Desde muy pequeña, la familia de Lily le había enseñado a ser muy independiente. Era curioso, pero, por mucho que la consintieran y le dieran todos los privilegios que podía presumir, también era cierto que sus padres y sus hermanas se esforzaban por enseñarle cosas importantes para alguien independiente, así como hábitos que ellos consideraban como buenos.
De entre esas cosas aprendidas, Lily consideraba de las mas valiosas el saber cocinar, pues era indudable que, pese a no disfrutar particularmente del acto de cocinar, siempre prefería preparar ella misma una comida para si misma que comprar alguna opción congelada o instantánea en alguna tienda. Al menos ese era el caso en cuanto a los platos fuertes, pues en la variedad de postres, Lily no tenia experiencia cocinando y simplemente optaba por comprar algo.
Por eso estaba un poco alegre de compartir ese momento con Lincoln. Tras terminar sus clases, y tomando en cuenta que aquel era el día libre de ambos, Lincoln la acompañó a casa, como era habitual, pero esta vez se ofreció a prepararle aquel postre que un tiempo atrás compartió con ella.
Era algo simple, un flan con una base de galleta, similar al que se ofrecía en el menú del restaurante, pero que era sin lugar a dudas delicioso. Y ya que el tema había surgido y que ambos tenían tiempo, Lincoln se ofreció a prepararlo una vez más, permitiéndole a Lily ver el proceso para que ella misma lo intentara después. Y debía admitir que pasar ese momento con Lincoln fue entretenido.
Llegado el momento Lily incluso se dio la oportunidad de presumir un poco sus habilidades culinarias al preparar la comida y pedirle a Lincoln que se quedara con ella a comer. No fue ostentosa ni muy refinada, solo una pieza de carne bastante bien cocida, la cual incluso estaba empanizada, acompañada de un puré de papa casero y unos brócolis hervidos y bañados con un poco de mantequilla, dejando como acompañamiento unos pequeños panes sazonados con ajo cerca en caso de que a Lincoln le apetecieran.
Fue una tarde curiosa, en la que Lincoln, mientras comía, comenzó a hablar con Lily sobre sus metas en aquella carrera. Ella estuvo atenta y en cierto grado fascinada, aunque Anna ya le había comentado al respecto, cuando Lincoln entró en detalles se sorprendió de lo mucho que él había pensado al respecto. Incluso la hizo cuestionarse sobre cuales eran sus propias metas.
¿Por qué ella había elegido esa carrera en primer lugar? Sabía al menos que era porque le gustaba, y sin duda lo hacía también porque era algo que creía poder usar para ayudar a su hermana Lisa en algunos de sus proyectos. Pero realmente no tenia una idea clara de que es lo que quería hacer para su futuro, a diferencia de Lincoln quien tenia todo muy bien planeado, o de la misma Anna que ya había conseguido sus objetivos. Quizá ser parte de los planes de Lincoln era una buena opción.
Realmente no pensó mucho al respecto. Era cierto que Lily tenia muchos pensamientos similares a esos en su mente cada poco tiempo, pero de alguna manera tenía la capacidad de olvidarlos y dejar de preocuparse por ellos. Era el tipo de persona que se preocupa mas por su presente que por su futuro, por eso, cuando terminaron de comer, y posterior a que Lincoln se ofreció a limpiar los platos sucios, Lily invitó a Lincoln a sentarse con ella en el sofá de la sala. No era algo que había planeado, pero quería pasar tiempo con él, así que le propuso ver algo juntos, quizá una película.
—Tengo varios comics de la segunda época de Ace Savvy— comentó Lily, una vez que la conversación entre ellos terminó con aquel tópico después de no encontrar ninguna película o serie que les llamara la atención—, esa en que se volvió popular.
—¿Por qué tienes algo así? ¿Siquiera habías nacido cuando esos comics se publicaban?— con una sonrisa en su rostro, producto de lo curioso que encontró su propia pregunta, Lincoln revisaba en su teléfono los archivos que Lily recién le había compartido.
—No, la mayoría de esos ejemplares se publicaron antes de que yo naciera, aunque no es por mucho tiempo, solo unos cuantos años.
—¿Y como es que los conseguiste? No recuerdo bien sobre eso, pero, aunque fueron comics populares, también dejaron de publicarlos bastante rápido porque prefirieron enfocarse en las animaciones y videojuegos.
—Estaban en una caja en el ático de la casa. Cuando era pequeña las encontré y comencé a leerlas. Ahora que lo pienso nunca pregunté de quien eran, pero ya que mamá y papá me decían que debía cuidarlas mucho supongo que eran de alguno de ellos.
—¿Fue por eso que te comenzaron a gustar los comics de Ace Savvy?
—Si. Siempre me gustó leer, se lo debo a mi hermana mayor, pero también era algo pesado y aburrido a veces porque todo lo que mi familia lee es bastante— guardo silencio pensando un poco—… no muy amigable con una niña pequeña. Afortunadamente Lisa siempre se esforzaba por hacerme estudiar y aprender tanto como por darme cosas que fueran apropiadas para mi edad.
Cuando escuchó ese nombre, Lincoln pudo sentir su estomago comprimirse al mismo tiempo que perdía el aliento, todo por culpa del poderoso e incomodo escalofrió que recorrió su espalda.
»De hecho fue ella la que me encontró por primera vez leyendo los comics del ático. Y después fue ella quien me compraba más, decía que era una buena distracción y que era una forma de alimentar mi imaginación o algo así.
—¿Lisa?— casi en un susurro, Lincoln preguntó, más para sí mismo.
—Oh, si, es parecido a lo mío. Ya sabes, me llamo Lillian, pero todos me dicen Lily. Con ella es algo similar, se llama Elisa, pero todos le dicen Lisa. De hecho, tengo algo curioso que decir al respecto, ¿te gustaría escucharlo?
—Claro— ya recompuesto, y regañándose a si mismo en su mente por recordar a su familia con algo tan común como usar un sobrenombre, Lincoln prestó atención a su novia.
—Yo creía que mi hermana se llamaba Lisa hasta que la visité por primera vez en la universidad cuando yo tenia once años. Me separé de ella solo un momento para ir al baño y cuando pregunté dónde estaba nadie me supo decir nada. De hecho, todos estaban confundidos porque no recordaban a ninguna Lisa en la universidad.
—No puedes hablar en serio, si hasta tenían el mismo apellido, ¿Cómo es que no pudieron asociar a Lisa con Elisa?
—Bueno, ese es el detalle, aunque ya no era tan pequeña, yo realmente no era muy buena con los adultos en aquella época, así que por culpa de los nervios solo dije que se llamaba Lisa, y no dije nuestro apellido. Cuando ella me encontró le pregunté al respecto y para mi fue super extraño, no solo ella tenia un nombre completo, todos en mi familia lo tenían.
»Nunca me había cuestionado al respecto, y aunque ya era algo mayor nunca lo pensé, pero me sorprendió saber que mamá y papá también tenían nombres.
Lily se rio nerviosamente al decir eso, tratando de hacer que su comentario sonara gracioso, pero siendo incapaz de controlar el sonrojo que la vergüenza le causó en ese momento. Lincoln tuvo problemas para evitar reírse de como es que el rostro de Lily, en su totalidad, había cambiado de color. No entendía como es que ella le contaba algo así si es que la avergonzaba tanto, pero lo encontraba bastante reconfortante.
Como era de esperar, después de eso la conversación entre ellos simplemente continuó sin rumbo, pero por mucho tiempo, el suficiente para que esta vez Lincoln se ofreciera a preparar la cena ya que era obligatorio que se quedara a compartir el postre que había preparado con Lily. No pudieron probarlo después de la comida ya que no estaba listo aún, pero ahora no tendrían problemas.
Después de cenar, y teniendo su porción de postre en mano, ambos al fin encontraron algo que llamara su atención y se sentaron en el sofá una vez más, viendo atentos al televisor donde se proyectaba una película bastante entretenida sobre una niña que vivía en medio de la nada junto a su padre drogadicto, y que se hacía amiga de un tipo raro que claramente tenía retraso mental. La tensión, y sobre todo el final, los mantuvieron a ambos bastante atentos y absortos en la película, y al terminar no pudieron evitar hacer sus especulaciones con respecto al final.
Pero, cuando Lincoln estuvo listo para irse, considerando que era ya bastante tarde, Lily volvió a hacerlo. Esta vez no dio excusas, simplemente le hizo la misma petición que en aquel viaje a la playa, quería que Lincoln se quedara a dormir con ella.
Dudó bastante al respecto, pero Lily en verdad no parecía interesada en revivir aquella anécdota, en su lugar parecía genuinamente emocionada solo por pasar la noche con él, era como si ella viera aquello como una pijamada. Viendo la inocencia en su petición, y temiendo que eso fuera un error, Lincoln al final aceptó quedarse a dormir esa noche con Lily. No importó cuan reacio estuvo a las condiciones, a pesar de todo cedió a las peticiones de Lily.
Tenía que admitirlo, aunque dudaba de mantener su compostura, igual disfrutaba enormemente tener a Lily junto a él, ambos recostados en su cama mientras hablaban de cosas sin relevancia, recibiendo ocasionales besos de parte de ella. Era algo que lo hacia sentir bien, pues estando tan cerca el uno del otro, él podía percibir su aroma y sentir su calor corporal, lo cual era relajante, similar a lo que sentía cuando pasaba las noches con Anna.
