Capítulo 3x09: "Regreso a casa."

Pensión Salvatore

Era el día del baile de bienvenida. El día que habían escogido para poner en movimiento el plan contra Klaus. Un par de días habían pasado desde el encuentro con Mikael, y ahora tenían a Rebekah de su lado.

Si, Rebekah estaba del lado de ellos por difícil que pareciera de creer.

Después de que Rebekah le hubo terminado de contar la historia de su familia a Elena, habían descubierto un montón de cosas, incluso algunas que ni la misma Rebekah sabía. La madre de Rebekah era una bruja, la bruja de la familia Original, la bruja Original. Había sido ella quien había creado la especie vampírica con un complicado hechizo, para proteger a sus hijos de los lobos tras la tragedia que había ocurrido con Henrik. Era la misma bruja que había colocado la maldición del híbrido sobre Klaus y la misma que había descubierto como hechizar las piedra de Lapis Lazuli, para convertirlas en un talismán protector de la luz solar para vampiros. Ella había sido asesinada por Mikael, según Klaus le había jurado a Rebekah. Pero la verdadera historia se encontraba escrita en la cabaña junto con los nombres de los Originales. No había sido Mikael quien había matado a la bruja Original, el verdadero asesino había sido el híbrido. Klaus. Elena, Alaric y Bonnie de alguna manera consiguieron descifrar aquello, y la noticia no le había sentado nada bien a Rebekah. Aun podía recordar la noche en la que había prometido ayudar a acabar con Klaus.

Estaban en la librería de los Salvatore como si se tratara de una reunión familiar y no de la planificación de un asesinato. Stefan, Elena, Damon y Elizabeth por supuesto, Rebekah se encontraba encerrada en su habitación.

"Bien, diremos que Mikael siguió a Elena hasta aquí e intento capturarla para utilizarla de carnada." opinó Stefan, mientras ideában la mentira perfecta para engañar a Klaus.

"¿Y tu que?" preguntó Elena. "¿Lo llenaste de verbena?"

"No, ambos lo hicimos. Este tipo es un original. Hazlo realista." pidió Damon.

"De acuerdo." aceptó Stefan. "Nosotros lo llenamos de verbena y en el proceso descubrimos que tenia una daga."

"Que planeaba usar en Rebekah, pero en lugar de eso Elena la uso para atravesarle el corazón." Elizabeth terminó de repasar el plan y los tres asintieron.

"¿Y que va a pasar cuando Klaus le pida a Stefan ver el cuerpo?" preguntó Elena aun no convencida de hacer eso.

"Buen punto." dijo Damon, antes de mirar a Stefan. "Tu, hermano mío, has sido obligado por Klaus a hacer lo que él te diga... Y si la idea es atraerlo hasta aquí y matarlo, lo último que necesitamos es que te equivoques y sueltes la lengua."

"No me miren a mí." dijo Stefan cuando todos voltearon hacia él. "Yo solo estoy encargado de traerlo de vuelta."

"Klaus es inteligente... Si le decimos que Mikael esta muerto querrá pruebas." murmuró Elizabeth frustrada.

"Entonces estaré muerto." dijo Mikael detrás de ellos y todos a su vez voltearon a donde él estába de pie en la puerta.

Por instinto Elizabeth enseguida se levantó de su asiento, alejándose lo mas que pudo de Mikael, que terminó de entrar a la sala de estar, no sin antes darle una mirada asesina.

"¿Y si quiere ver tu cuerpo en persona?" preguntó Elena, haciendo que Mikael desviara su atención de Elizabeth.

"Eso significara que nuestro plan esta funcionando. Es seguro que Klaus querrá ver mi cuerpo. Así que ustedes lo atraerán hasta aquí y yo lo mataré. Simple." dijo Mikael encogiéndose de hombros.

"¿Con que? Esas dagas no funcionarán con él." dijo Stefan mirando las dagas que Mikael estaba sacando de su chaqueta.

"Bueno, tengo en mi poder una estaca creada con madera del antiguo roble blanco." murmuró Mikael sacando un frasco. "El mismo que dejó estas cenizas cuando lo quemaron."

"¿Dónde está?" preguntó Damon mientras Mikael bañaba a las estacas con las cenizas.

"Aquí no, obviamente." Mikael sonrió. "Conocer su ubicación es mi póliza de seguro."

"¿Contra qué?" preguntó Stefan con genuina curiosidad.

"Contra que dejen esto en mi corazón." dijo tras sacar la daga de las cenizas dandosela a Elena. "Ya ven, un vampiro no puede matar a un Original con esta daga sin morir. Entonces, te toca a ti."

"¿Realmente quieres que te clave la daga?" preguntó Elena nerviosa, mientras tomaba la daga en sus manos.

"Klaus no dejará nada al azar." observó Mikael mientras se acercaba a ella. "Especialmente cuando se trata de confianza... Así que hazlo."

Elena volteó la cabeza mirando a todos temiendo hacer aquello; pero como si así lo hubiéran planeado, Stefan, Damon y Elizabeth asitieron al mismo tiempo. Y acto seguido, sin esperar nada más clavó la daga en el corazón de Mikael que cayó al suelo temporalmente muerto. Se quedaron de pie en silencio, solo observando el cuerpo inerte.

"Que alguien busque a Barbie Klaus, quizás la necesitemos." dijo Damon rompiendo el silencio.

"No es necesario." dijo la voz de Rebekah desde la entrada mirando con desprecio el cadáver de Mikael en el suelo. "Ya estoy aquí."

"Bueno, excelente... Ahora." Damon volteó hacia Stefan. "Es tu turno."

Stefan asintió e inmediatamente sacó el teléfono del bolsillo delantero de su pantalón, pero antes de marcar el número, levantó la mirada observando el rostro de todos y cada uno de los presentes. "Ok, esta es la última oportunidad para todo aquel que desee retroceder... ¿Damon?"

"Si alguien se va a acobardar no voy a ser yo." Damon se defendió frunciendo el ceño.

Todos voltearon la mirada hacia Elena. "Estoy adentro." asintió, tras respirar profundo.

"¿Elizabeth?" preguntó Stefan.

Ella inmediatamente lo miró, extrañada por su pregunta. Desde que había apagado su humanidad, Stefan raramente se dirigía a ella, solo lo hacía para provocarla o molestarla. "¿Es un chiste? Nadie quiere a Klaus muerto tanto como yo, te lo aseguro."

Y después estaba la última persona, que sin importar lo que dijera en aquellos momentos siempre existiría la posibilidad de que se arrepintiera a mitad del plan, ¿y quién podría culparla? A pesar de todo era a su hermano a quien intentában matar.

"¿Rebekah?" preguntó Stefan, esperanzado y dudoso.

La Original tenía los ojos llorosos y una mirada triste, pero eso no impidió que su pecho se hinchara con orgullo. "Hazlo."

Y sin nada más que decir Stefan tomó el teléfono llamando a Klaus. Todos estuvieron en completo silencio, y tras lo que parecieron horas de espera Klaus atendió.

"Portland es fantástico una vez que pasas toda esa música ruidosa y la gente que luce saludable." comenzó a decir Klaus, Damon y Elizabeth intercambiaron una mirada. Podían apostar un pulmón a que estaba creando más híbridos. "Es, literalmente, tierra fértil para la cría de lobos."

"Tu padre está muerto." soltó Stefan de una vez sin anestesia.

"¿Qué me acabas de decir?" preguntó Klaus de mala gana, tras unos minutos de silencio.

"Mi error... No tu verdadero padre. Si no Mikael." ironizó Stefan. "Atravesado por una estaca... Así que dime, ¿qué quieres que haga con el cuerpo?"

"Bueno, primero quiero que me digas exactamente que sucedió." Klaus le ordenó.

"Éramos cinco contra uno, Klaus." dijo Stefan tratando de sonar aburrido. "Lo sujetamos y Elena lo mató."

"Dije explícame." gruñó Klaus.

"Bien... Mikael vino por Elena, ella estaba aquí en mi casa con Damon y trato de llevársela para usarla de carnada para atraerte." dijo Stefan siguiendo el plan. "Y Damon y yo lo llenamos de verbena y encontramos una estaca que pretendía usar contra Rebekah y con eso lo matamos."

"Quiero verlo." dijo Klaus frenéticamente en el otro lado de la línea. "Quiero ver por mí mismo su cuerpo pudriendose."

"Pues el esta aquí." dijo Stefan acercandose al cuerpo de Mikael en el suelo. "Ven cuando quieras."

"Si mientes Stefan, tu compulsión te expondrá." lo amenazó Klaus. "Así que responde con tu vida. ¿Lo que estas diciendo es verdad?"

Stefan volteó a verlos y Elizabeth se puso nerviosa. Eso podría salir muy bien o muy mal. "Es cierto... Lo vi con mis propios ojos."

"Quiero hablar con Rebekah." Klaus le pidió.

"Eso no es un problema... Esta aquí." todos voltearon a ver a Rebekah que no dejaba de ver el cuerpo de Mikael en el suelo con la daga en su corazón.

"Hola, Nik." respondió Rebekah muy tranquila cuando Stefan le entregó el telefono.

"Rebekah, amor... ¿Que es esto que escuché sobre la trágica ejecución de Mikael con una daga?" preguntó Klaus sonando un poco contento.

"Es verdad." murmuró Rebekah. "Finalmente está fuera de nuestras vidas." hubo un extraño silencio que puso a todos nerviosos. "Te extraño." murmuró ella entonces. "Soy miserable aquí."

"Estaré en casa pronto cariño." aseguró Klaus.

Elizabeth frunció el ceño pues nunca antes lo había escuchado hablar con tanta dulzura.

"Bien, te veré hasta entonces hermano." se despidió Rebekah antes de colgar.

"Se lo creyó... Volverá a casa." ella le dió el telefono a Stefan antes de irse.

"Eso fue muy facil." murmuró Damon.

"Simplemente terminemos con esto." dijo Elena tras suspirar y arrodillarse al lado del cuerpo de Mikael para después remover la daga que minutos antes había insertado en su corazón... Luego le entregó la daga a Elizabeth. "¿Ahora qué?"

"¿Por qué le das la daga a ella?" preguntó Damon indignado.

"Tú eres impulsivo y Stefan no es Stefan." dijo Elena como ambos hermanos intercambiaron una mirada. "Preferiría que Elizabeth la conservara."

"Gracias por la confianza." Elizabeth aceptó guardando la daga en su chaqueta.

"¿Ahora qué?" preguntó Elena de nuevo.

"Ahora esperamos." dijo Elizabeth mientras observaba el cuerpo inerte de Mikael.

"Bueno, entonces los veré más tarde." dijo Elena, mientras tomaba su bolso. "Aún no sé que voy a usar esta noche y Bonnie me está esperando en mi casa, así que tengo que ir a encontrarme con ella."

"¿Se van a preparar juntas?" preguntó Elizabeth frunciendo el ceño.

"No." Elena negó con la cabeza. "Bonnie solo irá para hablar, después se irá a casa."

"¡Perfecto!" dijo Elizabeth con una sonrisa. "Porque pensaba pedirte un favor... Pienso ir a ese baile también y no soy buena en eso de arreglarme y pense que podrías ayudarme. ¿Qué te parece si traes tus cosas y nos arreglamos aquí?"

"¿Qué?" preguntó Stefan. "Tú no puedes ir al baile, no estudias allá."

"Y esa es precisamente la razón por la que voy a ser tu cita para el baile de bienvenida." Elizabeth sonrió hipócritamente.

"No." se rió Stefan. "No voy a ir contigo al baile."

"De hecho, no tienes elección. Yo tampoco quiero ir contigo, pero dadas las circunstancias de que tú eres el que tiene acceso al baile, tendré que ir contigo." dijo Elizabeth encogiéndose de hombros.

"¿Por qué irías, en primer lugar?" preguntó Stefan, tras soltar una risotada incrédula.

"Necesito asegurarme de que el plan suceda." dijo Elizabeth antes de mirar el cuerpo de Mikael. "Aunque hay una alianza con Mikael, no confio en él y necesito ver a Klaus morir."

"Yo voy a proteger a Elena, es por eso que voy al baile. Es mi trabajo." dijo Stefan cruzando los brazos. "Literalmente, estoy obligado a hacerlo."

"Tampoco confió en ti, no te preocupes." dijo Elizabeth sonriendo. "Seré tu cita, te guste o no."

"Sí, bien... Lo que tú digas." Stefan se encogió de hombros haciendo una mueca desinteresada. "Realmente no me importa."

"Bien." contestó Elizabeth con una sonrisa hipócrita.

"Bien." repitió él, imitando su sonrisa.

"Bien." insistió ella fulminándolo con la mirada en esa ocasión.

"Bien." Stefan sonrió burlonamente. "Iré a elegir un traje... Tengo que lucir elegante para mi cita." se burló y tras reír salió de la sala de estar.


"No podemos confiar en que Rebekah no nos delatará." dijo Elena mientras ayudaban a Damon a preparar las armas que podría usar por si los híbridos de Klaus aparecian.

"¿En verdad?" preguntó Damon sarcástico. "Por que esos vampiros originales son tan confiables."

"Rebekah puede estar enojada con Klaus, pero es su hermano." dijo Elena.

"El aconito esta listo." dijo Damon a Elizabeth que se levantó de su cama con las granadas vacías llevándoselas.

"Hay demasiadas cosas que podrían salir mal con este plan... No solo Rebekah." dijo Elizabeth. "Muchas personas podrían echarlo a perder."

"Por eso es que estoy formulando un plan secreto de contingencia." murmuró Damon.

"¿En verdad?" preguntó Elena sorprendida.

"Si se los contara no seria secreto." dijo Damon.

"¿En serio?" Elizabeth preguntó alzando las cejas incrédula. "¿No has aprendido nada de tus planes secretos anteriores?"

"¿A que te refieres?" preguntó él frunciendo el ceño.

"Raramente funcionan, y siempre tienen consecuencias irremediables." Elizabeth se quejó.

"¿Estás diciendo que mis planes son malos?"

"¡No!" exclamó Elizabeth mientras negaba enérgicamente con la cabeza. "¡Estoy diciendo que son patéticos!"

"¡Ouch!" exclamó Damon quedandose en silencio.

Elizabeth suspiró resiganada, dandose cuenta que sin importar cuánto insistiera el no abriría la boca. "¿Es peligroso?"

"No... Es un plan de seguridad." Damon sonrió. "Y es muy seguro... ¿Confías en mi o no?"

"Si." terminó Elizabeth por aceptar tras suspirar.

"¿Qué hay de ti?" preguntó Damon mirando a Elena.

"Si, yo tambien." asintió Elena.

Justo en aquel instante Stefan entró en la habitacion. "Necesito una corbata."

"Tu tienes tus propias corbatas." le recordó Damon.

"Tengo ciento sesenta y dos años y voy a ir a un baile de escuela." Stefan suspiró. "Necesito mejores corbatas."

"Podrías no ir." dijo Elena desde la cama.

Stefan volteó a verla. "Estoy obligado a protegerte y a donde vayas yo tengo que ir. Además, tengo que lucir bien para mi cita." le respondió antes de ir al armario de Damon.

Mientras que Damon y Elizabeth ya habían hecho unas cuantas granadas, Elena apenas iba a cerrar la primera; pero justo cuando estuvo a punto de hacerlo, Damon le dio una palmada en la mano arrebatandosela. "No."

"Se como hacerlo." Elena le aseguró. "Alaric me enseño."

"Elena, si esto explota recuerda que eres la única que no sana rápido." dijo Damon.

Elena resopló y en ese momento, Stefan entró en el baño con un par de corbatas en la mano parandose frente al espejo, mientras se las probaba. "¿Por favor dime que tienes un mejor plan que granadas de acónito?"

"No te molestes, hermano. Cuanto menos sepas, mejor." le aseguró Damon

"Mi libertad de Klaus depende enteramente de que su plan funcione perfectamente."

"¿Y que piensas hacer cuando seas libre?" Elizabeth le preguntó. "¿Vas a dejar que tu humanidad vuelva?"

"No lo se... Tal vez me vaya de Mystic Falls para empezar de nuevo con mi vida." dijo Stefan caminando hacia la puerta, pero se detuvo para mirar a Elizabeth. "Por cierto tienes dos horas para prepararte, cita." tras reírse se fue.

"No lo soporto." dijo Elizabeth un par de segundos después tras cerrar la última granada. "Así que, ¿esto es todo?"

"Por ahora." contestó Damon, mientras salían del baño.

"¿Creen que deberíamos proceder a...?" Elizabeth dejó la frase sin terminar, refiriéndose obviamente a Rebekah.

"Creo que ahora es el momento perfecto." Damon asintió.

Elena inhaló, nerviosa pero terminó por asentir así que Elizabeth le entregó la daga dedicándole un asentimiento de cabeza, mostrándole apoyo. "Yo estaré detrás de ti."

"Bien." asintió Elena, y tras esconder la daga en su espalda se encaminaron hacia el cuarto de Rebekah, mientras Damon se encaminó a distraer a Stefan.

Se desearon buena suerte antes de separarse en la intersección que dirigía a dos lugares distintos de la casa.


Cuando llegaron a la puerta de la habitación de Rebekah, Elizabeth se dió cuenta de que a Elena le sudaban las palmas de las manos y ella bueno, simplemente estaba nerviosa. Tan pronto como Elena tocó la puerta, Elizabeth se repantigó contra la pared sosteniendo la respiración mientras Elena entraba y volvía a cerrar la puerta a sus espaldas.

"¿Dando un vistazo inicial, huh?" preguntó Elena tan pronto como entró.

"Verdad vergonzosa." respondió Rebekah. "Este es mi primer baile de secundaria."

"¿De verdad?" preguntó Elena incrédula.

"La verdad es que nunca había tenido tiempo para la secundaria." dijo Rebekah, amablemente. "Nik y yo siempre estuvimos moviéndonos. Huyendo. De cualquier manera, quería asegurarme de que todo luciera bien, no quiero dejar nada al azar. ¿Has oído algo más sobre él?"

"No." Elena negó. "Pero estoy segura de que cuando regresé lo hará con estilo."

"¿Y Damon, Elizabeth y mi padre tienen todo el plan listo?" preguntó Rebekah.

"Si." confirmó Elena.

"No me digas." pidió Rebekah. "No quiero saber. Solo quiero ir al baile y dejarle el resto a ."

"Sé que es muy difícil." soltó Elena de repente, siendo atacada por la culpa. "Así que gracias, por ayudarnos a traer a Klaus devuelta al pueblo."

"Solo tengan cuidado." advirtió Rebekah. "He estado escapando durante mil años por una razón. Mikael no es una buena persona. No es confiable. Nadie en mi familia lo es."

"¿Estás bien?" preguntó Elena.

Pero Rebekah no respondió, simplemente se quedó en silencio durante unos cuantos segundos, hasta que un gemido escapó de su garganta y no le quedó de otra sino hablar. "He pasado toda mi vida amando y odiando a mi hermano con la misma intensidad. Nunca pensé que sería yo quien ayudaría a clavarle una estaca en el corazón."

Hubo otra pausa. Elizabeth se sintió tan malvada y tan inhumana, que estuvo a punto de abrir la puerta y detener a Elena, cuando Rebekah finalmente habló. "Sin lágrimas. Yo no, yo no quiero arruinar mi maquillaje. ¿Cómo luzco?"

"Luces asombrosa. Pero te falta algo." Elena dijo sacando el collar de su bolsillo.

"El collar de mi madre." Rebekah dijo emocionada.

"Deberías llevarlo esta noche." dijo Elena acercandose a Rebekah. "¿Puedo?"

Elizabeth que siguió escuchando en silencio, era realmente estresante no poder ver lo que estaba ocurriendo, pero mientras Elena no gritará era un indicio de que todo iba bien.

"Gracias." murmuró Rebekah tras casi un minuto.

Y acto seguido Elizabeth escuchó el sonido de la carne siendo traspasada, más el gemido de dolor de Rebekah.

"Lo lamento tanto." chilló Elena. "Pero tampoco podemos dejar nada al azar."

Lo último que escuchó Elizabeth antes de entrar, fue un golpe sordo contra el piso, indicando que Rebekah había caído. Abrío la puerta y al fin pudo visualizar la escena.

Rebekah, quien ahora lucía gris y muerta, llevaba puesto el vestido rojo que Elena había escogido en la otra ocasión. Su cabello estaba arreglado en unos rollos perfectos, sus zapatos hacían juego con el rojo del vestido y su joyería era magnifica. Realmente lucía hermosa. Cuando levantó la cabeza, notó que Elena estaba a punto de llorar. "Elena." la llamó para que apartará los ojos del cadáver y le prestará atención. "¿Estás bien?"

"No." gimió Elena. "Me siento horrible."

"Yo también, pero, hey." Elizabeth llamó su atención de nuevo. "Esto es lo mejor."

"Pero no es correcto." Elena negó con la cabeza.

"Vete de aquí, yo me encargó." Elizabeth dijo. Elena simplemente asintió antes de irse. Elizabeth se arrodilló al lado del cuerpo de la Original. "Lo siento, Rebekah."

Acto seguido levantó a la Original y tras echárla sobre un hombro, se encaminó a la habitación de Damon. Cuando entró Elena ya estaba ahí y Damon se encontraba extendiendo una sábana en el suelo. Ni siquiera tuvo que preguntar para que era, simplemente se acercó acostando a Rebekah con delicadeza en la sábana y después procedieron a envolverla en ella.

"Está listo." dijo Elizabeth cuando hubieron terminado, se volteó hacia Elena. "Está comenzando a anochecer, deberíamos ir preparándonos."


Mansión Lockwood

Más tarde Stefan se encontró en el interior de su auto esperando a Elizabeth. Cuando ella entró en el auto, la miró detallandamente.

"Vaya... Te ves bien." dijo ella al detallarlo brevemente también.

"Se supone que el chico es quien alaga primero a su pareja." dijo Stefan sin emoción. "Pero sería muy tonto de mi parte no decir que te ves hermosa."

"Gracias." Elizabeth asintió con las mejillas rojas. ¿Stefan estaba halagándola? Cuando lo miró a los ojos, estos la miraban fijamente lo que hizo que se sintiera un tanto intimidada por lo profunda que era... Sacudiendo la cabeza desvió su mirada de él, quien un par de segundos después arrancó el auto y comenzaron su camino a la fiesta.

"La fiesta se ha movido a la mansión Lockwood, aparentemente hubo un accidente en el gimnasio de la escuela." comentó Stefan, tras unos minutos en absoluto silencio.

"Gracias a Dios que ya he sido invitada." Elizabeth sonrió aliviada.

"Si." fue lo único que Stefan le dijo. Y no cruzaron ninguna otra palabra hasta que hubieron alcanzado su destino.

La mansión de los Lockwood, no parecía exactamente la mansión de los Lockwood. Lucía como una discoteca. El lugar estaba completamente atestado de adolescentes que bebían cerveza, bailaban, se besaban, fumaban y hacían cualquier cantidad de cosa que a la juventud de la actualidad le gustaba hacer.

Cuando se bajaron del auto, Stefan se acercó a Elizabeth ofreciendo su brazo. Cómodamente ella lo aceptó entrelazando su brazo con el de él.

"Bienvenidos al baile." dijo un hombre de voz profunda, que vestía chaqueta de cuero, en la entrada.

"Gracias." contestaron Stefan y Elizabeth al unísono antes de entrar. Más desastre, más desorden y más personas aglomeradas era lo que los esperaba en el interior de la casa; así que rápidamente se desviaron dirigiendose al patio trasero, pero aparentemente sin importar a donde se dirigiéran la misma cantidad asfixiante de personas parecían estar.

"¿Cómo has hecho para repetir la secundaria una y otra vez?" Elizabeth le preguntó a Stefan, mientras caminában hacia las escaleras, donde parecía haber menos gente. Frente a ellos se encontraba la pista de baile, atiborrada de personas que bailaban y cantaban al ritmo de la banda que se encontraba en el escenario. De hecho, la música era agradable. "Este ambiente es algo estresante."

"Antes, cuando deseaba recuperar mi vida humana, esa parecía la forma más cercana a vivir una vida normal. Tener amigos, asistir a bailes y toda esa porquería." Stefan respondió.

"Yo nunca podría haberlo hecho... Nunca he ido a la secundaria y creo que no sería capaz de soportarlo, aunque sería llamativo vivir la adolescencia que perdí años atrás." dijo Elizabeth pensativamete. "Aunque todo luce tonto, superficial, inservible e inútil cuando eres un vampiro de más de novecientos años." cuando Stefan la miró incrédulo, se dió cuenta que tal vez era la primera vez que le decía a alguien su verdadera edad. "Comprendo que te parezca atractivo ya que eres un recién nacido si te comparamos conmigo."

"Tengo ciento sesenta y dos años." Stefan se rió. "No soy un recién nacido."

"Eso quiere decir que sólo te llevo más de ochocientos años." aclaró Elizabeth haciendo una mueca despectiva. Entonces miró a Stefan y rió. "Como decía recién nacido."

Justo entonces Tyler se acercó a saludarlos. "Hola, Stefan, Elizabeth... ¿Cómo está todo?"

"Hola, todo bien." saludó Elizabeth con una sonrisa genuina.

"Hey, Tyler." saludó Stefan, con una sonrisa falsa. "Buena fiesta la que tienes andando aquí."

"Gracias, pero no soy yo el que la está dando." Tyler se excusó. "Solo estoy haciendo lo que Klaus quiere."

Entonces Stefan y Elizabeth se tensaron. Ella automáticamente miró a su alrededor desconfiada, mientras Stefan miraba a Tyler, con el ceño fruncido. "¿A que te refieres?" preguntó con curiosidad y preocupación.

"No es una fiesta chicos... Es un velorio." dijo Tyler.

Stefan y Elizabeth intercambiaron una mirada y fue entonces cuando prestaron atención. Había una gran fiesta ocurriendo a alrededor, pero ¿si había ocurrido un accidente de última hora con el gimnasio como había planificado Tyler todo eso? ¿Los juegos, las luces, la decoración y lo más importante la banda?

Esas no eran cosas que se consiguieran de un momento a otro. Y justo entonces la respuesta a las preguntas de Elizabeth llegaron, cuando la música se detuvo y alguien subió al escenario.

"¡Buenas tardes a todos!" Klaus exclamó con gran gozo y una gran sonrisa en el rostro. "Me gustaría agradecerles a todos ustedes, por estar aquí conmigo para celebrar... He esperado este día por mucho, mucho tiempo-"

Los ojos de Klaus pasaron de Stefan a Elizabeth, y cuando se clavaron en ella una amplia sonrisa se formó en su rostro.

Stefan y Elizabeth intercambiaron una mirada.

Klaus estaba ahí y necesitában formular un plan para ponerlo en acción cuanto antes.

"¡Que comience la diversión!" gritó Klaus para finalizar y automáticamente la banda empezó a tocar música bailable, mientras él bajaba del escenario.

"¡Hey Tyler, ven acá!" gritó en ese instante un chico en esmoquin a lo lejos, mientras le hacía señales para que se acercara.

"Discúlpenme chicos." dijo Tyler antes de alejarse.

Stefan y Elizabeth siguieron muy pegados el uno al otro, y la fuerza que ejercía ella sobre su brazo no había disminuido, aun estában un poco sorprendidos.

"¿Qué vamos a ha...?" comenzó Stefan susurrando, pero automáticamente Elizabeth se volteó hacia él deteniendolo.

"¡Shh! Te apuesto a que está viniendo." articuló ella más que decir.

Justo entonces, Stefan miró por encima de su hombro y exactamente como habían imaginado, Klaus se encontraba subiendo las escaleras para llegar hasta su posición.

Elizabeth lo miró nerviosa, ya que una cosa era mentir al teléfono y otra muy distinta era estar cara a cara, así que las probabilidades de arruinarlo todo, en aquel instante parecían más altas que nunca.

"Buenas tardes, amigos." saludó Klaus con una sonrisa esplendida. "Stefan." entonces le tendió la mano al Salvatore que se la estrechó con incomodidad. "Elizabeth." sonrió extendiendo su mano en dirección de la híbrida.

Elizabeth le dió una mirada despectiva a su mano y después lo miró con incredulidad. Pero Klaus simplemente mantuvo su posición, pacientemente esperando. La situación comenzó a volverse ridícula y comenzaron a atraer atención... Cuando terminó por ofrecerle su mano; Klaus depositó un beso en la superficie de esta y luego la pretó con mas fuerza de la normal. "Luces hermosa."

"Lo sé, gracias." dijo Elizabeth con una queja aguantando el dolor... Como pudo apartó su mano de la suya antes de voltearse hacia Stefan. "¿Podemos irnos a otro lugar, Stefan? Ya no me gusta esta fiesta."

"Será un placer largarnos de aquí." contestó Stefan y tras sujetar la mano de Elizabeth, caminaron hacia otro lugar. Pero repentinamente Klaus sujetó el brazo de la vampiro con fuerza, obligándola así a detenerse. Automáticamente ella se sacudió con miedo para liberarse.

"¡Que pareja tan inusual!" exclamó Klaus, burlándose mirando entre ambos. "Espero que sepan perdonar mi imprudencia pero, ¿es normal que esté sorprendido de verlos juntos?"

"No debería sorprenderte, Klaus." Stefan contestó. "Por favor dime que no pensaste que un poquito de tu compulsión acabaría con nuestra amistad."

"Me alegra saber eso." dijo Klaus fingiendo su sonrisa.

Hubo un silencio largo, en el que Stefan y Elizabeth se limitaron a mirar más allá de la cabeza de Klaus ignorándolo un poco. La situación comenzaba a tornarse incómoda y cuando Stefan notó que Klaus no se iría a ningún lugar, decidio romper el silencio. "Vaya baile de bienvenida."

"He estado planeando el funeral de mi padre por más de mil años. Les confieso que nunca planeé que estuviera toda esta gente." Klaus dijo riendo mientras miraba a las personas caminaban a su alrededor. "Pero seguro que ustedes entienden la idea. Por cierto Elizabeth, espero que Mikael no te haya causado muchos problemas... Escuché que tuvieron un encuentro."

"Matar Originales no es tan difícil como ustedes lo plantean." dijo Elizabeth seriamente.

"Ya veo." Klaus dijo sonriendo.

"¿Y ahora que?" Stefan le preguntó al híbrido. "¿Simplemente dejaras de escapar?"

"Ahora reunire a mi familia." contestó Klaus, con simplicidad.

"Tú familia... ¿Te refieres a las personas que paseas en ataúdes?" Stefan preguntó riendo.

"Eso ya no importa. Mikael se ha ido. El pasado, es pasado." Justo entonces una chica con una tiara pasó y Klaus se fijó en ella con curiosidad. "Parece que la reina del baile aun camina entre los vivos, lo que me hace creer que Rebekah no está aquí, ¿dónde está?"

"No tengo idea." contestó Stefan. "Pensé que venía con Matt."

"Oh, sé honesto conmigo, Stefan." la sonrisa de Klaus desapareció de su rostro usando su compulsión. "¿Dónde está mi hermana?"

"Dije que no tengo ni la menor idea." contestó Stefan adelantandose un poco, molesto. Elizabeth se limitó a retenerlo a su lado.

"Bien." sonrió Klaus antes de volver sus ojos hacia Elizabeth. "¿Tú?"

"¿Yo qué?" Elizabeth preguntó.

"¿Dónde está Rebekah?" preguntó Klaus con una sonrisa no tan sutil.

"¿Desde cuando tu hermana y yo somos amigas, Klaus?" preguntó Elizabeth con incredulidad.

"Cierto." Klaus reconoció.

"Entonces, Klaus... ¿Te gustaría que te lleve con tu padre?" preguntó Stefan repentinamente sorprendiendo a Elizabeth.

"Bueno, no sería una fiesta sin el invitado de honor. Tráelo a mí." Klaus exigió, sin notar que Stefan y Elizabeth se tensaban.

"Está bien." coincidió Stefan. "¿Tal vez hay algo ahí para mí? ¿La libertad de tu compulsión?"

"Oh, ¿quieres tu libertad?" sonrió Klaus. "Bueno, una vez que Mikael haya muerto y su arma haya sido destruida tendrás tu libertad... Será mi placer devolvértela."

"Te pediría que nos dieras tu palabra, pero tú no eres Elijah." Elizabeth no pudo evitar hablar mientras lo miraba con desprecio. "Tú no tienes palabra."

El rostro de Klaus cambió enseguida de feliz a molesto. "Entréguenme a Mikael y probaré que tengo palabra."

"Muy bien entonces... Vamos Stefan." Elizabeth tomó la mano del Salvatore encaminandolo hacia la salida hecha una furia.

"¡¿Qué estás haciendo?!" preguntó Stefan una vez se detuvieron frente a su auto.

"¡¿Qué crees que estoy haciendo?!" Elizabeth casi gritó. "¡Ve y busca a Mikael, dile que se prepare para matar a su hijo!"

"¡¿Te has vuelto loca?!"

"¡No, Stefan!" exclamó Elizabeth, mientras abría la puerta y rebuscaba entre la bolsa de armas que se encontraba en la parte trasera del auto, lo que le habia quitado a Damon sin que se diera cuenta. Una vez lo consiguio, salió del auto y tras quitarse el tacón derecho se lo tiró a Stefan que lo agarró por poco. "¡Si Klaus quiere a Mikael, pues traigámosle a Mikael!" gritó, mientras enfadada levantó las faldas de su vestido y se colocó la goma a la altura del muslo.

"¡Elizabeth!" exclamó Stefan, volviendose al tiempo que con su cuerpo la cubría para que quien fuera que anduviera alrededor no pudiera verla.

"¡¿Qué?!" Elizabeth se quejó mientras volvía a arreglar su vestido y le arrancaba el tacón de las manos.

"¿Qué vas a hacer con eso?" preguntó él sujetándola por los hombros, intentando que mantuviera la calma pero era inútil.

"¡Voy a quedarme aquí y voy a proteger a Elena, y tú vas a volver a casa y vas a avisarles a Damon y a Mikael que Klaus esta aquí!" Elizabeth se agachó colocandose el tacon antes de levantarse mirándolo a los ojos. "¡Escúchame, Stefan! ¡No es solo tú libertad la que está en juego! ¡Es la libertad de todos nosotros! ¡Tyler, Caroline, Bonnie, Matt, Elena, Damon, Marcos, la mía! ¡Todos, de alguna manera somos controlados por Klaus! ¡Y esto tiene que acabarse esta noche! ¡Estoy cansada de correr y sentirme oprimida por él! ¡No andamos todo este camino para nada! ¡El final de Klaus ya tiene fecha, y es hoy! ¡No hay manera de que permita que esto se aplace! ¡Así que ve!"

Tras un par de minutos de verse a los ojos Stefan asintió. "Ten cuidado."

Elizabeth se sorprendió cuando la abrazó. "Lo tendré." le contestó ella mientras cariñosamente le devolvía el abrazo. Después de eso lo observó montarse en el auto y desaparecer.


Pensión Salvatore

En la sala Mikael entró visualizando a Damon sirviéndose un vaso de sangre.

"¿Mi hija fue al baile?"

"Sí, te perdiste la sesión de fotos." mintió Damon. "¿Conseguiste la estaca?"

"Lo hice." Mikael asintió.

"No voy a creer en tu palabra." dijo Damon alzando sus manos a son de paz. "Sin ofender su honor y todo eso."

"No hay problema con ello." dijo Mikael sacando al mismo tiempo la estaca de su chaqueta.

"Fantástico." exclamó Damon acercándose. "¿Puedo?"

"Es la única arma en ésta tierra que puede matar a un original... Así que creo que lo conservaré." negó Mikael volviendo a ocultar la estaca. "Sin ofender."

De nuevo Damon alzó sus manos retrocediendo. "Te ofrecería una bebida, pero Katherine me dijo que eres más bien un tipo de tipo: «vampiro con hielo»"

"Bueno, técnicamente aún podrías ofrecerlo." dijo Mikael con un encogimiento de hombros.

"¿Por qué alimentarse de vampiros?" Damon preguntó con curiosidad. "No me digas que es por el regusto suave."

"Participé en la creación de vampiros, pero la sed de sangre nunca fue mi intención." explicó Mikael paseándose por la sala. "A lo largo de los siglos aprendí a alimentarme del depredador, no del inocente."

Justo en ése momento Stefan entró en la habitación llamando la atención de ambos. "Cambio de planes. Klaus ha vuelto... Está en casa de los Lockwood y quiere que le entreguen tu cuerpo en su puerta."

Mikael hizo un mohin. "Me temo que se llevará una decepción colosal."

"Bueno, ciertamente no vendrá aquí." dijo Stefan. "Espero que tu plan no dependiera de eso."

"No dependía de eso." intervino Damon ganándose la atención de su hermano.

"Pero tienes un plan, ¿verdad?" preguntó Stefan.

"Ah, sí... Tenemos un plan, ¿verdad?" Damon miró hacia Mikael, antes de regresar su atención a su hermano. "Simplemente no te involucra."

Ante eso Mikael saltando hacia adelante, agarró a Stefan y sin miramientos comenzó a alimentarse de él; debilitandolo hasta dejarlo caer al suelo inconsciente.

Damon hizo una mueca desdeñosa. "¿No pudiste simplemente romperle el cuello?"

Mikael negó limpiandose la sangre de la boca. "Bueno, eso ciertamente se me ocurrió."

Mirando hacia Stefan ya última vez, Damon agarrando su chaqueta y un bolso se marchó con Mikael siguiendo sus pasos más atrás.


Mansión Loockwood

Elizabeth había vuelto al interior, mirando alrededor con cautela y buscando alguna cara conocida. Pero para su mala suerte al único que encontró fue a Klaus y el la encontró a ella de nuevo, porque en cuanto la vió caminó hacia ella. Los pequeños pelos de sus brazos se erizaron cuando vió la furiosa mirada del híbrido. Ella trató de tomar una respiración pero algo muy parecido al terror estába presionando su pecho.

"Nos vemos de nuevo Elizabeth." Klaus sonrió, pero por debajo de los ojos aparentemente amables, había rabia dirigida hacia ella. Klaus iba a matarla, tal vez no ahora, pero sin duda en algún momento en el futuro cercano. "¿Stefan esta buscando a mi padre?"

"Si asi es." Elizabeth afirmó incomoda.

Klaus miró a su alrededor y ella hizo lo mismo. No pudo evitar pensar que algo iba a salir mal y terminarian todos muertos. Elizabeth comenzó a mirar a su alrededor, luchando contra el impulso de huir. ¿Dónde diablos estába Damon cuando lo necesitaba? O cualquiera, para el caso. Matt debería haber llegado a esas alturas, ¿verdad? Aunque Matt no ofrecería ningún tipo de protección. Pero Caroline podría ayudarla a salir. 'Sí claro.' Elizabeth odiaba admitirlo pero tal vez podría incapacitar a Klaus con un simple hechizo, uno que no le haría perder el control, y podría correr por las colinas.

"Pareces nerviosa." Klaus preguntó sacándola de sus posibles planes de fuga.

"No estoy nerviosa." respondió ella secamente tratando de ocultar el miedo. "Es sólo que no me agradas."

"Sigues siendo muy directa." dijo Klaus acercandose a ella. "Así que pienso ser igual... Me han perseguido durante mil años y estoy siempre un paso adelante... Entonces sea lo que sea que estén pensando en hacer, háganlo... Pero aunque sea su mejor intento, no tendrán éxito."

"No será por no haberlo intentado." murmuró Elizabeth a lo que él sonrió con más arrogancia. Estuvo a punto de irse, pero la detuvo.

"Ahora sé inteligente y dile a Damon que cuide sus modales esta noche." Klaus advirtió sintiendo como ella se tensaba. "Si muero, me aseguré de que él muera conmigo... Aún con la muerte, mis híbridos tienen ordenes. Así que si me matas, también lo matarás a él." sin decir más se alejó perdiéndose entre los invitados.

Rápidamente Elizabeth sacó su telefono con manos temblorosas llamando a Damon. Pero la mandó a buzón, lo intentó por mas de cinco veces hasta que se dió por vencida... Así decididamente se fue corriendo a velocidad de vampiro rumbo a la casa de huéspedes.


Pensión Salvatore/Mansión Lockwood

Cuando llegó corrió hacia la casa. "¡Damon!" caminó directo a la sala y se encontró con Stefan en el suelo... Enseguida corrió hasta él tratando de despertarlo. "Stefan." lo movió un poco hasta que abrió sus ojos.

"Elizabeth." Stefan la miró confundido.

Cuando se levantó y Elizabeth vió la mordida en su cuello trajo su muñeca a su boca rompiéndose una vena para tendersela. "Toma." cuando él dudó volvió a hacer enfasis en su muñeca cortada. "Stefan toma mi sangre, no tenemos tiempo."

Él asintió antes de agarrar la mano de Elizabeth y alimentarse de su sangre. Pasaron unos segundos hasta que terminó separándose.

"¿Qué te pasó?" preguntó Elizabeth cuando se alejó.

"El plan de contingencia de Damon." gruñó Stefan levantándose. "Mikael me atacó y se fueron por Klaus."

"No podemos dejar que haga nada, tenemos que detenerlo." Elizabeth le suplicó. "Si Klaus muere, se llevara a Damon con él."

"Es un pequeño sacrificio para cumplir el plan." Stefan respondió.

Elizabeth se quedó en silencio tratando de calmarse. Ahora no era un bueno momento para que él fuera una persona sin sentimientos. No podía dejar que nada le pasara a Damon. "Esta bien, se que apagaste tu humanidad y que no te importa nada... Así que solo hay una solución."

"¿Cuál?" preguntó Stefan aun sin emoción alguna.

"Qué te importe Stefan." Elizabeth murmuró en voz baja. "Que te importe lo suficiente como para salvar la vida de Damon... Porqué si no hacemos nada y Damon sigue con el plan y mata a Klaus, tu tendrás tu libertad. Pero entonces Damon estará muerto... Tu hermano estará muerto, Stefan a no ser que te importe lo suficiente como para hacer algo para detenerlo." hizo una pausa, pero él la miró fijamente sin decir nada. "Si Damon muere, perderás lo único que te queda... Perderás a la única familia que te queda."

"Vamos." dijo Stefan después de unos segundos tomando el brazo de la híbrida. "Tengo que salvar el trasero de Damon."


En la mansión Lockwood Klaus quien se encontraba en una mesa jugando al beer pong, se distrajo cuando uno de sus híbridos se le acercó.

"Tienes una visita." dijo la híbrida llamada Mindy.

"Bueno, dile a mi visitante que estoy al borde de la victoria." dijo Klaus sin mirarla.

"Dijo que se llama Mikael." dijo Mindy, a lo que Klaus quedandose estático por solo unos segundos soltó una exhalación antes de arrojar la pelota de ping pong a un vaso.

"Entonces no debemos hacerlo esperar." dijo Klaus volviéndose para mirarla. "Saquen a todos atrás, tendré una pequeña charla con mi papá." con eso miró hacia su otro híbrido. "Tony, ya sabes qué hacer."

Dejándolos se encaminó hacia la puerta principal, donde efectivamente se encontró con la presencia de Mikael esperándolo.

"Hola, Niklaus." dijo Mikael tan pronto lo vió sin emoción alguna en su voz.

"Hola, Mikael." saludó Klaus de la misma forma, antes de hacer un gesto hacia dentro de la casa. "¿Por qué no entras? Oh, es cierto..." ante eso sonrió burlonamente. "Olvidé que no puedes."

"O puedes salir si quieres." dijo Mikael sin inmutarse por su burla.

"O podría ver a mis híbridos destrozarte miembro por miembro." ofreció Klaus al tiempo que un grupo de híbridos apareció detrás de Mikael en el césped.

Mikael los observó tranquilamente sin inmutarse. "No pueden matarme."

"Cierto, pero será un juego de fiesta increíble." Klaus sonrió grandemente alzando una de sus manos. "Todo lo que tengo que hacer es frotar éstos dos dedos y saltarán."

"El lobo feroz." murmuró Mikael sonriendo con decepción. 'No has cambiado... Aún te escondes detrás de tus juguetes como un cobarde. Aunque olvidas que puede que sean engendrados por ti, pero siguen siendo en parte vampiros y puedo obligarlos."

En ése momento Mindy acercandose detrás de Mikael empujó a una Katherine/Elena hacia él.

"Sal y enfréntame, Niklaus." ordenó Mikael mirándolo. "O ella muere."

Klaus se quedó en silencio por unos segundos antes de encogerse de hombros. "Adelante, mátala."

"¡No, Klaus!" chilló Katherine/Elena. "¡Él lo hará!"

"Si ella muere, éstos seran los últimos de tus abominaciones." dijo Mikael haciendo un gesto hacia los híbridos.

"No los necesito." murmuró Klaus secamente. "Sólo necesito deshacerme de ti."

"¿Con qué fin, Niklaus? ¿Para poder vivir para siempre, sin nadie a tu lado?" Mikael alzó una ceja. "¡Ya nadie se preocupa por ti, muchacho! ¿Qué tienes además de aquellos cuya lealtad forzaste? Nadie... ¡Nadie!"

Sin poder evitarlo los ojos de Klaus comenzaron a llenarse de lágrimas contenidas. "Estoy desvelando tu farol, padre... Mátala."

"Sal y enfréntame, pequeño cobarde y no tendré que hacerlo." dijo Mikael haciendo más fuerza en el cuello de Katherine/Elena.

"Toda mi vida me has subestimado." Klaus s cruzó de brazos. "Si la matas, pierdes tu influencia... Así que adelante... Mátala." cuando su padre no se movió lo presionó. 'Vamos, viejo... Mátala... ¡Mátala!"

Mikael comenzó a reír en su lugar. "Tu impulso, Niklaus, ha sido y será siempre lo único que te impedirá ser realmente grandioso." con eso rápidamente apuñaló a Elena/Katherine con una daga, la cual sacó antes de dejarla caer al suelo.

Sorprendido, Klaus no se dió cuenta de la presencia de Damon detrás de él hasta que éste tomándolo desprevenido lo giró clavándole la daga del roble blanco en el estómago.

Al mismo tiempo Mikael abrió los ojos con sorpresa cuando vió a Katherine/Elena levantarse del suelo. "Katherine..."

Ella sonrió grandemente. "Kaboom." levantando dos granadas de acónito en sus manos las arrojó hacia los híbridos.

Stefan apareció en ese momento con Elizabeth. Alejándose de ella corrió hacia Damon empujandolo lejos de Klaus.

"¡¿Qué estás haciendo?!" exclamó Damon mirando confundido a su hermano que lo sujetaba contra la pared.

Aprovechando la distracción Klaus recuperándo la estaca del suelo rápidamente corrió fuera de la casa para clavarla a través del pecho de Mikael que dejó escapar gritos de agonía mientras lentamente comenzaba a arder, las llamas se extendieron rápidamente hasta que todo el cuerpo fue una gran llama.

Katherine huyó enseguida de la escena, mientras Klaus tenía los ojos llorosos pegados a la forma en descomposición de su padre.

"¿Qué han hecho?" gruñó Damon mirando entre su hermano y la híbrida.

"Se ha ganado su libertad." dijo Klaus mirando a Stefan quien soltando a su hermano giró para encararlo cuando se encaminó hacia él. "Gracias, mi amigo... Ya no tienes que hacer lo que digo... Eres libre."

Sintiendo la compulsión ser levantada de él, Stefan cerró sus ojos con fuerza. Y cuando los abrió de nuevo volteó a ver a Elizabeth, se acercó a ella y en un segundo a velocidad vampirica salieron de allí y estuvieron frente a su auto fuera de la casa.


Pensión Salvatore

"¿A donde piensas ir?" Elizabeth le preguntó a Stefan cuando detuvo su auto frente a la casa de huéspedes.

"Voy a quedarme un tiempo." murmuró. "Tengo que arreglar algunas cosas... Buenas noches, Elizabeth." enseguida abrió la puerta para que ella saliera.

"Gracias por ayudarme." murmuró Elizabeth volteando a verlo.

"Esto no significa que todos mis sentimientos hayan regresado." Stefan murmuró. "El único sentimiento que tengo ahora es odio y venganza... Asi que te pido que no les digas porqué hice lo que hice."

"¿Por qué?" Elizabeth preguntó confundida.

"Porqué para lo que tengo planeado hacer, no necesito a mi hermano y a mi ex- novia atrás de mi." aclaró Stefan. "Tu silencio es lo que me debes por ayudarte."

"Esta bien." aceptó Elizabeth antes de cerrar la puerta... Cuando Stefan encendió su auto y se fue, volteó hacia la casa y respiró hondo antes de entrar.

"¿Dónde estabas?" preguntó Elena en cuanto Elizabeth cerró la puerta detrás de ella.

"No, la pregunta es que demonios has hecho." gruñó Damon levantándose del sillón con una mueca de dolor. "¡Tú y Stefan arruinaron nuestra oportunidad de matar a Klaus y de acabar con todo esto!"

"¿Por qué lo hicieron, Elizabeth?" preguntó Elena.

"No era el momento." aseguró Elizabeth en voz baja. "Encontraremos otra forma-"

"No la hay." gruñó Damon a escasos centímetros del rostro de la híbrida. "Mataste la única forma que teníamos para acabar con Klaus... Lo has arruinado y ahora te toca sufrir las consecuencias." sin decir más se alejó subiendo las escaleras a su habitación cerrando la puerta con fuerza. Elena pasó a su lado subiendo también, encerrandose en su habitación. Todos dejando sola a Elizabeth por hacer lo correcto.


Mystic Falls

"Rebekah, ¿dónde estás?" Klaus se encontró dejándole un mensaje de voz a su hermana. "Levanta el teléfono, cariño. Papá está muerto. Es hora de una reunión familiar..." se detuvo cuando otra llamada apareció en la pantalla de su teléfono.

"¡Stefan!" saludó tan pronto atendió. "¿Ya me extrañas?"

"Sólo te llamo para agradecerte por mi libertad." dijo Stefan seriamente.

"Oh, me gusta creer que soy un hombre de palabra." dijo Klaus haciendo una mueca desdeñosa. "Más o menos."

"La cosa es que el precio fue demasiado alto." dijo Stefan después de unos segundos en silencio. "Me quitaste todo, Klaus."

"Lo pasado es pasado, créeme." respondió Klaus acercandose al camión donde transportaba los ataúdes de su familia. "El resentimiento envejece."

"¿Sabes que lo que nunca pasa de moda?" pregunto Stefan. "Venganza."

En ése momento Klaus abriendo el camión notó que estaba completamente desprovisto de los ataúdes. "No."

"¿Qué te pasa, Klaus?" pregunto Stefan quien se encontraba en otra parte con todos los ataúdes frente a él. "¿Perdiste algo?"

"¿Qué estás haciendo?" preguntó Klaus entre dientes.

"Simplemente disfruto de mi libertad." dijo Stefan con satisfacción.

"¡Te mataré a ti y a todos los que hayas conocido!" amenazó Klaus furiosamente.

"Si haces eso, nunca volverás a ver a tu familia." dijo Stefan con tranquilidad. "Me pregunto Klaus, como alguien que ha estado un paso por delante durante mil años... ¿estás preparado para ésto?"