¡Holaaa a todos! ¿Cómo están?

Tenía muuuchas ganas de publicar este capi. Estuve bastante a mil con mi trabajo últimamente y, por lo mismo, cuando pude me tomé unos días para descansar, por eso tardé un poquito más de lo estipulado; eso sí, aprovechando cada oportunidad que tenía para ir escribiendo.

Sin adelantarnos a los hechos, podría afirmar que, por fin, llegamos al clímax de la historia *emoji de fiesta*.

Disclaimer: Ranma ½ es propiedad de Rumiko Takahashi.


27. No podemos ser amigos

"I didn't think you'd understand me.
How could you ever even try?"

La noche cayó en Nerima y Ranma se encontraba encerrado en su habitación combatiendo a un enemigo invisible. No quería utilizar el saco de box de su padre, pues llamaría la atención generando tanto ruido. Las artes marciales no solo le apasionaban como práctica, sino que también le ayudaban a lidiar con sus emociones negativas tal como las que estaba experimentando ahora.

Akane no baka —gruñó entre dientes mientras lanzaba una patada al aire.

Se sentía muy frustrado ya que los hechos de ese día no salieron como esperaba. Primero, la ¿ruptura? con Shampoo, si es que podía llamarla así, porque se durmió en el momento en el que se lo dijo; y después, lo que presenció al buscar a Akane en el Ucchan's: verla de lo más risueña con el idiota de Ryū. Tuvo que contenerse e irse sin que lo vieran o armaría un alboroto, cosa que no quería repetir tras la vez que él y Ryoga se enfrentaron allí.

Maldito Kūmon —imaginó que le daba con el puño en la cara.

Intentó ser racional ante la situación por mucho que le desagradara. Aunque no fuese capaz de ponerle un límite al más reciente de sus pretendientes, confiaba en ella. Akane todavía lo amaba y se lo demostró dos días atrás, cuando perdieron juntos la virginidad... Y eso empeoraba su posesividad hacia ella.

De por sí, nunca le agradó que otros chicos se le acercaran, inconscientemente, lo veía como un riesgo. En aquel entonces, uno de sus tantos miedos (pese a no admitirlo) era perder los 'beneficios' que tenían si Shampoo no le correspondía; en cambio, ahora, sabía que estar sin todo lo que ella representaba, resultaba una pesadilla mucho más aterradora.

—"Mejor date prisa antes de que alguien más la conquiste" —las palabras de Mousse se repitieron en su mente, agobiándolo.

Toc, toc. Un golpeteo en la puerta lo sacó de su dilema —Adelante.

¡Hola! —la pelirroja asomó la cabeza con una sonrisa —¿Puedo pasar?

Ranko —trató de aparentar calma. Su prima lo leía como a un libro abierto.

Ella notó cómo le afloraban los nervios —Uy, ¿por qué me miras así? No soy un fantasma.

El pelinegro se aclaró la garganta, un poco agitado —Pues, me interrumpiste. Estaba entrenando.

Oh —lo miró suspicaz —¿Sucedió algo?

¿P-por qué lo d-dices?

Es lo que sueles hacer cuando estás preocupado —cerró la puerta, buscando privacidad —Hay un par de cosas de las que no hemos hablado.

—intuía por dónde iría la conversación, así que quiso desviarla —Tu novio, por ejemplo.

Para sorpresa de Ranko, la forma en la que Ranma mencionó a Ryoga fue bastante dócil. No percibió ni una pizca de altanería ni desagrado en su tono de voz. Al parecer, lo estaba aceptando de la mejor manera.

Me alegra que te lo tomes con calma —se cruzó de brazos —Cuando regrese de Estados Unidos, vendrá a casa a presentarse oficialmente con la familia.

Él rodó los ojos —Tampoco me presiones.

Y bien —decidió ir al grano —¿Qué pasó con Akane y Shampoo?

Qué buena pregunta.

Ranma —la muchacha clavó las pupilas en las suya —El día del parque, fue muy obvio que tú y Akane volvieron a besarse en la rueda de la fortuna.

Al chico se le subieron los colores —¿Y?

Luego de eso, pasaste la noche con los tíos en casa de los Tendo. ¿Acaso ustedes...?

El de trenza empezó a sudar, sintiendo un nudo apretujarle el estómago. A pesar de querer charlarlo con alguien de su confianza, todavía estaba indeciso sobre si guardar discreción hasta definir su estatus con las dos féminas.

En eso, el celular de la pelirroja sonó, distrayéndola.

Buenas noches, amor mío —la voz de su novio salió del dispositivo —¿Soy inoportuno?

¡Ryoga! —la mirada se le iluminó al verlo en la pantalla.

Perdón por la hora, me retrasé más de lo esperado —explicó —Los de la constructora pidieron renegociar el contrato por el costo de materiales.

Ranma bufó ante la intelectualidad de su discurso. Ya no le caía tan mal, mas lo seguía considerando un presuntuoso.

Pero la buena noticia es que, el próximo mes, iniciarán las obras de infraestructura para la primera Floristería Hibiki a nivel internacional —anunció emocionado.

Su novia sujetó el teléfono con las dos manos, acercándolo más a sí —¡Me contenta tanto, cariño! Sé que estás trabajando muy duro.

Así es. ¿Y qué hay de ti? ¿Alguna novedad?

Lo de siempre —se acercó a su acompañante, abrazándolo con un brazo, a la vez que sostenía el celular con la otra mano —Compartiendo tiempo de calidad con Ranma.

Ambos varones abrieron los ojos de par en par al quedar enfrentados a través de la cámara. Ranko los tomó fuera de base, pero, conociéndola, fue muy adrede.

¿Qué les pasa? —dijo ella sin perder la sonrisa —¡Salúdense!

Ryoga carraspeó, visiblemente incómodo —¿Cómo te va, Saotome?

El ojiazul fulminó a su prima con la vista —¿Qué estás haciendo?

Ya te lo dije. Ryoga es mi novio y lo mínimo que espero es que se lleven bien.

En eso tiene razón —habló Hibiki —No pretendo ser tu amigo, pero al menos podemos aplicar la diplomacia.

Bien —murmuró el de trenza —De todas formas, ya no eres una amenaza.

El comentario causó que él arrugara el ceño —Escúchame bien, que Akane y yo no funcionáramos como pareja, no quiere decir que no la aprecie ni me preocupe por ella —Ranma abrió la boca, dispuesto a replicar, aunque Ryoga prosiguió —Siempre te ha amado a ti y solo te comportas como un cretino.

¡¿Cómo te atreves?! —el aludido tronó la dentadura, enrojeciendo de la ira. La joven a su lado, por el contrario, no aguantó y soltó una carcajada.

Sin embargo —agregó —No podemos hacer más que apoyarla y esperar a que la trates como merece.

¡Es lo que estoy haciendo!

¿Ah sí? ¿Acaso ya aceptaste tus sentimientos por ella?

Ranko suspiró, agradeciendo que se encontraran en ubicaciones completamente remotas porque, si no, terminarían peleándose en serio.

Hice lo que correspondía primero: terminé con Shampoo —confesó.

¡¿De verdad?! —vociferó la pareja al unísono.

Bueno... se lo dije... pero como está enferma, cayó dormida antes de escucharme.

Su prima enarcó una ceja —Típico.

De todas formas, en la escuela ya se dieron cuenta de que vamos a separarnos. Da igual lo que otros opinen; así como ella y Mousse deben arreglarse, Akane y yo...

¿Qué? —nuevamente, los novios interrogaron en conjunto.

Solo nosotros lo sabremos —ladeó el rostro, fingiendo indiferencia.

Gallina —provocó el de bandana —Ni siquiera eres capaz de admitir que la amas ni de verla como a una novia.

Oye, si sigues desafiándome, jamás nos llevaremos bien —alegó el de trenza.

¡Suficiente! —intervino ella —No era así como quería discutir esto.

Ranko, fui muy claro contigo —su novió habló firme —No debemos entrometernos en este asunto. Si Akane quiere quedarse con Ranma o con el otro chico, es decisión suya.

¿Cuál chico? —un aura sombría brotó alrededor del pelinegro —¡¿Acaso está hablando de Kūmon?!

Pues —una gotita rodó por la sien de su prima —Él quiere conquistarla, pero...

¡¿Eso te dijo?! —alzó el puño —Le daré una paliza.

¿Esa es tu solución para todo? —reprendió.

Pero qué bruto —Ryoga se palmeó la frente. Escuchaba todo claramente, pese a que su campo visual fuera reducido por estar comunicándose mediante una videollamada.

Ahora menos que nunca lo permitiré —sentenció Ranma —Y es hora de que todos sepan que Akane Tendo no es solo mi amiga.

¿Ustedes... ya lo hicie...? —una mueca estupefacta se apoderó de la pelirroja.

Me intriga cómo lo harás —musitó Hibiki —Pero no quiero saberlo.

Si me disculpan, es tarde y debo descansar para mañana —dijo Saotome saliendo de la alcoba —¡Buenas noches!

¡Ranma, pero este es tu cuarto! —avisó su pariente cuando dio el portazo.

¿Ves por qué te dije que no debemos interferir? —le habló su novio y ella acomodó el celular para mirarlo mejor —Quiere estar con ella, pero ni él mismo entiende sus propios sentimientos.

Ranko asintió suavemente, quedándose en silencio. ¿Fue eso una afirmación sobre sus sospechas? El actuar de Ranma en el parque de diversiones los dejó anonadados, sobre todo a la misma Tendo, por lo que no sería tan descabellado deducir que aquella noche se entregaron a la lujuria. Eran una bomba de tiempo a punto de explotar.

Y lo mismo podía decirse si él seguía haciéndose el tonto y Ryū se ganaba el corazón de Akane.


"I don't wanna tiptoe, but I don't wanna hide".

A la mañana siguiente, como es costumbre, Akane y Satori emprendían rumbo a sus respectivas instituciones. El niño iba caminando un par de pasos más atrás, observando asustado a su hermana mayor. La chica irradiaba ira en su estado puro y, más disimuladamente, un deje de decepción.

¿Y ahora que te pasa? —se atrevió a preguntarle el niño —Estás muy rara hoy también.

Ella ladeó el cuello para mirarlo con el rabillo del ojo —No sé a qué te refieres.

El tono lúgubre con el que habló hizo que Satori estremeciera, así que prefirió correr las dos cuadras que le faltaban hasta la primaria —¡Nos vemos después!

Akane se quedó inmóvil, inhalando profundo para que sus pensamientos intrusivos no la dominaran —Ranma no baka —musitó enojada, retomando el trayecto.

Ayer estuvo esperándolo toda la tarde en el Ucchan's y jamás apareció, mucho menos la llamó, aunque fuera con una excusa. Quizás no debía sorprenderle su actitud, pero esta vez tuvo fe en él. Tras los últimos acontecimientos, creyó que lo suyo con Ranma iba en serio: habían hecho el amor, y él reiteraba el ponerle fin a su falsa relación con Shampoo. Lo más seguro es que, otra vez, no pasó.

¡Más vale que ella lo haya enterrado tres metros bajo tierra o sino lo haremos nosotras! —bramó iracunda el ángel Kasumi.

La diabilla Nabiki, por su parte, estaba más tranquila. Poniendo los brazos en jarra, analizó a su contraparte de arriba abajo —Me parece que estás trastornada.

Al llegar a Furinkan, se encontró con sus cuatro amigos, quienes ya la esperaban. Ukyo y Shinnosuke, junto a Kuno y Mousse, comprendían cómo se había sentido al irse del restaurante sin que Ranma se apersonara. Por más entretenida que estuviera gracias a la compañía de Ryū, su atención seguía enfocada en verlo entrar por la puerta como un príncipe azul.

¡Buenos días, Akane! —la saludaron.

Buen día.

Uy, ¿qué te hicimos para que nos trates así? —bromeó Tatewaki ante la respuesta apática. En consecuencia, Ukyo le propinó un codazo.

No estás de humor hoy, ¿no, Tendo? —indagó el chino. Shinnosuke le comentó previamente lo del día anterior.

Mejor no hablemos de eso —respondió irritada.

A unos metros de ellos, estaban Kodachi y su séquito, despotricando sobre quién sabe qué cosa. La risa estruendosa de la Rosa Negra resonó por doquier, taladrándoles los oidos, por lo que fue inevitable para Akane rememorar la conversación que escuchó ayer entre ella y Sayuri. Eso la hizo sentir peor.

¿Creen que Shampoo ya le cortó la cabeza a Ranma o debo hacerlo yo? —lanzó de la nada, demostrando su ansiedad.

El grupo se miró entre sí, adivinando qué, efectivamente, todavía este no daba la cara.

Castrarlo es la mejor opción —murmuró Kuno. De nuevo, Kounji lo codeó.

Akane, Mousse tiene algo que contarte —le dijo la castaña —Es importante.

¿Qué?

Bueno, no es que esté defendiendo a Saotome —narró, acomodándose las gafas —Pero creo que, en este caso, puedo alegar a su favor. Él ayer sí fue a hablar con Shampoo.

¿Cómo lo sabes? —ensanchó los ojos.

Resulta que Mousse también fue a verla —se adelantó a contestar Shinnosuke, disgustado aún con la situación entre su mejor amigo y la china —Le consterna su salud.

¿Fuiste a verla? —Akane repasó lo dicho por su amigo —Espera, ¿sigue enferma?

Según se intoxicó, nada más.

¿Y dices que viste a Ranma? —insistió Tendo, pasando de la rabia a la intriga —¿Será que le dijo la verdad?

El problema aquí no es ese —Shinnosuke retomó el mando de la charla y encaró al chino —¿Por qué fuiste a verla, Mousse? Primero era ella quien te buscaba para restregarte su relación con Saotome, y ahora, tú mismo vas detrás como si no hubiera pasado nada.

¿Cariño? —la castaña quedó pasmada, jamás vio a su novio reaccionar así. Kuno y Akane también se impactaron.

El castaño continuó —¿Qué pretendes? Te vi sufrir demasiadas veces como para fingir ser su amigo ahora.

Mousse se mantuvo en silencio, sin emitir sonido ni algún gesto en defensa propia. Más de una vez, su compañero le discutió el tema de su ex, y él nunca solía responder algo al respecto.

¡Oh, Ranma, mi amor! —la voz melosa de Akari captó el interés de los presentes. Había abordado al chico justo cuando llegaba a la escuela —¡Qué bueno verte!

El grupete, así como los demás compañeros que seguían afuera, voltearon a mirar la secuencia cotidiana de Unryū colgando de su amor platónico. Pese a lo acostumbrados que estaban a eso, el acoso hacia Ranma iba en aumento desde que corrió el rumor de que terminaría con Shampoo.

¡Ya basta! —como pudo, el chico se la sacó de encima. Lo hartaba, mas no quería aplicar la fuerza física.

¿Por fin dejaste a esa tonta de Shampoo? —cuestionó la joven muy sonriente —¡Dime que sí!

Kodochi resopló. Le aburría presenciar lo mismo de siempre —Qué poca dignidad. Eso te pasa, Ranma, por darle cabida a la chusma.

Parece que hoy Shampoo tampoco vino —Asami ojeó los alrededores sin encontrar rastro de su amiga —Hasta que no aparezca, Akari no dejará de molestar.

Sayuri calló, examinando el escenario. Anoche se comunicó con la violácea y, según le comentó, Ranma fue a visitarla de lo más 'romántico', así que no se atrevió a contarle el último disparate de Akari para evitar malentendidos. No obstante, se mantenía atenta a cada detalle.

Y bien, Saotome —Shinnosuke lo llamó, fastidiado del asunto —¿Qué tienes para decir?

Ukyo y sus compinches volvieron a intercambiar miradas. Seguían atónitos ante aquel comportamiento insólito del castaño. Por lo general, su forma de ser era bastante tímida, amable y protectora con las personas que quería; lo más probable es que, debido a eso, se había cansado de ver a sus amistades estancadas en ese embrollo.

Aunque al muchacho de trenza también le extrañó esa exigencia proveniente del basquetbolista, su fijación se centró en Akane. Fue inevitable que el corazón se le acelerara y quisiera salir corriendo a abrazarla; asimismo, la de pelo azul sintió un intenso cosquilleo recorrerla de pies a cabeza. Se contemplaron embelesados, abstraídos del mundo exterior... hasta que recordaron por qué estaban enojados entre ellos.

El sonrojo que adornaba sus mejillas se tornó escarlata furioso, mientras el gesto embobado de sus facciones se transformó en una curva que demostraba molestia. Sus pupilas, ahora convertidas en filosas dagas, atravesaron al otro sin clemencia. La cálida atmósfera rodeándolos se convirtió en el mismísimo infierno, algo que sus más allegados notaron de inmediato.

¡JUM! —rezongaron, dándose las espaldas coordinadamente.

En ese momento, la campana sonó y los estudiantes que estaban fuera ingresaron al colegio, incluidos Ranma y Akane, quienes evitaban verse. Detrás de ambos, iban los amigos de ella, analizando aquel repentino cambio de conducta.

¿Qué carajo? Ayer estaban babeando el uno por el otro, y ahora no pueden ni verse —chismorreó Kuno.

Bueno, sabemos que Akane está mal porque él no fue a buscarla ni sabe qué pasó con Shampoo —meditó Ukyo —¿Pero por qué lo estaría Ranma? Parece que le encanta hacerse el ofendido.

Me gustaría tener más información, pero ya les dije lo único que sé —agregó Mousse.

Shinnosuke se frotó la barbilla, reparando en una posibilidad que quizás ignoraban —¿No será que Saotome la vio con Kūmon y por eso está molesto?

¿Tú crees? —Tatewaki detuvo el paso —¿Y no hizo un escándalo por ello? Imposible.

Una vez en el salón de clases, cada uno se acomodó en su respectivo lugar, aparentando tranquilidad. Ranma y Akane, sin embargo, echaban chispas de solo pensar aquello que los mortificaba.

¿Akane, por qué estabas con ese cabrón? ¿Acaso él te interesa a pesar de lo pasó entre nosotros? —cavilaba el ojiazul.

No sé a qué a juegas Ranma, pero no permitiré que te burles de mí —la joven Tendo aguantó una lágrima que amenazaba con rodar.

¡Buen día, alumnos! —una sonriente Hinako ingresó al aula —Aprovecharemos el día de hoy para recuperar lo que no pudimos ver ayer por la práctica de baloncesto —el sonido de alguien tocando la puerta interrumpió —Adelante.

Al abrirse, la silueta de la única adolescente que faltaba en su curso apareció, robándoles el aliento a todos.

Buenos días, maestra Hinako —saludó.

¡¿Shampoo?! —sus compañeros casi se van bruces.

Vaya, señorita Shampoo, creí que tampoco podría venir hoy —le hablaba la educadora —Me alegra que ya se sienta mejor. Por favor, tome asiento.

Antes de dirigirse a su mesa, la violácea se acercó hasta el pupitre de su novio y lo abrazó efusivamente delante de sus compañeros. Por supuesto, los distintos cuchicheos no tardaron en inundar el recinto.

Airen —le dijo, restregándose contra su cuerpo.

¿Qué cosa? —Ranma, sofocado, no supo cómo reaccionar.

¡NO! —Akari manoteó el escritorio, exasperada.

Como suponía —Kodachi puso los ojos en blanco.

Ranma está muy enamorado de Shampoo —murmuró Yuka —No sería capaz de dejarla.

¡Qué románticos! —exclamaron Yuka y Hiroko. Sayuri, al contrario, guardó silencio.

Shinnosuke, Kuno y Ukyo intercalaban miradas entre la escena, Mousse y Akane. Podían percibir cada emoción negativa que emanaba de ellos, a pesar de que sus rostros permanecieran inalterados.

Entonces siguen juntos —pensaron afligidos Tendo y el de anteojos.

¡Suéltame que los mato! —el ángel Kasumi estaba siendo sujetada por la diabilla Nabiki antes de perder (más) la compostura.

¡Ranma, dijiste que ibas a dejar...! —el berrido de Unryū fue cortado por la capitana de porristas, Mariko Konjo, al taparle la boca.

Basta de tonterías, Akari.

¡Maldición! Esto significa que no escuchó lo que le dije —reflexionó el azabache para sus adentros —¡Akane!

¡Silencio todo el mundo! No estamos en el receso —la profesora tuvo que intervenir o no la dejarían empezar la clase —Sr. Saotome, ya que es el centro de atención, ¿sería tan amable de ir a la sala de indumentaria a buscar el proyector? Pedí que lo dejaran libre para esta hora.

¿Eh? E-está b-bien.

Señorita Tendo, ¿podría acompañarlo? También necesito que traigan la pantalla y entre los dos será más fácil.

¡¿Yo?! —Akane sintió un balde de agua fría caerle encima. Tenía que ser una broma de Hinako —¿Por qué?

¿Algún problema? Pensé que eran mejores amigos.

N-ninguno. Co-como usted diga —resignada, obedeció la petición de su maestra, siendo observada atentamente por varios de sus compañeros.


"But I don't wanna feed this monstrous fire".

Rumbo a la sala de indumentaria, Akane caminaba a pasos veloces, muy por delante de Ranma. Quería evitar que este intentara persuadirla de alguna forma, cuando, en realidad, él sabía bien que no tenía excusa para zafarse del numerito que su (por desgracia) aún novia montó. Además, él seguía descontento debido a que la vio con Ryū.

¿Qué esperas? ¡Dile algo! —incitaba el lado 'bueno' de su conciencia —¡No te quedes de brazos cruzados!

Lo raro es que no esté tratando de convencerla de que es inocente —en la otra esquina, su contraparte estudiaba los movimientos del muchacho.

Un par de minutos después, ya hastiados de esa lejana cercanía que los rodeaba, decidieron confrontarse como si hubiesen leído la mente del otro —¡¿No piensas decir nada?!

¡No seas cínico! —ella tomó el mando de la discusión —Todavía te da la cara para hacer de cuenta que no pasó nada.

En primer lugar, sé que no puedo defenderme de lo que viste recién, pero no es mi culpa. Shampoo me tomó desprevenido —manifestó.

Sí, se nota que son una feliz pareja.

Escúchame bien, Akane —la agarró por los hombros —Yo ayer sí fui a terminarla, si no me crees, Mousse lo puede confirmar.

La chica miró al piso —Me lo dijo.

Entonces sabes que no miento —reanudó —Lo que sucedió fue que se durmió mientras le confesaba la verdad por culpa de esa maldita medicina china que le dio su bisabuela. Ni siquiera pude asegurarme de que me escuchó...

Qué conveniente —ironizó ella.

Tampoco sabía que vendría hoy y, mucho menos, que se me lanzaría frente a todos.

Uy sí, te veías muy incómodo con ella como una sanguijuela sobre ti —apeló una vez más al sarcasmo —Al igual que Akari esta mañana.

Oh, es que eres tú una santa —escupió en el mismo tono que usó —Como si no te hubiera visto ayer de lo más divertida con tu amiguito de la universidad.

¿Qué? —parpadeó sorprendida.

Te busqué en el Ucchan's para contártelo, ¿y qué encontré? A ti y al imbécil de Kūmon, riéndose como dos tórtolos, pero claro, el coqueto soy yo.

El semblante de Akane se ensombreció —¿Seguirás desconfiando de mí?

Entretanto, en el salón de Hinako, la educadora estaba preparando el material con el que impartiría la clase del día y, de pronto, se dio cuenta de que el marcador de pizarra se había quedado sin tinta.

Oh, rayos —rápidamente, paneó a sus estudiantes para pedirle ayuda a uno de ellos —¿Señorita Sayuri?

Sí, dígame.

¿Podría alcanzar a sus compañeros y buscar un marcador nuevo, por favor?

En seguida —la castaña se puso de pie y salió camino a la sala de indumentaria. Iba como si nada hasta que, al bajar las escaleras, escuchó las voces de Ranma y Akane en medio del pasillo —¿Eh? —sin que la notaran, se escondió tras la columna de la pared, espiando la acalorada discusión.

¿Seguirás desconfiando de mí?

¡Sabes que no se trata de eso! —alegó él.

Siempre te descontrolas por lo mismo —la muchacha empuñó los nudillos —¿Piensas que seré la "amiga con derechos" como lo fui contigo?

¡¿La qué?! —Sayuri, escandalizada por la frase, tuvo que taparse la boca.

Jamás pensaría eso —objetó Saotome —Mi temor es peor: que te enamores y seas la novia de otro.

Ojalá hubiera sido tan fácil como enamorarme de Ryoga o Ryū —su vista empezó a nublarse —Al menos ellos han sido honestos en cuanto a sus intenciones.

¿Y yo no? Luego de lo que te dije en el parque y lo que pasó...

¡Y de estar meses enamorado de Shampoo mientras te escabullías a mi casa! —lo detuvo, rompiendo en llanto —¡Ahora juras que quieres dejarla para estar conmigo y solo le das largas!

Oh por Dios —Sayuri se paralizó del shock.

No es a propósito —le acunó las mejillas y, delicadamente, limpió sus lágrimas con los pulgares —No estoy jugando contigo, Akane, pero me da miedo la reacción de Shampoo.

Eso ya no me importa —hipó —Quiero que me digas de una vez cuáles son tus sentimientos. ¿Solo seré la amiga no correspondida a la que besas y te consuela? ¿Con la que por fin te pudiste acostar?

¡¿Se acostaron?! —a la castaña casi se le quiebra la mandíbula.

Ranma no supo qué responder. En retrospectiva, gracias a Tendo forjó su primer lazo significativo, por ello, al principio no se planteó ideas románticas, a pesar de las mariposas y la innegable química. De no haber sido por aquel día de lluvia, tal vez nunca habría descubierto el sabor de sus besos, el poder de sus caricias y el calor de su cuerpo. En definitiva, lo mejor de ambos mundos: amistad e intimidad.

La regla de "no tener sentimientos por el otro" servía como recordatorio. Él lograría conquistar a la mujer de sus sueños y Akane sería su confidente, ni más ni menos, aunque los rumores de pasillo insinuaban que ella lo amaba en secreto. ¡Tonterías! No estaba enamorada y él tampoco, solo hacían cosas de novios sin serlo, morían de celos si un tercero se acercaba y perdían la cabeza por el deseo mutuo. Dentro de la lógica de Ranma debió ser así siempre y, obvio, no fue.

Ahora tenía claro que ya no quería ser, simple y llanamente, el mejor amigo de Akane. Estar cerca de ella desataba en su interior emociones mucho más intensas que las que alguna vez había sentido por la joven china, sobre todo después de que su relación trascendiera al plano sexual... Y, aun así, no comprendía del todo la palabra amor, porque en el pasado ya se había equivocado.

Lo único cierto es que quería que fuese solo suya, porque él ya no podría ser de nadie más.

Se mantuvo mudo y le encajó un beso por inercia. Si antes resultaba irrelevante que desataran sus instintos en pleno Furinkan, hoy anhelaba que todo el mundo los viera y se enteraran de una vez por todas.

Y en efecto, una de sus compañeras los atrapó con las manos en la masa.

¡Eso no es una declaración! —el ángel Kasumi agitaba brazos y piernas con desesperación.

La diabilla Nabiki, como estuvo haciendo la mayor parte de la mañana, la retenía por la espalda —Para mí el pobre hace lo que pude.

Akane no opuso resistencia a que él la besara durante unos segundos, hasta que, finalmente, reaccionó y lo apartó de un empujón. No tenía ganas de eso, y mucho menos de discutir otra vez por el mismo disco rayado.

Démonos prisa antes de Hinako nos castigue —ella se volteó y retomó el pedido de su maestra.

Saotome obedeció y siguió sus pasos sin refutar. Ambos desaparecieron de la vista de Sayuri, quien aún no terminaba de procesar todo lo que acababa de descubrir.


"Just wanna let this story die..."

Lamentamos la demora, profesora Hinako —la de cabello azul se anunció al ingresar al aula con Ranma, cada uno sosteniendo los instrumentos pedidos por ella.

Ya era hora —la profesional se aproximó a los dos —¿Y la señorita Sayuri?

¿Sayuri? —intercambiaron una mirada interrogante.

La mandé a buscar un marcad...

¡Perdone la demora, profesora! —la estudiante entró al salón como si nada —Traje lo que me pidió.

Oh, bien. No perdamos más tiempo —Ninomiya tomó el marcador y se dirigió al pizarrón —Señor Saotome, por favor, acomode el proyector mientras apunto lo siguiente.

Como ordene —aceptó el adolescente dando un resoplido.

¿Fuiste a la sala de indumentaria? —intrigada, Akane le habló a Sayuri —Qué raro que no te vimos.

Supongo que estaban distraídos —contestó, forzando una sonrisa, antes de retirarse a su asiento.

Tendo no entendió por qué, pero aquella respuesta le generó escalofríos.


"And I'll be alright".

Pasaron un par de horas, y arribó el horario del almuerzo. Los alumnos de último año se dividieron en sus respectivos grupos sociales para compartir una comida deliciosa. En la mesa de Akane y compañía, Ukyo desenvolvía una enorme caja de bentō que les había preparado especialmente a sus amigos; necesitaba practicar su elaboración ya que se acercaban las pruebas de inscripción en la Escuela Culinaria.

U-chan, tu comida siempre me hace feliz —Tatewaki engullía complacido un trozo de pescado.

Está exquisito, linda —Shinnosuke la besó en la mejilla.

La chef se sonrojó —Ay, ¡muchas gracias! Pasé toda la noche en esto. La Escuela de Cocina es exigente con la gastronomía tradicional japonesa. Incluso el bentō que parece sencillo, tiene su complejidad.

Por supuesto, cada sabor debe resaltar sin mezclarse con el resto —dilucidó su mejor amiga, mordiendo una verdura al vapor —Está muy bien logrado, Ukyo.

¿Es cierto que solo escogen 20 alumnos por semestre? —preguntó Mousse tras darle un bocado al arroz.

¡Por eso estoy tan nerviosa! No quiero esperar hasta el año que viene para volver a postularme —Kounji se llevó las manos al pecho —¡O peor aún! si me rechazan en cada intento y no entro nunca.

Oye, para de pensar eso —su novio la reconfortó —Eres una gran cocinera y vas a dejarlos extasiados.

La pandilla continuó platicando y disfrutando su almuerzo con entusiasmo. Mientras tanto, en otra de las mesas cercanas, estaban sentados Ranma, Sayuri, Kirin y el resto las chicas, haciendo lo mismo, a excepción de los dos primeros, que permanecían absortos en sus pensamientos.

La jovencita seguía asombrada por lo que había presenciado un rato atrás; ni siquiera logró concentrarse durante las clases. ¿Ranma y Akane eran amigos con beneficios? ¿Desde cuándo? Y, más importante aún, ¿por qué? Es decir, a Akane se le notaba a millas de distancia que le gustaba, pero él juraba estar enamorado de Shampoo. ¿Cómo era posible entonces? ¿Y el chico con el que ella salió hace unas semanas? Tantas incógnitas, tan difíciles de resolver.

No obstante, si recapitulaba ciertos detalles recientes, todo cobraba mucho sentido. Ahora entendía lo del parque y la práctica de baloncesto. Sí, al principio quiso ir a contárselo todo a su amiga, confirmarle que no estaba paranoica y que, efectivamente, los sospechosos resultaron culpables de un crimen que sobrepasaba lo esperado. Mas si algo caracterizaba a Sayuri era su objetividad; no podía ser abogada del diablo sabiendo que Shampoo saltó a la cama de Mousse y casi rompía con Ranma de no ser por su orgullo.

Todavía lo amaba e imaginarlo con Akane la sacó de sus casillas. Claro, ¡por eso Saotome también se mostró tan celoso cuando estos se hicieron amigos! Si hubieran esclarecido los hechos en lugar de perpetuarlos, jamás habrían llegado tan lejos con aquel cuadrado amoroso. Hablando de Mousse, ¿era cómplice de todo? No existía otra explicación, y eso sí podría provocar que Shampoo buscara desquitarse al sentir que la engañaron.

En cuanto al chico de trenza, ¿estaba enamorado realmente de Tendo? Dios, se le hacía tan confuso. Si tan solo cada uno pudiese estar con la persona que de verdad quería...

¡Hola! Tierra llamando a Sayuri —la Rosa Negra chasqueó los dedos para sacarla de su trance —No estás prestando atención.

¿Eh? —pestañeó repetidamente —Lo-lo siento. ¿Qué me decían?

Kodachi se palmeó la frente —Agh, ¿y así piensas estar en el comité de graduados?

¿Te pasa algo, Sayuri? —indagó Yuka —Estás muy callada desde la mañana.

Lo mismo que Ranma —señaló Kirin.

¿Qué? —al oír su nombre, el ojiazul volvió a la realidad.

Oye, Ranma, lo que haces es muy grosero —regañó Asami —No estar con Shampoo cuando recién se recupera de su enfermedad.

Su semblante se enrojeció —Y-yo... no sé dónde está.

Sí, no vino en toda la hora de almuerzo —Hiroko apoyó el pulgar contra su barbilla —¿Se sentirá mal de nuevo?

Pues con más razón, Ranma debería cuidarla —se empecinó Asami.

Y aclararle el último delirio místico de Akari antes de que se entere por alguien más —aconsejó Mariko —Mejor evitar problemas innecesarios.

Los únicos que no se rieron del comentario fueron, una vez más, Ranma y Sayuri.


"We can't be friends
But I'd like to just pretend".

Faltaban diez minutos para que sonara la campana, anunciando el fin del receso, por lo que la muchacha de cabello corto aprovechó de ir a los sanitarios previo a regresar al salón. A la par que caminaba, iba leyendo un texto instantáneo que acababa de recibir en su celular.

Mensaje de Ryū: "¿Nos encontramos en el parque cuando salgas de clases?".

Suspiró, indecisa en si aceptar o no. Ayer en el restaurante, el universitario la invitó a entrenar al final de sus jornadas, tal como se lo había planteado con anterioridad. Se supone que ella le pidió a Ranma practicar juntos y justo pasó lo que pasó, tornándose lo suyo más incómodo de lo que ya era.

Aparentemente, continuaban estancados en el mismo punto de siempre. Si ella salía con Ryū, Ranma se enfadaría, pero seguiría con Shampoo, quien, al mismo tiempo, no terminaba de soltar a Mousse. A estas alturas, lidiar con esa dinámica resultaba agotador, así como tener que pinchar a Ranma con aguja para que admitiera lo qué sentía por ella.

Distinta era la historia con Ryoga, su vecino y amigo de la infancia. Durante varios años, Hibiki guardó un sentimiento especial hacia ella y se lo manifestó al volver a Nerima. Sí, a Akane le agradó la corta relación que mantuvieron y casi se oficializaba frente a sus familias, mas hoy agradecía que no se haya concretado. Simplemente, su corazón no pudo verlo de esa forma, y él, sin buscarlo, se enamoró de alguien que sí le correspondía.

No hubo rencores ni reclamos al respecto, pues fueron maduros para hablar de las cosas con honestidad. Asimismo, estaba el innegable cariño que se tenían. Debido a eso, hoy mantenía la amistad tanto con él como con Ranko.

En el caso de Ranma, ser amigos ni siquiera funcionaba y se tornó un suplicio.

¿Y qué esperabas, querida? —la diablilla Nabiki se limaba las uñas —Los amigos no tienen sexo ni nada de eso. Fue algo que se inventaron ustedes para no afrontar sus sentimientos.

¿Cuáles sentimientos? —susurró Tendo para sí misma —Ranma no es capaz de admitirlo.

Al abrir la puerta del baño, se topó con la expresión paniqueada de Shampoo, que la observaba fijamente inclinada sobre el lavabo. Con una mano, la china se cubría la boca, y con la otra, apretaba la parte baja de su abdomen; quiso estar sola y su compañera la tomó por sorpresa.

Akane —masculló aún con los labios cubiertos.

Sha-Shampoo... ¿t-te encuentras bien? —sus ojos se posaron en los residuos yacientes dentro del lavamos —¿Estabas vomitando?

No ser nada —abrió la llave del agua para limpiarse —El almuerzo estar horrible.

Un poco dubitativa, se aproximó a ayudarla, sosteniéndole el cabello y sobándole con timidez la espalda —¿También te enfermaste del estómago, no?

Eso creer —dijo enjuagándose.

Sin meditarlo demasiado, Akane soltó lo primero que se le vino a la mente —¿Quieres... que llame a Ranma?

Oh, no molestarlo —ladeó una sonrisa —Él no ser muy bueno para lidiar con estas cosas.

Ajá —de nuevo, habló sin reparar en ello —Mousse también estaba preocupado.

Shampoo se enderezó robóticamente nada más oyó la mención —¿Decirlo por algo en especial?

Oh, no. Lo siento, no debí...

Akane —interrumpió —Tú deber saberlo... ¿Mousse ser feliz?

¿Eh?

Ahora que estar en tu grupo de amigos, pues, veo que pasarla bien.

Espera —dio un paso hacia atrás —¿No seguirás pensando que hay algo entre nosotros, verdad? Porque no es así.

No, no —sacudió la cabeza —Tranquila, no desconfiar de ustedes. Solo que, Mousse solía ser muy solitario y cerrado.

Tienes razón —se rascó la mejilla —Bueno, si me lo preguntas, creo que en ese sentido sigue siendo bastante hermético. No expresa tan abiertamente sus sentimientos.

Entiendo.

Pero, siendo sincera —prosiguió —Aunque ahora cuente con nosotros... Lo veía sonreír más cuando estaban juntos.

La china escondió su rostro tras el flequillo —Lo dudo, él y yo ser como el agua y el aceite. Nunca ponernos de acuerdo mas que para separarnos.

Sí, pero, siempre volvían a intentarlo, a mejorar. Creo que a esta edad es normal equivocar...

Otra vez, Shampoo la cortó —Doler demasiado —Akane enmudeció, y ella entrelazó las manos con la suyas —Sé que ser buena amiga y querer lo mejor para Mousse. Eso alegrarme mucho.

Shampoo...

Yo aún pensar en él y hasta visitarme el otro día —le confesó —Pero darme cuenta de que nada cambió. No saber comunicarnos y también ganarnos el orgullo. Quizás al ser tan jóvenes, no conocernos lo suficiente y querer vivir algo de adultos. Eso llevarnos a lastimarnos.

Las palabras de la china la avasallaron como una ola. La relación entre ambas nunca fue mala; de cierta forma, hasta podían considerarse cercanas. En más de una ocasión, incluso, la de cabello corto llegó a darle consejos amorosos, pese a su inexperiencia en ese terreno. Claro está, eso fue en la época anterior a Ranma, cuando, irónicamente, se llevaba mejor con ella que con el de gafas.

Ser una pena —añadió —Porque habernos hecho grandes amigos antes de ser novios.

¿Amigos?

Asintió con la cabeza —Los mejores. Así irnos gustando al pasar tanto tiempo juntos.

Yo... no lo sabía. Mousse nunca habla de esto.

No sorprenderme —sus pupilas resplandecieron, nostálgicas —Cuando amar tanto a alguien, aunque desearle bien, no poder ser amigos, ¿sabes por qué?

Esa declaración hizo que Tendo sintiera como si una bala le atravesara el tórax —Porque no puedes verlo solo así.

Parece que entenderme —inesperadamente, la abrazó —Cuiden mucho de Mousse.

La chica permaneció congelada, repasando lo que acababan de decirse. Se notaba que la violácea aún lo quería, pero decidió renunciar a ese amor turbulento que los sobrepasó; fue inevitable que viera su situación reflejada —¿Qué hay de Ranma? —le cuestionó tras un breve mutismo.

Ranma ser encantador —deshizo el abrazo —Él siempre amarme y yo darme la oportunidad de corresponderle.

—la vista se le empañó —Siempre estuvo enamorado de ti.

Tener la esperanza de que con Ranma será un noviazgo más sano y duradero.

Akane forzó una sonrisa mientras inhalaba hondo. Su rival tenía razón, y la prueba de ello era que, independientemente de los sentimientos de cada uno, habían retrocedido en lugar de avanzar. Mousse y Shampoo no daban el brazo a torcer para limar asperezas, y Ranma seguía siendo un idiota incapaz de definir lo que quería. Empezó a sentirse terrible por haber sucumbido a sus impulsos al entregarle cada rincón de su cuerpo.

La china notó cómo el brillo en sus ojos se apagaba. Sabía que, en algún momento, ella había estado interesada en su novio, mas suponía que aquello quedó en el pasado porque estuvo saliendo con alguien más. Ahora solo lo veía como su mejor amigo... ¿o no?

Ranma y tú ser muy unidos, ¿cierto?

El timbre resonó, marcando la culminación de la hora de descanso, así como de esa conversación,

Debemos regresar al salón —dijo la de pelo azul —¿Segura que estás bien? ¿No prefieres que te acompañe a la enfermería?

Descuida, ya sentirme mejor —le sonrió —Gracias por escuchar, Akane.

No hay de qué.

Las dos abandonaron el tocador y subieron de vuelta al aula en silencio. Ranma, Sayuri y los amigos de Tendo por poco y se infartan cuando las vieron entrar juntas. Akane solo se limitó a sentarse, pasando de largo de las miradas que le propinaban.

Oye, ¿no permitirás que meta sus ideas en tu cabeza con todo lo que dijo, verdad? —la diabilla Nabiki cruzó los brazos.

Una lágrima rodó por la mejilla del ángel Kasumi —¡Qué mal la juzgamos! Solo es una chica con el corazón roto porque las cosas no funcionaron con el amor de su vida —se frotó el ojo —Akane debería aprender y hacer lo mismo.

¿Aprender de esa zorra? —la malvada agitó los brazos —Si se puso de novia con un chico al que no ama solo para molestar al ex, y después fue corriendo a cogérselo porque pensó que estaba con Akane. ¡Es una descarada!

¡Y por tus malas influencias Akane está haciendo lo mismo! —la señaló con el dedo —¡Ya no podrá casarse de blanco!

Ignorando el debate de sus conciencias, la joven se recostó en el pupitre dándole un fuerte golpe a la madera con la frente. Al menos así, podría concentrarse en otro tipo de dolor.


"You cling to your papers and pens..."

Trascurrían los minutos restantes de la última clase, y Ranma tenía su atención fija en las líneas que garabateaba sobre su cuaderno. Mentalmente, discutía consigo mismo, tratando de encontrar las palabras adecuadas para confesársele a la muchacha que lo desequilibraba.

Akane, escúchame. Yo… sé que me ha costado mucho decirte cuáles son mis sentimientos. No porque no sean reales, sino porque… resultaron ser mucho más fuertes de lo que jamás imaginé —se ruborizó —Admito que soy un tonto en el amor, pero… me gustaría entenderlo a tu lado. La verdad es que... quiero ser más que tu amigo…

El timbre de salida retumbó, y antes de que los estudiantes se retiraran, Hinako les hizo una petición —¡Atención, atención! La directiva pidió que se reúnan en el patio para darles información referente a las competencias intercomunales. Los juegos arrancan en menos de una semana y quieren que todos se involucren, no solo los jugadores y porristas.

A pesar de que hubo un par de refunfuños debido a la orden, todos se dirigieron ordenadamente al sitio indicado. Shampoo avisó que necesitaba utilizar el baño, por lo que estaría ausente durante un rato; sus demás compañeros charlaban entre sí mientras llegaban los maestros encargados. Saotome decidió aprovechar el panorama despejado para hablar con la de cabello azul.

Akane, quiero decirte algo.

Ella, que estaba acompañada por su grupito, lo miró inexpresiva —Ranma, ahora no es el momento.

Es que no puedo esperar —insistió —Estuviste preguntándome qué siento por ti y quiero que lo sepas ya.

Uy, primera fila —secreteó Kuno en voz muy baja para que Ukyo, Mousse y Shinnosuke oyeran.

¡Shh! —calló la chef con el índice presionando sus labios.

Volviendo a Ranma y Akane, el chico tartamudeaba recordando el discurso que planeó en clases —M-me ha co-costado m-mucho decirte cú-cuáles son mis s-sentimientos...

Ella lo frenó sin inmutarse —No es necesario que lo hagas. Sé que no soy más que tu amiga.

¿Eh? —los ojos azules del chico se ampliaron —No, no es así. Es decir, al principio sí, pero...

Pero después pretendimos ser lo que no somos —volvió a interrumpirlo —Porque no es a mí a quien amas.

El cuarteto tras ellos se encogió de hombros, perplejos ante la contundencia de Akane. Unos metros más lejos, Sayuri los divisaba atenta, pero sin entender la peripecia.

¿Po-por qué dices eso? —el de trenza se puso a la defensiva —Sé que tardé en entenderlo, pero he tratado de demostrarte que...

Me pediste ser "solo amigos", pero siempre volvemos a lo mismo —los lagrimales se le humedecieron —Y ya no puedo soportar verte indeciso. Si así son las cosas ahora, no me imagino siendo algo más.

Díganme que no estoy soñando —volvió a cuchichear Tatewaki.

Tendo parece muy decidida —susurró Mousse.

¿De qué nos habremos perdido? —Kounji empuñó la mano contra su pecho.

Saotome está atrapado —Shinnosuke desvió la vista al cielo.

No quiero ser tu amigo, Akane —ajeno a los comentarios del resto, el ojiazul intentaba mantener la firmeza —Para mí eres más que eso.

Es que... ni siquiera podemos ser amigos, Ranma. Esto no es una 'amistad' normal —se mordió el labio inferior, conteniéndose a temblar —A quien siempre amaste fue a Shampoo, y con ella no te costó admitirlo. ¿Por qué te es tan difícil dejarla si ya no la quieres entonces?

El muchacho quedó hecho piedra, al igual que los allegados de la chica. ¿De dónde salió tanta determinación? ¿Fue por el altercado de esta mañana? El eco de aquel día en el que ella proclamó "no querer amarlo más" lo noqueó, causándole pavor absoluto.

Ella exhaló profundo, recopilando el valor necesario —No sigamos fingiendo. Lo mejor para ambos es vernos como compañeros de clases hasta que el año termine y... cada quien siga su camino.

¡¿Qué?! —la respuesta de Ranma y el cuarteto fue similar. Estos últimos tuvieron que hacerse los indiferentes para no parecer entrometidos.

El pulso de Saotome se aceleró hasta rozar el borde de una taquicardia. Akane no podía estar hablando en serio; no podía estar pidiéndole que se alejaran. De repente, una inmensa sensación de vacío comenzó a propagarse por su caja torácica, seguida de miles de espinas clavándose en sus pulmones.

Dictaminar aquello tampoco fue a la ligera para ella, aunque creyó que sería lo más adecuado. Su inesperada plática con Shampoo fue solo la gota que rebalsó el vaso de todo lo que se vino acumulando. Amaba a Ranma con locura, por eso cayó rendida a sus pies desde el primer beso, anhelando que así llegara a verla con otros ojos algún día. Ella lo arriesgó todo y, sin embargo, él fue demasiado cobarde.

A-Akane... ¡Akane, no! —él extendió una extremidad en su dirección, queriendo tocarla.

¡Oh, Ranma, mi amor! —Akari emergió de la nada, brincándole encima —¡Qué malo eres! ¿Por qué no has terminado con Shampoo? ¿Acaso esa bruja te tiene hechizado?

Aquí vamos otra vez —Kodachi negó con la cabeza al escuchar el escándalo. El resto de sus compañeros se concentraron en el nuevo numerito de Unryū.

¡Akari! ¿Quieres parar con esto? —Yuka la jaló para quitarsela a él —¿No te das cuenta de que estás haciendo el ridículo?

¡Ranma ama a Shampoo! —le gritó Hiroko —¡Entiéndelo!

¿Qué estar pasando? —la china se manifestó entre la multitud, atrayendo la atención.

No hagas caso, Shampoo —Asami quiso disimular —Otra locura de Akari.

¡Ranma será mío, gata cualquiera! —chilló ella hacia la violácea.

La china hizo caso omiso a las ofensas de Akari y se paró delante de su novio —Ranma ser irresistible —sonrió seductora —Wo ai ni —y sin más, lo besó apasionadamente frente a todos.

Las reacciones a su alrededor fueron diversas: algunos pitaron y aplaudieron, conmovidos por el romance; por otra parte, quienes comprendían la gravedad del asunto apretaron los dientes; la admiradora obsesionada con Saotome estuvo a punto de lanzarse a separarlos; Mousse solo se limitó a desviar la mirada; y Tendo, superada por sus emociones, no soportó y corrió lejos antes de que la vieran llorar.

¡Akane! —Ukyo la llamó, queriendo detenerla.

Ranma, actuando por impulsividad, se sacó a la china para localizar la huida de la de pelo corto —¡Akane!

Esta observó confundida al adolescente —¿Qué pasar?

Ahora sí, el ojiazul sintió como una mezcla de rabia y desespero dominaba sus sentidos al enfrentar la posibilidad de perderla. Ya lo dejaba sin cuidado todo lo demás —¡Shampoo! —la encaró duramente —¿De verdad no escuchaste lo que te dije ayer?

¿Ayer? —ella trató de recordar —Oh, estar celoso de Mousse y ya no querer que se me acerque.

¡¿Qué?! ¡¿Eso fue lo que entendiste?!

No preocuparte más, mi amor —alzó las puntillas para darle otro beso —Solo estar contigo.

¡No, Shampoo! —rugió con la sangre hirviéndole —¡Ayer fui porque quería que rompiéramos!

Los presentes jadearon incrédulos, volteando en todas las direcciones como si buscaran entender lo que acontecía. Los comentarios ininteligibles surgieron a diestra y siniestra.

¡Lo sabía! —Unryū festejó con los brazos en el aire.

No sé si esta fue la mejor forma de hacerlo —dijo Shinnosuke a su novia y amigos.

Supongo que, si no era así, no pasaría —suspiró Kuno.

El de gafas no emitió opinión y se enfocó en los protagonistas del suceso.

Una espesa sombra surcó las facciones de la china —¿Qué haber dicho?

Es la verdad. Perdóname, Shampoo, pero no podemos seguir juntos.

No es posible —Yuka casi se va de espaldas.

¿Pero a qué se debe esto? —Asami miró hacia sus otras amigas, que estaban igual de aturdidas.

¡¿Cómo atreverte a humillarme así, Ranma?! —reclamó iracunda —¡¿Cuál es el motivo?! ¡Decirme! —como una revelación repentina, se dio cuenta del nombre que pronunció recién —¡¿Ser Akane?!

Yo...

Díselo, Ranma —exigió Sayuri, rompiendo el silencio.

¿Sayuri? —sus amigas la vieron con sorpresa.

¡¿Esto ser por Akane?! —volvió a demandar la china.

¡Sí! —reconoció, perdiendo los estribos —¡Es Akane a quien amo!

¡No puede ser! —Ukyo y Tatewaki hiperventilaron. Shinnosuke y Mousse solo gesticularon.

¡¿Cómo?! —Akari quedó boquiabierta —¡Eso no!

¡¿Akane?! —Yuka, Hiroko, Asami y Mariko parpadeaban sin parar.

Tiene que estar bromeando —Kodachi agarró una porción de la camisa de su novio, Kirin, arrugándola.

Vaya, eso explicaría muchas cosas —meditó este.

¡Con que esas se traía! —Daisuke frunció el ceño.

¿O sea que estaba con las dos? —inquirió Hiroshi —Sinvergüenza.

Abrumada por el chisme que crecía en marea y los síntomas de su propia condición, Shampoo comenzó a sentir cómo un fuerte mareo la invadía. Tuvo que sostenerse la cabeza en busca de equilibrio.

¡Jóvenes! —los miembros de la directiva se presentaron —¿Por qué tanto alboroto?

¡No puedo seguir perdiendo el tiempo acá! —Ranma ignoró tanto a sus superiores como a sus compañeros —¡Tengo que ir por ella! —y se marchó despedido como una bala.

¡Saotome! —gruñó el entrenador.

No sentirme bien —masculló la de cabellera púrpura antes de caer desmayada.

¡Shampoo! —sus amigas la rodearon, socorriéndola —¡Llamen a la enfermera!


"Wait until you like me again".

Inconsciente de todo el lío que transcurría en Furinkan, Akane continuaba corriendo sin saber a dónde iba, pues las gruesas lágrimas que inundaban sus ojos no le permitieron ver el camino. Tendría que encontrar la forma de lidiar con la relación de Ranma y Shampoo sin que le afectara ni esperar que algo cambiara. Por ahora, el primer paso estaba dado: distanciarse de él.

Sin querer, chocó con un sujeto al que no identificó en primer lugar —¡Lo siento!

¿Akane? —Kūmon la tomó suavemente de los brazos, percatándose de su aflicción —¿Estás bien? ¿Te hicieron algo?

Ryū —ojeó el entorno, notando que la ruta por la que escapó la llevó al parque donde el universitario la había citado.

¡Maldita sea! —la diabilla Nabiki, frustrada, alternaba pequeños puñetazos contra su frente —¡¿Por qué pusiste el límite justo ahora?!

¡No quiero verla sufrir! —gimoteó el ángel Kasumi, sosteniendo un pañuelo.

Ella, incapaz de controlar el tiritar que recorría su barbilla y sus manos, rompió nuevamente en llanto, recibiendo en respuesta un abrazo protector por parte del muchacho, quien decidió no atosigarla con más preguntas.

"Wait for your love,
Love, I'll wait for your love".


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.

Notas de autor:

¿Recuerdan que cuando volví de mi pequeño hiatus les conté que, en su momento, hubo un borrador del capítulo 23? En esencia, digamos que era esto (pero mucho más aburrido). Obviamente, se habrán dado cuenta de que metí cuatro capis en el medio donde pasaron cosas que influyeron mucho. Si iba a retomar el fic, lo haría con todo *chef kiss*.

Con respecto a Ranma, sabemos que él actúa bajo presión, lmao. Si se pone a sobre pensar y cuestionar todo, no hace nada; y si no siente que está a punto de perder a Akane, lo mismo.

Por otro lado, quise retomar la dinámica de las canciones que me gustó mucho. A diferencia de los otros caps, acá digamos que no existió un momento musical, sino que, más bien, fui agregando la letra para acompañar el texto. En esta ocasión fue We Can't Be Friends de Ariana Grande.

¡Ohh, una última cosa! Estuve notando que suelen a ver issues a la hora de leer los capítulos más recientes :(. Supongo que será algo de la página, ¿tienen idea?

Besototote a todos por leer y apoyarme… XOXO.