¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!
Ya estamos cerca del final de este arco. Como tal, me gustaría introducir el primer lemon en esta historia. Para todos aquellos que no les guste el contenido sexual, les digo que no deben preocuparse, ya que habrá varios avisos cuando el lemon comience y cuando termine, de esa manera podrán leer el capítulo sin pasar un mal rato.
Antes de comenzar, quiero agradecer a Lucario por renovar su membresía. Gracias a él tendremos un capítulo doble de esta historia. Recuerda que si quieres más capítulos de esta historia o cualquiera que esté en desarrollo entonces puedes volverte miembro en mi Patre-on por un dólar. Puedes encontrarme como: Jyanzein.
Como no hay reviews, vayamos con el capítulo.
¡Disfruta!
El amanecer estaba en su pleno apogeo, los rayos de luz mañaneros golpeaban sobre los cuerpos de los zombis, quienes deambulaban sin un objetivo claro en mente. La nieve aún seguía esparciéndose sobre el terreno con calma, pero a estas alturas ya había logrado cubrir gran parte de la moto de Takashi, que se había caído al suelo producto de la gran horda descontrolada de zombis que arrastraban o mataban todo lo que se encontraban a su paso. Takashi se encontraba en el balcón del departamento, observando junto con Saeko ese mismo vehículo.
—Supongo que es irrecuperable... —Comentó Takashi, sus brazos cruzados se encontraban algo abatidos.
—Desafortunadamente, no hay una manera segura que nos permita recuperar tu moto. —Saeko observó hacia el sitio en busca de alguna posible salida, pero todo lo que veía era las cabezas grises de esas cosas.
—No te preocupes, es solo una cosa material. —Takashi tomó su mano con una sonrisa, algo que tomó desprevenida a Saeko—. Lo importante lo tengo justo en mis manos.
Las palabras tan contundentes hicieron que un tenue rubor apareciera en las mejillas de la mujer, pero ella al final respondió con una linda sonrisa, aferrándose a su mano con un poco más de fuerza.
Mientras tanto, Hirano y los demás se encontraban estudiando el nuevo e increíble descubrimiento. Bueno, la realidad es que el único que se encontraba realmente entusiasmado en inspeccionar el vehículo era el gordito, solo necesitabas ver cómo se arrastraba entre los asientos.
—¡Son asientos de último modelo con mini-baules incorporados, justo como Rika-chan lo quería! ¡No hay dudas, tiene que ser ella! —Exclamó Hirano con emoción, una emoción que su novia no compartió demasiado.
—¿Por qué te emocionas tanto por esa tal maestra tuya? Es solo un cacharro blindado... —Declaró Saya con una ceja alzada.
—¿Estás celosa, Saya-chan? —Shizuka abrió la puerta del conductor, algo que asustó a la enana pechugona.
—¡Saya One-chan está celosa! —Gritó Alice con alegría, quien se encontraba sentada en el regazo de la enfermera.
—¡Woof! —Zeke ladró con entusiasmo, el perro se encontraba enterrado entre el enorme escote de Shizuka.
—¡¿Ce-ce-ce-celosa?! ¡¿Yo?! ¡De-dejen de decir blasfemias, malditas brujas! —Saya las señaló con el afán de incriminarlas, pero su rostro tan rojo como las fresas y su tartamudeo hizo que nadie la tomara con seriedad.
—¿Cómo pueden tener este tipo de conversaciones en un momento como este? —Rei susurró con mala cara, a lo que Hisashi se rió con nerviosismo.
—Vamos, no hay necesidad de ser tan amargada, Rei-chan. —La mencionada tan solo lo miró, pensando en que quizás tenía razón.
—Supongo que no sirve de nada estar tan preocupada... —Rei dio un suspiro para relajarse—. Espera, ¿dónde están Takashi y la otra?
De pronto, la poca calma que había encontrado Rei se transformó en una molestia aún mayor.
—Los envié a ver el panorama. —Aclaró Saya.
—¿Y tenías que enviar justo a ellos dos? —Rei se recostó sobre el portón del garaje con clara molestia.
—¿Qué hay de malo con eso? —La ceja alzada de Saya se transformó en una sonrisa burlona por lo que estaba a punto de decir—. ¿Tanto te molesta que ellos dos estén juntos?
Esa pregunta hizo que Rei se pusiera bastante nerviosa, mientras que Hisashi solo observó la reacción de su novia con una mezcla de confusión y curiosidad.
—¡Por-por supuesto que no me importa! ¡Ellos bien pueden tener sexo en medio de una isla y no me importaría en lo más minimo! —Rei exclamó con bastante energía.
—Vaya ejemplo más bizarro... —Se planteó Saya con ambas cejas alzadas.
—¿Qué es el sexo? —Alice preguntó de la nada, haciendo que todos se pusieran bastante tensos.
Todos menos uno.
—¡Miren lo que encontré! —Hirano salió del sunroof con tres granadas en su mano, algo que asombró a todos, pero más que nada a la pequeña Alice, quien olvidó la pregunta que había hecho hace unos segundos.
17
TRAVESÍAS HELADAS
La aparente paz que había entre los no muertos comenzó a perturbarse lentamente, todo producto de un sonido. Ese mismo sonido provenía de la cochera del departamento, que lentamente se estaba abriendo. Dicha perturbación obviamente llamó la atención de esas cosas, y no tardaron en perder su oportunidad de comenzar a entrar en el amplió garaje. Shizuka observó a sus enemigos con un rostro algo serio, sin duda alguna sería rara volver a verla así. Saya estaba de copiloto con una expresión similar, mientras que los demás se encontraban en la parte trasera del amplio Humvee.
—Entonces, ¿no hay posibilidades de una escapada un poco limpia? —Todos recordaron la charla que había iniciado Saya hace un par de minutos.
—Es imposible. —Takashi no vaciló en su respuesta, a lo que Saya solo se tomó del mentón.
—¡No se preocupen! ¡Con la resistencia del Humvee y este par de granadas nos abriremos paso sin problemas! —Exclamó Hirano con plena confianza desde el sunroof mientras lanzaba y atrapaba las granadas como si fueran un juguete.
—Es una propuesta digna de un decerebrado kamikaze. —Afirmó Saya sin rodeos, haciendo que Hirano se sonrojara de la vergüenza.
—Entonces, ¿qué propones? —Preguntó Rei con interés.
—Hirano, dijiste que este vehículo es bastante resistente, ¿no es así? —Saya lo miró de reojo tras plantear la pregunta.
—No tengo dudas de ello.
—¿Y qué tal funciona cuando hablamos de peso?
—Es un coche blindado. —Hirano respondió con un inclinar de hombros, indicando que la respuesta era obvia. Eso dibujó una sonrisa pocas veces vista en Saya.
—Entonces...
La escena retrospectiva se mezcló con la actual cuando Shizuka apretó el acelerador a más no poder, haciendo que las ruedas giraran a una gran velocidad.
—Solo tenemos que atropellar a todos.
—¡HAAAAAAAHHH! —Shizuka gritó como una niña mientras arrollaba a todos los zombis que se encontraban en la entrada, aplastandolos a todos en el acto.
El tumulto de cadáveres no tardó en formarse, haciendo que el coche blindado rebotara e impactara contra el techo de la cochera, pero eso estuvo lejos de detenerlo. una parte del concreto salió volando junto con el portón, golpeando a una gran cantidad de zombis que se encontraban en el camino.
El alboroto inevitablemente los atrajó a todos, pero las ruedas con atracción perfecta lograron avanzar entre todos los cadáveres aplastados y despedazados. De repente, la velocidad comenzó a disminuir gradualmente mientras que más y más zombis se subían sobre el Humvee. Ver lo que estaba delante ya era casi imposible, ya que los cuerpos rodando por el parabrisas más la sangre eran un gran obstáculo. Alice se cubrió los oídos con miedo, por lo que Saeko la colocó sobre su regazo y comenzó a acariciarle la cabeza con cariño para intentar calmarla. Zeke comenzó a ladrar en todas direcciones, ya que los golpes sobre el Humvee se encontraban por doquier, incluso en el techo. Todo el grupo se encontraba bastante tenso, pero la que más preocupada estaba era Saya.
—Vamos, maldita chatarra. Yo propuse este plan, así que será mejor que funcione bien. —Declaró la enana pechugona con los dientes apretados.
Hirano y Takashi tomaron sus armas al ver como el parabrisas se astillaba un poco, por lo que la tensión comenzó a crecer más y más. De todas formas, el vehículo continuó avanzando, y por cada zombi que se estampaba de frente, el vidrio cedía un poco más.
—¿No se supone que el vidrio está blindado? —Preguntó Saya mientras se cubría los oídos, ya que Shizuka continuaba gritando.
—Funciona bien contra balas, pero nunca estuvo planeado para estamparse con decenas de cadáveres andantes. —Aclaró Hirano al instante.
—¿Cómo es que puede funcionar bien contra las balas pero no contra algo tan básico? —Preguntó Rei con una mezcla de miedo y fastidio en su voz.
—Creeme, no lo entenderías... —Fue la simple respuesta de Hirano, quien comenzaba a prepararse para lo peor.
Pero justo antes de que las cosas podrían tornarse aún peor, el Humvee comenzó a subir su velocidad y los cuerpos que impactaban contra el vehículo eran cada vez menos audibles. En un principio les pareció extraño, pero la sonrisa no tardó en aparecer en el rostro de todos al ver cómo los zombis que estaban en el parabrisas lentamente iban cayendo, revelando un camino casi sin obstáculos por delante.
—¡Genial! —Shizuka abandonó sus gritos para que su habitual sonrisa calmada volviera a su rostro.
Todos se recostaron sobre sus asientos con un gran suspiro de alivio, salvo por Saeko y Alice, ya que la mujer siguió consintiendo a la niña, quien pasó de estar temerosa a muy feliz.
—Sabía que funcionaria. —Saya se frotó la nariz con sabiduría, ignorando por completo como el parabrisas salió volando pocos segundos después.
—¿Eso también estaba planeado? —Preguntó Takashi con un tono burlón.
—Por supuesto, ahora podemos ver perfectamente. —Saya nunca sería capaz de admitir que estuvo cerca de equivocarse.
Las horas pasaron a una gran velocidad. El recorrido por la ciudad había sido algo accidentado, pero no fue un problema ya que todo se resolvería con un par de rodeos. En estos momentos se encontraban en la carretera que conduce a los límites de la ciudad de Tokonosu, y el camino estaba vacío, por más raro que parezca. La nieve aún seguía cayendo y el clima estaba realmente frío, por lo que todos se habían puesto sus abrigos, ya que la calefacción no era suficiente por culpa de la pérdida del parabrisas.
Shizuka estaba conduciendo a una velocidad moderada, su expresión facial se veía tan relajada como siempre, como si no estuviera en medio de un apocalipsis zombi, y quizás por esa calma que transmitía es que Zeke decidió dormir en su regazo. Los que se encontraban en el asiento trasero también estaban durmiendo a pleno ronquido luego de la mañana tan ajetreada, mientras que Hirano se encontraba en el sunroof con rifle en mano observando las calles nevadas.
Las cejas de Takashi se fruncieron justo antes de que se abrieran. Sus ojos bajaron hacia su regazo para ver el producto de sus molestias. Allí estaba durmiendo Alice con total calma, aunque no fue ella quien lo molestó. De alguna forma Saeko había encontrado el espacio suficiente para dormir sobre una de sus piernas mientras lo abrazaba de la cintura con mucho amor. Eso hizo que una leve sonrisa emergiera del rostro de Takashi, quien no dudó en comenzar a acariciar su cabello. Ese gesto hizo que Saeko se despertara lentamente, pero en vez de verse molesta, ella le entregó una sonrisa perezosa cuando lo abrazó con aún más fuerza.
Saya ajustó el espejo retrovisor tras observar la escena en secreto. Fue inevitable que una sonrisa adornara su rostro. Realmente estaba feliz por sus dos mejores amigos, ya que tenía el presentimiento de que sus cercanías actuales de algún modo se sentían más profundas y personales.
Hirano también sonrió ante esto, pero su expresión rápidamente cambió a una seria por lo que había más adelante.
—Ese humo no me gusta nada... —Pensó Hirano, viendo como una delgada columna de humo se extendía a varios metros de sus posiciones actuales.
Rei cayó de cara al suelo cuando el Humvee frenó de golpe, haciendo que levantara el rostro con clara molestía.
—¡¿Qué demonios sucedió?! —Rei se puso de pie, y su mirada disgustada aumentó aún más cuando volteó su rostro.
—¿Te encuentras bien? —Saeko le preguntó a Takashi, pero éste no pudo responder, ya que su cara estaba enterrada entre sus pechos, y el hecho de que ella lo estuviera abrazando con tanta fuerza tampoco ayudaba.
—¿Es enserio...? —Rei sintió como su ceja se contrajo numerosas veces por lo que estaba viendo.
—Tenemos un problema. —Hirano descendió desde la ventana superior justo a tiempo para evitar la probable rabieta de Rei.
—¿Qué sucede? —Takashi por fin encontró fuerzas para separarse del abrazo de Saeko.
—Lo mejor es salir para verlo con nuestros propios ojos. —Declaró Saya, quien no despegó la mirada del frente. Ese simple gesto, o más bien, falta de ello, hicieron que todos se pusieran serios.
Una vez que abandonaron el Humvee, todos caminaron lentamente para observar el perímetro. Algunos se sorprendieron, otros simplemente se espantaron, y algunos solo pudieron fruncir el ceño por lo que estaban presenciando.
—No me extraña que la carretera estuviera tan vacía hasta ahora... —Comentó Hisashi al ver una gran cantidad de coches estrellados, incluso varios de ellos estaban prendidos fuego mientras que otros yacían completamente calcinados.
—Es como si fuera un gran cementerio de coches, ¿el Humvee podrá pasar a través de esto? —Saeko se planteó con varias dudas.
—No debería tener problemas con los coches, pero...
—Exacto, el problema son esos tipos. —Saya interrumpió a Hirano, haciendo énfasis en los cientos de zombis que se encontraban deambulando en la carretera cortada.
—Tienes razón, no es buena idea atravesar el puente sin el parabrisas. —Comentó Hisashi con seriedad.
—Ya se nos ocurrirá algo. —Hirano se dio la media vuelta para dirigirse hacia el Humvee, y todos los demás hicieron lo mismo. Todos excepto Saya, quien se quedó a medio camino tras mirar hacia el lago congelado, o más bien, las casas costeras que se encontraban en el lugar.
—¿Sucede algo? —Saeko le preguntó con dudas al ver su extraño accionar, a lo que Saya llevó su mirada hacia el frente para observar la carretera cortada una vez más.
—No es nada. —La enana cerró sus ojos y continuó avanzando, dejando a su mejor amiga con varias dudas, pero al final le restó importancia y la siguió.
—Debido al estado del Humvee, lo mejor es utilizar alguna distracción. —Comentó Saya mientras se acomodaba en el asiento de copiloto.
—Estoy de acuerdo. Ahora tenemos mucho más espacio para planear huidas rápidas. —Aclaró Hirano cuando le arrojó el rifle de asalto a Takashi, quien lo atrapó sin problemas.
—¿Pero eso no significa que tendríamos que volver a separarnos? —Preguntó Shizuka mientras avanzaba hacia la zona del incidente, para suerte de todos el Humvee era un vehículo bastante silencioso.
—¿Eh? ¡Pero no quiero que nos separemos! —Alice casi lloró tras lo escuchado, pero sus lágrimas nunca llegaron a caer gracias a que Saeko colocó una mano sobre su cabeza.
—No te preocupes, solo será algo temporal. —Saeko frotó la cabeza de la niña para calmarla.
—Pero... —Alice aún demostró bastantes dudas.
—Cuando te rescatamos lo viste, ¿cierto? Ninguno somos fáciles de derribar, así que volveremos a ser un mismo grupo antes de que te des cuenta. —Takashi levantó a la niña entre sus brazos y le entregó una sonrisa cubierta de confianza, algo que alegró bastante a Alice.
—¡Confiaré en sus palabras, Oni-sama, One-sama! —Respondió Alice con mucha felicidad, haciendo que Takashi y Saeko se miraran entre sí por el honorífico tan peculiar.
—¿Por qué Alice los llama de esa manera? —Hirano le susurró a Rei, quien tan solo los observó.
—No lo sé, de seguro los ve como un ejemplo a seguir o algo así. Ya sabes, cosas de niños. —Rei no le dio muchos rodeos al tema, a lo que Hirano asintió torpemente.
Para suerte de todos, el Humvee era un vehículo bastante silencioso, por lo que los zombis que cortaban la carretera aún continuaban centrados en el alboroto que producían las llamas de algunos coches.
—Ya es suficiente. —Las palabras de Saya hicieron que Shizuka detuviera el vehículo, a lo que todos comenzaron a observar el sitio una vez más, aunque en una posición mucho más cercana.
—¿Alguna idea? —Hisashi fue quien habló.
—No son tantos zombis como parecían, pero siguen siendo un gran problema. El punto bueno es que la carretera es bastante angosta, por lo que podríamos usar ese punto a nuestro favor para movilizar la horda. La verdadera pregunta es hacia dónde y cómo. —Saya aclaró al instante, intentando evaluar todas las posibilidades que estaban a disposición.
Saeko observó a Takashi, y no tardó en entender lo que él estaba pensando cuando ella siguió su mirada y ambos se encontraron mirando una motocicleta que estaba algo apartada de todo el problema, salvo por un zombi que le faltaba la mitad del cuerpo, el pobre estaba siendo aplastado por el peso de la moto. El casco y los accesorios algo extravagantes indican que esa criatura una vez fue motoquero, y lo más probable era el dueño de esa misma moto.
—No, definitivamente no vamos a usar esas malditas granadas a menos que sea estrictamente necesario, idiota. —Saya le entregó una mirada cruel, haciendo que el pobre Hirano desprendiera un aura depresiva.
—Entonces, ¿qué otro plan podemos usar? No creo que haya muchas opciones. —Rei se colocó una mano sobre el mentón mientras intentaba pensar en una posible solución.
—Saeko, ¿sabes patinar sobre hielo? —La pregunta repentina hizo que todos miraran a Takashi.
—¿Qué carajos tiene que ver el hielo con nuestra situación actual? —Saya lo miró como si fuera un gran idiota, una mirada a la cual Takashi ya estaba acostumbrado, por lo que la ignoró sin problemas.
—¿Sabes o no? —Takashi miró a Saeko, quien era la única que no lo miraba como si estuviera loco.
—¿Quieres llevar a la horda hacia el lago congelado? —La pregunta de Saeko tomó a todos por sorpresa, salvo por Takashi, quien tan solo sonrió.
—Esa es la idea inicial, pero para que sea un plan medianamente seguro necesito que sepas hacer eso, ya que eres la única que podría cargarme sin problemas. —La aclaración de Takashi hizo que Rei se pusiera de pie.
—¡Yo-yo también podría cargarte sin problemas! —Todos la miraron, haciendo que se pusiera un poco nerviosa tras notar su propio arrebato de celos.
—¿Sabes patinar? —Rei tan solo bajó la cabeza tras la pregunta de Takashi, dejando bien en claro que no sabía hacerlo.
—Tomé unas clases hace no mucho tiempo, fue una de mis tantas rutinas momentáneas para aumentar mis reflejos. —Saeko volvió a retomar la conversación.
—Por alguna razón, no quiero imaginar cómo es que patinabas... —Comentó Hirano, el gordito pudo sentir cómo su piel se erizaba tras imaginarse a Saeko patinando en un pequeño segmento mientras esquivaba obstáculos y partía bolas de nieve con su katana.
—Bien, ahora solo necesitamos los patines. — Takashi tomó su subfusil y le quitó la bayoneta ante la impresión de todos—. También necesito la tuya.
Hirano asintió y le quitó el metal filoso sin mucho esfuerzo. Después de eso, Saeko se quitó las botas y Takashi incrustó los filosos metales a mucha presión, lo que creó unos patines completamente caseros.
—¿No crees que tu idea es algo apresurada? ¿Cómo es que llegarán hasta al lago? Necesitan ser rápidos.—Hirano preguntó con bastantes dudas, viendo como Saeko tomaba las botas con su mano.
—Utilizaremos eso de allá. —Takashi apuntó hacia la motocicleta, haciendo que todos entendieran el plan.
—Esto es una locura, pero sé que será imposible tratar de convencerte... —Rei se frotó la sien con clara frustración, a lo que Takashi simplemente sonrió.
—Y existen muchas cosas que pueden salir mal. Pero creo que amas tomar medidas que se consideran casi suicidas. —Saya acompañó la idea de Rei, por más extraño que parezca.
—Si ya me conocen tan bien, entonces no veo necesario alargar esto. —Takashi tomó la AUJ con firmeza y se preparó para salir.
—En ese caso, yo te cubriré la espalda si necesitas ayuda. —Hirano se colocó en el sunroof con arma en mano mientras le entregaba una media sonrisa.
—Nada de granadas, ¿me entendiste? —Saya le entregó una mirada meticulosa.
—¡Pero Saya-chan...!
—¡Sin peros!
Takashi y Saeko se miraron entre sí, y ambos no pudieron evitar reír un poco ante la pelea tan tonta entre sus dos mejores amigos.
Una vez que los dos estuvieron fuera del Humvee, tanto Takashi como Saeko miraron hacia atrás para ver como Alice los miraba desde una de las ventanas mientras agitaba la pata de Zeke en señal de despedida. Había una sonrisa en la niña, pero la preocupación era bastante notoria en su rostro, a lo que los dos le entregaron una sonrisa tranquilizadora con las esperanzas de calmarla. Pero una vez que sus rostros volvieron hacia el frente, sus expresiones cambiaron de una manera radical. De alguna manera Hirano pudo sentirlo, ya que se aferró a su subfusil con aún más fuerza.
—Bien... —Los pies de Takashi se aferraron al piso con fuerza—. ¡Vamos!
Los dos salieron corriendo directo hacia la motocicleta. Por suerte el camino estaba medianamente despejado, por lo que Saeko se encargó de todos los obstáculos con su confiable katana. Una vez que llegaron a la ubicación, Takashi no lo pensó dos veces y aplastó la mandíbula del motoquero con su bota, algo que destruyó su cráneo de manera instantánea. Los zombis que estaban entre toda la destrucción lentamente comenzaron a dar la media vuelta tras notar los sonidos extraños que provenían de Takashi y Saeko, pero aún no era lo suficientemente fuerte como para llamar por completo la atención de esos seres.
—¡Te encargo el resto! —Takashi le tendió el subfusil, a lo que Saeko guardó su katana y se colocó las botas para prepararse para la acción.
—Solo preocúpate por avanzar. —Saeko tomó el subfusil entre sus manos, y una leve sonrisa se deslizó por su rostro. La seriedad de Takashi se transformó en una sonrisa tras sentir la gran seguridad que le transmitía su amada.
La motocicleta no tardó en arrancar, por lo que Saeko se puso manos a la obra en un instante. Los tiros fueron arrojados al cielo en secuencias regulares, lo suficientemente separados uno de otros para asegurarse que el cargador aguantara hasta el final. El plan inicial comenzó a surtir efecto cuando toda la horda se dispuso a abandonar su posición actual con el afán de perseguir el fuerte sonido que los provocaba. De hecho, dicha provocación fue un completo éxito, ya que el primer disparo hizo que todos comenzaran a correr como locos hacia el origen del sonido.
—Mierda, mira eso... —Rei dijo en un susurro apenas audible, sus ojos estaban bien abiertos mientras veía cómo los zombis se desparramaban a lo largo de casi toda la carretera.
—Ya lo veía venir, por eso dije que debíamos arrimarnos algo lejos y sobre la banquina. —Comentó Saya, manteniendo el silencio de Rei.
—¿Cómo pensaste en todo eso? Takashi ni siquiera había hablado sobre su plan cuando nos estacionamos aquí.—Preguntó un Hisashi bastante asombrado.
—Porque es algo obvio. Teníamos que mover esa horda de alguna manera, y esas cosas son como polillas. Aunque en vez de seguir la luz, ellos siguen el sonido. —Aclaró Saya con el ceño fruncido—. En resumen, todos los métodos hubieran llevado al mismo desenlace.
Todos la miraron, cada uno de ellos se notaban bastante sorprendidos ante la capacidad de deducción que poseía Saya.
—Eres tan buena analizando que a veces parece que eres capaz de ver el futuro. —Comentó una Rei bastante sorprendida, a lo que Saya tan solo sonrió.
—Lo único que necesitas hacer es usar tu cerebro de manera corre... ¡AAAH! —Saya casi se muere de un infarto cuando un zombi trepó por el parabrisas, pero Hirano estuvo rápido derribandolo de un solo tiro.
—Aún sigo pensando que las granadas eran la mejor opción. —Hirano aprovechó el momento para dar su punto mientras ajustaba el silenciador de su arma, haciendo que Saya diera un gran suspiro.
—Deja de decir estupideces y haz tu trabajo. —Aclaró la enana con ojos entrecerrados.
Takashi y Saeko continuaron avanzando a un paso moderado sobre la carretera, hasta que salieron de ella. El pequeño enjambre fue tomando más forma a medida que se juntaban más, hasta formar un gran grupo de zombis hambrientos que corrían detrás de la motocicleta.
—¡El frente! —El grito de Takashi hizo que Saeko mirara hacia adelante, y se sorprendió de cómo algunos zombis hacían acto de presencia entre las casas costeras que se encontraban en el lugar, pero uno por uno comenzaron a ser derribados por Hirano, quien estaba haciendo la cobertura perfecta.
Saeko continuó haciendo su trabajo sin mucha dificultad, hasta que llegaron a la costa. Takashi volteó su rostro para observar como el gran enjambre de infectados estaban pisando sus talones. Pero en vez de sentirse abrumado, él sonrió.
—¡Bien, ya cumplimos con el trabajo! —Takashi volvió su mirada al frente y dio un último acelerón para arrimarse sobre el puente que llevaba al lago. Saeko no tuvo otra opción más que aferrarse fuerte a su amante debido a que la velocidad era notoria.
—¡¿Crees que no se romperá el hielo?! —Saeko gritó como pudo por culpa del viento extremadamente helado que golpeaba su rostro al descubierto.
—¡No tengo ni idea! —Aclaró Takashi con una sonrisa afilada en su rostro.
La moto dio un gran salto sobre el puente, y en el momento de más altitud tanto Saeko como Takashi sintieron que todo se volvió más lento. Sus rostros se desviaron hacia sus amigos, quienes los estaban viendo con la boca bien abierta, ya que claramente esto no era parte del plan. La adrenalina de Takashi bajó en gran medida cuando la caída libre comenzó, por lo que un leve grito se escapó de sus labios. La caída no había sido tan sorprendente, pero fue lo suficientemente alta como para lograr que la mitad de la rueda delantera se incrustara en el hielo y Takashi cayera de cara al suelo. En el momento que se intentó levantar, Saeko cayó de trasero sobre su espalda, algo que claramente le dolió.
—¿Tú asiento es cómodo? —Takashi habló como pudo, a lo que Saeko miró sobre su hombro para enfrentarlo.
—Nunca tuve uno mejor que este. —Ella contestó con un tono suspicaz, a lo que Takashi solo pudo negar con la cabeza.
—Bueno, al menos agradezco que no hayas atravesado mis riñones con tus preciosos patines. Pero hablando de eso, creo que deberíamos comenzar a movilizarnos. —El ambiente burlesco cambió totalmente al ver cómo gran parte del enjambre se estaba metiendo en el lago congelado, aunque todos tropezaban estrepitosamente.
—¿Crees que ya fue suficiente? —Saeko se agachó para que Takashi se montara sobre su espalda.
—Hmmm... —Takashi tarareó en silencio mientras observaba como el Humvee intentaba avanzar entre todos los coches destrozados mientras que Hirano se encargaba de eliminar a los pocos zombis que se habían separado del enjambre—. ¿Cuántas balas quedan?
—¿Cuántas balas puede almacenar un cargador?
—Por lo que tengo entendido, son unas 30.
—Entonces solo quedan 5. —Señaló Saeko, volviendo su mirada hacia el frente.
—Muy bien, entonces utilicemos esas 5 para asegurarnos de que esas cosas no den la vuelta antes de tiempo. —Respondió Takashi con una media sonrisa, a lo que Saeko tan solo asintió.
—Teniendo en cuenta el retroceso... —Saeko pensó en voz alta cuando giró sobre sí misma en 180 grados, algo que confundió a Takashi.
—¿Qué estás...?
—¡PAM!
La pregunta de Takashi fue respondida antes de que siquiera terminara de formularla, ya que el tiro había hecho que Saeko se deslizara varios metros hacia atrás.
El enjambre, antes confundido, ahora se intentaba alzar sobre el hielo con gran desesperación teniendo el fin de atrapar el origen del sonido.
—¡PAM!
La segunda bala los volvió aún más locos, por lo que pronto comenzaron a hacer un suelo de zombis para intentar avanzar, aunque de seguro ellos no se daban cuenta de ello.
—¡PAM!
La tercera bala llegó justo al mismo tiempo que varios cadáveres vivientes se arrojaron del puente, haciendo que el hielo alrededor de la llanta de la moto se resquebrajara aún más.
—¡PAM!
Saeko ya se había alejado lo suficiente, por lo que no corrían peligro alguno. Los zombis continuaban cayendo del puente mientras que los demás continuaban haciendo ese extraño camino, pisándose unos a otros una y otra vez.
—¡PAM!
Saeko se detuvo tras el empuje de la última bala, y los dos observaron con una sonrisa como el Humvee atravesaba el bloqueo de manera exitosa.
—¡Lo hicimos! —Takashi gritó con alegría a lo que Saeko asintió con la misma emoción.
Pero esa alegría se esfumó tan rápido cómo apareció. El ruido inconfundible de algo agrietandose fue el causante.
Las grietas que estaban alrededor de la moto se expandieron hacia donde se encontraba el gran enjambre, y dichas grietas eran cada vez más prominentes y profundas.
—Mierda... —Takashi dijo en voz baja.
El hielo se resquebrajó aún más, formando un enorme boquete en el centro del enjambre que comenzó a expandirse a una enorme velocidad.
—Mierda, mierda, mierda... ¡Corre! —La estupefacción de Takashi se transformó en miedo, a lo que Saeko no tardó en darse la media vuelta y comenzar a patinar lo más rápido que podía.
—¡Oye, mira eso! —Todos en el Humvee estaban festejando, pero se detuvieron por el llamado de Hirano.
—Esto tiene que ser una broma... —Saya no pudo ocultar su incredulidad al ver como Saeko estaba yendo lo más rápido que podía mientras que todo el hielo detrás de ella se derrumbaba y caía sobre el agua helada.
Saeko observó hacia atrás, viendo como el deshielo la estaba alcanzando, y Takashi no fue exento a eso. Al final ambos cerraron sus ojos al pensar que no podían evitar el chapuzón de agua congelada, pero grata fue su sorpresa cuando nada sucedió.
Saeko fue la primera en abrir los ojos, y Takashi no tardó en seguirla. Los dos observaron con gran estupor como el derrumbe se había detenido justo sobre sus espaldas.
—Bueno... a eso es lo que llamo estar al límite. —El comentario ocurrente de Takashi hizo que Saeko tuviera que aguantar la risa, pero ese mismo movimiento fue lo que la sentenció.
Los ojos de Saeko se abrieron de par en par cuando un poco del hielo se rompió, por lo que terminó cayendo al agua. Takashi fue más rápido y de alguna forma pudo ingeniárselas para mantenerse sobre el hielo.
—¡Saeko! —Takashi la llamó bastante alarmado cuando se arrodilló frente al agua, pero ella emergió poco después para su alivio. Al final, una sonrisa apareció en su rostro y la ayudó a subir nuevamente.
Saeko tosió un poco de agua antes de ponerse de pie, su cuerpo temblaba por el frío.
—Hagamos una parada en la isla, quizás encontremos ropa seca en el santuario si tenemos algo de suerte. —Takashi le quitó su abrigo y le entregó el suyo para intentar calentarla un poco.
—Pero, eso nos va a atrasar...
—No importa, ahora mismo no podemos volver por donde vinimos y tardariamos algunas horas en volver hacia la carretera, ¿crees que puedes aguantar ese trayecto en tu estado actual? Te enfermaras. —Comentó Takashi con seriedad, sus palabras dejaban en claro que no había lugar a discusiones.
—Muy bien, lo entiendo. —Saeko asintió, ella se aferró sobre el abrigo de Takashi con un tenue rubor al sentirse tan protegida y cobijada por su amado.
—¿Y ahora qué? —Hirano observó como Takashi y Saeko se marchaban hacia la pequeña isla.
—No hay nada que hacer. El lago está cerca de mi barrio, seguro ellos podrán llegar sin problemas. —Comentó Saya, a lo que Rei la miró algo exaltada.
—Espera, ¡¿quieres dejar a esos dos solos en ese santuario?! ¡¿Y-y qué sucede si hay muchas de esas cosas?! ¡Tenemos que ayudarlos!
—¿En serio eso es lo que te preocupa? —Saya le recriminó con una sonrisa burlona, a lo que Rei solo pudo temblar de impotencia.
—¡Por supuesto que sí, yo...!
—Si, si, lo que tu digas. Siempre eres tú y tú... —Saya agitó su mano con desdén para no escuchar el pedorrata de Rei por undécima vez en este día.
—Ahora que lo pienso, sí que terminaron solos en una isla. Esto es surrealista. —Pensó Hirano, recordando esa ridícula observación que había hecho Rei hace no mucho tiempo.
Takashi limpiaba la katana fuera del santuario con tranquilidad. El trapo ensangrentado se posó enfrente de su rostro antes de que lo tirara junto a una pila de cadáveres. Su rostro se alzó hacia el cielo, el sol había desaparecido casi por completo y el atardecer estaba en su punto más dulce, y la nieve estaba cayendo con un poco más de violencia. Takashi decidió deleitarse con esa vista un par de segundos más, hasta que finalmente bajó la mirada y se adentró en el santuario. Lo primero que vio fue como Saeko estaba acurrucada cerca del centro del espacioso lugar, ya que habían iniciado una fogata improvisada con el afán de calentarse, en especial a Saeko, quien solo se encontraba rodeada de una delgada manta.
—¿No se prendió fuego todo? Increíble. —Takashi dijo con una sonrisa juguetona cuando se sentó al lado de Saeko.
—Solo te fuiste unos minutos, no seas exagerado... —Declaró la mujer, un tenue rubor cubría sus mejillas, algo que Takashi no pasó por alto.
—¿Te encuentras bien? Creo que estás un poco caliente. —Takashi colocó una mano sobre la frente de Saeko, a lo que ella solo sonrió.
—No es necesario que te preocupes tanto. Ya me siento mucho mejor.
—Si tu lo dices... —Declaró Takashi, enfocando su mirada en las prendas de ropa que estaban colgadas debajo de un mástil que se encargaba de sostener a una gloriosa katana.
—¿Sabes de quién es esa katana? —Saeko lo atrapó mirando el arma, a lo que Takashi simplemente negó—. Musashi Miyamoto, fue reconocido como el Samurai más habilidoso de Japón.
—Ya veo, creí haber escuchado unas historias sobre este lugar antes... —Takashi se tomó una pequeña pausa tras sus palabras—. Entonces, ¿no crees que eres digna de portarla?
—Por supuesto que no. —Saeko no dudó ni un instante en responderle.
—¿Por qué no?
—Por tres razones: aún me falta mucho camino, el segundo es que soy una mujer.
—Puedo entender el primer punto, ¿pero el segundo?
—Puede que en la actualidad no importe mucho, pero una katana que fue forjada para un hombre siempre debe ser usada por un hombre.
—Oh, supongo que estás hablando de algunas tradiciones complicadas ahora mismo... —Takashi se frotó el cabello mientras pensaba en la conversación reciente, hasta que finalmente se dio cuenta—. Espera, habías dicho que eran tres razones, aún te falta decir una.
Saeko apoyó su rostro sobre sus rodillas y observó a Takashi con una sonrisa amorosa.
—La tercera razón y la más importante, es que no la necesito. Después de todo, no cambiaría esta katana por nada en el mundo. —Saeko deslizó su mano sobre el filo de la katana que sostenía Takashi, haciendo que ambos compartieran un corto pero muy lindo silencio.
Saeko dio un pequeño estornudo, a lo que Takashi reaccionó a su manera cuando abrió su abrigo y lo compartió con ella. Su amante no dijo nada, tan solo lo miró con una mezcla de anhelo y extrema felicidad.
Así es, ella no cambiaría estos sentimientos tan cálidos y profundos por nada ni nadie.
Quería sentir esos sentimientos para siempre.
Quería ser abrazada por Takashi por siempre.
La katana cayó al suelo con un sonido sordo. La mano de Saeko estaba apoyada sobre una de las mejillas de Takashi mientras lo besaba con una pasión y amor sin igual. Aún así, el beso fue bastante suave, pero duradero al mismo tiempo. Un pequeño hilo de saliva conectó sus labios momentáneamente una vez que por fin se separaron.
—Quizás deberías llevarla tú. —Saeko hizo referencia a la katana en la pared, pero continuó estando peligrosamente cerca de la boca de su amado.
—No, gracias. —Ahora fue Takashi quien no dudó en responder.
—¿Por qué? —Saeko se acercó un poco más a sus labios.
—Si a ti te falta reputación, entonces a mí aún más. Además…. —Takashi la tomó del mentón, haciendo que los ojos de Saeko brillarán con anticipación—. Porque nos tenemos a nosotros. Sé que si algo le pasa a uno, entonces el otro encontrará la manera de salvarlo.
—Takashi... —Los ojos de Saeko se ensancharon un poco tras escuchar semejantes palabras.
—No quiero un arma, solo te quiero a ti, Saeko-chan. —Takashi le dio un corto beso tras esas palabras.
—Takashi-kun, ¿por qué eres así? —La pregunta de Saeko hizo que Takashi la mirara confundido.
—No te entiendo...
—Eres el único que conoce todo sobre mi, incluso mi lado oscuro. Entonces, ¿por qué me quieres tanto? —La pregunta sorprendió un poco a Takashi, pero al final sonrió.
—Porque eres tú. —Saeko lo miró algo estupefacta tras la respuesta—. Podría viajar por el mundo entero, visitar tantos países y ciudades. Pero no tengo ninguna duda que nadie sería capaz de hacerme sentir como lo haces tú.
—¿Por qué...?
—Porque eres mi compañera, mi amiga y te amo. —Takashi comenzó a acariciar el cabello de Saeko, sin ser consciente de lo profundo que se habían clavado esas palabras en el corazón de su mujer, aunque todavía faltaba una última frase—. En resumen, eres mi alma gemela.
Las manos de Saeko se aferraron con fuerza sobre sus propios muslos. Takashi notó que algo iba mal cuando el cuerpo de su amada comenzó a temblar un poco. Su preocupación aumentó aún más al ver cómo sus ojos estaban a punto de derramar lágrimas.
—¿Qué te sucede? ¿Tienes frío? —Intentó cobijarla más con su abrigo, pero ella hizo un fuerte movimiento que los arrojó a los dos al suelo.
—No es frío, es todo lo contrario. Me haces sentir tan viva que no tienes idea. Pero no es solo eso, también haces que me sienta tan caliente. Todo por tus palabras, tus gestos y tus besos. Todo es tu culpa... —Saeko susurró con una voz temblorosa, algo que confundió bastante a Takashi.
—Yo... —Takashi intentó hablar, pero Saeko colocó un dedo sobre sus labios para callarlo.
—Ya no aguanto más. —Saeko le plantó un profundo beso antes de que Takashi siquiera pudiera reaccionar. Los labios de ambos se encontraron enfrascados en una pelea sorprendente antes de que siquiera se dieran cuenta.
—¿Estás segura? No te encuentras del todo bien, y no me gustaría lastimarte. —Comentó Takashi una vez que sus labios se separaron, a lo que Saeko solo pudo mirarlo con una sonrisa bastante afectuosa al notar que se estaba conteniendo solo para no lastimarla.
—No me importa. He estado esperando el momento de sentir tu cuerpo desnudo sobre el mío por mucho tiempo. —Saeko se sentó a horcajadas sobre la cintura de Takashi y bajó un poco la toalla, dando gala de un enorme escote.
—Ya no puedo esperar más, Takashi.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Cambié el estilo narrativo para que tenga un aspecto más "profesional". Espero que lo hayan disfrutado, y dudo que haya más cambios respecto a las formas narrativas. Puede que les resulte un poco incómodo leerlo al principio, pero seguro no tendrán problemas más adelante.
Después de meditarlo, lo mejor es terminar este arco con un lemon y la llegada a la mansión de Saya, en donde habrá bastantes sorpresas.
Por suerte ya he resuelto todos mis problemas, así que ya me encuentro mucho mejor. Espero que eso también se haya reflejado con este capítulo, ya que me siento mucho más tranquilo a la hora de escribir y expresar mis ideas.
Como no hay nada más que decir, me despido.
¡Nos vemos en tres días!
