Lección 8: Tener sentimientos no es malo
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Draco mira detrás de los arbustos a su madre, esta se encuentra tranquilamente en el jardín cantando una canción que ha escuchado es en un lenguaje antiguo. Su madre le dijo que era una antigua tradición de la casa Black enseñada de las madres a sus hijas, aunque Draco siempre quiso escucharla, esta le explico que solamente podría ser traspasada entre mujeres.
Le pareció tonto, porque él quería cantarla con su madre.
Ella dice que esa canción fue la que le canto a la constelación de Draco, porque ella estaba triste por no poder tener hijos y este le dio como regalo el poder quedar embarazada de él.
Siempre que tuviera miedo.
Podría ir a su constelación para que este le ayudara.
—Ocultarse es de mala educación mi pequeño Dragon—dice su madre sacándole de sus pensamientos.
Draco se sonroja al encontrarse descubierto.
Sus pensamientos se detienen de la vergüenza a una emoción cuando su madre extiende su mano, Draco no duda en saltar en su escondite para correr a las faldas de su madre con una sonrisa que rosa la alegría.
Está ahora en el regazo de su madre que canta mientras lo abraza.
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El tiempo pasa demasiado rápido.
Es el pensamiento de Draco esa mañana cuando toma asiento en la cama, no hay nadie a su alrededor, pero puede escuchar las risas de Scorpius a lo lejos y el mal canto de su pareja. Nueva Roma es diferente a todo lo que pudo esperar, pero le ha dado calma y tranquilidad, por lo cual Draco solamente debería estar agradecido.
Ha pasado más de un año aquí.
Y, aun así.
Hay tantas cosas que pensar que no tiene tiempo para eso, el sueño de esta mañana es solamente un recordatorio de como el tiempo avanza tan rápido como lento a la vez.
Se levanta para caminar al escritorio, donde la última carta de Pansy está escrita, ha logrado todo este tiempo alejarse de cualquier reunión y mantener una charla amistosa con los demás. Pansy milagrosamente le ha dado espacio, respetado su poca comunicación, pero claramente todo tiene una fecha límite y Draco ha llegado a la suya.
Dentro de una semana Narcisa Malfoy cumpliría su penitencia en la mansión y podría salir.
Su madre podría salir de la mansión.
Seria libre.
Draco está realmente feliz por eso, pero tiene miedo al mismo tiempo, es difícil luchar con ambas emociones tan contrarias al mismo tiempo. No quiere más que ver a su madre libre, pero no sabe que tanto podría ella estar feliz con la vida que ha hecho hasta ahora. Su madre conservaría su magia a diferencia de Draco, pero su madre no había sido un mortifago, así que en general ella podría seguir teniendo algo que Draco no ha tenido en 5 años.
Y probablemente no vaya a tener.
Ha sido difícil, el último año Scorpius ha estado desarrollando cada vez más brotes de magia accidental, ninguno que lastimara a alguien, pero Draco no había podido ayudarlo como pudo hacer si tuviera magia.
Un mago.
Draco a pesar de todo, quería mantener a su hijo alejado de ese mundo. Amaba la magia más que nada, pero el mundo mágico no sería piadoso con Scorpius por el simple hecho de ser su hijo.
Tomo una larga ducha antes de salir a la sala de estar, Percy estaba sirviéndole un poco de huevo revuelto a su hijo, que no dejaba de hablar sobre la caricatura que había estado viendo sobre criaturas extrañas que viven en pequeñas bolitas blancas con roja; Scorpius había llamado a estos Pokémon y Draco le aseguro a Leo Valdez que si seguía enseñándole esas series a su hijo iba a lanzarlo por la montaña más cercana.
Scorpius no hablaba mucho de niño, pero hace medio año un día despertó y no dejaba de hablar.
Todo el día.
Desirée y Viktor sus amigos en nueva roma o al menos, los únicos niños de su edad con los que pasar el tiempo, parecían un poco cansados de escuchar a Scorpius hablar todo el tiempo; pero comenzaron acostumbrarse.
—Entonces llego y pikachu enfrento a un legendario, los legendarios son fuertes, lo aprendí en el televisor—Scorpius habla de forma bastante fluida, Annabeth Chase había asegurado que la mayoría de niños de Atenea eran así.
Su voz sigue sonando adorable y sus ojos son bastante serios.
Era importante para él esta charla.
Draco intenta en no pensar en las palabras de Poseidón la primera vez que lo conoció (curiosamente parecía venir más constantemente de lo necesario y Scorpius disfrutaba de verlo, a diferencia de Percy) que comentaban sobre una especie de profecía sobre este.
No saben cuál.
No importa.
Las profecías no eran nada bueno, aunque esperaba que no fuera al punto de Potter, ya que su hijo no merecía esa clase de peso sobre sus hombros; nadie en realidad.
El pensamiento de Potter le hizo recordar cómo se habían mudado hace más de un año de su anterior departamento, Potter lo había estado buscando. Cuando se comunicó con Lavender, esta indico que nadie de su grupo de amigos ("conocidos", Lavender había comentado con amargura recordando como se había alejado de ellos) sabía realmente que pasaba; probablemente la comadreja y Granger si eran conscientes, pero ese grupo de 3 siempre fue cerrado.
Entonces.
No sabe para que podría buscarlo.
No había hecho nada que alertara a las autoridades mágicas y hasta ahora cualquier revisión que hizo en alguna central de MACUSA, fue puramente por control; que no era necesario ya que no tenía magia.
—Papi—saludo Scorpius con una sonrisa encantada y Draco salió de sus pensamientos tomando asiento en la mesa a su lado.
Acaricio la mejilla del niño y la limpio de paso, quien solo soltó una risa cantarina antes de hablar sobre su nuevo Pokémon favorito. No tenía idea de que hablaba, pero Percy solamente se rio un poco antes de estirarse sobre la mesa para darle un suave beso en los labios. El beso tuvo el placer calmante que no sabía que necesitaba, pero que hizo que se relajara visiblemente.
Este le guiño un ojo.
Draco sonrió.
—Por eso quiero un Eevee de peluche—finalizo Scorpius como si fuera todo lo que ocupaba.
No tiene idea de que habla.
—Tal vez consigamos uno cuando vayamos a visitar a tu abuela—habla Percy con calma, haciendo al niño saltar emocionado ante la idea.
Draco ve de reojo a Percy, este no esta tan feliz, sabe que este se encuentra nervioso, probablemente porque Draco estaba tenso ante la idea de volver a Londres. Su padre no era libre todavía, faltaban dos años y probablemente luego de eso tendría arresto domiciliario como su madre. Así que por ahora no conocería a Scorpius, quería que su madre lo conociera, pero tenía miedo de que podría significar esto para su vida.
Otro cambio.
Tiene miedo de no ser suficiente.
Draco es un pésimo padre.
La mano de Percy sujeta la suya, le da un beso en los nudillos con un guiño divertido como si intentara calmarlo y tal vez funciona un poco ya que Draco sonríe un poco nervioso.
Su madre amaría a Scorpius.
Porque no hay nadie que pudiera odiarlo.
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Lavender Brown lo recibe esa mañana en su pequeña librería en nueva roma, puede que hubieran pedido más favores de los que pensaba, pero Percy aseguro que todo estaba bien (de que sirve salvar el mundo varias veces si no puedes pedir favores, había asegurado su novio con completa calma) y habían traído a una mujer lobo a nueva roma. Al igual que a Draco, inicialmente no les había dado mucha gracia, al igual que la sociedad mágica parece ser que son demasiado cerrados con la clase de individuos que permiten entrar a la zona.
Bueno.
A Draco no le importaba.
Lavender parecía feliz con cambiar de un trabajo que le permitía tener sus noches de luna llena sin tener que dar explicaciones de porque ocupaba tiempo libre. También puede que Draco le diera más del salario que probablemente ganaría para su trabajo, la chica parecía encantada con su salario y trataba a Draco como una máquina de generar dinero.
Pero leal.
Draco puede vivir con eso.
El chico Anthony de Ravenclaw, ahora se limitaba a ver a Lavender en sus visitas fuera de nueva roma, si este sabía que Lavender estaba en una zona restringida mágicamente o no, Lavender dijo que nunca le comentó nada.
Parece que ambos se alejaron luego que el chico delato a Draco.
Furiosamente leal, piensa Draco curioso por la idea de un Gryffindor siendo amigo de un Slytherin, cuando viera a Blaise y Pansy, probablemente se reirían al respecto de él. Pero la verdad es que tener a la chica Brown como su trabajadora hizo todo más fácil.
Su librería "constelaciones" no era tan famosa en la zona, pero la verdad es que era un lugar donde los semidioses parecían visitarla aun a regañadientes. Draco podría ser muchas cosas, pero sabe cómo hacer negocios gracias a su padre, así que sabe cómo ver al público meta y obtener las cosas que más necesitaban.
Libros en diferentes idiomas.
Temáticas poco convencionales.
Historias románticas.
Incluso algunas historias asiáticas, que tanto Draco como Lavender no saben porque eran tan familiares, pero luego de la tercera joven pidiendo "El gran maestro de la cultivación demoníaca", Draco pensó que aquí podría tener un negocio.
¿Ocupaba el dinero?
No.
Pero Draco amaba poder destacar en todo lo que se proponía, era un maldito Malfoy, puede que no tuviera magia, pero no le quitarían el hecho de que destacaba en todo lo demás como siempre lo era.
—Todo está bien jefe, podre cuidar del lugar y dijiste que el chico Di Angelo vendría ayudar—habla Lavender con calma a su otro trabajador.
La verdad es que Di Angelo no ocupaba el trabajo, al igual que Draco, parecía que ese chico tenía más dinero del que ocupaba. Pero como su novio estaba estudiando medicina en nueva roma, este parecía pensar que tener un trabajo de medio tiempo podría sentarle bien a distraerse en cosas mundanas.
Tal vez era su forma de ayudarle o estar cerca de Scorpius también.
Quien podría saberlo.
Draco solo sabía que tenía dos trabajadores que le funcionaban bien y mientras funcionaran, no quería pensar mucho al respecto. Había aprendido a dejar que algunas cosas en su vida fluyeran, no todo, aún tenía ataques de ansiedad, pero Scorpius y Percy ayudaban a mantenerlas a raya la mayor parte del tiempo.
Habían pasado semanas desde que se quedó paralizado en medio del pasillo con algún mal recuerdo.
—Estaba pensando en contratar a alguien más—medita Draco en voz alta para nadie en realidad.
Solo un pensamiento esporádico.
Percy le había dicho que no era malo decirlos, recuerda que en Hogwarts no dudaba en decir lo que pensaba, pero luego de toda la guerra no se había dado cuenta de lo mucho que odiaba decirlos en voz alta.
Si no fuera por Percy preguntándole una y otra vez que pensaba.
No se daría cuenta de eso.
—Alguien útil espero—habla Lavender con franqueza, pero la chica parecía mucho más relajada últimamente y sonreía más.
Eso hizo a Draco sonreír un poco, es curioso como los nuevos amigos pueden venir de lugares donde no se lo esperan.
Cuando se marchó ese día luego de algunas horas de inventario mientras Lavender atendía la caja, la chica le deseo buena suerte y le pidió un recuerdo de Inglaterra. Draco parecía inseguro por la idea de viajar como muggle, pero Lavender lo había animado diciendo que no era tan malo.
Tal vez no lo era.
Había volado quidditch por años.
No podía ser tan malo.
¿Verdad?
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Las peores casi 17 horas de su vida.
Volar en avión.
Era de barbaros.
Lo odiaba.
Draco vomita al bajarse de este y lo hizo varias veces dentro del baño del avión.
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Percy parecía curioso por cada cosa nueva que había luego del aeropuerto, llevaba a Scorpius en sus hombros y el niño parecía ver todo con curiosidad infantil; también había una leve tensión en Percy desde que salieron de nueva roma, pero aparte de una arpía que parecía un poco confundida, no habían topado con ningún monstruo. Percy había matado a la arpía al tiempo que Scorpius aplaudía emocionado, lo que no hizo que Draco pensara de forma positiva.
Técnicamente tendría que pasar por el ministerio de magia.
O eso hubiera hecho.
Si tuviera magia.
Al no tener magia como tal, no se veía ante la obligación de tener que pasar por este, así que esperaba poder sacarle el dedo del medio (los muggles creaban cosas interesantes para insultar) si en algún momento debían acercarse.
Quedo prácticamente exiliado del mundo mágico.
Así que se jodan.
—Tal vez deberíamos dormir en un hotel esta noche—comenta Percy con calma mientras recorren las calles, llegar a la mansión Malfoy será todo un reto sin magia o poder usar el autobús noctambulo.
Que era para primates en el mejor de los casos, pero sin traslador o escobas mágicas, era la forma más rápida de llegar.
Draco quería ver a su madre.
Luego vio a Scorpius y supuso que un poco de descanso sería buena idea.
Los tres se estrellaron sobre la cama apenas tomaron un baño, sin duda era una hermosa forma de descansar.
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No tienen tiempo para hacer turismo, a pesar de que Scorpius y Percy parecen ver todo con mucha curiosidad, Draco camina firmemente para el servicio de transporte público y aunque nunca en su vida ha tomado un tren en Inglaterra, la verdad es que es mucho más fácil que el tráfico de América. Había investigado bien sobre este antes de venir y con las precisas ayudas de guías como Lavender y Annabeth, no toma mucho tiempo descubrir la tela de araña que tienen por delante.
La verdad es que no hay un tren que llegue a la mansión Malfoy, eso se encuentra dentro de un terreno especialmente para magos.
Así que tendrán que caminar, mucho, o alquilar un vehículo.
Su madre lo mataría si va con un vehículo.
Pero caminar mucho.
No era una opción.
Luego de unas cuantas palabras con el tipo de la tienda de vehículos prestados y un Percy Jackson emocionado por una Land Rover nueva para utilizar, solo tuvieron que conseguir una silla para infantes antes de adentrarse a la zona de Wiltshire, Inglaterra. Wiltshire es un condado en el suroeste de Inglaterra, conocido por sus extensos campos y su ambiente rural. No habría salido mucho de los terrenos de la mansión, a pie al menos, la red flu o aparecerse era la opción más fácil cuando era un infante con padres mágicos.
Sabe que por la zona viven los Greengrass y los Nott, pero no son familias cercanas como tal para ir a pie.
Un Malfoy nunca caminaría para eso.
Ver por la ventana a su lado, mientras el viento golpea un poco su cabello (aun no lo ha cortado) es como un extraño recordatorio de su pasado. Es tan diferente de la última vez que estuvo aquí, no parece que pasara tanto tiempo, y aun así, todo es diferente.
Parpadeo.
Y ahora está aquí.
En un coche muggle, con su novio semidios, su hijo semidios, sin magia y escuchando a Michael Jackson mientras Percy y Scorpius lo cantan. No puede culpar a su novio por eso, aunque este era fanático de la música de los 80 (Sally se rio por eso admitiendo la culpa), un día cualquiera dejando un momento a solas a Scorpius con el televisor salió una canción del cantante y aunque fue sin intención, el niño parecía enamorado.
Ahora están cantando "They Don't Care About Us", Scorpius con diversión infantil y su novio tal vez tomándolo de forma algo personal.
Le ve de reojo, este le guiña un ojo divertido mientras siguen cantando.
De todos los gustos musicales no es el peor, Draco puede admitir que Michael tiene una voz agradable y prefiere eso a música sin menos sentido. Nada en contra de Bad Bunny, pero cuando el cantante tenía la palabra conejo en su nombre artístico, Draco había pensado en algo más infantil.
Leo Valdez y Percy se siguen riendo de eso.
—¿Como vamos a encontrar esa casa mágica? —pregunta Percy curioso mientras sigue conduciendo según sus instrucciones.
Ahora se produce una canción de Black or White por la cual Scorpius salta emocionado en su asiento.
Si.
El niño ha encontrado su hiper fijación, común en niños con TDHA, común en semidioses.
—Aunque no pueda usar magia sigo siendo un Malfoy, la casa no se ocultara de nosotros—admite y aunque pudo que inicialmente tuviera dudas de si esto funcionaria, cuando los monstruos comenzaron atacar a Scorpius y pudo verlos.
Quedo claro que sigue teniendo su magia o al menos su legado mágico dentro de él, el ministerio al final del día no pudo quitarle todo, piensa con malvada satisfacción.
Siguió viendo los campos por mucho tiempo, antes que señalara en dirección que pudo reconocer por los bosques. Hay unos árboles característicos de la mansión Malfoy que por suerte siguen ahí, es casi tan real que por un momento Draco se siente terriblemente confundido. Han pasado 5 años desde la última vez que estuvo aquí, pero ahora esta.
Su yo del pasado lucha con su nueva versión en su interior.
Todas sus enseñanzas que descarto luego de la guerra siguen ahí, pero también lo está todo lo que ha aprendido viviendo entre muggles estos años.
Los muggles pueden ser las personas más horrorosas del mundo.
Y también las más brillantes.
Piensa en Estelle, en Sally, en niños que pasan tiempo con Scorpius, en la señora de la tienda de la esquina.
Cierra los ojos cuando Percy logra estacionarse, lo ve de reojo confundido antes de ver a su alrededor algo incomodo. Debió sentir la magia, es imposible que no sintiera la magia, a pesar de todo Percy es un semidios que ha luchado muchas guerras para no sentir cuando algo en el ambiente cambia.
Scorpius se baja emocionado del coche.
¿Su madre sabe que están aquí?
Debería.
Las guardias debieron alertarle.
La puerta del copiloto se abre y no por él, Percy está ahí luciendo preocupado, mientras Scorpius está correteando detrás de él viendo todas las plantas curioso. No puede evitar notar que el jardín luce impecable. Draco se fija en Percy cuando este toma su mano suavemente.
—Podemos irnos si no estas listo—le susurra contra su mejilla y aunque es tentador, si quiere ver a su madre, pero tiene miedo de verla.
De que ha cambiado.
De no ser lo que ella había querido que fuera.
—Estoy bien—miente para ambos, pero Percy no lo presiona, solamente se queda en su lado mientras caminan a la puerta.
Percy contiene a Scorpius en sus brazos, quien se queda quieto cuando se lo piden, porque es un niño amable; es su hijo, lo ama, pero ahora mismo su mente claramente está demasiado dispersa y pensó que tal vez sería mejor ir solo.
Entonces la puerta se abre.
Traga saliva cuando ve a su madre.
No hay marcha atrás.
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Narcisa ha cambiado, como lo hizo Draco, pero no para bien, si no para mal. Es doloroso ver a la mujer frente a él, el recuerdo de una mujer digna que había sido capaz de plantarle frente al mismo Voldemort y mentirle por su familia, se ha transformado en una mujer con apariencia tan débil que cuando la abraza teme que se desmorone. Sus ojos no brillan, aunque mantiene un rostro regio que nadie le pudo quitar, sus ojos no parecen brillar. Sus ropas son las de un Malfoy, pero sus manos demasiado delgadas, más arrugas en su rostro y su cabello demasiado largo ha perdido su brillo.
Han sido 5 años encerrada en la mansión.
Por un momento Draco pensó en porque ese no era su castigo, porque lo alejaron de su madre y tal vez, aunque su magia fue sellada, fueron amables con él.
¿Cómo estaría su padre?
Se niega a pensar en eso, se concentra en su madre ahora cuando toma su mano y la guía por una casa. Ella no habla mucho, no le sonríe y solamente se deja guiar a un sofá. Todo en la casa parece impecable como recuerda, pero no puede evitar escalofriarse porque había evitado pensar en esto.
Su madre se ha quedado en el hogar por 5 años.
El mismo hogar que vio torturas, que tuvo psicópatas dentro y que había denigrado tanto a la familia.
¿Cuántas veces pensó en esto?
Sabe que no habría podido ayudar, la sentencia quedo clara que nadie podría mandar información a la mansión aparte de los aurores o el propio ministerio.
Aun así.
Siente que debió hacer algo.
Algo, lo que sea, cualquier cosa.
—¿Abuela? —pregunta Scorpius, haciendo que Draco salga de su ensoñación volteando a ver a Scorpius nervioso, Percy parecía dudar, pero tenía una mirada casi esperanzadora.
Talvez debería pedirle que fuera a jugar con Scorpius fuera.
Darles un tiempo.
¿Para qué?
No está seguro.
—Scorpius—susurra la voz de su madre sorprendiéndolo un momento, voltea a verla y aunque sus ojos no brillan, tiene una sonrisa amable cuando ve al niño acercarse.
Quien parece envalentonado ahora que le han dicho su nombre, como si lo conocieran.
Draco mira confundido a Percy, que se encoge de hombros igual de confundido.
—¿Eres mi abuela? ¿Verdad? —el niño al menos no se estampa contra ella, solamente se pone de pie a su lado en el sofá viéndola curiosa—siempre supe que tenía dos abuelas, pero abuela Sally me dijo que mis abuelos por parte de mamá no suelen querer nietos—era curioso cómo, aunque era tan pequeño había entendido de forma simple que Percy no era su padre biológico, hijos de Atenea tenía que ser.
Eso no evito que siguiera llamándolo papá y Percy casi llora de emoción por eso.
Sally también, que estaba acostumbrada a ser tratada como abuela por el niño y Estelle que decía ser la mejor tía/hermana del mundo para Scorpius.
—Pero papá Draco siempre habla de ti, dice que eres bonita, creo que eres muy bonita—dice el niño con una sonrisa infantil emocionada.
Silencio.
Se pregunta si debería alejar a Scorpius, duda que su madre le haga daño, pero no parece estar muy bien mentalmente ahora mismo.
Contra todo pronóstico, esta levanta una mano dudosa para acariciar la cabellera de su hijo, que sonríe emocionado por el tacto.
Scorpius amaba demasiado los mimos.
—Te pareces mucho a Draco—hay cariño en su voz, uno leve que hace a Scorpius sonreír emocionado.
—Te trajimos regalos, papá Percy dijo que ocupaba comprar regalos para que lo quisieras, tiene miedo que no lo quieras, pero papá Percy es asombroso—antes que termine de hablar Percy lo sujeta entre sus brazos luciendo abochornado, el niño se ríe y ambos se excusan para ir a buscarlos en la camioneta y tener una charla de hombre a hombre.
Draco mira a su madre que intenta lucir más animada, pero parece cansada.
Entonces cuando le da una caricia en su rostro, suave sobre su mejilla, Draco vuelve abrazarla y tal vez llora un poco.
Debería ser fuerte.
Pero no puede.
Porque es su madre.
Y la había extrañado.
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Narcisa tiene momentos de vacío donde no habla, usualmente solo cuando alguien lo señala o Scorpius llama su nombre es que ella regresa. Se pregunta donde se ira todo ese tiempo, pero no quiere presionar. Twinky el elfo doméstico, el único en la casa por ahora saluda amablemente a Draco y cuando conoce a Scorpius parece emocionada de al fin conocerlo. Draco aprovecha que Percy está haciendo volar a Scorpius y su madre le está prestando atención con el chal que han traído sobre sus hombros, para poder preguntarle al elfo.
Este lo lleva al árbol familiar de la familia Malfoy en la pared del estudio de su padre.
—La señora Narcisa para mucho tiempo aquí, un día el árbol se ilumino y lo supimos—explica Twinky con emoción en su voz.
Draco se queda paralizado cuando lo ve.
No hay pareja a su lado, pero debajo de él, el nombre de Scorpius está grabado en el árbol milenario de su familia.
Aunque parece un poco claro por donde pasa sus dedos, está ahí, Scorpius es un Malfoy después de todo.
¿Como?
Había dudado, nunca pensó seriamente en eso, pero dado que Atenea era un olimpo, pensó que tal vez no aparecería aquí. Pero sorprendentemente la magia parece ser más poderosa de lo que espero. No puede sentir nada claro está, la magia que estaba dentro de su ser y que reconocía de cuando era joven, ya no está aquí.
Solo un vacío.
No siente realmente calor como una vez lo hizo.
—La señora Narcisa viene aquí todos los días desde entonces, siempre se preguntó cómo sería el heredero Scorpius—afirma Twinky algo triste y Draco asiente entendiendo.
Si.
Es un pensamiento triste, pero a la vez realmente conmovedor.
Cuando regresa a la sala de estar, Narcisa parece estar disfrutando de una historia que le cuenta Scorpius emocionado a su lado. Habla sobre sus amigos en nueva roma, sobre los amigos de papá Percy y de Lavender que suele leerle libros cuando va a la tienda.
Habla como un niño feliz lleno de vida.
La cena esa noche es algo silenciosa, Scorpius parece algo cansado del viaje, aunque el niño parece feliz por Twinky que le da un postre. El niño asegura que nunca ha visto una criatura como esta y comienza a seguirle divertido, el elfo domestico quien también había ayudado a criar a Draco no parece tener problemas con este.
En la noche los tres terminan en su antigua habitación, Scorpius se duerme rápidamente luego de un baño y un día lleno de emociones. Percy por otro lado está sentado en la cama viendo al niño dormir, Draco no deja de moverse inquieto, su madre se fue a dormir, pero sigue nervioso de que algo malo le pase en esa situación.
Percy tiene que arrastrarlo a su regazo para que se tranquilice.
—Todo va estar bien cariño—dice Percy con voz suave mientras acaricia su cabellera.
Lo duda.
La vida nunca ha sido fácil para ninguno de ellos y duda que comience a ser fácil ahora, se deja guiar por las manos suaves de Percy sobre su cabello, queriendo pensar que tal vez tiene una posibilidad para que no todo se vaya a la mierda por una vez.
Percy lo besa en los labios y todo parece perder importancia cuando lo hace.
Puede ser un idiota.
Pero Percy Jackson es un idiota que besa bien.
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Espera tener al menos un día para poder hacer algo con su madre, pero Pansy Parkinson no es de la clase de chicas que le da un día para tranquilizarse. Percy asegura que tiene todo cubierto con su madre, aunque en general es Percy intentando hacer que Scorpius no salte al lago mientras Narcisa camina en silencio con ellos; Draco ha hecho un buen trabajo cepillando su larga cabellera en lugar de Twinky. No le ha preguntado a su madre sobre salir de los terrenos Malfoy donde ha estado encerrada por 5 años, pero tiene la leve sospecha que no es algo que ella quiera, por lo que no lo menciona.
Por ahora.
Pansy se presenta en su casa, su cabello es más largo, su cuerpo el de una mujer y no una niña, ojos que parecen flameantes de ira.
Que se evaporan cuando ve a lo lejos a Scorpius.
Hay una larga charla, la chica quiere golpearlo, antes que puedan sentarse en una mesa en el jardín. No le dice toda la historia, una parte de él queriendo mantener lo más posible los panteones separados; una petición de Percy que no duda en aceptar. Que Lavender sepa sobre ellos indica que son más amigos de lo que suponía, pero no quiere que sus amigos sepan la verdad, al menos no por ahora.
Tiene mucho que trabajar antes de pensar en eso.
Su madre, por ejemplo, es su prioridad.
—Una cosa es no querer enviarme una carta, pero otra muy diferente es ocultarme un hijo. Maldita sea Draco, aun pensaba que sería tu matrimonio de tapadera cuando volvieras—dice Pansy con un puchero que parece casi divertido.
Recordaba mucho como se veía en Hogwarts, la chica que siempre estaba a su lado intentando sacarle el mayor beneficio posible (como Draco hizo con ella) y que de alguna forma terminaron siendo amigos.
Los padres de Pansy también apoyaron a Voldemort, aunque no tanto como los suyos, por lo cual está claro que aparte de un poco de alejamiento social, ella no le iría tan mal como Draco. Ambos hicieron muchas bromas de niños sobre el hecho de casarse mayores, incluso cuando Pansy sabía muy bien que Draco no estaba interesado en las niñas.
No parecía importarle.
En ese entonces a Draco tampoco.
Casarse con una amiga no había sido un mal pensamiento.
—Scorpius no fue algo planeado—
—Pensé que no te gustaban las niñas, espera, fuiste tú el que cargo con este, no es raro…pero sin magia…—la chica parece pensativa y Draco suspira.
Sabe que no es intencional, pero el recuerdo de su no magia es algo que no le sienta bien todavía. Mueve su pie sin decirle mucho al nacimiento de su hijo a Pansy, aparte de los amigos de Percy, duda que alguien entienda realmente sobre tener un hijo con un olimpo. No sería algo totalmente nuevo en su mundo, pero Scorpius lo que menos ocupa es esa clase de atención.
Merece tener una buena vida.
Tanto como Draco pueda darla.
—Solamente soy el padre, la madre de Scorpius…no está en la imagen—
—Y ahora tienes un lindo novio, que siento decírtelo, demuestra claramente tus gustos, ese chico de Durmstrang que te gustaba también se parecía a tú sabes quién—
Draco sonríe a duras penas contra su taza de té, aunque muchos usarían el "tu-sabes-quien" para referirse a Voldemort, Pansy y sus cercanos habían comenzado a utilizarlo en broma para referirse a Harry Potter cuando era notorio el interés poco sano de Draco en este.
Una vieja broma.
Hace tanto tiempo.
—Percy es bueno, mucho más de lo que merezco—admite Draco antes de ver a Pansy que tiene una expresión que grita: "deberías apreciarte más".
Que entiende.
No solía ser así, Draco solía estar en la cima del mundo y dominarlo todo con una confianza inquebrantable, pero supone que la edad y muchas situaciones difíciles, quiebran la confianza de cualquiera de tal forma que apenas puede sujetarse.
A veces es como si le faltara el aire.
Percy y Scorpius ayudaron a sanar la herida, pero sabe que aún falta mucho para estar bien.
—¿Es bueno en la cama? —pregunta Pansy claramente lista para un chisme jugoso y queriendo aminorar el ambiente.
Le da una mirada un poco cansada, pero una sonrisa leve.
—Bastante decente debo admitir—responde sin preocuparse mucho al respecto, mientras Pansy comienza a elogiarlo por tener alguien así.
Es fácil.
Retomar esto, las charlas, los chismes que Pansy habla sobre magos poco importantes de otros países. Habla sobre Blaise en medio de Italia y que está esperando saber de él, habla un poco sobre Theo que está ahora en Francia, no toca el tema de Gregory el cual se había alejado del mundo mágico o comenta nada sobre Vincent.
A veces Draco aun escucha sus gritos en sueños.
Tampoco habla de Millicent, pero comenta un poco sobre los Greengrass y la charla mundana hace que Draco se sienta cómodo por unos momentos.
Fingiendo.
Que no es un repudiado, que su magia no fue sellada, que ha vivido 5 años lejos del mundo de los magos.
Porque así es más fácil.
Pansy está comentando sobre su reciente amistad con Padma Patil, sobre cómo hay rumores del trio de oro que parece haber estado buscando información sobre Draco, cuando Percy llega con Scorpius. La distracción es apreciada, Pansy claramente toma la indirecta de lo poco que quiere hablar del tema ya que el resto de la tarde no vuelve a mencionarlo. Percy por otro lado los obliga a ir al lago, mientras ríe con Pansy cómodamente sobre cosas que Draco no le gustan, ya que están molestando su forma de pasar tanto tiempo frente al espejo para revisar su reflejo.
Su madre esta tranquilamente viendo el lago y Draco se une, mientras Percy logra arrojar a Scorpius al agua entre risas.
Pansy no se une, pero les da espacio a Draco y su madre.
La ve sentada en el lago con sus piernas dentro, mientras escucha a Scorpius hablar durante al menos 15 minutos sobre que es un Pokémon de agua.
—No dice nada sobre que es muggle—habla en voz alta sin haber notado la falta de reacción de su amiga al tema que técnicamente no ha dicho que Percy no es un mago.
Tal vez asume que es uno.
No ayuda mucho que Percy usara un poco de sus poderes de agua para hacer reír a Scorpius, tal vez todos piensan que es un nacido de muggles, ni idea. Solamente vigila que Pansy no diga nada a Scorpius por sus temas muggles.
Nunca sucede.
Por suerte.
Quiere preguntarle, pero hay tantas risas a lo lejos que no puede evitar no hacerlo, su madre comienza a jugar con su cabello sin que lo sepa. Parece distante cuando comienza a trenzarlo como cuando era pequeño y tenía el cabello largo, antes que su padre decidiera cortarlo porque estaba notando que Draco no se comportaba bien a veces.
Inclinaciones que había que corregir, las llamo.
No funciono muy bien.
Pansy le dijo antes de irse esa noche, que si perdía comunicación, lo arrastraría por los pies donde fuera que lo encontrara.
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Draco se encuentra muy tenso, sabe que tienen pocos días, así que su cuerpo comienza a volverse tenso sin saber cómo hablar con su madre. Percy solamente tiene un permiso de trabajo de dos semanas, así que el tiempo está en su contra. Scorpius parece encantado con conocer la mansión, sobre la historia de su padre, sin saber qué hace tiempo aquí mismo habían torturado a personas inocentes por creencias que no importaban ahora. Su madre parece brillar un poco más cada día al lado de Scorpius y teme que cuando le haga la propuesta que piensa, esto caiga nuevamente en alguna especie de depresión que sabe que tiene.
Percy le intenta tranquilizar.
Pero luego del cuarto día en la mansión y con Scorpius durmiendo profundamente luego de un día de exploración de los bosques a su alrededor.
Draco se rompe.
Había lanzado a Percy sobre la cama apenas cerraron la puerta y comenzó a besarlo con hambre sobre su regazo. Percy parece confundido por al menos un segundo antes de regresarle el beso con hambre, sujetando su trasero con firmeza antes de someterlos debajo de su cuerpo sobre la cama.
Era demasiado demandante sobre la cama y le gustaba tomar el control.
Draco le gustaba luchar por este en ocasiones como ahora, donde estaba desesperado, ocupaba algo y lo ocupaba ya.
—Tan necesitado—musita este contra su cuello, mientras Draco sigue luchando con la estúpida camiseta del chico.
Tiene demasiada ropa.
Ocupa que lo follen ahora mismo, ocupa que logren revolverle los pensamientos para que pueda pensar claramente luego de un buen orgasmo.
Cuando logra quitarle la camisa a su novio, suspira triunfante antes de tocar cada una de las cicatrices que el chico tiene mientras se siguen besando.
No había pensado sobre la idea de tener sexo con Percy sobre su vieja habitación de la infancia, supone que muchas cosas pueden ser cosas que no espera. Percy y Scorpius eran algo que nunca había esperado y que realmente fueron una sorpresa cuando finalmente los tuvo.
—Ocupo no pensar en nada solo unos minutos—dice Draco un poco gruñón mientras se apresura a desatar los estúpidos botones del pantalón de su novio.
Este lo deja tomar momentáneamente el control, sabe que es cuestión de tiempo antes que vuelva a ser quien lidere. Draco solamente disfruta cuando ve el miembro de su novio fuera de su ropa, tiene una extraña obsesión con este, no es tan largo como el de Draco, pero es grueso y cuando esta dentro de él, a veces siente como si fuera a ser roto por la mitad.
Lo lame con perversa diversión al ver a Percy tensarse mientras sujeta su cabello con fuerza, como si quisiera que fuera despacio.
No lo hace.
Es difícil.
El sabor es algo salado, un poco acido mientras lame las venas de su novio, lo acaricia casi reverentemente mientras toca sus bolas para hacer sentir bien a su novio. Sabe donde tocar para emocionarlo, tiene cuidado con sus dientes detrás de sus labios cuando comienza a ingresarlo a su boca y gime cuando se siente lleno.
Al menos de la boca.
Su trasero aun se encuentra tristemente vacío, piensa mientras cierra los ojos escuchando los gemidos de Percy.
Maldita sea no tiene un hechizo silenciador, porque no tiene magia, pero espera que su madre al otro lado del pasillo, no escuche.
Tampoco es que piense detenerse ahora mismo.
—Realmente…eres otra…cosa fuera…de este mundo—las palabras de Percy vienen entre bocanadas de aire, que hacen que Draco abra los ojos para levantar la mirada.
Ve al chico contenerse, claramente sus pupilas dilatadas y su leve movimiento de cadera dicen lo mucho que quiere follarle la boca. Aunque la ultima vez casi le desmonta la quijada, desde entonces este siempre parece intentar hacerlo un poco más suave.
Estaba disfrutando mucho, por lo cual cuando Percy se retira abruptamente, ignorando la saliva que cae de sus labios le da una mala mirada a su novio. Este le da una mirada de disculpas antes de sujetarlo por las axilas y arrojarlo a su lado en la cama, intenta levantarse pero el peso de su novio besando sus labios lo detiene.
Su novio gime al sentir el sabor de sus labios, Draco se apresura a llevar sus manos al cabello del chico para que no se aleje.
Percy ama que le acaricien el cabello.
Mucho tal vez.
—Maldito desgraciado—gruñe Draco cuando siente la mordida de Percy sobre su hombro, tan duro que esta seguro no solo le ha dejado una marca, también debe haberle sacado un poco de sangre.
La risa cantarina de Percy hace que voltee a verlo mal, antes de notar que efectivamente hay sangre saliendo por su hombro, pero apenas perceptiva para ser peligrosa. Su piel es demasiado blanca, cualquier toque con un poco de fuerza podría dejarle una marca sin problema.
Su mirada no parece impresionada ante la sonrisa un poco feroz de su novio.
—Me gusta dejarte marcado—
—Casi me arrancas un pedazo de piel—
—Tan mandón para alguien que me abre las piernas—
—Apúrate a meterla Jackson o juro que dormirás con los pavo reales—
Hay más risas de parte de Percy cuando lo desviste, extremadamente lento que roza con el limite de su paciencia con su novio. Va a golpearlo con la almohada, pero deja de pensar hacerlo cuando su novio comienza a estirarlo. Es incomodo no tener magia, no poder hacer hechizos que lo preparen que saben que existen y que puedan limpiarlo. Curiosamente su novio ha aprendido a usar el agua que controla a voluntad de una forma muy similar.
Lo llamo pervertido la primera vez que lo hicieron con ese método, Percy lo contradijo cuando lo llamo practico.
Para Draco sigue siendo un poco pervertido en realidad.
Deja de pensar cuando sin estirarlo lo suficiente, Percy se adentra de golpe en él, de tal forma que su espalda se arquea y apenas puede contener el grito mordiéndose el labio. Es demasiado grueso y llena cada espacio en su interior de tal forma que quema al tiempo que lo hace quedar sin aire. Siente que ha llegado a sus pulmones, aunque claramente no es posible.
Toma unos momentos recomponerse, su interior ordeñando a su pareja para que no salga y seria terriblemente vergonzoso, si no fuera porque Percy lame su labio con un poco de sangre cual animal.
Le pellizca un pezon a su pareja, este chilla indignado.
—Eso duele—
—A mí también bruto—
—Lo siento, llevaba gran parte del día queriendo estar dentro de ti—admite el chico con una sonrisa algo apenada antes de besar su mejilla más suavemente.
Una vez dentro de él, Percy puede controlarse mejor, lo cual es patético, porque ahora es Draco quien es un manojo de temblores entre los brazos de su amante. Todo se siente que quema por dentro, pero al mismo tiempo al sentirse tan lleno como si fuera partido en dos, también siente una sensación de paz y calma a todo su alrededor.
Nada más importa ahora mismo, piensa besando los labios de su novio que lo acepta y regresa con mayor intensidad.
Es un poco adictivo la verdad.
Draco había sido un adolescente que pudo darse el lujo de experimentar un poco por su cuenta, pero luego de sexto año, todo se había ido por el basurero, solamente importaba mantener a sus padres con vida y lo que hiciera en medio no parecía tener importancia. Luego cuando todo termino, simplemente había sido desechado, así que las hormonas quedan un poco de largo cuando tienes un hijo del cual preocuparte.
Pero Percy.
Tenía un cuerpo esquicito.
Lo hizo sentir vivo, como si nada más importara y la manera en que este no dejaba de morder su clavícula le estaba haciendo muy difícil contenerse. No quería correrse solamente porque este pudo meterlo dentro de él, era un poco vergonzoso que pasara, así que ambos siempre estaban luchando por ver quien podría durar más.
Una especie de reto.
Draco ama los retos.
—Tan apretado, me estas volviendo loco—gruñe Percy divertido contra su oído antes de morderlo levemente y eso le provocan escalofríos en todo el cuerpo.
Maldito Percy Jackson por tener esta clase de poder sobre él.
Muerde su labio con fuerza cuando este comienza a moverse, le ha dado tiempo suficiente para aclimatarse y aún sigue siendo terriblemente paciente, pero aunque lento, hay una dureza en cada embestida que hace que los dedos de sus pies se arqueen. Se sujeta con fuerza de los hombros de este para poder contener sus sonidos lo más posible.
Siempre ha tenido que ser silencioso, o al menos hasta que logran conseguir una niñera competente, para que Percy pueda follarlo como quiere.
Muchas veces de forma bastante frenética contra la pared, algo que ha descubierto es la enorme resistencia de un semidios, que no se compara a nada que hubiera visto antes; más veces de las que le gustaría admitir simplemente se rindió en seguirle el ritmo.
Odia perder.
Bueno.
No odia perder en esto.
—Tan silencioso—dice en medio de las embestidas, lo que apenas le da la posición para poder pensar que esta diciendo, antes que deba morder con más fuerza el labio.
Porque no sabe si iba a gritar o gemir cual criatura y hay un limite de sonido que debe hacer.
Intenta buscar a tientas una almohada esperando que pueda contener el sonido, pero Percy sujeta su muñeca sobre su cabeza, antes de usar su otra mano para poder levantar una de sus piernas para poder llegar incluso más profundo.
Una maldición y gemido salen de su boca.
No siente aire.
Sus ojos se llenan de lagrimas antes de tener que recibir la boca hambrienta de Percy, que no deja de sujetar su muslo con fuerza, mientras sigue empujando cada vez más adentro. Puede sentir sus bolas golpeando contra su trasero al igual que sus muslos, esta tan adentro que siente que se va a derretir a su alrededor.
Nada importa ahora mismo.
Se suelta del agarre para sujetar las mejillas de su amante queriendo devorarlo, puede sentir la sonrisa de este contra sus labios mientras ayuda a levantar más sus rodillas esperando llegar aun más profundo que antes.
Siente que lo hace.
No puede más que sentirlo en todos lados.
—Amo tus sonidos—susurra contra su mejilla mientras aumenta de ritmo cada embestida, más profundo, más adentro, cada uno de sus salidas tocando juguetonamente sobre su próstata dándole descargas de energía.
Joder.
No quiere correrse tan pronto.
Los dedos de Percy queman sobre su piel fría, pero parece que cada uno sobre él oprime tan fuerte que van a quedarle marcas al día siguiente que este iba a admirar. Cuando su pareja levanta la mirada, apenas si distingue algo de color en sus ojos, solamente el negro de sus pupilas dilatadas, la especie de reverencia en cada uno de sus ojos que deja a Draco sin aire.
O tal vez sea porque tiene la polla de Percy casi hasta sus pulmones.
Así se siente.
Maldice otra vez cuando Percy muerde su pecho, le da una mala mirada, antes de gruñir en busca de aire porque este sigue embistiendo cada que intenta decir algo.
Lo hace apropósito.
—No me mires así, tienes unos pechos muy bonitos—dice Percy divertido pasando su lengua de forma provocativa al lado de su pezón.
No.
No tienes pectorales abundantes, en general Percy es quien tiene mejor cuerpo que Draco, pero este disfruta su torso delgado y sabe que sus pezones son un poco más sensibles de lo normal, por lo que pasaría mucho tiempo jugando con ellos cuando podía.
Intenta empujarlo, pero este detiene su mano para besarla antes de empujar un poco duro.
Deja caer su cabeza hacía atrás, ni siquiera han tocado su polla y siente que va a correrse pronto, odia que Percy lo haga venirse sin tocarlo, es un poco molesto; pero ahora mismo con este besando su cuello, embistiéndolo mientras su mano juega con uno de sus pezones.
Intenta jugar con trampa también apretando el trasero.
Escucha a Percy sisear al sentirse más comprimido en su interior.
Ambos intercambian una mirada acalorada, antes de volver a sentir la boca de Percy contra la suya, no ocupa más que unas pocas embestidas más, antes de sentirse que se corre sobre su pecho. Apenas si le da importancia, porque su interior se vuelve demasiado cálido cuando su pareja explota dentro, sujeta sus piernas débiles contra las caderas del chico queriendo ordeñarlo por completo, porque se siente demasiado bien.
Todo parece dar vueltas, todo parece un lugar mucho mejor, un mundo donde no duele vivir.
Su cuerpo explota en cada parte, cada terminación nerviosa se derrite de placer en medio del beso y jugando con el cabello de su novio apenas si tiene energías para moverse. Pero Percy sigue moviéndose por dentro, aun luego de haberse corrido, porque ama sentirse dentro de él y aunque esta demasiado sensible, se siente tan bien.
Se ríe cuando este aprieta su trasero, sabe que es la parte favorita de su novio cuando tienen sexo.
Si no hubiera querido adelantar las cosas, sabe que Percy disfruta de comer su trasero antes de tener sexo, pero hoy ocupaba esto, un revolcón que confundiera sus pensamientos y dejara todo relajado su cuerpo.
—Tan bonito—dice Percy con voz jadeante, demasiado sudoroso sin importarle que el esperma de Draco golpeo también parte de su vientre y pecho.
No se sorprende cuando este toma sus piernas para colocarlas sobre sus hombros, aunque se siente exhausto y satisfecho, sabe que su novio no se conformaría con tan poco.
—Sabes una vez no está mal por una noche—habla con voz relajada y un poco juguetona por el rostro escandalizado de este.
—Blasfemia, tener tu cuerpo solo una vez, no, me reusó—niega el chico antes de acercarse para besar su parpado con ternura.
Casi lo convence, si no lo sintiera volverse duro otra vez, aunque no sabe si alguna vez se aflojo para iniciar. Le da una mirada de cariñosa exasperación, antes de gemir cuando este lo levanta un poco más de la cadera, su próstata estimulada da una especie de rayo de dolor y placer.
—Ten cuidado—
—Lo siento, es que es difícil contenerse—habla Percy besando su tobillo, antes de volver a iniciar el vaivén con un poco de suavidad.
Draco esta sobre estimulado, sujeta las sábanas a su alrededor gimoteando incomodo antes de suspirar de placer porque se siente lleno, puede sentir un poco de esperma aun salir de su interior por cada embestida y la cama debe estar hecha un desastre.
No importa.
No cuando Percy Jackson te ve de esa manera.
Entonces, solamente sonríe haciendo que Percy se vea más emocionado.
Que la noche continue.
Continuara…
Algunas personas me comentaron sobre lo triste que era no haber visto la primera vez de Draco y Percy.
Entonces nació este capitulo xD
