CAPÍTULO XIII
Ella fue por madera mientras Decidueye se quedó cuidando el lugar. Amelia tenía en su bolso unos fósforos y trozos de papel para prender la fogata. Tuvo suerte de encontrar madera suelta en el suelo.
Tardó bastantes minutos en recolectarlos. Una vez que tenía los palos en sus manos, regresó a la cueva. Dejó la madera en el suelo, todavía le faltaba para hacer la fogata.
—Deci, decidueye —dijo el Pokémon a cierta distancia de la mujer.
Ella observó que Decidueye estaba mirando la parte baja de la pared.
—¿Qué te sucede? —preguntó Amelia—, ¿ves algo?
Se acercó hacia él y miró lo que estaba observando: se trataba de líneas trazadas en la pared. Formaban grupos de cuatro líneas en vertical y una que se sobreponía en diagonal. Había varios de esos grupos marcados. ¿Qué quería decir eso? No lo tenía claro.
En eso apareció una sensación rara y nueva, sentía que algo pasó en el interior de la cueva, además de la batalla que tuvieron con los Dragonair. Sentía la presencia de alguien que conocía y amaba. ¿Era su Snivy que estaba buscando desde hace días atrás? Pareciese. Ella sintió que el Pokémon pasó por ahí en un momento.
A pesar de eso, no le quiso darle importancia. Se sentía cansada, y con solo ver la sangre y los cadáveres parecía ver y sentir cosas extrañas. Se animó después y dijo:
—Voy por más madera. Vuelvo pronto.
Ella salió de la cueva por más material. Minutos después pudo recoger la madera suficiente para la fogata.
Cuando Amelia iba de regreso, en el sector de la planicie, vio algo que lo dejó intrigada: había un rastro en el pasto que iba hacia el oeste y se dirigía hacia el bosque. Parecía que alguien hubiera arrastrado algo por el suelo, como una madera. No quiso prestarle atención en ese momento.
Volvió a la cueva y dejó los materiales con los que había recolectado antes. Aún seguía molestando ese presentimiento de que su Snivy estuviera cerca, pensaba que solamente era una sensación falsa, pero podría ser que… Amelia se quedó pensando por un momento, se tardó un poco en saber lo que realmente sucedía. Se sorprendió al darse cuenta. Le dijo a su compañero:
—Decidueye, Snivy está cerca de aquí. Sígueme.
Ella empezó a correr a toda prisa y Decidueye la siguió. Segundos después ella se detuvo para mostrarle lo que encontró y decirle:
—Hay que seguir este rastro, vamos.
Recorrieron la pequeña planicie e ingresaron al bosque. La sensación de la presencia de su Pokémon se hacía más fuerte cada paso que daba.
—¡¿Snivy?! —ella gritaba— ¡¿En dónde estás?!
Corría y corría con la esperanza de que estuviese cerca. Estuvieron así por mucho tiempo. Llegaron a un punto en el que había rocas enormes paradas a los alrededores, más grandes que ella. No quiso detenerse. Le faltaba poco. Ya casi lo lograba. Se empeñó en dar el último esfuerzo.
Minutos después, luego de pasar por unos arbustos grandes, vio a lo lejos un grupo de Pokémon. Vio tres en primer lugar: un Fennekin, un Minccino y un Vaporeon. Observó después que había dos arriba de un pequeño arrastre conformado por palos de madera y una liana. Un Emolga y, finalmente, su Snivy.
No lo podía creer, después de días de ardua búsqueda, al fin la encontró.
—¿Snivy? ¡Snivy! —dijo la mujer emocionada.
Corrió hacia ella. Los demás Pokémon se espantaron por el grito y se escondieron en los detrás de los árboles, excepto Emolga y Snivy quienes todavía estaban en la camilla.
Al verla y reconocerla, le entró una alegría enorme. Se agachó, la recogió y le dio un fuerte abrazo. La había extrañado muchísimo, ahora estaba al lado de ella otra vez. No pudieron contener la emoción.
—Snivy —dijo llorando de alegría—, me alegra volver a verte después de tanto tiempo.
—Snivy… —dijo el Pokémon llorando también de alegría.
—Lamento haberte dejado escapar hacia el peligro. Yo no tenía idea de eso. Perdóname por favor.
—Snivy sni.
Se abrazaron por mucho tiempo mientras lloraban a cántaros. Ellas estaban muy felices de que se vuelvan a reencontrar después de mucho tiempo.
Había pasado muchas cosas, había caminado por horas y horas recorriendo gran parte del bosque, había sobrepasado varios obstáculos que se pusieron en su camino, pero al fin lo consiguió después de tanto esfuerzo.
Ahora ellas estaban de nuevo juntas. No querían que el momento más feliz de sus vidas acabase todavía, querían que el abrazo durase para siempre.
Después de mucho que han vivido ellas, pudieron verse otra vez con vida. Después de mucha angustia y sufrimiento por parte de las dos, la alegría volvía a ellas nuevamente, que lo habían perdido cuando dieron un paso al entrar al hostil bosque.
Luego de que Amelia estuviera buscando a su querido Pokémon por todo el lugar, al fin lo consiguió después de tanto esfuerzo. Era un reencuentro emocional e inolvidable.
El largo abrazo lleno de muchas emociones duró mucho. Sentían como las lágrimas corrían por sus caras hasta salpicar la cabeza de Snivy. Lloraba por felicidad porque por fin se había vuelto a encontrar con su querido Pokémon que la acompañó por todo ese tiempo. Fue un momento muy especial para ellas.
Todavía las dos estaban con las lágrimas cayendo y con los ojos cerrados. En eso se escuchó una voz al lado de Amelia, Decidueye había llegado hacia donde estaban ellas. Emolga se veía confundida por la escena. Los demás que estaban escondidos estaban en las mismas. Decidueye en tanto estaba apreciando la conmovedora escena del reencuentro Snivy y su dueña. Se sintió feliz de que la misión había sido un éxito.
Una vez que terminó el abrazo, examinó a su Pokémon. Su madre notó que tenía muchas heridas y moretones en su cuerpo completo, al menos estaba viva que era lo importante. Observó también que su hoja estaba marchitando. Teorizó que fue por falta de sol. ¿En dónde había estado para que le sucediera todo eso? No importaba por ahora.
La mujer estaba muy feliz de volver a ver a su ser que más quería en el mundo. La dejó en el suelo. El problema era que Snivy no pudo estar mucho tiempo parada. Las lesiones y la falta de energía impedían ponerse de pie. Amelia la sostuvo con sus manos.
—¿Emo? —dijo el Pokémon ardilla cielo.
—Snivy… —dijo a sus compañeras— snivy snivy…
Los demás Pokémon salieron de sus escondites. Se reunieron alrededor de la mujer. Les explicó después que Amelia no era una amenaza para ellas. La mujer dice:
—Al parecer estás con unas compañeras que conociste durante mi ausencia. Me alegra que todos estén bien.
Los Pokémon continuaron conversando entre ellos. Pensó en lo que pasó. Por lo que veía, ellas construyeron una camilla de palos para trasladar a Snivy y Emolga. Esta última también venía con algunas heridas no tan graves. Se preguntó en lo que pudo pasar para que las dos tuvieran lesiones en todo el cuerpo.
Emolga fue quien quiso apuntar hacia Decidueye, quien estaba al lado de Amelia, al parecer se preguntaban quién era.
—Cierto, se me había olvidado. Este es Decidueye, un Pokémon que vino a ayudarme con mi búsqueda. Hemos derrotado varios enemigos juntos; sin él, reencontrarme con Snivy no sería posible. Saluda, Decidueye.
—Deci, decidueye.
Los cinco Pokémon lo saludaron cordialmente. Se veía que se llevaban bien. Amelia estaba feliz, después de muchos días de angustia, pudo encontrar a su ser querido. Aunque tenga varias lesiones, por lo menos le decía gracias al cielo que estaba viva todavía.
Fue un largo y arduo viaje, al menos valió la pena todo el esfuerzo que ella hizo. Eso sonaba muy bien, ahora regresarían a su hogar en el pueblo, pero se dio cuenta que su casa y su camioneta estaban destruidas. Eso sería un problema grave.
Al parecer tenían que iniciar una nueva vida desde cero. Sería largo y complicado, pero tenía a su lado a su Pokémon para que la ayude en todo. No había problema alguno con eso. Al día siguiente se haría el regreso al pueblo y ahí verían que podían hacer.
—Bueno —dijo la mujer—, regresemos a la cueva, mañana nos iremos a casa.
—¿Snivy? —El Pokémon se alteró.
—¿Qué ocurre, Snivy?
El cielo se oscureció de repente. Una sombra se proyectaba detrás todos. Había algo grande atrás, muy, muy, muy grande. Después sintieron que algo aterrizó de golpe, el piso tembló un poco. Amelia se dio la vuelta para ver que era:
Se trataba de un Dragonite enorme que había bajado del cielo, más grande que uno normal. Se veía enorme e imponente. Lanzó un potente grito de furia casi ensordeció a todos. Se espantaron y quedaron paralizados del miedo, excepto Amelia.
Ella lo miró con mucho enojo y desprecio. Apretó sus puños con fuerza. Si quería salvar a todos esos Pokémon, tenía que enfrentarse el último obstáculo, más grande, más difícil. La vida de todos estaba en juego. La batalla final. Después se sacó su espada y su pistola. Ella dijo:
—Decidueye, hay que terminar con esto.
El compañero de Amelia entendió lo que dijo. Ambos se pusieron en modo de combate. Les ordenó a los Pokémon que estaban atrás:
—¡Salgan aquí, esto se va a poner muy peligroso! ¡Ahora!
Ellos la hicieron caso. Snivy y Emolga no podían moverse con regularidad, por lo que uno tuvo que arrastrarlas con la camilla hacia un lugar seguro. Eligieron esconderse detrás de una roca gigante.
—Hay que desplegarnos.
—Deci.
Se separaron en dos direcciones diferentes. Dragonite intentó a atacar a Decidueye con Puño Trueno, pero él lo esquivó volando. El movimiento de sus brazos era lento en comparación con la velocidad del compañero de la mujer. Era una ventaja, pero si él acertara un solo ataque a alguno de ellos, sería fatal.
Mientras estaba distraído, Amelia fue a por una pierna, se acercó lo suficiente y le propinó un fuerte espadazo. Le hizo un daño considerable. Ella continuó atacando consecutivamente hasta que el Pokémon dragón se movió. Él quiso enfocarse en la mujer; no obstante, lo estaba distrayendo Decidueye, quien usó Corte aéreo en la cabeza.
Amelia fue corriendo por la otra pierna y le dio una estocada profunda. Dragonite gritó de dolor. Se estaba escurriendo sangre por sus piernas. Amelia pensó que, por alguna razón, sus ataques hacían más daño de lo normal.
El Pokémon gigante se enfureció muchísimo. Empezó a agitarse por todos lados. Estaba el riego de ser golpeada o aplastada, por lo que decidió huir de ahí. Con sus garras intentó golpear a Decidueye, en las cuales lo logró.
Fue un movimiento de arriba hacia abajo, por lo que el Pokémon pluma flecha cayó directamente al piso, recibiendo gran daño. Amelia se preocupó por su compañero. Este trató de levantarse, tuvo que socorrerlo lo más rápido posible si no quería salir más lastimado.
En eso Dragonite intentó usar Puño trueno para acabarlo de una buena vez, pero la mujer le dio un disparo de pistola en el rostro. No le hizo tanto daño, pero fue una buena medida para interrumpirlo por un momento.
Amelia ayudó a Decidueye se pararse y este se alejó para evitar más ataques. Ella fue a toda prisa hacía el enemigo para dar un potente y brusco espadazo, pero el Pokémon dragón usó su cola para atacar a Amelia.
Recibió el golpe y la echó para atrás a cierta distancia. Sintió el dolor en su cuerpo. Pudo pararse con un poco de dificultad. Quiso atacarla otra vez, sin embargo, fue detenido por el movimiento Puntada sombría del compañero de Amelia.
En eso, Dragonite se elevó por los aires, estaba arriba de ellos. Usó Lanzallamas. Rápidamente los dos se pusieron detrás de una roca para protegerse del fuego. Lo lograron por poco. El compañero de ella se curó después de usar Síntesis. Ambos salieron del escondite terminado el ataque.
Observaron que algunos árboles estaban incendiados, parecía un infierno. El Lanzallamas abarcó mucha área que incluso alcanzó a los árboles. Decidueye emprendió el vuelo hacia él. El Pokémon tipo dragón intentó golpearlo con sus garras, Amelia en tanto disparaba con su pistola con la suerte de atinarle en alguna parte.
Con la distracción por parte de su compañero, pudo acertarle en las alas. Las dañó a pesar de que eran simples balines. Ya no podía seguir volando. El Pokémon de tipo planta y fantasma usó Puntada Sombría para rematar y acertó en la cabeza. Dragonite cayó al suelo. Tembló un poco el suelo por el aterrizaje. Era oportunidad para atacar con la espada.
Se acercaron y atacaron consecutivamente con todo lo que tenían: Amelia con su espada y Decidueye con Hoja aguda. Cada ataque hacía cada vez más daño al dragón enorme. La sangre se estaba saliendo de las fuertes heridas. Todavía la batalla no había terminado.
Dragonite se paró de repente sin importar del dolor que sentía por los ataques y lesiones. Los dos se preguntaron qué iba a hacer. El Pokémon dragón acumuló energía en su interior, estaba cargando un ataque poderoso. No sabían lo que era. Después esa energía lo liberó hacia el cielo. Una esfera iba hacia arriba, luego se fragmentó en varias partes. Estaban cayendo por todo el lugar. Era Meteoro dragón.
Una grande y peligrosa lluvia de meteoros iba directamente hacia ellos. Tuvieron que escapar. Decidueye voló por los aires tratando de esquivar las rocas cayendo, yendo de izquierda a derecha.
Amelia, cuando iba a aterrizar uno de ellos cerca de ella, tuvo que esquivar dando un ruedo hacia adelante, y vino el otro que cayó justo al lado de ella. Esquivó a tiempo. Y así sucesivamente con las rocas que estaban cayendo a su alrededor Después de un rato, pudieron salvarse de milagro del ataque. Era el momento del contraataque.
La batalla duró muchísimo, era el combate más intenso que había tenido ellos. Estaban al muy borde del agotamiento. Ambos buscaban la oportunidad de atacar y evitar ser atacados. Usaban la estrategia de que uno atacase por un lado para distraerlo y el otro ataca de lleno. Dragonite usaba mayoritariamente Puño trueno cuando estaban cerca y Lanzallamas para abarcar una gran área. Pocas veces usaba Meteoro Dragón porque le gastaba mucha energía.
Decidueye a veces recibía bastante daño, cuando pasaba eso, se alejaba para usar Síntesis y curarse; pero para Amelia, solo un ataque del Pokémon gigante sería mortal. Ella principalmente atacaba sus piernas con la posibilidad de que caiga nuevamente. Había cada vez más sangre esparciendo por sobre su cuerpo, principalmente en sus extremidades bajas.
Llegaron a un punto en dónde no había lugares para esconderse. Todo a su alrededor estaba destruido por los ataques de Dragonite. Las rocas estaban hechas añicos; y los árboles, en llamas, completamente rotas o caídas. El escenario era infernal. Se estaba nublando, la única luz que podían apoyarse era de los árboles incendiados.
En un momento de la batalla, Decidueye fue impactado por Meteoro dragón varias veces cuando estaba volando. Cayó al suelo con muy poca vida.
—¡Decidueye, no!
Fue a ver a su compañero, estaba muy adolorido para levantarse. Dragonite iba a acabar con ellos con un poderoso Lanzallamas, el impacto era inevitable para los dos, pero algo ocurrió. Fue impactado por Chorro de agua a su derecha que le hizo interrumpir su ataque por un momento. Amelia no tenía idea qué fue eso. Fue a ver quién era. Después fue atacado por Lanzallamas por detrás, luego Rapidez por la izquierda, y más tarde Impactrueno de frente.
—¿Qué está ocurriendo? —preguntó ella.
Notó después que los Pokémon que conoció recientemente, o sea, Fennekin, Minccino, Vaporeon, incluso Emolga, quien no estaba en buenas condiciones, estaban atacando a Dragonite. La estaban ayudando distrayéndolo. Se acercaron para inmovilizar aún más al dragón.
Tenía que aprovechar el momento para atacarlo. Se acercó lo más rápido que pudo. Lamentablemente, el Pokémon gigante se liberó de los ataques, y de un coletazo pudo deshacerse de todas ellas, incluso de Amelia. Fue un duro golpe la tiró hacia atrás. Cayó de espalda. Estaba vulnerable en ese momento.
Dragonite iba a acabar con todo con un último ataque: un poderoso Hiperrayo. Empezó a cargarlo. No tenía oportunidad para esquivarlo de algún modo. Esta vez no había alguna forma de salir vivo de ahí, aunque corriera por su vida. Todo se iba a acabar.
El Dragonite disparó el potente y devastador Hiperrayo que acabaría con la vida de cualquiera que esté en su paso. Amelia se cubrió con el intento de resistir el disparo con la luz cegadora, pero sabía que no iba a resultar. Solo esperaba morir. Ese era su fin.
De repente, un milagro sucedió. Sintió una onda de choque que hizo alertar a Amelia lo que estaba pasando. Por alguna razón no había recibido el ataque. Al parecer algo bloqueó el Hiperrayo. Sacó sus brazos de su cara y miró al frente. No lo podía creer: era Snivy. Ella era una figura rodeada de luz resplandeciente del movimiento del Dragonite. Estuvo quieta por unos segundos.
Después hubo una gran explosión delante de la mujer. Amelia se cubrió con los brazos. Segundos después acabada el estallido. Quiso observar lo que pasó. Todo estaba envuelto de humo. No podía ver. El humo de la enorme explosión que dejó el Hiperrayo se estaba disipando. Poco a poco se estaba poniéndose más claro. Se disipó. Apreció al Dragonite extremadamente cansado para pelear. Era su oportunidad.
Fue corriendo hacia él lo más rápido posible y le propinó un fuerte espadazo en la pierna, causándole mucho dolor. Estaba saliendo más sangre. Cayó de rodillas. La mujer retrocedió para evitar ser aplastada, y ejecutó una estocada, pero en la barriga. Corrió para tener vuelo para saltar y clavó el arma ahí.
El Pokémon dragón dio un fuerte, desgarrador y espantoso grito de dolor. Con la espada todavía en su cuerpo, la mujer se movió de izquierda a derecha para hacer la herida mucho más grande. El daño era tan grande como su tamaño.
Después Amelia sacó el arma blanca con muchísima brusquedad. El dolor era insoportable. La sangre salía a chorros de la abertura, tanto que le hizo manchar la ropa de la mujer. Observó que su espada estaba completamente pintada de rojo oscuro. Había hecho un daño enorme, pero no había acabado todavía.
Después de sacar la espada del estómago del Pokémon. Este se inclinó para adelante y bajó la cabeza. Era hora de dar el golpe de gracia. Para terminar, Amelia empuño su espada, le levantó rápidamente y la calvó con profundidad en el cuello del Dragonite.
La aflicción fue inmensa, fue tanto que el dragón se enderezó por un momento. Estuvo erguido mientras apuntaba su cabeza hacia arriba, sin fijar su mirada en algún punto del cielo. Y finalmente fue se inclinó hacia abajo a gran velocidad, cayendo arriba de Amelia. No pudo salir a tiempo. Todo se volvió oscuro.
