Aclaración: Aquí voy a cambiar un par de cosas porque de otra manera no se puede. Ash inició su viaje con 10 años, en Johto cumplió los 11, 12 en Hoenn, 13 y 14 en Sinnoh, 15 en Unova, 16 en Kalos, mantuvo los 16 años en Alola y por esto recién en Viajes tiene 17. Goh, Serena, Dawn, Clemont y sus compañeros de clase en Alola tiene la misma edad de Ash, mientras que Cilan, Misty y Gladio son 2 años mayor, Brock 4 años mayor, May un año menor, Koharu dos años menor, Max 4 años menor y Bonny 8 años menor. Con todo esto no me voy a dar el trabajo de calcular todas las edades ya que no aparecerán todos los personajes en cuestión pero como dice el título, todo esto ocurre 4 años después de Kalos por lo que Ash y Serena tienen 20 años.

Sentimientos Complejos

Después de regresar a sus pokémons a sus pokéballs Serena salió al exterior, ahí la estaba esperando su compañero de viaje.

- No me esperaba que evolucionara -dijo él mientras regresaban al centro pokémon.

- Yo sabía que pronto llegaría al nivel para evolucionar, pero ni en mis más locos sueños imaginé que pasaría hoy -explicó la entrenadora.

Estaban por llegar al centro pokémon cuando una voz hizo que ambos entrenadores se giraran.

- ¡Serenaaaaa! -llamó de nuevo la entrenadora.

- ¿Miette? -preguntó Serena al ver a su antigua rival frente a ella jadeando cansada.

- Que bien que te logré alcanzar -dijo ella mientras recuperaba el aliento-, me sorprendió tanto verte hoy en la exhibición que tenía que hablar contigo un rato.

- Yo me adelanto -dijo Ash excusándose del reencuentro nostálgico.

- Está bien, te veo ahí -se despidió la de cabello color miel.

- No puedo creer mi suerte -exclamó Miette mientras se sentaban en una banca que por suerte no estaba mojada-, después de que desapareciste hace cuatro años atrás creí que nunca más te volvería a encontrar.

- Sí, creo que fue un poco inesperado para ustedes que no apareciera al año siguiente en las exhibiciones -dijo Serena un poco avergonzada de nunca haberles dicho que se iba a Hoenn.

- ¡Síii! -dijo Miette mirándola muy de cerca con los ojos muy abiertos-, de todas formas, del grupo original, solo tú sigues en el mundo del espectáculo.

Serena la miró extrañada.

- ¿A qué te refieres? -en ese momento se escuchó un trueno, se avecinaba una tormenta.

- Sabes, mejor nos juntamos mañana en la mañana, por favor ve a desayunar a la cafetería Pokestic, ahí podremos hablar más tranquilamente.

Justo en ese momento empezaron a caer las primeras gotas por lo que Miette salió corriendo hacia el centro de la ciudad.

- ¡Nos vemos! -dijo ella mientras se despedía con una mano.

Serena volvió corriendo al centro pokémon, al llegar notó que no se había mojado mucho por lo que no era imperativo cambiar su atuendo.

- Ha, Serena, justo te estaba buscando -dijo Ash al verla entrar al centro, la chica fue hasta donde él se encontraba.

- ¿Pasó algo bueno? -preguntó ella viendo la gran sonrisa en el rostro de su compañero de viaje.

- Goh acaba de llamar, al parecer cuando le conté que había estado jugando con unos Goomys en la ruta catorce le dieron unas ganas incontrolables de capturar uno -dijo él-, él llegará mañana por la mañana.

Serena por algún motivo se sintió celosa de ver a Ash tan ilusionado de ver a su inseparable amigo entrenador. La verdad es que esto llevaba pasando desde hacía un tiempo, cada vez que él mencionaba sus aventuras con Goh se le iluminaba el rostro como si aquellos fueran los mejores años de su juventud, algo que no sucedía cuando hablaban de su viaje por Kalos.

Serena infló los cachetes inconscientemente y este lo notó, pero luego ella se giró y le dio la espalda.

- Serena ¿Pasa algo? -preguntó él incapaz de comprender qué le sucedía a su compañera.

Sí, estaba comportándose sumamente infantil, pero realmente los celos que sentía eran demasiado grandes.

- Nada, solo te quiero avisar que mañana voy a desayunar con Miette en una cafetería, de esa manera podrás estar toooda tu mañana con Goh -dijo ella quien de verdad se estaba comportando como una niña-, bueno, si me disculpas, me voy a mi habitación, tengo la ropa mojada por la lluvia.

- E-espera -trató de retenerla sin éxito el entrenador.

Serena subió hasta su habitación, se tiró sobre la cama, se tapó la cara con una almohada y gritó hasta que se sintió mejor. Es por eso que no quería volver a encontrarse con Ash, si lo hacía todo ese torbellino de sentimientos que habían quedado enterrados volverían a aflorar de la tierra.

Sí, tenía que admitirlo, le frustraba caer con la misma piedra pero ¿Cómo no hacerlo si era tan feliz a su lado? Pero si él nuevamente le rompía el corazón de verdad no sabría cómo volver a pararse.

La joven adulta decidió que un baño relajante sería lo mejor en aquel momento por lo que dio el agua y se metió a dentro, después de lavar su cabello y ponerse una cuantiosa cantidad de crema corporal pudo analizar su comportamiento y pensó que no era correcto dejar las cosas así, por lo que pensó en una forma de disculparse sin hablar directamente sobre sus sentimientos, fue en ese momento que alguien tocó a su puerta.

Serena se vio al espejo un segundo, al pasar su prueba interna asintió con la cabeza y abrió la puerta, ahí estaba Ash con una expresión que denotaba que no esperaba que abriera la puerta.

- ¿Puedo pasar? -preguntó de manera inocente.

- Pasa -dijo ella, mientras cerraba la puerta tomó aire, esto no sería fácil.

La chica se sentó sobre su cama y Ash en la silla del escritorio, quedaron unos momentos en silencio hasta que el chico decidió romper el hielo.

- Quería saber por qué estabas tan molesta -dijo él con una ligera nota de tristeza.

- L-la verdad es que no fue correcto que te contestara de esa manera, tú solo me estabas contando que vendría a visitarte tu mejor amigo -dijo ella profundamente arrepentida.

- Pero, ¿Por qué? -preguntó él quien había notado que ella no había contestado su pregunta.

Serena respiró profundamente buscando las palabras correctas, al final soltó el aire.

- Es solo que… me duele que cada vez que hables de tus aventuras con Goh parezca que aquella fue la mejor época de tu vida -dijo ella-, como si tu viaje por Kalos no hubiera sido tan bueno como cuando trabajase con Goh.

Ash se paró de la silla de golpe y dando dos pasos acortó la distancia, luego se puso en cuclillas para quedar a la altura de su compañera.

- Eso no es así -dijo él mirándola intensamente-, mi viaje por Kalos y mis aventuras con Goh fueron experiencias completamente diferentes, con Goh lo pasé en grande, aventuras todos los días, nuevos retos emocionantes; pero en Kalos aprendí muchas cosas que me hicieron crecer, enseñanzas que hasta el día de hoy llevo grabadas en la piel.

- P-pero no fue tan entretenido -dijo ella aguantando las ganas de llorar.

- No importa que no haya sido tan divertido, el viaje que hice por Kalos realmente cambió mi forma de ver el mundo, me hizo crecer, madurar y sobre todo, conocí a personas que se volvieron muy valiosas para mí y que de otra manera tal vez nunca las hubiera conocido -dijo con convicción.

- Pero, hipotéticamente, si tuvieras que elegir no haber vivido alguno de esos dos viajes ¿Cuál habrías elegido? -preguntó Serena tapándose la cara con las manos para que Ash no viera que tan triste se sentía.

- Viajar con Goh fue muy divertido… -empezó él, luego le puso una mano sobre la pierna y ella por la sorpresa descubrió su cara para ver qué tan cerca estaba el rostro de su amor platónico- pero sin duda elegiría nunca haber vivido ese viaje si eso significara no haber viajado por Kalos.

Serena no lo pensó mucho, simplemente se tiró a abrazarlo por el cuello todavía con lágrimas en los ojos.

- Que alivio, yo tampoco cambiaría mi viaje por Kalos por los cuatro años que pasé siendo una Idol -dijo ella.

Ash dudó sobre qué hacer con sus manos, ¿Abrazarla de vuelta? ¿Apartarla? Bueno, eso no era una opción por lo que estaba por tomar el valor para corresponderle cuando ella se separó voluntariamente con una sonrisa de alivio en su rostro.

- Que bien que pensemos lo mismo -dijo ella, luego miró el rostro embobado del chico y rio un poco, era tan transparente en ese momento, miró a su alrededor un par de segundos pensando en cómo hacer que ese momento no concluyera- ¿Te gustaría jugar a ese juego de tablero donde se van ganando tarjetas con las que tienes que improvisar una escena del crimen?

- ¡Ha! ¡Detective Pikachu y las Perlas de Spoink! -exclamó él recordando el juego que había comprado hacía ya un par de días- Espera aquí, voy por él.

Serena rio mientras pensaba lo tierno e inocente que podía ser Ash cuando de juegos se trataba.

Ash y Serena jugaron hasta altas horas de la noche, por su lado Pikachu quedó muy sorprendido al ver la nueva apariencia de Pawmo, además de que cuando esta le explicó lo del brazalete este realmente no lo podía creer ¿Otro ratón eléctrico con tres etapas evolutivas? Él creía haber visto todo en su vida pero ahí estaba Pawmo, esto realmente fue un terremoto en su cabeza, tan así que Pawmo se tapó la boca para evitar que notara que se estaba riendo por la cara de bobo que estaba poniendo, al final Pikachu la atacó en juego por lo que estuvieron un rato jugando a pelearse.

A la mañana siguiente Serena fue la cafetería que le había indicado Miette, al entrar a la cafetería se sorprendió al encontrarla con traje de camarera.

- Bienvenida a Pokestic… ¡Serena! -exclamó ésta dándole un gran abrazo, Serena quedó muy extrañada, pero la correspondió como pudo, cuando esta le soltó la tomó de un brazo y la guio hasta una mesa en la esquina de una pared-, ven, ya le avisé a Mariana que me ausentaría un par de horas de mi puesto de trabajo.

- ¿Tú trabajas aquí? -preguntó Serena viendo la enorme cantidad de adornos sobre pokelitos y la gran variedad de tartas individuales debajo del mostrador.

- No, yo soy la dueña de este lugar, es por eso que ella tiene que acatar mi orden -dijo ella mostrando esa faceta arrogante que Serena recordaba-, aunque aquí entre nos… Si no fuera porque Mariana y Juliana están ahí para apoyarme probablemente esta cafetería no se habría vuelto tan rápidamente popular.

Serena rio ante el comentario de su antigua rival de corto cabello azul y ojos color rubí.

- Bueno, eso demuestra nuevamente que con el apoyo de tus amigos puedes hacer lo imposible -coincidió la chica de cabello color miel y ojos celestes.

- Hablando de… en las noticias hicieron reportajes sobre tu fama como Idol pokémon y cómo habías conquistado los corazones de… ¿Cuántas eran? ¡Ha sí! Nueve regiones -dijo Miette lo cual hizo que Serena apartara la vista avergonzada-. Después de tres años asumí que nunca volverías a Kalos ¿Por qué lo hiciste?

No la estaba tratando de recriminar y Serena lo sabía bien.

- Fue idea de Ariana, ella me convenció de darle una segunda oportunidad a las Exhibiciones Pokémon -respondió Serena sin entrar en detalles.

- Y veo que tu debut fue todo un éxito, yo participé durante cinco años en las exhibiciones pokémons y nunca vi que alguien se robara todos los votos de esa manera -admitió la joven de veinte años.

- Jajaja, la verdad es que me siento un poco culpable por eso -comentó la chica un poco incómoda.

- ¡Para nada! Tú realmente te luciste, ¡En mi vida había visto una performance tan hermosa y bien lograda! Créeme, si te la hubieras guardado para tu enfrentamiento con Aria tal vez le hubieras robado la corona -y realmente estaba hablando en serio.

- No creo que sea para tanto, todavía me queda un largo camino -dijo la chica de cabello color miel- Además, esa fue la primer presentación de Pawmo, todavía nos queda un largo camino por recorrer antes de que pueda decir que está lista para brillar tanto como el resto de mis pokémons.

- Si tú lo dices… -dijo la entrenadora quien pensó que la actuación de Pawmo fue perfecta- Ahora, hay algo que quiero saber, ¿Cómo van las cosas con Ash?

Serena se sonrojó profundamente al escuchar ese comentario.

- L-la verdad es que me lo encontré poco después de llegar a Kalos, fue una coincidencia y ahora estamos viajando juntos -dijo la chica tratando de que no sonara como que fuera algo intencional el que terminaran así.

- A ver, no me estás contando toda la historia -entrecruzó los dedos de las manos y apoyó su mentón sobre ella mirando a Serena fijamente-. Quiero que me cuentes todo desde el comienzo.

Serena estaba tan nerviosa que habló por más de media hora sin parar, paró un par de veces cuando Miette hacía una que otra pregunta pero después de ese largo monólogo sentía la garganta seca, lo bueno es que cuando esta terminó Miette tenía una idea muy clara de qué debía decir.

- Y dime ¿Sigues enamorada de Ash? -preguntó directamente, Serena tomó un sorbo de su latte antes de contestar.

- No estoy segura, tal vez sí un poco, es que es tan confuso todo esto -dijo ella.

- ¿Confuso? ¿A qué te refieres? -preguntó Miette.

- Creí haberlo superado, después de que me rompiera el corazón al nunca, en todos esos años, pasar a verme a Hoenn. Yo era suficientemente famosa para que al menos me mandara un ramo de flores por mi cumpleaños o que siquiera se dignara a enviarme un mensaje, es por eso que cuando lo volví a ver a un poco más de un año me sentí aliviada al notar que ya no tenía el mismo efecto sobre mí -dijo la chica recordando aquella vez que conoció a Cloe.

- Sí, él realmente fue un cretino -admitió Miette.

- Y ahora que lo vuelvo a ver y me paso casi todo el día riendo por sus comentarios o disfrutando de su compañía, jugando juegos de mesa o paseando por el parque, todo se siente tan bien, como si eso es lo que siempre quise pero no era capaz de admitirlo -dijo ella rememorando aquellos bellos momentos, luego su sonrisa flaqueó-, pero luego pienso que de un día para otro él podría encontrar una nueva aventura y abandonarme, el solo imaginarlo hace que me duela el pecho.

- Entiendo -dijo Miette quien ahora sí iba a lanzar la bomba- pero creo que eso no va a pasar.

Serena pestañeó incapaz de comprender el porqué de su seguridad.

- Mira, ¿Recuerdas ese día que fuero a ver una obra de teatro? -preguntó ella, Serena asintió con la cabeza-, él literalmente pudo haber ido con cualquier prenda de vestir pero fue con ropa formal y después convenientemente te invitó a cenar en un restaurante cinco estrella en donde acodó una frase secreta con la de la recepción para que tú no te dieras cuenta que para tener una mesa en ese restaurante hay una espera al menos dos semanas.

La boca de Serena se abrió involuntariamente.

- ¿E-estás segura? -preguntó Serena.

- ¿Se llamaba El Swana Dorado y estaba cerca del teatro?, sí estoy segura de que para conseguir una mesa tienes que esperar por lo menos dos semanas -dijo ella.

- Pero para eso debió hacer la reservación solo un par de días después de que nos encontráramos -dijo ella quien no podía imaginar a Ash haciendo algo así.

- Bueno, de alguna forma lo hizo, además, ¿No es raro que te preste tanta atención? -dijo ella y Serena no pudo evitar darle la razón- ¿Paseos por el parque? ¿Juegos de mesa antes de dormir? Él realmente está tratando de cortejarte.

Serena palideció ante ese comentario "¿Que Ash… ¡¿Qué?! No puedes ser, pero tiene razón, pero no… ¡Haaa!" Cosas así pasaban por su cabeza en aquel momento.

- Serena, tierra llamando a Serena -Miette al verla en blanco le pasaba las manos frente a la cara a ver si reaccionaba.

- D-disculpa -por fin volvió el color a su rostro-, es solo que ¿En serio? ¿Ash está interesado en mí de esa manera?

- Sí y me sorprende que no te dieras cuenta, ¿Recuerdas cómo eras en tu aventura? Siempre tratando de llamar su atención, bueno, ahora se dieron vuelta los roles y él desesperadamente está buscando quedarse contigo -¡Por fin alguien se lo diceeeee!

- Y-ya veo… -Serena se quedó con expresión taciturna hasta que Miette volvió a hacer cable a tierra.

- ¿Y qué vas a hacer con esto? ¿Superarás tus miedo y aceptarás sus sentimientos o buscarás la forma de no volver a verlo en tu vida? -estaba siendo muy extrema, hay puntos medios para estas cosas, créanme.

- Tengo que pensarlo, esto no es algo que se decida en dos minutos -bien, Serena va por un punto medio.

- Que aburrida -exclamó Miette, justo en ese momento se empezaron a escuchar las exclamaciones de un hombre que parecía estar enojado con una de las meseras, en ese minuto de Miette surgió un aura asesina-. Espera aquí un minuto.

Y en ese minuto Serena pudo ver que todos esos años que Miette pasó viajando habían valido la pena, Miette con una mezcla de sonrisa amenazadora, comentarios mordaces y una muestra de su descomunal fuerza adquirida por entrenar para ser una Artista pokémon hizo que ese hombre se arrepintiera de sus acciones y pidiera perdón desde el suelo, al final todo quedó controlado por lo que su amiga volvió a la mesa como si nunca hubiera sucedido todo eso.

- Oye, sabes, el otro día me encontré con Shauna…

Después de desayunar Serena volvió pensativa al centro pokémon, fue en ese momento que escuchó una exclamación de sorpresa proveniente de la parte trasera del edificio y por curiosidad se acercó a ver, ahí estaban Ash y un chico de tez morena, ojos azules y cabello negro con mechones rojos recogido en una coleta baja.

- Silencio, alguien te puede escuchar -pidió Ash.

- Disculpa, disculpa, es solo que ¿Campeón de Kalos? Nunca creí que tomaras una decisión como esa -dijo Goh sorprendido.

- La verdad es que durante estos casi tres años de viaje independiente me cuestioné qué quería hacer con mi vida ¿Viajar para siempre? ¿Irme a vivir a Kanto? La verdad es que mi respuesta fue algo que desde hacía tiempo me veía venir -dijo él un poco ruborizado.

- Esa chica que viste en el puerto, ¿Cómo se llamaba? ¿Serena? -dijo él recordando ese día, Ash se veía muy avergonzado por lo que este se puso a su lado y le empezó a pegar con el codo divertido- No puedo creer, después de ese día pasaste como un mes en las nubes, dejaba de mirarte un segundo y estabas metido en algún aprieto, era obvio que ver a esa chica había causado un gran impacto en ti.

Ash no podía replicar, recordaba esas emociones turbulentas, cómo algo en su ser le gritaba que no importaba ganar la Clase Maestra, que tenía que ir en ese mismísimo momento a Hoenn y… ¿Luego qué? Eso era lo que lo tuvo mal, el no saber qué hacer, qué decir cuando se reencontrara con Serena.

- Bueno, asumo que aceptaste ser el campeón de Kalos por si algún momento ella volvía a su región natal -dijo él quien lo veía todavía muy avergonzado- y ¿La encontraste?

- Fue una feliz coincidencia, ambos íbamos a Ciudad Romantis -dijo él.

- Hooo, que suerte -exclamó el chico-, ¿Y le has dicho cómo te sientes?

- La verdad es que no -en ese minuto Goh se quedó de piedra.

- ¡¿Cómo es que no?! -le gritó y Ash le dijo nuevamente que bajara la voz- Llevas ¿Cuánto? ¡Cinco años suspirando por ella y no le has dicho cómo te sientes!

- Una cosa es sentirlo y otra cosa es saber qué es lo que sientes -Ash estaba un poco frustrado-, sí, no estoy seguro cuando pero en algún momento en el viaje por Kalos me enamoré de ella, pero era tan tonto que no me di cuenta, y cuando se fue a Hoenn y me dio ese beso en el aeropuerto ¡Ni siquiera ahí entendí qué era lo que sentía! Estaba tan confundido que no me atreví a siquiera mandarle un mensaje de texto por más de un año. Cuando nos volvimos a encontrar en Hoenn y me dio a entender que se esforzaría en su viaje realmente tuve ganas de tirarme de barco y seguirla pero, otra vez ¿Por qué? Me preguntaba. -Respiró profundamente tratando de calmarse- Y más de un año después por fin se me ocurrió preguntarle a mi madre y obviamente me dijo que estaba enamorado, me dijo que había sido un tonto por no haberle preguntado antes. Ella me regañó por varia horas y al final me dijo que probablemente si Serena alguna vez sintió algo por mí ya no debía ser así.

- Auch, tu mamá cuando regaña es de temer -dijo Goh quien no quería estar en sus zapatos en aquel momento del pasado.

- Al final me terminé instruyendo, leí libros y revistas -Goh se sintió un poco avergonzado por estar escuchando a Ash hablar tan en serio de esas cosas-. Hablé con May quien llevaba desde los quince años saliendo con el mismo tipo, también hable con mi madre y hasta con el Profesor Oak -ahí Goh sintió lastima por esas personas- y cuando el gobierno de Kalos me mandó una carta donde me citaban para discutir un tema muy importante no dudé en ir, ahí me propusieron ser el campeón de Kalos ya que Dianta se pensaba dedicar completamente a su trabajo como actriz y yo les dije que bueno, pero con una condición: primero tenía que ganar la liga de Kalos.

- Espera… ¡¿Pudiste simplemente haber aceptado y ya?! -Ash trató de calmarlo nuevamente-, bueno esa es una decisión muy Ash Ketchum.

- Al final me reencontré con Serena y realmente he tratado de hacer todo lo posible para que guste de mí, no sé si realmente estoy llegando a alguna parte, pero tengo la meta personal de declararme después de ganar la Liga de Kalos -esto lo decía con gran determinación, pero Goh sabía que estaba siendo demasiado idealista.

- Ash -lo tomó de los hombros y lo obligó a mirarlo-, sé que en tu cabeza todo está bien planificado, pero el corazón de las personas cambia muy rápido, si en algún momento tienes la oportunidad solo dile lo que sientes, puede que si dejas pasar el momento todos tus esfuerzos no hayan valido la pena.

Ash frunció el ceño pensando en todas esas veces que habían perdido una batalla por no hacer el movimiento correcto apenas vio una fisura en la estrategia de su oponente.

- Tienes razón, creo que tendré que ser más flexible, pero, de verdad quiero que cuando me declare sea un momento especial para los dos, por eso pensé cuando ganara la Liga -se veía muy decepcionado.

- Lo sé amigo, solo te pido que estés atento y no dejes pasar la oportunidad cuando se te presente -dijo Goh, luego este recordó por qué estaba en Kalos en primer lugar-. Oye, ¿No era que te encontraste con uno Goomys? Vamos, llévame dónde pueda capturar uno.

En ese minuto Serena, quien estaba sumamente sonrojada y con el corazón latiendo a mil por hora, decidió entrar al centro pokémon. Ella estaba muy feliz de haber escuchado aquella conversación, era lo que realmente necesitaba para tomar su decisión, ahora solo quedaba esperar al momento correcto.

El viaje de tres semanas por la Ruta 15 fue muy agradable, Ash no sabía por qué pero Serena se veía muy feliz he insistía en pasar su tiempo libre conversando con él o entrenando a sus pokémons juntos, para el joven adulto este cambio repentino en la actitud de su compañera era extraño pero desde ningún punto de vista malo. Ya fuera contar historias de su infancia viendo las estrellas o simplemente que ella recostara su cabeza en su hombro cuando disfrutaban de la calidez de una fogata recién encendida, realmente Ash se sentía muy feliz de poder vivir esos momentos junto a su amor platónico, aunque en su cabeza no estaba muy claro el por qué hacía todo eso.

Llegaron a Pueblo Fresco y decidieron parar un par de días para reabastecerse de provisiones y dormir en camas de verdad, no en sacos de dormir acolchonados como se habían acostumbrado.

Todo iba bien cuando un día Serena despertó y vio que Pawmo no se movía, inmediatamente empezó a revisarla pensando en lo peor pero su pokémon estaba viva, solo no se movía, rápidamente llamó a la Enfermera Joy quien después de hacerle varias pruebas le aseguró que Pawmo estaba bien, solo no quería moverse.

- Pero eso no tiene sentido, desde que evolucionó se ha vuelto tan inquieta que no gusta de pasar mucho tiempo dentro de su pokéball -dijo Serena.

- C-creo que tengo la respuesta a tu duda -se metió a la conversación Ash, la entrenadora lo miró inquisitivamente y este apuntó donde se encontraba Pawmo.

- Pikaa -Pikachu movía el cuerpo de Pawmo casi a punto de llorar.

Pawmo hacía un par de ruiditos lastimeros como si le estuviera diciendo que no se estaba por morir.

- Pikapi -insistía Pikachu.

A Pawmo se le llenaron los ojos de lágrimas, por lo que le dio la espalda para que no la viera tan vulnerable.

- Parece que Pawmo escuchó nuestra conversación con Goh -dijo él, fue en ese momento que Serena recordó las palabras del chico.

"Me acuerdo que una vez tuve una pikachu, el Pikachu de Ash estaba muy interesado en ella pero cuando esta evolucionó todo su interés romántico desapareció, es casi como si a Pikachu solo le interesaran las etapas intermedias de pokémon ratones"

"Tienes razón" coincidió Ash "ni Togedemaru, quien claramente coqueteó con él durante seis meses o más, pudo hacer que este le prestara atención, en cambio tuvo un par de romances de verano con un par de pikachus y marill"

"¡Ves! Ese es el tipo de Pikachu, etapas intermedias de pokemons roedor"

- Ash, no sé si encontraré esto pero necesito que lo busquemos inmediatamente -dijo ella recordando como en la noche anterior le había comentado a su Pawmo que estaba a punto de evolucionar.

- Como tú digas, vamos Pikachu -dijo este, pero se sorprendió cuando este no le hizo caso, es más, estaba llorando junto a Pawmo.

- Ash, no lo vas a poder mover, cree que Pawmo se va a morir y si no hacemos algo rápido tal vez pase -y créanme, Pawmo está más que dispuesta a morir en este momento.

Al final todo ese día fue una frenética búsqueda del objeto en cuestión, escucharon que en una cueva cercana a Pueblo Fresco unos mineros habían encontrado la piedra, por lo que con mucha ayuda de Noivern buscaron por toda la cueva hasta que por fin lo encontraron, ya era casi de noche por lo que Serena decidió hacerle solo un par de arreglos estéticos a la piedra antes de pasársela a su pokémon.

- ¡Pawmo! -llamó ella y sintió que su corazón se derretía al ver a ambos pokémons durmiendo abrazados, parecía que en su tiempo fuera ambos pokémons habían podido hablar las cosas.

Pikachu al escuchar llegar a ambos entrenadores se levantó y Pawmo abrió los ojos pero no se movió, parecía que aún aclaradas sus intenciones ella no había cambiado de parecer.

Serena la sentó lo mejor que pudo y le puso un collar con una linda piedra gris en el centro, la pokémon en cuestión vio en objeto extrañada.

- Esa piedra se llama Piedra Eterna, es un mineral muy especial que evita que los pokémons que las lleven equipadas evolucionen -explicó ella.

A Pawmo se le llenaron los ojos de lágrimas y se tiró a los brazos de su entrenadora sollozando.

- Tranquila, para Pikachu es sencillo el no tocar una piedra evolutiva, pero en tu caso cada paso que des será un paso más hacia tu evolución -luego tomándola de debajo de las axilas la miró a los ojos-, pero lo que no sabes es que también necesitas subir un nivel después de caminar mil pasos por lo que si en algún momento llegara a romperse el collar tienes que hacer todo lo posible para evitar un enfrentamiento, ¿Me lo prometes?

- ¡Paw! -prometió Pawmo por lo que Serena la abrazó aliviada.

- Esa es mi chica -dijo la entrenadora y la Pawmo disfrutó el abrazo, luego dejó a su pokémon sobre la mesa donde Pikachu sin dudarlo ni un momento la abrazó, la pokémon un poco sorprendida por el gesto se tardó en corresponderle, cuando Pikachu por fin se relajó Pawmo le dijo algo y en el rostro del pokémon de Ash surgió una gran sonrisa.

- Se nota que están muy enamorados -dijo Serena dándole la razón a Ash quien desde hacía un tiempo le decía que sus pokémons estaban empezando a sentir algo por el otro.

- Sí -coincidió el entrenador.

Aquella tarde ambos decidieron irse directo a la cama pero no tan sorpresivamente Pikachu no estaba muy convencido de separarse de Pawmo.

- Vamos amigo -insistía su entrenador mientras este se agarraba tercamente del marco de la puerta y su entrenador lo tiraba desde la cintura.

Serena rio un poco, a veces Pikachu era tan terco como su entrenador.

- Déjalo Ash -dijo ella.

- Pero, no es correcto que un pokémon duerma con alguien que no sea su entrenador -dijo él haciendo alusión a una regla muda que seguían prácticamente todos los entrenadores.

- No hará ningún daño que lo haga solo por una noche -dijo ella mientras cuidadosamente ponía una mano sobre la suya lo cual hizo que el entrenador dejara de tirar de su pokémon.

- Pero, es que será tan raro no dormir con Pikachu al lado, salvo un par de ocasiones él siempre duerme junto a mi -dijo este dejando ver sus reales sentimientos, le dolía bastante ver que Pikachu prefiriera pasar tiempo con Pawmo que con él.

- Piénsalo de esta manera -propuso la entrenador-, de un día para otro amanezco gravemente enferma y te digo que no quiero recibir tratamiento médico porque prefiero morir -sí, suena bastante mal pero si algún día cuento la historia de Pawmo y Pikachu la verdad es que fue más o menos así la cosa-, al final estás tan devastado que pasas el resto del día a mi lado tratando de convencerme de que cambie de opinión, pero no lo logras, por lo que solo deseas pasar junto a mi mis últimos días, al final alguien trae una medicina milagrosa y me recupero ¿Serías capaz de ir a dormir a tu habitación después de haber vivido todo eso o preferirías quedarte a vigilarme por la noche?

Ash frunció el ceño.

- Tienes un punto -admitió él, luego bajó a la altura de Pikachu-. Amigo, tienes que prometerme que cuidarás de Pawmo y no le causarás ningún problema a Serena.

- ¡Piká! -exclamó el pokémon alzando una pata en señal de que lo prometía, luego rápidamente entró a la habitación para contarle la noticia a Pawmo.

- Mjmjm -rio con la boca cerrada la entrenadora, luego vio al chico que estaba un poco cabizbajo, por lo que se puso en su rango de visión y ladeó la cabeza- ¿Qué pasa Ash?

- Solo estaba pensado que es raro que mi mejor amigo en todo el mundo, con el que he vivido cientos de aventuras y he superado incontables retos haya decidido no acompañarme en una aventura solo para cuidar de un pokémon que conoce hace un poco más de un mes y medio -dijo él.

Serena tuvo que taparse la boca para no reír, Ash la miró alarmado.

- Disculpa, es solo que creo que por fin entiendes cómo se siente Pikachu -dijo ella quien no podía evitar pensar que la decisión de Ash de quedarse en Kalos con la esperanza de volver a verla debió haber hecho que Pikachu se sintiera parecido.

Ash por su lado (aunque desconociendo que Serena había escuchado su conversación con Goh) llegó a la misma conclusión.

- Haaa -bostezó estirando los brazos-, creo que mañana me tendré que disculpar con él -luego miró a su compañera de viaje y amor platónico-, buenas noches Serena.

Y aunque dudó un segundo le dio un cálido apretón con la mano en el hombro.

- Buenas noches Ash -se despidió ella.

A la mañana siguiente Pawmo y Pikachu amanecieron durmiendo hechos bolita uno al lado del otro, Serena se sintió muy aliviada ya que tenía miedo de que Pikachu no durmiera en toda la noche. Haciendo el menor ruido posible se dio una ducha y se cambió el pijama por una polera blanca de cuello de tortuga, unos pantalones grises de jeans y se calzó las botas para senderismo, al verse en el espejo admiró por primera vez en mucho tiempo como su cabello había crecido hasta llegarle entre los omoplatos, al inicio de su viaje por Hoenn había decidido mantenerlo corto pero Ariana le dijo que el cabello largo era la moda en ese momento, por lo que se lo debía dejar crecer. Otro cambio era que ahora acostumbraba a usar aros grandes y se maquillaba aunque sea un poco cada día, la verdad es que estaba muy conforme con cómo había cambiado su cuerpo de adolescente al de una mujer hecha y derecha con una cintura delgada y unos pechos ni muy grandes ni muy pequeños, dándole una pequeña sonrisa a su reflejo decidió que era hora de despertar a los pidoves.

- Pikachu, Pawmo -dijo suavemente para que no se alarmaran, al parecer funcionó porque Pawmo abrió lentamente los ojitos, se estiró y recién en ese momento subió al hombro de su entrenadora, por su lado Pikachu hizo lo mismo pero un par de minutos después de Pawmo.

- ¿Listos? -ambos hicieron un ruido afirmativo-, bueno, ¡Andando! -exclamó animadamente.

Al llegar al bufet Ash estaba jugando a pasar el dedo por el borde de su taza con chocolate caliente, Serena se acercó lentamente por su espalda y le tapó los ojos con ambas manos.

- ¿Quién soy? -preguntó ella divertida por la broma.

- ¡Serena! -contestó con ímpetu el entrenador.

La chica le destapó los ojos y puso ambas manos sobre los hombros del entrenador y ladeando su cuerpo para entrar en el campo de visión del hombre del que estaba enamorada.

- Correcto -dijo ella riendo.

Ash rio a su vez.

- Sabes que no me puedes engañar si preguntas quién eres con esa voz -dijo él mientras su pokémon se subía a su hombro.

- Lo sé, la gracia es que te sorprendas por tener los ojos tapados -dijo ella, luego miró el chocolate caliente- ¿Llevas mucho tiempo esperando?

- No… -empezó, luego hizo una pausa para reflexionar- creo… ¿Tal vez? No sé a qué hora llegué, no pude dormir muy bien porque Pikachu no se encontraba a mi lado.

Serena se tapó un la boca pero no pudo evitar que salieran las carcajadas.

- Pareces un niño que necesita un peluche para quedarse dormido -rio ella.

- ¡Oye! -se quejó él un poco avergonzado- Han sido más de diez años, es obvio que me terminé acostumbrando a siempre tenerlo a mi lado.

- Bueno, tal vez te lo tenga que pedir prestado más adelante, no creo que Pawmo esté dispuesta a pasar mucho tiempo sin verlo -dijo ella.

- Tienes razón -coincidió, luego miró a su pokémon- ¿Que dices compañero? ¿Estarías dispuesto a pasar una temporada con Serena y Pawmo?

- ¡Piká! -exclamó con vehemencia el pokémon, Ash frunció el ceño mientras Serena se retorcía de la risa.

- P-por favor no lo digas tan animado, recuerda todos esos años que hemos viajado juntos -dijo el entrenador un poco dolido.

- Pika pi -se disculpó el pokémon rascándose la cabeza con una mano (pata).

- Bueno, creo que más que un chocolate caliente necesitas un café, ¿Cómo te gusta? -preguntó Serena levantándose de la mesa y dirigiéndose al bufet.

- Cortado y con mucha azúcar -admitió el entrenador-, muchas gracias Serena.

Serena hizo un gesto con la mano en respuesta y fue al bufet, en ese periodo de tiempo Ash se disculpó con su pokémon por el comportamiento de la noche anterior y parece que el pokémon en respuesta se disculpó por no acompañarlo cuando fueron a la mina a buscar una piedra eterna, al volver Serena llevaba en la bandeja un par de tostadas francesas con miel de maple y frutillas, cuatro torrejas de pan, un pocillo con huevos revueltos con jamón y unas pequeña ensalada de lechuga con tomates cherry, además de una pequeña cajita con mantequilla y otra con mermelada de frambuesa.

- Me acordé que te gustaba comer los huevos con lechuga y tomate -dijo ella poniendo las cosas sobre la mesa.

- Muchas gracias por acordarte -dijo él sacando un plato, una tostada y posteriormente preparó su famoso sandwich de huevo, jamón, lechuga y tomate, no pudo evitar hacer un ruidito de felicidad al darle un bocado a su pan. Por su lado Serena había empezado con su latte y veía enternecida como aquel chico disfrutaba de lo que le había traído, por un momento se preguntó si él efectivamente se volvía campeón y ella la Reina de Kalos podrían hacer de esto algo cotidiano. La verdad es que no era inverosímil, la Reina tenía que viajar por toda la región haciendo apariciones públicas y participando en diversos eventos, por otro lado el Campeón tenía que viajar por toda la región buscando nuevos retos, siendo en el proceso retado por cualquier entrenador que pensara que podía ganarle. Si Ash hacía que "misteriosamente" su viaje coincidiera con su agenda podían vivir como pareja sin que sus deberes los separaran más que un par de días al año.

"Nada mal" pensó Serena quien se había quedado con la taza vacía entre las manos.

- ¿Pasa algo Serena? -preguntó él al verla mirando perdidamente a través de la ventana.

- N-no -dijo ella dejando la taza sobre la mesa y moviendo las manos para acentuar que no pasaba nada mientras su rostro estaba completamente rojo, ahora era el turno de Ash de reírse.

- Si tú lo dices -dijo este tratando de calmarse.

Serena infló sus cachetes y puso ambas manos sobre sus caderas.

- No es correcto reírse de una dama -dijo ella.

- Bueno, si tú lo dices -dijo mientras se calmaba.

Luego miró a sus pokémons, mientras Serena traía el desayuno él les había servido el suyo los pokémons de ambos, Pikachu había corrido su plato hasta donde estaba Pawmo por lo que de verdad debía estar muy enamorado.

- Dime, ¿Has pensado una forma de asegurarte de que Pawmo no suba de nivel si llegara a romperse su collar en una batalla? -preguntó el entrenador.

- Había pensado que en el movimiento Sustituto sumado de algún movimiento que le permita correr muy rápido mientras el atacante destruye el sustituto, pregunté por un foro de entrenadores de Paldea y me contestaron que Pawmo aprende por MT sustitutos y tanto por nivel como por MT puede aprender acróbata, pero creo que sería muy arriesgado el entrenarla para que llegara al nivel cuarenta y seis por lo que estuve viendo si en Pueblo Fresco había un vendedor de MTs con buenas críticas, parece que un tal Roger Paysage es uno de los hombres más veteranos del pueblo y toda su vida ha vendido MTs, pero actualmente se encuentra retirado, por lo que no sé si todavía le quedará algún ejemplar de ambos movimientos.

- Más vale intentar -dijo Ash.

- Está bien -agradeció Serena.

Los dos terminaron de desayunar y preguntaron a la Enfermera Joy sobre un tal Roger Paysage, ella les dijo que vivía en una casa al sur del molino con su nieto y su hija.

- Muchas gracias -agradeció la entrenadora y fueron hasta la casa del señor Paysage, al final reconocieron la casa porque en la entrada tenía una campana de vientos hecha con discos de MT pulidos y alguna que otra estatua mostrando a pokémons utilizando de las maneras más extrañas las MT ya sea colgadas al cuello, la cola, inserta en un cuerno o hasta entre los rizos de su cabello, era un poco divertido de ver.

Tocaron la puerta y un anciano de por lo menos 80 años calvo, pero con una gran barba blanca les abrió la puerta.

- ¿Es usted el señor Roger Paysage? -preguntó Serena.

- No necesito que digas otra palabra más -dijo el hombre extendiendo la mano-, reconocería esa mirada en cualquier lugar, necesitas una MT de manera urgente. Pasen.

El señor los guio por la casa que estaba lleno de adornos con discos de MT, al final salieron por la puerta trasera al garaje que en su interior se encontraba tapizado por archiveros, el señor miró a Serena detenidamente.

- Déjame adivinar -dijo él mientras la miraba-, MT noventa, sustituto -empezó a buscar entre los archiveros hasta que abrió una puerta y ahí encontró la MT que acababa de mencionar, luego con la MT en la mano miró nuevamente a Serena-, eso no es todo, MT sesenta y dos, acróbata -empezó a buscar y de otro archivero sacó un disco, luego miró un segundo a Pikachu-, mmm… Parece que ese pokémon quiere recordar Trueno, tengo una amiga aquí en Pueblo Fresco que tiene una máquina para recordar movimientos, ve con ella después de esto, déjame buscar un papel y lápiz, te escribo la dirección.

Al final el hombre encontró un papel y lápiz, escribió la dirección y los condujo hasta la salida.

- Espere, no le he pagado todavía por las MTs -dijo Serena en la puerta.

- Mire señorita -dijo el hombre acercando su rostro al de ella-, cuando eres tan viejo y llevas toda la vida cobrándole a los entrenadores por algo que es tu pasión empiezas a sentirte culpable. Yo ya estoy jubilado y mi hija es la que me mantiene por lo que no estoy obligado a hacer algo que no quiero, tomen esto como un regalo de mi parte.

Serena sonrió.

- Muchas gracias, no lo olvidaré -prometió ella.

- Que bien, recuerden decirle a la vieja Remi hola de mi parte y que este viernes es noche de poker.

Serena se puso a reír por la última parte del recado.

- Está bien, no lo olvidaré -prometió ella.

Los dos caminaron hacia el norte hasta que llegaron a la casa donde había un pequeño cartel que decía Casa del Quita Movimientos y la Recordadora de Movimientos.

- ¿Hola? -preguntó Serena tocando la puerta, una señora tan mayor como Roger abrió la puerta.

- Hola ¿Vienen a que sus pokémons recuerden un movimiento? -nuevamente los entrenadores se sorprendieron porque la mujer había acertado, ella se puso a reír por lo que se tapó la boca-, pasen por favor.

La señora se sentó en una silla detrás de un mostrador.

- Por favor sienta a tu pokémon enfrente mío -Pikachu hizo caso, extendiendo ambas manos al rededor del pokémon la señora cerró los ojos y se mantuvo quieta un par de minutos, los entrenadores se vieron extrañados pero justo en ese momento la mujer retomó la palabra-. Mmmm, joven entrenador, siempre les pregunto esto antes de que el pokémon recuerde un movimiento ¿Estás de acuerdo que tu Pikachu recuerde Trueno a cambio de olvidar Rayo?

Ash volvió a quedar perplejo.

- Sí, el señor Roger dijo que Pikachu quería recordar ese movimiento y yo no tengo problema con ello -confirmó Ash.

- Bueno, entonces está listo, puedes ver sus estadísticas para asegurarte que el cambio ocurrió sin mayores problemas -dijo la mujer bajando las manos y Pikachu volvió al hombro de su entrenador, él vio los datos de Pikachu en la pokédex y efectivamente en donde antes estaba Rayo ahora estaba Trueno.

- Muchas gracias, ahora solo nos queda entrenar para asegurarnos de que Pikachu vuelva a dominar el ataque.

- Bien dicho joven entrenador, si necesita algo más recuerde que aquí me encuentro -dijo la señora a modo de despedida.

- ¡Ha! Antes de que nos vayamos, el señor Roger nos pidió que le diéramos sus saludos y le recordáramos que el viernes hay noche de poker. -Dijo la entrenadora de cabello color miel.

La anciana se puso a reír con ganas.

- Ese es el viejo Roger y sus bobadas, mandar a un par de entrenadores aquí con la tarea de recordarme que el viernes hay noche de poker, clásico de él -continuó riendo, luego se despidió con la mano-. Que tengan un buen viaje jóvenes entrenadores.

- Gracias -se despidieron ambos.

Caminaron un rato hasta el centro pokémon.

- Ash, ya es hora de partir a Ciudad Flux, ¿Tienes todo listo? -preguntó ella, la idea había sido irse el día anterior pero Pawmo había hecho que las prioridades cambiaran.

- Está bien, paguemos la cuenta del alquiler y pongámonos en marcha.

Y ya con esto en mente ambos entrenadores entraron al Centro Pokémon, recogieron sus cosas y partieron rumbo a Ciudad Flux.


Cuando terminé de escribir este capítulo pensé "qué rayoooos, acabo de arruinar mi historia de amor porque se supieron todas las intenciones de Ash" pero luego me dije "pero una historia de amor no debe terminar con una declaración aceptada, hay mucho todavía que ver. Ash y Serena son nuevos en todo esto de los sentimientos románticos y yo personalmente creo que es tan digna de contar las cosas que sucedieron después de la declaración como lo que sucedió antes" por lo que seguí con la historia y aunque no creo que sea perfecta realmente pienso que los siguientes capítulos son muy buenos por lo que no se desanimen, todavía falta mucho por ver :D.

Otro dato curioso es que cuando escribí esta historia este capítulo era parte del capítulo anterior, y la historia de Pawmo con Pikachu eran parte del capítulo siguiente, pero ambos capítulos eran muy largos entonces corté ambas partes y las uní para crear un capítulo nuevo, que aunque en algunas partes suena como mucho relleno (los estoy viendo par de tortolitos eléctricos), eran importantes de contar ya que influyen directamente en la trama, es por eso que tomé esta decisión, pero debo admitir que logré que ambos quedaran con una duración similar.

¡Ha!, y casi se me olvida, siempre he creído (desde que empecé a ver el anime) que a Pikachu le gustan las etapas intermedias de pokémons ratones porque son energéticas y tienen buen sentido del humor (como los pikachus), es por esto que cuando vi que el ratón regional de Paldea era un ratón eléctrico de tres etapas evolutivas empecé a fantasear con que el Pikachu de Ash se enamorara de un Pawmo, al final fue una coincidencia que eligiera un Pawmi para Serena y cuando este Pawmi en cuestión vio a Pikachu sentí que tenían química por lo que inicié a imaginar una historia romántica entre ambos pokémons. Hace poco empecé a escribir una historia sobre Pawmo y Pikachu, no sé qué tan larga quedará pero me gustaría saber si les parece interesante conocer un poco más a fondo la historia de amor entre ambos pokémons.