Capítulo 3x12: "Los lazos que unen."


Pensión Salvatore

Elizabeth odiaba los despertadores. Y su "buen" humor recaía en no haber podido dormir bien esos últimos cuatro días. Todo por culpa de esas malditas pesadillas que había comenzado a tener desde que Klaus la había atacado.

Esas últimas dos noches, soño con lo mismo que la primera vez, sólo que con distintos escenarios. Y eso no era todo, ya que cuando despertaba sentía unas grandes ansias de sangre. No sabía que hacer ni que significaba eso, pero no era nada agradable irse a dormir con temor de recaer nuevamente en una de esas pesadillas... Y cuando lograba despertar, siempre era a la misma hora, a las 3:33 am.

Esa mañana no hubieron pesadillas, pero estaba la sed de sangre.

No le quedó de otra que salir de su ya no cómoda cama e ir por una bolsa de sangre. Era la segunda en el día, contando la de la madrugada... Comenzó a pensar que eso no era normal, porque un vampiro normal podía tomar una bolsa y sentirse satisfecho todo el día. Pero ella se sentía como si no se hubiera alimentado en días. Acabó la bolsa en cuestión de segundos antes de mirar la nevera. Al paso que iba, sólo tendría para uno o dos días más, por lo que tendría que conseguir más bolsas y reponerlas antes que Damon se diera cuenta. Tenía que mejorar su autocontrol si es que quería que eso no empeorara, o peor, que los demás se enteraran.

Con un suspiro subió las escaleras dirigiéndose al baño para tomar una ducha que terminó durando media hora... Cuando estaba secandose el cabello, el celular comenzó a sonar, así que dejándo la toalla sobre la comoda caminó hacia su cama para recogerlo.

"¿Diga?" contestó sin ver quién era.

"Elizabeth soy Bonnie... ¿Estás ocupada ahora?" preguntó Bonnie con un tono medio apurado e impaciente.

"Claro que no... ¿Quieres que vaya a tu casa?" Elizabeth preguntó con las cejas juntas.

"No no no, es sólo que necesito que vayas en la tarde a cuidar los ataúdes." dijo Bonnie. "¿Puedes?"

"¿Ocurre algo?" preguntó Elizabeth al notar la voz de Bonnie tensa y algo nerviosa.

"No... Bueno...sí..." Bonnie comenzó a hablar y a enredarse con sus propias palabras. "Lo que pasa es que he estado teniendo unos sueños recurrentes y siempre terminaba viendo a una misma persona."

"¿Una misma persona?" Elizabeth preguntó frunciendo el ceño.

"Sí... con mi madre." Bonnie dijo la última palabra con un tono más bajo y tenso. "El punto es que iré a buscarla y averiguar si todo esto está entrelazado."

"Está bien, no te preocupes. Pero, ¿estás bien? ¿no quieres que vaya contigo?" Elizabeth se ofreció.

"Gracias Elizabeth pero no es necesario. No creo que quieras." Bonnie respondió un poco incómoda.

"Yo pido la ventana."

"No, no lo harás."

"¿Acaso quieres que vaya contigo atrás?"

"No... No irás con nosotras Damon."

No fue necesario que Elizabeth fuera adivina para darse cuenta que aquellas voces pertenecían a Damon y Elena. Se escuchaban a través de la llamada, y Bonnie no tuvo que decirle nada, porque con eso ya se daba cuenta. Elena iba a ir y Damon también. Por eso el vampiro se habia ido tan temprano esa mañana.

"Bueno, suerte Bonnie." Elizabeth sonrió sin muchas ganas. Al parecer Bonnie ya se había dado cuenta que los escucho... Era incómodo que la bruja supiera de sus sentimientos no correspondidos por Damon. "Cuidate, ¿si?"

"Gracias Elizabeth, adiós." fue lo único que Bonnie dijo antes de colgar la llamada.

Ahora Elizabeth tenía una tarea para el día: pasarse por los ataúdes. Pero antes, terminaría de arreglarse y descansaría una hora más, y luego pasaría por el hospital a conseguir/robar unas cuantas bolsas de sangre para los siguientes días.


Hospital Whitmore

Después de su descanso «felizmente sin pesadillas» Elizabeth se puso en marcha hacia el hospital de Mystic Falls. Fue cuestión de unos cuantos minutos y ya se encontraba en la entrada.

Nunca antes había robado bolsas de sangre ya que en la pensión siempre estaba la reserva llena. Así que entró con cautela mirando los letreros de las paredes. Disimuló lo más que pudo, como si ya supiera hacia dónde se dirigía, pero a la vez con cautela para que nadie la notara.

Creyo haber llegado al ala indicada, pero habían demasiadas habitaciones y no tenían letrero alguno. Así que no le quedó de otra que comenzar a ir de habitación en habitación, hasta encontrar la correcta. Las primeras cinco fueron incorrectas, y estaba dirigiéndose a la sexta puerta, esperando no encontrar sorpresas como en la puerta número cuatro, donde tuvo la vista "privilegiada" de un anciano de espaldas utilizando una camisa de hospital.

Cuando estuvo abriendo la sexta, algo la tranco desde adentro, obligandola a hacer más esfuerzo logrando abrirla... Lo primero que vió, fueron los contenedores de bolsas de sangre por lo que se felicitó mentalmente, para luego ver lo que le estaba trancando el ingreso... Era un cuerpo y ese cuerpo era el de Damon.

Enseguida se acercó a él poniéndose de rodillas, antes de sacudirlo levemente, pero no respondió. Luego aumento la fuerza de estas, pero no daba resultado alguno. "Damon, despierta." pronunció varias veces mientras lo sacudía, pero seguía sin despertar... Cuando su preocupación comenzó a ascender, pensó en una última opción: no dudó en darle una bofetada demasiado fuerte en si rostro que para su alivio comenzó a reaccionar, mostrando muecas de dolor.

"Auch..." Damon se quejó al abrir sus ojos y dirigirlos hacia Elizabeth mientras con su mano tocó su mejilla que comenzaba a ponerse roja, con la silueta de una mano. "¿Era necesario tanta fuerza?" preguntó algo irritado al tratar de sentarse.

"No despertabas y fue lo mejor que se me ocurrió." Elizabeth se excusó con toda la inocencia del mundo mientras trataba de no reirse por lo gracioso de la situación. "Hablando de eso, ¿qué ocurrió? ¿No debías estar con Bonnie y Elena?"

"La doctora Fell me inyectó verbena y me dejó aquí inconsciente." aclaró Damon dejando de tocarse la mejilla, para ahora dirigir la mano a un extremo de su cuello. "¿Y tú que haces aquí? ¿Y por qué dices eso?"

"Vine en busca de bolsas de sangre." Elizabeth señaló con la cabeza hacia los contenedores. "Y te encontré de paso." poniéndose de pie extendió su mano para ayudarlo también. "En fin, ahora que ya estás bien, volveré a mi tarea." sin decir más se dió media vuelta acercandose a uno de los tres contenedores que habían. Era el cielo en persona. Habían demasiadas bolsas llenas con aquella sustancia roja escarlata que saciarían el hambre de cualquier vampiro hambriento, ósea, en ese caso el de ella.

Abrió su bolso extra enorme, dedicado para transportar muchas bolsas y comenzó a llenarlo de a uno... Mientras lo hacía empezó a sentir las venas palpables en su rostro, pero no le importaba. Ver toda esa sangre, le abría el apetito por lo que comenzó a meter con más rapidez las bolsas... Fue como en la bolsa número quince o dieciséis que una mano la detuvo.

"Es suficiente Elizabeth, ¿o es que acaso quieres que se den cuenta que faltan bolsas?" Damon la regañó.

Rápidamente Elizabeth trató de que su cabello suelto tapara su rostro, sabiendo que tenía que calmar el apetito y desaparecer aquellas venas que amenazaban con delatarla.

"Elizabeth, mírame." ordenó Damon al sospechar que algo andaba mal con ella, pero no le obedeció... Así la tomó del menton obligándola a que lo mirara. "¿Qué te ocurre?"

"Nada, simplemente me dió hambre." aclaró Elizabeth quitando su rostro de entre sus manos, tratando al mismo tiempo de calmarse y pensar en otra cosa que no fuera sangre.

"No, no es cierto." Damon negó con la cabeza señalandola brevemente. "Te he estado observando estos últimos días y no es normal. ¿No creíste que tarde o temprano, alguien se enteraría que tienes un problema?"

"Damon, enserio estás exagerando... No es como si nunca se te hubiera abierto el apetito por ver tantas bolsas de sangre." Elizabeth rodó los ojos mientras cerraba su bolso, dispuesta a irse... Sin embargo él no se lo permitió. "¿Qué quieres ahora?" preguntó irritada.

"Quiero la verdad." espetó Damon con tono de voz autoritario. "¿Me la dirás o no?"

Ambos tuvieron una competencia de miradas, hasta que Elizabeth bajo la mirada al suelo. "Ni yo lo sé." susurró en voz baja. "Últimamente mis ansias de sangre han aumentado y esto empeora cuando tengo una de esas pesadillas-"

"¿Pesadillas?" interrumpió Damon levantando el rostro de Elizabeth, pero esa vez con más delicadeza. "¿Qué ocurren en esas pesadillas?"

"Siempre es lo mismo." Elizabeth comenzó a decir, formandosele un nudo en el estómago. "Primero aparece mucha sangre, pero no es mía, sino la de personas inocentes... Y no sólo son personas desconocidas, sino también quienes me importan. Todos muertos y por mi culpa. Y luego está ella."

"¿Quién es ella?" preguntó Damon con más preocupación tomándola de la mano para darle un poco de tranquilidad.

"Soy yo... Bueno, en teoría." dijo Elizabeth respirando hondo para continuar. "Es idéntica a mí físicamente, sólo que ella es la maldad personificada... Creo que soy yo perdiendo mi humanidad." ante eso su piel se erizó con tan solo pensar en ello, y Damon se dió cuenta de aquello.

"No es necesario que continúes si no quieres." ofreció él, pero ella negó con la cabeza.

"Siempre aparece cubierta de sangre, como yo... Y me dice que somos la misma persona y que debo aceptar mi verdadero ser." Elizabeth continuó con voz temblorosa al sentir lágrimas avecinandose a sus ojos. "Créeme Damon, cada vez las pesadillas son peores... Más reales. Y el hambre también. Cada vez que veo a un humano, siento su voz diciéndome que me alimente y lo mate."

"¿Desde hace cuánto tiempo estás viviendo esto?" preguntó Damon observandola con más detenimiento.

"Desde que Klaus me atacó." Elizabeth respondió mientras se secaba las lágrimas del rostro.

"¿Y por qué no dijiste nada?" preguntó Damon molesto.

"Claro Damon, aparecería y diría: «Oye, tengo pesadillas donde mato personas y aparece una chica igual a mí, sólo que en versión malvada, y me dice que somos la misma persona... Por cierto, ¿tienen una bolsa de sangre? Es que mis ansias de sangre aumentan con las pesadillas»" aclaró Elizabeth con sarcasmo y molestia. "Iban a creer que me volví loca; justo como tú lo debes estar pensando ahora."

"No pienso eso." negó Damon con la cabeza, para luego acercarla a su cuerpo y abrazarla... Enseguida la sintió devolverle el abrazo mientras hundía su rostro en su pecho. "Es más, quiero ser el primero al que acudas cuando te sucedan estas cosas... No te dejaré sola en esto."


Después de eso salieron del hospital directamente al apartamento de Alaric donde sin ser invitados lo vieron presionando pesas en la esquina.

"¿Qué están haciendo ustedes dos aquí?" preguntó Alaric mientras levantaba las pesas de nuevo.

"Ah, buscando un conejito." dijo Damon. "Eres bueno, por ahora."

"¿Todavía te obsesionas con Meredith?" preguntó Alaric entre dientes.

"Obsesionado no es realmente la palabra correcta." respondió Damon. "Estába preocupado." y ahora solo estaba enojado. ¿Qué tipo de médico simplemente saltaba a un vampiro con verbena y le robaba la sangre?

Alaric se sentó en su banco. "¿No tienes que preocuparte por tu propia vida amorosa?"

Damon no respondió a eso, sólo se sirvió una bebida. "Haz diez más de esos... Vas a querer mejorar si comienzas a salir con ésta... A pesar de la autodefensa y todo."

"¿Cual es tu problema?" preguntó Alaric levantandose.

"Tu médico me inyectó verbena." explicó Damon. "Y luego me robó sangre." encogiéndose de hombros se sentó en el único sillón que estaba en el centro de la sala de estar del apartamento.

"¿Qué?" Alaric frunció el ceño confundido. "¿Cuándo la viste?"

"Cuando fui al hospital para acusarla de haber matado a su ex novio." dijo Damon simplemente, apoyando sus pies sobre la mesa de café. "Que, por cierto... es un tema muy sensible."

"Damon, ¿qué demonios estás haciendo, eh?" preguntó Alaric claramente molesto.

Damon frunció el celo. "¿Por qué estás enojado conmigo?"

Alaric rodó los ojos con irritación. "¡Te dije que manejaría esto!"

"Probé tu teoría: el caso psico diagnosticado." Damon se detuvo para sonreír. "De nada."

Antes de que pudieran continuar su conversación, el teléfono de Elizabeth sonó, por lo que lo sacó casi de inmediato. "Rayos..." se calló mientras leía el mensaje de texto que Bonnie le envió... Cuando fijó mirada con Damon lo notó que ya la miraba preocupado... Enseguida él se acercó quitándole el teléfono de las manos para leer el mensaje.

«¡Elizabeth necesitas sacar los ataúdes lo más rápido posible... Klaus va por ellos!»


Casa abandonada

"En serio, no tenías que venir conmigo hasta aquí." dijo Elizabeth mientras se dirigían a la casona donde se ocultaban los ataúdes... Ya eran casi las 3:30 pm y Damon había decidido acompañarla.

"Te dije que no te dejaría sola en esto." respondió Damon regalándole una sonrisa de costado.

"No creo que podamos sacarlos todos." dijo Elizabeth mirando los ataúdes. Por lo que se le ocurrió sacar el más importante: el que estaba cerrado con magia. "Tengo una idea."

Así, escondieron el ataúd en la cripta familiar de los Salvatore lo más rápido posible... Y cuando estuvieron de retorno a la casona, Damon se tensó poniéndose rápidamente delante de Elizabeth ni bien llegaron al sótano.

"¿Por qué tardaron tanto?" preguntó Klaus, quien salió de un rincón con una mirada y sonrisa malvada.

"Klaus." exclamó Elizabeth con sorpresa... Había esperado por lo menos llegar a sacar un ataúd más.

"Escondidos con mis ataúdes, usando la magia de cien brujas y en un lugar tan sucio y deplorable." comenzó Klaus a hablar con su innecesariamente perfecto acento inglés... Pero fue interrumpido cuando las llamas en la habitación se levantaron de repente por las brujas, quienes empezaron a causarle un fuete aneurisma que lo hizo soltar un grito desgarrador.

Damon dejó escapar una sonrisa en su rostro cuando Klaus al disminuir los gritos los miró. "Insultar a las brujas muertas no es bueno, cometí el mismo error la primera vez que vine." dijo con una chispa de gracia en sus palabras.

"¿Sabes que es lo interesante de las brujas?" Klaus empezó a decir con dificultad por el dolor. "Que vivas o muertas, les interesan los suyos... Las cien brujas muertas, tienen a mil descendientes." rápidamente el aneurisma que le dieron, aumentó a tal grado que comenzó a gritar y ponerse de rodillas. "Y no tengo problema en asesinar a cada una de ellas si no me dan mis ataúdes." con dificultad, comenzó a levantarse mientras hablaba. "Ahora mismo, mi híbrido está preparado para acabar con el linaje Bennett." enseguida el aneurisma desapareció; junto con el fuego intenso de las velas. "Ahora... Por favor, muéstrenme los ataúdes." consiguió lo que quería, porque las brujas lo obedecieron rápidamente. El miró alrededor de la habitación antes de que suspirar mientras los ataúdes aparecieron deshilachados delante de ellos. "Aquí estamos." sonrió contando a los tres antes de darse cuenta que faltaba uno. "¿Donde está el cuarto?" preguntó molesto y preocupado al buscar a Damon y Elizabeth con la mirada. "¡Muéstrenme!" gritó airadamente a los antepasados, pero no sucedió nada.

"La verdad es que no pueden." dijo Damon mientras daba unos pasos hacia un extremo de los ataúdes guiando a Elizabeth junto con él. "No está aquí."

"¿Qué hicieron?" preguntó Klaus mirándolos cautelosamente.

"Pues Bonnie me alcanzó a advertir a tiempo... No pudimos sacarlos todos, pero sí al mas importante." Elizabeth sonrió mirando al híbrido que apretó su mandíbula con enojo. "Si te metes con Bonnie, te metes conmigo."

"Cuanta lealtad ciega tienes hacia él." advirtió Klaus refiriéndose a Damon mientras avanzaba lentamente hacia ellos. "Pero marca mis palabras: le arrancaré extremidad por extremidad y cuando sólo sea una masa de sangre y piel, le arrancaré el corazón del pecho."

Rápidamente Elizabeth dió un paso adelante quedando frente a Klaus. "No, no lo harás." le aseguró al híbrido que solo la miró. "Te creí milagrosamente cuando dijiste que tenía tu palabra sobre la protección de mis amigos, pero mentiste... Sé que quieres proteger a tu familia como yo quiero proteger a mis amigos, pero algo me dice que quieres un poco más de lo que está en ese ataúd. Así que tienes mi palabra. No voy a hacer nada con ese ataúd, siempre y cuando dejes de atormentar a Elena con tus híbridos, los cuales te advertí que te deshicieras y parece que Stefan también lo hizo. Deberías haber escuchado esas advertencias." con una última sonrisa agarró el brazo de Damon y salieron de la casa rápidamente.


Pensión Salvatore

Más tarde después de todo aquel suceso con los ataúdes, Damon y Elizabeth subieron los escalones hacia las habitaciones en silencio. Cuando llegaron arriba se giraron el uno al otro.

"Bueno... Hoy ha sido un día pesado." dijo Elizabeth. "Ya deberíamos ir a dormir... buenas noches." cuando él asintió y se dio la vuelta hacia su habitación, ella comenzó a abrir su puerta, pero se detuvo al escuchar su voz.

"Gracias." dijo Damon bruscamente, haciendo que ella se diera la vuelta y lo mirara. "Por... protegerme hoy de Klaus."

Elizabeth se encogió ligeramente de hombros. "No es nada, estoy segura de que hubieras hecho lo mismo."

"Tienes razón, lo hubiera hecho." Damon se rió ligeramente. "Por eso... necesitaba agradecerte por hoy... Fue agradable ver a la vieja Elizabeth otra vez."

Elizabeth intentó detenerlo, pero no pudo evitar la sonrisa que se contrajo en la comisura de sus labios. "Si lo fue... Aunque no negaré que estaba asustada." confesó ganandose que Damon la mirara fijamente en silencio... Su mirada la incomodó tanto que terminó desviando sus ojos. "Uh... creo que deberíamos irnos a descansar, ¿no?"

Damon se aclaró la garganta, también con un poco de incomodidad. "Si, claro... Buenas noches."

"Buenas noches." respondió ella, y Damon le sonrió antes de irse a su habitación. Elizabeth lo vió irse antes de entrar en su propia habitación con una pequeña sonrisa en su rostro.


Guarida de Klaus

"Has recuperado a tu familia." elogió el híbrido llamado Daniel cuando introdujo el último ataúd en la guarida de Klaus.

Klaus que supervisaba a su leal híbrido que llevó a su familia a su casa bajo su cuidado, se dió la vuelta con una sonrisa en su rostro.

"¿Vas a abrirlos?" preguntó el híbrido.

"Todavía no." regresó Klaus, lleno de alegría por sus logros durante la noche. "Todavía tengo algunos asuntos pendientes que atender." y con eso quería decir que necesitaba recuperar el cuarto ataúd.

"¿Que asunto?"

Klaus se dió la vuelta, pero el híbrido gimió, y en el siguiente momento, su híbrido cayó al suelo, y los ojos de Klaus se agrandaron cuando vio quién estaba detrás del propio asesinato.

"Entonces, Niklaus." suspiró el Original, con sangre del corazón del híbrido goteando de su mano.

"Elijah." dijo Klaus, sin aliento.

Su hermano caminó hacia adelante con lentitud. "¿Qué me perdí?"