Capítulo 8 Primera Misión y Primer Asesinato

Han pasado varios días desde que Tatsumi y Onyx, aceptaron unirse y trabajar con los asesinos más conocidos y peligrosos de la capital. Mejor conocidos como, Night Raid. Tanto Tatsumi como Onyx, no les fue fácil tomar está decisión. Los dos tenían sus propios motivos para tratar de negarse a formar equipo con ellos. Más Onyx, quien hasta ahora, mostraba disgusto y enojó cada vez que ellos interactuaban con alguno de ellos.

Tatsumi trataba todo el tiempo de calmar a su compañero. Recordándole las condiciones que ellos pusieron para unirse a ellos. Ése recordatorio, junto con la paciencia y el aprecio, que le tenía a su Portador. Hacían que la Teigu se relajará.

Sin embargo, ésto no duraba mucho. Ya que, Onyx volvía a enojarse, hasta el doble. Cuando veía como su Portador realizaba las diversas tareas que los asesinos le hacían hacer. Aunque se supone que el no debería sentirse así. Debido, a que aceptaron ser parte de ellos. Y eso, significa también realizar las mismas tareas y misiones que los demás hacían. Pero Onyx, no apreciaba y tampoco, toleraba, la forma en como trataban a su usuario al momento de realizar las tareas. En especial, la forma en como la mocosa malcriada y narcisista, de cabello rosa. O, mine. Como todos la llamaban. Ella lo trataba aún peor. Siempre cuestionan lo que el hacía. O burlándose de él. De hecho, justo ahora, su portador, estaba haciendo una tarea junto a la mujer de cabello negro. O, Akame. Y debía decir, que esta, era una de las pocas tarea que para la Teigu y su Portador. En verdad, disfrutaban hacer los dos.


Base de Night Raid - 8:30 am.

Tatsumi y Akame estaban en la cocina de la base de Night Raid. Los dos estaban cocinando la comida para los demás miembros de equipo. Akame estaba friendo la carne y Tatsumi estaba terminando de cocinar una sopa que el mismo estaba preparando. El castaño estaba con una sonrisa, mientras terminaba de hacer la sopa. El sentía que a los demás miembros les gustaría ésto. Ya que está era una receta de su aldea. Su familia.

"Quiero mi segundo plató".

"Yo también".

"Yo también por favor".

"Si, también quiero".

Las voces de Bulat, Sheele, Lubbock y Leone se escucharon al otro lado de la cocina, quienes estaban sentados en la mesa comiendo.

"Ya voy". Tatsumi respondió. Cogió la olla y un cucharón. Levantó la olla y la llevó hacía la mesa para servirles a sus compañeros.

"A ver, ¿Quién tiene hambre?". Preguntó en tono de broma, cosa que causó gracia y risas a los demás. Tatsumi sonrío al ver que logro ésto. Desde los días, que había estado aquí. Tatsumi había logrado llevarse bien con todos en la base. Lo cual realmente, lo sorprendió. Para él, pensó que interactuar con ellos, sería algo incómodo o hasta desagradable. Pero, evidentemente, se había equivocado. Todos habían sido muy amables. Hasta, casi no parecían ser asesinos realmente. El castaño ya no se sentía incómodo o molesto con ninguno de ellos.

"¡Oye, tu!". Una persona le habló al castaño. Parecía estar molesta.

O bueno, casi todos. Tatsumi se giró para ver, a cierta chica pelirosada sentada con los brazos cruzados y con una expresión molesta en su rostro. Tenía su plató vacío en la mesa. Ella era la única que no había movido su tazón hacía el para servirle, a diferentes del restó. El joven dejó escapar un suspiro. Antes de caminar hacia la pelirosada, y tomar su tazón para servirle.

"Aquí tienes, Mine. Espero que te guste". Dijo Tatsumi entregándole el tazón con la sopa.

Mine lo miró todavía con la misma expresión en su rostro. "Se nota que eres un campesino. Ni siquiera te das cuenta, cuando alguien no tiene nada en su plató". Dijo con fastidio.

"Lo siento, Mine". El castaño dijo una sonrisa incómoda. "Espero que les guste". El les dijo al resto del equipo.

Todos se dispusieron a comer. Apenas dieron una probada a la sopa que el castaño les sirvió, abrieron los ojos de golpe.

"Ésto".

"Está".

"Muy".

"Rico".

Bulat, Sheele, Lubbock y Leone dijeron con asombro. Nunca antes habían probado algo así. Tatsumi se sonrojó por el comentario de los demás. Sin embargo, alguien no compartió el mismo que todos.

Mine quién había comido la sopa que el joven le dió. Estaba degustando de forma muy exagerada y incómoda la comida. Después de unos segundos, la joven habló con una voz de fastidio. "Esta cosa esta muy espesa y caliente". Mine miro al joven quien aún seguía parado con la olla en sus manos. "No me comeré esto". Ella extendió su tazón al joven. "Preparame otra cosa, de inmediato". Le ordenó como si fuera su esclavo.

Tatsumi se quedó parado unos segundos, antes de suspirar y hacer lo que mine le dijo. "Esta bien, Mine. Te prepararé otra cosa". El castaño tomó el tazón y se lo llevó, junto a la olla hacía la cocina.

El jóven de ojos esmeraldas al entrar a la cocina. Dejó la olla aún lado y se puso su delantal para empezar a cocinar otro platillo para su compañera pelirosada. Mientras él hacía ésto, en la mesa los demás miembros de Night Raid estaban desconcertados un poco por la actitud de mine hacía el castaño. Ellos sabían que ella podia ser un poco dura con los nuevos, pero ella ya se estaba excediendo. Cosa, que los demás se lo harían saber más tarde. Por ahora, terminarían su comida.

En la cocina Akame estaba terminando de sazonar la carne. Ella también había oído la exigencia de Mine hacía el castaño, pero decidió no interferir. Tenía una cosa más importante. La carne. Y verificar que no se quemará. No obstante, tuvo que apartar la mirada al escuchar cómo el plato se rompió. Giró su cabeza para ver que había ocurrido. Lo que vió fue a Tatsumi agachado recogiendo los fragmentos del plato roto en el suelo. Al parecer se le había caído.

"Lo siento, se me cayó". Dijo el joven, algo avergonzado.

Akame lo miró uno antes de volver a mirar la carne. "Ten cuidado".

"Si, lo tendré". Tatsumi recogió los últimos fragmentos y lo votó a la basura. Para después seguir con su labor. El castaño mostró una sonrisa, mientras lo hacía. Por fuera parecía alegre y contento. Pero por dentro, estaba muy molestó.

Pero ésto no era por la pelirosada. Era por la voz. O, mejor dicho. Los gritos que Onyx, hacía en su cabeza.

"Onyx, por favor, cálmate". Pidió en su mente el joven.

"¿Calmarme?. Preguntó Onyx enojado. "¿Como quiere que me calmé?. Cuando la pequeña niña mimada, lo trata como si fuera si esclavo".

"Onyx".

"Y encima, se atrevió a decir que no le gustó su comida, cuando en realidad le gustó mucho". Gritó enojado.

"¿Espera, le gustó mi comida?". Preguntó el joven.

"Por lo que ví en su mente. Si, y mucho. Solo dijo éso para fastidiarlo".

Tatsumi sonrío al saber éso. "Bueno, me alegra saberlo".

"¿Por que no está molestó, Portador?". Preguntó la Teigu, confundido al no saber y sentir ningún sentimiento negativo hacia su la rosada.

"Por que de nada me sirve estar molesto, si se que le gustó mi comida. Además, si no le hubiera gustado y igual no me hubiera molestado". Respondió mientras cogía unas verduras y cortaba con un cuchillo.

"Aún me sorprende que a pesar que todo lo que ella le hace usted todavía muestre calma y control". Dijo la Teigu a su usuario.

El castaño dejo soltar una leve risa. "De hecho, el que debería estar sorprendido aquí soy yo Onyx". El agarró las verduras y las metió a la olla. "Todavía no puedo creer, que puedas comunicarte conmigo sin tener cerca de mí".

"Créame, Portador. Ésto también es una sorpresa pará mí. Pero creó que éso ha sido algo bueno, no?".

"Supongo". Tatsumi hecho agua en la olla y prendió la candela de la cocina. "Pero creó que así, los demás ya no me preguntarán porque llevó mi espada conmigo siempre".

El jóven dijo con algo de humor y verdad. Durante éste tiempo que convivía con los demás miembros de Night Raid. Ellos habían estado preguntándose y también al castaño. Sobre porque el jóven, llevaba consigo todo el tiempo su espada. Tatsumi como excusa les dijo que era para protegerse, diciéndoles que todavía no confiaba en ellos del todo. Cosa que ellos comprendieron y respetaron por un tiempo. Pero, y a medida que el castaño y los asesinos convivían. Está excusa, empezó a perder sentido.

Y tanto el castaño como Onyx, lo sabían. Ya no tendría sentido que ellos estuvieran juntos todo el tiempo, si es que el castaño ya se llevaba bien con casi todos en Night Raid. Los dos tuvieron que buscar una solución a este problema. Onyx sugirió, que el podría transformarse en alguno de los otros 48 Teigus para estar cerca de su usuario. Pero Tatsumi se negó. No quería correr el riesgo de que algunos de los asesinos pudiera descubrir que el poseía un Teigu. Aún si estaban en términos, digamos amigables. Todavía no era lo suficientemente grande, para decirles acerca de Onyx. Así que, ésa idea fue descartada. El castaño sugirió que podría esconder el Teigu en su ropa. Pero Onyx, dijo que no era buena idea. Posiblemente, los asesinos se darían cuenta y le preguntarían por hacía éso. Buscaron otras formas, pero ninguno pudo hallar una solución a ésto.

No fué hasta está mañana, que tatsumi se despertó y fue a la cocina por algo de agua. Que se dió cuenta no trajo a Onyx, consigo. El joven saludo a su compañero en su mente, como lo hacía desde que lo conoció y el Teigu respondió como siempre. Y fue ahí, cuando se dieron cuenta que los dos estaban lejos uno del otro. Asombrados y curioso por esta revelación. Decidieron probar que tan lejos podían comunicarse entré sí. Tatsumi realizó su rutina diaria. Limpiando la base, los pasillos, cocinando, lavando. A dónde fuera en la base, todavía podía escuchar con claridad a Onyx.

Ambos sonriendo por descubrir ésto. Bueno, Tatsumi lo hizo. Onyx, como no tenía cuerpo físico. Para el castaño se le hacía difícil si su compañero sonreía. Aunque por el tono de su voz, pensaba que sí. De todos modos, su problema fue solucionado.

Tatsumi ya estaba terminando su obra. Akame, quien ya había terminado con su carne. Se había ido hace unos minutos. Estaba sentado con los dos comiendo. Solo tatsumi estaba en la cocina. Al castaño no pareció molestarle estar sólo. Solo se concentró en la olla. El joven tomo una cucharada y probó que tal le quedó.

"Ya casi está lista". Tatsumi dijo su cabeza mientras dejaba la cuchara aún lado.

"Sus habilidades culinarias son muy buenas, Portador". La Teigu felicitó a su usuario. "Esperó que ésa niña, lo aprecié está vez".

"Basta, Onyx". Pidió el castaño cansado por la actitud de su compañero. "Porque mejor, no vas a descansar mientras yo me ocupó de ésto".

Onyx quiso hablar, pero escucho la voz de mine gritando al otro lado de la cocina.

"¡¡Oye, Campesino!. ¡Que haces ahí que tanto tardas!. ¡Me muero de hambre!".

"Si creó que lo haré, Portador. De lo contrario, no creo que pueda contenerme con está persona". Habló Onyx, antes de irse y dejar en paz a su Portador.

"Gracias, amigo". Tatsumi tomó la olla y fue a la mesa para servirle a su compañera. Mientras hacía éso, pensó en lo último que dijo Onyx. No pudo evitar sentir que esas últimas palabras le causarán algo de diversión. "Ese Onyx. No podría contenerse". Dijo entre risas. "No es como si el pudiera moverse, sin mí".

Tatsumi llegó a la mesa con la olla, pero su cara pasó de una de diversión a una de confusión. "¿O si podrá?".


Base de Night Raid - 9:30 am

Tatsumi y Akame estaban lavando y acomodando las cosas que utilizaron para cocinar. El desayuno ya había terminado y los dos estaban terminando de limpiar.

El castaño estaba secando los platos cuando la voz de Bulat lo llamó. "Muy bien, nos vemos Tatsumi".

El joven se giró para ver como ya todos estaban listos, para salir. Todos, excepto Leone. Ella se había ido ha hacer otra cosa. Al parecer, ella no iba a ir con ellas.

"¿Bulat, ustedes van a salir?". Preguntó el jóven.

"Si, tenemos una misión de emergencia". Respondió con su cosas ya listas.

"Oh, pues suerte". El castaño se despidió de ellos con una sonrisa. "Ojalá pueda acompañarlos". La verdad él solo intentaba ser amable. En el fondo, todavía no se sentía del todo dispuesto a matar.

Del grupo una risa se empezó a escuchar. "No me hagas reír". Mine reía mientras señalaba con su dedo hacia el castaño. "Tu mejor quédate y corta unos pepinos o lo que seas". Ella se burló de él.

Tatsumi solo se quedó mirandola, antes de asentir y volver a terminar con su trabajo. "Suerte chicos". Dijo desviando la mirada.

Mine dejó de reírse, y se volteó para irse con sus compañeros. Pero antes de hacerlo decidió hablar una última vez. "Por cierto, tatsumi". Tatsumi se volteó hacía mine. "¿Pasá algo?".

"Ése delantal blanco, de verdad te queda". Dijo dandole una última burla, después marcharse.

Tatsumi no respondió. En cambio, solo ignoró lo que le dijo y volvió a terminar su labor.

"¿Por que es así conmigo?". Se preguntó confundido y extrañado por la actitud de Mine hacía él.

"Tal vez, sera por ella es una idiota con aires de superioridad que se creé la mejor de éste lugar". Onyx teorizo mientras insultaba a la pelirosada.

"Onyx, por favor". Tatsumi suplicó. No tenía ganas de volver escuchar a su compañero insultar a la asesina vestida de rosa de Night Raid.

Luego de unos minutos Tatsumi y Akame terminaron de limpiar y ordenar las todos los platos, ollas, utensilios, etc.

"Listo, terminamos". Dijo el castaño mientras se limpiaba la frente.

"Entonces, toma ésto". Akame le habló, a su vez le arrojaba algo al castaño.

Tatsumi se giró solo para ver y a dura penas, atrapar lo que la mujer de ojos rojos le arrojó. Era una especie de cesta bastante grande. Tenía dos asas al frente.

"Um, Akame. ¿Podrías decirme para que es ésto?". Preguntó extrañado, sobre el por que ella le dió ésto.

"Nosotros las necesitaremos, para traer la comida". Dijo ella mientras también se ponía uno igual detrás de su espada.

"¿Más comida?. Espera, ¿Te refieres a que iremos al imperio?". Tatsumi preguntó confundido.

Ella negó con la cabeza. "No, solo sígueme". Akame salió de la cocina. Mientras tatsumi todavía no se movía de su lugar.

"Oye Onyx, tu ¿Qué creés que estará hablando?". Preguntó a la Teigu en su cabeza. "Si no vamos al imperio por comida, entonces ¿A dónde vamos?".

"La verdad no lo sé, Portador". Respondió el Teigu. "Como no estoy cerca de ella, no puedo leer su mente. Así que tampoco se de que está hablando".

Tatsumi dejó escapar un suspiro. "Creó que tendré que averiguarlo". Dijo el castaño, tomando la cesta de paja y se la puso en la espalda.

"Quisiera ir con usted, Portador. Dejarlo solo con ésa chica, me pone un poco nervioso". Dijo Onyx, su voz de notaba un poco de miedo la seguridad de su usuario.

"Tranquilo, Onyx. Si sucede algo, actuaré y escaparé para volver contigo, e irnos de aquí". El prometió mientras salía de cocina y seguía a Akame. Los dos juntos salieron de la base y caminaron hacía el bosque que estaba a fuera de la base.

Los caminaron durante bastante tiempo. En ése tiempo, Tatsumi y Akame, no habían hablado nada. El castaño, aunque quisiera iniciar una conversación. No podía hacerlo. Éso se debía, a que una parte de él todavía no se sentía del todo cómodo con Akame. Ella y Mine, eran las únicas con las que todavía no había podido llevarse bien. O sentir muy cómodo para hablar con ellas.

Cada vez que estaba con Akame, el castaño no podía evitar sentir, la intensa mirada de sus ojos rojos sobre él. Después de que Onyx le mostró en ése espejo las diferentes muertes que ella había realizado en su vida. Junto con el hecho, de que le había dicho que esa gente que mato, eran gente que le importaba. Habían provocado que el jóven sintiera un profundo y extraño miedo hacía la asesina. Tenía que usar mucho de su fuerza de voluntad y valentía, no mostrar ése miedo cada vez que él se encontraba solo con ella.

En cambio, con Mine. Era un tema muy distinto. No le tenía miedo. De hecho, no sentía ni una pizca de enojó y ira, hacía la joven de vestida de rosada. Ni si quiera, cuando ella le hacía las cosas difíciles cuando hacía sus trabajos. O se burlaba de él. Lo único que sentía, era incomodidad. Había momentos en los que el joven, quería decirle algo. Pero aún así, evitaba decirle algo a la joven. Tatsumi tenía el presentimiento de que si lo hacía, solo haría que ella pensará que tenía todo el derecho o alguna otra justificación, de su conducta hacía el.

Los dos jóvenes siguieron caminando. Alejándose cada vez más de la base. Tatsumi en todo ése tiempo que no habló con Akame. Si hablado con Onyx. Aunque en parte, era para ver si su conexión con el se estaba debilitando por la distancia en la que ellos se estaban alejando. Pero sorpresivamente, todavía lo podía escuchar claramente. Ésto relajó un poco al castaño. Cuánto más se alejaban,el castaño se sentía cada vez más confundido sobre adónde iban. El esperaba, que adónde fuera el lugar, donde está chica lo llevaba, no ocurriera nada malo.

Finalmente ellos habían llegado a su destino. Habían llegado a lo que parecía ser una especie de río, que estaba al frente de una casca bien alta. El lugar era bastante grande y hermoso.

"Wow, que lindo lugar". Dijo tatsumi maravillado por el paisaje que estaba viendo.

"Bien, llegamos. Nuestro objetivo, esta en éste lugar". Akame habló mientras empezaba a desnudarse.

"Nuestro objetivo, y que objetivo haremos a...". El castaño no pudo terminar de hablar, cuando al voltearse, vió como su compañera se estaba quitando la ropa. "Espera Akame, ¡¿Que hacés?!". Gritó a la vez que usaba sus brazos para cubrirse la cara y se caía al suelo debido al asombro.

Akame no se detuvo y siguió quitandose la ropa. El castaño desvío la mirada, mientras pensaba porque ella hacía ésto aquí y con él. "¿Por se está quitando la ropa?". Se preguntó en su mente. "No, espera, no será que ella quiere". Tatsumi comenzó a imaginar unos pensamientos, nada buenos en su cabeza. Cuando escucho la última prenda caer al suelo, se escucharon pasos descalzos caminar hacia él. "No puedo hacer ésto. No importa si acepté ser uno de ellos. Ésto supera mis límites". Dijo el castaño disgustado.

"¿Que te pasá?". Preguntó akame.

Tatsumi, aunque no quería se giró para ver a la mujer de ojos rojos. Sería honesto y directo, si aún así ella todavía insistía. Entonces, solo tendría escapar y huir a la base para irse con Onyx. "Escucha, Akame, yo...". El castaño se detuvo, al ver, que Akame esta con traje de baño de color. Ella lo estaba mirando fijamente.

"Oh, tenías, un, traje de baño". Dijo lentamente.

"Si, ¿Porque estabas así?". Preguntó ella.

"No es nada". El desvío su rostro sonrojado y avergonzado.

Akame lo ignoró y camino hacia la orilla del risco. "Nuestro objetivo es el atún cobrar. Se encuentra en esta cascada. Tenemos que atrapar algunos de ellos".

"Pero no tenemos nada para pescarlos. Además, son un poco difíciles de atrapar". Dijo tatsumi su vergüenza se habían ido y fue reemplazada por confusión. No habían traído consigo equipo para peces. Así que le resultaba confuso sobre como los iban a atrapar. Pero confusión fue contesta al ver como Akame saltaba hacía el río. El castaño la vió como ella se sumergía en el agua, espero a que ella saliera. Pero en cambio, del agua salieron varios peces que aterrizaron en la cesta de Akame.

El joven de ojos esmeraldas, se quedó sorprendido por ésto. "Wow, ella es buena. Los pudo sacar sin nada de esfuerzo".

"Si, es buena. Pero hubiera estado mejor si le hubiera avisado que ella tenía un traje de baño debajo de su ropa". Tatsumi escuchó la voz de Onyx. El tono de su voz, se notaba que estaba molesto con la pelinegra. Si ella le hubiera hecho algo, le juró que no hubiera podido aguantar más".

"Tranquilo Onyx". El castaño habló a su compañero, mientras se quitaba su cesta de su espalda. "Creó que también tengo la culpa por pensar éso de ella".

"¿Que más hubiera pensado usted si una chica de la nada se quita la ropa frente a usted?". Preguntó el Teigu molesto.

Akame salió del agua y miró hacía arriba. Tatsumi la estaba mirando. "Necesitas sumergirte y quedarte muy quieto. Luego los atacas, para que puedas sacarlos del agua. La concentración en primordial aquí. ¿Creés que puedas hacerlo?".

"Por supuesto". Tatsumi respondió con afirmación. El comenzó a quitarse la ropa.

"¿No va a entrar con ella o sí, Portador?". Preguntó Onyx, esperando que su usuario le dijera que no.

"Tengo que hacerlo, Onyx. Estoy bajo sus órdenes. Si no lo hago, sería desobedecerla". El castaño siguió quitandose la ropa. "Además, recuerda que Najenda le dijo que si me volvía una molestia, tenía permiso para matarme".

"Si haces eso, yo lo protegeré. Y me aseguraré, de devolverles el golpe". La Teigu respondió con seriedad.

Tatsumi frunció el ceño, al escuchar a su compañero hablar así. El se había quitado todo, excepto sus boxers. "Listo, Akame aquí voy". Dijo con ánimo, para después dar un gran salto y caer en el río.


Base de Night Raid - 6:30 pm.

En el comedor de la base se encontraban Najenda, Leone, Akame y Tatsumi. Todos estaban comiendo los peces que el castaño y la pelinegra habían traído.

"Entonces, al final Tatsumi pudo atrapar 8 peces". Dijo Najenda.

"Si". Akame respondió.

"Eso está bien". Najenda dijo con una sonrisa.

"Akame nos dijo que dijistes 'Aquí voy', después de que te quitaste la ropa". Leone habló con burla, mirando al jóven.

"Lo siento creo que me emocioné". Tatsumi dijo avergonzado, mientras se rasca la parte de atrás de su cabeza.

"Aún así, no eres lo suficientemente fuerte". Akame le dijo al castaño mientras tenía la cabeza de una de los peces en sus manos.

Tatsumi bajo la cabeza, algo de caído por el comentario de la pelinegra.

"¿Que acaso nada es suficiente para esta asesina?". Onyx habló con enojó.

"Tranquilo, Onyx. Igual, creó que ella tiene razón. Digo, tu me ayudaste a atrapar a los demás peces. Sin tí, seguro solo hubiera atrapado 2 de ellos. El castaño dijo en sus pensamientos.

"Muy bien, Leone. Infórmanos sobre nuestros objetivos". Najenda ordenó, después de haber comido.

"Por supuesto". Leone puso la imagen de dos tipos en la mesa del comedor. La primera era la imagen de un hombre vestido con una armadura, tenía una sonrisa malvada en su cara. El otro era un hombre vestido con una especie de bata, no tenía ningún rastro de caballo en su cabeza. Parecía ser algo robusto. "Nuestros objetivos son Ogro de la policía imperial y un vendedor de aceites llamado llamal. Según nuestro cliente, Ogro a estado recibiendo sobornos de llamal el vendedor. Así que, para escapar de cualquier acusación que esté en su contra. Ogro decide inventar y culpar a otras personas sin remordimiento. El prometido de ella, fue inculpado y asesinado por él. Ella nos rogó que los detuvieramos". Leone apretó con fuerza las imágenes que estaban en la mesa. Atravesando las imágenes de los dos objetivos. Sus uñas comenzaron a raspar por la mesa del comedor. Tatsumi miró ésto con asombrado.

"¿Confirmastes la información?". Preguntó Najenda con un tono serio.

"Si, con mis propios ojos". La rubia sacó y puso una gran bolsa encima de la mesa. El sonido de varias piezas chocando etre sí se escuchó. "Aquí está el pago por adelantado".

Tatsumi no pudo evitar abrir susojos con asombró. "Eso es mucho dinero, ¿Tenia todo éso guardado?".

"No, ella vendió su cuerpo".

"¿Cómo estas...?". La leona lo interrumpió. "Pudo oler el olor que su cuerpo desprendía. Ell tenía varias enfermedades".

Tatsumi no dijo nada más. Miro al suelo, su rostro tenía una expresión triste y seria. Las demás mujeres siguieron conversando entre ella.

"Entonces, ¿Creés que puedas encargarte de los dos?". Najenda le pregunto a la rubia.

"Con llamal seguro, pero con Ogro es muy diferente. Es un espadachín muy habilidoso". Leone cruzo sus brazos debajo de su pecho. "Aunque podría hacerlo, me costaría mucho".

Najenda puso ss manos debajo de su mentón pensando. "Los demás todavía no han regresado y mandar akame sola contra él, no es seguro. Sobretodo, cuando todos en la capital saben quién es ella".

"Rayos, ¿ Ahora que haremos?. Leone se preguntó frustrada. Sus ojos observaron al techo de la base, antes de dirigirse hacia un lado suyo. Más precisamente, al joven castaño que todavía estaba mirando al suelo. Una sonrisa maliciosa se formó en su rostro. "Ya sé, que vaya tatsumi hacer la misión".

El comentario de la rubia trajo la atención de las mujeres restantes en la base. Y también, hizo que el castaño volviera en sí.

"¿Perdón?". Dijo tatsumi sin comprender lo que acababa de escuchar.

"Que vayas a terminar con Ogro". Leone repitió sus palabras con una sonrisa .

"Pero, yo...".

"No sería tan mala idea". Najenda habló como si estuviera considerando la sugerencia de la rubia. "Nadie sabe de ti. O si eres parte de esté grupo. Serias perfecto para no llamar la atención".

"Pero jefa, yo no podri...".

"No debes".

Todos en la mesa se giraron para ver que era akame quien había hablado. "No estas listo para matar. No podrás hacerlo".

Tatsumi la miro con algo de nervios y incomodidad. Sus manos que estaban en sus rodillas, se cerraron cada vez más. Mientras trataba de hablar.

"Yo, ya lo hice". El castaño en un susurro mientras, recordaba el como había matado a Aria y al guardia ése día. El cuerpo del joven sintió un profundo escalofrío que hizo estremecerse.

Tan sólo recordar o tratar de hablar de lo que ocurrió ese día, hacia que el cuerpo de tatsumi sintiera una fuerte ola de emociones. Emociones que eran una mezcla de culpa, tristeza, dolor, pena, vergüenza, y arrepentimiento.

"No, no lo hiciste". Akame lo miró fijamente. "Lo que hiciste ése día fur a causa por la ira. ¿De verdad estás listo para matar a alguien sin dudar?".

Tatsumi no respondió.

"Lo ves, no estás listo". Ella se levantó y se dispuso a salir de sala. "Mejor, no lo hagas".

"Espera". Tatsumi habló deteniendo a la pelinegra de seguir caminando. "Tienes razón, yo, todavía no se si podré hacerlo". El joven tomó fuerzas para seguir hablando. "Pero, se que si no lo hago. Alguien podría resultar herido. O, algo aún peor. Y eso no lo voy a permitir. Juré, a mi familia que nunca permitiría que personas inocentes resulten heridas por personas sin corazon".

Tatsumi miró fijamente a la pelinegra que seguia ahí parada sin voltearse a él.

Najenda se levantó con una sonrisa y miró al joven. "Entonces, esta decidió. Tu determinación me dice que podrás completar esta Misión. Tatsumi, pon le fin a Ogro".

El joven asintió.

"Muy bien Tatsumi. Sabía que aceptarías". Leone le dio un leve golpe al castaño en el hombro.

Tatsumi solo pudo sonreír. No estaba muy contento por la sugerencia de la leona dijo, pero igualmente decidió no decir nada en contra.

"Con esto aclarado. Leone y Akame se encargarán de Llamal. ¿Entendido?".

"Si". Ambas respondieron.

Con todo aclarado, los cuatro miembros de la mesa se levantaron y se dispusieron a comenzar con su labor.

Tatsumi fue a su cuarto, para alistarse y prepararse para su misión. Apenas cruzo la puerta de su cuerpo, la cerró con llave, evitando así que alguien entrara.

El joven miró al suelo y penso en las palabras que le dijo la joven pelinegra. "¿Realmente, podré hacerlo?". El no sabía la respuesta en ése momento. Aunque sabia las consecuencias de lo que pasaría si no lo hacía. También, sabia que para el, no era algo que le gustaría hacer. Pero, ¿Y si, después de esté día, le gustará matar?. Ése sólo pensamiento lo hacía sentirse enfermo.

Tatsumi movió su cabeza de un lado a otro. "Mejor no pienso éso, y me preparó para acabar con ésto e una vez". Pensó el castaño pra después caminar hacia su cómoda y cambiarse.

Tatsumi comenzó a desvestirse para adoptar unas ropas que le permitían realizar su "tarea", con mayor eficiencia. Luego de unos momentos finalmente había terminado. Él vestía unos pantalones negros, junto con unas botas de colores blancas con bordes negros. Lleva una camisa de color blanca con botones negros con un pequeño bolsillo a su pecho izquierdo. Encima de esta, tenía un abrigo de color negro totalmente oscuro. Tatsumi se mira en un espejo que tenía y vio todo el conjunto de ropa que él estaba vistiendo. Pare el era el atuendo ideal. Ya que, no solo sus rocas negras le permitirían camuflarse con la noche. Sino que, el color blanco representaría que a pesar de lo que estaba por hacer. Él no lo iba hacer con malas intenciones. Aunque originalmente quería usar el suéter de su aldea. Decidió no hacerlo. Él no quería manchar el único recuerdo que le quedaba de su hogar.

El joven dejó a un lado su espejo y se parado para salir. Cuando giro su cabeza a su izquierda y vio que ahí estaba Onyx, al lado de su cama. Reposando entre la cómoda y su cama. Tatsumi lo tomó y comenzó a hablarle.

"¿Amigo, estás despierto?". Pregunto a la espada. Debido a que no había hablado desde hace un buen rato.

"Por supuesto, portador, ¿Que necesita?". Preguntó la Teigu a su usuario.

"Bueno, te quería decir que estoy por hacer una misión que se me encomendó. Y la verdad, quería saber si querías venir conmigo". Le pregunto a su compañero.

"Por supuesto que quiero ir, Portador".

"¿En serio?. ¿Quieres venir?. Te informo que vamos a, matar a alguien. El joven castaño tuvo que tomar un momento para poder continuar para él no era fácil decir esto. Y eso Onyx, lo detectó. "Y no sé, si tú realmente estés dispuesto a hacerlo, ya que...".

"No quiero hacerlo". Respondió la Teigu sin dudar. "No quiero matar a nadie. Y menos, por estos 'asesinos'. Pero, tampoco puedo dejarla a usted solo". Onyx habló con una voz sería. "Así que, iré con usted. No solo para protegerlo. Sino también, para verificar si lo que dicen sobre el imperio es cierto".

"Aunque, espero que todo lo que ellos dijeron allá dido mentira". Onyx pensó en su mente.

Tatsumi sonrió por la respuesta de su compañero. A pesar del poco ánimo que sentía por lo que estaba por hacer. Saber que Onyx estaba ahí para ayudarlo y apoyarlo lo hacía sentirse un poco más animado. "Ok, amigo. Entonces, terminemos con ésto de una vez".

Tatsumi salió del cuarto con Onyx, guardada en su vaina, y colocada en su espalda.

Mientras se dirigían a la salida de la base vieron que Akame estaba parada en la puerta. Ella ya estaba lista, con su propia Teigu en su cintura. Al parecer, ella estaba esperando a Leone. Tatsumi solo la miró con algo de incomodidad antes de continuar su camino.

Justo cuando él estaba por salir por la puerta escuchó como la pedí negro le habló.

"Todavía tienes dudas, lo veo en tu cara". Ella habló con una voz monótona.

"Yo, trataré, de cumplir la misión". Él dijo tratando de sonar confiado, pero el tono es su voz lo hacía sonar todo lo contrario.

"Te daré un consejo. No dudes, y no seas engreído. No hasta que hayas completado con tu trabajo y hayas presentado tu primer informe. Si sigues dudando, eso solo te va a llevar a un solo camino...".

Tatsumi se giró un momento para mirarla. "¿Que caminó?".

Akame también se giró. Y ambos se vieron a los ojos. El verde esmeralda se chocaba contra el color rojo oscuro de los ojos de ella.

"A la muerte". Ella dijo finalmente luego de un incómodo silencio.

Tatsumi no dijo nada más y siguió su camino. Mientras ellos tenían esa interacción. onyx estaba callado analizando lo que había pasado. Para él, esto había sido incómodo. Pero también, había sido, muy,... interesante.


Calles de la capital - 8:00 pm

Por las calles de la capital, el sol ya se había ocultado obligando a los faros de las estas mismas a encenderse permitiendo iluminar el camino a las personas que todavía estaban caminando a estas altas horas de la noche.

Las personas seguían caminando tranquilamente. Como si no tuvieron prisa por hacer ninguna otra tarea que ellos tuvieran que hacer.

Sin embargo, para cierto castaño. Esto no era igual para él. Tatsumi estaba en uno de de los techos en las casas y establecimientos de la capital, ocultándose con mucho cuidado para evitar llamar la atención. Afortunadamente, el abrigo negro que llevaba, lo ayudaba mezclarse y realizar con más facilidad esta tarea.

Cada cierto tiempo, levantaba la cabeza y se asomaba al borde de las diferentes casas donde saltaba. Para vigilar a la persona que iba a, 'matar'. Él lo había estado siguiendo desde varias casas anteriores era un hombre alto y corpulenta. Bastante musculoso. A pesar de la armadura que llevaba. Tenía el cabello negro con un par de trenzas y le faltaba en sus ojos. El otro ojo que tenía sano, tenía un color negro con una pupila roja llevaba una espada contigo parecía estar vestida como una especie de soldado o capital de la guardia imperial. El joven castaño sacó de su abrigo unos papeles, donde tenía la información de este tipo. Su nombre era Ogro. Era un capitán de la guardia imperial un soldado muy temido y respetado por varios delincuentes. Debido, a su gran habilidad con la espada. En el papel tenía no solo estaba el nombre y la habilidad del objetivo. Sino también, estaban los crímenes que esta persona había realizado.

Tatsumi no podía creer la gran cantidad de crímenes que esta persona había realizado, asesinato, delincuencia, tortura, soborno y la lista seguía, y seguía.

Tatsumi todavía no podía creerlo. A pesar de que él mismo ya había conocido un poco sobre la verdad de la capital todavía estaba reacio. Por pensar el tipo de personas que realmente había aquí. Incluso con la información que había conseguido, gracias ha aquella habitación que su, jefa, le había enseñado para que pudiera comprobar que lo que ellos estaban diciendo era verdad, sobre tipo de personas que mataban.

Incluso, con la apariencia que este tal, Ogro. tenía. Que por cierto para él parecía ser un demonio incluso con los afilados dientes que mostraba. El pensado que tal vez. Y solo tal vez, todavía no era verdad nada de ésto.

Pero, lamentablemente, todo era verdad.

El castaño dejó escapar un fuerte suspiro, para después acomodarse sentarse en el tejado de la casa donde estaba oculto.

"¿Porque tenía que ser así?". El castaño se lamentó mientras recargaba su cabeza entre sus rodillas.

"¿Esta bien, portador?". Preguntó Onyx, a su usuario.

"Si, sólo, todavía, no puedo creer que el imperio sea así". Tatsumi levantó su cabeza y miro el cielo oscuro alumbrado por estrellas. "¿Que diría mi gente?".

"Portador, si usted no quiere hacer ésto. ¿Porque, no solo nos vamos?". Onyx sugirió a su compañero.

"¿Te refieres a huir?".

"Si, podemos hacerlo. Estamos solos, y no detectó a ninguno de esos asesinos cerca de nosotros. Así que, simplemente podríamos marcharnos sin hacer nada". La Teigu habló. "Todavía estamos a tiempo".

Tatsumi lo pensó por un momento. Realmente, pensó en la sugerencia de su compañero. Pero finalmente negó con la cabeza y se levanta del tejado. "No puedo Onyx. No puedo simplemente irme y dejar las cosas así como si nada. Irme, significaría dejar atrás todo lo que he tenido que pasar para llegar hasta aquí y eso simplemente no voy a hacerlo".

El castaño se acerca de nuevo al borde y miró fijamente al tipo llamado Ogro, quien estaba comenzando a caminar mientras tenía una sonrisa burlón en su rostro.

"Y si irme, significa dejar que estas personas sigan lastimando a gente inocente. Entonces, prefiero quedarme y detenerlos". El castaño habló con seriedad. "¿Lo entiendes?".

"Si, lo entiendo".

"Además, todavía tengo que descubrir más sobre ti. Recuerda, que yo vine aquí también para saber Por qué no estuviste en el imperio todo este tiempo".

"Oh, si. Me había olvidado de éso". Onyx dijo con calma.

La verdad, Onyx, no se había olvidado de éso. Solo lo había dicho para tratar de no darle importancia a él. Para la Teigu, la seguridad y el bienestar de su portador, era uno de ls principales razones de su existencia.

Pero si descubrir más sobre el significado que se portador tendría que pasar por momentos que le afectaran tanto psicológicamente o físicamente. Entonces, preferiría no saber nada de él.

"Bueno, será mejor que terminemos con ésto". El jóven se puso cerca del borde del edificio y miro atentamente a su objetivo. El castaño tenía una expresión seria pensativa.

"¿Sucede algo, portador?". Preguntó la Teigu al ver la expresión que su portador tenía.

"No pasa nada, amigo. Solo estoy tratando de pensar cómo me voy a acercar a él". Tatsumi dijo mientras tenía una mano en su mentón. "Talvez, podría escabullirme entre la multitud. O talvez...".

"Portador". Onyx hablo interrumpiendo los pensamientos de su usuario. "Si lo que usted quiere es acercarse. Yo podría ayudarlo con eso".

Tatsumi giro su cabeza atrás de su espalda para ver a su amigo. Tenía una expresión de duda en su rostro. "¿Y cómo lo harás?".

"Es fácil, pero necesito que usted se baje de éste edificio".

El castaño levantó una ceja por la sugerencia la Teigu. Pero decidió hacerle caso. Él empezó a dirigirse hacia un lado del edificio donde había un callejón oscuro. El joven dio un salto y cayó directo y con cuidado al suelo del callejón oscuro.

En el callejón había un montón de botas de basura, junto con algunos papeles tirados y unos posters de algunas personas buscadas. El castaño sabía qué persona estaban buscando. Por lo que, decidió no tomarle importancia.

"Bien amigo, ¿Ahora, qué?".

"Ahora, es momento de un cambió de look". Dijo Onyx antes comenzar a brillar.

El jóven pareció confundido. Antes de ver como el brillo de la espada que estaba en su espalda comenzó a brillar tanto, que rodeó todo su cuerpo. El brillo duró unos pocos segundos antes de apagarse.

Tatsumi me había cerrado los ojos durante todo ese brillo y cuando los volvió a abrir. Miró su cuerpo, y para su sorpresa, vio que toda su ropa había sido reemplazada. Ya no tenía sus ropas negras y blancas. Sino, tenía una ropa muy similar al que tenían la guardia de la capital.

"¿Pero, como lo hiciste?". Preguntó asombrado.

"Solo, modifique y moldee las moléculas de su ropa". Respondió con sencillez.

"¡¿Puedes hacer éso?!".

"Claro, lo hice cuando cuando nos encontramos, y repare su ropa para evitar que tenga frío. ¿No lo recuerda?".

Tatsumi lo pensó por un momento y recordó que era cierto. El joven parecía avergonzado, mientras se rascaba la parte de atrás de su cabeza. "Eh, sí. Creó que lo olvide".

Onyx solo se quedó callado.

"De cualquier forma, gracias amigo ésto me hará más fácil terminar con ésto de una vez". El dijo con confianza.

El jóven aldeano salió del callejón. Ahora con su nueva ropa comenzó a caminar entre la multitud de las personas que pasaban por las calles del imperio. Para su gran sorpresa ninguna de las personas pareció sorprenderse de verlo era como si ya estuvieran acostumbradas a tener guardias o soldados caminando con ellos.

Mientras más acercaba a su objetivo. En su mente comenzó a pensar lo que le iba a decir. Tenía que sonar muy convincente, como para que bajará la guardia.

Cuando finalmente se acercó a lo suficiente levantó la vista y decidió hablar. "Discúlpeme, Señor Ogro".

Sus palabras lograron hacer que Ogro se volteara para mirarlo. El capitán de los soldados de la capital se giro y miró al joven que le había hablado.

Cuando miró al jóven, él pareció un tanto confundido y molestó. Esto se debía que él no había visto con anterioridad a este chico. No parecía ser uno de los reclutas que servían en su escuadrón. Ni parecía ser alguna otra recluta que él había visto con anterioridad. Aunque, eso él realmente no le importaba. Lo único que le importaba, era por qué rayos le estaba hablando.

"¿Y tu quien eres?". Preguntó con un tono serio.

"Lo siento, Señor Ogro. Pero quería hablar con usted sobre algo importante". Dijo el jóven sonando algo misterioso.

Ogro parecía algo interesado. Más por el tono que el jóven uso. "¿Y sobre que es de lo que quieres hablar conmigo?".

"La verdad, quería que lo habláramos en privado". Pidió el joven.

Ogro cambió su expresión de interés a una de molestia. Él no tenía tiempo para hablar con este chico tenía cosas que hacer. "Mira, si solo me vas hacer perder tiempo mejor te vas a la...".

"Por favor, créame es muy importante que hable con usted sobre esto. Pero, necesito que sea en privado". Tatsumi lo interrumpió con una voz suplicante.

Ogro lo miró enojado. A él nadie se atrevía a interrumpir lo mientras hablaba. Ahora estaba molesto. Pensó en solo mandar a la mierda a este chico, poco él le importaba. Apenas lo conocía y lo había visto en su vida. Pero también, una parte él estaba curioso por saber de qué tema quería hablar.

Por lo que, guiado por su curiosidad, decidió aceptar la oferta de este chico. Y si por alguna razón el tema de lo que él quería hablarle le resultaba una tontería. Entonces, solamente, tendría que enseñarle a este chico una lección.

"Muy bien, mocoso. Porque soy una buena persona, aceptaré tu petición. Pero, más te vale que sea importante".

El jóven sonrió y con comenzó a caminar mientras le señalaba con sus manos para que lo siguiera. "Muchas gracias señor Ogro, por favor. Acompáñeme".

Los dos se dirigiendo a hacía un lugar, más precisamente, un barrio. Al parecer, abandonado.

Ogro miro a su alrededor. No había nadie aquí. No sentía la presencia de nadie cerca. "Muy bien chico, ya estamos solos. ¿Di de una vez lo que quieras hablar?".

Tatsumi sonrió. "Onyx, ¿Estás listo?". Pensó en su cabeza.

"Si, portador". Respondió.

"Bien". Tatsumi no perdió tiempo y comenzo a actuar.

Ogro lo miro impaciente. Esperando a que el dijera algo. De la nada, vió como el joven se tiró al suelo y de rodillas comenzó a suplicar.

"Por favor, capitán Ogro. Necesito su ayuda para poder ascender de puesto y ganar dinero para mi familia".

El capitán lo miro sorprendido para después empezar a notar como unas venas empezaron a formarse en su rostro. "¿Para esta mierda, me has llamado?". Dijo con evidente enojo. "Todo esto fue una pura pérdida de tiempo. Tus problemas no son asunto mío". Ogro se giró para marcharse. "Arréglatelas, idiota".

"Pero, capitán". El jóven volvió a hablar. "Se supone que la gente de la capital ayuda a las personas cuando necesitan ayuda". Tatsumi bajo su mano hacia su detrás de su cintura.

Ogro dejó de caminar. Algo en la voz de ése chico, hizo que sus instintos le alertaran de algo. "Sabes, si, tienes razón. Nosotros ayudamos a las personas". Ogro habló, al mismo tiempo que también cogía lentamente su espada. "Pero, eso depende, de que tan útil, nos pueden ser".

Ogro se giró para atacar al jóven, pero antes de que lo hiciera. Sintió como algo empezó a caer lentamente de su cuello. Un pequeño y profundo dolor empezó a aparecer por todo su cuello. Al mismo tiempo, que sus ojos se fijaron en que el joven ya no estaba. Antes de que se diera cuenta su cuerpo colapso y cayó al suelo.

Tatsumi estaba atrás de él, con su espada desenvaina. Tenía una expresión seria en su rostro.

"Listo". Susurro mientras guardaba su espada. La vaina de la espada parecía de repente detrás de su espalda. Toda su ropa volvió a transformarse y tomar la forma que antes había tenido.

"Éso fue rápido". Comentó Onyx.

"Prefiero hacer esto, Onyx. Aunque se lo él había hecho, aún así, decidí terminar con esto de una forma rápida, y sin dolor".

"Y eso me alegra, portador".

Tatsumi no dijo más, miró el cuerpo de Ogro, ahí tirado en el suelo. Inmóvil. Sentía algo de lastima por el.

"Creó, que ire hacer el informe".

Tatsumi comenzó a alejarse mientras de la nada, una sombra negra se levantó del suelo y comenzó a acercarse al él.

"¡Portador, atrás de usted!". Onyx alerto a su portador.

"¡¿Pero qué?!". Tatsumi dijo, antes de esquivar a duras penas una espada que iba directo hacia su cabeza. El jóven dió salto hacia un lado. El golpe de la espada fue directo hacia el suelo y lo terminó por quebrar con tal fuerza que hizo un enorme hoyo.

Tatsumi estaba horrorizado y asombrado, al ver como Ogro seguía vivo.

Ogro tenía una herida un su cuello. Un corte bastante profundo. Era tanto que la sangre seguía saliendo. Ogro dirigió su vista hacia el jóven. Con una sonrisa malvada y desquiciada, miro al castaño.

"¿Tu de verdad, pensaste, que yo el gran Ogro caería tan fácil?".

Tatsumi todavía no salía de su asombró. Era imposible que siguiera con vida. Se había asegurado de corta su garganta.

Ogro aprovechó la confusión del castaño para volver atacarlo. Cogió su espada y lo dirigió de nuevo al castaño. Antes de qué esta pudiera impactarle nuevamente, fue bloqueada por la espada del castaño que había aparecido en su mano. Onyx, reacción y protegió a su usuario.

Ogro no esperó ésto. Y tampoco, esperó que la espada le lanzará el fuerte golpe que hizo retroceder varios metros hacia atrás. Hasta chocar con el muro de una casa, rompiéndola en el trayecto.

"Portador, por favor reaccioné. No dejé que ése monstruo le gané". Onyx gritó a su usuario.

Tatsumi salió del shock. "Maldición, tienes razón. Lo siento, Onyx". El castaño se disculpo en su mente. Mientras se ponía en una pose de pelea.

Ogro salió de la casa donde había sido impactado. Y miro al jóven quien estaba preparado para pelear.

"Se ve que eras bueno con la espada". Ogro tocó su cuello, donde aún salía sangre. "Pero se necesita más que eso para matarme".

El castaño no respondió, seguía manteniendo la guardia, para contraatacar.

"Oye, respóndeme algo. ¿Tu no perteneces a ese grupo de asesinos?".

Tatsumi se puso algo rígido al escuchar éso.

Ogro miro con una macabra sonrisa como el castaño se movió un poco. Lo cual confirmaba sus dudas.

"Si pertenece sea grupo de signos. Entonces, es mi deber como capitán tener que matarte". Ogro corrió hacía el castaño alistando su espada para atacarlo.

Tatsumi esta vez reaccionó y bloqueo el ataque. El chique de las espadas de ambos resonó por todo el lugar. Llenando el lugar del fuerte sonido que se escuchaba. Lo siguiente que se escuchó fueron los diferentes sonidos de metal de ambas espadas golpearse entre ellas.

Tatsumi y Ogro estaban lanzándose diferentes ataques, que el otros bloqueaba. El castaño quería acabar con esto de una vez. Pero Ogro no estaba dispuesto a dejárselo tan fácil. El capitán de la guardia imperial. Pese a tener una herida en su cuello, todavía se mantenía su gran fuerza. Fuerza la cual uso para arrojar al castaño varios metros hacia atrás.

El joven fue arrojado a un muro de las casas abandonadas que los rodeaban a los dos.

Un gemido de dolor escapó de la boca del jóven portador de Onyx. Ése golpe si le había dolido.

Mientras trataba de recuperarse. Ogro comenzo a acercarse a él.

"Y dime asesino, ¿Quien te contrato para matarme?". Preguntó con un toque de curiosidad y maldad.

Tatsumi no respondió. Se negaba a hablar con él.

"Si no vas a decirme, tendre que adivinar". Ogro movió su espada y la colocó en su hombro. "Veamos, ¿Acaso será el sujeto extorsione ayer?. O talvez, ¿Sera el anciano al cuál torture por no darme un soborno?.

Tatsumi seguia sin hablar. Se quedaba callado, mientras el seguía hablando. Pero cada palabra que decía, hacía que la ira del castaño aumentará.

"O espera, Ya sé. ¿No sera la prometida del idiota al que incrimine y asesiné?".

Esa sola pregunta hizo que el jóven, levantará su cabeza y lo mirará a los ojos. Tenía una ira casi incontrolable en su ojos.

"Entonces, es ella. Sabía que debía haberla matado también". Ogro cambió su expresión por una de lujuria. "Aunque la ver ella podría haber sido una buena mascota. Pero bueno, eso ya no importa. Me voy deshacerme de ella. Luego incriminare y matare a toda su familia". Ogro tomó su espada y la levantó para atacar. "Pero antes te voy a matar a tí primero. Los problemas de los débiles no importa acá. Solo los fuertes ganan".

El castaño no pudo escuchar más ésto. La ira que tenía dentro de él se hizo más grande que simplemente explotó.

Cuando Ogro se dispuso a volver a atacar a Tatsumi. Este había desaparecido

Confundido por la repentina desaparición del jóven. Ogro solo pudo levantar una ceja en respuesta. Antes de sentir como un profundo, pero intenso dolor, comenzó a aparecer en sus brazos. El capitán de la guardia imperial, confundido por el extraño sentimiento dolor que sentí en sus brazos bajo la cabeza para observarlos. Sus ojos se abrieron por completo al ver como sus brazos habían sido cortados y cayeron al suelo.

"Tu, no eres, un guardia que protege a las personas".

Una voz se escuchó por todo el lugar. La voz era una mezcla entre de oscuridad y seriedad.

Antes de que Ogro pudiera hablar. Volvió a sentir como este dolor apareció en sus piernas. Sus piernas también habían sido cortadas.

"Tu, eres, un demonio". Tatsumi había aparecido. Estaba parado con su espada lista. La hoja de esta, no tenía sangre. "Un demonio, que tenía que desaparecer". El castaño levantó su vista y miro la expresión de shock y horror que tenía Ogro. La expresión del rostro del castaño era una de total seriedad. "Desaparece de una vez". Y con ésas palabras, el jóven movió su espada hacia la cabeza del hombre, ahora sin brazos.

Lo único que Ogro pudo sentir antes de que el joven volviera a desaparecer, fue como si su cabeza fue desprendida de su cuerpo. A pesar de dolor que sentía, Ogro no podía evitar notar el extraño brillo que tenía la espada del joven. El extraño brillo, que apareció solo un segundo, cada vez que el chico movia su espada.

Un brillo que por extraño que parezca. Lo hacía sentirse,...tan,... tranquilo. Como si todo, hubiera, terminó.

Tatsumi apareció detrás del cuerpo ya muerto de Ogro. Con la espada todavía en su mano, antes de guardarla y comenzar a alejarse. Esta vez, no se dio vuelta para comprobar si había matado a Ogro. No necesitaba hacerlo. Y tampoco, no quería hacerlo.

Para él, ya había visto,...suficiente.


Base de Night Raid - 9:30 pm.

En la sala de reuniones de Night Raid, se encontraban Najenda, Leone Akame y Tatsumi. Todos habían reportado sus misiones cumplidas con éxito.

"Bien hecho Akame, Leone. Pudieron acabar con llamal". Najenda felicitó a las mencionadas. Quienes asintieron con la cabeza.

Najenda se giro para ver al castaño. "Tu también, tatsumi. Hiciste un gran trabajo eliminado a Ogro".

El castaño no respondió, solo asintió. En todo el tiempo que había caminado de regreso a la base, no había hablado. Lo único que había hecho era repasar lo que había ocurrido en ese barrio abandonado.

Najenda vio el silencio del jóven. Notando la mira decaída y silencio que el hacía decidió preguntar que le ocurría. "¿Te sucede algo tatsumi?".

"Yo, solo, estuve pensando en algo".

"¿En que pensabas?". Preguntó Leone.

"En que, tenían razón".

"¿Sobre que?".

"Sobre el imperio". Dijo finalmente, con tristeza y dolor en su voz. "La gente que los vigila, las personas que se supone que deban proteger a las personas. Son personas horribles. Pensé que talvez no podía ser cierto. Pero, veo que me equivoqué".Dijo derrotado el jóven.

Najenda miro la expresión de tristeza en el rostro del chico. Sintió algo de lastima por él. Después de todo, el había venido aquí con grandes sueños y esperanzas. Y ver como esos sueños y esperanzas se desvanecían por culpa de la verdadera naturaleza de la capital era comprensible.

"Escucha, tatsumi". Najenda habló su voz no era la misma que usaba. No era la voz de una jefa dando órdenes. Sino, era una voz más suave. "La capital puede que sea corrupta y llena de gente horrible, pero también ahí gente que quiera hacer lo correcto. Solo que no lo hacen por miedo a lo que les pasen".

El levantó su cabeza y miro a su líder. "¿Usted creé éso?".

"Si, he conocido a algunos de ellos. Muchos que quieren cambiar las cosas aquí, Pero simplemente no pueden. Por éso, nosotros estamos aquí. Estamos aquí para cambiar las cosas. Eliminar a esas personas que dañan a otras personas por gusto. Esas personas tienen que desaparecer. Tienen que morir".

Tatsumi no pudo evitar sentirse incómodo al escuchar la palabra 'matar'.

"Se que para tí es nuevo todo esto. Pero, créeme. Todo lo que hacemos, lo haces por el bien del imperio y su gente. Por el bien, de construir un nuevo imperio que sea justo y buen para sus ciudadanos, nosotros debemos eliminar a todos los que traten de evitar éso. ¿Lo entiendes, verdad?".

Tatsumi pensó en todo lo que dijo su líder.

Sin que Najenda lo supiera. Las palabras que ella le había dicho al castaño, tuvieron efecto en él. Un efecto que lo hizo sonreír. Y, de forma indirecta, también en Onyx.

"Si, jefa. Ahora, lo entiendo". El respondió con una sonrisa en su rostro.

Najenda le devolvió la sonrisa. "Bien, con eso aclarado. Todos se pueden retirar".

"Ah, no. Esperé jefa". El jóven pidió a su líder. "¿Quisiera hablar con Akame?".

Najenda pareció confundida, pero aceptó la solicitud de su subordinado.

Tatsumi miro a Akame quien lo estaba mirando.

"Escucha, Akame. Tú, tenías razón. Cuando estaba realizando mi misión. Yo dudé, y casi me cuesta la vida. Así que,...". El estiró su mano hacía ella. "Creó que tu consejo me ayudó mucho".

Akame no respondió solo lo miró ahí parado con la mano.

Tatsumi seguía ahí parado con la mano todavía estirada. La verdad él no esperaba que ella le respondiera el saludo.

Y, tampoco, esperaba lo ella estaba por hacer.

De una forma rápida, pero hábil. Akame le había quitado la parte superior de su ropa. Dejando en exhibición su cuerpo, algo bien desarrollado.

"¿Eh?". Fue lo único que dijo el joven. Antes de que ella le bajará los pantalones. Cuando el joven volvió en sí, se dió cuenta que estaba casi completamente desnudo. Y, lo peor, era que estaba frente a su jefa y sus compañeras.

"¡¿Pero, que haces?!". El le gritó avergonzado a la pelinegra.

"No te muevas". Ella ignoró su pregunta y comenzó a caminar alrededor de él.

Tatsumi solo pudo cubrirse torpemente con sus brazos, mientras era observado por sus compañeras. Cada una de ellas lo miraba con una expresión diferente. Najenda, tenía en expresión de burla y risa. Leone, tenía un enorme sonrisa, en su cara a la vez que tenía una mirada algo lujuriosa dirigida hacía él.

Luego de unos momentos que para el castaño habían sido horas. La pelinegra finalmente dejó de caminar y dejó escapar un suspiro de alivio. "Estas bien, no tienes ninguna herida".

"Herido". Preguntó confundido por lo dicho por la mujer de ojos rojos.

"Si, una vez un amigo murió por ocultar sus heridas por orgullo. Me alegra que tu no hayas hecho lo mismo". Akame estiró su mano. "Hiciste un gran trabajo".

Tatsumi quedo sorprendido por la actitud de la joven. "Gracias". El estiró su mano y la apretó.

"Aunque no lo creas. Akame, solo fue estricta contigo porque se preocupa por ti". Leone informó.

"La mejor forma para crear un vínculo entre compañeros, es realizando diferentes tareas". Najenda agregó. "Ella no solo te estaba entrenando tatsumi, también queria conocerte mejor".

"Yo, no se que decir". Tatsumi miro a akame. "Discúlpame, Akame. Te malinterprete".

"Esta bien, solo asegúrate de no morir". Ella le respondió con una sonrisa. Esta era la primera vez ella le sonreía. Esa sonrisa que ella mostraba, hacía que la incomodidad que antes sentía por ella, se desvaneciera.

"Akame, será todo un placer por trabajar contigo más de cerca".

"Vaya, tu no pierdes el tiempo tatsumi. Y dime, ¿Con que van a trabajar ahora que estas casi desnudo?". Preguntó la rubia con una voz pícara.

La mención de estar desnudo hizo que el joven recordará como estaba. Volviendo a cubrirse con su manos, tatsumi no perdió tiempo en volver a coger su ropa y volver a ponérsela.

Najenda dejo escapar un risa, antes de volver a hablar. "Bueno, con esto aclarado. Vayan a descansar".

"Si, jefa". Todos respondieron.

"Por cierto, tatsumi. Mañana te toca entrenar con Mine. Así que, descansa todo lo que puedas".

Al escuchar que le tocaría entrenar con mine. La expresión del castaño de tranquilidad, fue reemplazada por una de incertidumbre. El no sabía como iba hacer el entrenamiento con mine. Pero, mañana lo descubriría. El solo rogaba, muy en el fondo de él, rogaba, que los cosas no fueran tan malas. Como Onyx, quien estaba gritando en su cabeza, le hacía pensar.


Habitación de Tatsumi - 10:50 pm.

Tatsumi se encontraba en su habitación hechado en su cama, las luces de su cuarto estaban apagadas y estaba mirando el techo, con una expresión pensativa en rostro.

"Gente buena, que quiere hacer lo correcto, pero que tienen miedo de hacerlo". Las palabras que dijo Najenda hace unos momentos resonaron en su cabeza.

Ésas las palabras lo hacían pensar bastante. Tanto que Onyx, tuvo que hablarle a su Portador para que reaccione.

"Portador, ¿Se encuentra bien?".

"Si, estoy bien. Solo estaba pensando en lo que dijo la jefa".

"¿Sobre la gente que tiene miedo?".

"Si". Respondió con tranquilidad. "Eso me hace pensar, si realmente, ¿Ahí personas buenas aquí?".

"Debe haber, Portador. Yo, a pesar de lo que vimos hoy día. Aún quiero creer que si hay gente buena aquí. En el imperio".

"Yo también quiero creerlo, amigo".

Los dos se quedaron callados por unos minutos antes de volver hablar.

"Se imagina, si hubiera personas que pudieran cambiar a la capital sin la necesidad de derramar sangre. O matar". Dijo Onyx.

"Eso me gustaría, y mucho". Tatsumi habló con una triste sonrisa

"A mi también". Onyx agregó con algo de tristeza.

"Bueno, aún si las hubiera. No podemos conocerlas de todas formas. Hay demasiadas gente aquí, nos tomaría mucho tiempo hacerlo. Es una lastima". El castaño se giró para dormir y colocó a su Teigu a su lado para que estuviera cómodo. "Sera mejor que durmamos. Mañana tenemos que estar listos para entrenar con mine".

"Si, mañana tendremos que tolerar a la pequeña engreída todo el día". La Teigu dijo con una voz llena de molestia.

"Tranquilo, Onyx. Mejor descansa amigo". Tatsumi pidió a la espada acomodada en su cama.

"Buenas noches, Portador".

Con esto último tatsumi se había quedado dormido. Sin notar que la Teigu todavía estaba despierta. La razón, era que el Teigu que estaba analizando la información que había recopilado en todo el día. Hasta ahorita podría decir con certeza de que no fue un mal día. Claro, aún sentía incomodidad y molestia, con los asesinos. Pero esta ya no era tan grande. En especial, hacía cierta pelinegra. Y todos esto se debió a la pequeña conversación que tuvieron. Aunque fue breve, Onyx pudo analizar a la peli negra y averiguar que todo lo que había dicho, era verdad. Y eso lo hacía sentirse un poco más seguro y confiado. Todavía desconfiado del resto, pero al menos. Con la peli negra podía sentirse un poco más cómodo.

Pero esta no era lo único que él estaba analizando. Sino también, la conversación o las palabras que Najenda le había dicho a su Portador.

'Gente buena del imperio que estaba escondida', esas solas las palabras hicieron que la Teigu se le ocurriera la idea de ir a buscarnos. Pero inmediatamente descartó esa idea. Onyx sabía que si lo que la peli platina dijo era verdad, que estaban escondidos. Entonces, sería aún más difícil poder encontrarlos. Aún más si es que ellos todavía desconocían como era el imperio. Hasta ahora solo conocí algunas partes. Pero necesitaban más información, sobre el imperio, las personas. Pero, ninguno de ellos tenían esa información. Por ahora.

"Ojalá pudiéramos saber más de este lugar y de las personas". Se lamentó Onyx dentro de su gema.

"O, talvez, si podemos obtener información". Se dijo asimismo, mientras una nueva idea se comenzo a formar dentro de el. Una idea que les permitiría obtener toda la información que quisieran. Pero, que lamentablemente, tendrían que esperar hasta mañana para llevarlo a cabo.

Lo único bueno de esta idea. Era que, para mañana, los dos ya podrían obtener la información. No solo de las personas y del imperio, Sino también,...de las propias Teigus.


Hola a todos aquí les traigo un nuevo capítulo de esta historia. La verdad quiero ofrecer una disculpa sobre por qué estaba tan inactivo, es que entré al cuarto siglo de mi carrera de la universidad y me ha ido ya saben un difícil. Pero ahí voy superándome con algunas cosas. También informales que ayer era mi cumpleaños y como agradecimiento por seguir mi historia y ver que hay más gente dándole seguimiento y me gusta a dos de mis historias, les regalo este capítulo de mi parte ya pronto cuando acabe la universidad. Voy a seguir escribiendo más capítulos para seguir trayendo les mas de estas dos historias Muchas gracias y nos vemos.