Hola, hola ¿Cómo están? Espero que muy bien.
Esta vez me he tardado un poco más con la actualización, una disculpa, pero es que me estoy tomando mi tiempo escribiendo cada capítulo con detenimiento, sin prisas, porque quiero que quede lo mejor posible. Así que creo (espero), que les gustará el capítulo, las cosas se están poniendo emocionantes.
Como siempre aclaro que ni Ranma ni Los Juegos del Hambre me pertenecen, son obra tanto de Rumiko Takahashi como de Suzanne Collins, mis patronas. Jejeje.
Me disculpo también por los errores ortográficos que muy probablemente habrá.
Sin más por el momento es pero que disfruten la lectura, nos leemos al final del capítulo.
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Capítulo 7
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Ranma
He esperado por varias horas a que llegue a mi casa y debo admitir que la paciencia no es una de mis virtudes; si ella no viene, entonces yo iré a buscarla, necesito verla y quizás, ahora si tendré el valor de hablar con ella de todo lo que ha pasado desde la última vez que estuvimos en el lago. He pulsado el timbre e incluso he tocado la puerta por más de 10 minutos y nada.
No la he visto salir de su casa, así que debe estar dentro, puede que esté dormida o enferma.
Bufo ansioso. Tengo un mal presentimiento.
La ventana, pienso y me encamino a la parte trasera de su casa, trepo con cuidado por la enredadera que crece en la pared hasta llegar a su ventana, forcejeo un poco y consigo abrirla, asomo primero la cabeza, esperando verla tumbada en la cama. No me ha dicho nada, pero he notado que ha empezado a renguear sutilmente de nuevo, debe estarle molestando la pierna.
Espraba que estuviera descansando, quizá recostada en su cama dormitando un poco, pero no está aquí.
- Akane – llamo suavemente, mientras termino de pasar todo mi cuerpo por el marco de la ventana.
Aguzo el oído mientras camino por su habitación, la puerta del baño está abierta y el interior está a oscuras, su armario también está abierto y la ropa está regada por la habitación, como si hubiera estado buscando algo y luego hubiera estado demasiado apurada para volver a guardarla, cosa que me sorprende porque Akane es muy ordenada.
Camino por su habitación, inhalando profundamente, llenándome de su dulce aroma.
Salgo de la habitación, caminando confiado a pesar de haberme colado por la ventana, porque se qué nadie me tomará desprevenido, ya que su familia está fuera, en la panadería.
- Akane – llamo nuevamente un poco más fuerte, esperando que me conteste, pero no escucho ninguna respuesta.
Bajo las escaleras y abro con cuidado la puerta del estudio que ella utiliza para pintar.
Tampoco está aquí. Me estremezco al ver las pinturas, remueven en mi interior viejos temores y heridas, miedos profundos que jamás se irán. Mutos, sangre, muerte, mis ojos azules en todas partes, me estremezco, Akane es demasiado talentosa, pero su arte es brutal y difícil de soportar para mí. Estoy a punto de marcharme cuando un cuadro llama fuertemente mi atención, está sobre el caballete, aún sin terminar y semi cubierto con una manta manchada de pintura. Es un lienzo no muy grande, de unos 60cm de altura y un poco más de ancho.
Me acerco como atraído por un imán y tiro de la manta descubriendo la pintura. En ella, está plasmada una escena que me parece demasiado familiar, el estómago se me sube a la garganta y la sangre se me congela en las venas. En el lienzo esta trazada una habitación poco iluminada, la silueta de una chica recostada sobre una mesa, con la espalda destrozada, un joven de ojos imposiblemente azules con el cabello oscuro y revuelto, casi parece un animal salvaje, observándola con una mezcla de fervor y aprensión, con el brillo inconfundible en la mirada de las lágrimas sin derramar, ambos iluminados por la llama de una vela que titila sobre el trinchero.
Mi mente trae el recuerdo amargo de aquella noche, ella despertándome para que me recostara en el sofá, ella cuidando de Ukyo cuando desperté por la mañana y yo idiotamente agradecido, pensando que ella nunca se enteraría de mis dudas, de mi confusión, de ese fugaz y estúpido beso. Ni siquiera Ukyo lo recuerda ya que estaba bajo el influjo del sedante, ¿por qué ella tuvo que verlo? Me lamento. ¿Por qué soy tan rematadamente impulsivo e hice tremenda idiotez? Demonios soy un estúpido. La cagué otra vez.
Mierda.
-Akane – grito ya desesperado saliendo del estudio, caminando de un lado a otro de la casa, con el palpitar acelerado de mi corazón. No está por ninguna parte.
Salto de la enredadera cuando estoy a una distancia segura, caigo firmemente sobre el suelo, dejando las huellas de mis pies sobre la nieve que aún no se ha derretido porque está a la sombra detrás de la casa, en donde aún no llegan la luz ni el calor del sol.
Camino hacia el centro del distrito, hacia la plaza rumbo a la panadería, quizás ella esté ahí. Necesito hablar con ella urgentemente, aclararle que lo que vio fue un error, necesito explicarle que estaba confundido y que no volverá a pasar. Que no volveré a dudar jamás.
La campanilla de la puerta repiquetea cuando entro. Nabiki alza el rostro de su libro de cuentas, para ver quien ha entrado.
- Hola, bienvenido cuñadito – dice con su típica sonrisita torcida y sus ojos castaños fijos en mí.
- ¿Akane está aquí? – pregunto ansioso sin siquiera tomarme la molestia de darle los buenos días.
- No – dice ella y sé que está a punto de dedicarme un comentario mordaz, cuando su rostro cambia de perspicaz a preocupado en un instante, al notar mi inquietud. - ¿Por qué lo preguntas? ¿No ha ido a tu casa? ¿y no está en nuestra casa?
Lanza las preguntas una tras otra, sin darme tiempo de responder a ninguna.
Niego en un solo movimiento y me llevo una mano a la cabeza, enterrándome los dedos en el cabello sin contemplación y con angustia.
- Puede que ande por la Veta, ha estado llevando comida a las familias más necesitadas todos los días después de ir a verte, aunque hoy no se ha pasado por la canasta de pan – dice pensativa.
- Iré a buscarla – digo dándome la vuelta para salir del local. El mal presentimiento se hace cada vez más fuerte y me pesa en la boca del estómago como una piedra enorme.
- Yo preguntaré por ahí, ¿si la encuentras vendrás a decírmelo?
No le contesto y no sé si ha dicho algo más, porque ya estoy fuera, caminando velozmente. La gente se dispersa rápidamente abriéndome camino, como si yo fuera la plaga y con solo estar en un radio de menos de tres metros de mi les fuera a dar la lepra o algo. No los juzgo, tienen miedo. Después de lo de Ukyo, la gente nos rehúye a todos los involucrados, temerosos de que los agentes se la tomen contra ellos.
He caminado toda la mañana, sin atreverme a preguntarle a nadie sin la han visto, lo último que necesitamos es que algún agente y por consiguiente Thread se entere de la desaparición de Akane, eso podría complicarlo todo. De pronto mi corazón empieza a latir con más fuerza y un pensamiento que había estado apartando de mi cabeza se fortalece, ¿y si se la han llevado? ¿y si Hapossai la ha secuestrado y se la ha llevado al Capitolio? Desvió mis pasos y me dirijo hacia la estación del tren, cuando llego y veo que la máquina aún está aquí, mi corazón deja de latir con tanta violencia.
Después de indagar un rato y atreverme a preguntar casualmente por aquí y por allá, me he enterado para tranquilidad mía, que hoy no hay ninguna salida programada del tren fuera del Distrito y que además no ha habido muchos movimientos fuera de lo ordinario en la base de las fuerzas de la paz, a excepción de la vigilancia extra en la valla que rodea el Distrito.
Eso me da la pista que me faltaba, analizo seriamente ir al bosque a buscarla, pero la alambrada esta más vigilada que de costumbre, cada pocas horas, pasan unos cuantos agentes dando un rondín por los límites. No puedo arriesgarme sin estar cien por ciento seguro de que ella está ahí afuera, aunque casi podría apostarlo ahora que estoy casi seguro de que no la han secuestrado.
La campanilla repiquetea nuevamente cuando entro por la puerta, me encuentro con tres pares de ojos que me observan ansiosos. Yo sacudo la cabeza dando a entender que no la he encontrado y ellos hacen lo mismo en respuesta. Justo en ese instante la campanilla resuena de nuevo, todos nos giramos esperanzados para ver quien es, deseando que sea ella, pero solo es Tofu.
- Nada, se la ha tragado la tierra – dice nada más entrar.
Volteo a ver a Nabiki interrogante.
- ¿Qué? Te dije que preguntaría por ahí – dice encogiéndose de hombros. – Nadie sabe nada, nadie la ha visto, - dice intentando no sonar alarmada. – Y no te alteres, he sido cuidadosa, sé que de algo así no puede enterarse cualquiera.
- Mi pobre niñita, - dice el señor Soun – espero que no hayas tenido nada que ver con esto, - dice apretando con fuerza la mano que ha puesto en mi hombro.
Su voz suena dura, pero su rostro me indica lo asustado que está y supongo que él ve lo mismo en mí, porque afloja la mano, me da unas palmadas en el hombro pareciendo un poco culpable después de su acusación y se aleja a la trastienda. Lo escucho sollozar quedamente.
Sí supiera que está en lo correcto, que estoy seguro que soy el culpable de la desaparición de Akane, seguramente me hubiera partido la cara a golpes y yo se lo habría permitido, diablos incluso le habría dado un garrote para que me diera más fuerte.
Se hace tarde, he estado sentado en los escalones de la entrada de su casa por varias horas, me duele la tripa de hambre, pero puedo soportarlo, no es la primera vez que paso hambre y no es de gran importancia. No comeré hasta que ella aparezca. Escucho un portazo proveniente de la casa de Tofu y luego los fuertes pisotones desganados en la escalera de mi mentor, se acerca y se sienta a poca distancia de mí.
No me dice nada y yo no le digo nada, pero ambos estamos inquietos y preocupados.
Al rato veo con pánico una extraña procesión frente a mis ojos, caminando por el sendero y atravesando el arco de entrada a la villa, es la familia de Akane, escoltada por un par de agentes de la paz. Un hombre y una mujer malencarados.
Dos horas después escucho la puerta de la casa abrirse y luego su voz un poco tensa saludando y me vuelve el alma al cuerpo.
Cuando se acurruca en mi pecho no puedo sentir más que alivio. Alivio porque está con vida y aquí conmigo. Pensé por un segundo que había huido, que había decidido escapar al bosque y no volver nunca más, pero luego me di cuenta de que Akane jamás haría eso, ella no abandonaría a nadie que ama a su suerte, así que seguramente solo habría salido a dar un paseo, a tranquilizarse luego de la avalancha de cosas que han pasado estos días. Entonces el miedo me atenazó las entrañas de nuevo, porque tuve tanto miedo de que algo le hubiera pasado en el bosque, porque estaba seguro de que se las había arreglado para escabullirse allí. Sin embargo y a pesar de que tenía razón y algo le había pasado allá afuera, ella está aquí, durmiendo profundamente en mi pecho y no se como demonios voy a lograr protegerla y resarcir todo el daño que le he causado.
Los días pasan, Akane se ha partido el talón y está en cama, refunfuñando y molesta por no poder levantarse ni salir de la casa, la he visitado todos los días y tenemos una rutina, subo a su habitación la tomo en brazos y la bajo a la sala para que se recueste en alguno de los sofás de la sala frente a la chimenea, leemos, vemos televisión a petición de ella que extrañamente se ha obsesionado un poco con los ridículos programas del Capitolio y charlamos de cosas sin importancia, porque estamos seguros de que el Capitolio escucha todo lo que decimos, Akane se muestra gentil conmigo, aunque no me ha vuelto a pedir que me recueste con ella, ni que la abrace y yo tampoco me he atrevido a nada más que estrecharla en mis brazos cuando la subo o bajo de su habitación.
Mi madre viene también diariamente a revisar sus heridas, Ranko se pasa después de la escuela y le trae panes recién horneados que le envía su familia de la panadería, incluso Tofu se da la vuelta todos los días para molestarla con sus comentarios sarcásticos mientras yo me rio de sus interacciones, aliviado de que hasta el momento estamos a salvo. Solemos cenar todos juntos en su casa casi al anochecer.
Nunca la dejamos sola, todos nos rotamos para estar con ella y cuidarla. Un día se me ocurre algo para pasar el rato y que ella se distraiga.
- ¿Qué es eso? – pregunta con los ojos chispeantes de curiosidad, cuando entro a su habitación.
- Es un viejo libro de mi padre y me gustaría tu ayuda para continuar con su legado, ¿Qué te parece? – le digo poniendo sobre la cama el viejo y grueso libro encuadernado en cuero curtido de venado.
- ¿A qué te refieres? – me pregunta ya sin mirarme a mí, ojeando con cuidado el viejo libro, pasando con cuidado la punta de sus dedos sobre el suave cuero, los dibujos y la rudimentaria caligrafía de mi padre. – Oh, - dice comprendiendo de que va el libro después de ojearlo por unos minutos más. - ¡Me encantaría!
Sonrío. – Entonces, ¿qué te parece si te traigo tus cosas? o ¿prefieres que bajemos a tu estudio?, puedo llevarte en brazos si quieres. – Deja de mirar el libro y sus orbes avellanados me observan a mi entonces, entrecierra los ojos levemente y desvía la mirada, pensativa de pronto.
- Yo… estoy intentando recordar si mi más reciente pintura, una que empecé hace poco está cubierta. – Dice mordiéndose el labio. - No me gusta que vean mis pinturas antes de que las termine, a veces incluso aun después de que las haya terminado, - me explica muy seria, la alegría y el entusiasmo por el nuevo proyecto se ha esfumado.
El momento ha llegado. Tenemos que hablar de esto ahora. Me armo de valor, aunque me han empezado a sudar las manos y me acerco a la cama, aparto el libro y me siento frente a ella. Trago duro, no sé cómo reaccionará. No me importa hablar de esto en la casa y que nos escuchen los del Capitolio, sé que el presidente conoce mis sentimientos, ya no tengo nada que esconder sobre esto, por eso empiezo a hablar.
- Ya… ya la he visto, - confieso atento a su reacción.
Ella alza nuevamente sus enormes ojos, tan expresivos, bordeados de largas pestañas.
- La pintura que no has terminado. La de Ukyo y yo en mi casa.
- ¿Qué?, ¿Cuándo?, - pregunta con el entrecejo fruncido, bastante molesta y confundida.
- Lo siento, no era mi intención husmear en tus cosas, - le aclaro de inmediato – el día que, el día de tu accidente – le digo y ella se ruboriza avergonzada – yo, entré por la ventana de tu habitación, no habías ido a mi casa y quería verte. Llamé a tu puerta por más de diez minutos, lo juro, – hablo cada vez más rápido con la voz un poco chillona. - Me preocupé, así que decidí entrar por ahí, pero no estabas en tu habitación así que decidí buscarte por la casa y pensé que podrías estar en tu estudio y toqué y…y… - mi voz ahora es lenta y ha bajado unos cuantos decibelios. - Lo lamento Akane, por la intromisión en tu privacidad, porque te has lastimado, por todo, soy un idiota y lo que viste esa noche no es lo que…
- No importa – me interrumpe, - no tienes por qué darme explicaciones.
- ¡Claro que tengo que darte explicaciones, estamos comprometidos!
- ¡No! ¡No tienes que hacerlo! ¡El maldito compromiso es falso! - grita interrumpiéndome de nuevo - Y de todos modos no importa. Por que te prometí que estaría a tu lado sin importar nada y eso es lo que haré, - me dice con los ojos brillantes y la voz ahogada.
- Akane – susurro su nombre suplicante, me arde la garganta, me quema decir su nombre, tomo sus manos acercándome más a ella. – Perdóname – imploro con la voz temblorosa – sé que soy un imbécil y no te merezco en ningún universo. Pero lo digo en serio. Esa noche – ella hace el amago de interrumpirme de nuevo y no se lo permito porque me apresuro a hablar antes de que ella lo haga, - esa noche estaba consumido por la culpa ya que lo que le sucedió a Ukyo fue un mensaje de parte del presidente para mí, estaba confundido y destrozado, ese día te lo confesé todo y me sentía una mierda. Lo que hice no estuvo bien y sé que no tengo excusa, pero debes saber que nunca debió suceder, fue un error que nunca volveré a cometer, Ukyo ni siquiera lo recuerda y lo agradezco porque no quiero tener que explicarle una vez más que ha malinterpretado mis acciones.
- Malinterpretado, - dice ella paladeando la palabra y una risa amarga brota de sus labios, – si que eres idiota, la besaste Ranma, eso no se malinterpreta, la has besado en más ocasiones de las necesarias ¿no crees?, tus acciones contradicen tus palabras – su voz tiembla con ira apenas contenida.
- Lo sé, por eso digo que soy un imbécil.
- ¿La amas?
- Yo… sí, - contesto derrotado, ella sonríe irónicamente y suelta sus manos de las mías – pero como amiga, Akane, - le aclaro rápidamente desesperado tomando de nuevo sus manos – a ti te amo como nunca he amado a nadie, vamos a casarnos y te juro que intentaré hacerte feliz por todos los medios, sé que no es lo que habríamos escogido, ni tu ni yo pensábamos casarnos jamás, pero si hubiera estado en mis planes hacerlo, antes de todo, - digo pensando en los juegos, el Capitolio, en mi castigo. - Te habría elegido a ti, siempre a ti y, aunque no lo creas, eso es lo único que me hace feliz en estos momentos, pensar que algún día, nos casaremos, viviremos juntos y podré dormir a tu lado abrazándote cada noche hasta que te quedes dormida.
- Hay Ranma – dice suavemente al borde de las lágrimas, luego de varios minutos de tenso silencio. -Por el momento no me siento capaz de perdonarte, al menos no completamente, – dice mirándome fijamente con un fulgor extraño en los ojos. - No romperé mi promesa, permaneceré a tu lado, pero si vuelves a hacer algo así o si vuelves a ocultarme algo, te juro, que jamás, jamás podré perdonártelo, serás solo un aliado para mí. Si no estás de acuerdo decídelo ahora mismo porque no estoy jugando, hablo muy en serio.
Trago duro, no esperaba menos.
– Yo tampoco estoy jugando, de ahora en adelante, no más secretos, no más dudas, no puedo prometerte que no haré idioteces porque esta inherentemente fusionado en mi ADN, pero – le digo cuando veo un atisbo de sonrisa en sus labios, - puedo jurarte que nunca más volveré a dudar de mis sentimientos y haré todo lo posible porque me perdones.
- Intentaré hacerlo, - dice y por fin una suave sonrisa se cuela en sus labios.
- ¿Puedo besarte? – le pregunto tímidamente con la esperanza de que no me rechace.
Parece dudar unos segundos y luego mientras sus mejillas se sonrojan furiosamente asiente mirándome con ojos brillantes.
Acerco mis labios a los suyos con lentitud, la he extrañado tanto estos días y no quiero perder ni un detalle de su hermoso rostro, la estrecho con cuidado entre mis brazos, perdiéndome en otro universo como siempre me pasa cuando la beso, todo desaparece a nuestro alrededor, nada importa más que ella, paladeo la dulzura de su aliento. Toco su suave y cálida piel debajo de la blusa del pijama, el beso se intensifica cuando ella responde al beso con intensidad, enterrando los dedos de sus manos en mi cabello, acercándome más a ella, queriendo fundirse conmigo.
Nuestra respiración se agita y el fuego en mi interior arde con ímpetu como hace mucho tiempo no lo hacía, no hay malos recuerdos entorpeciendo el momento, solo está ella en mi mente, sus pequeñas manos recorriendo mi espalda y costados acercándome más a ella.
Siento un hambre voraz por sentirla en todos los aspectos, me aparto de sus labios y beso su cuello con desesperación, mis manos, autónomas, luchan por arrancar la ropa que cubre su cuerpo.
Estoy perdido.
Me apodero de nuevo de sus labios y recorro el interior de su boca arrancando un gemido gutural de sus labios lo cual solo hace que mi pasión se desboque y un sonido casi animal salga de mi garganta cuando por fin mis manos se apoderan de sus pechos desnudos, rápidamente mis manos son reemplazadas por mis labios en sus pechos, ella jadea sorprendida y espero que complacida. Sonrío con un pecho en mi boca satisfecho de su reacción. La habitación de pronto se siente sofocada, nuestras respiraciones agitadas rompen el silencio de la casa que por suerte está sola para nosotros. La necesito con urgencia, como nunca antes la había necesitado, quiero fundirme con ella, quiero que seamos una sola entidad, todo mi ser palpita ansioso por enterrarme en su cálida humedad. Lucho para desatar el nudo del pantalón de su pijama mientras no paro de besarla, hago un camino que sube desde sus pechos hasta su boca y nuevamente me apodero de sus labios, no pienso en nada más, mi cerebro está fundido. La quiero, la necesito, ahora, no puedo esperar, gruño impaciente mordisqueando sus labios, cuando el nudo se desata y yo intento introducir mi mano debajo de su ropa interior, ella toma mi mano y me detiene.
- E…espera – dice con voz trémula. – Yo, te amo, pero…no…no creo que…
Me detengo de inmediato ante su petición. Con lentitud la cordura vuelve a mí y me doy cuenta de todo lo que está sucediendo, su semidesnudez y la mía propia porque no sé en qué momento me despojé de la camisa, nuestras respiraciones agitadas, el calor en la habitación, la punta de mis dedos rozando el inicio de los rizos que cubre su monte de venus, su mano deteniendo el avance de la mía hacia el sur de su cuerpo.
- Lo siento – le digo de pronto avergonzado y saco la mano de debajo de su ropa interior. La realidad me golpea con fuerza, ella está herida, en muchos más sentidos que solo físicamente por la caída cuando cruzó la valla, sino por todos mis errores.
Ella se muerde el labio, nerviosa, furiosamente sonrojada y con los ojos extremadamente brillantes y las pupilas aun dilatadas por la excitación. Avergonzada se cubre los pechos desnudos cruzando los brazos.
Sonrío al verla porque está más hermosa que nunca y porque quiero tranquilizarla.
- Entiendo, no es el momento apropiado. Esperaré hasta que estés lista – le digo y la cubro con la manta hasta el cuello, luego acuno su rostro en mis manos y le doy un casto y rápido beso en los labios. Ella sonríe.
- ¿Está bien? – pregunta ella aún insegura, pensando no sé qué cosas de mí.
- Por supuesto, no te presionaré, tenemos toda una vida para… bueno… ya sabes, - le digo de pronto avergonzado - recuerda que serás mi esposa – digo sonriendo, un poco frustrado no voy a negarlo, porque la deseo con locura, pero estoy dispuesto a esperar por ella, hasta que me perdone y se sienta cien por ciento segura de que quiere hacer esto conmigo.
Ella suspira profundamente aliviada.
- No quiero que pienses que no quiero hacer esto contigo por lo que me contaste, por todo lo que tuviste que pasar…
Entiendo, se refiere a lo del Capitolio. Una oleada de vergüenza me inunda y me separo un poco más de ella, rehúyo su mirada y empiezo a buscar mi camisa, está en el piso echa una bola, la recojo y me pongo de pie para ponérmela.
El momento está muerto y enterrado.
- Espera, - me dice tomándome de la muñeca cuando estoy decidido a salir de la habitación. – Eres tan idiota – dice sonando frustrada, casi gruñendo. – Te lo digo en serio, eso no me importa para nada, dijimos que haríamos como si no hubiera pasado, es solo que creí que era necesario que te lo aclarara para que no te hicieras una idea errónea.
- En realidad ni siquiera se me había pasado por la cabeza hasta que lo mencionaste – le digo francamente, sin saber cómo sentirme al respecto.
- Oh… soy una idiota, ¿cierto? Mierda.
Una carcajada sincera me brota del pecho. - ¿Acaso dijiste mierda? – le pregunto divertido, me parece super gracioso escucharla maldiciendo, la observo mirándome con el ceño fruncido y un mohín en los labios, cubriendo sus pechos con una mano, intentando que la frazada no resbale, estirada en una posición bastante incómoda sin soltar mi muñeca con la otra mano, con el cabello revuelto, las mejillas sonrojadas. Simplemente preciosa.
- ¿Acaso no puedo maldecir? – pregunta desafiante.
- Puedes hacer lo que quieras y yo estaré encantado de oírte – le digo con una sonrisa lo cual parece calmarla y a mí también.
- Mira, - digo suspirando - perdóname por todo – nuevamente me siento a su lado – no te presionaré, hablo en serio e intentaré hacer todo lo que pueda para que me perdones todo lo demás, así que ahora, ¿quieres que empecemos con el libro o prefieres descansar un rato más?
- Con el libro está bien, pero – se aclara la garganta – ¿te importa si me visto primero? – pregunta con las mejillas furiosamente sonrojadas.
- En realidad me encantaría verte dibujar semidesnuda si me lo preguntas preciosa, – le digo con la voz más sexy que consigo, casi un ronroneo, lo cual prácticamente hace que salga humo de su cabeza y su rostro resplandezca furiosamente en rojo brillante. – Jajajaja – rompo en carcajadas.
- Eres un pervertido – me dice arrojándome una almohada, pero su voz tiembla mientras aguanta la risa. – Podrías ir por mis cosas al estudio por favor y mientras yo me visto.
Salgo de la habitación sintiéndome ligero y feliz. Creo que voy por buen camino hacia su perdón absoluto.
Pasamos el resto del día concentrados en el libro que es una especie de guía de plantas comestibles y medicinales del Distrito. Yo nunca he añadido nada más al libro porque realmente soy pésimo para dibujar y mi letra no es la mejor, por suerte Akane es muy talentosa para el dibujo y la pintura; su letra y ortografía son impecables también, además de que conoce bien las plantas que le describo. Algunas no las conoce y hace bocetos hasta que estoy satisfecho del resultado y luego los plasma en el libro.
Los días pasan y nosotros trabajamos en el libro, Ella dibuja y colorea las imágenes de las plantas, luego escribe las descripciones que le doy al pie de la letra con su bella escritura, mientras yo me pierdo en su belleza.
Trabajamos en un escritorio que hemos traído su padre y yo de otra habitación y lo hemos colocado junto a la ventana por la cual entra la luz del sol.
Cuando Akane se enfoca en sus dibujos, es como si se fuera a otro mundo, su hermoso rostro se transforma y sus ojos parecen ver más allá del papel, su semblante es pura concentración, suele morderse el labio inferior o a veces saca la punta de la lengua y la aprieta entre los labios. Adorable. Los rayos del sol arrancan reflejos de distintos tonos de azul a su cabello, me pierdo en la piel de su rostro que parece recubierta de una fina capa de terciopelo dorado casi invisible, si no te fijas con detenimiento y sus largas pestañas que casi rozan sus mejillas. De vez en cuando me mira de reojo observándome con esos hermosos ojos avellanados que se ven aún más claros por la luz solar y sonríe suavemente.
La amo.
Últimamente no hemos tenido tantos cortes de electricidad, y estoy seguro de que es para mantener la valla electrificada en todo momento, por lo tanto, después del atardecer dejamos el trabajo en el libro y Akane me arrastra con ella para que veamos televisión en la sala de estar, es francamente desquiciante y odioso, cambia de canal una y otra vez.
Normalmente solo vemos televisión cuando es obligatorio, para anuncios especiales, los Juegos del Hambre y recopilaciones de cada uno de los 74 juegos que ha habido, propaganda del gobierno o exhibiciones del poder del Capitolio, pero me he fijado que está obsesión es distinta, no sé como preguntarle que sucede hasta que un día observo fascinado su concentración cuando deja de hacer zapping al encontrar un canal de noticias en el que hay un reportaje sobre los Días Oscuros. Aparecen restos quemados y derruidos del Distrito 13, específicamente del Edificio de Justicia, luego de un rato aparece una reportera enfundada en un traje que la protege de la radiación, de pie delante del Edificio de Justicia. A través de la máscara informa que, por desgracia, un nuevo estudio acaba de determinar que las minas del 13 siguen demasiado tóxicas para su explotación, pero noto algo extraño, en la esquina superior derecha del video frente al edificio ha pasado al menos tres veces el mismo sinsajo volando, estoy seguro. Es como si la reportera estuviera superpuesta en la imagen que se repite una y otra vez.
Observo a Akane que presta atención a la imagen con los puños apretados, ahora estoy seguro, eso es lo que ella estaba buscando, ¿de qué se trata? ¿Cómo sabía que buscar? ¿qué más hay en el 13 que el Capitolio no puede o no quiere mostrar? Por obvias razones no puedo preguntárselo en voz alta, pero al día siguiente mientras trabajamos en el libro, arranco una de las hojas, tomo un lápiz que ella no está usando y discretamente escribo las preguntas que me carcomen. Me sonríe cuando pongo el papel frente a ella y entonces empieza a escribir furiosamente. Me lo cuenta todo con detalle sobre Bonnie y Twill, los levantamientos en el 8 y lo que sospechan del 13, ya me lo había contado todo bastante resumido y con bastante poca información, pero leer ahora todo con detenimiento de su puño y letra hace que mi corazón se dispare y el miedo me atenace las entrañas por lo que pretende.
Quiere la revolución y aunque entiendo porque lo desea, maldita sea sí que lo sé, tengo miedo por ella, por nuestras familias y amigos, por lo que le pasaría al Distrito si lográramos que haya un levantamiento en el 12, quizá también terminaríamos destruidos como el 13 o en aún peores condiciones que el 8 según lo que le dijeron esas mujeres a Akane.
No sé si disuadirla o no y aunque quisiera hacerlo no estoy muy seguro de que me haga caso, así que solo escribo "debemos planearlo con calma y hablarlo con Tofu", sé que no cambiará de idea pero al menos Tofu le hará entrar en razón sobre a lo que nos enfrentamos completamente, no solo se trata de salvar nuestro pellejo, a mí me han destrozado en el Capitolio junto a otros vencedores y tengo una idea vaga de la maldad y el poder que tienen, pero estoy seguro que yo solo he visto la punta del iceberg en cuanto a su crueldad y capacidad de destrucción y eso me da pavor.
Akane
Después de mi charla escrita con Ranma me cuesta demasiado quedarme quieta, quiero descubrir más sobre el Distrito 13, quiero ayudar a la causa contra el Capitolio, necesito hacer más que quedarme de brazos cruzados, tengo que proteger de alguna manera a Ranma y a nuestras familias, pero he cedido a la petición de Ranma, lo hablaremos cuando se dé la oportunidad con Tofu, pero parece que eso nunca sucede, el tiempo pasa y cuando por fin el invierno llega a su fin puedo empezar a usar el pie de nuevo, la madre de Ranma me ha dado algunos ejercicios que debo hacer y me deja caminar un poco sola, me siento cada día mejor. He decidido que mañana convenceré a Ranma y a Tofu de ir al centro, y mientras caminamos hasta allá hablaremos del tema, ya he preparado todas las notas explicando todo para dárselas a Tofu y que las lea mientras caminamos, llevaré por supuesto más papel y lápiz para que el escriba sus ideas, esto tiene que funcionar de alguna manera. Tenemos que hacer algo.
Cuando abro los ojos lo primero que veo es a Venia, Octavia y Flavius observándome con enormes sonrisas.
- ¡Sorpresa! – chillan al unísono - ¡Hemos llegado antes!
Demonios, la maldita sesión.
- Vaya, sí que ha sido una sorpresa - digo forzando una sonrisa y me levanto para lo que seguramente será un día de torturas para mí.
Después de los histerismos acostumbrados por mi deteriorado estado de belleza, los tres se ponen manos a la obra. Me meten en una bañera llena de sustancias desconocidas con aromas bastante dulzones y empalagosos, pero que debo admitir que me dejan la piel como la seda, bastante agradable, de hecho. Me depilan todo el vello del cuerpo como acostumbran, aunque debo agradecer que no me hacen la cera porque solo debo estar sin vello por este día. Despuntan mi cabello y lo estilizan dejándolo bastante lindo, debo admitir y luego pasan al maquillaje. Como siempre tienen miles de noticias que contarme y yo hago lo de siempre, contestar en automático unos cuantos "oh", "maravilloso", "¿cómo es posible?" e incluso un "¡no te creo!" de vez en cuando y luego me desconecto hasta que Octavia hace una observación que me llama la atención sobre no poder conseguir camarones para una fiesta.
- ¿Y porque no pudiste conseguir los camarones? ¿no es temporada? – pregunto.
- Ay, Akane querida ¡llevamos semanas sin tener nada de marisco!, - exclama dramáticamente Octavia, - ya sabes por lo del huracán en el 4, tienen algunos problemas con el clima, ¡y los más perjudicados somos nosotros!
Analizo las noticias, y recuerdo la furia apenas contenida en el 4 durante la Gira de la Victoria, el supuesto huracán y de pronto estoy segura de que ha habido un levantamiento en el 4.
Les pregunto fingidamente interesada sobre las dificultades que han tenido estas últimas semanas durante el invierno y ellos por supuesto parlotean sin parar sobre todas sus "desgracias". Cuando terminan conmigo, lista para la sesión fotográfica con los vestidos de novia, me he enterado de varias cosas interesantes sobre la falta de varios productos: mariscos (del 4), chips musicales y algunos aparatos electrónicos (del 3) y telas y lazos (del 8). Estoy segura de que hay levantamientos en cada uno de esos distritos lo que me hace temblar de temor y emoción.
- Mi chica en llamas, - dice a modo de saludo Cinna, - no estés nerviosa, te verás divina en cada uno de los vestidos, - dice envolviéndome en un abrazo de oso cuando entra, sorprendiéndome agradablemente.
Supongo que lo ha dicho porque me ha visto temblar, aunque lo ha interpretado mal y estoy agradecida de que no descubran los verdaderos motivos de mis nervios.
- ¡Cinna que gusto verte de nuevo! – Exclamo sinceramente mientras le devuelvo el abrazo con fuerza.
Me pregunta por la fina cicatriz rosada que me ha quedado en el talón y yo les explico a todos como "resbalé y caí en el hielo" razón por la que se atrasó esta sesión por tanto tiempo. No sé por qué, pero estoy segura de que al menos Cinna no se cree la historia de la caída en el hielo, aunque no me hace más preguntas y se limita a arreglar unos cuantos detalles de mi maquillaje y peinado.
En la planta de abajo han vaciado todo el salón y lo han iluminado con varias luces. Hinako se la está pasando bomba dando órdenes por aquí y por allá para cumplir con los horarios, lo que es bueno porque se trata de nada menos que de seis vestidos, y cada uno requiere del tocado o velo, los zapatos, las joyas, el peinado, el maquillaje, el escenario y la iluminación correspondientes. Toda una locura. Encaje color crema con rosas rosadas y tirabuzones. Satén color marfil con tatuajes dorados y hojas de ornato. Un vestido cubierto de diamantes y un velo enjoyado iluminado a la luz de una luna artificial. Pesadísima seda blanca con mangas que caen desde las muñecas que arrastrarán en el suelo y cientos de perlas. Encaje y terciopelo con hilo de oro y una cola de casi tres metros.
En cuanto aprueban unas fotos pasamos de inmediato a las siguientes, me siento como masa para pan, que moldean una y otra vez amasándola. Kasumi que se ha quedado en casa se las arregla para darme de beber sorbos de té de vez en cuando y uno que otro bocadillo de jamón y queso y, para cuando terminan conmigo, estoy muerta de hambre y de cansancio, además de que me duele horrorosamente el pie lastimado y ni decir de la pierna con la prótesis por la culpa de tanto zapato demencial. Tenía la esperanza de hablar un poco con Cinna porque sinceramente me alegro de verlo, pero Hinako se lleva a todos en cuanto terminan y tengo que conformarme con la promesa de una llamada telefónica.
Después de que se han marchado me ducho para quitarme los kilos de maquillaje y los tintes de la piel y el cabello. Antes del anochecer llega Nabiki y mi padre para cenar conmigo, todos están muy alegres y relajados, creo que es porque piensan que tanto Ranma como yo estamos fuera de peligro, que el Capitolio ha perdonado nuestra intromisión en el asunto de los latigazos, ya que nadie destinaría tantos recursos en alguien a quien planean matar. Tengo mis dudas y además estoy un poco triste porque hoy no he visto a Ranma supongo que no lo han dejado venir para que no me viera en alguno de los vestidos. Una tonta tradición del Capitolio, en la que supuestamente si el novio ve a la novia con el vestido antes de la boda, tendrán pésima suerte en su matrimonio. Estupideces, nosotros ya tenemos suficiente mala suerte sin supersticiones bobas.
A la mañana siguiente me siento con bastante energía a pesar del infierno que fue el día anterior. Me levanto temprano y sola, como de costumbre porque mi familia se ha ido antes del amanecer a la panadería. Siento la imperiosa necesidad de hablar con Ranma y Tofu sobre todo lo que está sucediendo. Me dirijo a la casa de Ranma y veo salir a la ya no tan pequeña Ranko de su casa con rumbo a la escuela, es cada día más alta y hermosa, con ese brillante cabello rojo y esos vibrantes ojos azules tan similares a los de su hermano.
- ¡Hola Akane! – exclama sonriente al verme, - ¿Cómo sigue tu pie? – pregunta con un aire profesional, lo cual me hace sonreír, porque deja de ser niña para convertirse en sanadora en un instante.
- Mucho mejor gracias a ti y a tu madre, - respondo. - ¿Ranma está despierto?
- Todavía esta dormido el muy flojo, - dice mientras termina de bajar los escalones de la entrada dando saltitos, dejando su papel de sanadora para convertirse de nuevo en la niña que es. - Pero podrías ir a despertarlo con un beso, - dice guiñándome y suelta una risita.
Rio y me sonrojo por su comentario, vaya con esta niña ya no tan niña.
– Creo que lo dejaré dormir un poco más – digo y ella me hace una trompetilla.
- Uy que aburrida. Entonces nos veremos más tarde – dice sonriente y se despide con la mano mientras se marcha dando saltitos por la vereda.
Cambio de rumbo y me dirijo a la casa de Tofu, aunque no con muchas esperanzas porque Tofu no es muy madrugador, pero me sorprende verlo en la cocina cuando me asomo por la ventana. Entro y escucho a Hazelle, la madre de Ukyo barriendo la planta alta. Tofu no está borracho como solía estarlo antes de la prohibición en el distrito, pero tampoco lo veo caminar muy estable, esta solo un poco bebido. Supongo que los rumores sobre la vuelta a las andadas de Ripper la vendedora de licor ilegal, son ciertos. En cuanto me ve me sugiere dar un paseo, lo cual me sorprende un poco, pero me alegra ya que tenemos mucho de que hablar.
Como los dos nos entendemos sin palabras y luego de que él leyera y posteriormente quemará las notas que había preparado el día anterior, en pocos minutos nos hemos dicho todo, aunque a decir verdad Ranma ya le había adelantado algunos temas por lo que me dijo, además me ha contado sobre los rumores de levantamientos en el 7 y el 11. Lo que significa que al menos casi la mitad de los distritos han intentado revelarse. No tengo idea de como se ha enterado de esas cosas porque no me lo dice y aunque le preguntara estoy segura de que no me lo diría.
Después de una acalorada discusión sobre la posibilidad de que el distrito 12 se uniera a la rebelión, Tofu destruyo mis esperanzas al afirmar que no estábamos preparados para organizarnos y que, además, éramos demasiado pocos y débiles para tener éxito. También me advirtió sobre las terribles consecuencias que sufriríamos si intentáramos algo así y de las cuales ya me daba una idea después de la conversación que tuve con Bonnie y Twill, las mujeres que escaparon del distrito 8. Luego de varios minutos de silencio sopesando todo lo que hemos hablando y de digerir la aplastante verdad que echa abajo mis esperanzas de un levantamiento en el 12, me atrevo a preguntarle sobre el 13, pero él nuevamente entierra mis esperanzas, alegando que lo de las imágenes y la reportera sobrepuesta debe ser solo para reducir gastos. No hay posibilidades seguras en el 13 y no vale la pena volar hasta allá a exponerse a la radiación solo para hacer un reportaje. Así que, en conclusión, la esperanza de que el 13 haya sobrevivido hasta el día de hoy y que el Capitolio los deje en paz es solo el tipo de rumor al que la gente desesperada se aferra.
- Tenía esa esperanza – me lamento.
- Sí, porque estás desesperada, - me dice él.
Y no se lo discuto porque tiene razón.
Ranma
No he visto a Akane desde ayer y no es porque no haya intentado verla, sino porque Hinako (a la cual me sorprendió ver en su casa), prácticamente me cerró la puerta en la cara luego de decir que el novio no debía ver a la novia con el vestido, antes de la boda, claro no sin antes saludarme dándome un beso en cada mejilla y chillar diciendo lo encantada que estaba de verme de nuevo.
Esta mañana cuando desperté y fui a su casa a buscarla no la encontré y tampoco a Tofu, más tarde fui a la panadería a buscarla, pero Nabiki me dijo que se había marchado poco antes de que yo llegara, frustrado me dirijo de nuevo a la Villa, ansioso por verla. En el camino me encuentro con Ranko, que vuelve de la escuela muy nerviosa porque los profesores les anunciaron que hoy por la noche habrá un programa televisivo obligatorio.
- ¡Creo que es la sesión de fotos de Akane! – exclama.
- No puede ser Ranko, apenas la hicieron ayer. Es demasiado pronto, - le digo para nada convencido.
Me arrastrara con ella a casa y no me queda más remedio que ir con ella, cuando el programa termine iré a buscar a Akane. La verdad es que casi no he pasado tiempo con Ranko porque casi siempre estoy metido en casa de Akane, así que decido complacerla pasando tiempo con ella como hace mucho no lo hacía.
Mamá y ella han estado más tiempo en casa últimamente, parece que la llegada de la primavera ha traído consigo un aire de tranquilidad y esperanza al distrito, los castigos físicos han disminuido bastante, por lo tanto, mi mamá y mi hermanita no han tenido que atender a tantos heridos como lo estuvieron haciendo luego del incidente de Ukyo.
Esta tarde cenamos juntos y al punto de las 7:30 pm estamos los tres frente al televisor viendo a Pantimedias Taro con su vibrante cabello azulado en la pantalla frente al centro de entrenamiento y descubro con agrado que las sospechas de Ranko son verdad. Taro habla sin cesar de las próximas nupcias de los aclamados amantes trágicos del distrito 12.
Presenta a Cinna, el estilista de Akane, quien se ha convertido junto a Portia, en una estrella de la noche a la mañana. Ya que diseñaron los trajes en llamas de nuestro desfile y entrevistas del año pasado que, según los Capitolinos, marcaron un antes y un después. Luego de unos minutos nos piden que observemos con atención la pantalla gigante que está detrás de ellos.
Y veo con asombro a mi hermosa peli-azul. Me entero de que al principio eran 12 vestidos de novia, pero después de un proceso de selección han elegido los mejores diseños, al parecer en el Capitolio han tenido la oportunidad de votar por sus favoritos y como no me han "invitado" al Capitolio desde la Gira, de lo cual estoy más que agradecido, no me he enterado de nada.
Todo esto culmina en las imágenes de Akane enfundada en seis distintos vestidos de novia, cada uno más espectacular que el otro, no me imagino lo cansado que debió ser para ella el día de ayer, pero lo cierto es que se ve absolutamente deslúmbrate y hermosa, la multitud reacciona con gritos y vítores de emoción a sus vestidos favoritos y abuchean los que no, para mí, Akane está preciosa en cada uno de ellos, y no puedo evitar que mi corazón se hinche de emoción cada vez que aparece una nueva imagen de ella, no puedo creer que realmente esto esté pasando, que nos vayamos a casar de verdad. Mi mente vuela imaginándome mientras le arranco del cuerpo alguno de esos vestidos en la noche de bodas y, de pronto el matrimonio no me parece tan mala idea.
- Cierra la boca o se te caerá la baba hermano, - dice riendo Ranko y luego ella y mi madre ríen contentas.
- No estoy babeando, - digo indignado lo cual las hace reír aún más. – Además, ¿no se supone que no debo verla vestida así antes de la boda?, - digo molesto por las risitas burlonas y recordando que Hinako no me permitió ver a Akane el día anterior.
- Cierto, quizá no lo pensaron bien, - dice mi hermanita y luego deja de prestarme atención nuevamente chillando emocionada al ver a Akane en un vestido de seda y perlas.
- ¡Hagamos que Akane Tendo se case con estilo! ¡Voten por sus favoritos! - Aúlla Taro y la multitud ruge en respuesta.
Luego, cuando he decidido que tengo suficiente y estoy poniéndome de pie para salir a buscar a Akane, Taro dice que sigamos la transmisión ya que el presidente tiene un anuncio muy importante que darnos. Me dejo caer de inmediato nuevamente en el sofá con el terrible presentimiento de que algo muy malo está a punto de pasar.
- Este año se celebra el setenta y cinco aniversario de los Juegos del Hambre, ¡y eso significa que ha llegado el momento del vasallaje de los veinticinco! – dice Taro emocionado.
- ¿Qué es lo que harán? – pregunta Ranko.
- No estoy segura, creo que debe ser la lectura de la tarjeta, - responde mi madre con la voz apagada.
Parece solemne y distante, como si rememorara algo.
Suena el himno y la garganta se me contrae del asco al ver al presidente, una pesada nube de rabia me envuelve. Lo odio tanto. Camina hacia el escenario, un joven vestido de blanco lo sigue detrás con una sencilla caja de madera en las manos. Termina el himno y el presidente empieza a hablar recordando los Días Oscuros, la rebelión por la cual surgieron los Juegos del Hambre. Cuando se elaboraron las reglas de los juegos y se determinó que cada 25 años se conmemoraría un Vasallaje de los veinticinco. Una versión ampliada de los asesinatos por la rebelión.
Una amenaza muy directa debido a los recientes levantamientos en los distintos distritos.
El presidente nos cuenta lo sucedido en los anteriores Vasallajes.
- El veinticinco aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que sus hijos morían por culpa de su propia violencia, todos los distritos tuvieron que hacer elecciones y votar por los tributos que los representarían.
Me pregunto lo que habrán sentido al tener que elegir a los niños que mandarían al matadero. Saber que cuando saquen tu nombre de la urna, ha sido porque tus vecinos han votado por ti.
- En el cincuenta aniversario, como recordatorio de que murieron dos rebeldes por cada ciudadano del Capitolio, todos los distritos enviaron el doble de tributos a los Juegos – continúa diciendo el presidente.
Me imagino teniendo que enfrentarme a 47 enemigos en lugar de 23, peores probabilidades, menos esperanza, más niños muertos, violencia multiplicada. Ese año fue la victoria de Tofu.
- Tenía una amiga que fue ese año, - dice mi madre – Maysilee Donner la hermana gemela de la esposa del alcalde. La madre de Konatsu, - dice y me mira unos instantes, luego continúa hablando. - Sus padres eran los dueños de la tienda de dulces. Después de ese año me regalaron el pájaro cantor de su hija. Un canario.
Recuerdo entonces que mi madre no es de la Veta, dejó atrás su vida de comerciante porque se enamoró de mi padre y se casó con él. Mis abuelos, sus padres se opusieron rotundamente a reconocer ese matrimonio, cortaron toda comunicación con ella y además hicieron como si Ranko y yo no existiéramos, hasta sus últimos días. Nunca llegué a conocerlos realmente, a pesar de que siempre le preguntaba a mi madre sobre ellos. Una vez mientras caminabamos por la plaza con mi padre, vi a un anciano de pie fuera de la botica, mirándonos fijamente, en especial a Ranko que se parecía mucho a mi madre en su juventud. Cuando le pregunté a mi papá quién era, me dijo de quien se trataba y al poco tiempo, cuando conseguí el coraje suficiente para ir a visitarlo y decirle unas cuantas cosas, el anciano ya había fallecido, al igual que su esposa lo había hecho poco tiempo antes. Mi madre estuvo triste por días.
En fin, lo que trato de explicar es que ella tuvo una vida antes de la Veta, amigos, entre los cuales se encontraba esa tal Maysilee de la que nunca había escuchado antes y ahora sé por qué, no creo que a mamá le guste recordar en que circunstancias perdió a su amiga.
- Y ahora hemos llegado a nuestro tercer Vasallaje – dice el presidente lo que me saca de mis cavilaciones al instante, el chico de blanco da un paso al frente y levanta la caja a la altura del presidente que está sobre un banquillo en el podio, la abre y se ven las filas ordenadas de cientos de sobres amarillentos en vertical. El presidente extrae un sobre marcado simplemente con el número 75, mete el dedo en el sobre y extrae una tarjeta de papel. – En el setenta y cinco aniversario de los Juegos del Hambre, como recordatorio a los rebeldes de que ni siquiera los miembros más fuertes son rival para el Capitolio, los tributos de este año serán elegidos del grupo actual de vencedores.
Mi madre deja escapar un chillido y Ranko se tapa la cara con las manos.
Yo tardo un poco más en comprender ¿Qué quiere decir? ¿El grupo actual de vencedores?
¡Maldito sea Hapossai! Serpiente asquerosa. Encontró la manera de deshacerse de nosotros, de hacernos pagar.
Es una sentencia de muerte.
Akane tiene que volver a la arena porque es la única vencedora aquí en el 12 y por supuesto yo volveré con ella, porque no la dejare ir sola de ninguna manera.
Esta vez, quizá ninguno salga con vida. Yo no volveré a casa nuevamente, de eso estoy seguro.
Unos minutos después, afuera escucho cristales romperse, a Tofu maldiciendo como loco.
Continuara….
OH MAIGA… Jejeje así quedé, ¿qué les pareció? Esa Akane tiene corazón de pollo y perdona muy facilito ¿no creen? Me enoja, pero que se le puede hacer, así es ella, aunque por supuesto que después se las cobrara o quizá ya lo hizo al dejar a Ranma con unas poderosísimas blue balls, jajajaja.
No tengo mucho más que agregar más que mi agradecimiento por sus reviews, como siempre, recuerden que ustedes son quienes me impulsan a seguir escribiendo esta historia. Los adoro.
Gracias por sus reviews a:
SARITANIMELOVE: Holis chula, ya sé, pobre Akane se dio el mad…porrazo de su vida, jejeje. Siempre es un placer leer tus comentarios, mil gracias por tomarte el tiempo de escribirlos, me encanta leerte linda y dime ¿qué te pareció este capí? Ojalá te haya gustado, espero con ansias tu review sobre esta actualización. Besitos cibernéticos.
Benani0125: Holis bonis, jejeje, créeme que lo sé, yo una vez me caí de una hamaca, literal volé y aterricé con el derriére y me dolió hasta el alma, terrible y vergonzoso además jeje. En fin, continuemos, no seas tan dura con mi pobrecito e idiota Ranma, está chiquito y no sabe lo que hace… bueno si es bien burro…en muchos sentidos (guiño, guiño) jajaja, pobrecito está bien menso, pero no debemos olvidar la cantidad de traumas que trae cargando el inocente, por eso y nada más por eso, trata de entender su comportamiento errático y por eso es que Akane lo tolera tanto, pero llegará el día en que lo mande a la goma, aunque sea de broma, jajaja.
Ojalá te haya gustado la nueva actualización y espero con ansias ansiosas un nuevo comentario de tu parte chula, ciber abrazos enormes.
Lucitachan: Hola chulada. Por supuesto que lo leí y te agradezco un montón por volver a leerte Pan y Circo. Estoy feliz de que te haya gustado el capítulo anterior y que te hayas dado el tiempo de leerlo, aunque sea por encimita como dices. Espero que cuando leas esta actualización me dejes tus opiniones al respecto.
Te agradezco además que te tomes el tiempo de notar esos errores y horrores que a mí se me escapan. Jamás me ofendería, al contrario ¡Mil gracias!
Gracias también, por los deseos de inspiración, te mando abrazos enormes guapa.
Morix2: ¡Holis bonis! Emocionada y encantada estoy yo porque te ha gustado mi historia y además te has tomado el tiempo de escribirme un review, ¡gracias! Y valga la redundancia gracias por leerte Pan y Circo también, cruzo los dedos esperando que te haya gustado la actualización, que como verás se pone un poquito más interesante cada vez. Espero ansiosa leer nuevamente un comentario de tu parte. Te mando un ciberabrazo enorme.
Y sin más por el momento nos leemos en el siguiente capítulo, les mando mucho cariño, bye. Bye.
