Capítulo 6 La verdad de la capital

Capital imperial - 12:00 pm

Por las calles de la capital, transitaban varias personas a hacia distintos lugares. Algunas de ellas iban a su lugar de trabajó. Otras iban a ver que era es lo que había de nuevo. Y otras simplemente, iban de compras. Y es éso mismo, es lo que estaban haciendo cierto grupo de personas que estaban saliendo de una tienda con distintas cajas en sus manos. Esté grupo estaba conformado por algunos guardias y dos jóvenes, uno de cabello castaño y otra de cabello rubio corto. A excepción de la joven y el muchacho castaño. Los demás guardias estaban con expresiones de cansancio en sus rostros.

"Vamos a ésa tienda ahora". Ordenó la chica, señalando una tienda de ropa.

"Esperé, señorita. Por favor". Pidió uno de los guardias que estaban con una montaña de cajas en sus manos.

El castaño vió cómo, uno de ellos tenía dificultades con las cajas que tenía en sus manos. Así que, decidió ayudarlo. "Déjeme, ayudarlo". Tatsumi tomó la mayor parte de las cajas y la levantó en sus brazos sin esfuerzo.

"Uf, gracias, chico". Agradeció el soldado.

"De nada". Dijo el joven.

"Oigan, no se queden ahí parados. Vamos, todavía hay muchas tiendas que no hemos visto". Aria les habló con algo de enojo por ver que ellos no se movían.

"Si, ya vamos". Tatsumi caminó a su lado con las cajas todavía en sus brazos. Aria caminó con una sonrisa, mientras se dirigía con sus guardias y Tatsumi a comprar más cosas.

Está era una de las cosas más normales y qué ella, más disfrutaba hacer todas las mañanas. O bueno, eso era lo que le dijo al castaño. Cuando el sol comenzó a salir, tatsumi se despertó y se limpió, para estar listo para un nuevo dia. Y tal vez, obtener una nueva experiencia de éste día. Aunque el no era el único emocionado. Pues, Onyx también lo estaba. La misma Teigu, lo había despertado apenas sintió el sol salir.

Después de haberse limpiado, salió de su habitación y camino hacia una de las salas para encontrarse con los padres de Aria. Si bien, el castaño desconocía como era está mansión y que camino debía tomar para llegar a cada sitio. Tatsumi no tuvo que esforzarse mucho, ya que solo tenía que caminar por la misma ruta, que el sirviente le había indicado la noche anterior. Le tomó solo unos segundos, llegar a la sala y ver que estaban los padres de Aria, al parecer estaban discutiendo sobre algo.

Tatsumi no pudo escuchar de que hablaban. Ya que apenas notaron que él se acercaba, dejaron de hablar y cambiaron a una expresión de alegría. Tanto el padre, como la madre, saludaron cortésmente al castaño y él les devolvió el gesto. Lo invitaron a comer, algo que él aceptó con gusto. Mientras ellos comían Aria dijo que quería salir a comprar en la capital. Sus padres estuvieron deacuerdo, siempre cuando vaya acompañado de sus guardias. Tatsumi vió ésto con una sonrisa, para él esté gesto, le decía que ellos se preocupaban por ella.

Aunque, por la expresión que tenía Aria en su cara, no parecía muy contenta. Ella dijo qué quería ir sola, algo que su padre se negó rotundamente. Esto, desató una pequeña discusión que llevó a que la pequeña rubia se le ocurriera una idea, que era que el castaño la acompañara. Tatsumi se sorprendió por esto. No era porque él no quisiera hacerlo. Si no, que resultaba un poco extraño que permitiera que alguien que apenas conocía un día la compañera. Aria mira el castaño, le suplicó que la acompañara. Tatsumi vió la expresión que tenía, parecía una niña pidiendo ayuda. Al castaño, le dolió un poco éso. Esa expresión, le recordaba un poco a como muchas de sus compañeras en su aldea, tenían en sus rostros por rogar ayuda para sus familias. Algo que él en el fondo no le gustaba ver. Así que por cortesía y también, porque no quería ver la triste después de que ella lo haya ayudado, decidió aceptar.

Aria parecía encantada por la respuesta del castaño. Al igual que sus padres. Luego de desayunar, su padre ordenó que alistar una carroza junto con un par de guardias, para que ella pudiera ir a la capital a comprar junto al castaño. Apenas pusieron un pie en las calles de la capital, Aria no tardó en ordenar a los guardias donde quería comprar. Tatsumi pensó que solo serían un par de cosas, no entendía por qué necesitaban una carroza. Sin embargo, el comprendió luego de comprar en una par de tiendas que si iban a necesitar la carroza.

Ahora mismo, el castaño estaba parado frente a la carroza, viéndola con varias cajas forradas con diferentes tipos de papel de regalo y listones bellamente decorados. Tatsumi no había dicho nada, en todo este tiempo. Solo había estado de acuerdo cada con Aria cada vez que ella hablaba. Pero finalmente, tuvo el valor de decir algo, al ver las inmensas compras que estaban encima del vehículo.

"Las compras de la señorita Aria, son algo excesivas". Dijo con una gota de sudor en su cabeza. "¿Quien necesita comprar tantas cosas?". Preguntó.

"La señorita Aria no es la única, chico. En realidad todas la mujeres en la capital tienen esta manía". Uno de los guardias que custodiaba la carroza hablo.

"¿En serio?". Le preguntó. "Las que chicas de mi aldea, no tienen ésa costumbre". Dijo el castaño.

"Talvez será porque en su aldea, no hay ropa que ella se pongan, Portador". Onyx habló en la mente del castaño.

"Bueno, en eso tienes razón, Onyx". Le respondió a la Teigu en su mente.

"Oye, chico". El guardia le habló al castaño.

"¿Si?". Tatsumi habló volviendo a la realidad.

"Vez ése castillo por ahí". Señaló el soldado hacía un lugar.

"¿Castillo?". El joven de ojos esmeraldas se giró para ver donde señalaba el soldado. Había una enorme palacio, que estaba rodeado por una gran muralla. "¡Ése lugar es enorme!". Dijo el castaño con asombro.

"Si, ése es el centro imperial. El palacio real".

Tatsu miró ésto con asombro. "Entonces, ¿Ahí es dónde vive el emperador que gobierna esté lugar?".

"Si pero no es como te lo imaginas".

"¿A que se refiere?".

El soldado se acercó lentamente, asegurándose de que solo ellos escucharán. "Tenemos un emperador, pero solo es un niño".

"¿Un niño?".

"¿Un niño?".

Tanto Tatsumi, como onyx. Preguntaron confundido. Como era posible que un simple niño, pudiera gobernar todo un país. Para los dos no tenía sentido está información. Sobretodo para Onyx.

"Si, pero también hay un primer ministro. Que es el que controla al emperador. Y también, él que es responsable de que esté país tenga esté a todo tipo de personas horribles que acechan en las sombras atacando a los ciudadanos".

Tatsumi al escuchar éso. Se le vino a la mente la imagen de la rubia que lo quiso estafar, junto con los dos tipos que lo querían robar.

"Así que, ¡Es por el que hay ése tipo de gente aquí!". El castaño casi gritó de enojo, pero el guardia le puso una mano en su boca para evitar éso.

"No grites, Si alguien nos oye también estaremos perdidos". El soldado miró para asegurarse de que nadie más los haya estado escuchando.

Tatsumi vió ésto y decidió calmarse. Para cuando lo hizo tenía una duda que le llegó cabeza. Una duda qué surgió, apenas él dijo que el Primer ministro era el responsable de permitir que estas personas estuvieran aquí. "Oye, en mi aldea hay impuesto que nos afecta y nos agobian de una forma muy negativa, ¿Ése impuesto también son...?". El castaño le iba a preguntar. Sin embargo, el guardia anticipando lo que quería saber, decidió responderle.

"Si son prácticas muy comunes orquestadas por él". Dijo con un tono serio pero triste.

Tatsumi cerro el puño con fuerza y agachó su cabeza, mientras que en su cara se empezó a hacer una expresión de disgusto y enojo.

"Y también están ése grupo". El guardia, señaló a un muro. El castaño levantó su vista y miró hacia el dicho muro. En un muro de ladrillos había postes de tres personas pegados. Todas tenían la palabra se 'Busca', junto con las otras palabras que decían 'Vivo O Muerto'. Abajo de esas palabras, había la foto de unas personas, junto con las diferentes crímenes que ésas personas habían hecho. Pero lo que más le llamó la atención al castaño, fue la siguiente oración. Aunque más que oración, parecía ser una especie de nombre. Y decía, "Night Raid". Tatsumi habló.

"Si son un grupo de asesinos que aterrorizan a la capital, desde hace mucho tiempo. Atacan a diferentes personas de la capital. En su mayoría a familias ricas o políticas. Ellos principalmente atacan en la noche, creó que de ahí es su nombre". Guardia habló mientras un escalofrío recorrió su espalda. El mismo estaba asustado con encontrarse algún día con esos tipos. "Debes tener cuidado, ¿Ok?".

"Entiendo, gracias por la advertencia". Dijo el castaño haciendo una reverencia.

"No es nada". El guardia levanta su vista y dejó de mirar al castaño, para mirar hacia otro lado. "Oye, chico".

"Si, ¿Que pasá?". Preguntó al guardia.

"Podrías ayudarnos con éso". Pidió mientras dió un suspiro.

"¿Con qué?". Preguntó confundido.

El guardia no respondió solo señaló atrás de el. Tatsumi miró hacia atrás, para ver con asombro, como dos guardias a duras penas podían caminar sosteniendo una enorme caja grande entré sus manos, mientras observaba como Aria caminaba con tranquilidad adelante de ellos. Tatsumi dió un suspiro de cansancio para después ayudar a los guardias antes de ellos colapsaran por agotamiento. El guardia que protegía La carroza miró como el castaño los ayudaba. Su mirada en el castaño, era una mezcla de remordimiento y un poco de pena. Sentía pena, por lo que le iba a pasar, cuando la señorita Aria terminará de 'jugar' con el. Y sentía remordimiento, por qué aunque él sabía lo que iba a pasar. No haría nada para ayudarlo. Después de todo, si lo hacía, él terminaría igual. Además, el no era un héroe. Sólo era un soldado. Un soldado que cumplía con su trabajo.


El día pasó de manera muy rápida. el sol amarillento, comenzó a convertirse en un atardecer anaranjado. Para ese entonces, la señorita Aria había terminado sus compras, para el gran alivio de los guardias, quienes cargaron todo en el carruaje y se dispusieron a regresar a la mansión. Tatsumi lo siguió sin decir nada, había estado pensativo en todo lo que el guardia le había estado diciendo sobre el Imperio y el como lo gobernaba. Al igual que lo estaba Onyx. después de regresar a la mansión, el castaño le dijo cortésmente regresaría su cuarto y no cenaría. Tenía mucho en qué pensar. Aria lo entendió y dejó que el castaño se fuera. Debido a que el castaño estaba tan concentrado en procesar todo lo que el guardia le había dicho. No se había percatado, de la mirada que ella le había lanzado mientras se giro para ir a su cuarto, parecía algo molesta y enfadada de que él la dejará. Ésa mirada rápidamente se convirtió en una de malicia. Al recordar lo que le haría cuando volviera.

Tatsumi caminos de su cuarto e ingresó a está. Ni bien cerró la puerta, el castaño hablo con un tono normal. Las paredes del cuarto eran tan gruesas que nadie lo escucharía. Así que, podía hablar con Onyx, sin que nadie se diera cuenta.

"¿Onyx, estás?". Preguntó él castaño.

"Si, Portador". Respondió la Teigu.

"¿Lo que me dijo el guardia, sobre el actual emperador y ése tal ministro, será cierto?".

"Por el tono de su voz y los movimientos que hizo su cuerpo cuando dijo todo eso. Me dicen que sí". La Teigu hablo confirmando lo que el castaño había estado pensando.

"Entonces, ¿Es por el imperio que mi gente sufre?". Tatsumi comenzó a enojarse mientras empezó a apretar los puños con mucha fuerza.

Onyx, detectó esto y trato de calmar a su usuario. En un intento por evitar que sacará conclusiones apresuradas. Aunque él también había llegado a esa conclusión. No podía dejar que tatsumi se dejara guiar por lo que dijera solo una persona. Tenía que haber más evidencia que confirmara eso. Además, si él llegara a ir en contra del Imperio. Éso afectaría un poco su relación. Ya que él era una Teigu que debía proteger al imperio junto a sus ciudadanos y su portador.

"No se deje guiar por las palabras de ese hombre, Portador".

"¡¿Como quieres que no lo haga?! Me acaba de decir que los impuestos que tanto perjudican a mi familia, son obra de ese primer ministro". Le gritó enojado a la espada que estaba colgado detrás de él en su vaina.

"Aún si fuese cierto. Debe haber un motivo para que el haga éso. Nadie hace esas cosas solo porque quiere. Nadie en estan malo".

Tatsumi al escuchar las palabras de la Teigu, decidió calmarse un momento. En algo tenía razón. No toda la gente era tan mala, o al menos, hasta donde él conocía ya que en su aldea todos eran amables. Hasta pensó que en la capital debía haber gente buena y la hubo. La Familia de Aria y la misma chica en sí. Pero aún así. Él no podía evitar pensar que el Primer ministro, tenía algo que ver en todo lo que su gente tenía que hacer para sobrevivir. Tal vez, si él pudiera conocerlo en persona, o al emperador, podría quitarse esas dudas. Pero la pregunta aquí era, ¿Cómo haría para conocerlo?.

Onyx, quien había se había quedado callado para dejar pensado a su portador. Había escuchado las preguntas que él tenía en su cabeza. Por lo que, para tratar de saciar sus dudas, se le ocurre una idea.

"Portador, he sentido sus inquietudes con respecto hacia el primer ministro. He podido llegar a una posible solución". Onyx habló.

"¿Y cuál es, Onyx?". Interesado por saber la respuesta.

"Como el guardia ya nos dijo dónde queda el palacio imperial, ¿Por qué mañana nosotros no vamos a presentarnos ante el emperador y le pedimos que si nos puede contestar unas preguntas?". La Teigu finalmente, soltó su sugerencia.

Tatsumi lo pensó por un momento, tratando de ver si es que era una buena idea o no. Luego de pensarlo unos minutos, mientras caminaba por la enorme habitación, aceptó que era una buena idea. Sin embargo, aún quedaba una duda en su cabeza sobre esa idea. "¿Pero onyx, tu creés que el emperador me permitirá hablar con él es decir no soy de una familia adinerada, soy solo un chico de un campo?". Dijo el castaño dudoso de presentarse al emperador.

"No creó que éso soy un problema. Por lo que me dijo el investigador que era el encargado de mi creación, me decía que su emperador era una persona benevolente y trataba a todos por igual. Así que, pienso que su descendiente también debe tener esa misma actitud". Habló con tranquilidad y seguridad.

"Bueno, si tu lo dices. Confiaré en tí". El castaño comenzó a caminar hacia la cama de su cuarto. Era verdad lo que había dicho. Confiaba en Onyx, lo había salvado de ser estafado y antes de eso lo había ayudado a pelear contra el líder de los bandidos. Así que, decidiría aceptar su sugerencia e ir mañana mismo, al palacio imperial. Tendría que informarle a Aria y a sus padres que tenía que irse. Pero antes de irse, les agradecería por todo lo que habían hecho por él, y quizás algún día, él pueda devolverles la ayuda que ellos le brindaron.

El castaño finalmente subió a la cama y se corrió con las sábanas, era mejor dormir temprano para de despertarse mañana lo más temprano posible e ir a hacer lo que tenía que hacer. Dejó que la suaves sábanas se sintiera por sus manos y su rostro. Dormiría con su ropa puesta. De todas formas, se iría con está mañana. O tal vez, compraría ropa por alguna tienda. Tal vez ropa más elegante.

Pero éso ya lo vería mañana, por ahora solo se concentraría en dormir.


Mansión de Familia Aria - 9:00 pm

Por los pasillos de la enorme mansión, una mujer caminaba cerca de las ventanas que dejaban entrar la luz de la luna. La mujer era la madre de Aria. Tenía puesto un vestido blanco de una pieza, mientras caminaba sostenía en una de sus manos, un pequeño libro y tenía una sonrisa en su rostro.

"Qué pena qué ése joven no nos pudiera acompañar a cenar". Dijo con tristeza la mujer. "Había una comida muy especial para él. Pero bueno, que se le va hacer".

La mujer levantó su mano donde agarraba el libro. "Ahora, que cosas tan bonitas escribiré en mi diario. Dioses, no puedo dejar esté tiempo".

La mujer siguió caminando pensando en lo que escribiría, hasta que atrás de ella. Se pudo oír como algo metálico, se cerró. "¿Eh?". Fué el único sonido que pudo hacer. Antes de ver cómo era partida por la mitad y éso lo pudo confirmar, ya que después de haber escuchado ése sonido metálico. Ella comenzó a se levantada hacía arriba. Mientras ella era elevada, vio dos cosas. La primera, era ver la parte inferior de su cuerpo, junto con la mitad de sus brazos siento cortados y alejados de ella. La segunda cosa que vió, fué un par de tijeras grandes encima de lo que antes era su cintura.

La mujer estaba tan confundida, Su confusión era tan grande, que eclipsaba el gran dolor que ella debería estar sintiendo ahora. El último pensamiento que pasó por su cabeza antes de que todo se pusiera negro fué,... ¿Como?.

El cuerpo partido sin vida de la mujer callo por los pasillos de la mansión. La sangre que salió por ambas partes, manchó toda la alfombra por lo que antes la mujer había caminado. Las enormes tijeras que habían sido responsables de tal acto, fueron movidas hacia un lado. La persona que había hecho esto, hizo que la sangre que quedaban en la hoja de las tijeras, fuera hacia el suelo. Persona en si era una mujer de cabello púrpura al igual que sus ojos. En su cabeza llevaba un pequeño sombrero a un lado suyo. Tenía una figura esbelta, pero curvilínea. Vestía un cheongsam lila sin mangas, con mangas de color lila sueltas en los brazos y botas blancas. La mujer se quedó mirando el cuerpo sin vida de la mujer un rato, antes de hacer una reverencia y decir una palabra. "Lo siento".


Habitación de tatsumi : 9:01 pm

"Despierte, Portador". Onyx habló, su voz era más fuerte que antes.

Tatsumi abrió los ojos al escuchar a su compañero hablarle. "¿Que pasá, Onyx?". El castaño preguntó, se había levantó de la cama. Confundido por ser despertado.

"Tenemos problemas".

"¿Que ocurre?" Preguntó aún sin entender lo que decía la Teigu.

"Detectó qué varias personas con intenciones hostiles están cerca de nosotros". La Teigu habló con una voz seria.

Tatsumi pensó en quienes podrían ser ésas personas, que Onyx podría ver sentido. A su mente le llegó la respuesta. Y la respuesta vino en un recuerdo. Más precisamente, el recuerdo de lo que dijo aquel soldado, sobre las fotos de las personas que estaban colgadas en el cartel. "No puede ser". Tatsumi se levantó por completo y salió corriendo de su cuarto, con Onyx guarda y amarrada en su espalda con su vaina. Tenía sudor formándose en su frente, su pulso se aceleraba demasiado. Mientras corría por los pasillos de la mansión. Comenzó a murmurar palabras como : "Que esté equivocado". "Que no sean ellos".

Tatsumi siguió caminando sin detenerse. Su objetivo era llegar hasta los Aria y dus padres y tratar de avisarles. Sin embargo, dejó que su preocupación nublara su mente. Ya que, había olvidado que él todavía no conocía toda la mansión y sus pasillos. Por lo que tampoco, conocía que pasillo llevaba a la habitación de Aria o la de sus padres. "Demonios debo darme prisa". Se dijo así mismo. Cuando tatsumi dobló en una esquina, vió algo que estaba tirado en el piso. Algo que lo hizo casi detenerse por completo. Lentamente, camino hacia lo que lo hizo dejar de correr. Unas lágrimas empezaron formarse y a salir de dus ojos. Cuando más se acercaba, más tratar de entender si ésto era un sueño, o una pesadilla. Por qué si ésto era cualquiera de ésas cosas. Entonces, para el sería más fácil comprender y entender lo que estaba viendo. Porque lo está viendo, era el cuerpo sin vida de la madre de Aria tirado en la alfombra de los pasillos.

Su cuerpo estaba partido a la mitad. Las partes de su cuerpo que fueron cortadas, todavía botaban sangré. Tatsumi se arrodilló, pese a la ganas de no querer mirar ésto. Tuvo que hacerlo. Necesitaba comprobar si lo que estaba pensando estaba sucediendo. Miro más de cerca y pudo notar la forma en como habían hecho ésto. Era un corte profundo y experto. Era como si lo hubiera hecho un profesional. Tatsumi apretó lo dientes, tratando de evitar gritar de ira. Ésto lo confirmaba, no había otra respuesta. Y aunque la hubiera, él no la escucharía. Estaba enojado, por lo que le habían hecho a está pobre mujer. Onyx, quien también había visto esta escena y también estaba enojado, había detectó la presencia de los individuos y tan una sensación familiar. Sentía ambas cosas en una sola dirección.

"Portador, detectó a las personas hostiles". Dijo la Teigu con una voz llena de enojo.

"¿Dónde están, Onyx?". Preguntó el castaño entre dientes.

"Miré por la ventana que esta a su izquierda".

El castaño se lleva a su izquierda y se levantó del suelo para caminar hacia la ventana. Tatsumi levantó su vista y vio con una mirada llena de enojo e ira a unas figuras flotando en el cielo. La luz de la noche los alumbraba, resaltando así sus figuras. Eran en total tres mujeres y dos hombres. Todos parados casi como si estuvieran posando. Lo único que dijo el castaño con una voz de que denotaba una ira incontrolable fue. "Night Raid,...Ustedes,...pagarán por ésto".


Afuera de la mansión, los soldados que se encargaban de cuidar a la familia, se estaban alistando con sus armas para eliminar a los intrusos que habían llegado.

Mientras los guardias se preparaban, uno de los integrantes de Night Raid, los vió y decidió hablar.

"Akame, nuestros objetivos son tres guardias". Dijo uno de los integrantes. Esté tenía el cabello hasta los hombros y sus ojos eran verdes. Tenia unos gobles en su cabeza. Vestía una chaqueta larga verde, con una capucha con ribetes de piel, sobre una camisa blanca y roja y jeans azules con zapatos marrones.

"Están muertos". Ésas fueron sus únicas palabras de la mujer de cabello negro, antes de dejarse caer al suelo. Pero ella no fué la única. Otro de los integrantes, también calló junto con ella.

Al frente de ellos estaban tres guardias, todos con armas en sus manos. A pesar de que mantenían una posición de batalla. No podían evitar temblar, al tener frente a ellos, a los famosos y peligrosos asesinos de Night Raid.

"Que ésa espada no los toqué". Advirtió uno de los guardias. Esté tenía una espada en sus manos. El soldado observó como la joven de cabello negro se acercó a ellos lentamente, mientras saca su arma. "Ataquen". Gritó mientras corría hacía la joven.

'Corte'.

El soldado que sostenía la espada. Sintió como un dolor empezó aparecer en su garganta. La joven de cabello negro con una velocidad nunca antes vista, desenvaino su espada y corte el cuello del soldado. No pudo verla. No pudo reaccionar. Todo lo que podía hacer ahora, era aceptar lo que estaba por venir. "Esté final es justo, para un alma podrida como la mía".

El otro integrante que había caído con la mujer de caballero negro, decidió atacar. Esté en particular, vestía una enorme, pero gigantesca armadura. Tenía una lanza atrás de él. La cuál sacó y lanzó hacia uno de los guardias, la lanza atravesó con facilidad la piel, y los huesos del guardia. El tampoco pudo hacer nada.

El tercer guardia y único sobreviviente, al ver a sus compañeros morir tan fácilmente. Decidió hacer lo único sensato y la única opción que tenía. Si no quería pelear contra ellos y morir en el intento. Decidió huir. "¡Todos ustedes, son unos monstruos!". El guardia comenzó a correr por su vida. Ni bien dió tres pasos, cuando una rayo de luz atravesó su cabeza. De su frente salió el rayo de luz, junto a una cantidad de sangre.

"Peor que patético que éso. Darle la espalda al enemigo". Otra de la integrantes que estaban en el cielo habló con cierto fastidio.

"Si, ni yo escaparía en estas circunstancias"

El peli verde habló apoyando el comentario de su compañera.

Toda está masacre era observado por el castaño. El estaba corriendo de forma rápida, pero sigilosa. Deteniéndose cada cierto tiempo para ver si había llamado la atención de alguno de esos, asesinos. Afortunadamente, no lo había hecho. Todos los asesinos se concentraron únicamente en los guardias. Tatsumi, en ningún momento, había movido en dedo, para ayudar a los soldados. Algo, que ahora se lamentó. Pero aunque el hubiera querido hacerlo. Onyx, no se lo permitió. El Teigu le había dicho que no los enfrentará. En cambio, le dijo que tratará de buscar a la joven Aria, para que después los dos puedan salir de aquí.

Aunque Tatsumi trató de discutir con Onyx, sobre el por qué le estaba diciendo esto. Él Teigu se había negado a darle una respuesta directa. Solo le dijo que los asesinos, poseían algo que el no podía identificar. Algo que lo hacía sentir extraño.

Tatsumi quería seguir hablando, pero al ver como los guardias morían con facilidad decidió hacerle caso a Onyx. El castaño, por fin, puedo encontrar la salida de la casa y comenzó a dirigirse hacia el bosque. Él pensó que talvez alguno de los guardias había llevado a Aria lo más lejos posible. El esperaba, poder encontrarlos y con suerte, al menos, salvarla a ella.


Dentro de la mansión, continuaban con los asesinatos. Ahora mismo el padre de Aria estaba siendo ahorcado, por una mujer alta, de larga cabellera que le llegaba hasta su espalda. Tenía unas orejas de animal en su cabeza, junto con una cola y garras. Ella estaba sosteniendo al hombre con una sola mano, sin mostrar ninguna dificultad.

"Ayuda, Por favor. Tengo una hija". Suplicó el Hombre.

"Oh, no te preocupes. La verás junto con tu mujer en el más allá". La mujer habló con un tono burlo y divertido.

"¿Que?, ¿También a mi hija?. ¿Es que ustedes no tienen piedad?". Preguntó horrorizado por la actitud de la mujer.

"¿Piedad?". La mujer levantó su cabeza, revelando así sus ojos que tenían un brillo casi animal. "No se que es éso". Ella finalmente apretó con más fuerza su mano, y lo siguiente que se escuchó fue el cuello del hombre romperse. Para que después su cuerpo se dejará de mover.


"Corra, debemos movernos". Dijo uno de los guardias.

"¡¿Que está pasando?!". Preguntó la joven Aria.

Aria y el guardia estaban corriendo por el bosque dirigiéndose hacía un lugar. Su objetivo era el almacén. Si podían llegar ahí entonces podrían estar a salvó. Cuando estuvieron a pocos metros de dicho lugar una voz los llamó.

"Los encontré".

Aria y el guardia se voltearon aterrados. Sin embargo, se pudieron calmar al ver que solo era el joven castaño.

"¿Tatsumi?". Preguntó Aria sin entender como el había logrado encontrarlos.

"Los asesinos, ya vienen. Tenemos que huir". Habló el castaño.

"Me alegra que hayas llegado, chico. Nosotros nos esconderemos en ése almacén". El guardia señaló con su dedo ha dicho lugar. Esté estaba hecho de ladrillos y cemento parecía ser un gran cobertizo. "Estaremos ahí hasta que lleguen los refuerzos de la guardia de la capital. Necesito que tu los entretengas mientras llegan".

"No, escuche me. No funcionará, debemos huir ahora, antes de que...". Tatsumi dejó de hablar, al sentir una presencia acercándose. Tatsumi se puso serio y se giro hacia atrás sacando su espada. Tanto Aria como el guardia, se quedaron confundidos a ver al castaño callarse de repente y girarse. Pero ellos comprendieron el porqué hizo éso. Ya que, una mujer de cabello negro salió del bosque y aterrizó en el suelo.

La mujer de cabello negro y ojos rojos miró a los tres.

Tatsumi la miró de arriba a abajo. Era una chica joven casi de su edad. Era algo hermosa, con cabello largo y negro que llega hasta las rodillas y ojos rojos.

Lleva una blusa oscura sin mangas con un cuello blanco y una corbata roja; lleva un cinturón rojo que tiene una falda lateral roja sobre una falda plisada negra. Lo usa con calcetines negros largos y zapatos negros. También usa guanteletes rojos y guantes negros. Tenía un abrigo largo y oscuro. En sus manos sostenía una espada. Que parecía ser una katana larga, con el mango de color rojo con lineas negras.

Tatsumi la miró con expresión sería en su rostro. La mujer de ojos rojos, se agachó y corrió hacia el. El castaño también lo hizo, corrió mientras dirigía su espada hacía ella. Cuando estaban a pocos metros impactar, la mujer habló.

"No eres un objetivo".

"¿Qué?". Tatsumi preguntó confundido. Antes de que se diera cuenta, la joven de cabello negro saltó por encima de él y se dirigió hacia el guardia y la jóven Aria. El castaño se recuperó y vió como ella corría hacia ellos.

El guardia en un intento por defenderse, sacó su arma y comenzó a dispararle a la mujer. Sin embargo, ella con una gran velocidad esquivo por completo las balas. Ella siguió esquivando y avanzando hasta llegar a al guardia. Justo cuando estuvo lo suficientemente cerca, movió su espada hacia la cintura del hombre. Con la intención de cortarlo por la mitad. En el momento en que la hoja de su espada iba a conectar con la ropa y la piel del guardia. La mujer de ojos rojos tuvo que mover su espada, al igual que todo su cuerpo. Para evitar así que la hoja de una espada impactará en su cuerpo. Ella se movió aun lado, se quedó para observando como una espada se incrustada en el suelo donde antes había estado parada. Pero éso no fue la única cosa que vió. También vió como tatsumi corrió hacía ella, con un puño levantado. Akame esquivó el puño del castaño con facilidad. Algo que el castaño esperó y por eso, deslizó su pierna por el suelo. La mujer de ojos rojos, sintió como el castaño pasaba su pierna por sus pies. Ocasionando, que ella se cayera.

Tatsumi sin perder tiempo. Sacó la espada del suelo con una de sus manos y la levantó hacia arriba, para después dejarla caer encima de la mujer de cabello negro. Sin embargo, su espada en vez de golpear el cuerpo de la mujer, golpeó la tierra del suelo.

Akame había reaccionado a tiempo y logró moverse, antes de que la espada la golpeará. Sin embargo, aunque la espada no la había logrado herir. Si había hecho un corte bastante grande en su abrigo. Ella pudo ver ésto y se quitó su abrigo, para después mirar al castaño.

"No los lastimaras". Dijo tatsumi sosteniendo la espada con ambas manos.

"Tu no eres un objetivo". Dijo ella, tirando el abrigo al suelo. "No tienes que morir".

"Se me alegra". Tatsumi habló con sarcasmo. "Pero dime, ¿Planeas matar a está chica y a esté guardia, no?".

"Si". Respondió como si fuera nada.

Tatsumi no podía creer que podia estar más enojado. "Está mujer. No puedo creer su actitud". Pensó en su mente.

"Es digna de un asesino". Onyx habló con un tono de evidente disgusto.

"Si no te apartas de mi camino, tendré que matarte". Ella levantó su arma hacia el castaño.

"No pienso apartarme". Tatsumi habló también levantando su espada.

"Como quieras". La mujer de ojos rojos se preparó para atacar. Del mismo modo lo hizo el castaño.

Aria y el guardia, quienes seguían todavía parados, en vez de haber entrado al almacén. Estaban observando con interés. El intercambio de miradas que esos dos hacían. Pero ellos no eran los únicos. Otra persona, que estaba en la mansión comenzó a acercarse a ellos.

"Que desastre hicimos". Dijo la mujer de cabello rubio que estaba caminando. "¿Me preguntó si akame ya habrá terminado?". Ella miro cómo su amiga/compañera todavía estaba luchando. "¿Pero que, todavía no termina?". Dijo confundida. Por lo general, Su compañera no le tomaba mucho tiempo terminar con su trabajo. Sin embargo, su confusión se convirtió en una pequeña sorpresa al notar. A la persona con quién estaba luchando. "Tiene que ser una broma".

Tatsumi y Akame, se seguían mirando. El fuerte viento del bosque los golpeaba a ambos. Mientras akame esperaba a que el castaño atacará. Tatsumi estaba hablando con Onyx.

"Onyx, dime la verdad, ¿Crees que podamos ganarle?". Dijo en su mente.

"No lo sé, con exactitud, Portador. Hay algo en ella, que hace que mi sienta extraño".

"Esperaba que me apoyaras, amigo. Pero bueno, tendremos que averiguarlo". Dijo el castaño con algo de humor.

"Yo siempre lo apoyaré, Portador. Y ahora, se lo voy a demostrar". Tatsumi cerró los ojos un momento. Pudo sentir como la espada, empezó a hacerle algo a su cuerpo. No sabía que era. Pero esperaba, que fuera algo, que lo ayudara en está pelea.

"Listo, Onyx". Preguntó a la Teigu.

"Si".

"Entonces..". El castaño abrió los ojos y se lanzó hacia su oponente. "¡Vamos!".

Tatsumi corrió hacia la joven de cabello negro y ella también corría hacía él. Ambos levantaron sus espadas y estas chocaron entré sí. El sonido metálico de las espadas resonó por todo el bosque. Seguido, por los diferentes sonidos de las espadas chocando a una velocidad increíble. Tatsumi y Akame, comenzaron a lanzarse diferentes tipos de cortes, que fueron bloqueados y regresados con más fuerza. La asesina de ojos rojos, intentaba buscar cualquier abertura, que el castaño dejará y darle un ataque en esa punto. Sabía que con un corte terminaría todo. Sin embargo, no podía hacerlo. Debido, a que cada vez que ella veía que el joven baja la guardia o se dejaba algun punto desprotegido. La espada que él sostenía, bloqueaba esos ataques, y los regresaba con más fuerza. Ella no podía entender que estaba pasando. Por los movimientos que hacía el castaño, se podía decir que solo intentaba atacarla, pero no se estaba protegiendo. Era como si la propia espada estuviera protegiéndolo. Mientras él solo se encargaba de atacar.

Tatsumi sonrío al mirar la cara de confusión que la joven hacía. Ésto era significaba que el tenía cierta ventaja, ahora. Pero, a pesar de que posiblemente tenga la ventaja, no era capaz de darle un golpe a la mujer. Ella era demasiado veloz. Pese a que concentraba toda su fuerza en los ataques, y Onyx se encargaba de protegerlo. Todavía no le había hecho ningún dañó. Mientras él seguía bloqueando y devolviendo los ataques, El castaño pudo sentir como alguien se acercaba. Al igual que Onyx.

Pero esta vez, el castaño no necesitaba que Onyx, le informara quién era. No había más guardias y solo quedaban los compañeros de está mujer. Tenía que acabar con esto, para después poder encargarse de ellos y darle una oportunidad a Aria y al guardia de escapar.

"Onyx, me escuchas". Dijo en su mente.

"Si, portador. ¿Que pasá?".

"Escucha, necesito que en el siguiente ataque que ella me lance, no lo bloquees. Deja que lo haga". Pidió el jóven a la Teigu.

"¿Que?". Onyx preguntó claramente confundido y preocupado.

"Solo hazlo, créeme, tengo un plan". Tatsumi le respondió con confianza.

Onyx, dudó por un momento en obedecer a su usuario. Pero al ver la confianza que mostraba, accedió a hacerlo.

"Entiendo, lo hare".

"Ok, gracias". Tatsumi siguió moviendo su espada, hasta esperar momento justo. Donde permitiría que ella ataque.

Mientras ellos estaban peleando, El guardia, Aria y la mujer rubia, estaban viendo toda esta batalla, con una sorpresa en sus ojos. Nunca habían visto, a dos personas pelear así. Y tampoco, habían visto una velocidad como la que ellos mostraban. La mujer rubia, empezó a mostrar mucho interés en el castaño.

Tatsumi seguimos moviendo su espada, hasta que decidió hacer su movimiento. El castaño dejó una parte vulnerable. Algo que la mujer de ojos rojos vio y aprovechó. Ella conectó la hoja de su espada, hacia el pecho del castaño. Más precisamente, hacia su corazón. La hoja de la espada, atravesó el suéter, que el castaño llevaba puesto. Al mismo tiempo, que se escuchaba como perforaba algo. El castaño, sin inmutarse por el ataque, dirigió su espada hacia el pecho de la asesina. Pero, a diferencia de la espada de la mujer, este nunca llegó a conectar con su pecho. En cambio, logró rozarle todo el brazo izquierdo.

Akame dió un salto hacia atrás. Manteniéndose alejada del castaño. Se había dado cuenta de la trampa. Ya que pudo sentir, que no había tocado nada suave ahí.

Tatsumi se quedó ahí parado. "Pensé que bajarías la guardia". Dijo algo molesto por ver que su trampa no había funcionado.

"No sentí ningún tejido en tu pecho".

"Si bueno". Tatsumi metió su mano en su chaleco y sacó una estatuilla de madera. "Tengo a mi familia protegiéndome". El castaño le mostró una sonrisa burlona.

Está acción del castaño hizo que Aria, el guardia y la mujer quedarán sumamente sorprendidos por lo que hizo. Todos tenían diferentes tipos de pensamientos. Por un lado, El guardia pensaba que el castaño, posiblemente pudiera ganarle y, con un poco de suerte, al resto también. Aria estaba pensando si esté chico, era un especie de guerrero entrenado que fue enviado desde otro país. Y si lo era, entonces, no tenía nada de que preocuparse. El la defendería y la sacaría de aquí. Tenía tanta confianza por lo que estaba pensando, que una sonrisa de arrogancia se empezó a formar en su cara. Y la mujer rubia, pensó en todo lo que había visto hacer el castaño. "Sobrevivió aún ataque de akame y sigue parado como si nada". Pensó la mujer alta y rubia. Ella tenía una expresión seria, para luego tener una sonrisa en su rostro. "No esta nada mal".

Akame miro su brazo donde había recibido el corte de la espada del castaño. Rápidamente, cambió de mano. Ahora sosteniendola con la otra, se comenzó a acercarse a él nuevamente. "Matar". Fueron sus palabras.

"Rayos" Se quejó el castaño. "Va a volver a atacar". Tatsumi adoptó una pose de pelea.

"Ni modo, no tengo otra opción".Se dijo en su mente. "Onyx, dime ¿Creés que te puedes transformar en algo que me permita derrotar a esta mujer?".

"Si, Portador. Creó saber que arma es la indicada, para ponerle fin a está pelea de una vez por rodas". Onyx respondió.

"Bien". Tatsumi observó como ella volvió a acercarse lentamente. "A mi señal te transforma, ok?".

"Si, Portador".

Akame estaba hace los pocos metros de él.

"A las tres". El castaño comenzó a contar en su mente. "Una, dos,...".

Justo cuando Akame estaba a punto de lanzarse al castaño, esta fue detenida por alguien.

"¿Qué hacés?". Preguntó akame a su compañera.

"Todavía tenemos tiempo, no?". Habló la mujer rubia. "Además, ¿Creó que le debo una disculpa a esté joven?". La mujer rubia le lanzó una mirada al castaño. "Hola chico, ¿Me recuerdas?".

Tatsumi miro a la mujer que tenía una forma animal, que estaba al lado de Akame. Le tomó solo unos segundos darse cuenta de quién era. "Tu eres..."

"Asi es". La mujer rubia lo interrumpió. "Soy esa chica linda que conociste en la calle". Ella le guiñó el ojo.

"¡Eres la mujer que nos quiso estafar!". Tatsumi le gritó enojado y apuntaba su espada hacia ella.

"Es ella, Onyx". Pensó el castaño.

"Si, lo puedo ver, Portador. Al parecer, no me equivocaba cuando le dije que ella pertenecía aun grupo de gente que odiaba la capital". Onyx, no estaba contenta de verla otra vez.

"Si me acuerdo que me dijiste éso. Pero no pensé que ése grupo fuera un montón de asesinos. Y menos, esperé que fuera uno tan peligroso". Tatsumi se lamentó en mente.

La mujer rubia miro confundida al castaño. "¿Acaso el dijo nos?. ¿Pero si estaba solo?. ¿De que estará hablando?" Pensó la rubia. "No importa, mejor aclaró esto de una vez por todas. Perdemos mucho tiempo".

"Oye, chico". La mujer le habló al castaño. "¿Sabes a quien estas protegiendo?".

"Si, a una joven inocente y a un guardia que la esta protegiendo de unos asesinos sin corazón". Gritó el castaño con veneno en su voz.

"¿Chica inocente?, Jajaja". La mujer rubia no pudo evitar reírse por el comentario del castaño. "Oye, amigó. Creó que estas con una idea equivocada con respecto a estas personas". La rubia dejó de reír para después adoptar una actitud sería, levantó su dedo y señaló a Aria. "Sobretodo con ésa chica".

Tatsumi la miró sin dejar de apuntarle su espada. "¿Porque dices éso?". Preguntó.

"Si quieres saberlo, ¿Porque no abres ése almacén?". La mujer le sugirió, señalando hacía un lugar.

El castaño giró su cabeza y se volteó hacia ése almacén. Al momento, que el castaño se volteó para mirarlo. Tanto el guardia, como Aria, empezaron a temblar de miedo. Ésto lo notó Onyx. Quien al ver las expresiones que ellos hacían, parecían estar aterrados, por pensar que el castaño decidiera entrar ahí.

"¿Que hay ahí?". Tatsumi le preguntó a la rubia.

"Ahí, hay...".

"¡No hay nada. Créeme, no hay nada malo ahí. No les hagas caso. Son solo trucos y mentiras que ellos dicen para tratar de engañarte!" Aria gritó. Su voz era un mezcla de miedo y desesperación. Que fue percibido por todos a su alrededor .

"Si, chico. No te dejes engañar. Ellos son asesinos. Son seres mentirosos y manipuladores". El guardia habló tratando de apoyar lo que dijo Aria.

Tatsumi los miró confundido. No entendía porque ellos hablaban así. Él no iba hacer caso a lo que dijeran éstos asesinos. Pero por la forma que ellos se expresaban, parecía como si pensarán el les haría caso.

La mujer rubia al escuchar como les decía se enojó. "¿Mentirosos y Manipuladores?. No me hagas reír. Ése eres tú, maldito guardia". La mujer miro al castaño. "Escucha, si verdad piensas que somos mentirosos y manipuladores. ¿Por qué no vas a comprobarlo tú mismo?".

"Si claro, y apenas me de la vuelta ustedes tratarán de matar a estás personas". El Castaño habló con enojo.

"No haremos nada de éso. Si quieres, podemos esperar a que tu mismo vayas a ver lo que ahí dentro de ése lugar. Aunque, si ellos tratan de escapar no tendremos más que tratar de detenerlos". La rubia habló tratando de convencer al castaño de que le crea.

Tatsumi todavía sin estar muy seguro de aceptar o no la propuesta de está. Todavía sentido porque intentó estafar. Pero aún de los que estaba extraño, el por qué Aria y el guardia actuaban así. Algo en esa actitud que mostraban, le decía que ellos ocultaban algo.

"Debería ir a ver ése almacén, Portador". Onyx habló.

"Espera Onyx. ¿Que estas diciendo?. ¿Acaso, crees que esta mujer dice la verdad?". Preguntó confundido por escuchar a su Teigu decirle eso.

"No podría estar 100% seguro de éso. Pero, puedo confirmar por el tono de su voz y la expresiones de su cara. Qué ella tal vez dice la verdad".

"¿Y si mienten?. ¿Y si es un truco?. ¿Y si atacan a estás personas, apenas me doy la vuelta?". Tatsumi se volteó para ver a Aria. "No podría vivir sabiendo que la chica me ayudó muriera. Y que yo en vez de protegerla, le hice caso a un asesino. Y aún peor, que le haga caso a sus asesinos".

"Créame, Portador. Yo tampoco podría vivir conmigo mismo, si éso ocurriera. Pero no se preocupe, si ellos intentan algo, yo lo detectare y le avisaré. Y juntos, podremos acabar con todos ellos de una vez por todas". Onyx habló tratando de calmar a su usuario.

Tatsumi sonrío al escuchar esas palabras de su compañero. Se volteo para mirar a las asesinas, quienes estaban esperando a que él dijera algo. "Está bien, les haré caso. Iré a ver que ahí dentro de ése lugar. Pero apenas ustedes les pongan un dedo a cualquiera de ellos". Tatsumi señaló al guardia y a Aria. "Yo mismo...". Giró su espada nuevamente hacia las asesinas. "Las mataré".

La mujer rubia y la mujer de ojos rojos, no se inmutaron por la amenaza del castaño.

Tatsumi comenzó a caminar hacia el almacén. Cuando estuvo a pocos metros de éste. Sintió como una mano lo detuvo. El castaño se giró para ver que era Aria, quien lo había detenido. Tenía lágrimas saliendo de sus ojos. "Por favor, no les hagas caso. Solo te mienten. Ayúdanos a escapar. Por favor". Aria suplicó con una mirada dolida.

Tatsumi tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no ceder ante la petición de Aria. "Escucha, será rápido. Luego estaremos a salvó". El castaño le prometió, mientras pasaba una mano por sus ojos y le limpiaba un poco las lágrimas.

Aria no dijo más, solo asintió con la cabeza agachada. Parecía estar resignada. Tatsumi siguió con su camino. Justo cuando su mano estaba apuntando de toca la puerta del almacén. El sonido de algo haciendo click, se escuchó detrás de él. Instintivamente, el joven de ojos esmeraldas se giró y lanzó su espada. Para sorpresa del castaño, a dónde la había lanzado. No era en dirección de las asesinas. Si no en dirección del guardia, quien había levantado su arma y había apuntado hacía él. Cuando estaba apuntó de dispararle, la espada entró por el hueco del arma. Trabandola y dañandola. El arma al no tener una forma de poder expulsar las balas. Explotó, apenas el guardia puso un dedo en el gatillo. Explosión dañó gravemente las manos del guardia, al igual que su estómago.

El soldado cayo al suelo y comenzó a gemir por el dolor que sentía. Tatsumi se quedó en shock. No podía creer lo que el estaba apuntando de hacer. Se giró para ver a Aria, quien también estaba en shock. Pero tatsumi sintió que el shock que ella era por otra cosa. Volvió a mirar ése almacén. El soldado iba a matarlo para que él no entrara. ¿Que había dentro?. Segado por el shock y la curiosidad. El joven castaño tomó su espada y volvió a reanudar su camino hacia el almacén. Ignoró, todo a su alrededor. Ignoró el fuerte viento que se soplaba. Ignoró las súplicas de Aria de no viera dentro de ése almacén. Ignoró también el hecho de Onyx, había estado callado. Y eso se debía que la misma Teigu, estaba en shock. Por lo que el soldado, había estado a punto de hacer.

Tatsumi agarró las manillas de una de las puertas y comenzó a jalar. Pero parecía estar cerrado. Ésto hizo qué Aria se tranquilizara. Pero éso duro poco. Ya que, luego el castaño con una simple patada, rompió con fuerza las dos puertas de madera. Ambas puertas, salieron volando por el enorme fuerza.

El castaño al entrar al almacén, lo primero que sintió fue el enorme olor a putrefacción que inundó su nariz. Lo siguiente que fue escuchar unos gemidos débiles saliendo de diferentes sitios. Y finalmente, lo siguiente que vió fue ver algo colgado en el techo. El no podía ver bien lo que había dentro. Así que, sacó de su pantalón una pequeña linterna que había comprado cuando fue de compras con Aria. Ni bien encendió la linterna, pudo ver con más claridad lo que estaba colgado en el techo. Y lamento haberlo hecho.

Había cuerpos, muchos cuerpos. Todos estaban, mutilados y abiertos. Como si les hubieran, arrancando algo de ellos. Tatsumi miró hacia otro lado. Vió jaulas, dentro de ellas había diferentes tipos de personas hombres, mujeres, niños y ancianos. Todos ellos muertos y en señal de que estaban en proceso de putrefacción. En sus cuerpos, habían varias manchas. Parecía ser que habían sido infectados por un extraño virus. El joven de caballo castaño desvío la mirada hacia abajo y vió como también habían más cuerpos de más personas muertas que estaban amarradas unas mesas de madera. Sin embargo, estas eran diferentes. Eran todas mujeres. Y por lo que veía, estaban embarazadas. Y éso lo pudo confirmar, por que detrás de cada mesa. habían unos frascos grandes que contenían dentro de estos unos fetos.

Esta última imagen, hizo que tatsumi perdiera el control de su cuerpo. Dejó caer la linterna, y la espada de sus manos. Se arrodilló y llevó sus manos hacia su boca. Segundos después, un torrente vómito salió de su boca y cayó al suelo. El castaño no paró hasta que vacío todo el contenido de su estómago. Para cuando terminó, lágrimas salieron de sus ojos. Ésto no podía ser verdad. No había forma de que ella. O sus padres hicieran algo así. No era posible.

Tatsumi trató de convencerse de qué ésto no era real. Pero la sensación, el olor, el dolor. Lo hacían cada vez más difícil hacer ésto.

"Veo que fue mucho para tí". La mujer rubia caminó hacía el Castaño. Akame la siguió detrás.

"Ella,...y sus padres,...hicieron...". El joven castaño trató de hablar, pero le resultaba difícil.

"Si, ellos hacen ésto". La mujer asintió de forma sería. "Atraen a campesinos con sus dulces palabras y buenos tratos. Luego, los drogan para traerlos aquí y torturarlos hasta la muerte".

"No,...no puede,...ser". Tatsumi volvió a llorar.

Aria quién vió cómo se concentraban en el chico, decidió tratar de huir. Pasó junto al guardia que intento pedirle ayuda. Pero ella lo ignoró. El no era su problema.

Dió unos pasos más, antes de que la mujer alta y rubia. La agarrará con fuerza de su cabeza. "¿A dónde crees que vas, pequeña desgraciada?".

"Yo,...Iba...a". Aria trató de hablar.

"Aria...". La voz del castaño llamó la atención de las tres mujeres. "¿Como pudistes...?". El hablaba entre susurros.

"Escucha, tatsumi. No sabía que hacían aquí. Te lo juró. Tal vez los guardias si, ya que mi padre les pagaba por su silencio. Pero yo no lo sabía, tienes que creerme". Aria rogó al castaño. "Recuerda, yo te ayude".

Tatsumi levantó su vista y miró un poco a la joven rubia. Aria vió ésto y pensó que aún tenía una oportunidad de salvarse.

"Si todavía tienes dudas, Por que no lees ésto". Akame le entrego en pequeño diario. Que Aria reconoció y su cara se puso pálida.

Tatsumi miro el pequeño diario y lo agarró. Comenzó a abrir y a leerlo. El castaño leyó rápidamente un par de hojas. Por la forma de escribir y la forma en que cómo se expresaba. El joven de ojos esmeraldas. Podía decir, que este libro había sido escrito por la madre de Aria. El castaño aunque no había conversado mucho con la madre de Aria. Había notado que ella siempre llamaba a su esposo y a su hija, como mi dulce esposo y mi dulce hija. Tatsumi siguió hojeando las páginas, las palabras dulce esposo y dulce hija se siguió repitiendo en casa página. El siguió avanzando hasta llegar donde había sido la última vez que ella escribió. El joven castaño decidió leerlo en voz alta.

"Querido, diario. Mi dulce hija Aria, a traído a otro mugroso campesino para que podamos divertirnos con él. Lo llevaremos a nuestro dulce sitio de diversión, cuando le pongamos droga en su comida. La verdad no puedo evitar notar lo lindo que es esté. Tal vez pueda, divertirme un poco con él, antes de que mi dulce esposo y mi dulce hija lo torturen. Sobretodo mi dulce esposo, por la forma tan amable que le había hablado anoche. Puedo decir con seguridad, que el lo odia bastante. Y, lo odia aún más, por escuchar de mi dulce hija dijo que ellos habían estado conociéndose mejor en el carruaje ellos dos solos. Mi querido dulce esposo, siempre tan sobreprotector con nuestra dulce hija. Si sigue con esa actitud, voy a pensar que el está obsesionado de una forma enfermiza con nuestra dulce hija. Así que antes de que mi dulce familia torture a ése pobre, pero ingenuo, chico. Me aseguraré de darle una dulce, pero satisfactoria experiencia del cielo. Antes de darle un experiencia del infierno. Esperó que mañana sea otro dulce día en mi hermosa vida".

Tatsumi terminó de leer, lo que había escrito la madre de Aria en ésa página. El nunca antes había sentido así. Se sentía tan engañado. Se sentía tan asqueado. Se sentía tan usado. Ésa página era la última que ella escribió. Era lo último de sus pensamientos que ella escribió y expresó. Esa página, la escribió, el mismo día que ella lo había conocido. El castaño levantó su vista para ver a las tres mujeres. Por parte de Akame, no mostró ninguna emoción. Parecía que no le afectó en nada lo que había leído. Por parte de la rubia, ella si mostró una mueca de disgusto y pena dirigido hacia él. Algo que él aceptó con cabeza agachada. Por último estaba Aria, quien no dijo nada, después de haber escuchado el diario de su difunta madre. Tatsumi espero que ella hiciera algo, o que al menos, mostrara alguna emoción.

Y afortunadamente o desafortunadamente, si lo hizo. "Si okey, todo es verdad. Yo sabía lo que hacían". Gritó enojada. No se iba a salvar, pero al menos, dejaría salir todo lo que pensaba al castaño. "¡Todos ésas personas son solo ganado y puedo hacer lo que sea con ellos. Al igual que contigo¡". Aria señaló al castaño. "¡Tu no eres nada. Solo un torpe idiota qué cree que la gente es buena. Dioses, la verdad tuve que hacer un esfuerzo por no reírme en tu cara, cuando te ofrecí ayuda!". Aria comenzó a reírse como una auténtica maniática. "¡Todos ustedes son los sirvientes que puedo usar a mi gusto y reemplazar por nuevos. Una vez que me cansé de ustedes. Son solo gano sin valor!". Aria terminó de hablar. Ya mostraba la imagen de una niña buena, educada y amable. Si no mostraba lo que en verdad era ella. Era una persona fría, sin escrúpulos, narcisista, sociópata y sádica.

Todo esto era visto por el castaño que no dijo nada. Sólo agachó la cabeza, dejando que su cabello cubriera sus ojos.

"Una familia de sádicos, disfrazados de buenos samaritanos". La rubia apartó la mirada de la pequeña mujer. "Lamento haberte interrumpido, por favor continúa Akame".

"Si, la mataré lentamente como lo hizo con todas sus víctimas". Akame volvió a alistar su espada y se dispuso acabar con ella.

"Esperen, por favor". Tatsumi habló su voz no era la misma que antes. El castaño había levantado su espada que yacía en el suelo junto a la linterna y el vómito que había botado.

"No inventes amigo, ¿Después todo lo que has visto y escuchado, aún quieres defenderla?". La rubia le preguntó enojada.

"¿Defenderla?". Tatsumi dejó escapar una pequeña risa. "No, claro que no". Él se acercó a Aria para después mirarla una última vez antes de hacerlo algo. "¡YO, LA MATARÉ YO MISMO!". Moviendo su espada hacía varias direcciones lanzó varios cortes al cuerpo de Aria. El se giró para evitar ver más a Aria. Quien seguía todavía parada. Con una expresión de sorpresa en su rostro. Tatsumi guardaba su espada en su vaina. Al momento, que la espada se guardó por completo. El cuerpo parado de Aria, finalmente se movió. Su cabeza, brazos, manos, cinturas, piernas, y pies fueron cortadas y separadas de su cuerpo. Cayeron al suelo, formándose un pequeño charco de sangre, en cada parte del cuerpo mutilado ya cortado de la ahora muerta rubía.

Ésto fué visto por las dos asesinas. Nunca habían visto a alguien atacar y matar de ésa forma.

Tatsumi no dijo nada, solo se alejó de ellas y caminó hacia el guardia.

"Viste éso, Akame". Dijo la rubia.

La mujer de ojos rojos asintió.

"Se que ésa chica, era un ser horrible. Pero que haya matado sin dudar, es muy interesante, no creés?".

La mujer de ojos rojos volvió a asentir.

"Oye, creó que tengo una idea". Dijo la leona mostrando una sonrisa en su rostro.


Tatsumi se acercó al guardia que todavía estaba en el suelo herido. El guardia lo miraba aterrado y tratando de alejarse de él. Pero era inútil. El castaño levantó su puño y le dio un fuerte golpe en el pecho, escuchó como algo crujía dentro de él. La siguiente que vio fue ver salir una gran cantidad de sangre de la boca del guardia, para segundos después ver cómo su cuerpo comenzó a colapsar y dejar de moverse. Tatsumi todavía no había dicho nada.

"Oye chico, tengo una idea". La mujer rubia se acercó a él.

El castaño apenas si se volteo.

"¿Que tal si vienes con nosotros?". Preguntó la rubia.

"¿Porque, me preguntas éso?". El joven dijo entre susurros, sin entender la pregunta de la rubia.

"¿Creó que tienes potencial, para ser uno de nosotros que dices, te interesa?".

Tatsumi levantó su vista para ver a la rubía y le mostró una sonrisa triste. "Creó que si".

"Perfecto, entonces siguenos".

Tatsumi solo asintió y caminó junto a las dos asesinas. Los tres llegaron hasta el techo de la mansión. Ahí se encontraban los demás integrantes de Night Raid.

"Llegan muy tarde, ¿Que demonios estaban haciendo?". Una mujer de cabello rosado con coletas miraba con enojo a sus dos compañeras. "¿Y se puede saber que demonios es él?". Dijo con más enojado, al ver a una persona a su lado.

"Esté chico, es un nuevo integrante". Dijo la rubia con una sonrisa y actitud alegré.

"¿Y porque se ve hacía?". Preguntó el hombre de la gigantesca armadura. Al ver el aspecto tan deprimente del joven.

"Digamos, que tuvo una mala experiencia". Respondió la rubía.

Ella se acercó al castaño, y se dijo algo al oído. "Oye, ¿Crees que puedas seguirnos el ritmo?".

"Si, no te preocupes". Tatsumi habló pero su voz no tenía ningún tipo de ánimo. En cambio, parecía que algo hubiera muerto dentro de él.

"Entiendo". La mujer rubía, se apartó de él. Apenas llegarán a la base, se encargaría de tratar de que él volviera a la realidad.

Todos estaban preparados y listos para irse.

"Cumplimos con la misión, regresemos". Akame habló para después todos ellos comenzar a saltar y correr hacia las sombras mezclándose entre ellas. Todos ellos se perdieron ante la vista del ojo humano. Desaparecieron entre la noche.

Mientras tatsumi corría juntos a los asesinos. Su mente no paraba de recordar todo lo que había visto hasta ahora. Lo que había visto en ese almacén. Lo que habían hecho los padres de Aria. Lo que había hecho la misma Aria. Todo esto lo había provocado un agotamiento mental tan grande, que no pensaba con claridad. De ahí, el porque, había aceptado con tanta facilidad, el ir con estos asesinos. También había hecho que él ignorada algo muy importante. Una cosa pequeña, pero que sería muy importante a largo plazo. Y era la gema que estaba dentro de su espada. Tatsumi estaba agotado de tal forma. Que no se había percatado que la gema de Onyx, pasó de ser una brillante y pura. A una oscura, y marchita. Al parecer, tatsumi no fue el único afectado en lo que había dentro de ese cobertizo.

Ahora, la pregunta aquí es, ¿Cómo afectará esto la visión de Tatsumi y Onyx con respecto al imperio?. ¿Qué efecto tendrán estos asesinos en Tatsumi?. Y aún más importante, ¿Que efectos e influencia tendrán éstos asesinos en Onyx?. Pronto lo sabremos.


Hola a todas aquí les traigo otro capítulo de esta fantástica historia. La verdad me ha costado bastante poder escribirla. Ya que, estoy tratando de buscar otro tipo de forma para tratar de expresar lo que quieren decir los personajes. También ha dejado algunas preguntas para ustedes sobre el ¿Por qué Onyx, no detectó las verdaderas intenciones de Aria? o ¿Por qué onyx quería que el castaño no peleará de forma directa? o ¿Si Sayo y Leyasu también estuvieron en almacén junto a las demás personas?. Eso ya se los dejaré a ustedes.

El próximo capítulo va a tratar sobre como después de lo que ocurrió aquí. Afectará a Tatsumi y a Onyx. También ellos conocerán asesinos y tendrán que decidir, si quieren unirse a ellos o no. Bueno Sí nada más que decir, me despido y cuídense. Recuerden, comentar y darle a mi favorito para seguir trayendoles más de esta historia.