FRAGMENTOS

¡Hola! Nueva actualización.

- kcar: ¡Qué alegría que te guste, y sí, Kagura necesitaba un respiro! :D Y sobre los hermanos, me encanta cómo se han ido conectando poco a poco. ¡El bebé es un giro importante, y Naraku siempre está al acecho! Pero sí, Inuyasha tiene que madurar un poquito más, ya lo verás. Gracias por leer y comentar, ¡la próxima actualización estará llena de sorpresas!

- Kayla Lynnet: ¡Qué emoción leer todo esto! Tienes razón, Naraku está desesperado, pero no me sorprende, siempre manipulando todo a su favor. La preocupación de Koga por Kagura tiene más capas, y ya verás cómo todo se va revelando. ¡Pronto sabrás más! Jaja El momento de Sesshomaru y Rin fue tierno, aunque Kikyo sigue siendo un dolor de cabeza. Sin embargo, Sango, con el babydoll, ¡fue una sorpresa! Pero bien que disfrutó la cena, no se hizo la tonta. En cuanto al cumpleaños de Moroha, ¡se viene una fiesta épica! Y sí, ojalá Inuyasha logre controlarse. Sobre el reencuentro de Koga y Sango, ¡me emociona mucho también! Y sí, Naraku siempre arruina los momentos, pero te prometo que todo se resolverá. Gracias por tus palabras sobre la tesis, me dan mucho ánimo :) ¡Nos vemos en la próxima actualización!

- Rosa. Taisho: ¡Hola, linda! Qué alegría leer tu comentario. Koga y Kagura, ¿verdad? Tienes razón, hay algo raro ahí jeje. No quiero adelantar mucho, pero ya verás cómo se desarrollan las cosas. Y sobre Sesshomaru y Rin con Moroha, ¡son un amor! La parte del pony fue genial, todos quisiéramos tener uno. Y Kikyo, como siempre, arruinando los momentos felices... Lo de Sango y Miroku fue muy gracioso, pobre Sango, ¡pero Miroku siempre tiene su toque! Y sí, el gran secreto al fin salió a la luz: Sango y Koga son hermanos. ¡No te preocupes, Koga la va a querer muchísimo! Por otro lado, Koga es muy observador, y Kagome no le quedó más que admitirlo. Qué pena que Naraku esté siempre en medio de todo. ¡Vamos a ver cómo se resuelve este lío! Pero gracias por tus comentarios, siempre me alegra leerlos. ¡Nos vemos en el próximo capítulo! ¡Besos!

- Cbt1996: ¡Hola, bella! ¡Me alegra mucho que estés disfrutando de la historia! Con todo el drama que traigo, ¡es normal que te pongas tensa! Pero eso es lo divertido, ¿no? ;) Tus teorías están geniales, y seguro que alguna acertó. Kikyo no deja de sorprendernos, pero Naraku… ¡siempre está tramando algo! Y sí, Toga con lentes de abuelo, ¡definitivamente se ve increíblemente elegante! :) Sango y Miroku, ¡no podían ser más adorables! Y ese abrazo con Koga, ¡estaba lleno de sentimientos! Es un personaje tan noble, y la verdad muero por saber su desarrollo de personaje. Sobre Kagura, ¡qué alivio que esté bien! Pero sí, la bomba de Kagome embarazada, ¡se viene un torbellino! E Inuyasha, bueno, sigue siendo un poco... ya sabes, pero también tiene sus momentos. Te agradezco mucho tus palabras, me dan mucha energía para seguir escribiendo. ¡Ánimo con todo, y nos leemos pronto! ¡Besos!

- Karii Taisho: ¡Hola, hola! Qué alegría leer tus comentarios, y sí, Koga y Kagura tienen un futuro interesante, pero como bien dices, las cosas se complican con el Taishito que está en camino. El drama está servido, eso seguro. Tienes razón, Naraku seguro está tramando algo, y lo de Kagome… podría ser otra bomba para la historia. Todo apunta a que se avecinan sorpresas, y lo que Sango descubrirá de su pasado cambiará mucho las cosas entre ella y Koga, pero confío en que se apoyen mutuamente. Inuyasha y sus emociones… el pobre necesita un poco de control, pero claro, con Moroha y los demás, será un caos, ¡la familia Taisho creciendo! Sobre Kikyo, sí, parece que su plan está en marcha, y Naraku siempre tiene algo entre manos. La fiesta de cumpleaños de Moroha será todo un desafío, y será triste si no pueden solucionarlo a tiempo. Y esa duda sobre el babydoll… jajaja, sí que fue un momento gracioso, pero Sango y Kagome se han soltado mucho y tienen esa confianza para hablar de todo. Veremos qué pasa en esta nueva actualización. Gracias a ti por siempre estar tan pendiente. Me encanta leer tus teorías y cómo analizas cada detalle jeje. Nos vemos en el siguiente capítulo, ¡un abrazo!

- Lin Lu Lo Li: ¡Gracias por tus comentarios! Me alegra que te guste la relación entre Koga y Kagome, realmente está tomando un rumbo interesante. Tienes razón, el hecho de que Koga quiso quedarse un mes da muchas señales de que algo podría estar pasando... La naturalidad de Sango y Miroku siempre me ha encantado, y hago lo que puedo en 'Ensueño' para tratar de desarrollar un poco más su historia :D Y sobre Kikyo, bueno, la verdad es que siempre hay un juego de poder detrás de todo, y aunque su decisión de divorciarse da un respiro, aún queda la incertidumbre de si realmente es por su cuenta o un plan de Naraku. La situación con los Taisho y Kagome también está delicada, ¡pero todo se pondrá más claro pronto!

En fin, tuve unos días muy largos, y un poquito pesados jeje, pero aquí estamos, con una nueva actualización. Y bueno... sin más que decir, espero que disfruten este capítulo, estaré avanzando con el otro para que no esperen demasiado. ¡Saludos!

Atte. XideVill


Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 26.

INUYASHA

–Pero ¿qué estás diciendo?

–Lo que escuchaste, Taisho. No sé bien qué motivó a mi hija a tomar esa decisión. Francamente, me sorprende mucho viniendo de Kikyo… ya que la creía más inteligente.

–Es tu hija.

–Sin embargo, eso no significa que sepa todo de ella –replicó Naraku sin apartar la mirada de mi padre–. ¿Tú sabes todo de tus hijos?

–Lo necesario.

–Pero no todo.

–Al menos sé los motivos detrás de sus decisiones –concluyó mi padre con firmeza.

El ambiente se cargó de tensión, y era evidente que esta conversación no nos llevaría a nada bueno. Me costaba creer que Naraku no supiera nada sobre la decisión de Kikyo, y aún más que no supiera nada sobre su paradero. ¿Desaparecida? ¡Por favor! Era completamente imposible que Naraku no supiera dónde estaba ahora.

–No vine hasta aquí para discutir mis habilidades como padre –dijo Naraku, recostándose en el respaldo de la silla–. Estoy aquí porque quiero hablar sobre algunos términos legales.

–Asumo que te refieres a las condiciones relacionadas con el matrimonio de nuestros hijos.

–Así es. Voy a retirar los fondos que te proporcionaba. No tengo intención de seguir financiando algo que ya no guarda relación con mi familia —declaró Naraku con una frialdad calculada.

–No puedes hacer eso.

–Inuyasha –Sesshomaru puso su mano sobre mi hombro.

–Fue Kikyo quien me pidió el divorcio, no fui yo. Mi familia no debería cargar con las consecuencias de esa decisión –continué, tratando de mantener la calma.

–Es lamentable que esto haya tenido que ser así.

–Cuando me ofreciste tu ayuda a cambio de una boda, acepté, aunque fuera en contra de los sentimientos de mi hijo –Mi padre miró a Naraku–. Sabías perfectamente que nuestra situación era delicada después de haber roto completamente la alianza con la familia Higurashi. Sin duda, la muerte de esa muchacha trajo consigo muchas complicaciones.

–De qué sirve recordar el pasado.

–Sirve de mucho –Papá respondió con firmeza–. Quiero que sepas que los años pasan, y así como todo puede cambiar de un día para otro, como el divorcio de nuestros hijos o tu decisión de dejar de financiar mis empresas, también el tiempo trae perdón. Puede ablandar hasta la capa más dura de odio —dijo con tono tranquilo mientras miraba la pantalla de su iPad.

–Ya tomé una decisión, y nada hará que la cambie —respondió, dejando en el aire la certeza de que no había espacio para más negociaciones.

–Lo sé perfectamente, parece que olvidas que te conozco bien, viejo amigo. Pero no te preocupes, no tienes que inquietarte por eso, ya que he encontrado a alguien más que se ofreció a seguir financiando mis empresas, aunque con una pequeña condición, claro.

–¿Qué clase de condición? –cuestionó Naraku con cautela.

–El cuidado de su nieta, por supuesto, ¿qué otra cosa podría ser?

–¿De qué estás hablando, Taisho?

Mi padre giró la pantalla de su iPad, y todos nos quedamos mirando a la mujer que apareció en ella.

–No puedo creerlo, los años definitivamente han dejado su huella sobre ti, Naraku Hirano.

–¿Naomi…? ¿Por qué tú…?

–Así es, yo soy la nueva financiadora de las empresas Taisho. Reconozco que la propuesta de Toga fue algo inesperada, pero en cuanto supe que retirarías tu apoyo, vi mi oportunidad. Apuesto a que tu plan era dejarlos sin recursos para luego ofrecerte a comprarlas a un precio bajo –dijo Naomi con firmeza–. Sin embargo, olvidas que yo también invertí en esas empresas hace muchos años. Son el fruto de mi esfuerzo, no puedo dejarlas ir como si no tuvieran valor. Y, por supuesto, está el tema de mi nieta. No puedo dejarla sin nada. Ella nos convierte en familia, a pesar de que mi hija ya no esté con nosotros.

–¿Qué te hizo cambiar de opinión? Si mal no recuerdo, tu odio hacia esta familia superaba con creces todo el esfuerzo que pusiste en esas empresas.

–Mi nieta –concluyó Naomi–. Ella es el motivo.

El silencio que siguió fue palpable, denso, como si el aire mismo se hubiera detenido. Nadie se atrevía a romperlo, cada uno de nosotros estaba inmerso en sus propios pensamientos, evaluando lo que se había dicho. Hasta que finalmente, Naraku se levantó, dejando el cigarro a medio consumir en el cenicero.

–Dado que todo ya está más que dicho, me retiro, pero no sin antes desearte el mejor de los cumpleaños para tu hija, Inuyasha. Los niños crecen tan rápido, ¿no es así? Pronto llegará el día en el que ya no te necesite más.

No respondí, me mantuve en silencio, manteniendo la calma, hasta que finalmente lo vimos abandonar la oficina de mi padre. Fue cuando recién pude soltar toda la tensión acumulada sobre mis hombros.

–¿Qué acaba de pasar? –Solté completamente impresionado–. Naomi, tú…

–No fue algo repentino, muchacho –dijo ella–. Me sorprende que tu padre no te lo haya mencionado, pero nosotros ya habíamos hablado de esto desde hace tiempo.

–Es cierto –aseguró papá.

–Pero dejando esto de lado, quiero saber cómo está mi nieta ¿ella está bien? –Naomi intervino.

Sonreí al verla tan emocionada.

–Lo está –respondí–. Te enviaré fotos de ella usando el conjunto que le enviaste.

–¿Y mi Rin? ¿Cómo está mi hija?

Miré a Sesshomaru solo para ver su reacción.

–Ella… también está bien –dije mirando la pantalla nuevamente–. O debería decir que está más que cómoda aquí…

Sentí el codazo que me dio mi hermano en la costilla.

–Rin está bien, Naomi. No te preocupes por ella –pidió Sesshomaru.

–Me alegra tanto oír eso.

–Y Kagome también está bien –agregué–. La verdad es que este mes todo ha estado tranquilo; todos estamos bien y esperamos que tú también lo estés.

–No te preocupes muchacho, yo estoy muy bien aquí. Aunque claro, extrañando mi vida allá.

–Esperemos que todo se solucione pronto –dijo papá–. Pero por ahora, solo podemos esperar, y nada más.

.

Al bajar, vi que todo estaba listo. En el patio ya se encontraban todos nuestros invitados y, por lo visto, también había algunas personas de la prensa. Respiré profundo y sonreí al ver a mi madre a lo lejos. Luego, busqué con la mirada a Kagome, pero no la veía por ninguna parte. Qué extraño.

–¿A quién buscas?

Besé la frente de mi madre antes de rodear su hombro con un brazo.

–A nadie, solo me preguntaba si todo ya está listo.

–Desde hace una hora. ¿Qué tanto hicieron allá arriba? –cuestionó preocupada.

–Estoy seguro de que papá te lo contará con lujo de detalles.

–¿Es algo malo?

–No, tranquila. Por cierto ¿viste a Naraku salir?

Ella negó con un gesto.

–No, no lo he visto. Pero asumo que debió irse cuando estuve en la cocina con Kaede.

–Inuyasha…

Ambos volteamos a ver a Rin, quien traía a Moroha de la mano.

–Ya está lista –dijo con una sonrisa.

–¡Papi!

–Mi princesa –dije, levantándola en mis brazos–. Qué hermosa estás.

–La tía Rin dice que ya soy una niña grande.

–Ah, ¿sí?

–Sí…

–Bueno, para mí siempre será mi bebé –afirmé llenándola de besos mientras ella se reía.

–Hijo, ya es hora. Todos esperan y tu padre ya tomó asiento.

No quería hacerlo, no quería salir sin antes hablar con Kagome primero.

–Mamá…

–¡Y con ustedes, la tierna cumpleañera! –exclamó una voz por el micrófono–. Recibamos a Moroha Taisho, quien hoy celebra sus seis años de vida.

La multitud aplaudió y yo solo pude ver la brillante sonrisa que mi hija nos regalaba. La bajé y ella tomó mi mano, animándome a salir al patio junto a ella. Mientras caminábamos hacia la multitud, sentí cómo el peso de la tensión se desvanecía poco a poco.

La fiesta transcurrió con tranquilidad, y cuando cantamos junto al pastel, no pude evitar sentir un dolor en el pecho al no tener a Kagome junto a nosotros. La ausencia de su presencia era palpable, y por más que miraba a mi alrededor, no lograba encontrarla. Cada risa, cada momento alegre de la fiesta me hacía pensar en ella, en lo mucho que desearía que estuviera ahí, celebrando con nosotros. Pero era inútil intentar contactarla, ya que su celular marcaba en apagado cada vez que lo intentaba.

Mamá me había asegurado que la había visto temprano, justo antes de que comenzara la fiesta, y me dijo que era muy extraño que desapareciera, así como si nada. Su preocupación se reflejaba en su rostro, y aunque intentaba mantener la calma, yo sabía que tanto ella como yo estábamos inquietos por lo eso.

Miré nuevamente a mi hija, que reía junto a sus amigos, ajena a las tensiones que se acumulaban en mi pecho. Intenté dejar de lado mis preocupaciones por un momento, pero la falta de Kagome seguía rondando en mi mente.

–Es suficiente, iré a buscarla.

–Espera ¿Qué harás? –cuestionó Miroku junto a mí–. ¿Irás a su casa y la traerás a rastras?

–Lo haré si es necesario.

–Inuyasha…

–Es que todo esto no tiene sentido, ¿por qué ella vino y luego se fue? ¿Por qué? Ella no se perdería el cumpleaños de nuestra hija.

–Tal vez surgió algo importante.

–Con mucha más razón tengo que saber si está bien.

–¿Y dejarás a Moroha sola en su cumpleaños? Ella es pequeña, sí, pero no subestimes la inteligencia de un niño. Ellos se dan cuenta de todo, y cuando vea que su padre se fue y que su mamá no vino entonces…

–Eso la lastimaría aún más.

–Exacto –concluyó–. Piensa un poco, cálmate, bebe esto, te ayudará.

–¿Qué es?

–Jugo de piña.

Lo miré con mala cara.

–Bueno, ¿qué esperabas? Estamos en una fiesta infantil, ¿quieres que traiga bailarinas exóticas o algo así?

–Idiota… –murmuré bebiendo el jugo.

–Creo que la llevaré a su habitación –dijo Rin, apareciendo frente a nosotros con Moroha en brazos.

Mi hija estaba profundamente dormida, con la cabeza apoyada en el hombro de su tía. Sonreí y acaricié suavemente sus delicados rizos.

–Mi pequeña, se divirtió mucho hoy.

–De eso no hay duda –comentó Rin–. Jugó tanto que parece que se agotaron sus energías. Iré a cambiarla y luego la recostaré; creo que ya fue suficiente diversión por hoy.

–Te lo agradezco, Rin.

–No te preocupes, adoro estar con ella.

Le sonreí antes de que se la llevara.

–Entonces ya todo terminó –soltó Miroku con un cansancio notorio en su voz.

–Así parece –dije viendo como ya no había ni un solo niño en el patio, solo quedaron algunos conocidos disfrutando del aire fresco y la comida gratis.

–Señor Inuyasha, disculpe que lo moleste, pero… soy Kate Nichols de la revista Golden Tokio. Hace unos meses usted y su esposa nos brindaron una sesión de fotos junto a su adorable hija ¿Lo recuerda?

–Claro que sí, en qué puedo…

–Bueno, el motivo de nuestra visita es para confirmar si los rumores sobre su divorcio son ciertos. Como verá, la familia Hirano es una de las más influyentes de todo Tokio, y por eso la gente se pregunta: ¿Qué ocurrió? ¿Por qué Kikyo, su esposa, no estuvo presente en un día tan especial?

–Verá…

–Kate.

–Oh, sí, Kate. Los sustos de mi familia son de entera confidencialidad, no voy a declarar por el momento…

–¿Entonces es cierto? ¿Se va a divorciar de la madre de su hija?

–Para que quede claro, Kikyo no es la madre de Moroha, ella es…

–¿Nunca la consideró como una madre para su hija?

–¿Qué…?

–¿O lo que está tratando de insinuar es que la razón de su divorcio es porque no ha superado a la verdadera madre de su hija?

–Pero qué clase de broma es esta…

–Oh, señor Taisho, no era mi intención ofenderlo, pero todo esto resulta muy confuso para nuestro público.

–Por favor, le voy a pedir que se retire.

–Pero, señor Taisho…

De pronto, se oyeron voces y, sin pensarlo, Kate salió corriendo a ver qué sucedía. Miré a Miroku, y él me miró con la misma expresión de confusión.

La gente, en su mayoría reporteros, se aglomeró en el centro del patio. Papá y mamá no tardaron en aparecer, intentando calmar la situación.

–¡Basta! ¿Se puede saber qué está pasando aquí? –exclamó mi padre.

–Oh, tranquilízate, viejo amigo –Naraku salió de entre la multitud–. Solo pensé en aprovechar este momento para anunciar algo importante. Espero que no te moleste, considerando que ya tienes a la prensa ya reunida.

–¿Qué es lo que pretendes?

–Ya lo verás, te aseguro que no se trata de algo malo.

Vimos cómo Naraku se dirigía hacia la pequeña tarima de mármol en el centro del patio, justo donde habíamos partido el pastel con Moroha. Ahora, él la utilizaba y hacía que los reporteros se sentaran frente a él, ocupando las sillas que previamente habían sido para los invitados. Todo esto me olía mal; no estaba bien, no lo sentía correcto.

–Primero que nada, quiero agradecerles por el respeto hacia mi familia –comenzó Naraku–. Es lamentable, pero debo aclarar que los rumores sobre mi hija y su divorcio con su ahora exesposo son ciertos.

–Pero cómo…

–¿Qué dijo…?

–¿Es verdad…? –Los murmullos no tardaron en aparecer.

–Así es –dijo Naraku–. No voy a seguir divulgando más detalles sobre ese asunto, solo cumplo con despejar las sospechas y rumores. Pero bueno… –soltó con un suspiro–, este no es el verdadero motivo por el que estoy aquí. En realidad, quiero compartir mi felicidad con todos ustedes, y para ello necesito que conozcan a Raigo Okami. Dije ¿conozcan?, pero qué tontería, seguro que ustedes lo conocen mucho mejor que yo.

Se escucharon risas a medida que el padre de Koga se acercaba a él, como si estuviera disfrutando de la situación.

–Ambos tenemos algo muy fascinante que compartir con todos ustedes, pero no podemos hacerlo sin la presencia de nuestros queridos hijos.

Cuando vi a Kagome aparecer del brazo de Koga, estuve a punto de perder el control, de no haber sido por la firme sujeción de Miroku en mi brazo no sé qué hubiera estado a punto de hacer.

–Cálmate… –Me susurró–. No hagas una estupidez, Inuyasha.

Me quedé en silencio, observando la asfixiante escena. Naraku le cedió el micrófono a Kagome, y ella lo tomó intentando disimular los nervios, algo que pude notar al instante, pues la conocía demasiado bien. Algo no estaba bien, estaba claro.

–Ho..hola… –dijo con voz temblorosa–. Bueno… emm…

La vi mirar a Naraku con cautela, este obviamente le regaló una sonrisa.

–¡Entiéndanla, está un poco nerviosa! –intervino Naraku, tratando de restarle importancia a la situación, mientras su sonrisa se mantenía forzada.

Mientras la prensa no perdía detalle de la escena, pude ver al idiota de Koga junto a ella. Aunque Kagome no se atrevía a buscarme con la mirada, él sí lo hizo. Nuestro contacto visual duró apenas unos segundos, antes de que él tomara el micrófono para hablar.

–Es cierto, mi prometida está algo nerviosa, y admito que yo también –declaró ante la atenta mirada de Kagome–. Hace tan solo unas horas nos acabamos de enterar que… –Kag lo tomó del brazo–. ¡Vamos a ser padres!

La vi cerrar los ojos, y en ese instante, sentí que todo se venía abajo. Las miradas frías de mis padres me atravesaron como dagas, y la sujeción de Miroku en mi brazo se rompió de golpe. De pronto, todo se ralentizó, como si el tiempo se hubiera detenido.

Solo podía escuchar ecos a lo lejos, como si el mundo entero estuviera desvaneciéndose a mi alrededor.

"¡Vamos a ser padres!"

–...fijaremos la fecha de la boda dentro de poco…

No quise seguir escuchando más, esto me sobrepasaba.


KAGOME

Vi cómo Inuyasha se retiraba, evitando que Miroku lo tocara, hasta que finalmente los vi desaparecer por la puerta. Quería ir tras él, quería alcanzarlo para calmar su enojo, pero…

–Ahora, si tienen alguna pregunta, estamos dispuestos a responder –dijo Naraku pasando por nosotros y atrayendo todos los ojos.

Sentí el apoyo de Koga cuando me abrazó, y fue en ese instante cuando me di cuenta de que estaba llorando. Las lágrimas caían sin que pudiera detenerlas, como si todo lo que había estado conteniendo se desbordara de golpe. Koga me sostuvo con fuerza, como si intentara transmitirme algo de calma, pero en ese momento, todo lo que sentía era un vacío profundo.

–No te preocupes… –me susurró–. No dejaré que nadie vea esas lágrimas.

.

Cuando todos se fueron, Koga y yo esperamos en el auto a unas cuadras de la mansión de los Taisho, y es que no podía irme, no podía dejar las cosas así con Inuyasha.

–Creo que ya es seguro salir –dijo rompiendo el silencio–. Iré contigo.

–No hace falta.

–No te dejaré sola en esto.

–Creo que será más sencillo si Inuyasha no te ve –comenté algo apagada.

–En eso tienes razón, bonita. Pero ahora es cuando menos te puedo dejar sola. Iré contigo, y no hay discusión.

Su tono era firme, pero al mismo tiempo, suavizado por la preocupación en sus ojos.

–Bien… –solté derrotada.

Cuando toqué el timbre, no esperé que me abrieran de inmediato, así que estuvimos un buen rato esperando. Finalmente, alguien salió a recibirnos, y para mi sorpresa, era Rin… mi hermanita.

–Kag… Kagome…

No lo dudé y la abracé.

–¿Enserio eres tú…?

–Sí, soy yo.

Nos separamos solo para contemplarnos la una a la otra.

–Qué grande estás, cuando me fui eras tan solo una niña.

–Tenía diecisiete, no era una niña –recalcó.

–Lo eras para mí, y ahora mírate, eres toda una señorita.

–Basta –dijo con una sonrisa y volviendo a abrazarme–. Te extrañé mucho, todos los días desde que te fuiste. Cada noche, entraba a tu cuarto y me acostaba en tu cama, cerraba los ojos y sentía tu aroma. Era como si estuviera durmiendo contigo, como si todavía me abrazaras.

–Rin…

–Ay, Kag… me hiciste tanta falta…

–Y tú a mí, hermanita…

Las lágrimas no tardaron en aparecer, al fin tenía a mi hermana junto a mí.

–No quisiera interrumpir, pero… aquí afuera está haciendo mucho frío –dijo Koga a nuestras espaldas.

–Oh, lo siento –se disculpó Rin mientras se secaba las mejillas–. Pasen, por favor.

–Gracias.

–¿Por qué no viniste a la fiesta? –me preguntó–. No te vi.

–Bueno… es una larga historia, te prometo que te lo contaré todo mañana, ahora solo quiero hablar con Inuyasha.

–Oh, claro, está en su habitación, subiendo las escaleras a la…

–Sé dónde está su habitación –respondí de inmediato y ambos me miraron–. Quiero decir, lo sé porque…

–No necesitas justificarlo –dijo Rin con una sonrisa coqueta–. Probablemente fue ahí donde hicieron a mi sobrina.

–Rin –exclamé fingiendo enojo–. No fue ahí, de hecho, fue en los baños de los prefectos, en el décimo piso.

Rin y yo reímos, mientras que Koga intentaba, en vano, quitarse esa imagen de la cabeza.

–¿A qué se debe tanta alegría? –Izayoi apareció con una sonrisa.

–Izayoi, yo…

–Tranquila, cariño –me dijo con calidez–. Sé que no quisiste que esto pasará así.

–¿Qué cosa? –preguntó Rin confundida.

–Ve a hablar con Inuyasha, sé que él lo entenderá.

–En verdad espero que así sea.

Izayoi me abrazó con cariño, como solo una madre puede hacerlo.

–Felicidades, sé que es repentino, pero esta noticia me hace particularmente feliz.

Sonreí al verla a los ojos.

–Gracias…

–¿De qué me perdí? –dijo Rin y ambas la miramos.

–Usted, vaya a dormir señorita –demandó Izayoi–. Y tú, cariño, sígueme, te quedarás esta noche a dormir –dijo mirando a Koga.

–No quisiera molestar.

–Para nada, sé lo buen muchacho que eres. Lo menos que puedo hacer por ti es ofrecerte hospitalidad. Te quedarás esta noche, y punto.

–Ya la oíste –Le dije–. Te quedarás y si Izayoi lo dice entonces se hará.

Koga me regaló una sonrisa.

–Está bien, muchas gracias señora Taisho.

–Oh, llámame Izayoi, o madre, me haría muy feliz.

–Gracias, madre.

Izayoi le sonrió antes de tomarlo del brazo. Los vi desaparecer por el pasillo junto a rin y yo tomé el valor para enfrentar lo que se vendría.

Subí las escaleras y reuní el valor necesario para entrar en la habitación. Al hacerlo, solo pude distinguir una silueta oscura frente al ventanal que daba al balcón. Todo estaba en penumbra, así que decidí encender las luces.

–Por favor, Miroku no quiero hablar contigo aho… ¿Kagome…? –soltó al verme.

Entré por completo y cerré la puerta tras de mí.

–Por favor déjame explicártelo, sé que hice mal al no decirte que Koga había llegado. No sé en qué estaba pensando, tal vez estaba tan aturdida con todo esto de la fiesta y luego Sango, también está lo otro… No era mi intención causarte tantos problemas el día de hoy, y antes de que digas algo, sí, sí quería estar con mi hija el día de su cumpleaños y me duele habérmelo perdido, pero todo esto fue tan repentino. Naraku llegó de pronto, vio a Koga con la prueba en la mano y lo malinterpretó, nos llevó a buscar al padre de Koga y luego vinimos acá, no pude negarme. También, no olvido que mencionó que te divorciarías… Eso no lo sabía ¿por qué no me lo dijiste? bueno, no importa, ya no importa, debes de tener tus motivos y lo comprendo, pero luego, cuando Koga dijo eso… y vi tus ojos… Inuyasha, perdón... te amo… por favor perdóname, yo no quise que esto pasara… yo no…

Dio grandes pasos hasta llegar a mí, esperé sus reclamos, esperé su enojo, pero en lugar de eso, simplemente me miró, como si estuviera buscando algo en mis ojos, luego… Me abrazó.

–No llores, detesto verte llorar… –susurró cerca de mi oído.

–Perdóname… –dije conteniendo el llanto–. Por favor, no quise que esto terminara así…

–Kag…

–Créeme por favor, este bebé es tuyo.

Inuyasha se separó para mirarme a los ojos.

–¿Y de quién más sino?

–Inuyasha…

Me besó y, en ese instante, aprovechó para buscar el interruptor para apagar la luz.

–No pongas en duda mi paternidad, hermosa, sé que ese bebé es mío, lo supe desde el momento en que Koga lo mencionó.

–¿Lo dice en serio? –dije tratando de acostumbrar a mis ojos a la nueva oscuridad.

–Claro que sí, amor. Por favor no llores.

–Es que me hace muy feliz escucharte decir eso… –musité conteniendo un sollozo–. Sabes, ojalá todo hubiera sido así con Moroha. Durante tanto tiempo, soñé con que las cosas fueran diferentes, contigo a mi lado, recibiendo la noticia juntos. Y ahora, finalmente está pasando.

Inuyasha me abrazó nuevamente y respiró profundo sobre mi cabeza.

–Las cosas serán diferente esta vez, Kag, te lo prometo. Este bebé crecerá viendo a sus dos padres, no vamos a permitir que la historia se repita.

–Es una promesa…

–Es una promesa.

Nos besamos hasta calmar cualquier duda y miedo que comenzaba a surgir, nos besamos tanto que perdimos la cuenta y la noción del tiempo, para cuando nos dimos cuenta ya estábamos bajo las sábanas disfrutando del uno al otro.

Amaba su voz.

Amaba la intensidad de sus ojos dorados.

Amaba como me tocaba.

Pero sobre todo amaba su forma de amarme.

.

–¿A dónde vas? –pregunté perezosamente al despertar.

–Tengo que ir con Moroha, a esta hora ya debe de estar despierta.

–¿Qué hora es?

–Las seis, dormilona.

Sonreí al verlo acercarse a mí oliendo a dioses.

–Buenos días, qué bien hueles.

–Solo me di una ducha –dijo besando mi espalda desnuda–. Este cuarto extrañaba tu aroma… –susurró deslizando su mano por toda mi espalda–. Y también tus gemidos…

–Inuyasha… –dije con una sonrisa.

Acercó sus labios a mi cuello y se entretuvo por varios segundos.

–Cásate conmigo.

–¿Qué…?

Se sentó sobre la cama y yo hice lo mismo.

–Creó que nunca te lo dije, quería saber qué se sentía.

–Acepto.

–¿Eh…?

Sonreí al verlo.

–También quería saber qué se sentía.

–Ven aquí –demandó al atraerme para reclamar mis labios–. Luces hermosa con tu traje de piel.

Sonreí de manera coqueta.

–Ah… Inuyasha… –jadeé al sentir sus manos sobre mi pecho.

–Te has vuelto más sensible.

–Cállate…

–No tienes derecho, si fuiste tú quien no dejaba de gritar mi nombre anoche. Te apuesto a que el de la otra habitación nos escuchó.

–¡¿Qué?! –solté avergonzada–. ¿Quién está en la otra habitación?

Lo vi sonreír con malicia volviendo a torturar mis pechos.

–Sesshomaru…

–¡No puede ser!

–Tranquila, fue mi venganza por todas esas noches en las que escuché ruidos extraños venir de allí.

–¿Qué? ¿Sesshomaru…?

–Así es, y no creerás con quien.

Por un lado, me dolía el hecho de que él hubiera rehecho su vida con otra mujer, olvidando por completo a Kagura, pero, por otro lado, me carcomía la curiosidad por saber quién era esa otra mujer.

–¿Quien?

–Rin…

–¡¿Rin?! –exclamé atónita.

–Tranquila.

–¡Pero es mi hermanita!

–Oye, él es mi hermano.

–Hay una gran diferencia entre "hermanita" y "hermano".

Inuyasha se puso a reír con diversión.

–Ya, no te rías, no es gracioso.

–Lo es para mí.

–Agh… de pronto tengo ganas de vomitar.

–Amor…

Me levanté de inmediato y corrí al baño, en efecto, devolví todo hasta dejar mi estómago completamente vacío.

–¿Eso fue por Sesshomaru y Rin? ¿O fue por el embarazo?

Lo miré mientras me aferraba al inodoro.

–Creo que por ambos.

Continuará...