinata, ella como que se incomodaba y no lograba seguirla. Por lo que muchas veces fueron Naruto y Kurenai quienes conversaron, aunque a veces los dos intentaban añadir a Hinata, pero parecía que la chica se encerraba en sí misma.
Cuando terminaron de comer, charlaron por un rato más hasta que Kurenai tomó los platos y se levantó para lavarlos. Naruto propuso ayudarla, pero la mujer se negó, alegando que él era su invitado.
Naruto y Hinata se quedaron solos en el comedor, pero por alguna razón, el ambiente era incómodo. Hinata nunca lo miraba a los ojos y apartaba la mirada constantemente, y cuando intentaba hablar con ella, se tropezaba con sus propias palabras.
'¿Es por lo de la salsa de soja?' Naruto se preguntó internamente, aunque no quiso preguntar para no hacerla sentir peor.
Al ver que no obtendría ninguna conversación de Hinata, la errante mirada de Naruto se aventuró de nuevo por el apartamento de Kurenai hacia las fotos que no logró ver. Eran dos marcos y en uno aparecía Kurenai joven con un hombre mayor con los mismos ojos y en el otro marco dos personas desconocidas.
—¿Sabes quiénes son? —cuestionó Naruto a Hinata.
—S-son los padres de Kurenai-sensei —contestó Hinata sin ver a Naruto—. S-su madre murió cuando ella nació y su padre… falleció durante el ataque del Kyūbi.
La expresión de Naruto se ensombreció durante un momento. Un destello de dolor atravesó sus ojos como un relámpago solitario. El Uzumaki se levantó de su asiento.
—Ya vengo —declaró para luego ingresar en la cocina.
—Naruto —Kurenai llevaba un delantal sobre el vestido y unos guantes—. Te dije que podía encargarme de esto sola.
Sin decir nada, Naruto avanzó y tomó un paño y empezó a secar los platos al lado de Kurenai. Ella abrió la boca para decir algo, pero lentamente la cerró al ver los ojos de Naruto y comprender que sin importar lo que dijera, no lo iba a hacer regresar.
Por unos minutos, el único sonido que hubo en la casa fue el murmullo constante y rítmico del agua corriendo y burbujeando. Mientras tanto, se oían los suaves golpecitos del paño contra la cerámica, el roce del vidrio al ser pulido, y el ocasional chirrido cuando los platos se deslizaban ligeramente sobre la superficie del fregadero. De vez en cuando, había un tintineo sutil cuando los platos y vasos eran apilados cuidadosamente.
—Lo siento —se disculpó Naruto.
—¿Por qué? —Kurenai inclinó la cabeza sin entender las disculpas del Uzumaki—. No has hecho nada que yo tenga que perdonar.
—Por lo de tu padre.
Kurenai se detuvo por un momento y luego suspiró para seguir fregando.
—Tú no tienes nada de lo que disculparte, ese fue el zorro de nueve colas.
—Pero…
—Tú eres su carcelero. No, eres nuestro salvador, sin ti la aldea se hubiera destruido.
—¿Salvador? Nadie me había llamado de esa manera.
—¿Debería llamarte entonces mi salvador? —dijo Kurenai con una voz ronca.
—Detente. Prefiero que me llamen Naruto —habló el Uzumaki con un rubor avergonzado.
—Entonces no deberías estar pidiendo disculpas por algo que no hiciste. —Kurenai sonrió—. Gracias por mentirle a Hinata sobre que tenías otras ropas.
—¿Te diste cuenta? —Naruto amplió los ojos, impresionado, creyó que nadie se daría cuenta de esa mentira piadosa.
—Soy una maestra en Genjutsu que se basa en hacer realidad mentiras e ilusiones. Además, tengo una amiga que es experta en interrogatorio.
—Pero no soy el único que mintió —declaró Naruto, fijando su mirada sobre la mujer—. Tu invitación a cenar era una mentira. Tu verdadero objetivo era traerme para que hablara con Hinata, ¿no?
Ahora fue el turno de la Jonin de sorprenderse.
—¿Cómo te diste cuenta?
—Para empezar, me sorprendió que me invitaras a comer justo después de conocernos. ¿Qué ganabas con eso? Pensé que nada. Sin embargo, cuando llegué y vi a Hinata, comencé a entender. Al verte animándola a hablar y sacando temas de conversación, todo quedó claro para mí. Luego, cuando quedamos solos Hinata y yo, se hizo evidente que tú la apoyabas porque ella no podía ni mirarme ni juntar dos frases.
Kurenai suspiró profundamente.
—Lo siento, Naruto. No quería engañarte. —Su voz era un susurro, casi ahogada por la culpa. Sus ojos reflejaban una mezcla de arrepentimiento y preocupación mientras miraba a Naruto—. Pero quería ayudarla, necesito ayudarla. Me siento reflejada en ella. Tiene solo doce y se ha quedado sin hogar y sin un padre.
—No puedo entender lo que es tener un padre y mucho menos lo que es perder a uno —dijo Naruto con su expresión ensombrecida por su cabello—. Pero puedo entender lo que es quedarte solo en el mundo. Te ayudaré con Hinata.
—¿En serio?
—Sí. Puedo venir a cenar e incluso entrenar con ella Taijutsu. Tengo entendido que es su especialidad como todos los Hyūga.
Kurenai asintió.
—Bien, pero quiero algo a cambio.
—Cualquier cosa.
—Necesito que me enseñes Genjutsu.
Con esto terminamos el Arco Introductorio y en el proximo capitulo empezarmos el Arco de Zabuza!
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Antes de irme quiero darle un agradecimiento a Robert y Michael por su apoyo. Muchas Gracias!
