Capítulo 3x11: "Nuestro pueblo."

Pensión Salvatore

Damon condujo tan rápido que parecía que el mismísimo diablo lo estaba persiguiendo... Así en pocos minutos se detuvo frente a la casa de huéspedes. "Vamos." murmuró tomando a Elizabeth en brazos para sacarla con cuidado... Mientras Bonnie y Caroline lo siguieron. "Dime que de verdad no estás muerta." le pidió al aire mientras subía los escalones. "Dime al menos que sirvió de algo sacarte la estaca del corazón." pidió pero Elizabeth no se movió y tampoco se escuchó su corazón... Estaba muerta.

Cuando la recostó suavemente sobre el sillón su cabeza se meció hacia un costado, dejando ver los dos puntos y la sangre que caía por su cuello. "Vamos." llamó acariciando su mejilla y corriéndole el cabello que caía mientras tomaba su rostro entre sus manos para asegurarse de que estuviera bien.

"¿Está muerta?" preguntó Caroline aguantando el llanto.

"Como les dije en el camino. Las brujas me dijeron que estará bien." dijo Bonnie dándo un paso cerca de donde estaba Damon y Elizabeth.

"¿Y como es que sobrevivirá después de ser estacada?" Caroline preguntó viendo a Damon acariciar la mejilla de Elizabeth, esperando impacientemente a que abriera los ojos.

"No se, pero eso no importa ahora." aclaró Bonnie impacientandose de que Elizabeth tardara tanto en despertar... ¿Acaso se había equivocado? ¿Y si estaba muerta?

Mientras tanto, Damon esperaba desesperadamente escuchar los latidos del corazón de Elizabeth, pero todo lo que escuchaba era silencio. "Es necesario que despiertes jueza... No seas perezosa." bromeó con una sonrisa positiva, al ser incapaz de hacerle frente al ensordecedor silencio por más tiempo. Ella tenía que despertar y rápido, no podía sentarse nuevamente al lado del cuerpo muerto de alguien. "Vamos despierta."

Como si hubiera escuchado sus suplicas los ojos de Elizabeth se abrieron abruptamente, acompañados de un jadeo ahogado.

"Elizabeth." Damon sonrió aliviado mientras acomodaba el cabello de la muchacha a un costado. Pero ella no dejó de respirar más asustada que al principio, mirando freneticamente alrededor.

"Klaus... él-" murmuró Elizabeth con miedo tratando de apartarse de Damon, pero este se aferró a su rostro obligándola a mirarlo.

"Oye, hey." Damon mantuvo su mirada asustada en él. "Klaus no está... Estas bien. Estas a salvo... Tranquila."

Aún confundida y asustada, Elizabeth desvió la mirada de Damon... Por unos segundos no reconoció a nadie. Su mirada pasó, a Caroline, Bonnie, tardando en enfocar su mirada, para luego voltear a ver a Damon de nuevo.

"Esta bien." susurró él suavemente apartándo una vez más su cabello lejos de su rostro.

"Damon..." murmuró Elizabeth cuando una oleada de alivio se apoderó de ella, destruyendo el pánico que había tenido segundos antes. Sin dudarlo estiró sus brazos hacia él envolviendolo así en un fuerte abrazo que él le correspondió enseguida, hundiendo su rostro entre el hueco de su hombro y su cuello.

Damon sintió su pánico decrecer poco a poco cuando escuchó claramente el corazón de Elizabeth latir con fuerza contra su pecho... Con un profundo suspiro se alejó aferrándo su rostro entre sus manos para mirarla fijamente. "¿Como te sientes?"

"Bien." murmuró Elizabeth en voz baja mirando alrededor de nuevo... De la nada llegaron miles de imágenes que bombardearon su mente; ella en el bar junto con Matt, Klaus llegando de la nada, Klaus agarrándola del brazo fuertemente, Klaus llevandosela del bar, Klaus bebiendo de su sangre, Klaus torturandola, Klaus clavandole una estaca en el corazón... Ante eso rápidamente bajó la mirada hacia su pecho tocando con su mano el lugar donde habia sentido la estaca, antes de que todo se volviera oscuro. "La estaca... ¿Como es que...? ¿Qué paso?"

"Sacamos la estaca." Damon intercedió con simpatía extendiendo su mano para tomar la suya. "Bonnie dijo que estarías bien."

Elizabeth miró a Bonnie rápidamente. "¿Cómo? Una estaca en el corazón es la muerte segura de un vampiro."

"No lo se Elizabeth, pero lo importante es que estas viva." aclaró Bonnie con una sonrisa que contagió a Caroline.

Frunciéndo el ceño Elizabeth llevó con lentitud su mano al cuello, al recordar la herida que allí tenía. "Mi sangre." susurró aguantando las lagrimas, al recordar cuando Klaus la había mordido. "Tomó mi sangre."

Bonnie y Caroline abrieron los ojos como platos escuchando en silencio. Entonces Elizabeth rompió a llorar. "¡Me humilló! ¡Tomó mi sangre! ¡Y pude ver en sus ojos como lo disfrutaba! ¡Se burló de mi una vez más!"

Damon no contestó nada, solo la acercó a él de nuevo envolviendola en un abrazo que ella correspondió aferrandose con más fuerza mientras él le acariciaba el cabello. "Elise lo siento tanto, tanto... Pero escúchame, escúchame." se separó una vez más para mirarla a los ojos. "Vas a superarlo... Vamos, a superarlo. Pagará por esto, te lo juro. Esto no quedará impune... Lo haré pagar, aunque deba ir contra el resto del mundo para lograrlo, lo juro." cuando ella asintió solamente, mientras trataba de limpiarse las lágrimas, su corazón se contrajo. "No llores." pidió extendiendo su mano para secarle las lágrimas. "No puedo soportarlo." hizo una pausa cuando una estrecha sonrisa cruzó por su rostro sabiendo como podría animarla. "De hecho, si dejas de llorar te obsequiare el corazón de Klaus en tu cumpleaños, o sus ojos."

Elizabeth no pudo evitar sonreír por primera vez esa noche... Sólo Damon y su sentido del humor tan, tan suyo habría sido capaz de hacerla sonreír en una situación como esa... Solo él. Con su mano acunó su mejilla rozando levemente su piel. "Bien, ese regalo me hará muy feliz." con un suspiro desvió su mirada hacia la expresión de Bonnie y Caroline. "Siento el espectáculo."

"Oye esta bien." Caroline fue la primera en hablar, acercándose cuando Damon se hizo a un lado. "No debes avergonzarte de nada... Somos amigas, ¿está bien?"

"Bien." Elizabeth sonrió agarrando la mano de Caroline dandole un apreton, antes de mirar a Bonnie. "Gracias por ayudarme Bonnie."

"Oye, yo no hice nada." dijo Bonnie acercándose tambien para sentarse a un lado de la híbrida.

"Hiciste mucho." Elizabeth replicó enseguida, tomando la mano de la bruja. "Se que fuiste tú la que apartó a Klaus de mí, es lo último que vi antes de que todo oscureciera... Y estando aquí, es de gran ayuda." con su mano libre aferró la de Caroline. "Son mis amigas, las mejores, y las amo."

"Vas a hacerme llorar basta." dijo Caroline secándose los ojos antes de que alguna lágrima se derramara.

"Me haran llorar a mí." intervino Damon con sarcasmo, antes de mirar a Elizabeth. "Te buscaré algunas bolsas de sangre... No te muevas de ahí."

"Entendido." Elizabeth asintió sonriendo levemente... Sin embargo cuando él se fue su sonrisa cayó ante los recuerdos de lo sucedido y sobretodo de una pregunta que no dejaba de rondar en si cabeza... ¿Cómo había sobrevivido?


Pensión Salvatore

Después de que Elizabeth se alimentara, Bonnie y Caroline se despidieron por la noche, dejándola con Damon nada más.

Por su parte Damon no mencionó mas nada sobre el hecho de que Klaus había tomado sangre de Elizabeth; pero aún así no le quitó los ojos de encima, sin saber que la preocupación era obvia en su rostro, mientras caminaban a su habitación y hasta que se detuvieron frente a su puerta. "¿Segura que quieres estar sola ésta noche? Recuerda que no podrás evitar las pesadillas-"

"Oye, no te aproveches de esto para tener oportunidad de dormir conmigo." interrumpió Elizabeth cruzando los brazos, ante su intento de bromear.

Al notarlo Damon sonrió enseguida. "Me descubriste." dijo encogiéndose de hombros.

"Ya lo creo." Elizabeth sonrió levemente, antes de enseriarse.

"¿Segura que no quieres compañía?" Damon volvió a preguntar mirándola fijamente a los ojos, notando cierto temor en ellos.

"Estoy segura... Si ocurre algo, serás al primero que llame." Elizabeth sonrió de nuevo, antes de acercarse a él y depositar un beso en su mejilla, cosa que lo tomó desprevenido. "Buenas noches, Damon." tan pronto como cerró la puerta segundos después respiró profundo antes de dirigirse al baño, pues no queria dormir llena de sangre y mugre. Cuando el agua caliente entró en contacto con su piel, se relajó y las ganas de llorar le abrió paso a la tristeza. Era como cuando tenías un sueño maravilloso (estando consciente de ello) y no querias despertar jamás, pero por más que te aferraras a él, despiertas; y con el despertar venia la realidad... Y esa era su realidad. Klaus siempre estaría como una sombra en su vida.

Negando con la cabeza salió de la ducha con la voz de Klaus en su cabeza, lo cual comenzó a fastidiarla. Ya estaba cansada de sentir miedo. Mientras sacaba de su cabeza todo con referente a Klaus y su tortura, se vistió con su pijama compuesta por mono y camiseta y se fue a dormir sin poder evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.


Sueño de Elizabeth


¿Dónde diablos estaba ahora?

Estaba sola en la mitad de un pasillo poco iluminado; y no tenía ni la menor idea de cómo había llegado ahí. No sabia que tan largo era el pasillo, pero era muy estrecho y la única iluminación que tenia era por los focos que parpadeaban varias veces, amenazando con apagarse en cualquier momento.

No sabia por qué, pero sentía que no estaba sola; y eso daba más suspenso a todo eso... Lo peor era que aparte de sentir una mirada sobre su espalda, era que ya sabía como terminaría todo aquello.

Así comenzó a caminar lo que para ella fueron varios minutos; hasta que a lo lejos del pasillo, logró visualizar una puerta de madera.

Corrió lo que quedaba de camino deteniéndose al quedar frente a ésta... Sus manos estaban temblando, contra su voluntad, tratando de prepararse mentalmente para lo que le esperaba. Esa sensación no era para nada placentera; era como los vídeos de terror que salían en las redes sociales: sabias que en cualquier momento apareceria algo, pero no sabias exactamente cuando. Con un profundo suspiro giró la perilla, empujando la puerta con una lentitud demasiado exagerada... Un chirrido inundó el ambiente, pero nunca ocurrió nada terrorífico, todo estaba en silencio y oscuro.

Fue hasta la pared buscando el interruptor de luz y encenderlo y cuando lo hizo, quiso morirse... Parecía que en la habitación había ocurrido una masacre sin piedad. Sangre en las paredes y suelos, sin contar los cuerpos que también se encontraban tendidos en los sillones. Todos estaban muertos.

"Otra vez no por favor." susurró cuando sus ojos comenzaron a lagrimear, antes que un grito desgarrador saliera de su garganta... Lo primero que hizo, fue correr hacia sus padres que se encontraban en el suelo, con la garganta desgarrada... Trató de darles su sangre, pero sabiendo que era demasiado tarde los abrazo desde el suelo, mientras que sus sollozos eran los únicos que se escuchaban.

"¿No querías una vida llena de sorpresas?" preguntó una voz que conocía a la perfección, pero no contestó, pues se encontraba en su burbuja de sufrimiento y quería desaparecer de ahí cuanto antes. "Sigo sin entender por qué lloras; son simples humanos."

Ante eso Elizabeth volteó y se vió a ella misma totalmente cubierta de sangre, saboreando los restos que quedaban en su boca. "¡¿Por qué me sigues haciendo esto?! ¡Detén esto!"

"Creí haberte dicho esto antes..." comentó su yo oscuro mientras rodaba los ojos y se agachaba hacia donde ella estaba. "No pienso parar hasta que te liberes de tu inútil humanidad y seas quien de verdad eres... Creo que ya has sufrido lo suficiente... Creeme el dolor desaparecerá." con su dedo recogió un poco de sangre que estaba cubriendo el cuello de su padre, para luego llevárselo a la boca y saborearlo. "Delicioso..." espeto cerrando los ojos con gusto. "¿Quieres un poco?" sonrió con malicia.


"¡Fuera de mi cabeza!" Elizabeth despertó gritado en su habitación.

"Oye, oye, oye, tranquila todo fue una pesadilla."

Seguido de esas palabras, Elizabeth fue envuelta por un par de brazos que trataron de reconfortarla. Ahora se dió cuenta, estaba llorando y temblando y Damon estaba en su habitación. "¿Qué haces aquí?" preguntó con voz entrecortada, una vez aceptado el abrazo que era lo único que evitaba que cayera en aquel abismo en el cual se encontraba.

"Prometí no dejarte sola en esto; y estoy cumpliendo mi promesa." Damon pronunció contra su cabello mientras depositaba un beso en su frente y limpiaba las lágrimas que seguían cayendo por sus mejillas.

"Gracias." Elizabeth agradeció antes de abrazarlo con fuerza escondiendo su rostro en su cuello... Aún seguía temblando y el simple hecho de recordar aquella pesadilla, hacia que su interior se derrumbara... Pero tener a Damon en esos momentos, era un gran apoyo.

Estuvieron así por varios minutos, hasta que se encontró más calmada. Su respiración se había normalizado y sus ojos seguramente estaban hinchados pero ya no brotaban más lágrimas, aunque las ansias de sangre aparecieron de repente. "No quiero arruinar el momento, pero tengo hambre." comentó al separarse de él mirandolo directamente a los ojos, con algo de vergüenza, pero al final de cuentas, lo necesitaba.

Con diversión Damon rió a lo bajo, mientras se estiraba hacia el velador de la derecha, como si estuviera alcanzando algo. Era una bolsa de sangre. "Tenía la impresión de que esto pasaría, así que vine preparado." con eso le tendió la bolsa a Elizabeth, la cual recibió con el mayor autocontrol de no parecer una salvaje hambrienta.

Después de un sincero gracias tomó el contenido plasmático rojizo de la bolsa en menos de medio minuto, pero aún así disfrutó de cada gota logrando calmar el hambre que sentía. Una vez acabada ésta, la dejó en el velador que estaba a su costado y se volteó a ver a Damon, quien la miraba con algo de asombro, aunque trataba de ocultarlo. "No estoy descontrolada." afirmó enseguida. "Es por la pérdida de sangre."

"Lo se, el autocontrol esta en ti." Damon sonrió de costado, mientras se recostaba en la cama con los brazos detrás de la cabeza.

Hubo un silencio en la habitación, la cual seguía en la penumbra de la madrugada.

Elizabeth siguió sentada sobre la cama, sólo que ahora, se encontraba sentada como indio y con el cabello detrás de las orejas. La ventana estaba abierta, lo cual agradeció, porque la brisa que entraba era reconfortante ante el calor que había. "Sé que no hemos hablado como tal de lo que paso." comenzó a hablar mientras miraba hacia el frente de la habitación, pero sentía cómo la mirada del mayor de los Salvatore estaba fija sobre su espalda. "Pero enserio agradezco lo que estás haciendo por mí." sintió movimiento del colchón, para luego sentir una mano sobre la de ella que reposaba sobre la cama.

"Somos amigos, ¿no?" preguntó Damon haciendo que ella volteara a verlo. "Siempre puedes contar conmigo."

"Gracias." dijo Elizabeth mirando profundamente los ojos de Damon. "¿Recuerdas que prometí que te diría quien era Mikael?"

"Si, pero no tienes que decirme nada sino quieres." replicó Damon enseguida.

"Quiero hacerlo." dijo Elizabeth moviéndose para quedar frente a él. "Me has demostrado más de una vez que puedo confiar en ti... Y es momento de decirte todo sobre quien soy, de donde vengo, y de como conocí tanto a Klaus como a Mikael."

"Bueno." Damon aceptó incorporandose mejor, para escuchar la historia de la vampiro frente a él... Cosa que no podía negar que siempre le había dado curiosidad.

"Ojalá Stefan estuviera aquí, quisiera que él tambien conociera de mí." murmuró Elizabeth con pesar, antes de mirar a Damon que la observaba atentamente. "Como les dije la vez que descubrieron que era bruja, por cosas de la vida nací de mi madre que era una bruja y de mi padre que era un vampiro... Al principio era una niña como cualquier otra, hasta que a la edad de 8 años descubrí que podía hacer magia... Era inusual, porque las brujas mayormente desarrollan su poder en la adolescencia... Pero siempre mis padres dijeron que era especial-"

"Creo que no mintieron en eso." interrumpió Damon ganandose una sonrisa de Elizabeth.

"Tal vez no." dijo ella antes de proseguir con la historia. "Mi madre empezó a practicar conmigo y a controlar mi magia... Cada día que pasaba mi poder crecía... Recuerdo bien una vez que inventando hice un hechizo demasiado avanzado, que ni mi madre hacia muy bien." sonrió ante el recuerdo de su madre. "Después de eso fue la primera vez que me castigaron por varios días... Un día desobedeci a mi madre de nuevo... Odiaba estar encerrada así que me fui al bosque a practicar magia y mientras estaba en ello un hombre se me acercó." con eso levantó la mirada hacia Damon. "Era Mikael."

"¿Lo conociste cuando eras una niña?" preguntó Damon agrandando los ojos. "¿Qué hacia allí?"

"No lo sé." Elizabeth respondió. "El solo apareció de la nada... Yo me asuste y quise correr pero él me detuvo diciendo que era un amigo." se quedó en silencio unos segundos antes de continuar. "Creo que es mejor mostrarte." con eso extendió sus manos para agarrar el rostro de Damon. "Descuida no dolera." rápidamente cerró los ojos para mostrarle el recuerdo.


Escena retrospectiva:


"Tranquila, soy un amigo." El hombre dijo haciendo que Elizabeth detuviera las ganas de correr.

"Lo que vio-" comenzó ella tartamudeando pero el hombre sonrió.

"No vi nada malo." dijo él mirando las flores que la niña había revivido. "Sé que haces magia y eso es algo hermoso... No tienes que esconder que eres bruja, porque he visto muchas en el transcurso de mi vida."

"¿Sabe sobre brujas?" preguntó Elizabeth intrigada ahora con el extraño.

"Se lo suficiente sobre ellas." El hombre dijo antes de mirar alrededor. "Te diría mas sobre lo que sé, pero estoy buscando un refugio, he caminado mucho y estoy cansado... Debo buscar donde pasar la noche-"

"Mis padres te daran alojo." dijo Elizabeth enseguida dando un paso cerca del hombre. "Vamos te llevaré con ellos y así podras contarme mas sobre lo que sabes de brujas."

"Muy bien." El hombre dijo sonriendo. "Me llamo Mikael por cierto."

"Y yo Elizabeth." dijo ella sonriendo antes de agarrar la mano de Mikael, sin percatarse como este se tensaba mirando su pequeña mano con rabia. "Vamos, antes de que anochezca."


En la realidad Elizabeth, sonrió al ver la expresión desconcertante de Damon cuando abrió los ojos. "Se lo que estas pensando, pero era una niña que no sabía quien era él en realidad."

"¿Que pasó luego?" preguntó Damon luego de un silencio. "¿Lo llevaste a tu casa?"

"Si lo hice, y fue el peor error que pude haber cometido." enseguida volvió a cerrar los ojos.


Escena retrospectiva:


"Mamá, tenemos un invitado." dijo Elizabeth entrando en la casa. . Cuando se volteó vió a Mikael aun en la puerta. "Oye puedes pasar, mamá y papá son buenas personas."

"Solo necesitaba que me invitaras." dijo Mikael entrando en la casa mirando alrededor con interés.

"Elizabeth que..." el padre de Elizabeth salió de la cocina, cuando sus ojos se agrandaron con horror al ver a Mikael parado en su pequeña sala... Enseguida corrió hacia su hija que seguía muy cerca de Mikael, antes de tomarla en brazos y alejarse.

"Papá bajame." Elizabeth replicó confundida por la actitud protectora de su padre.

"¿Qué haces aquí?" Charles preguntó aferrándose más a la niña en sus brazos que dejó de retorcerse para mirarlo a él y a Mikael.

"¿Se conocen?" preguntó Elizabeth confundida.

"Asi es pequeña." dijo Mikael sin dejar de mirar a Charles. "Tu padre trabajo para mí un tiempo... No creí que volveríamos a vernos, y mucho menos que tendría una hija."

En ese momento llegó Ariana la madre de Elizabeth que también se asustó cuando vió a Mikael. "¿Qué haces aquí?"

"Ariana." Mikael sonrió. "Tiempo sin vernos... La última vez que nos vimos, no fuiste muy amable."

"¿Mamá como se conocen?" preguntó Elizabeth aún en los brazos de su padre. "¿Qué pasa?"

"Elizabeth ve a tu habitación." ordenó Ariana sacando a la niña de los brazos de su padre poniéndola en el suelo.

"¿Pero por qué?" Elizabeth replicó mirando asustada entre sus padres y Mikael.

"Solo ve Elizabeth, obedece." dijo Charles dándole una mirada que la niña conocía muy bien, la cual decía que no admitiría mas replicas.

"Esta bien." Elizabeth aceptó mirando una vez mas a Mikael. "Gusto en concerlo señor."

"El gusto fue mío Elizabeth creeme." respondió Mikael antes de mirar al padre de la niña nuevamente.


En la realidad Elizabeth salió de sus recuerdos. "Nunca supe de que hablaron pero, mis padres me prohibieron salir de la casa sola después de eso... Sólo me dijeron que Mikael era malo, y que quería hacernos daño... A los días nos mudamos de allí, pero Mikael nos encontró años después."

"¿Y que quería contigo?" preguntó Damon frunciendo el ceño.

"Al parecer su odio no era hacia mí sino hacia mis padres, más con mi papá." Elizabeth explicó. "Creo que mi padre trabajó para Mikael antes de que se enamorara de mi madre."

"¿Qué paso después?"

"Cuando cumplí quince años Mikael nos encontró de nuevo." Elizabeth siguió cerrando los ojos con fuerza porque venía la escena que la había marcado para siempre. La muerte de sus padres. "Mató a mis padres."

Damon se paralizó por ésa información... Se quedó esperando largo rato en silencio hasta que Elizabeth empezo a hablar de nuevo.

"Antes de eso, yo habia ido al bosque... Como siempre hacia para practicar magia. Cuando regresé a la cabaña, encontre el caos... Mi madre estaba muerta quemándose en una hoguera y mi padre estaba clavado a un árbol con varías estacas en sus manos, piernas y abdomen... Aún estaba vivo."


Escena retrospectiva:


Elizabeth regresó a la cabaña, encontrándose el caos. Su madre estaba muerta quemándose en una hoguera. Se quedo petrificada viendo la horrible escena frente a ella antes de escuchar un gemido no muy lejos, cuando volteó en esa direccion vió a su padre clavado a un árbol con varias estacas en sus manos, piernas y abdomen. "¡Papá!" gritó corriendo hacia él.

"¡Elizabeth no! ¡Vete!" dijo Charles entre dientes. "¡Corre por favor!"

"¡¿De que hablas?! ¡Tengo que sacarte de aquí!" dijo Elizabeth mientras intentaba sacar las estacas... Pero fue interrumpida por Mikael que apareció de la nada lanzándola lejos con fuerza haciendo que chocara con fuerza el suelo.

"¡Elizabeth!"

Elizabeth escuchó a su padre llamándola pero estaba estabilizandose del aturdimiento de la caída. Mikael se acercó de nuevo agarrándola y lanzándola lejos haciendo que chocara contra un árbol antes de caer de nuevo al suelo.

"¡Basta Mikael, por favor!" pidió Charles desesperadamente.

"Hola Elizabeth." saludó Mikael ignorando a Charles para acercarse con una sonrisa hacia la joven que le costaba respirar.

"Mikael." Elizabeth susurró con temor al ver al vampiro frente a ella.

"Si me recuerdas... Estoy conmovido." dijo Mikael antes de agarrarla por el cuello levantándola.

"¡Mikael sueltala por favor!" Charles pidió con lagrimas en los ojos mientras miraba a su hija que luchaba contra la mano del vampiro en su garganta. "¡Matame a mí, déjala a ella, es una niña!"

"Claro que te mataré Charles. No necesitas suplicarme por eso." dijo Mikael aún viendo a Elizabeth que luchaba por respirar. "Pero ella debe morir también... Primero que tú."

"¡Por favor no!" Charles pidió luchando contra las estacas que lo clavaban al árbol.

"Tu traición llego al limite Charles." espeto Mikael volteando su mirada al vampiro que luchaba. "Me traicionaste dos veces. Traicionaste mi confianza al fugarte y robarme algo que siempre fue mío... Te toca pagar por todo eso... Es lo mas justo, ¿no crees?"

"Por favor no." Charles suplicó de nuevo.

"Pobre Elizabeth... Pagar por las deudas de tus padres." murmuró Mikael mirando a la muchacha antes de voltearse y caminar hacia Charles aun con Elizabeth en su mano. "Mira lo que tú mismo has causado Charles." así lanzó a la joven con fuerza al suelo y antes de que ella se moviera, clavó una estaca en una de sus manos al suelo provocando un grito agónico de su parte.

"¡NO!" gritó Charles luchando con el dolor que le provocaban las estacas que lo mantenían clavado al árbol. Luchó mas fuerte cuando Mikael clavó otra estaca en la otra mano de Elizabeth. "¡NO, MIKAEL NO! ¡TE LO SUPLICO POR FAVOR!"

Elizabeth lloraba en el suelo por el dolor en sus manos que se desangraban rapidamente. Mikael se acercó de nuevo y sin piedad clavó otra estaca esta vez en la espalda de la muchacha que traspasó hacia adelante en su estómago.

"¡ELIZABETH!" gritó Charles sintiendo que se le desgarraba el corazón y el alma al ver la horrible escena.

Por su parte paralizada por el dolor terrible que sentía, Elizabeth bajó su mirada un poco viendo el pedazo de madera que sobresalía de su estómago, antes de levantar la mirada hacia su padre, que lloraba abiertamente mientras la veía sufriendo dolor... Dejó escapar un quejido agudo cuando Mikael sacó de nuevo la estaca sin piedad, haciendo que su herida sangrara más.

"Elizabeth, no!" Charles susurró entrecortadamente viendo como su hija se dejaba caer al suelo boca abajo desangrándose. "¡ERES UN MALDITO!" gritó con rabia hacia Mikael omitiendo el dolor de las estacas que lo retenian mientras luchaba con fuerza para soltarse. "¡COMO PUDISTE HACERLE ESTO A ELLA! ¡PRECISAMENTE A ELLA!"

"¡Ya te dije el porque!" dijo Mikael sin inmutarse en lo mas mínimo por los gritos del vampiro. "Ahora dejaré que te despidas de ella." con eso se levantó del suelo rodeando el cuerpo flacido y moribundo de Elizabeth que sentía como su vida se escapaba de ella con cada respiración que dejaba. "No le queda mucho."

Apartando los ojos de Mikael, Charles miró a su hija que seguia acostada boca abajo en el suelo sobre su propia sangre... Con temor y dolor escuchó su corazón latiendo cada vez menos mientras forzaba su respiración. "Elizabeth, nena... Mírame." murmuró en voz suave. "Mírame." poco a poco vió como movía débilmente su rostro para mirarlo.

"Papá-" Elizabeth intentó hablar pero se ahogó con su propia sangre.

"Shhh, tranquila, todo estará bien." dijo Charles entre lágrimas. "No tengas miedo... Todo pasará pronto, confías en mí, ¿no?" cuando ella asintió con un sollozo sintió sus ojos escoserle con las lágrimas. "Perdoname." murmuró con desesperación al escuchar cada vez menos los latidos de su corazón. "No te protegi como debía."

La visión de Elizabeth se torno mas opaca y su pecho dolía al no sentir el aire entrar a sus pulmones. Sabía que estaba muriendo y por los sollozos de su padre sabía que él también... Antes de que todo se oscureciera escuchó los gritos de su padre por última vez. "¡TE AMO ELIZABETH! ¡ERES MI HIJA, NO OLVIDES NUNCA QUE TE AMO!"


"Después de eso, desperté en transición y junto a mi estaba Marcos." dijo Elizabeth sin importarle las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

"Está bien." tranquilizó Damon inclinándose para limpiar las lágrimas en los ojos de Elizabeth. "No me muestres más, recordar te está haciendo daño."

"No, yo quiero hacerlo." dijo Elizabeth limpiandose las lágrimas. "Eres la primera persona aparte de Marcos que le muestro ésto, he estado ocultando todo para mi misma durante siglos, necesito desahogarme... No sabes el alivio que siento en estos momentos."

"¿Estas segura?" preguntó Damon dudoso.

"Si lo estoy." asintió ella antes de respirar hondo.

"Bien entonces... Aclárame unas dudas." dijo Damon. "¿Como te salvó Marcos? ¿Y como estabas en transición? ¿Tomaste sangre de vampiro antes de que pasara todo eso?"

"Marcos me encontró muerta." Elizabeth soltó la verdad. "El me dijo que cuando llegó a la escena ya mi padre estaba muerto y que Mikael estaba inclinado mirándome fijamente... Ahí fue cuando Marcos atacó a Mikael y me sacó de allí rápidamente... Y lo de la sangre, recuerda que nací de un vampiro y una bruja. Marcos me explicó que la sangre de mi padre que corría por mis venas hizo su efecto."

"Así que siempre estuviste en peligro de transformarte en vampiro..." dijo Damon abriendo un poco los ojos, asimilando esa información nueva. "Sólo tenias que morir."

"Asi es, ¿ilogico no?" dijo Elizabeth terminando de limpiarse las lágrimas.

"Un poco, aunque viniendo de ti es normal." Damon respondió ganandose una sonrisa de su parte.

La sonrisa de Elizabeth murió al recordar lo que había pasado con Klaus. "Esta noche Klaus casi me asesina también y por alguna razón la estaca en mi corazón no lo hizo."

"Deja de pensar en eso." dijo Damon llamando su atención. "Solo piensa que estas viva y eso es lo que importa realmente."

"Tienes razón." Elizabeth aceptó respirando hondo.

"Siempre la tengo." Damon respondió en broma, antes de levantarse de la cama. "Creo que deberías dormir... Aun debes reponerte."

"No tengo sueño." Elizabeth respondió rápidamente. "Además si duermo tendré pesadillas."

"Creo que mejor deberías tratar de dormir." Damon replicó no muy convencido.

"No quiero." Elizabeth replicó tercamente. "Quiero mostrarte sobre como conocí a Klaus."

"No creo que sea buena idea." negó Damon sentándose de nuevo en la cama. "Ya has tenido suficiente con un monstruo, ¿podras soportar recordar a otro?"

"Si puedo." Elizabeth afirmó. "Tengo que hacerlo."

Tras unos segundos de debate Damon aceptó que le mostrara sus recuerdos. Ella le mostró todo desde el momento que conoció a Klaus hasta ese día que la habia torturado y casi matado en el intento. Había conocido a Klaus muchos años después de la muerte de sus padres, en una fiesta. Klaus se había presentado de manera educada ganándose que ella confiara en el enseguida... Elizabeth se transformó en su seguidora cumpliendo todo lo que pedía hasta un día que él le ordeno matar a un humano a sangre fría... Como se habia negado Klaus la torturó casi como lo habia hecho ese día, pero Elizabeth logró escapar de él. Desde entonces había estado huyendo sin detenerse. Pero Klaus con lo vengativo que era no había dejado de buscarla, hasta que de una manera u otra fingio su muerte y la de Marcos. Solo así lograron que el Original dejara de perseguirlos. Pero por cosas de la vida se reencontraron y Klaus había reanudado su venganza, solo atrasandola por su interes en Elena y sus híbridos. Hasta ese día que casi habia matado a Elizabeth obligándola a que dijera el paradero de su familia. Por cosas de la vida ella sobrevivió.

Damon volteó mirando a Elizabeth que se había quedado dormida después de mostrarle su pasado. Ahora mas que nunca se sentía cerca de ella, conociendo todo de su vida y su oscuro pasado... Aunque pareciera impresionante e increíble ella había pasado por cosas peores que la de cualquier persona o vampiro habría vivido jamás. Por eso la admiraba, porque a pesar de todo lo que había pasado seguia adelante y sin apagar su humanidad.

Tras unos cuantos segundos en sus pensamientos se obligó a levantarse de la cama, para dejarla dormir. Se dió media vuelta, y estuvo a punto de irse cuando ella sujetó su mano... Lentamente se volteó mirandola despierta. "Oye creí que estabas dormida." dijo acercándose de nuevo.

"Quédate conmigo." pidió Elizabeth en un susurro, sin importarle sonar como una niña. "Solo por hoy."

Damon se quedó en silencio un poco impresionado por la petición, pero por la mirada que ella le dió no pudo negarse. "Hazme un espacio." cuando ella se hizo a un lado se quitó los zapatos antes de meterse en la cama. "¿Mejor?" preguntó que para sorpresa de Elizabeth no lo había hecho con arrogancia, sino dulcemente.

"Si." Elizabeth asintió con una sonrisa débil. "Gracias."

En respuesta, Damon acarició la mejilla de Elizabeth antes de acercarla y besar su frente. Después de eso, ella se acomodó entre sus brazos y tras dar un profundo suspiro cerró los ojos permitiéndose finalmente descansar mientras él acariciaba su cabello y su mejilla una y otra vez.


A la mañana siguiente Elizabeth despertó recordando enseguida la noche anterior... Cuando intentó incorporarse el brazo de Damon que aún estaba dormido, se lo impidió. Ella volvió a recostarse, intentando no despertarlo pero ya era muy tarde porque él lentamente abrió los ojos, aún adormilado.

"Buenos días." sonrió levemente al ver la expresión incómoda de la híbrida. "No sabía que cumpliría mis fantasías contigo y mucho menos dormir en la misma cama que tú."

Elizabeth rodó los ojos antes de soltarse del brazo de Damon. "Eso sólo fue por una noche, no te acostumbres Salvatore."

"Recuerda que soy persistente." respondió Damon siguiendo la broma. "Volveremos a estar en la misma cama... Créeme."

"En tus sueños." espetó Elizabeth incorporándose pero se detúvo cuando él recostó su cabeza sobre sus piernas... Ella se tensó pero el pareció no notarlo.

"Mis sueños se hacen realidad la mayoría de las veces." continuó Damon acomodándose mas comodamente, sabiendo que Elizabeth estaba tensa, pero quería que ella se abriera más a él.

"Eres un idiota." dijo Elizabeth cruzándose de brazos.

Damon sonrió antes de enseriarse. "Lo que pasó con Klaus... Te juro que ni él, ni sus hermanos, ni absolutamente nadie volverá a ponerte una mano encima... Jamás."

"Lo sé... Aunque yo no aseguraría algo así si fuera tú." dijo Elizabeth haciendo una mueca, pensando que aún bromeaba.

"¿Por qué siempre tienes que arruinar mis frases más épicas?" preguntó Damon, para que después sus labios mostraran una sonrisa radiante.

"¡Oh, lo siento! A veces soy tan cruel." replicó Elizabeth cubriendo dramáticamente su rostro con las manos... Cuando destapó los ojos, se encontró con los de Damon, que la miraban fijamente.

"Es enserio lo que te estoy diciendo." dijo él seriamente. "No dejaré que nadie te haga daño... Ya no estás sola."

"Lo se." respondí Elizabeth también enserio... Por impulso comenzó a acariciar el cabello de Damon con suavidad. "Creo que no te he agradecido por estar conmigo anoche... Gracias."

"De nada." murmuró Damon mientras disfrutaba las caricias en su cabello... No recordaba la última vez que alguien le había tocado el cabello de esa manera.

Duraron así largo rato hasta que Elizabeth fue la primera en romper el silencio. "Creo que debería tomar una ducha."

"Tal vez quieras compañia." dijo Damon alzando sus cejas con picardía.

"Como dije... en tus sueños." susurró Elizabeth palmeando suavemente la cara de Damon, antes de levantarse de golpe, haciendo que la cabeza de él cayera en la cama.

"Oye, que mal agradecida." dijo Damon fingiendo molestia mientras se levantaba de la cama. "Pasé toda la noche contigo, ¿y así es como me pagas?"

"Creeme me siento muy mal." dijo Elizabeth con sarcasmo mientras lo empujaba fuera de la habitación.

"Estoy teniendo un deja vu." Damon respondió deteniendose afuera de la habitación. "¿Recuerdas cuando me botaste de tu habitación el mismo día que Bonnie murió?"

"Si recuerdo." aceptó Elizabeth sin entender a donde se dirigía con eso.

"Ese día te dije algo antes de que cerraras la puerta en mi cara... ¿Recuerdas que era?" preguntó Damon sonriendo con picardia... Cuando Elizabeth no le respondió él siguió. "Recuerdo que te dije que no perdía nada con intentar convencerte de ducharnos juntos... Lo mismo digo ahora... No pierdo nada."

"Adiós Damon." dijo Elizabeth riendo mientras negaba con la cabeza, cerrando la puerta dejando a Damon afuera sonriendo grandemente.


Plaza de Mystic Falls/Pensión Salvatore

Durante el día Damon había intentando convencer a Elizabeth de que saliera con él para encontrarse con Alaric y los demás, pero ella se negó enseguida diciendo que no estaba lista para salir aún. Necesitaba hacerse a la idea de que Klaus estaría afuera tal vez esperándola y queria sentirse preparada. Y así hizo después de que Damon se fuera. Empezó a practicar con su magia largo rato. Se impaciento un poco cuando la magia no la controlaba la mayoria de las veces. Tal vez se debía a que su mente estaba fuera de control por el miedo y el odio que sentía hacia Klaus que no la dejaba pensar en nada ni en concentrarse. Y ahora que Klaus sabía que era bruja menos podía quedarse tranquila... Estaba cansada de sentirse agobiada por el Original, quería desquitarse con él y hacerle sentir el fuego de su ira. Todo lo que le estaba pasando era su culpa. Klaus Mikaelson era el culpable de que todo en su vida estuviera descontrolado. Lo odiaba con cada fibra de su ser.

De pronto, sintió un calor abrasador en la habitación y un olor a algo quemado inundó sus fosas nasales. Elizabeth abrió los ojos soltando un grito agudo al notar que el sillón donde estaba sentada, ardía en llamas. Si no se quemaba, era porque milagrosamente las llamas no se acercaban hacia donde estaba ella. Se levanto rápidamente de ahí, pero cuando volvió a mirar las llamas habían desaparecido. Las únicas evidencias que tenía para saber que no había sido producto de su imaginación, eran las marcas que el fuego había dejado en el sillón. Tendría que explicarle a Damon cuando regresara, aunque eso era lo de menos. La pregunta que ahora circulaba por su cabeza era: ¿Qué rayos acababa de ocurrir?


Cansada de estar encerrada, Elizabeth tomo el valor de salir de la casa de huéspedes. Cuando iba a medio camino casi llegando al Grill, para su horror Klaus apareció frente a ella, mirándola con asombro. Instintivamente ella dió un paso atras, cuando de la nada las imagenes del día anterior llegaron sin piedad recordándole lo que el monstruo frente a ella le había hecho.

"Es imposible." Klaus murmuró aún mirandola fijamente. "No quería creer lo que tus amigos decían de que seguías con vida... Era imposible, pero es verdad, sigues viva, ¿pero cómo?"

"No tengo tiempo para esto." tartamudeó Elizabeth un poco mientras se daba la vuelta para salir corriendo, pero enseguida Klaus la agarró del brazo volteandola para que ambos se miraran a los ojos.

"Quiero que me respondas, como sobreviviste." dijo Klaus entre dientes. "Deberías estar muerta... ¿Acaso es porque eres una híbrida?"

"No lo se." Elizabeth murmuró en voz baja temblando de miedo, pero sin dejar de mirarlo. "Sueltame, ¿no te basta con lo que me hiciste ayer?"

"Si me hubieras dicho donde estaba mi familia, no habría intentando nada en tu contra." Klaus respondió entre dientes.

"¿Y piensas que te creo?" preguntó Elizabeth sonriendo con incredulidad. "Dejé de creer en ti desde que intentaste obligarme a matar a ese humano hace décadas y cuando no dejaste de torturarme, sin importarte todo lo que hice por ti."

Ambos fueron interrumpidos por la voz de Bonnie y Caroline que salían del Grill. "¡Suéltala, Klaus!"

Cuando él híbrido soltó a Elizabeth para enfrentarse con las dos mujeres, ésta aprovechó para irse corriendo de allí... Lo último que escuchó fue a Caroline llamándola, pero por nada se detuvo hasta que llegó a un lado apartado del pueblo.

Estaba llorando por la furia hacia Klaus... Tenía unas ganas increíbles de arrancarle la garganta... Su cuerpo temblaba sin poder controlarlo. No sentía frío, sino ira. Pero su preocupación aumentó, cuando unas ventiscas fuertes aparecieron y azotaron el exterior. Escuchaba cómo las hojas de los árboles eran arrancadas, y cómo varias ramas se quebraban por la fuerza del viento. Ella era la culpable de todo eso y lo peor era que no podía detenerse. La mayor parte de su cuerpo estaba encendido por la ira; era incontrolable. Sólo una pequeña parte de ella, estaba consciente de que debía detenerse, pero no podía. Era como si la rabia se hubiera apoderado de su cuerpo y la estuviera controlando. Las luces de los faroles comenzaron a fallar, y el miedo en ella comenzó a crecer, sabiendo que si no paraba, algo malo ocurriría en el pueblo.

"¡Elizabeth, tienes que parar!" la figura de Stefan apareció frente a la híbrida apoyando las manos en sus hombros, con su mirada verdosa notandose a pesar de la escasa luz.

Estában cerca y Elizabeth al ver sus ojos, notó preocupación. El antiguo Stefan estaba ahí adentro, lo estaba viendo. "No se como..." dijo con voz temblorosa teniendo miedo de no saber cómo parar.

"Piensa en otra cosa. Desenfoca tu mente." Stefan trató de relajarla con su tono calmado y optimista.

Pero a Elizabeth le costaba no pensar en el enojo que sentía... Era como si su cuerpo se sintiera atraído por emociones negativas. Es más, al darse cuenta de aquello, todo lo que estaba pasando se intensificó... La fuerza del viento se hizo más fuerte. "¡Ayúdame!" le rogó a Stefan con los ojos vidriosos, asustada de si misma.

Pero todo paró cuando de repente Stefan la besó. Sus labios presionaron los de ella con gentileza, pero a la vez, con posesividad. Elizabeth sintió aparecer una luz en medio de toda la oscuridad que sentía y como resultado, el fenómeno natural comenzó a disminuir rápidamente. Ella cerró los ojos, por alguna razón permitiéndose disfrutar más del beso.

Cuando Stefan la atrajo más a él, sujetándola con una mano de la cintura y con la otra del rostro, ella se aferró a él como si fuera lo único que evitara que cayera al abismo, y estaba agradecida por eso. Sus respiraciones eran irregulares. Pero como siempre sería necesitaban del aire para vivir, por lo que tuvieron que separarse pero sus miradas quedaron conectadas.

"¿Cómo supiste que funcionaría?" preguntó Elizabeth impresionada tras unos cuantos segundos de silencio.

"No lo sé... Simplemente sentí que debía hacerlo." Stefan respondió en voz baja, tan impresionado como ella por lo que acababa de hacer.

"Y ya que el huracán Whitmore acabó, creo que Elizabeth debería volver a casa y darnos algunas explicaciones." Damon apareció en la escena, mirando entre su hermano y Elizabeth. "¿No es así, hermanito?"


Pensión Salvatore

Cuando crees que el destino ya te da mucho por un día, te equivocas. Siempre hay algo más. Y en el caso de Elizabeth, cuando pensó que ya había tenido suficiente, sucedió eso. Ahora se encontraba sentada en el sillón mullido, bajo la tenue luz que brindaba la chimenea del salón de los Salvatore. Levantó la vista, pero esa vez hacia los hermanos que la estaban observando detenidamente... Se sentía algo intimidada; pero obviamente, no haría notar eso... Era incómodo saber que había un silencio en todo el salón y el motivo del tal, era que ambos esperaban que hablara. Pero ya que no lo hacía los únicos sonidos presentes eran los de los animales nocturnos y la madera quemándose en la chimenea.

"Y bien..." comenzó a decir vagamente, sabiendo que no eran las mejores palabras para empezar, pero era algo por lo menos. "¿Qué quieren saber?"

"No lo sé... Dinos tú." respondió Damon con su típico sarcasmo. "¿Qué tal si empiezas por la parte en donde casi Mystic Falls es atacado por un huracán?"

"En realidad, para que sea un huracán tendríamos que estar en una zona tropical." contradijo Stefan mientras daba un sorbo a su vaso.

Elizabeth se dió cuenta de la cara de enojo que puso Damon, asi que no pudo evitar dar una pequeña risa. Cosa que al mayor de los Salvatore no le dió gracia.

"Bien Einstein... Huracán, ciclón, tornado, como quieras llamarle..." dijo Damon con algo de irritación antes de mirar a la híbrida nuevamente. "¿Puedes explicarnos qué está ocurriendo, Elizabeth? Estabas bien esta mañana cuando te dejé."

"¿Quieren la verdad?" Elizabeth miró hacia ambos hermanos, quienes habían puesto de nuevo su atención en ella. "Lo único que sé, es que estaba demasiado enfadada y voilá, empezó todo... Creo que estoy perdiendo el control con mis poderes."

"¿Y por qué esta pasando eso?" Stefan preguntó.

"Que tal por ser atacada por Klaus." respondió Damon por Elizabeth. "Todo por cuidarte a ti y tu estupida manía de esconder a la familia Original."

"Damon..." Elizabeth comenzó pero éste le dió una mirada molesta.

"No Elizabeth... Ya basta que defiendas a mi hermanito aquí presente." replicó Damon antes de mirar a Stefan de nuevo. "Elizabeth casi muere por culpa tuya."

"Eso no-" Stefan replicó molesto.

"No importa de quien es la culpa." Elizabeth intervino interrumpiendo a ambos hermanos que claramente comenzarían a pelear. "Lo que pasó, ya pasó."

"Lamento lo que Klaus te hizo Elizabeth." Stefan se disculpó enseguida. "Nunca me habría perdonado si hubieras muerto."

"Lo se Stefan." Elizabeth respondió sonriendo. "No tienes que disculparte."

"Bien ya que nos disculpamos y todo eso." Damon interrumpió con fastidio. "¿Quieres decirnos como recuperarás el control?"

"No lo se." murmuró Elizabeth pensativamete. "Esto ya me paso hace tiempo pero no recuerdo haber controlado mi magia, solo dejé de practicarla... Y apagué mi humanidad en ese tiempo."

"Esa no es una opción." respondió Damon enseguida.

"Estoy de acuerdo." Stefan respondió secundando a su hermano. "¿Porque no hablas con Bonnie?"

"Lo pense, pero tengo miedo de que me diga algo que no quiera oir." Elizabeth respondió.

"Es mejor que sepas lo que te sucede, a que no sepas nada y dejes que el temor te consuma." replicó Damon encogiéndose de hombros.

"Tal vez tengan razón." asintió Elizabeth desviando su mirada hacia Damon que iba a decir algo... Algo que ya sabía que diría. "Si Damon, ya sé que siempre tienes la razón."

"Es bueno que lo aceptes." Damon sonrió contagiando a Elizabeth que terminó copiando el gesto.

Stefan que había estado en silencio, los observó a ambos con algo de incomodidad y molestia en sus ojos, aunque sabía que no era momento de aclarar ciertas dudas.


Casa de Bonnie

Elizabeth necesitaba tener una nueva perspectiva acerca de todo porque la situación lo requería... Y por eso que acudió a Bonnie. Ella podía ayudarla con todo el asunto de la magia. En realidad, con todo. Bonnie seguía manteniendo una relación cercana con las brujas, y por lo tanto, podría obtener respuestas a lo que le sucedía.

Después de la charla con los Salvatore la noche anterior, se dirigió a la casa de Bonnie para contarle todo también. Confiaba en ella lo suficiente como para demostrarle que necesitaba ayuda. Usualmente, no le gustaba ser vista como débil o que necesitaba ayuda, pero Bonnie era una persona muy cercana, y por lo tanto se conocían lo suficiente como para tener que levantar barreras.

Y dado a todo eso, ahora se encontraba pasando su mañana junto a Bonnie, en la casa abandonada de las brujas. Y aunque su magia no funcionara allí, al menos tuvieron la gentileza de que su collar solar funcionara dentro.

"Las brujas siguen enojadas por tu comportamiento Elizabeth." comentó Bonnie. "Dicen que por el momento no están interesadas en ayudarte, y que por ahora te conformes con que te permitan estar aquí dentro."

Elizabeth rodó los ojos mirando a ningún punto en específico. "Tarde o temprano tendrán que ayudarme... Les conviene que sea temprano, si es que quieren que les ayude contra Klaus... Como ellas yo también quiero vengarme de él."

"Elizabeth nunca cambias." Bonnie negó con la cabeza mientras reía un poco.

"Lo sé, soy todo un amor de..." Elizabeth se cortó a si misma tras escuchar un ruido en la planta superior. Miró hacia Bonnie haciéndole una seña para que guardara silencio. Había escuchado lo mismo que ella, y la preocupación apareció en su rostro. Elizabeth asintió con la cabeza a la derecha, donde una pila de cajas se encontraba como una especie de muralla. Bonnie entendió el mensaje y se dirigió hacia allí para esconderse.

Elizabeth caminó fuera de la habitación e iba a subir las escaleras, pero chocó contra alguien. Al levantar la mirada, lista para atacar, se encontró con los ojos azules de Damon. Falsa alarma.

El le hizo una seña como para preguntar si había visto algo, pero ella negó con la cabeza. Agudizó el oído, escuchando unos ruidos provenir del exterior. Salió a velocidad vampírica de ahí, y justo a la salida de la casona se encontraba Stefan a punto de ser atacado por un híbrido de Klaus.

Damon pensó rápido, y su reacción fue la de meter su mano por la espalda del híbrido arrancándole el corazón. Este cayó al instante, mientras aún sostenia su corazón viscoso en la mano. Stefan pasó de ver el cuerpo caído del híbrido, para verlo a él y a Elizabeth que venía más atras.

"Híbridos, le dan mal nombre al lugar." Damon comentó con sarcasmo lanzando el corazón hacia unos arbustos cercanos antes de mirar cómo estaba manchada su mano.

Unos segundos después, escucharon pasos detrás de ellos. Al voltear, vieron a Bonnie.

"Bueno chicos, ahora Elizabeth y yo nos vamos." comunicó mientras acomodaba el bolso que llevaba en el hombro y se acercaba hacia donde estaba la vampira. "Es el cumpleaños de Caroline."

Rayos Elizabeth lo habia olvidado por completo. Bueno, en realidad nunca fue buena con las fechas. Y eso era un problema porque no había comprado ningún regalo para la rubia. Pero no podía delatarse. Tenía que actuar como si ya supiera que fecha era. "¡Lo sé!" comentó animada. "No todos los días cumples dieciocho, ¿no? Bueno, yo nunca los he cumplido, pero tu entiendes-"

"Voy a comprar unos globos en la tienda de fiestas. ¿Quieres que te dé una acercada a la escuela?" ofreció Bonnie mientras rebuscaba algo en su bolso marrón.

"No es necesario Bon, pero igual gracias." dijo Elizabeth. Bonnie se despidió haciendo un gesto con la derecha hacia ellos, dió media vuelta dirigiendose hasta su auto.

Elizabeth miró a los Salvatore. "¿Alguna idea como regalo para una adolescente vampiro de 18 años?"

"Suerte con eso." respondió Damon mientras daba media vuelta y entraba a la casa.

Elizabeth gruñó a lo bajo, antes de mirar hacia Stefan.

"Lo siento Elizabeth. Pero si sobrevives, llámame." Stefan dijo haciendo un gesto con la mano mientras entraba a la casa también... Esa seña que usas cuando dices "llámame", para ser más exactos.

"¡Al cabo que ni quería la ayuda de ninguno!" gritó Elizabeth lo suficientemente alto como para que ambos escucharan su descontento infantil. "Por Dios soné como una niña... Tal vez necesite madurar un poco, aunque preferíria no hacerlo." así, se fue de allí rapidamente, dejando a ambos vampiros dentro de la casa riendose de ella por sus palabras anteriores.


Cementerio

"Y aquí yace Caroline Forbes. Amiga, porrista, Señorita Mystic Falls y campeona de avioncitos de papel en tercer grado." mencionó Elena cuando todos tuvieron sus copas alzadas.

Caroline no quería una fiesta de cumpleaños, ya que la idea de que ahora estaba muerta, la deprimía. Era un recordatorio de que estaría estancada en los diecisiete para toda la vida. Y es por eso que a Elena se le ocurrió la idea de hacerle un funeral.

Matt, Bonnie, Elena, Caroline y Elizabeth, se encontrában en el cementerio de Mystic Falls, celebrando el "funeral" en una cripta que no tenían ni la menor ida de quién era. Aunque la idea de estar de noche en un cementerio, después de aquella horrible pesadilla y lo que habia pasado con Klaus, le ponía a Elizabeth la piel de gallina, pero estaba ahí por Caroline.

Después del brindis de Elena, todos tomaron del tequila que Bonnie había traído a escondidas de su padre. Varias copas más tarde, sus sentidos de la realidad habían disminuido; y la botella amenazaba con no poder llenar los vasos de todos en una siguiente ronda. Se encontrában reunidos en una especie de círculo, mientras empezában a decir una que otra cosa incoherente. Sólo que faltaba alguien: la cumpleañera/difunta.

Elizabeth volteó la cabeza y allí estaba ella: con la mirada fija en la pantalla de su celular. Se veía tan abstraída en lo que estaba haciendo, que le dio curiosidad saber que ocurría. "¿Qué estás haciendo, Caroline?" preguntó dándole un último sorbo a su vaso, para así dirigir toda su atención hacia la rubia.

"Nada. " Caroline respondió con nerviosismo.

"Caroline..." habló Bonnie con un tono para que Caroline dijera lo que ocurría.

"Oye, eres mala mintiendo sobria... Mintiendo ebria eres peor." dijo Elena con un tono medio perdido a causa del tequila.

Caroline rodó los ojos sonriendo a pesas de que trataba de contenerse, y una sonrisa culpable se asomó por sus labios. "Le mandé un mensaje a Tyler."

"Caroline..." reprochó Elena como si hubiera cometido un error.

"¿Qué?" contestó Caroline abrumada. "Estoy ebria."

"Déjala en paz, Elena... No puedes controlar la vida de todos." intervino Bonnie con mucho disgusto en sus palabras.

Al parecer Elizabeth se habia perdido de algo, porque no entendía que estaba ocurriendo. La sonrisa de Elena desapareció, y un gran silencio inundó la cripta en donde estában.

"Auch..." comentó Matt mientras Elizabeth se mordia el labio interior. Ahora la situación era incómoda y seguía sin enterarse de nada.

"Perdón, sé que es el cumpleaños de Caroline, funeral o lo que sea... Pero creo que está mal que hayan hipnotizado a Jeremy." aclaró Bonnie para todos.

"¿Cómo que lo hipnotizaron?" intervino rápidamente Elizabeth ni bien terminó Bonnie de hablar. Elena trató de lanzar una mirada hacia la morena, con tal de llamar su atención y que callara, pero no fue así. "¿Bonnie?"

"Lo hipnotizaron para que deje la ciudad." respondió Bonnie.

Una mirada colérica de parte de Elizabeth se dirigió hacia Elena. Estaba enojada por lo que le habían hecho a Jeremy. No le parecia que lo controlaran como si fuera una marioneta.

"Lo hice para protegerlo." respondió Elena mirando hacia las dos. Matt y Caroline se habían alejado de la escena. "Quiero darle la oportunidad de darle una vida normal."

"¿No crees que esa debería ser su elección?" Elizabeth refutó aún enojada.

"Elizabeth tiene razón. Le quitaste sus decisiones." Bonnie dijo enojada.

Elena las miró con cierto temor. "No pueden decirle..."

"¿Por qué?" Elizabeth entrecerró los ojos. "¿Intentarás compulsionar a Bonnie para que no hable? ¿Ya que conmigo no funcionan esos trucos? Pues dejame decirte que con Bonnie tampoco funciona, las brujas no pueden ser obligadas."

"Arruinan un perfecto funeral, ¿saben?" intervino Matt, salvando a Elena de aquel momento acusatorio.

"Perdón." se disculpó Bonnie mientras se ponía de pie. "Voy a ir a dormir un poco." acomodó su bolso color beige y giró hacia la cumpleañera. "Feliz cumpleaños." dió una sonrisa de arrepentimiento antes de salir del lugar.

Elizabeth ahora se sentía culpable por arruinar el cumpleaños de Caroline. Era obvio que no tenía la culpa de enojarse por lo que se había enterado, pero debió haberse controlado y esperar otro momento para discutirlo. "Creo que yo debería irme también..." comentó con la misma incomodidad que Bonnie minutos atrás, solo que Caroline la detuvo con la mirada.

"Quédate Elizabeth, no te vayas tu también." Caroline pidió con una expresión triste.

"Está bien..." Elizabeth le dió una sonrisa de arrepentimiento regresando a donde estaba sentada anteriormente. Levantó el vaso que estaba delante de ella y observó el contenido color ámbar, que en esos momentos se veía como lo más interesante del mundo.

Todos siguieron en un silencio muy incómodo mientras ella balanceaba el contenido del vaso. Levantó la mirada y carraspeó un poco para llamar la atención de los chicos. "Oigan enserio lo siento... Por todo."

"No te preocupes." respondió de vuelta Caroline con una sonrisa cálida. "Entonces, ¿jugamos "Yo nunca"? preguntó y todos asintieron. "Bien, yo empiezo..." comentó la rubia con entusiasmo.


Era el turno de Elizabeth nuevamente. Habían jugado varias rondas, y el efecto del alcohol no tardó en aparecer durante los primeros minutos.

Se quedó pensando en qué decir, pero ya no se le ocurría nada. "Chicos, ya no creo que haya algo más que nunca hayamos hecho."

Los chicos y ella comenzaron a reír nuevamente. Habían varias botellas vacías en el suelo y para la mala suerte, la última botella sobreviviente corría el riesgo de acabarse dentro de poco. Pero las risas pararon al escuchar el sonido de la puerta abrirse. Era Tyler.

"Perdón. No quise interrumpir la fiesta." comentó Tyler al ver que las risas cesaron.

"Entonces no lo hagas." comentó un Matt fastidiado. El ambiente comenzó a sentirse tenso, pero Caroline fue más rápida y se levantó hacia donde estaba Tyler. "Hey, está bien, hola." comentó algo nerviosa.

"¿Podemos hablar por un momento?" preguntó Tyler con el mismo nerviosismo que ella, sólo que de una manera un poquito más disimulada. "Es algo importante."

Caroline terminó asintiendo y Tyler sonrió fugazmente. Ambos salieron hacia el bosque, mientras que Matt, Elena y Elizabeth se quedaron en un breve silencio.

"¿Estás bien?" preguntó Elena a Matt.

"Sí." Matt contestó mientras agarraba la botella que estaba en las manos de Elizabeth. "Quería que fuera feliz, ¿o no? Es lo que quiero para todos ustedes en medio de la vida que los atrapó."

"¿Así es como nos ves? ¿Atrapados?" Elizabeth preguntó, aunque sabía que él tenia la razón, estaban atrapados.

"Yo diría que no pueden liberarse de ella, así que, sí." Matt respondió encogiendose de hombros.

"Pero todo depende de cómo llevemos la situación, ¿no lo crees?" Elizabeth intentó subirle el ánimo.

"En algun momento tu llevaste una vida normal. Y tú..." Matt miró hacia Elena. "También eras una chica normal, hasta que los Salvatore llegaron."

"Hey." Elizabeth interrumpió haciendo que la atención de ambos se concentrara en ella. "Elena ya era una doppelgander desde que nació... Y lo mismo conmigo, yo nací siendo una hídrida. Matt, nuestra vida nunca estuvo destinada a ser normal."

"Elizabeth tú y Bonnie tienen razón." dijo Elena con un tono apagado. "Nunca debí meterme en la cabeza de Jeremy... Pero aquí está en riesgo y no puedo perder a nadie más que amo."

"Hiciste lo que tenías que hacer... Jeremy no se merece esto." Elizabeth respondió enseguida.

Quedaron nuevamente en un silencio, sólo que ese al menos no era tan incómodo como el anterior.

"¿No creen que se están demorando demasiado?" preguntó Matt al cabo de unos tres minutos más de silencio.

"Deberíamos ir a buscarlos." sugirió Elena.

Matt agarró una linterna de su mochila y la encendió, mientras todos se dirigían a la salida de la cripta. Todo estaba completamente oscuro y escalofriante. Y los sonidos tenebrosos que hacían los animales no ayudaban en nada.

"¡Caroline!" gritó Matt cuando empezaron a caminar, pero nunca hubo respuesta.

"Genial, nos abandonaron." Elizabeth comentó con gracia.

"Tenemos que seguir buscándolos." dijo Elena. "Confío en Caroline, pero no en Tyler... No mientras esté bajo las órdenes de Klaus."

"¡Caroline!" Matt volvió a gritar mientras apuntaba la luz de la linterna en distintas direcciones.

De pronto, Matt fue arrojado hacia la pared de la cripta y terminó inconsciente en el suelo. Elizabeth miró alerta hacia todos lados, hasta que vió quién era el causante. "¿Stefan?" preguntó sin entender por qué lo hizo.

"Lo siento." fue lo único que dijo Stefan.

"¿Por qué lo...?" pero Elizabeth nunca pudo acabar, porque Stefan se acercó hacia ella con velocidad vampírica rompiéndole el cuello.


Elizabeth no sabia cuánto tiempo había transcurrido, pero al fin logró recuperar el conocimiento. Su cuello seguía adolorido y molestaba mientras se ponía de pie. Movió la cabeza en círculos para bajar el dolor, pero las imágenes de lo ocurrido inundaron su cabeza. Matt.

Volteó hacia la dirección donde creía que estaba él, y estaba en lo cierto. Se acercó con prisa hacia él y lo sacudió un poco. "Vamos Matt, despierta." pidió mientras le daba leve palmadas en sus mejillas. El comenzó a reaccionar abriendo los ojos.

"Elizabeth." pronunció Matt mientras ella lo ayudó a ponerse de pie. "¿Y Elena? ¿Qué sucedió?"

"Estoy a punto de averiguarlo." susurró Elizabeth sacando el celular que estaba en el bolsillo trasero de su jean, enseguida marcó el número de Stefan. Al tercer timbre respondió.

"Hola Elizabeth." respondió con tono inocente.

"¿Dónde está Elena?" Elizabeth fue directa y sin rodeos... Escuchó cómo a través de la línea él reía a lo bajo.

"¿Y desde cuándo te importa lo que le pase?"

"Stefan no le hagas algo de lo que después te puedas arrepentir." dijo Elizabeth entre dientes.

"¡Detén el auto!" gritó la voz de Elena a través de la línea. "¡¿Y por qué nos dirigimos al puente Wickery?!"

Elizabeth escuchó la desesperación y temor en la voz de Elena, y eso la alarmó más. Stefan estaba fuera de si.

"Adiós Elizabeth." Stefan se despidió antes de colgar.

Elizabeth volteó hacia Matt, pero no estaba. Miró hacia todos lados, pero no apareció por ninguna parte. "¡Matt!" gritó esperando que la escuchara, pero a los segundos apareció corriendo con, ¿un cuerpo en brazos? "Oh por Dios. ¡Caroline!" gritó mientras se acercaba hacia ellos. "¿Qué le pasó?" preguntó mirando a Caroline que se encontraba temblando y su respiración estaba entrecortada.

"T...Tyler... me mordió." respondió entre sollozos.

"Matt, llévala a casa lo más rápido que puedas. Voy a conseguirle la cura." Elizabeth le ordenó a Matt mientras él la miraba incrédulo.

"¿Estas loca? La cura es la sangre de Klaus Mikaelson." respondió Matt. "Nunca se la dará y podría intentar matarte de nuevo-"

"¡Llévala a casa ahora!" interrumpió Elizabeth con un grito... Matt dudó un poco antes de comenzar a correr con Caroline en brazos. Enseguida ella agarró su celular y timbró el número de Damon.

"Elizabeth, no es buen momento..." comentó el mayor de los Salvatore con un tono cortante y alarmado.

"Stefan se dirige al puente Wickery y tiene a Elena." dijo Elizabeth antes de colgar la llamada sin esperar a que respondiera. Ahora tenía que llamar a un Original.


Residencia Gilbert

Elizabeth caminaba hacia la casa de Elena con paso lento, mientras llamaba a Klaus. Cuando este contestó ella se paralizó con miedo con sólo escucharlo.

"Elizabeth, jamás pense que este día llegaría."

"¿Como sabías que era yo?" Elizabeth preguntó confusa.

"Desde nuestro último encuentro, averigüe tu número." dijo Klaus inocentemente. "Quería mantener contacto contigo."

"¿Por qué le ordenaste a Tyler que mordiera a Caroline?" preguntó Elizabeth con una mezcla de enojo y confusión.

"Es mi forma de mandar un mensaje..." dijo Klaus secamente. "Denme mis ataúdes y problema resuelto."

"¿Osea que tu forma de mandar un mensaje, es regalarle la muerte a Caroline por su cumpleaños?" Elizabeth tanteó, sospechando que al hídrido le atraía su amiga.

"No sabía que era su cumpleaños." dijo Klaus con tono sorprendido.

"Klaus, tu problema es conmigo... Salvala, Caroline no tiene la culpa de nada." Elizabeth suplicó esperanzada de que aceptara. Aunque temía porque pidiera algo a cambio.

"Esta bien... Tienes mi palabra." aceptó Klaus después de un rato en silencio. "Pero a cambio de salvar la vida a tu amiga, quiero algo a cambio."

"¿Qué?" preguntó Elizabeth dudosa y con algo de temor. ¿Y si le pedía que atacara a alguien que le importaba?

"Que sirvas para mí, como mi bruja personal." Klaus respondió simplemente. Pero simplemente recibió el silencio de Elizabeth. "¿Y bien? ¿Tenemos un trato?"

"¿Es una broma verdad?" preguntó Elizabeth saliendo de su shock inicial.

"No, no lo es." Klaus respondió rapidamente. "Siempre he tenido a mi disposición a los brujos más poderosos, pero ninguno ha logrado convencerme... Sé que eres poderosa, asi que quiero que estés de mi lado sirviéndome."

"Olvídalo." Elizabeth respondió soltando un bufido molesto. "Jamás te serviré. Lo hice una vez y tuve consecuencias... No volveré a cometer el mismo error."

"Como quieras." Klaus respondió secamente.

"¿Pero igual salvaras a Caroline verdad?" Elizabeth se atrevió a preguntar.

"Ya te di mi palabra." Klaus respondió. "Tu misma lo dijiste, mi problema es contigo y con Stefan, no con Caroline... Volveremos a vernos pequeña híbrida." dijo antes de colgar la llamada, dejando a una Elizabeth temiendo por sus últimas palabras.

Respirando hondo guardó su telefono, mientras caminaba por la acera de la casa Gilbert, unos pasos más y llegó. Pero se detuvo al escuchar unas voces que provenían del exterior. Asomó su cabeza por los arbustos, teniendo una vista de lo que ocurría sin que la descubrieran espiando.

"No puedes besarme de nuevo." dijo la voz de Elena.

"Lo sé." respondió Damon mientras la veía fijamente. Ambos estaban muy cerca, como si estuvieran a punto de besarse.

"No puedes. No es correcto." volvió a decir ella.

"Sí es correcto, sólo que no ahora." pasaron unos cuantos segundos en silencio. "Buenas noches."

"Buenas noches Damon."

Elena dió media vuelta entrando a su casa. Damon en cambio, caminó hacia la dirección de Elizabeth.

Ella se tensó enseguida. Si no se movía, se daría cuenta que los estuvo espiando. Tenía que pensar en algo. Aprovechó que Damon recién estaba bajando las escaleras del pórtico, aún estaba lejos. Así que se puso a caminar hacia la casa de Elena, como si recién estuviera llegando.

El rostro de Damon mostró sorpresa al verla, mientras que él de Elizabeth, trataba de verse relajado.

"Elizabeth." saludó Damon en el momento que estuvieron lo suficientemente cerca como para iniciar una conversación.

"Ah, hola Damon." Elizabeth trató de sonar lo más normal y relajadamente posible. Al primer indicio de nerviosismo, él se daría cuenta que los había escuchado en su momento "cursi" y estúpido.

"¿Hace cuánto tiempo estás aquí?" Damon preguntó algo incómodo.

"¿Desde hace unos instantes?" Elizabeth respondió con sarcasmo, como si fuera la respuesta más obvia. "¿Acaso me perdí de algo?"

"No, claro que no." Damon contestó distante.

"Bueno..." Elizabeth respondió incómoda. "Adiós." dijo mientras intentaba pasar por su costado, para dirigirse a casa de Elena.

"Espera..." Damon la detuvo por el hombro.

Cuando ella volteó, ambos quedaron muy cerca. Tanto que al levantar la mirada hacia Damon, tenía una vista privilegiada de los ojos azules, tan profundos como el mar; y su inconfundible fragancia, que se colaba por su respiración... Sin poder contenerse sus ojos bajaron hacia sus labios... Como los de él hacia los de ella.

"Gracias." Damon pronunció con voz baja. "Por avisarme dónde se encontraba Elena."

Y eso rompió el encanto de hacía unos segundos en Elizabeth. Claro que Elena estaba en la mente de Damon. Así se alejó, logrando que aire fresco golpeara su rostro y aclarara su cabeza. Mientras tanto Damon, la miró confundido por lo que acababa de hacer. "De nada." respondió más relajada. "Hubiera ido yo misma, pero el asunto de Caroline necesitaba de mi intervención personal, lo más rápido posible." cuando Damon frunció las cejas, recordó que él no sabía de lo que estaba hablando. "Klaus le ordenó a Tyler para que mordiera a Caroline, pero no te preocupes ahora está a salvo."

"¿Cómo conseguiste que Klaus le diera de su sangre?" La expresión de Damon cambió a una alarmada. "No le diste los ataúdes, ¿verdad?"

"No, descuida." Elizabeth negó con la cabeza.

"Entonces, ¿cómo?" Damon preguntó ahora más calmado.

"Simplemente me pidió algo a cambio." Elizabeth murmuró en voz baja.

El rostro de Damon volvió a alarmarse. Sólo que ahora, parecia más preocupado de lo usual. "¿Qué te pidió a cambio?" preguntó con más insistencia.

"Sólo me pidió que fuera su bruja... Que sirviera para él." Elizabeth respondió como si nada.

"¡¿Aceptaste?!" preguntó Damon levantando la voz mientras apretaba los puños. "¡¿Entiendes acaso lo que acabas de aceptar?! ¡Es Klaus Mikaelson de quien hablamos!"

"Oye, no acepte, ¿de acuerdo?" Elizabeth interrumpió molesta. "Cualquier cosa es mejor a que me obligue a tener que obedecerlo."

Damon se quedó callado por unos segundos antes de dar una respiración profunda. "Tienes razón."

"Siempre tengo la razón." Elizabeth lanzó una broma.

Damon sonrió enseguida. "Muy graciosa." replicó aun sonriedo.

Asi duraron unos minutos hasta que Elizabeth suspiró mirando la casa de Elena, y luego a Damon. "Ya que viste a Elena, sé que esta bien... He tenido un día agotador y solo quisiera dormir."

"¿Acaso estas insinuandome algo?" preguntó Damon inclinándose un poco hacia ella. "Tal vez necesitas alguien que vele tus sueños."

"No lo creo Salvatore." dijo Elizabeth sonriendo mientras se devolvía por donde había venido, con Damon siguiéndola.


Residencia Gilbert

Al día siguiente Elizabeth llegó justo a tiempo mientras Elena se despedía de Jeremy en un fuerte abrazo.

"Bien, aún no te has ido." dijo llamando la atención de ambos hacia él.

"¿Qué haces aquí?" preguntó Jeremy, alejándose de su hermana para acercarse a ella.

"Vine a despedirme." dijo Elizabeth bajando la mirada levemente. "Y también a pedirte disculpas por como reaccioné al enterarme lo que pasó entre Anna y tú."

"Anna significará mucho para mí, no voy a negarlo." dijo Jeremy. "Pero, tampoco voy a negar que sigo sintiendo algo muy fuerte por ti... Por eso quizás este viaje podría ser algo bueno, hasta que todo esto de Klaus pase... Creo que podría tener una vida mejor allí y pensar las cosas."

"Estoy segura de que así será." Elizabeth sonrió acercándose entonces para abrazarlo con ternura. "Me harás tanta falta... ¿Con quién podré quejarme cuando Damon me saque de quicio?"

Riendo Jeremy le dio un beso en el cabello antes de alejarse para mirarla. "Estoy seguro de que encontrarás la manera de tolerarlo. Pero si no puedes no dudes en marcar mi número de teléfono... Atenderé tu llamada siempre que necesites."

"Lo sé y te lo agradezco." Elizabeth sonrió nuevamente, desviando su atención cuando el sonido de la bocina del auto de Alaric los hizo volverse en su dirección. "Bien, creo que ya deberías irte."

"Si, si." Jeremy asintió algo titubeante, pero al final recogiendo sus cosas la miró una vez más, luego a Elena antes de darse la vuelta y encaminarse al auto de Alaric.


Nota: Hola amigos, aquí está otro capítulo lleno de acción y drama... ¿Qué les pareció conocer un poco sobre el pasado de Elizabeth? Espero sus comentarios...