Atrévete a vivir la vida que has soñado para ti. Ve hacia adelante y haz tus sueños realidad.
(Ralph Waldo)
A veces, me pregunto qué sería de mí si nunca te hubiera conocido.
Seguiría entrenando con la misma intensidad, con la misma devoción. Seguiría luchando sin dudar, sin permitir que mi corazón flaqueara. Seguiría viendo el mundo como lo veía antes de ti: con la certeza de que mi único propósito es ser fuerte, sobrevivir y proteger a los míos.
Pero entonces tú llegaste. Y todo cambió.
No puedo decir que me haya transformado. No. Sigo siendo la misma guerrera que siempre he sido. Mi voluntad es la misma, mi determinación no se ha debilitado. Y, sin embargo, cuando estás cerca, el peso del mundo parece un poco más ligero.
Nunca me has dicho nada. Nunca has insinuado nada. Pero lo veo en la forma en que a veces evitas mi mirada. Lo siento en esos segundos de silencio entre nosotros, donde las palabras sobran y el mundo parece detenerse. Cada momento compartido, cada mirada que se detiene un segundo más de lo necesario, ha construido un puente entre nosotros. Lo sé. Lo siento. Y sé que tú también lo sientes. Aunque nunca lo hayamos dicho en voz alta, está ahí, en el espacio que llenamos juntos.
Admiro tu capacidad para mantener la calma, para ser un faro incluso en medio del caos. Pero no me engañas: veo lo que escondes detrás de esa serenidad. Y tal vez sea eso lo que más me atrae de ti, lo que me hace pensar que, a pesar de todo, hay una parte de ti que me pertenece, aunque sea por un instante. Algo dentro de mí quiere creer que lo que siento no es unilateral. Que no soy la única atrapada en esta maraña de pensamientos y emociones que no deberían existir.
A veces, me detengo a pensar si esto que compartimos es solo mi imaginación. Pero luego recuerdo cómo nuestras miradas se encuentran en los momentos más inesperados, cómo parece que el tiempo se detiene cuando estamos cerca. No puedo evitar preguntarme si te sientes tan atrapado como yo en este juego silencioso.
Y algo ha cambiado. No es evidente, no es algo que cualquiera notaría, pero lo siento en la forma en que ya no te alejas tan rápido, en cómo a veces pareces dudar antes de desviar la mirada. Antes, todo en ti gritaba distancia, un límite invisible que nunca podría cruzar. Pero ahora... ahora hay momentos en los que esa barrera parece tambalearse. No sé si es mi esperanza jugando conmigo o si realmente hay algo diferente en ti.
Quizá solo sean pequeñas señales, destellos fugaces que apenas alcanzo a percibir. Pero son suficientes para que me atreva a preguntar, aunque sea solo para mí misma: ¿Y si me acerco a ti? ¿Y si doy ese primer paso? Tú eres demasiado noble. Demasiado correcto. No permitirás que nada te desvíe de tu camino, pero si lo intento, no tengo nada que perder. Confío en tu sensatez, confío en que no te burlarás de mí, que si me dices que no, sabrás hacerlo con delicadeza y amabilidad, porque así eres tú. No quiero ser tu debilidad, Mu. No quiero ser la razón por la que dudes, por la que te alejes de lo que has jurado proteger. Pero... ¿No tengo derecho a preguntarme qué pasaría si nos permitiéramos, aunque fuera por un instante, ser algo más?
Hoy decido dejar estos miedos de lado. Tú eres demasiado tímido, demasiado tú para que seas el que dé el primer paso, y ya no me conformo con saber que, al menos en mis pensamientos, eres mío. Quiero que seas mío. Quiero saber la verdad de tu boca, quiero que me digas que no o que sí, pero una simple palabra tuya será suficiente.
Lo haré...
Siempre tuya,
June de Camaleón
Continuará…
.
Amatizta: Jajaja, sí, nuestras chicas rudas no han tenido mucha suerte en el amor… pero quién sabe, tal vez el destino les tenga preparadas nuevas oportunidades. Al final, hasta las guerreras merecen un poco de felicidad, ¿no?
Sookie89: Gracias por seguir leyendo, y te entiendo. La pagina está terrible, te agradezco mucho la paciencia.
Nos estamos leyendo.
