Aunque seguía siendo algo raro, y sobre todo vergonzoso, a Lily le parecía increíble poder ir tomada de la mano de Lincoln. Debido a su retícula, y al poco esfuerzo que ambos ponían por integrarse a las actividades escolares, ellos realmente no tenían demasiados conocidos en aquel lugar. De hecho, dentro de la universidad podría decirse que ellos habían hecho muchas mas migas con los docentes que con otros compañeros estudiantes.
Pero, pese a que no había mucha gente en aquella enorme escuela que les fuera a reconocer o se pudiera cuestionar por lo que hacían, a Lily le seguía emocionando. Era extraño, pues cuando leía o veía sobre eso en medios de entretenimiento, Lily pensaba que era vergonzoso aquel acto, de una forma despectiva, casi juzgando a quienes lo hacían por parecer tontos. Pero ahora que era su turno de hacerlo, entendía perfectamente porque las parejas hacían eso.
Era una forma bastante directa, pero al mismo tiempo silenciosa y discreta, de anunciarle a todos que ellos estaban en una relación. Parecía incluso una forma de marcar un límite a cualquier otra persona que los viera, pues ahora todos podrían saber que ellos eran novios, y por tanto Lily no aceptaría avances desubicados por parte de ningún chico, de la misma forma que Lincoln no lo haría con ninguna chica.
Caminaban por esos pasillos al aire libre, en camino al edificio B, la biblioteca, done una vez más pedirían permiso para usar alguno de los cubículos disponibles. No importaba que la privacidad en esos cubículos fuera muy pequeña, pues a pesar de estar insonorizados, se podía ver perfectamente a través de sus paredes trasparentes muy vagamente polarizadas. Pero eso no importaba, después de todo no estaban ahí para tener algún tipo de intimidad.
Como les era costumbre, y por culpa de su retícula, ese día, así como otros dos a la semana, tenían una hora de tiempo libre entre su penúltima clase y el acceso a los laboratorios escolares donde recibían la última clase. Y ya que Lily era alguien tan diligente en sus estudios, y Lincoln batallaba tanto con algunas clases, ella le daba algunas lecciones extras sobre aquellas cosas que el peliblanco simplemente no terminaba de entender o le costaba mucho aprender.
En esa ocasión su novio estaba teniendo problemas para una de las clases que más le serviría en lo que sería su futura especialización en la carrera: Matemáticas Discretas. No podía culparlo, incluso para Lily aquella área de las matemáticas tenia una o dos cosas que resultaban complicadas de entender, aunque eso quizá estaba mas relacionado con el hecho de que, por perfecta que fuera su memoria, no significaba que su desarrollo lógico fuera igual de bueno.
Aunque no era mala en ello, a Lily se le dificultaba la Lógica Matemática, siendo específicamente la Lógica Proposicional y la Lógica de Predicados donde tenía mayores problemas. Pero no debía preocuparse, aunque eso la mantenía a veces con cierta molestia al tratar de usarla, su nivel igual estaba por encima de lo que su carrera le solicitaba.
Lincoln, por otro lado, estaba luchando por mantener el ritmo en la Algebra Booleana, la cual era un poco parecido a la aplicación directa de la Lógica Matemática y de Predicados. Era un poco extraño, pues, aunque Lincoln tenía complicaciones con el Algebra Booleana, había sido muy receptivo y bastante bueno con ambas Lógicas previas. Lily era lo opuesto, pues le daba dificultades la Lógica, pero siendo ya algo aplicado, la Algebra Booleana le parecía tan sencilla.
Le preguntó a su novio por que no le pedía ayuda a Anna, después de todo ella tenía una especialización en Educación Matemática, pero él se veía convencido en que ya había dependido mucho de ella y de sus padres, y ya que estudiar había sido su idea, debía dejar de molestar a su familia con ese tipo de problemas.
Era difícil de entender, pues para Lily depender de sus hermanas era algo a lo que no solo estaba acostumbrada, de cierta forma era también algo a lo que estaba obligada. Y respecto al área de los estudios, podía recordar todo el esfuerzo que su hermana Lisa puso a lo largo de los años en brindarle material de estudio bastante personalizado. Aun con lo poco que conocía a Anna, Lily estaba segura que, de pedírselo Lincoln, ella le ayudaría de esa misma manera.
De hecho, ahora que Lincoln había aceptado la petición de Anna, Lily podía imaginarse que aquella mujer aceptaría cualquier pedido de parte del peliblanco, pues, aunque al principio se veía emocionada con la idea de un hijo, al pasar los días Anna parecía simplemente sentirse cada vez mas ansiosa y feliz con la idea. En cierto modo era algo lindo de ver pues podía recordar a una de sus hermanas actuar de esa misma forma.
Era algo complicado, pero Lily pensaba de vez en cuando sobre eso. ¿Cómo cambiarían las cosas entre ellos cuando todo eso ocurriera? Sabia perfectamente que Lincoln no abandonaría la escuela por eso, ni ella lo haría tampoco, así que seguirían compartiendo clases por unos cuantos semestres más. Pero, ¿su relación podría soportarlo?
Había tratado de restarle importancia al asunto, en verdad se había esforzado por hacer aquello, pero ese futuro bebé seria un lazo muy fuerte entre Lincoln y Anna, un lazo que ninguna noviecilla aniñada y algo caprichosa podría igualar. ¿Podría ser que las responsabilidades paternas terminen por desgastar su relación? Incluso si eso no ocurría, ¿Podría Anna desgastarla?
No quería pensar mal de ella, pero entre ellos ya había ocurrido algo, y un lazo tan fuerte como un hijo podría revivir esos sentimientos. Sentimientos de adulto, cosa que Lily no podía presumir, pues era solo una niña. Para empezar Lily en verdad creía que Lincoln podría cambiar de opinión sobre su relación en cualquier momento, pues, aunque era obvio que él la quería, ella no tenia nada que ofrecer realmente.
Claro, estaban sus sentimientos y todo lo que eso implicaba, pero nada más. Lincoln era un adulto con un empleo estable, un hogar que, aun siendo rentado, era propio y también un vehículo que, sin ser de su propiedad, él mismo se encargaba de mantener. Un hombre adulto que incluso con todo eso tenia parte de su tiempo invertido en sus estudios, tratando de superarse después de las carencias que vagamente escuchó el tuvo en su infancia.
Anna, por su parte, no solo tenia un trabajo estable, ahora era incluso dueña de su propio negocio, hasta donde sabia era una mujer muy capaz, y aunque extraña a niveles incomodos, era también una mujer que resultaba agradable a todos; no de inmediato, pero si después de conocerla un poco mejor. Ella si tenia un hogar propio, comprado con su dinero, su auto, ahorros sustanciosos, estabilidad en toda la extensión de la palabra.
Y Lily, bueno, ella era una niña entrando a pasos pequeños en la adultez temprana. Una chica que, por culpa de un berrinche infantil, termino huyendo de casa, preocupando a su familia y que de no ser porque se reconcilio con ellos, a esas alturas seguramente estaría derrotada por la falta de dinero. Peor aún, en ese momento sus hermanas eran quienes pagaban todo por ella. No es que Lily lo hubiera pedido, pero cuando ocurrió la reconciliación sus hermanas simplemente decidieron que así seria. Era otra muestra de lo consentida y privilegiada que era.
De alguna manera sentía que, entre ella y Anna, era la pelirroja; o castaña, quien resultaba ser la opción correcta, pues entre ellos dos habría estabilidad y se retomaría una relación que hasta donde Lily sabia, no había sido mala, al menos no en el aspecto romántico. Tenía sentido que, al procrear juntos y eventualmente tener un hijo, ellos comenzaran a sentir cosas el uno por el otro nuevamente, ¿cierto?
Incluso las palabras de su hermana, Lola, no terminaban de convencer a Lily sobre si lo suyo con Lincoln seria siquiera duradero. ¿Qué podía ofrecer ella después de todo? ¿Un cuerpo pequeño y a penas atractivo? ¿Inexperiencia en la intimidad? ¿Desconocimiento en lo que una relación implica? ¿Era solo su inteligencia lo que la definía? Si dejaba de serle útil a Lincoln en ese sentido, ¿entonces la dejaría?
Podría estar intentando con todas sus fuerzas minimizar su sentir respecto a esas inseguridades, pero lo cierto es que Lily no podía negar que estaban presentes, y la peor parte es que era la primera vez que pasaba por algo así, por lo que podría cometer un error en cualquier momento.
