One Piece NO ME PERTENECE. Solo hago esto para su entretenimiento y mi diversión.
Chapter 5.0: El pasado de promesas
La isla Gyojin resultó ser, como siempre era con los Sombreros de Paja, una aventura llena de confusiones, malentendidos y peleas. Desde el pequeño momento que pudieron compartir, Robin y Zoro no habían tenido tregua. Entre mantener la burbuja en óptimas condiciones, los monstruos marinos, el hecho de que él, Luffy y el estúpido cocinero se perdieron y la separación al entrar a la isla, Zoro pensó lo peor. Lo único que recordaba cuando despertó fue la imagen de Robin y Chopper hundiéndose en la corriente. Se tranquilizó cuando el ejército del rey le aseguró que estaban vivos y que los reunirían el palacio.
A partir de ahí, solo tuvo dos momentos de paz: cuando le ofrecieron alcohol y cuando se quedó dormido después de consumirlo. A partir de ahí, todo fueron apresamientos, batallas, confusión y preocupación al no saber el paradero del resto de su tripulación. Cuando se reencontraron, la atención del espadachín estuvo sobre la arqueóloga. Definitivamente, se había vuelto más fuerte y su agilidad había mejorado. Aun así, no dudó en intervenir cuando vio al pulpo ese lanzarse sobre ella, movido por mero instinto. En resumidas cuentas, sus planes de una cita en la isla Gyojin no parecían ser factibles. Tenía que conformarse con lo que tenía disponible y eso era, un pequeño tiempo a solas con ella mientras todos estaban divirtiéndose en la fiesta.
―Debo admitir que me sorprende tu resistencia al alcohol; esperaba que estuviese igual que los demás, a estas alturas. ― aun de espaldas, Robin comentó ante la presencia del espadachín. La arqueóloga estaba apoyada del barandal de la terraza donde tuvo la conversación con el rey Neptuno. Zoro se acercó, colocándose a su lado, no sin antes, depositar un tierno beso en la mejilla de la arqueóloga, luego de asegurarse de que estaban solos.
―Necesitaba tiempo a solas contigo. ― respondió en su actitud característica. ― ¿Lograste encontrar algo importante sobre la historia de este país?
―Encontré un poneglyph. ― Zoro la observó. Una sonrisa orgullosa surcaba las finas facciones de la mujer, lo que hizo que él también sonriera. ― Me sentí…aliviada…Cada vez que encuentro uno, es una bocanada de esperanza para todos los que quisieron llegar hasta aquí y proteger el pasado.
―Tu convicción y la mía vienen de una fuente similar. ― comenzó el espadachín. ― Mi sueño viene de una promesa, al igual que la tuya.
― Sobre tu amiga Kuina, ¿no es así?
― Sí…aún me parece injusto que muriera tan joven. Estaba amargada por ser mujer; veía las diferencias biológicas entre hombre y mujer como una maldición para su carrera como espadachín, a pesar de que nunca pude vencerla. Su muerte ha sido de las cosas más difíciles que me han tocado atravesar porque para mí, a esa edad, la muerte no era posible, menos para alguien como ella. ―Robin lo escuchaba en silencio, observándolo con una expresión serena, aunque se encontraba sorprendida por dentro. Estaba compartiendo una experiencia íntima, sin ni siquiera preguntarle. Estaba transmitiéndole el mensaje de que confiaba en ella. ― Por eso entiendo…lo que haces. ― Zoro la observó por primera vez. ― Además, vi lo que pasó en Ohara…
― ¿Cómo… que lo viste? ― preguntó Robin, su entrecejo se arrugó un poco ante la expectativa.
―Mihawk me rostro un altar que te permite viajar al pasado. Pude ver lo que pasó en Ohara, vi cuando entraste a los Barrocos y cuando…tuviste que defenderte de tu jefe…el que trató de aprovecharse. ― las palabras del chico se procesaban a mil por hora en la mente de la arqueóloga. Quería pensar que estaba loco, pero las escenas cuadraban y no creía que lo hubiese escuchado por ahí.
― ¿Por qué decidiste ver esos momentos y no unos de los tuyos?
―Porque pensé que, necesitaba entender muchas cosas…para que tomaras en serio mis intenciones. Te dije que esperaría por ti. ― soltó casualmente, pero para Robin, provocó que un recuerdo, que creía era un sueño, pasase como un rayo por su mente.
Podía ver el reflejo de lo que intuían eran pendientes aferrados a su oreja, tres para ser exactos.
Observó con asombro los pendientes del espadachín con otros ojos, no creyendo lo que le gritaba su mente.
―Robin…mantente viva. Las cosas mejorarán… ― Nosotros te estaremos esperando…
― ¿Nosotros? ¿Quiénes? ¿Quién es usted?
― Alguien que esperará por ti.
― No puede ser…ni siquiera habías nacido. ― Zoro la observó confundido. ― En la balsa mientras escapaba de Ohana.
― ¿Recuerdas eso? Se supone que no podía intervenir…
― ¿Cómo lo hiciste?
― No tengo la menor idea, pero…si lo recuerdas, me alegro que me hayas hecho caso. Traté de ayudarte con el depravado aquel, pero parece que el mismo truco no funciona dos veces.
La arqueóloga no sabía qué decir. No sólo desafiaba toda ley de la realidad, se sentía conmovida ante la realización de que él fue quien le abrazó y le dijo que todo estaría bien. Zoro había estado en su vida, incluso sin haber iniciado la suya, siendo parte importante, de manera inconsciente, por la que resistió tanto. Su corazón latía desbocado, sus ojos ardían ante el cúmulo de emociones, no podía creer lo que vivía en el momento actual. Al notar su predicamento, decidió intervenir como mejor sabía, siendo él.
― Gracias por seguir viva, Robin. Yo puedo encargarme desde aquí, si me lo permites. ― sonrió, con esa altanería que lo caracterizaba, para luego abrazarla, como forma de que se sintiera protegida. No le importaba quien pudiera verlos, ella lo necesitaba. ― También…vi todo lo que pasaste con Spandam…― la sintió tensarse entre sus ó el abrazo, observando directamente a los ojos mientras intentaba recuperar la compostura. ― Siempre tuve curiosidad. No quisiste dar detalles y tus heridas eran notorias. Lo que pasaste con ese imbécil hubiese roto a cualquiera. ― La tortura psicológica a la que fue sometida por Spandam, aún le causaba pesadillas. Las heridas no fueron tan malas en comparación con aquello. ― La manera en que te resististe y aguantaste todo aquello fue impresionante de ver. ― Pasaron unos segundos donde el silencio se hizo presente. ― ¿Te molesta…que haya visto esos eventos de tu pasado?
― Puede considerarse una intromisión a mi privacidad. ― comenzó diciendo. ― Sin embargo, mi historia ha sido contada de tantas maneras con los años, a conveniencia y con malicia que es…reconfortante que alguien estuviese interesada en ella por razones benignas. Además…debo admitir que me siento aliviada de que viste todo aquello y sigues aquí.
― ¿Por qué me iría? ― Robin se encogió de hombros. Incluso con la compañía de los Sombreros de Paja, había ciertos hábitos e inseguridades que aparecían de vez en cuando. Fueron 20 años y aunque se sentía más tranquila y confiada, sabía que era una herida que la atraparía en sus momentos vulnerables. ― Para ser alguien tan intelectual, eres algo tonta en las relaciones y sentimientos. ― bufó con una media sonrisa.
―Habló el experto…
―Si me lo propongo puedo serlo. ― convirtieron esa frase en el inicio de unas risas compartidas. Zoro aprovechó para escabullir sutilmente su mano sobre el barandal hasta llegar a la femenina que descansaba sobre él. Robin, para sorpresa del chico, la tomó, entrelazando sus dedos con los suyos. Zoro se mantuvo en silencio, observando al frente, no queriendo romper este avance.
―Gracias…por no juzgarme. ― decidió que lo mejor era responderle con un leve apretón a su mano refugiada con la suya. Tomó su mano libre y buscó dentro de su haramaki. Ante el movimiento del espadachín, Robin le observó con ojos curiosos. Le extendió lo que intuía, era una flor. Sus pétalos formaban una especie de espiral en forma circunferencia, lo que la hacía ver como un pequeño globo azul con tallo.
―Las flores de aquí son un poco extrañas, esta fue la más normal que encontré.
―Gracias, Zoro-kun.
― ¿Ya no soy "señor espadachín"?
―Te lo diré de vez en cuando, para no perder la costumbre. ― Quería preguntar si eso significaba que oficialmente lo intentarían, pero optó por no hacerlo. Él le había prometido una cita y un "saldo de cuentas" para iniciar desde cero y aun no lo había cumplido. Iba por buen camino y eso era suficiente.
:)
