Aclaración: Aquí voy a cambiar un par de cosas porque de otra manera no se puede. Ash inició su viaje con 10 años, en Johto cumplió los 11, 12 en Hoenn, 13 y 14 en Sinnoh, 15 en Unova, 16 en Kalos, mantuvo los 16 años en Alola y por esto recién en Viajes tiene 17. Goh, Serena, Dawn, Clemont y sus compañeros de clase en Alola tiene la misma edad de Ash, mientras que Cilan, Misty y Gladio son 2 años mayor, Brock 4 años mayor, May un año menor, Koharu dos años menor, Max 4 años menor y Bonny 8 años menor. Con todo esto no me voy a dar el trabajo de calcular todas las edades ya que no aparecerán todos los personajes en cuestión pero como dice el título, todo esto ocurre 4 años después de Kalos por lo que Ash y Serena tienen 20 años.
El tiempo pasa
El viaje duró nuevamente tres semanas y fue un poco más difícil ya que, aunque había pocos pokémons en la ruta, la nieve hacía complicado avanzar. Al final, cuando llegaron a Ciudad Flux, Ash derrotó al primer intento a Astrid quien después de ser derrotada admitió que no se contuvo y peleó con sus pokémons de mayor nivel ya que quería que esta sí fuera una prueba de verdad para Ash (aunque no mencionó que la prueba era para ser el Campeón de la región). El chico le prometió que otro día volvería para que pelearan nuevamente y la líder de gimnasio aceptó.
No se quedaron muchos días en Ciudad Flux porque Serena supo que en Ciudad Fractal en menos de un mes sería tal vez uno de los mayores eventos en el mundo de las Exhibiciones Pokémon, la famosa Exhibición del Equinoccio de Primavera de Ciudad Fractal. Palermo (quien obviamente supo de la hazaña de Serena en Ciudad Romantis y la llamó ese mismo día casi a la mitad de la noche para recriminar por no contarle que había vuelto a Kalos para pelear por la corona) le envió la invitación casi dos meses antes (cuando estaba en la Ruta 15) para asegurarse de que llegaría a tiempo, pero la nieve en la ruta 17 los había retrasado por lo que no tenían tiempo que perder. Al igual que la vez anterior arrendaron unos Mamoswine ya que el camino aunque fuera corto era muy traicionero con acantilados a cada lado y hielo por todo el camino. Los pokémons paraban cada cuatro horas para descansar y en esos momentos los entrenadores y sus pokémons estiraban las piernas y comían la comida correspondiente a la hora, en eso estaban cuando un día Serena cayó en un agujero entre la nieve, el grito que pegó fue tan fuerte que Ash logró ver cómo se arremolinaba en el aire la nieve donde su compañera había caído, sin medir consecuencias corrió hasta el borde del agujero y miró hacia abajo.
- ¡Serenaaaa! -gritó y pudo ver a la joven adulta en el suelo sentada, eso lo hizo estar más tranquilo, rápidamente evaluó la situación.
En ese momento Serena estaba en alguna especie de cueva bajo la nieve, desde ese ángulo no tenía cómo saber si esta continuaba hasta alguna parte, pero conocía un fenómeno natural que se daba en algunas zonas montañosas del mundo pokémon donde una corriente de viento helado pasaba bajo alguna estructura similar a un tubo en el borde de un acantilado lo cual hacía el mismo efecto de soplar por una pajita, es decir, el aire por unos metros adquiría dirección y aumentaba su intensidad por lo que al sumarse que al final de tal estructura rocosa existiera una capa de nieve con la superficie congelada el viento soplaba la nieve y creaba paredes de nieve compactada y hielo además de un espacio hueco por donde pokémons y humanos podían caminar. El túnel que creaba el viento aumentaba de tamaño cada vez que este volviera a soplar por el mismo orificio creando a veces kilómetros de cueva, mientras que en otras ocasiones esta solo se extendía por unos metros.
- ¡Serena! ¡¿Ves un túnel que continúa bajo la nieve?! -él realmente rogó que ella le confirmara que el túnel continuaba porque de otra manera no sabría bien cómo sacarla sin hacer colapsar el techo por accidente.
- ¡Síiii! -respondió ella viendo hacia la izquierda, Ash vio la superficie y maldijo para adentro, por ese lado se extendía un valle por lo que la cueva debía ser muy larga.
- ¡Espera un poco, ahora bajo! -le gritó.
- ¡Espera! ¡¿Qué?! ¡Ash, no lo hagaaas! -gritó ella sin éxito puesto que el chico se había alejado del orificio y la nieve era muy buen aislante de ruido.
Ash fue hasta donde se encontraban los Mamoswine quienes, aunque no lo parecieran a simple vista, estaban muy preocupados por Serena.
- Chicos, por favor esperen aquí, no sé cuánto nos tardaremos pero les aseguro que en algún momento volveremos para retomar el viaje -luego recordando a cierto Mamoswine sacó de un mochila una bolsa de pokochos que pensaba darles al terminar el viaje a modo de agradecimiento, abrió la bolsa y otra vez, no se notaba pero a los Mamoswine se les estaba haciendo agua a la boca-, esto es por mientras.
- ¡Mauuuuu! -gritaron ambos pokémons agradecidos mientras devoraban uno a uno los pokochos (había que esperar, no podían darse el lujo de comerse todo de una sentada).
- Que bien que les guste -dijo Ash, luego mientras se alejaba les dijo-, ha, y recuerden, si un pokémon los ataca no olviden volver a este lugar.
Los pokémon hicieron algún gesto que Ash interpretó como que le decían que lo harían, yo como escritora no vi ninguna diferencia pero el entrenador sonrió y llegando al borde del agujero miró a su Pikachu.
- ¿Listo amigo? -preguntó.
- ¡Piká! -eso fue un sí por lo que Ash sin pensarlo mucho saltó por el agujero, una blanda capa de nieve evitó que se hiciera daño al aterrizar.
- ¡Ash! -gritó Serena un poco asustada- Por el amor a Arceus, por favor no hagas cosas tan imprudentes como tirarte por un agujero en la nieve solo para rescatarme -dijo ella-, podrías solo haberme prestado a Noivern y yo sola habría encontrado la forma de regresar.
Ash se sintió bastante ofendido por eso.
- Lamento mucho que me preocupe que te llegue a pasar algo si no vas acompañada y… no sé…, te encuentres con un Abomasnow o con Kyurem -dijo él, la seriedad con la que mencionó al pokémon legendario hizo que a Serena se le pasara el enojo.
- Bueno, tienes razón, es muy probable que me encuentre con Kyurem aquí en Kalos -dijo ella, Ash al verla sonreír decidió dejar pasar el tono de burla que estaba utilizando, él realmente creía que se podían encontrar con Kyurem.
- Está bien, vamos que desde arriba no se veía ningún acantilado cerca y la única forma de que se cree un túnel como este es que exista uno -dijo él.
- Si tú lo dices, confío en ti -dijo ella mientras lo seguía por la cueva.
Al comienzo ambos entrenadores estaban alerta, en cualquier momento podría aparecer un pokémon salvaje, pero después de más de media hora sin encontrarse con ninguno sintieron que podían relajarse y disfrutar en silencio (sí, no hay que jugar con fuego) la belleza de la luz siendo reflejada por la nieve para luego iluminar el techo abovedado.
- Que hermoso, ya sé en qué experiencia me basaré para crear la performance del Festival del Equinoccio de Primavera para el año entrante -dijo ella casi en un susurro.
- Con esto estoy seguro que tendrás cubierta la parte de invierno -coincidió él quien ya le había preguntado qué era lo especial de aquella exhibición y esta en simples palabras le contestó que para la performance habían dos requisitos para no se descalificados, la primera era tener una parte dedicada solo al invierno y la segunda era tener una parte dedicada a la primavera, cómo hacerlo daba lo mismo pero el orden no podía cambiar.
Caminaron otro rato y de repente pasó lo que Ash había temido, Serena sin darse cuenta había caído en un agujero y estaba atrapada hasta la cintura de nieve, ella sorprendida vio su situación.
- Bueno, lo admito, tenías razón, tal vez esto no sea Kyurem pero estoy realmente atrapada y no puedo alcanzar mi cinturón con pokéballs, ¿Me ayudas a salir? -preguntó estirando un brazo.
Ash divertido con el comentario se acercó y en vez de tirarla del brazo la agarró desde la altura de las costillas y la sacó de un movimiento del agujero dejándola alejada del suelo un par de segundos.
- No me gusta decir que tengo la razón pero, bueno, tú ya lo dijiste -dijo él y ella infló los cachetes molesta mientras él la depositaba en el suelo.
- Solo admito una vez que tenías la razón y se te sube de esta manera a la cabeza, creo que mejor me lo guardaré para la próxima -dijo ella cruzando los brazos sobre el pecho y dándole la espalda.
Ash de verdad no lo pensó mucho y la abrazó por la espalda poniendo su cabeza apoyada en el hombro de la chica, ella se sorprendió bastante.
- Vamos, no te enojes, yo solo estaba bromeando -dijo él con un tono de voz lastimero.
Serena se dio la vuelta pero en menos de un segundo él ya estaba a tres pasos de distancia.
- M-mejor sigamos caminando, c-creo ver una luz ahí al fondo -dijo él mientras se rascaba la cabeza bastante incómodo.
Serena respiró profundamente, le molestaba bastante que se hubiera acobardado en el último segundo, pero luego pensó en todo el valor que le habría requerido hacer lo mismo que él en su viaje por Kalos, por lo que lo dejó pasar SOLO por esa vez.
- Está bien, vamos -dijo ella.
El pobre chico estaba rojo como tomate y parecía que salía vapor de su cabeza, ¿Cómo se le había ocurrido abrazarla? Él sabía que ella estaba jugando con él, ¿Por qué decidió acortar la distancia?, cosas así pasaban por su mente que apenas procesaba lo que acababa de hacer.
Al final llegaron a la salida del túnel, Noivern había crecido bastante desde su viaje por Kalos por lo que ya podía llevar a dos adultos y a Pikachu en su espalda sin problemas.
Serena había volado un par de veces sobre Altaria, pero el estar volando sobre Noivern era una experiencia completamente distinta, el pokémon similar a un Wavern con cada aleteo hacía una especie de resalto en el aire como si estuviera montando a un pokémon cuadrúpedo y no a uno volador, en cambio volar sobre Altaria era como si flotara por el aire sin ningún tipo de restricción.
Al cabo de un par de minutos vieron a los Mamoswine que con tristeza veían la bolsa que alguna vez estuvo llena de Pokochos.
- ¡Chicooos! -los llamó el entrenador y estos alegres vieron a Ash y Serena aterrizar sobre un Noivern.
Los pokémons fueron hasta donde se encontraba Ash y sin pensar en su tamaño y fuerza lo botaron al suelo olfateando para asegurarse de que no le había quedado un Pokocho pegado a la ropa.
- Jajajajaja, ¡Basta! ¡Basta! -pidió el entrenador entre carcajadas, Serena pensó que la escena era raramente reconfortante, al final los Mamoswine se dieron cuenta que no habían más Pokochos por lo que se alejaron del entrenador listos para retomar el viaje.
- Wow, Ash, el poder de un Maestro Pokémon es realmente de temer, primero los Goomy y luego unos Mamoswine -dijo ella divertida al ver al todo poderosos Maestro Pokémon tirado en el suelo cubierto de nieve.
El entrenador sonrió claramente súper contento.
- Sí, ese es el poder que estuve buscando durante más de ocho años y nueve regiones -dijo él antes de levantarse del suelo y sacudirse la nieve de encima-, ¿Lista para continuar? -preguntó él.
- Sí -respondió ella dejando a un lado su tono juguetón.
Ash regresó a Noivern a su pokéball y al igual que Serena subió al lomo de su Mamoswine. Tardaron todavía dos días más en llegar a Ciudad Fractal pero cuando lo hicieron Ash sorprendió a los Mamoswine con una segunda bolsa de Pokocho a forma de despedida y ambos pokémons con un bufido muy sonoro se despidieron del Maestro Pokémon y su compañera.
Al llegar a la entrada de Ciudad Fractal se encontraron con una mujer de unos setenta años de ojos violeta, cabello corto de color gris amarillento y que, además de sus característicos aros dorados y lápiz labial, llevaba puesto un abrigo de tela con estampado que se veía muy caro y unos pantalones que, tal vez no lo parecieran, pero estaban preparados para la nieve. Además de unas sofisticadas botas de cuero con tacón.
- ¡Serena, una futura Reina no puede ir vestida de una forma tan informal! -fue lo primero que dijo la mujer.
Serena llevaba puesta una chaqueta de esquiadora rosada con capucha, unas antiparras (para no hacerse daño con el reflejo de la luz sobre la nieve) y pantalones de esquiadora color gris escarcha además de unas gruesas botas de refugio negras. Llevaba el pelo tomado en una cola caballo baja con dos mechones libres que no dejaban ver si llevaba puesto aros, no se veía mal, todo lo contrario, esa teñida acentuaba su figura de manera la espectacular haciéndola ver como una modelo en la portada de una revista de Outdoor, pero la tradicional visión de la moda de Palermo no le permitía apreciar la belleza del conjunto de su protegida.
- Hola Palermo -saludó ella sin tomar en cuenta el regaño-, ¿Que tal el viaje en helicóptero? ¿Aria vino contigo?
- Haaa -suspiró la mujer, así era Serena, fuerte como un Trevenant, impasible como un Mienshao y hiperactiva como un Dedenne, muy parecida a ella cuando tenía su edad-, sí, su majestad Aria va a hacer la apertura del evento.
- Que bien, la última vez que la vi fue en Teselia cuando esta participó en un evento para recaudar fondos para pelear contra la caza furtiva de pokémons de tipo agua -sí, algo así como un "salvemos los ríos y los océanos".
- Esa Aria, nunca me dijo que te vio en aquella recaudación -se quejó Palermo, tal vez tenía mal gusto para sus protegidas.
- T-tal vez no quiso que te hicieras ilusiones de que algún día regresaría a Kalos -dijo queriendo minimizar el pesar de su mentora.
- Como tú digas -en menos de dos segundos retomó su actitud normal-, ¿Estuviste practicando?
- Sí -respondió Serena.
- ¿Todos los días por lo menos cinco horas? -insistió ella.
- Sí -respondió Serena sintiendo que la estaba tratando como una niña.
- Doy crédito de eso -la apoyó tímidamente Ash, en ese momento Palermo lo fulminó con la mirada, el chico retrocedió lentamente tratando de no perder la sonrisa frente a aquella intimidante mujer.
- Mhj, hace mucho tiempo que no te veía Ash, felicidades por ganar el Campeonato Mundial -dijo ella con actitud de que si no fuera por eso él no sería digno de siquiera dirigirle la palabra.
- Jajaja, un gusto verla nuevamente -dijo el joven adulto.
- Bueno Serena, nunca está de más una práctica guiada, les reservé a cada uno una habitación en el mismo hotel en el que me estoy hospedando con Aria, se registrarán y después de eso nos pondremos a practicar ¿Bueno Serena? -dijo la mujer que esta vez sí estaba abierta a tener una sugerencia (no queja) sobre el cronograma.
- Para nada, vamos Ash -dijo la aspirante a reina.
Los tres caminaron en silencio hasta llegar a un hotel que tal vez no fuera muy grande y lujoso como se esperaría del lugar donde se hospeda la Reina de Kalos, pero los tres conocían suficientemente bien a Aria para saber que prefería un cómodo hotel con adornos de madera e iluminación cálida con buenas salas para entrenar que la monstruosidad de ostentosidades que era el hotel más caro del lugar o el frío hotel de vidrio pensado para esquiadores y turistas que era el más popular de Ciudad Fractal.
- Madame Palermo -saludó respetuosamente la recepcionista haciendo una pequeña reverencia con el torso.
- Por favor ayuda a estos dos a registrase, las reservas están a mi nombre, cualquier gasto irá directo a mi cuenta -dijo la mujer de manera autoritaria-, y has que sea rápido.
- Sí madame -respondió la recepcionista con la misma actitud sumisa del comienzo-, caballero, por favor venga aquí y deme sus datos.
Los dos entrenadores no dijeron nada pero estaban muy agradecidos con que Palermo pagara su estadía, puede ser que ambos hubieran ganado mucho dinero a lo largo de sus aventuras por el mundo pokémon, pero esa estadía de más de una semana en un hotel de lujo habría hecho un buen agujero en su cuenta de ahorros.
Después de dejar sus cosas en sus habitaciones Ash le dijo a Serena que iba a ir al Gimnasio para preguntar cuándo estaría Édel listo para recibir a un retador, al ser el octavo líder de gimnasio y faltando más de tres meses para que iniciara la Liga no era de extrañar que pasara más tiempo en las montañas entrenando o tomando algún cargo administrativo para la ciudad, que esperando pacientemente que llegaran retadores.
Serena bajó al subsuelo donde la esperaba Palermo, como no quiero hacerles ningún spoiler digamos que Palermo no tuvo que hacer mucho a la hora de darle "sugerencias" sobre cómo hacer que su performance estuviera a la altura de la ganadora de la Llave de la Primavera (sí, la llave hasta tiene nombre y de la misma forma que esta representa el equinoccio de primavera hay una de otoño y otra de invierno, no de verano porque la Gran Final es en el Solsticio de Verano, solo las artistas más talentosas iban tras alguna de estas tres llaves y en los más de doscientos años de la fundación de las Exhibiciones Pokémon solo una artista había entrado a la Gran Final con las tres llaves juntas y había sido nombrada reina, aunque, como muchas reinas, su reinado no duró muchos años por algunas fracturas que sanaron mal y una deficiente nutrición).
- Suficiente, todavía te queda una semana y no quiero que te lesiones como hace cuatro años -dijo la mujer que después de tantos años entrenando futuras reinas sabía muy bien cuándo había llegado al límite de sus protegidas.
- Gracias Palermo -dijo Serena que estaba cansada pero muy contenta, había sido divertido el tener a alguien con tanta experiencia corrigiendo sus errores y mejorando su rutina donde esta parecía no brillar tanto.
- Mañana quiero que calientes con alguna rutina que involucre a todo tu equipo, quiero evaluar el desempeño de cada uno de tus pokémons -dijo la mujer con ese característico tono de voz autoritario.
Serena agradeció a su yo del pasado por haberse entusiasmado por la llegada de Pawmi y haber creado cuatro rutinas grupales aun sabiendo que era poco probable que las exhibiera alguna vez.
Pensativa Serena se debatió en el camino de regreso a su habitación cuál de las cuatro rutinas le presentaría a Palermo el día siguiente, al girar el pomo de la puerta pensó "sabes, mejor le digo que tengo cuatro rutinas y cuando ella tenga un tiempo libre se las muestro una por una"
Al entrar a la habitación por primera vez observó los adornos y relieves de madera de las paredes, además, el suelo era de roble rojo. Además de una cocina la habitación contaba con una pequeña sala de estar con un sillón y dos sillas bajas de madera con acolchonado que emulaba pelo blanco y largo. En su habitación la cama era tamaño King lo cual le daba suficiente espacio para que Delphox durmiera por primera vez en mucho tiempo junto a ella en la misma cama y todavía quedaría espacio para el resto de sus pokémons, pero los de la administración se habían adelantado y en una esquina había un sector con una silla mecedora que era del tamaño perfecto para su Pangoro que desde que evolucionó nunca más lo había visto dormir acostado, una almohada más pequeña encima de una mesa de pie con un pequeño espejo con un diseño delicado para su Oricorio a quien le gustaba dormir en altura y verse en los espejos. Una mini cama con sábanas y todo además de una almohada que obviamente era para su amada Tinkaton, una camita para pokémons cuadrúpedos para su Sylveon y por algún motivo no había una para Pawmo por lo que supuso que Palermo le había dicho a la administración que ella, al igual que Delphox, dormía en la misma cama que su entrenadora.
Por último Serena vio el baño y tenía una ducha donde podría caber un rhyperior con los brazos extendidos (y probablemente estaba diseñada con ese fin siendo este el tamaño máximo permitido para que un pokémon esté fuera de su pokéball en ese hotel), dos lavamanos y una pequeña zona que tenía una ducha de teléfono probablemente pensada para bañar a pokémons pequeños como Pawmo, Oricorio, Sylveon y Tinkaton. Además de toooodos esos lujos habían una tina de hidromasaje (probablemente no pensada para bañar pokémons) y una puerta de tamaño normal que conducía a tal vez la cosa más importante en cualquier baño, un retrete (no me nieguen ese punto en los comentario).
Ya habiendo inspeccionado todo Serena desempacó todo pero digo, TODOS los aparatos de higienes y belleza de sus pokémons. Los organizó según pokémon y el orden específico en que tenía que usarlos y los puso en las gavetas que acompañaban cada zona posible que se podía usar para preparar a sus pokémons para el gran, gran día. Normalmente no tenía tiempo de darles una preparación adecuada a su pelaje limitándose al cuidado diario de peinar, humectar, limpiar cualquier tipo de suciedad con agua purificada, limar y recubrir con un aceite especial las garras y mantener en óptimas condiciones las limpieza de las orejas y la cola (en el caso de Tinkaton su principal tarea era pulir su martillo que pesaba tanto que la pokémon la tenía que ayudar), todo eso la hacía despertar temprano en las mañanas tardando más de una hora en tener listos a todos sus pokémons y antes de dormir repetía el procedimiento. Cualquiera se volvería loco teniendo una rutina así de demandante, pero Serena había empezado con tres pokémons pequeños por lo que el que crecieran al evolucionar y de a poco fueran incluyéndose en el equipo nuevos pokémons había hecho que el aumento de carga pasara desapercibido casi en su totalidad.
Aprovechó el espacio libre sobre el lavamanos doble para sacar uno de sus siempre útiles organizadores, Palermo le había dicho que el horario de hoy iba a ser su horario de entrenamiento compartido, fuera de eso tenía todo el día libre por lo que se organizó para, además de las dos horas de entrenamiento con Palermo, entrenar seis horas más divididas en sesiones de una hora y media, también dedicó en su horario unas tres horas solo para el cuidado de la apariencia de sus pokémons y el resto del día para estar con Ash, ella sabía que terminaría siendo perjudicial para ambos el no pasar tiempo juntos. Viendo críticamente su trabajo decidió que consultaría con él su disponibilidad de horarios para estar 100% segura de que sus descansos coincidieran.
Al final guardó el boceto en el bolsillo y viendo la hora decidió que haría buen uso de la cocina de su habitación.
Ella estaba batiendo unos huevos para hacer una tortilla cuando le llegó un mensaje, luego otro y otro y otro, ya como al quinto mensaje notó que se trataba de Ash.
- Hola Serena, ¿Cómo estuvo el entrenamiento?
- Quería pasar a verte, ¿Cuál es el número de tu habitación?
- En la recepción dijeron que era la 809, voy en camino.
- Espera… ¡¿Este lugar tiene ascensores separados en números pares he impares?!
- No encuentro tu habitación.
- Ha, ya veo, hay más de un ala en este hotel, estoy en sur y tú en la este.
- No puedo creerlo, ¿Cómo llegué a la ala norte? Es más, estoy frente a una enorme piscina de agua temperada.
- ¡Hahh! Estoy seguro que seguí las instrucciones pero ahora estoy en una terraza exterior.
Serena dejó sobre el mesón los huevos y escribió un mensaje rápido.
- ¿Quieres que te vaya a buscar?
- Sí
Y él le mandó un stiker de un Litten de frente con las orejas hacia abajo y tratando de no mirarte a los ojos.
Eso la hizo reír un poco por lo que, recordando que había visto desde fuera aquella terraza exterior dejó, salir a Delphox, le puso entre las patas el batidor y el bowl con huevos y le ordenó seguir batiendo hasta que ella volviera, la pokémon feliz de tener la oportunidad de cocinar nuevamente (ella era la que ayudaba a Serena a hacer pastelería) se despidió de su entrenadora mientras esta con Pawmo en su hombro iban al rescate de las personas que tanto amaban.
Serena bajó dos pisos por la escalera de emergencia, dobló a la derecha, llegó hasta el final del pasillo, y al abrir una puerta encontró a Ash mirando el horizonte, la vista de las montañas era muy hermosa por lo que Serena se acercó y posando sus brazos sobre la baranda de madera disfrutó de la vista y del viento que traía la promesa del inicio de la primavera.
- Muy hermoso ¿No crees? -dijo ella.
- ¡S-serena! -Ash dio un salto hacia el lado, no había notado que estaba ahí.
- ¿Vamos a mi habitación? Estoy preparando tortilla de pimentón y en el horno se están cocinando un asado de Farfetch'd con relleno de bayas Atania, tomate y manzana, además de unas papas rústicas. -Dijo ella quien en ningún momento dudó que Ash no llegaría a almorzar.
- Suena delicioso, con mucho gusto me sumo -dijo él mientras la seguía.
Ash se sintió un poco tonto al darse cuenta que estaba en el piso seis y no en el ocho y es por eso que las indicaciones lo habían llevado hasta la terraza exterior.
- Aquí es -anunció la artista pokémon.
Ash pensó que la puerta era ligeramente diferente a la de su habitación, pero cuando Serena abrió la puerta este quedó boquiabierto.
- ¿Qué pasa? -preguntó la entrenadora.
- Sé que eres la protegida de Palermo y todo pero… -sorprendido entró a la espaciosa habitación-, no estoy seguro si esto es una suite de lujo pero comparada a mi habitación podría apostar que sí lo es.
La habitación de Ash era elegante y todo pero carecía de prácticamente cualquier cosa que no fuera indispensable, la habitación tenía solo una zona con una cama de dos plazas, un escritorio con una silla y una pequeña pero bonita lámpara de velador, además de un baño pequeño con una ducha un poco más grande y lujosa de lo que él estaba acostumbrado, pero después de echar un breve vistazo al baño de la habitación de Serena supo que todo su baño completo podía caber en la ducha de aquella habitación.
- Ahora que lo mencionas, tienes razón, no sería normal que todas las habitaciones del hotel fueran así de lujosas -dijo la aspirante a Reina cuando el chico brevemente le mencionó algunas diferencias entre sus habitaciones-, pero debo admitir que a mis pokémons y a mí nos vienen bien todas las "cosas extras" de este lugar, hace mucho que Delphox no duerme sobre una cama y tendré una semana entera para dedicarme completamente a hacer que el día de la presentación la apariencia de mis pokémons sea digna de campeones de concursos de belleza pokémon.
- Si tú lo dices debe ser verdad, por algo Palermo te reservó esta suite -dijo el joven adulto sentándose sobre una de las sillas de madera acolchonadas.
Justo en ese momento sonó una campanita por lo que Serena rápidamente tomó unos guantes de cocina y sacó el almuerzo del horno, el olor que llenó el ambiente hizo que a Ash le gruñera el estómago.
- Pts, jajaja -rio Serena y Ash se sonrojó hasta las orejas-, tranquilo campeón, solo deja que termine la tortilla y la ensalada, esto no se va a enfriar tan rápido.
Efectivamente Serena y sus pokémons se demoraron menos de diez minutos en tener los platos servidos.
- Hoooo -a Ash le brillaban los ojos de la emoción al ver la comida que había preparado la chica de la que estaba enamorado.
Serena se sentó y contempló un par de segundos la expresión de Ash.
- Bon appetit -dijo ella juntando ambas manos y su compañero no tardó ni un segundo en cortar un trozo de esa tierna carne blanca y meterlo en su boca, quedó maravillado con cómo los sabores se fusionaban en su boca.
- Wooow, esto está mejor que la comida del Swana Dorada -dijo él.
Serena por su lado no pudo evitar pensar que no estaba exagerando tanto.
- Sí, quedó fenomenal -coincidió ella-, estoy tan feliz de que por fin pudiera cocinar una de las recetas del libro que me regaló Ariana para mi cumpleaños.
- Eso me recuerda -dijo Ash deteniéndose solo unos momentos para hablar-, ¿Tu cumpleaños es el dos de febrero?
- Sí -ella estaba sorprendida de que él lo recordara-, habían pasado dos días de mi cumpleaños cuando Ariana me convenció de volver a Kalos.
Ash inesperadamente se levantó de la mesa, fue donde se encontraba su mochila y de su interior sacó una caja blanca bastante grande adornada con un listón verde, luego se lo pasó a Serena.
- Mira, tal vez sea un poco tarde pero quería darte algo por tu cumpleaños -dijo este.
Serena abrió la caja y dentro vio un vestido de color rosa con franjas de cristales naranjas y amarillos, después notó que bajo el vestido habían unos guantes y listones de diferentes tamaños.
- Muchas gracias Ash, es muy bonito -dijo ella.
- Eso no es todo -dijo el entrenador-, por favor saca a Pangoro y dile que utilice un ataque de tipo hielo cerca del vestido y los accesorios.
- ¿Bueno? -accedió ella sin entender sus intenciones.
Pangoro salió he hizo que en su pata surgiera un poco de hielo que luego rompió y tiró sobre el vestido, los cristales de manera bastante acelerada cambiaron el color a celeste hielo y azul zafiro.
- ¿Cómo? -preguntó ella.
- En uno de mis viajes encontré este pueblo minero de donde se extraía una piedra semipreciosa que cambiaba de color según la temperatura del ambiente, habían distintas variedades que a la misma temperatura generaban colores distintos por lo que la gente del pueblo se dedicaba a vender las gemas para hacer cosas como lámparas y adornos exteriores, ahí me hice amigo de una pionera en el uso de aquellas piedras sobre ropa, me pasé más de una semana explorando las cuevas de la zona buscando distintas variantes de las mismas piedras mientras ella analizaba los cambios de color con sus Flareon y Glaceon. Cuando me fui ella me hizo prometer que si algún día quería regalarle a una chica un vestido tenía que ser confeccionado por ella y créeme, si no lo hacía ella era más que capaz de viajar hasta Kalos y hacer que Flareon usara Ascuas contra mi -dijo él.
- Se nota que es una mujer de carácter fuerte -dijo Serena divertida con la amenaza.
- Sí, según ella no puedes entrar al mundo de la moda si no tienes ese prerrequisito -rio Ash.
Serena pensó que el vestido no podría haber llegado en mejor momento.
- Muchas gracias Ash, terminamos de almorzar y me lo pruebo -aseguró ella.
- Mi amiga, Alicia, dijo que vendría al Kalos en un par de días para hacerle un par de ajustes a las dimensiones del vestido por lo que me pidió que anotaras en un papel las cosas que se podían mejorar -dijo él cuya atención se estaba empezando a desviar a su plato de comida.
- Está bien -dijo ella.
Serena cuando se probó el vestido vio que en general le quedaba bien pero que había que arreglar un par de detalles como la altura de la cintura y el largo de los tirantes además de que le apretaba un poco en la zona del pecho, al día siguiente se lo mostró a Palermo y ella también le dio un par de sugerencias extra como que los tirantes fueran más gruesos y elásticos para darle mayor movilidad y evitar accidentes además de que la falda era demasiado voluminosa y poco rígida por lo que si llegaba a dar una pirueta podría verse fatal. Al llegar Alicia (una mujer de piel morena, largo cabello rubio rizado y ojos castaños rojizos) tomó cada una de las cosas en cuenta y tuvo a Serena retenida como dos horas mientras ponía alfileres. Para el día de la presentación en vestido estaba listo, además, como Alicia no sabía las proporciones de Pangoro no había podido hacerle accesorios con antelación, pero en aquellos cinco días se las arregló para hacerle una corbata con cuello, una capa y unos lentes con todo el marco incrustado con los famosos cristales.
- ¡Bienvenidos damas y caballeros! -se vio la transmisión por las pantallas de la zona de espera. En aquella exhibición se habían inscrito treinta artistas lo cual sonaba a mucho, pero teniendo en cuenta que la mayoría había cruzado medio Kalos solo para presentarse aquel día, ponía en perspectiva las cosas.
Aria hizo una hermosa performance que dejó al público aclamando por más, pero esta simplemente dijo un par de palabras y así dio inicio a la Exhibición.
Esta vez a Serena le tocó se el numero 27, cuando Palermo lo escuchó dijo que era un buen número, ser de las primeras tenía sus cosas buenas pero ir de última hacía que a la hora de votar las personas tuvieran más fresco el recuerdo de su actuación lo cual podía llegar a cambiar el curso de la votación.
Al llegar su turno subió al escenario y ahí estaba junto a otras cinco artistas con un bloque de hielo y botones de flores.
- Su tiempo inicia ahora -anunció el presentador.
- Delphox, usa Fuego Fatuo -pidió la entrenadora.
La pokémon usó su magistral manipulación de las llamas para lentamente derretir el hielo dándole una forma inacabada.
Serena tomando las herramientas para modelar hielo y con el apoyo de Delphox fueron dando forma al bloque hasta que quedó una figura que se asemejaba perfectamente a un Froslass con los brazos extendidos y una expresión de completa paz y alegría. Haciendo pequeños agujeros insertó los botones, que a simple vista se veían todos iguales, pero Serena había estudiado esos últimos dos meses la lista de flores, había buscado fotos y se había memorizado sus características para en aquel día supiera exactamente dónde iba cada uno de ellos.
- Time is Up -dijo en inglés el presentador-, dejen sus herramientas artistas, acabó el tiempo.
Serena se alejó un par de metros, tenía las manos entumecidas de frío por tanto manipular hielo, pero los nervios hacían que ella no se percatara de ese detalle.
Caminando llegó el Leafeon de Aria junto a su entrenadora.
- Leafeon, por favor -pidió su entrenadora.
Del cuerpo del pokémon emanaron unas pequeñas ondas de luz verde que hicieron que los botones de las flores se abrieran dejando ver la verdadera belleza de las esculturas, Ash por su parte se entristeció al ver que tres de las seis esculturas parecían tener flores por todas partes sin un sentido lógico, esto había pasado en las cuatro rondas anteriores donde las artistas no fueron capaces de reconocer las diferencias entre los botones y con ello buenas esculturas de hielo se veían arruinadas por una sobrecarga de color o raras combinaciones que hacían que el pokémon de tipo hielo en el que se basaron pareciera algo sacado de una película de terror.
Los jueces (entre ellos se encontraba Erika y Mel) vieron con detención cada obra y realmente trataron de no quedarse mucho tiempo absortos contemplando el que a sus ojos era la mejor obra que habían evaluado en todas sus participaciones en aquel evento. La froslass de Serena era magnífica, tanto en el trabajo con hielo como el con flores, además en conjunto ambas partes realmente te hacía sentir que estabas viendo a una froslass con los brazos extendidos en un páramo lleno de vegetación disfrutando por primera vez en un largo tiempo la calidez de la primavera. Si hubieran podido habrían dicho aquello pero no podían, solo tenían que limitarse a dar un número.
- Bueno, los jueces han llegado a su veredicto, aquí en la pantalla están las puntuaciones de las obras de cada artista -anunció el presentador y al ver los números la audiencia quedó en silencio un segundo, las artistas se miraron extrañadas.
- ¡Iiiiincreible! ¡La artista Serena obtuvo el primer puntaje perfecto en mis diez años en esta competencia! -exclamó el hombre.
El público ovacionó el logro de Serena, ella emocionada abrasó Delphox y luego sonriendo saludó al público.
Al final se retiraron del escenario todas las artistas esperando a ver quiénes pasarían a la siguiente ronda ya que, a diferencia de otras exhibiciones, solo las ocho artistas con los puntajes más altos pasarían a la siguiente ronda, Serena estaba caminando por el pasillo cuando escuchó algo.
- Ptsss, Serena -claramente Aria estaba haciendo un gran esfuerzo para que solo Serena la escuchase.
Serena siguió a su amiga y superior hasta su camerino donde la mujer de casi treinta años le agarro ambas manos muy emocionada.
- Felicidades Serena, no puedo creer que hayas conseguido un puntaje perfecto pero ahí estaban los números, estoy taaaan feliz de que mi amiga y rival esté llegando tan lejos -dijo la mujer de largo cabello fucsia.
- Gracias Aria, estuve practicando dos meses para este momento pero ni en mis más locos sueños me imaginé que conseguiría un puntaje perfecto -dijo la artista casi diez años más joven.
- Bueno, solo quería felicitarte, sé que ahí atrás no hay nadie que pueda celebrar tu logro, ahora ve al camerino y demuéstrale a todo el mundo de qué estás hecha -dijo Aria arrastrándola fuera del camerino, Serena siguió caminando pero se giró solo un momento para contestar.
- Cuenta con eso -aseguró llena de confianza.
Después de una no tan larga espera llegó la hora de que Serena hiciera su performance, ella se puso en el centro del escenario, junto a ella tenía a Oricorio, Pangoro, Delphox y Sylveon, todos adornados con los listones y accesorios confeccionados para ellos con aquellos especiales cristales.
La música empezó a sonar y Serena con sus pokémons se dispersaron por el escenario.
- Pangoro, Roca Afilada -ordenó y el pokémon golpeando el suelo hizo que surgieran piedras de luz azul, Serena con sus pokémons subieron sobre ellas de un salto- Ahora, Puño hielo.
Sorprendiendo a todos el Pangoro golpeó el suelo creando que todo se cubriera de una fina capa de hielo subiendo por las rocas sin dañar a sus compañeras.
- Sylveon salta y Poder Oculto, Oricorio, Viento Hielo, Delphox, Fuego fatuo.
Los tres pokémons y su entrenadora saltaron sincronizadamente cada uno dejando una estela de color tras de si, en el aire hacían movimientos que de apoco iban cambiándose.
- Ahora, Delphox, Psíquico, Sylveon, Fuerza Lunar.
Los rastros de luz se agruparon en ondas mientras a pocos metros era invocado una imagen de la luna llena.
- Ahora -Serena llegó al suelo justo en el medio de las cuatro rocas llegando a su lado sus cuatro pokémons y Sylveon dejó escapar fuerza Lunar lo que hizo que hubiera un gran destello de luz seguido de una hermosa aurora boreal y pequeños fragmentos de hielo azul cayeron lentamente sobre la multitud que se maravillaba por la sensación helada de los cristales al caer sumado de la hermosa aurora boreal.
Justo en ese momento se empieza a escuchar en la música un tambor, y esta empieza a ser más rápida he intensa.
- Pangoro, Demolición, -el pokémon rompió el hielo del suelo- Delphox, Lanzallamas.
Un aro de fuego se dispersó por el área evaporando el hielo, por unos segundos nadie en el público supo qué acababa de pasar pero una única llama roja y brillante apareció, en el centro del escenario, esta empezó a bailar, dar giros, hasta que en un momento subió hasta lo más alto.
- Oricorio, Aire Afilado -se escuchó y donde estaba el sol se creó un enorme vórtice de aire que dispersó toda la niebla dejando ver a Serena y sus pokémons que antes llevaban ropas de tonos hielo ahora vestían vivos rosados y verdes.
- Sylveon, Hoja Mágica -la pokémon sin dudarlo y aprovechando el poder dentro de la niebla creó un extenso prado sobre el campo.
Ahí todos bailaron.
- Sylveon, Viento Feérico, Delphox, Lanzallamas, Oricorio, Aire Afilado, Pangoro, Roca Afilada.
El lanzallamas de Delphox creó una esfera brillante en el cielo que luego fue rodeada por los vientos que llenaron el lugar de luz y brillo, tres rocas salieron en forma de ramo en el centro del escenario y tanto la entrenadora como sus pokémons se pusieron en una pose que acentuaba su rol en aquella performance.
- ¡Finish! -exclamó Serena.
La ovaciones del público no tardaron en hacerse presentes, algunas personas se pusieron a llorar de la emoción.
- ¡Un gran aplauso para la artista Serena! -anunció el presentador, los aplausos y gritos aumentaron de volumen, Serena y sus pokémons bajaron del escenarios con el corazón acelerado.
- Bien hecho -la felicitó Palermo al verla bajar.
- Gracias -agradeció.
Al final llamaron a las ocho finalistas y he de decir que todas estaban muy nerviosas.
- Ahora, por favor den su voto a la artista que creen merecedora de la Llave de la Primavera -dijo el hombre.
Los presentes votaron con sus varas luminosas, de a pocos se fueron llenando los medidores de cada artista, al final hubo oscuridad solo quedando iluminado el presentador.
- Y la artista que se llevará la Llave de la Primavera es… ¡La Artista Serena! -exclamó el hombre.
Al verse el puntaje se vio que la barra de Serena tenía como un sexto más de votos que a la que en teoría habría quedado en segundo lugar.
Serena y sus pokémons se abrazaron y luego saludaron al público, quedando sola en el escenario le hicieron entrega de la llave y otra vez aplausos.
- No me esperaba menos de ti -dijo Palermo cuando la vio salir del salón de eventos.
- Gracias por tu apoyo Palermo -agradeció la aspirante a reina.
- ¡Serena! -llamó Ash, al llegar junto a ella le dedicó una gran sonrisa- Felicidades por tu victoria.
- Gracias Ash -dijo ella.
- ¿Te gustaría ir a celebrar a algún lado? Cilan me dijo que no muy lejos hay un restaurante con una vista espectacular, aún mejor que la desde la terraza exterior del hotel -ofreció él.
Serena pensó que no le vendría mal ser mimada un poco, pero luego pensó en poner una condición.
- Solo si dividimos la cuenta, no me siento cómoda viéndote gastar tanto dinero en una única cena -dijo ella.
- Trato hecho -confirmó el chico.
Ambos se dirigieron al hotel, Palermo por su lado no pudo evitar pensar en su difunto marido y cómo este la apoyó siempre, mirando al cielo pensó que tal vez era un buen momento para tomarse un par de días y coordinar con su hijo una visita a la tumba de su padre.
Bueno, nadie me lo ha preguntado en los comentarios pero vengo aquí a explicar este aspecto de la trama, ¿Por qué Ash y Serena se pueden dar el lujo de ir a comer en restaurantes de lujo? La respuesta en el caso de Serena es que ella era con Aria sus propias jefas mientras eran Idols, por lo que el dinero recaudado era repartido a su equipo pero lo que sobraba iba directo a sus cuentas. En el caso de Ash, en el anime nunca hemos visto la regla de que el perdedor de una batalla pokémon tiene que dar un monto de dinero, pero asumo que así funciona en ese mundo solo que no pensaron los escritores dar importancia a ese aspecto (al igual que el origen de la comida), es por esto que Ash después de 9 regiones es millonario, por eso puede darse esos lujos pero siendo él alguien que sabe administrar su dinero no lo gasta en otro tipo de lujo.
Por último quiero mencionar que Alicia no se pronuncia como en el español sino "Alishia" ya que no sé a qué región pertenece y tenía que hacer una diferencia por si ya existe un personaje en el anime que se llame Alicia y sea de piel morena, cabello rizado y ojos castaños, tenía que hacer una diferencia. Tal vez en este fanfic Alicia no sea un personaje que tenga muchas líneas pero estoy pensando en escribir un fanfic 18 en donde esta tenga un rol más importante (ella no será la protagonista pero tendrá un rol importante en la trama).
