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Itachi observó de un lado a otro, dejando que sus ojos recorrieran la habitación. Parado junto a él estaba Shisui Uchiha, quien dejaba una bolsa con víveres sobre la mesa de la cocina y comenzaba a ponerlos en el refrigerador. Bajó la mirada viendo la llave en sus manos. Ahora podría ir a ese lugar cuando lo estimase conveniente.
Aunque era un lugar sencillo y bastante simple, había algo en éste que lo hacía parecer acogedor. Se le hizo muy familiar observar algunos detalles esparcidos por el lugar que le recordaban claramente a su mejor amigo. Incluso la pequeña planta en el marco de la ventana que daba al balcón parecía estar cuidada con una atención más allá de lo normal.
―¿Desde cuando ordenas todo con tanto detalle? ―preguntó Itachi sonriéndole, temiendo tocar algo y ensuciarlo sin querer.
―¿Yo? ―Shisui rio―. Ay Tachi. La gran ventaja de ser tan irresistiblemente encantador como yo, es que las chicas, bueno... se sienten un poco obligadas a hacer cosas lindas por mí. Siempre dejan todo en su lugar después de que les preparo el desayuno ―Shisui sonrió tocándose el puente de la nariz―. Ya sabes. Siempre se van bastante agradecidas.
―Comprendo ―Itachi suprimió una pequeña risa y se volteó a mirar el balcón, cuya vista desde ahí le mostraba todo el Distrito del Clan Uchiha. De seguro vivía en un lugar así precisamente para mantener un ojo en las actividades del clan.
El lugar tenía marcada la clara huella de su amigo, como las estanterías repletas de libros perfectamente alineados, e incluso la nevera, que contenía una selección de frutas y botellas de agua organizados en los diferentes compartimientos y que eran los que siempre lo veía comiendo o bebiendo a la hora de entrenar juntos desde que eran niños.
Itachi cruzó la habitación con pasos lentos, fijándose en la pila de papeles sobre el escritorio junto a la ventana. Observó pergaminos con registro de misiones, informes de ANBU y registros de los movimientos de la aldea. En medio de la mesa había una fotografía enmarcada de Shisui y su familia, y colgada en la pared, una de ambos cuando tenía cerca de once o doce años y le llegaba apenas al hombro a su mejor amigo. Pudo ver su propio reflejo juvenil mostrando una expresión cansada y triste, mientras que Shisui sonreía sosteniéndolo por los hombros, haciendo el símbolo de la victoria con sus dedos.
Aquella sonrisa nunca había abandonado su cálido y familiar rostro. Itachi se sentía agradecido de ello.
―¿Quieres comer algo? ―le preguntó mientras terminaba de guardar las cosas.
―Estoy bien, gracias ―respondió Itachi sintiéndose un tanto incómodo al ver todo tan limpio y ordenado―. Shisui, si esto será demasiadas molestias yo...
―Ay vamos Itachi. Ya tuviste el valor de pedirme el lugar, no te acobardes ahora―Shisui rodó los ojos―. Me alegra ayudarte aunque sea de esta forma en tu crecimiento como hombre. Ya me empezabas a preocupar. Tienes suerte de tener a alguien como yo en tu vida, ¿eh? ―Shisui sonrió mientras se agachaba y sacaba una pequeña botellita de sake y ponía dos platillos frente a él en la mesa―. Ahora, siéntate.
―¿Por qué vamos a beber? ―preguntó Itachi subiendo una ceja mientras sentaba.
―No estamos en servicio activo. Bebe ―le ordenó.
―Está bien.
Shisui sirvió el liquido transparente en dos pequeños pocillos que ambos bebieron casi de golpe. Itachi sintió como el líquido quemaba su garganta y supuso que con eso bastaría. Sin embargo, Shisui volvió a servirle a ambos.
―Tenemos que hablar y prefiero beber antes de conversar esto ―su voz sonaba seria.
―¿Sucede algo? ―le preguntó un tanto preocupado.
―Itachi, vamos a hablar de hombre a hombre ―Shisui suspiró, su jovial mirada se había vuelto tan seria que representaba sus veintiséis años. Sólo mostraba esos ojos cuando combatía e Itachi se sintió sinceramente intimidado ante el miembro más fuerte del clan Uchiha―. Vas a estar solo aquí con ella. Nadie los va a molestar. Nadie va a venir a tocar la puerta. ¿Comprendes eso verdad? ―Itachi asintió―. A lo que me refiero es que... ella seguramente tenga ciertas expectativas sobre lo que harán juntos aquí. Cocinar, comer, conversar, sí todo eso es muy lindo. Pero... bueno. Ya entiendes. Seguramente su relación va a... ―Shisui estaba intentando sonar muy adulto y era gracioso verlo esforzarse tanto, pero Itachi no rio. Era un momento de seriedad entre ambos―... bueno, creo que lo que quiero decir es que muy probablemente ustedes dos... ¿Alguna vez tu padre te habló de la historia de las abejas y las flores?
Itachi se quedó en silencio, mirando el platillo de sake en sus manos. No sabía si estaba más desconcertado por la forma que Shisui luchaba por decir lo que quería decir usando eufemismos o por la naturaleza misma de lo que quería decirle. Comprendía a lo que se refería, no era un niño.
―¿Te refieres a la conversación sobre lo que es el sexo?―preguntó Itachi bajando los párpados.
―Sí, eso.
―Descuida. Hinata-san y yo no vamos a usar tu departamento para...
―Ay, Itachi, no te hagas el tonto ahora ―lo interrumpió―. Lo estás pensando. ¿No? ―Shisui lo miró con una sonrisa traviesa. Itachi no respondió, bajando la mirada sintiendo que si lo observaba demasiado tiempo, su amigo sabría todo lo que venía ocurriendo entre él y Hinata los últimos días―. Y bueno, no tiene nada de malo que lo pienses. ¿Te gusta esa chica? ―Itachi asintió lentamente moviendo su cabeza de arriba a abajo―. Bien. Eso es bueno ―Shisui se sirvió más sake―. Itachi, la primera vez siempre es... ―sonrió para luego suspirar―, ¿Cómo decirlo?... un tanto incómoda. Un poco torpe, incluso vergonzosa. No es la experiencia más gloriosa de todas, sobre todo para las mujeres. Y para los hombres todo esto de estar íntimamente con alguien... es algo así como... prueba y error, hasta que sale bien. Pero una vez que vas aprendiendo se vuelve todo más sencillo.
Itachi suspiró y fue él quien ahora bebió otro sorbo de sake. Si Shisui no hubiese dicho que era una conversación de hombre a hombre, se hubiese parado dejando la llave en la mesa para nunca más volver. No obstante, comprendía que todo lo que Shisui le estaba diciendo era porque se preocupaba de él, no para burlarse de la posición en que se encontraba.
Eso no quitaba el hecho de que se sintió bastante avergonzado de lo que estaban conversando, pero al mismo tiempo, agradecido. Nunca había pasado demasiado tiempo pensando en eses tema mientras crecía y desde su acercamiento con Hinata, no podía dejar de preguntarse cómo sería avanzar las cosas con ella hasta ese punto. ¿Podría controlarse? Deseaba creer que sí, pero... ¿Y si no podía?
De pronto, Shisui puso una caja entre ellos, haciendo que Itachi subiese la mirada un tanto irritado al ver de qué se trataba.
―¿Sabes usar esto, verdad? ―Shisui continuó, mirando la caja sobre la mesa.
Itachi levantó una ceja sin saber cómo reaccionar. El rumbo que estaba tomando esa conversación lo hacía sentir sumamente incómodo, pero, ¿Quién más lo iba a conversar con él? ¿Kakashi? ¿Su padre? ¿Una enfermera del hospital?
―No creo que haya necesidad de usar algo como eso ―frunció el ceño, avergonzado―. No estoy planeando tener coito con ella. Ni si quiera le he pedido que sea mi novia.
―A veces no puedes controlar todo en la vida, Tachi.
―¿No puedo simplemente comer y conversar algo con Hinata-san sin estar escondidos en el cuartel? ―Itachi suspiró―. ¿Podríamos no hablar más de este asunto? Comprendo lo que estás queriendo decirme pero...
―Tachi, es mejor que estés preparado y comprendas lo que puede llegar a suceder. No estoy hablando de esto sólo para incomodarte o irritarte. Ni si quiera me he burlado ―Shisui sonrió frunciendo el ceño―. Eres como mi hermano menor y no quiero que nada arruine lo que podría ser un momento bastante especial para ti. Y claro, para ella. Después de todo, no es como si te gustara una chica diferente todos los días. Es la primera vez que te veo interesado en pasar tiempo con alguien que no sea Sasuke o yo.
―Aprecio tu preocupación ―Itachi miró la caja de preservativos nuevamente y suspiró. Quizás había algo de cierto en todo lo que Shisui decía. Las cosas habían estado avanzando agresivamente rápido con Hinata y todo parecía tan confuso porque no podía simplemente pedirle que fuesen novios y tener una relación normal como cualquiera―. Shisui, me siento un tanto nervioso―confesó subiendo la mirada hasta los ojos de su mejor amigo.
Itachi no era una persona que mostrara sus sentimientos abiertamente. Desde que era pequeño, había aprendido que ser demasiado emotivo era una muestra de debilidad, una forma de mostrar puntos vulnerables para dejar que alguien pudiese atacarlo. Pero con Shisui era diferente. Él era la única persona a quien siempre le había abierto sus pensamientos y corazón.
―No se muy bien qué hacer si...
―Lo sé. No te preocupes ―Shisui puso una mano en su hombro con suavidad. No era como si todos los días Itachi le dijese algo así―. Todo saldrá bien. Te lo prometo.
―Gracias Shisui.
―No es nada ―respondió Shisui con una sonrisa―. Solo trato de que no termines siendo un desastre, como me pasó a mí.
―¿Tú? ―eso era algo que no esperaba y Shisui sonrojó levemente mientras volvía a beber sake―. Pero...
―Bueno, nunca se lo había dicho a nadie―Shisui suspiró―. Mi primera vez fue horrenda. Estaba nervioso, pensaba que la estaba lastimado, fui torpe, estoy bastante seguro que todo terminó demasiado rápido y luego tenía tanta vergüenza que no podía si quiera verla al rostro. Pero estoy seguro de que no será así contigo. No si sigues mis consejos y te relajas. Confío en que lo harás bien. Siempre has sido un prodigio en todo y además, leíste el libro.
―Relajarme...
―Sí. Y bueno. Otra cosa ―Shisui se paró y le indicó un canasto cerca de la lavadora que había al final de la cocina―. Allí van las sábanas sucias, después de que las utilices las dejas ahí. Las limpias, acá ―apuntó hacia un pequeño canasto con ropa doblada y limpia―. Y tú las lavas, no voy a estar lavándolas yo.
―Comprendo. Lo haré, si es que...
―Ah, y el baño. Si se bañan después de... bueno, limpias los cabellos que queden en la cerámica o el desagüe, y cuelgas las toallas en el balcón. Tú y ella tienen el cabello largo y si encuentro un solo cabello en la bañera voy a enloquecer ―luego apuntó a la caja en la mesa―. Esos, son preservativos. Vienen 3 dentro, pero hay una caja llena en el baño. ¿Comprendes? ¿Sabes usarlos? ―Itachi asintió―. Por favor no te dejes llevar y olvides de usarlos. ¡Y no quiero saber dónde lo hacen! Aunque en serio espero que no utilices la mesa de la cocina, recuerda que yo como ahí.
―Shisui...
―Y una última cosa ―Shisui le guiñó el ojo―. El ambiente.
―¿Ambiente?
―Sí ―asintió cruzándose de brazos―. Compra no sé, unas velas, flores, quizás puedes poner algo de música suave. No seas indiferente a esas tonterías que le gustan a las chicas. Sentir el ambiente las relaja ―Itachi lucía perplejo, como si estuviese analizando una misión que debía completar y que no sabía cómo iniciar―. Yo te ayudaré con las flores y eso. Pero consigue tú lo demás.
―Sólo quieres una excusa para ir a la florería Yamanaka.
―Cualquier excusa para ver a Ino-chan es un triunfo en mi libro.
―Velas... música... ―repetía Itachi, intentando hacer una lista ordenada sobre las cosas que debía hacer. Shisui le dio una palmadita en la espalda con un rostro bastante satisfecho de sí mismo por haber podido tener esa conversación―. Gracias por... tus consejos.
―Para eso están los amigos ―sonrió de oreja a oreja―. Y no olvides lo más importante... ¡Relájate, Tachi! No veas esto como una misión. Si te pones nervioso lo estropearás.
Paradójicamente, su pequeña charla había puesto a Itachi más nervioso que antes.
