Ni bien su escoba bajó lo suficiente, Harry bajó y caminó hasta Lucius, que estaba sentado en una roca, lejos de todos.
-Señor Malfoy, debo hablar con usted.
Lucius giró el rostro al oírlo.
Charlie los miró a lo lejos y vio el rostro de Lucius desencajarse para luego ponerse las manos en la cara, luego vio como Harry le daba su escoba y partía de inmediato, fue entonces que se acercó.
- ¿Qué sucede Harry?
-Llama a Baxter y a Candy.
Sin hacer más preguntas, Charlie corrió a llamarlos; cuando estuvieron los cuatro, Harry les contó lo que había descubierto, de paso poniendo al tanto a Baxter de su teoría sobre la maldición.
-Bastardos hijos de puta -masculló cuando Harry terminó.
- ¿Y qué planeas Harry? -dijo Charlie mientras sonreía- conozco esa cara de loco que pones cuando planeas hacer algo absurdo y enfermo.
Harry no pudo evitar sonreír y procedió a contarles su plan, al final miró a Baxter diciendo:
-Jefe Baxter, necesitaré toda la ayuda posible, pero sino pueden, no hay ningún problema.
-No te preocupes Harry, hablare con los muchachos.
Cuando Baxter se alejó, Harry miró a Charlie mientras sacaba un papel de su bolsillo y se lo entregaba.
-Charlie… necesito que vayas con los Malfoy y te ayuden a hacer todo lo que hay en esta lista, es muy, muy importante y cuento contigo.
-Viejo, ya me conoces -respondió sonriendo mientras se alzaba de hombros y tomaba el papel- dalo por hecho.
-Gracias compañero.
Charlie se giró para ir por su escoba, pero entonces se volvió a ver a Harry de nuevo.
-Vaya… -dijo sin dejar de sonreír- al final si vas a domar a un dragón.
-Eso espero amigo, eso espero.
El jefe Baxter hizo una seña y todos los domadores corrieron a su encuentro rodeándolo.
-Señores… -comenzó cuando vio que ya todos estaban ahí- todos los que estamos aquí, venimos de generaciones de domadores al servicio de la familia Malfoy, nuestra misión ha sido y será cuidar de los dragones que aquí habitan impidiéndoles salir del santuario, alimentándolos, curándolos y procurando que vivan en paz la vida que desgraciadamente les tocó vivir gracias a su herencia maldita; nunca interactuamos directamente con ellos porque nuestra misión no es esa, pero hoy… hoy nuestra misión es diferente, está la esperanza de regresar a uno de nuestros dragones a la normalidad y salvarlo de esa vida de soledad en este valle, pero para eso se necesitará la ayuda de todos ustedes, pero hacer eso requerirá poner en peligro nuestras vidas y eso es algo que yo nunca haría a propósito, incluso puedo asegurar que habrá bajas; por eso antes de comenzar, quiero que sepan que quien no desee hacerlo puede retirarse y su puesto de trabajo no estará en peligro, incluso puede que herede mi puesto si no sobrevivo hoy -añadió riendo, lo que hizo que los demás también rieran, pero luego el asunto volvió a ponerse serio- quien quiera, puede retirarse.
Todos los domadores se miraron entre sí, hasta que uno, un hombre alto y fornido alzó la mano.
- ¿Si Greg?
-Mi bisabuelo fue un gran domador al servicio de la familia Malfoy, de hecho, estuvo aquí durante la transición de William, lo mismo que mi tatarabuelo, mi abuelo, mi padre y yo; soy un domador de dragones y lo seré hasta el final de mis días, así que cuente conmigo jefe.
-Y conmigo -dijo otro.
-Y conmigo.
-Yo también.
Solo fue cosa de un par de minutos para que los treinta domadores presentes levantaran unánimemente la mano haciendo sonreír al jefe Baxter, quien miró a Harry dándole la pauta para continuar.
-Gracias a todos -dijo el dando un paso adelante- tenemos menos de tres días para poder lograr esto, el plan es sencillo pero no por eso menos peligroso; nuestra intención es traer de regreso a Draco, pero ahora está en un estado mental sumamente exacerbado y cualquier acercamiento prácticamente es un suicidio; el plan se dividirá en dos fases, la primera es agotarlo, quemar sus energías y hacer eso parece un chiste.
- ¿Hablan de Draco o de tu esposa, Greg? -dijo un domador provocando el estallido de risas.
Harry también rio antes de continuar su plan y al terminar, todos se retiraron a prepararse, fue entonces que Candance se le acercó.
- ¿Y yo Harry, que haré?
-Candance, tú no eres domadora, no quiero que estes cerca de aquí, se pondrá muy feo y lo sabes.
-Claro que lo sé y lo de la última vez no se repetirá, te lo aseguro.
-No es por eso -dijo tomándola de los hombros- sé que eres muy capaz de cuidarte, pero esta vez todos estaremos en el aire; lo que quiero que hagas es que coordines con Charlie las pociones revitalizantes que todos necesitaremos y estar atenta con el grupo de sanadores que Charlie traerá, vidas dependerán de eso también.
-Muy bien, cuenta conmigo.
-Gracias -respondió palmeándole un hombro y yendo por una escoba para comenzar la primera fase de su plan.
Cuando Lucius llegó a la casa y se encontró con Narcisa, ésta lo abrazó sin decir nada y no había necesidad, él estaba en la misma sintonía, luego miró a los hermanos, quienes aterrados veían el rostro sombrío y adusto de su tío.
-Tío por favor… -dijo Yelena en medio del llanto- perdónanos… nos iremos y jamás volverás a saber de nosotros.
-Mi hijo tenía una oportunidad, una… y ustedes se la arrebataron.
-Lo siento, lo siento… -susurró Santino aterrado- por favor, por favor…
-Ahora no tengo tiempo para ustedes, pero en cuanto esto acabe, arreglaremos cuentas.
Pronto todo estuvo listo y un grupo de quince domadores se aplicaron un desilusionador encima mientras los otros quince esperarían su turno para actuar.
-Muy bien -dijo Harry en medio de ellos- entraré al nido, molestaré a Draco y saldré de ahí con un dragón furioso queriéndome quemar al culo.
-Haz lo tuyo -dijo Baxter- y confía en nosotros, te demostraremos lo que los domadores del valle de los dragones saben hacer.
Todos inflaron el pecho con orgullo, listos para seguir el plan; Harry asintió exhalando profundamente, dándose valor así mismo, entonces montó su escoba y elevó el vuelo.
En tierra, ocultos en refugios hechos con rocas, todos miraban la entrada de la cueva y los del aire también permanecían atentos en sus posiciones; entonces un bramido se dejó escuchar y segundos después Harry salió de la cueva como una ráfaga con un dragón furioso volando detrás de él.
Y entonces comenzó una persecución que se prolongó horas, con Harry volando y esquivando ráfagas de fuego; siempre apoyado por los demás domadores que volaban casi a la par, procurando no estorbar y pasar desapercibidos, atentos a cualquier ayuda requerida de Harry, como cuando el fuego alcanzó su escoba y tuvo que saltar en el aire para ser atrapado por otro domador que le cedió su escoba y este a su vez saltar para ser atrapado por otro, todo sin perder el ritmo; mientras tanto abajo, Charlie y el matrimonio Malfoy llegaban, junto con un equipo de sanadores listos para entrar en acción cuando fueran requeridos.
- ¿Cómo va? -preguntó Charlie sacando de su bolsillo una diminuta mochila de cuero que volvió a su tamaño normal con un movimiento de varita.
-Por ahora todo bien -respondió Candance sacando lo que había dentro.
- ¿Es verdad que aún hay una oportunidad? -pregunto Narcisa casi brillando de esperanza.
-La hay señora Malfoy, solo esperemos que el plan de Harry funcione.
Ya era media noche cuando el segundo grupo de domadores tomó su turno para que los otros descansaran, el que no iba a descansar era Harry, por lo que Charlie montó su escoba y emprendió el vuelo con una botella de poción revitalizante que tenía que entregar al domador, que a esas horas ya estaría agotado.
Como un pequeño escuadrón, los domadores enfilaron hasta donde los otros se encontraban, pues habían volado una gran distancia; cuando los divisaron a lo lejos, Charlie informó que los refuerzos habían llegado y se preparó para acercarse a Harry.
El cambio de domadores se hizo sin ningún problema y la entrega de poción a Harry también lo fue, pues en la oscuridad de la noche fue más fácil acercarse a él sin ser detectado por el dragón, que pareciendo perro de caza, no cejaba en su persecusión del domador, que agradecido bebió la poción arrojando el frasco al vacío; de inmediato sintió los efectos revitalizantes en el cuerpo que desapareció el cansancio y el dolor de piernas que ya tenía por pasar tantas horas aferrándose a la escoba.
Charlie permaneció con el grupo de apoyo y asistió a los tres domadores que fueron alcanzados por un coletazo de Draco cuando éste casi alcanza a Harry de un mordisco y ellos lo evitaron lanzándole algunos hechizos.
- ¡Necesitamos asistencia médica a veinte kilómetros al norte! -gritó por el intercomunicador mientras algunos domadores asistían a sus compañeros caídos.
- ¡No pierdan la formación! -gritó el domador a cargo del segundo grupo que permanecía en el aire.
Cuando el sol asomó por el horizonte, fue el momento de sustituir el grupo, entonces el grupo de Baxter tomó su lugar.
Harry ya había bebido para ese entonces tres botellas de poción y prácticamente se había orinado encima, pero en ningún momento se detuvo, pues el dragón que llevaba parecía que traía correa.
-Toma -dijo Candance dándole un vaso de sumo de calabaza a Charlie mientras este comía un gran sándwich de carne- yo no veo a Draco cansado ni un poquito, aunque no es de extrañar, aun le sobra mucha cuerda, el que me preocupa es Harry.
-Tu no lo viste en el torneo de los tres magos, si lo logró siendo un adolescente, más ahora que es un domador experimentado… tu tranquila pequeña ratatouille, que si Draco es necio, Harry lo, es más.
Hubo un momento en que Draco se detuvo y aterrizó haciendo a todos detenerse, Harry regresó y comenzó a volar en círculos alrededor de él como una mosca molesta, era más que peligroso hacer eso, estaba provocándolo para que alzara el vuelo de nuevo pues no quería que el dragón descansara.
-Vamos, vamos, vuela… -masculló pasando cerca de él, recibiendo un mordisco en cola de la escoba que lo mando al suelo- ¡ah!...
Un terrible descuido causado por el cansancio lo hizo rodar por una colina rocosa varios metros abajo provocándole cortes y golpes y al verlo quieto por fin, el dragón caminó apoyándose en sus grandes alas.
- ¡Rodeen al dragón! -gritó Baxter por su intercomunicador.
Pero aunque iban camuflajeados, Draco ya los había percibido desde hacía rato y comenzó a lanzar ráfagas de fuego a su alrededor quemando a algunos de ellos, mientras tanto otros se ocupaban de Harry, quien había quedado inconsciente.
Luego Draco llegó hasta la orilla de la colina, listo para mandar más fuego al molesto y obstinado domador que había estado persiguiendo todo el día, pero ahí no había nadie.
Detrás de una enorme roca, Baxter permanecía oculto, recargado de espaldas con Harry desmayado en sus piernas, con otros dos domadores escondidos en otras rocas a un par de metros.
-Enervate… -susurró señalando a Harry con su varita.
Este despertó y fue inmovilizado al instante por Baxter.
-Shhh… está aquí.
Harry se quedó quieto mientras cerraba los ojos con fuerza, sintiendo dolor en todo el cuerpo, pero luego de unos minutos se enderezó y se sentó junto a Baxter.
-Necesito una escoba.
-Vas a desmayarte en el aire.
-Necesito su escoba.
Baxter se asomó con cuidado viendo que Draco miraba para otro lado, entonces con un "accio" recuperó su escoba, pero el movimiento atrajo la atención del dragón que abrió el enorme hocico para quemar todo de nuevo; pero en eso, un domador montado en una escoba salió como ráfaga detrás de la roca.
Draco extendió las alas y elevó el vuelo detrás de él, Harry estaba en acción de nuevo.
Después de llamar asistencia para los heridos, el escuadrón reinició su trabajo, volando detrás del dragón; Harry seguía con renovados bríos nacidos de su determinación y después de otra botella de poción dada por Charlie, siguió cansando al dragón hasta el amanecer.
-Está agotado -dijo Candance preocupada.
-El dragón también se está cansando -respondió Charlie- ya es notorio que su velocidad no es la misma y no es para menos son casi dos días volando sin parar.
-Lo está haciendo desfogar toda su ira y energía.
-Si, solo esperemos que funcione ¿cómo van los heridos?
-Los dos domadores alcanzaron a protegerse con un hechizo, pero sufrieron quemaduras de tercer grado, ya están hospitalizados, graves pero estables.
-Achicharrados pero vivos, no está mal.
-Se recuperarán -dijo un domador acercándose- feos ya estaban.
Otros dos domadores que iban pasando comenzaron a reír, realmente necesitaban liberar tensión y aunque sus compañeros realmente estaban mal, sabían que lo lograrían, por eso podían bromear, no podían dejar caer el ánimo en el campamento.
Otro día pasó y para admiración de todos, Harry continuó su labor titánica de cansar al dragón, ni el mismo sabía cómo era que aun podía seguir montado en la escoba pero a base de pociones lo había logrado y ya para el tercer día, Draco se detuvo en un gran peñasco mientras
Harry se alejaba.
- ¿Qué demonios…? -masculló a ver que ya no era perseguido, por lo que se regresó y miró a distancia prudente al dragón que lo miraba con ojos chispeantes, pero ya claramente cansado- ¿ya te cansaste hijo de puta? -gritó acercándose y rodeándolo atento a cualquier movimiento.
Draco abrió las alas para emprender de nuevo el vuelo, pero ante la sorpresa de Harry ya no fue para ir tras él, sino para dirigirse a su nido.
- ¡Hey, hey!... -gritó yendo tras él sabiendo ya lo que estaba pasando.
El dragón estaba muy cansado y ya no quería perseguirlo, lo que deseaba ahora era dormir, por eso se dirigía a su nido.
-Va para el nido -dijo por el intercomunicador.
Cuando Draco entró a la gran caverna, Harry aterrizó en el campamento.
- ¿Cómo estás? -preguntó Charlie dándole un vaso de agua.
-Estoy, que ya es ganancia, dame lo que preparaste con los Malfoy -respondió antes de beber el agua y después otro frasco de poción.
Charlie le dio un morral de cuero que Harry se colgó rápidamente.
-Harry ten cuidado, comenzarás lo más peligroso y ahora estarás solo.
-Lo sé Charlie, lo sé, solo espero no morir antes de un infarto por tanta poción.
-Sé que a estas alturas es inútil que pregunte, pero ¿estás seguro de entrar ahí?
-Solo nos queda esta noche -dijo mirando la luna llena en todo su esplendor- sino lo logramos hoy, no lo lograremos nunca y mañana habrá un nuevo habitante permanente en este valle.
-Ok -respondió sin haber esperado otra respuesta en realidad- entonces ve a salvar a tu princesa Fiona.
Harry solo se rio, realmente necesitaba el humor de Charlie para liberar un poco de la tensión que sentía le destruía el esqueleto.
- ¿Lograste comunicarte con Ron?
-Si, toma -dijo dándole algo en la mano.
- ¿Y lo demás, lo hiciste?
-Claro, clasifiqué las granadas con colores para su fácil identificación, las rosas son de Narcisa, las azules de Lucius y bueno, hice una última que no me pediste pero que aun así hice -dijo sonriendo mientras se alzaba de hombros- es de color rojo.
- ¿Qué tiene esa?
-Ya lo veras.
-No estoy para incógnitas pedazo de imbécil ¿de qué es la roja?
-Es tuya.
- ¿Mia? ¿Qué mierdas significa eso?
-Tuya idiota ¿Qué más? Anda, vete ya o se va a dormir y estará más furioso si lo despiertas.
Harry montó su escoba y sin mirar atrás levantó el vuelo ante la mirada esperanzada de Narcisa y Lucius, que permanecían tomados de la mano, dándose ánimos mutuamente.
-Entonces de ahora en más esta solo -dijo Greg a Baxter, quien miraba a Harry alejarse y meterse en la caverna.
-Así es.
