Capítulo 5 Probando cosas nuevas
Tatsumi se encontraba todavía sentado en el suelo, con su cabeza hacia atrás. Mirando a aquella mujer que de pelo rubio que le habló. "Será acaso, está una señal de los Dioses". Se dijo en su cabeza. Sus ojos dejaron de ver la sonrisa de la mujer, y comenzaron a mirar hacia todo su cuerpo. Miró la ropa que tenía, ella vestía muy poca ropa, en comparación de las mujeres que había visto en la capital ó en su aldea. Aunque las mujeres de su aldea, tenían sus razones para vestir ropa que les cubriera todo su cuerpo. No podía evitar notar, la forma tran reveladora que ella vestía. Sobretodo la parte de sus piernas y la de sus pechos. Que por cierto, el castaño comenzó a mirar demasiado tiempo.
"¿Oye, que estás mirando, chico?". Preguntó al ver la forma en cómo el castaño se le quedó mirando.
"Esté,...yo,...pues". Tatsumi trató de hablar tratando de explicarse.
"Seguro tu eres un chico, que viajo desde su aldea hacia aquí, para cumplir con sus sueños, ¿No?". La interrumpió la mujer de cabello rubio.
Tatsumi al escuchar éso, se levantó del suelo y se dispuso a responderle. En parte para saber cómo ella sabía eso y la otra para tratar de desviar la conversación sobre sus ojos viendo su cuerpo.
"Si, de hecho, es así. ¿Como la sabés?".
"Verás yo vivo en la capital desde hace mucho tiempo. Ése tiempo, me a permitió reconocer a los distintos forasteros que llegan aquí".
"Oh". Dijo el castaño.
"En fin, vi que saliste del lugar de reclutamiento, de una forma muy rápida".
"Si, verás, tuve un pequeño, Problema ahí". Tatsumi usó un tono algo serio cuando dijo problema. Algo que Onyx escuchó y por dentro se sintió avergonzado.
"Bueno, si tuviste problemas. Tienes suerte, yo conozco una forma de poder trabajar para la capital de manera rápida". La mujer se inclinó a el. "¿Te interesa saberlo?".
"Si por favor, me harías un gran favor". Respondió con insistencia.
"Bueno, entonces. ¿Que tal si me invitas a comer y te digo?". Le pregunto con una sonrisa.
"Por supuesto, vamos".
Tatsumi y la mujer rubia comenzaron a caminar hacia un lugar dónde pudieran comer. Mientras ellos caminaban. El castaño no podía creer la buena suerte que había obtenido. De alguna, forma pensó que está era una señal de los dioses dándole una mano. Una señal, que el en el fondo agradecía de manera alegré. Tatsumi estaba tan absorto en sus pensamientos. Que no pudo notar que Onyx, no había hablado en ningún momento. Sin que el castaño lo supiera, la Teigu se había quedado callado, por qué sentía, algo viniendo de está mujer, que les había hablado. Algo familiar. Pero la pregunta aquí era, ¿Qué era lo que sentía?.
"Uuuaaa, no hay nada mejor que beber durante el día, ¿no creés?". La mujer rubia pregunto después de beber su jarra de cerveza.
"Si, éso creó". Respondió el joven.
Ella y Tatsumi estaban sentados en una mesa, de un bar local de la capital. Los dos habían entrado en un bar. Escogieron esté lugar, por la sugerencia de la mujer de que era muy bueno. El castaño en un principio, no había juzgado la decisión de la mujer. Ya qué, sentía que ella sabía lo que hacía. Después de todo le había dicho que había vivido aquí durante mucho tiempo. Apenas se sentaron, el dueño de establecimiento se acercó para tomar el pedido de lo que ellos iban a pedir.
Tatsumi ordenó una comida simple y un vaso con agua. La mujer rubia, en cambio y para sorpresa de él. Había pedido casi una docena, de botellas de licor, de diferente tipo. Ésto si dejó al castaño sorprendido. Y lo dejó aún más, cuando vio como ella se tragaba una por una cada botella. Como si fuese, algo natural para ella beber tantas cantidades de licor.
El castaño apenas había comido un poco y tomado un poco de agua. Esperó pacientemente, a que la mujer terminara de beber.
"Oye, tu también debes beber un poco. Toma hay que divertirnos". La mujer le ofreció un vaso con licor al castaño.
"No gracias, así estoy bien". El joven habló rechazando cortésmente el vaso de la mujer.
"Como quieras". La mujer tomo el vaso y se lo bebió de golpe. "Haaaa, está muy bueno". La mujer dejó escapar un gemido de satisfacción.
"Oye, ya que estás 'satisfecha'. ¿Podrías decirme como trabajar para la capital?".
"Claro". La mujer tomo la botella y se sirvió otro vaso de alcohol. "Verás, como te dije, yo he vivido aquí desde hace mucho. Y éso me ha permitido obtener ciertas amistades, con distintas personas en la capital. Una de ellas, es un tipo que trabaja en el ejército imperial".
"Ya veo. Entonces, ¿Tu podrías hacer que me acepten en el ejército del imperio?". Preguntó animado.
"Si, pero no será gratis. Para que yo te pueda hacer ése favor primero necesitarás dinero".
"¿Dinero?". Preguntó confundido.
"Si, con dinero suficiente, me amigó podría aceptarte en el ejército". La mujer tomó el vaso de alcohol, mientras se inclinaba un poco hacía adelante.
"Dinero suficiente". Tatsumi susurró poco, pensando en lo que decía la mujer. Le tomó solo unos segundos darse cuenta del significado de ésas palabras. "Espera, ¿Estás hablando de un sobornó?".
"Si". Dijo ella como si nada.
"Pero, éso no es contra la ley. Dar sobornos es un delito". Respondió el castaño.
"Solo es un delito, si alguien más lo sabe. Aparte de nosotros, claro".
"¡No quiero entrar al ejército de ésa forma!". Tatsumi gritó algo enojado, mientras con su puño golpeaba la mesa.
El grito del castaño llamó la atención de algunas personas que estaban. La mujer al ver la reacción del castaño, trató de calmarlo.
"Escucha, chico. Cálmate, no vayas a enojarte por un tema tan pequeño".
"¿Un tema tan pequeño". Le preguntó enojado. "¿Me estás diciendo que para entrar al ejército debo sobornar a alguien?. ¿Cómo quieres que no me enojé?".
"Oye, solo estoy tratando de ayudarte". Respondió la mujer enojada, por la forma en como el castaño le estaba hablando. "Además, no es cómo si tuvieras otra opción o ¿Sí?".
Tatsumi recordó la forma en como terminaron las cosas con el reclutador. Agachó la cabeza y se tranquilizó. "Tienes razón". Respondió avergonzado.
La mujer vió como agachó la cabeza y por un momento, sintió un poco de pena por él. Acabé recalcar, sintió solo en poco de pena por él. Aún lo iba a estafar, pero al menos, no lo haría sentir tan mal consigo mismo.
"Escucha, chico. Como veo que eres alguien 'bueno y correcto', que te parece si me das un poco de dinero y yo le habló a mi amigo". Dijo ella con un tono de amigable. "Ya que, estoy segura que tu no lo querrás conocer o ¿sí?".
"Y estás en lo correcto". El jóven le respondió. Había estado pensando en que tal vez había otra forma de entrar al ejército imperial. Pero las palabras que el reclutador le había dicho, resonaron en su cabeza. Pará el no había forma de entrar que por está acción. "Al menos, de está forma podré ayudar a mi aldea". Se dijo en mente. Tatsumi trató de encontrarle lo bueno a ésto.
"Oye, y ¿Como cuanto dinero necesitas para meterme al ejército?". Preguntó tratando de pensar en otra cosa.
"Bueno, debe ser una cantidad. Por lo menos, considerará". Ella dijo mientras jugaba con su vaso.
"Una cantidad considerará". Tatsumi se dirigió hacia su mochila que estaba al lado de él y sacó algo de ella.
Una enorme bolsa se cuero calló en la mesa. "¿Ésto, sera suficiente?". La mujer al ver la bolsa frente a ella, casi deja caer su vaso al suelo. "Guau, éso es mucho dinero".
"Si, digamos que soy un experto cazando bestias peligrosas. Hize mucho dinero combatiendo algunas de ellas de caminó hacía aquí".
"¿Así que eres fuerte, no?". Preguntó interesada.
"Digamos, que si. Pero también, tuve algo de ayuda". Tatsumi miro la espada en su espalda.
"Con éste dinero serás comandante muy pronto, te lo aseguro".
"Si, éso espero". El castaño habló aún sin estar muy seguro de hacer esto. ¿Pero que opción tenía?.
"Bueno, entregamelo". La mujer extendió su mano para recibir la bolsa.
Tatsumi asintió y estaba a nada de entregarle el dinero cuando una voz lo detuvo.
"¡Esperé, Portador!". Onyx habló.
El castaño sintió como su mano dejó de avanzar. Esta acción hizo que el mirará confundido ésto. Al igual que lo hizo la mujer sentada frente a él.
"¿Que pasá, Onyx?". Le preguntó a la Teigu en su mente.
"No confíe en ella. Le está mintiendo". La Teigu habló con una voz preocupaba.
"¿A que te refieres?". Preguntó sin saber que lo que estaba hablando.
"Ella no conoce a nadie en el ejército imperial. De hecho, ella odia al imperio". La Teigu le comunico con algo de enojo.
Tatsumi seguía sin comprender, miró a la mujer ahora con algo desconfianza. "¿Cómo puedes estar tan seguro de ésto?".
"Porque he leído su mente". Respondió la espada.
Tatsumi se sorprendió por esto. "¿Como que es éso de que pudiste leer su mente?".
"Déjeme explicárselo. Cuando está mujer se acercó a nosotros, empecé a sentir una extraña sensación viniendo de ella. Una sensación algo familiar. Así que, para averiguar qué era eso, comencé a ver dentro de ella. Leí su mente".
"¿Cuando hiciste éso?".
"Cuando ella se acercó lo suficiente hacia nosotros, empezé a crear un enlace psíquico hacia su mente sin que se diera cuenta. Quería saber si es que ella tenía información sobre mí, pero no encontré nada. En cambio, encontré otra cosa que me sorprendió". Dijo Onyx.
"¿Que encontraste?". Preguntó con interés.
"Ella es un estafadora, a estafado a muchas personas con el mismo cuento de qué conoce a alguien en el ejército y les ha robado todo el dinero. Y lo hacé sin ningún remordimiento".
Tatsumi se sorprendió por esto. Miró a la mujer ahora, quién lo estaba mirando confundida. Tal vez se preguntaba, ¿Por qué dejó de hacer que el dinero hacia ella?.
"¿Hay algo más que hayas averiguado sobre ella?".
"Creó que pertenece a un grupo de personas, que también odian al Imperio. Pero no he podido saber más. Ya que si lo hago, ella podría dar se cuenta de mi presencia".
"Entiendo, Gracias Onyx. Me has salvado". Tatsumi sonrió internamente a su amigo.
"De nada, Portador".
Tatsumi volvió a mirar a la mujer ahora con una mezcla de enojo y seriedad. La mujer vio esto y se sintió un poco incómoda. "¿Pasá algo?". Preguntó la mujer.
"No es nada, solo, lo he pensado mejor y he decidido no aceptar tu ayuda". Dijo el castaño, mientras volvió a meter su dinero, dentro de su mochila y se dispuso a levantarse para irse.
"¿Oye, a dónde vas?". Le preguntó, al ver que se iba a ir trató de detenerlo. "Si te vas ahora, vas a desperdiciar tu única oportunidad para entrar al ejército".
Tatsumi dejo de caminar y se quedó quieto. La rubia al pensar que lo había logrado detener sonrió. Pero su sonrisa duró poco, cuando el castaño se giró para verla. El castaño le estaba lanzando una mirada dura y recriminatoria. "Te equivocas, mi única opción no es está. Hay más de una opción que nosotros podemos tomar y por poco no me doy cuenta".
"¿Que opciones son ésas?". Preguntó algo curiosa. Tenía una sonrisa en su rostro, como la de un gato.
"Aún no lo sé". Dijo sin estar seguro si habían otras opciones. "Pero si se algo, creó que cualquiera es mejor que está".
La rubia lo miró aun sin entender lo que el castaño decía.
"Por cierto, nunca me dijiste tu nombre. Así que creo que te pondré uno". El castaño la miro con ya no con enojo, sino con una divertida. "¿Que te parece, Señorita Estafadora? ¿Te gusta?". Dijo con una sonrisa burlona en su rostro.
La rubia la miró com asombro en sus ojos. Seguramente, trato de pensar como se había dado cuenta. Pero el castaño no le iba a contestar esa pregunta. Ya suficiente, había hecho con haber pagado su parte de la comida y no haberla denunciado con algún guardia de la capital.
"Nos vemos". Y así sin decir más el castaño se fue de lugar.
A fuera del bar, Tatsumi salió de éste y comenzó a caminar hacia una de las bancas que estaban por las calles de capital. Sé dejó caer en está. Tratando de entender lo que había pasado hace rato. "Que día". Se dijo así mismo. "Apenas pienso que las cosas mejoran un poco y resulta que solo empeoran cada vez más". El castaño pensó si ésto era una especie de señal para que él se rindiera y se regresará a su aldea.
"Anímese, Portador. Por lo menos, esa mujer no lo estafó". Onyx habló tratando de animar a su usuario.
"Si lo se, Onyx. Se que debería estar aliviado. Pero ahora no se cómo entrar al ejército. Estoy seguro que después de lo que le hicimos al reclutador hará todo lo que sea necesario, para evitar que yo entré. Y si trato de pedir ayuda a alguien de aquí, posiblemente me vuelvan a estafar como esa mujer". El castaño se lamentó al ver que que no tenía otra forma de poder entrar al ejército.
Onyx, se quedó callado. Tratando de encontrar una forma de ayudar a su Portador con esté problema. Pero al Teigu no se le ocurrió nada. Aún desconocía cómo era el imperio en su totalidad. Por lo que, no podía ayudar a su usuario dándole algún consejo sin temor, a lo que pasaría a continuación. Lo único que podía hacer ahora, era brindarle apoyo y calma.
"Portador, ¿Por que mejor no paseamos por la capital?. Tal vez así, pueda sentirse mejor". Dijo la espada.
Tatsumi lo pensó por un momento.No era tan mala la idea. Además, así saciaría un poco su curiosidad por ver cómo era todo el Imperio. Y también, obtendré un poco de más de experiencia sobre éste lugar. Para evitar ser engañado por alguna otra persona de aquí.
"Ok, Onyx. Tu ganas. Vamos a conocer la capital". Dijo tatsumi con algo de su ánimo recuperado.
El castaño se levantó de la banca y camino por las calles de la capital, dispuesto a conocer más como era por dentro. Afortunadamente, todavía era de día. Así que, tendrían tiempo de sobra para ver todo lo que la capital ofrecía.
Pasaron varias horas, en las cuales el joven campesino y la Teigu que colgaba en su espalda, estuvieron visitando, oyendo y disfrutando. Todo lo que había en la capital.
Visitaron varias tiendas que vendían ropas, instrumentos, comida, etc. Oyeron a los distintos músicos que tocaban por las calles, tratando de entretener a la gente que paseaba por ahí. Disfrutaron de las pinturas que habían en algunas tiendas. Había una tienda en particular, que vendía un tipo de pinturas con dibujos, algo extraños. Incluso, había una pintura, cuyo único dibujo era un punto. El castaño no entendió ésa pintura, para el resultaba una pintura sin un significado real. Pero para Onyx, ésa pintura, significaba algo mucho más de lo que se dejaba ver.
Pero, de cualquier forma, ambos pudieron disfrutar su día en la capital y poder ver todo en ella. Justo ahora, ambos estaban saliendo de una tienda de dulces.
"Están deliciosos". El castaño dijo, mientras comía uno de los helados que tenía en sus manos. "¿Seguro no quieres, Onyx?". Le Preguntó a la espada.
"No gracias, Portador. Estoy bien. Además, soy una Teigu. No necesito comer". Respondió la arma imperial.
"Bueno, como tu quieras". Tatsumi siguió caminando por las calles del imperio. Ya era de noche y actualmente, era el único que transitaba por estas calles. Algunos establecimientos, todavía seguían abiertos. Mientras el resto estaban cerrados.
El joven de ojos esmeraldas, miró a su alrededor y vió que yo no había nadie a su alrededor. "¡Rayos, creó que nos dejamos llevar mucho por la capital!". Levantó su vista y vio las estrellas en el cielo. "Ya es de noche".
"Si, éso parece". Onyx habló con calma.
"Mejor buscó un lugar dónde podamos dormir". Tatsumi comenzó a buscar, con la mirada alguna posada que estuviera abierta
"Portador, detectó que dos personas se acercan hacía usted. Están viniendo de su derecha". Onyx alertó a su compañero.
Tatsumi se giró a su derecha. Y, como Onyx dijo, dos tipos con armas en sus manos se acercaban a él. No necesitaba que Onyx le dijera si sus intenciones eran buenas o malas. Las expresiones en sus rostros, junto con la forma en que como sostenían las armas. Le decían todo lo que necesitaba saber.
"Vaya, vaya". Uno de ellos habló. Tenía un tono de burla y maldad en ella. "Creó que alguien no sabe del toque de queda que tiene está ciudad".
"Si que no sabes, que es peligroso salir a estás horas". El otro de ellos habló, mientras pasaba su dedo por su cuello. Indicando una sutil amenaza.
Tatsumi solo se les quedó viendo, sin inmutarse por nada de lo que ellos hacían.
"Si sabes lo que te conviene. Danos esa espada y todo lo que tengas de valor".
Tatsumi los siguió mirando un rato más, antes de volver a comer uno de los helados y acabarlo por completo. Dejó caer el envoltorio al suelo y pasó una de sus manos por su boca. "Que rico estaba". Tatsumi volvió a mirar a estos ladrones y con una sonrisa les respondió. "Y si mejor, les doy ésto". Levantó el helado que aún tenía en su otra mano.
Antes de que ambos pudieran responder, el castaño con una velocidad increíble estrelló el helado en la boca de uno de ellos. El otro de ellos, apenas tuvo tiempo de hacer una expresión de asombro. Antes que él castaño le lanzará un fuerte golpe a su estómago. Que lo hizo arrodillarse en el suelo y después caer inconsciente.
Luego de acabar con éste pequeño problema, Tatsumi arrastró a los hombres hacía un poste, para luego sacar de su mochila unas cuerdas y comenzar a atar a ambos tipos al poste.
"Bueno, creo que éso es todo". Tatsumi se alejó de la escena y dobló en una esquina. Siguió caminando hasta llegar a una calle donde habían unas bancas y se dispuso a sentarse en una de ellas, para pensar en toda la gente con la que se encontró. "No puedo creer que aquí haya tanta gente que se aprovecha de los demás. En mi aldea no hay gente así".
"Yo tampoco puedo creerlo, Portador". Onyx hablo, con algo de decepción en su voz. "Pero creó que mañana, ya todo estará mejor".
"Eso espero, Onyx. Lo único bueno de todo ésto, fue que al menos pudimos pasear por la capital". Dijo con alegría.
"Si, éso fué increíble".
"Bueno, mejor buscó un lugar dónde pueda dormir". Tatsumi se dispuso a levantarse, cuando un carruaje que pasaba por ahí se detuvo.
De éste mismo se bajó una hermosa jovencita, tenía el pelo rubio hasta los hombros, rematado con un accesorio esponjoso de color azul claro, y ojos azules. Llevaba una camisa blanca de manga larga con una cinta azul claro en el cuello. Por encima de la camisa, llevaba un vestido azul claro sin mangas con un corpiño negro y volantes blancos. También llevaba un par de botas blancas. La jóven sin miedo se acercó al castaño.
"¿Disculpa, no tienes un lugar donde dormir?". Preguntó de forma humilde la jóven. "¿Que te parece si duermes en mi casa?".
Tatsumi levantó su vista para ver a la joven. A diferencia de la otra rubia, esta vestía de una forma más elegante. Pero aún así, el castaño no podía evitar mirarla con algo de desconfianza. Después de su última interacción con alguien que se ofreció a ayudarlo. Era mejor tener cuidado. "Disculpe, señorita. Pero no tengo dinero". Mintió tratando de ver si ella buscaba algo de él.
La joven no pudo evitar soltar una pequeña risa. "Bueno, no estarías aquí si lo estuvieras, ¿verdad?".
Uno de los guardias que cuidaban el carruaje se acercó a ellos. "La señorita Aria no puede ignorar a las personas que necesitan ayudan, Jóven. Debería aceptar su ayuda".
"¿Y que dices?". La joven le dió una sonrisa amigable.
Tatsumi aún no parecía muy convencido.
"Debería aceptar su ayuda, Portador". Habló Onyx.
"¿Tu crees, Onyx?. ¿Y si también quieren engañarme como el resto?".
"No creó que ella sea de ése tipo. Se ve que es una buena persona. Además, puedo sentir que ella esta interesada en usted".
"¿Interesada en mí?". Tatsumi al escuchar éso, dejó un poco su desconfianza y decidió aceptar la oferta de la joven. "Bueno, aceptaré su ayuda señorita".
"Perfecto. Entonces, ¡Vamos!". La joven lo tomo de la mano y lo dirigió al carruaje.
Tatsumi no pudo evitar sonrojarse por ésto. "¿Tal vez, aún había más cosas buenas que saldrían de éste día?".
En una mansión cerca de la capital, se encontraban 6 personas dentro de está. Las 6 personas estaban en lo que parecía ser la sala principal.
Tatsumi estaba parado observando, la habitación que estaba bellamente decorado. Los padres de Aria y ella misma estaban sentados en unos sofás. Atrás de ellos habían dos guardias, con armadura. Parecían ser muy fuertes. El castaño pensó que tal vez por éso hospedaban a gente extraña sin sentir miedo.
Hasta ahora desde que llegó a esta mansión todo había ido bien. Durante el viaje hasta la mansión, Aria le había estado haciendo preguntas sobre dónde venía y qué hacía. Él le contesto todo de forma respetuosa y correcta. Apenas bajaron Aria lo condujo hacía sus padres. El castaño pudo ver que ellos la recibieron con los brazos abiertos. Está muestra de efecto, hizo que el castaño comenzará a relajarse más.
"Vaya así que mi hija a vuelto a traer otra persona". Dijo el padre de Aria
"Cielos, cariño ¿Cuánto son ya? ¿Como unos 5?". Preguntó la madre de Aria.
"Madre por favor, no me avergüences". Aria pidió con un sonrojo en su cara.
Tatsumi le pareció divertido ver a la joven rubia sonrojarse.
"Así que, Jóven". El hombre mayor habló. "Mi hija me ha contado que quieres unirte al ejército para ayudar a tu aldea, no?".
"Si señor". Tatsumi respondió cortésmente. "Ése es mi meta principal y estoy dispuesto a cumplirlo sin importar cuánto tenga que esforzarme".
"Tu determinación es algo admirable. Pero tengo que advertirte, que aunque la capital puede ser tranquila. Esté país está rodeado por otras razas. Si te enlistas en el ejército, podrías acabar en una guerra con cualquiera de ellas y podrías morir en alguna de esas guerras".
"Si lo entiendo, Señor. Pero estoy preparado para que lo que tenga que enfrentar". Dijo el castaño con determinación.
"Pero que jóven tan valiente". La madre de Aria lo miró con una sonrisa cariñosa. "Y dime, ¿Viajaste tú solo hasta aquí?".
"No, la verdad. Vine acompañado de otras dos personas, pero tuvimos que separarnos debido a que mientras caminabamos un grupo de ladrones trató de asaltarnos". Tatsumi agachó la cabeza tristemente, recordando como tuvo que separarse de sus amigos.
"Oh, tatsumi ¿Te preocupan tus amigos?". Preguntó Aria al ver al joven agachar la cabeza.
"La verdad un poco, pero confío en que estén bien. Después de todo, los tres somos los más fuertes de nuestra aldea. Solo esperó poder encontrarme con ellos".
"Mira jóven, como veo que eres una buena persona. Hare algo por tí". Dijo el padre de Aria.
"¿Algo por mí?". Preguntó el castaño.
"Tengo un amigo que siempre busca nuevos soldados. Te recomendaré con él".
"¿De verdad?".
"Si y también le pediré a mis guardias que busquen a tus amigos".
Tatsumi no podía creer lo que estaba oyendo. Sentía ganas de abrazar al hombre frente a él. Pero decidió no hacerlo. En cambio, decidió agradecerle dónde estaba. "Muchas gracias, señor". El castaño hizo una reverencia.
"No te preocupes, Tatsumi. Tengo el presentimiento que pronto te reencontraras con ellos". Aria le dedico una sonrisa.
"Gracias, Aria". Tatsumi le devolvió la sonrisa.
Después unos minutos más en las cuales el castaño siguió hablando con Aria y sus padres sobre cosas triviales. Las padres de Aria decidieron que ya era hora de descansar. Así que, le pidieron a uno a sus sirvientes que condujera al castaño hacía uno de los cuartos que tenían para invitados. Tatsumi hizo caso y siguió al sirviente, caminaron un rato, hasta que llegaron a una puerta donde el sirviente se detuvo y le indicó que este era su habitación. El joven de cabello castaño agradeció al sirviente y entró en éste. Tatsumi entro y observó el cuarto dándose cuenta, que era un lugar bastante grande, tenía una cama, un armario, una pequeña cómoda y una enorme ventana que le daba una hermosa vista de la capital. También había otra puerta que él suponía que conducía aún pequeño baño. El castaño dejó su mochila en el suelo y se dispuso a dormir. Pero no antes, de acercarse la ventana y admirar el hermoso paisaje que esta daba.
Mientras admiraba la vista de la capital. Pensó en como había resultado todo esté día. "Que afortunado soy. Al final, encontré gente buena y bondadosa que quiso ayudarme. Ahora solo faltan ustedes dos, Sayo, y Leyasu".
"Portador". Onyx habló a su usuario. "Le recomiendo que duerma. Mañana será un nuevo día para nosotros".
"Tienes razón, Onyx". Tatsumi se apartó de la ventana y camino hacia la cama, metiéndose en las sábanas, descubriendo así lo suave que eran. Antes de que se quedara dormido, el castaño puso la espada cerca de su cama. "Duerme bien, Onyx".
"Usted también, Portador". Dijo la Teigu, antes de ver como el castaño cerraba los ojos y se quedaba dormido.
Efectivamente, Onyx tenía razón. Mañana sería un nuevo día para los dos. Un día con nuevas experiencias. Un día que los haría sentir algo nuevo. Algo que nunca antes habían sentido antes. Algo que ellos nunca olvidarian. Después de ése día, los dos se lamentarian el resto de sus vidas, haber tenido que vivirlo.
Y bueno amigos, aquí les traigo otra parte de esta historia la siguiente va hacer sobre la verdad del imperio y el cómo esto afectará a largo plazo, la perspectiva de Tatsumi y Onyx, con respecto al imperio.
Por favor, comenten y denle a mi favorito que eso me ayuda a subir más contenido de esta historia. Sin más me despido.
