Reagrupación.

Septa Missy llega a Invernalia una quincena después de la partida del tío Euron, Thea no está allí para recibirla, ni para nada diferente a deprimirse en su cuarto, la nueva realidad de ella muriendo en este páramo helado no se asentó bien y había atacado brutalmente a su tío, gritándole sobre su inmensa estupidez y reclamando el haberse acostado con esa estiveña poca cosa que su tío Victarion había tomado como esposa de sal, arruinó todo; desechó el puesto de heredero que le pertenecía desde que Rodrik y Maron habían muerto durante la rebelión, haberse ensuciado yaciendo con esa zorra, la traición que le había hecho y el cómo la había condenado a la muerte aquí por su actuar insensato. Lord Eddard la había apartado cuando sus uñas habían abierto el párpado de su tío que se reía a carcajadas de sus gritos y golpes enojados, avivando el fuego de su ira

Le maldijo y escupió su estirpe antes de que la arrastrasen de regreso al interior aun debatiéndose furiosamente, debió golpear a alguien en él proceso y ciertamente no había estado en el estado mental correcto para calmarse, más enfocada en exteriorizar su ira y desquitarse con el mundo cuando Lord Stark ordeno contenerla y el Maestre Luwin la había obligado a beber leche de amapola, no está segura de cuánto tiempo estuvo sedada pero la próxima vez que despertó estaba sola en su cuarto y el sol recién estaba saliendo, había estallado en lágrimas no mucho después cuando sus recuerdos volvieron a alcanzarla y no había podido parar por mucho tiempo lo que significo otra buena dosis de leche de amapola y desde entonces había permanecido en su habitación entre el limbo de la conciencia simplemente sin las fuerzas necesarias para afrontar su vida, Jon había venido a visitarla después de que se recuperara de su llanto histérico y no la hubieran vuelto a dosificar

— Padre dice que estás herida —había susurrado mientras se acurrucaba sobre su hombro, ella no tenía fuerzas para hablar o llorar así que se inclino sobre Jon lo suficiente para apoyar su mejilla sobre los rizos oscuros y habían pasado toda la tarde dormitando en esa posición hasta que el Maestre despacho a Jon para empezar su revisión. Thea había sido nieve maleable en sus manos, dejando que la pincharan y doblaran como Luwin necesitara, pero no muy interesada en hablar o moverse activamente, tampoco había tenido apetito y para el quinto día de su reclusión Lord Eddard había venido a visitarla

— Esta no eres tu Althea —susurro apretando su muñeca con suavidad, Thea no estaba segura de haberse sentido ella misma desde que llego al Norte, pero no sentía la necesidad de explicárselo a su Captor y permaneció impasible observando el techo de su cuarto con nulo interés en el mundo. Lord Eddard ordeno que se le alimentara y bañara al menos cada dos días después de que se había resignado a su comportamiento ido. Arya se escabullía de vez en cuando para tomar una siesta sobre su vientre mientras ella acariciaba su cabello y eso había impulsado a Lord Eddard para que trajeran a Bran de vez en cuando, lo que había terminado en ella tarareando mientras acunaba a su pequeño lobo para tranquilidad del Stark mayor

— Estas sangrando —exclamo Luwin casi una luna después de la llegada de Septa Missy, ella había sentido la humedad más temprano esa mañana cuando el castillo empezaba a cobrar vida debido a la servidumbre pero no le había tomado mucha importancia; eso había estado ocurriendo por un tiempo casi tan largo como en el que su pecho había empezado a llenarse, sus ropas pequeñas a veces tendrían una mancha húmeda y pegajosa incolora, ocasionalmente la mancha tendría un suave tono marrón pero nada más allá y debido a su estado debilitado no tenía ganas de realmente tratarla cuando la había sentido— Trae a la Septa aquí—ordeno a la niñera que había traído a Bran, ella se desentendió volviéndose a centrar en arrullar a su pequeño lobo con suaves caricias a su espalda en rápido crecimiento

— Me llamo, Maestre —la mujer tenía una rica tez oscura que denotaba su ascendencia Dorniense y su voz tenía una candencia extranjera única que no se parecía al acento de ninguna de las mujeres de las ciudades libres que había conocido en las Islas

— Lady Greyjoy le agradecería una charla sobre los deberes de una mujer ahora que ha florecido, Septa —cuando la niñera trato de retirar a Bran de su agarre recibió un profundo gruñido de disgusto de su garganta y un poco de resistencia, Luwin debió hacerle una seña porque desistió rápidamente y ambos se retiraron de la habitación para dejar la ilusión de privacidad detrás. Como si Luwin ya no estuviera en camino al despacho de Lord Eddard y la Septa no fuera a informar de esto en el momento que abandonara la habitación

— Siete bendiciones Lady Greyjoy —exclamo la mujer tomando asiento en el borde de la cama, Thea no se sentía especialmente bendecida pero los creyentes de los Siete no siempre eran coherentes para ella así que lo dejo estar— No quiero ser prejuiciosa, pero, debido a que provienes de las Islas intuyo que sabes que es lo que esperan los hombres de nosotras —Thea no retiro la vista de la carita sonrosada de Bran pero asintió sin mucho interés— Entonces, a partir de ahora y durante la mayor parte de su vida adulta sangraras por al menos tres días una vez cada luna; te daremos abundantes paños de algodón que envolverás en seda y debes cambiarlas a necesidad a lo largo del día —ella recogió un pañuelo a medio bordar de su canasta de bordado, lo reviso por agujas perdidas, procedió a envolverlo de una forma particular y se lo acerco para mostrárselo desde distintos ángulos antes de desenvolverlo y envolverlo una vez más paso a paso ahora que había captado su atención— Te podrían doler los pechos o podrías tener calambres agudos en el vientre durante los días de tu sangre lunar; una vez que te cases y engendres un heredero no sangraras por nueve lunas, si llegas a tener tu sangre lunar mientras estás en cinta debes hablarlo con el Maestre ¿Entiendes, Lady Greyjoy? —fue muy insistente en ese punto, tomando su mano y haciéndola asentir antes de dejarla ir— Una vez que hayas dado a luz tu sangre lunar debería volver una o dos lunas después y todo volverá a la normalidad, hasta el próximo hijo —ella volvió el pañuelo a su canasta y entrelazo las manos en su regazo antes de observarla atentamente— Los hijos de Lord Stark parecen amarte bien

Bran empezó a inquietarse en sus brazos y cuando mecerlo no funciono se aclaro la garganta para cantar; le había llevado un tiempo, pero había logrado traducirla a la lengua común con éxito aunque en el proceso se perdía mucha de la profundidad que caracterizaba la canción en primer lugar, pero lo prefería a tener a la perra Tully en su cuello por atreverse a enseñarle al menor de sus hijos la lengua nativa de las Islas— Cruel y frío eres, como el mar —entono suavemente, a Bran le había encantado por alguna razón desde que le había escuchado tararearla para Jon y Arya— ¿Cuándo a mi tu regresaras? —Septa Missy empezó a tararear la melodía suave que la acompañaba, para su total asombro— Oh, Rey Ahogado, oye mi cantar —su pequeño lobo la observaba desde la curva de su codo con los ojos entrecerrados— Mi amor no morirá —balbuceo adorable de "mor, mor, mor" en medio de un bostezo— Juraré en el nombre del mar —ahora que estaba calmado y feliz permitió que lo meciera sin oponer resistencia— Mi corazón tuyo será —se inclinó para depositar un beso en la mejilla regordeta, bajando su tono— Por diez años yo he de esperar —siguió bajando su tono hasta que fue un susurro contra la pequeña sien de Bran— Para contigo estar

— No sabía que había una versión en la lengua común —la Septa la estaba mirando con una sonrisa interrogante, ahora que la miraba a fondo no era tan anciana como imaginaba a una Septa; claramente era mayor que la perra Tully aunque mucho más joven que Mordane, debía ser más cercana en edad a su madre que ya contaba con treinta y nueve días del nombre en su haber este año, el recuerdo de su madre trajo nostalgia suficiente para casi hacerla caer en otro espiral de dolor y desesperación

— No existía hasta que hice una propia —susurro con desgana, acomodando a Bran hasta que reposo en su regazo en lugar de sus brazos— No pensé que en Dorne conocieran la lengua de las Islas —acaricio suavemente los mechones de Bran, ignorando el tono que siempre la molestaba profundamente; al menos no había nada de su madre en el rostro de Bran para odiar. La Septa recobro su atención con una risa controlada

— Mi padre era un mercader —sus ojos oscuros brillaban con la nostalgia y el dolor que llenaba el corazón de Thea— Pase mucho tiempo en su barco y en una ocasión particular estuvimos en Monteorca durante lo que parecía una celebración importante; varias mujeres entonaban la canción con dedicación y me cautivo su tono sobrenatural —como prueba emitió la melodía correspondiente a la parte más fuerte de la canción con su garganta— Así que cuando mi padre contrato a un par de hijos ilegítimos para ayudar me esforcé por aprender la lengua; más adelante en ese año descubrí que era un cántico de las doncellas al Dios Ahogado para pedir viajes seguros y esposo adecuados —la idea traía un emoción casi infantil a sus rasgos— Creía que solo podía entonarse durante los solsticios

— El Dios Ahogado no es tan mezquino con sus mujeres —generalmente no tenían la bendición de seguir sus caminos y ascender a sus salones dignamente, pero las plegarías les habían sido concedidas con mimo y solo estaban permitidas sin condiciones para las mujeres con sal en las venas— Las esposas de sal solo pueden entonar está en particular durante los solsticios, pero cualquiera hija de las islas será libre de extender una de las plegarias que nuestro Dios nos concedió cuando necesite de su guía —su madre había entonado una plegaria desgarradora sobre impasibilidad y persistencia desde lo profundo de su estómago mientras los barcos de los continentales zarpaban de Pyke y ella la había contestado desde el camarote en el que la habían encerrado para evitar que escapara hasta que estuvieran en el mar abierto y ella no tuviera la tentación de saltar al agua— Es casi instintivo y me trae paz cantarle plegarias

— Es bueno que consigas consuelo en la Religión —si esas palabras provinieran de cualquier otra persona probablemente desataría la ira de Althea, pero la mujer claramente intentaba entenderla en lugar de contrariarla y, para ser sincera, ambas eran extrañas en este paramo congelado— Me dijeron que Lord Eddard había solicitado una Septa dorniense, pero después de haberme presentado a él y a su familia pensé que solo palabras vacías y me estaban vendiendo una imagen idílica de una Familia Principal, ahora que he tenido el gusto de conocerte empiezo a creer que fuiste tú en su lugar —había una sonrisa en sus labios carnosos que contenía una picardía que nunca pensó ver en los religiosos continentales, algo mas propio de un Sacerdote Ahogado que un seguidor de la remilgada Fe de los Siete. Ella se paso la lengua por los labios dubitativa antes de darle una sonrisa torcida Greyjoy a la dorniense

— En las Islas nadie sigue a los Siete, así que no tendrían una Septa proveniente de allí —Bran se estiro en su regazo y ella tiro de sus rizos con amor— El norte tiene mujeres duras, con nervios de acero y sangre de lobo —había escuchado sobre La Osa con historias sórdidas sobre su progenie; tenía una hija con una edad cercana a la del Heredero Stark, una chica contemporánea a Sonsa llamaba Jorelle y una niña de la edad de Bran llamada Lyanna. Thea había nombrado a Jorelle en un par de ocasiones frente a Lord Stark con la esperanza de fomentar una Crianza en la Corte de Invernalia, no porque le interesara traer compañía a Sonsa sino por la capacidad de beneficio que un movimiento así abriría— Las hijas del Guardián del Norte necesitan estar a la altura de su sangre; ya cuentan con su madre como desventaja y, en el desafortunado caso de Sansa, también la apariencia —el disgusto en su tono era difícil de encubrir pero no estaba poniendo su corazón en ello— Lord Eddard se esfuerza demasiado en complacer a esa estúpida sureña que trajo a sus dioses e impuso sus costumbres en una tierra a la que debió haberse adecuado, en su lugar está esforzándose por ser una segunda Larra Rogare tratando de convertir esto en un maldito segundo Aguasdulces —escupió con ira absoluta, apretando sus puños y dientes, Missy se mantuvo impasible ante su arrebato— Mordane era su Septa de la infancia, lo que en realidad explica la mujer ruin que es hoy día, cuando la arrastro aquí en contra de todas las sugerencias en contra ambas no demoraron en recurrir a las viejas tácticas y empezar a cultivar flores sureñas en lugar de forjar las dagas norteñas que estaban destinadas a ser; los Dornienses al menos crían a sus mujeres para ser tan capaces como cualquiera hombre y las reconocen como sus iguales en lugar de un pensamiento de último momento como el resto de los Continentales —trato de calmarse antes de empezar a hablar demasiado fuerte y atraer atención indeseada— Esperaba que una Septa proveniente de Dorne fuera más abierta sobre educar mujeres fuertes en lugar de muñecas adecuadas como una Septa proveniente de cualquier otro de los Reinos restantes

— Bueno —empezó Septa Missy, acariciando y estudiando de forma superficial el bordado de la manta tejida que Althea usaba para envolver a Bran— No he criado muchas niñas nobles desde que me ordene como Septa pero espero estar a la altura de sus expectativas, Lady Althea —le dio una sonrisa llena de dientes que ella correspondió después de un segundo, entonces la mujer mayor se enderezó y le dio una mirada seria— Ahora, tal vez podrías decirme como hacer que Lady Arya deje de intentar apuñalar a Jeyne con sus agujas cada vez que abre la boca durante nuestras clases —eso extrajo una carcajada desde lo profundo de su vientre, su pequeña ruvnyi era vengativa

Dos días después descendió de su habitación con piernas que temblaban por la debilidad, estaba ataviada en un vestido interior suave de un tono rosa similar al amanecer muy pálido que se le entallaba al torso desde las clavículas hasta las caderas como una segunda piel y seguía en una falda vaporosa, sobre este tenía un ancho vestido de lana gruesa celeste que se ajustaba a su cintura con ayuda de un cinturón de una mano de grosor, la parte superior se abría en v hasta sus hombros y permitía un vistazo de su pecho en desarrollo— Buenos días —saludo con voz fina a uno de los guardias alrededor de las puertas y cuando el aire helado del patio golpeo su rostro tomo una profunda respiración, antes de apartarse el cabello que había dejado correr suelto por su espalda y empezar a caminar lentamente debido a la incomodidad de los paños entre sus piernas con dirección al patio de entrenamiento, ahora que se había recuperado ver a Jon era lo único que deseaba de verdad— Lord Stark —saludo antes con una reverencia formal que no había echo desde sus primeros días en Invernalia, debía hacer una imagen lamentable con un color que sabía la hacía ver enfermiza , el cabello fluyendo como tinta por su espalda, ojeras marcadas y mejillas hundidas pero nada de eso impidió el brillo de alegría que ilumino la mirada severa del Lord Protector de Norte