Capítulo 10
RP

Regresé a mi oficina, todavía en shock por lo que mi madre acababa de contarme. Miré por la ventana mientras el cielo se oscurecía y apreté los puños sin darme cuenta.

No quería admitirlo, pero... creo que le debo una disculpa.

Poco a poco, empezaba a comprender los motivos de mi yo del futuro. Según las historias que me habían contado sobre él, en su mundo ninguno de nuestros amigos había sobrevivido al ataque de los androides. Solo quedaban mi madre y él.

Si yo estuviera en su lugar, ¿qué haría?

Cerré los ojos y traté de calmar mi mente. Visualicé los rostros de mis amigos, de mis padres, de Bra... y de ella. Airi. Su imagen resaltó sobre todas las demás. En mi mente, sonreía con esa expresión que siempre me desarmaba. Pero, poco a poco, la oscuridad comenzó a envolverla.

—¡No, Ai, tú no! —exclamé, abriendo los ojos de golpe.

Y entonces, la escuché.

"Espero que no llegues tarde..."

Su voz resonó clara en mi mente, como si estuviera justo frente a mí.

No lo haré.

—-

Me quité el saco y los zapatos. Desde la entrada, escuché el agua de la regadera corriendo. Me dirigí al baño y abrí la puerta sin dudar. El vapor nublaba mi vista, pero su silueta era inconfundible.

Sin decir nada, entré y la abracé con firmeza, sintiendo el calor del agua mezclarse con el suyo.

No habían pasado muchos días, pero sinceramente me parecieron una eternidad sin ella.

Ai se giró lentamente hasta quedar frente a mí.

¿Qué haces? Estás empapado—sonrió con suavidad.

Nuestros ojos se encontraron. Las gotas de agua resbalaban por su piel y su respiración era tranquila, pero su mirada... su mirada lo decía todo. Con delicadeza, tomé su rostro entre mis manos y junté mi frente con la suya.

—Me alegra tanto que estés bien... —murmuré, sintiendo cómo mi pecho se contraía con cada palabra.

Me alegra estar de vuelta.—

Ai colocó sus manos sobre las mías y se acercó lentamente. Cuando sus labios rozaron los míos, no dudé ni un segundo. Nos fundimos en un beso pausado, como si necesitáramos confirmar que el otro estaba realmente allí.

Deslicé mis manos por su espalda, sintiendo el calor de su piel bajo el agua que seguía cayendo sobre nosotros. Ella enredó los dedos en mi cabello, profundizando el beso.

El vapor llenaba el espacio, envolviéndonos en su calor. La distancia entre nosotros se desvanecía.

Ai se recostó en mi pecho. Aún podía sentir mi corazón latir con fuerza, aunque poco a poco volvía a su ritmo normal. Deslicé los dedos por su espalda con suavidad.

Se incorporó ligeramente y me besó, antes de girarse y recostarse de lado. Me acomodé frente a ella.

—¿Estás cansada? —pregunté.

¿Tú no?—respondió con una leve sonrisa.

—Tal vez... solo un poco —dije, soltando una pequeña risa.

Deslicé un mechón de su cabello detrás de su oreja.

¿Qué sucede?— dijo, sabía que no podía ocultarle nada.

Me giré, fijando la vista en el techo. Mi mente repasó los últimos días, cada decisión, cada error.

—No sé si hubiera podido perdonarme si algo más te hubiera sucedido...

Sentí su mano en mi mejilla. Me obligó a girar el rostro para mirarla.

Fue un accidente.Ni siquiera Mirai sabía lo que había dentro de las cápsulas.—

Fruncí el ceño.

—¿Mirai?

Es el apodo que le di a Trunks del futuro—explicó.

—Mirai significa "futuro" —murmuré.

Exactamente de donde viene—asintió.

—Es adecuado, supongo... —Desvié la mirada—. Tal vez eso es lo que más me molesta. Yo lo provoqué... Entiendo que somos distintos, pero al final, somos la misma persona.

Sentí cómo mi expresión se endurecía al recordar la conversación con mi madre.

—Dime... mientras estaban en el Templo Sagrado... ¿te habló sobre mi madre en el futuro?—

Airi se incorporó, cubriéndose con la sábana, y se sentó a mi lado.

No... no hablamos sobre el futuro.—

Mi cuerpo se tensó.

—Ella... —bajé la mirada, sintiendo un nudo en la garganta—. Ella... falleció en su línea de tiempo.

Airi no respondió de inmediato. Luego, con suavidad, dijo:

Lo lamento mucho...—

Respiré hondo, intentando mantener la compostura.

—Mi madre me lo contó después de asegurarse de que todo estuviera en orden en el Templo Sagrado. Pero no puedo evitar pensar en qué hubiera pasado si... si tú no hubieras despertado...

Sacudí la cabeza y hundí el rostro en mis manos.

Ai se movió hasta quedar frente a mí, todavía envuelta en la sábana. Sentí su calor cuando apoyé la frente en su abdomen y la rodeé con los brazos, aferrándome a ella como si fuera lo único que me anclara a la realidad.

Ella pasó los dedos por mi cabello y me tranquilicé de inmediato.

—Todo está bien ahora...—susurró.

Cerré los ojos y la abracé aún con más fuerza.

La alarma del móvil sonó a las 4:30 a.m. Estiré la mano hasta encontrar el aparato y, en cuanto la pantalla se iluminó, la luz me cegó momentáneamente. Silencié la alarma con un suspiro. A mi lado, Ai ni siquiera se movió.

Aprovechando la tenue iluminación del móvil, me levanté con cuidado y caminé hasta el armario. Saqué un traje, una camisa y una corbata antes de salir de la habitación.

Después de una ducha rápida y un café que apenas tuve tiempo de saborear, miré la hora: 5:00 a.m. Ya tenía una decena de llamadas y mensajes sin responder.

—Va a ser un día largo —murmuré.

Escribí una nota rápida y la dejé en la mesa antes de salir. Revisaba los mensajes mientras caminaba hacia el ascensor. Otra vez los medios estaban causando problemas.

Antes de que pudiera abrir el primer correo, la pantalla se iluminó con una llamada entrante. Goten. Suspiré y contesté.

—Briefs...

Creo que tenemos un pequeño problema, Trunks. ¿Vas a llegar pronto a la oficina?—su voz sonaba tranquila, pero conocía ese tono. Algo serio estaba ocurriendo.

Apreté el puente de mi nariz.

—Estoy en camino. ¿Cuán grande es el problema?

No lo suficiente como para que canceles el segundo café, pero lo bastante molesto como para arruinarte la mañana.—

—-

Atravesé las puertas de cristal de la Corporación y, como cada día, Mai estaba en recepción, concentrada en algunas anotaciones. Me habría gustado detenerme a hablar con ella, agradecerle como se debía por su idea el día del accidente... pero esa mañana, el tiempo no estaba de mi lado.

Le di los buenos días con un ligero asentimiento y seguí mi camino sin esperar respuesta. Apenas crucé el vestíbulo, el zumbido de mi móvil me obligó a bajar la mirada.

Goten: Sala de conferencias principal.

Suspiré y apreté el paso hacia el ascensor. Fuera lo que fuera, no podía ser bueno.

Abrí la puerta de la sala y, para mi sorpresa, Goten no estaba solo. Donna, como siempre, estaba presente, con su porte impecable y su expresión de 'esto va a ser divertido para nadie'. Junto a ella, un equipo de al menos diez personas trabajaba frenéticamente.

Apenas puse un pie dentro, Donna se acercó y me ofreció un vaso desechable con café. No tuvo que decir ni una palabra. Sabía lo que significaba.

Me acerqué a la mesa mientras Goten seguía absorto en los documentos que tenía en mano. Los demás tecleaban frenéticamente en sus portátiles, intercambiaban papeles y atendían llamadas sin pausa.

—¿Qué tenemos aquí? —pregunté.

Goten alzó la vista, al igual que el resto del equipo. En cuanto registraron mi presencia, todos se pusieron de pie en un movimiento sincronizado y me dedicaron una rápida reverencia. Incluso la joven que estaba junto a Goten siguió el protocolo antes de hablar.

Señor Briefs, mucho gusto—dijo con tono profesional—.Mi nombre es Asahi Sakura, soy la encargada de comunicación, mercadotecnia y relaciones públicas de la empresa.—

Mucho gusto —dije, tomando el folder que me había presentado.— Así que relaciones públicas... debo prepararme para lo peor, ¿cierto?—

La señorita Asahi esbozó una sonrisa diplomática.

Bueno, señor Briefs, eso dependerá de usted.—

Revisé el contenido. Fotografías de Ai y mías impresas en papel grueso, a todo color, claramente tomadas sin nuestro consentimiento.

—¿Puedo preguntar de dónde salieron estas fotos? —inquirí, manteniendo la compostura, aunque ya podía sentir la incomodidad asentándose en mi pecho.

Han estado circulando en redes sociales, foros y sitios web de entretenimiento—explicó Asahi, con una expresión de disculpa.

Asentí. Genial. Justo lo que necesitábamos.

Pasé la primera foto. Estábamos en mi yate. Ai llevaba un bikini negro y yo unos shorts de baño azul marino. Ambos con gafas de sol. En una mano, sostenía una copa de champán; la otra reposaba en su trasero. Ella rodeaba mi cuello con una mano mientras sostenía una copa vacía con la otra. Su boca estaba peligrosamente cerca de mi oreja, y su mano libre... bueno, digamos que la imagen no dejaba mucho a la imaginación.

Suspiré y pasé a la siguiente.

En esta, el cambio era mínimo. Ahora sus brazos estaban completamente alrededor de mi cuello y yo la sostenía por la cintura mientras nos besábamos.

Pasé a la tercera fotografía.

Nos habíamos separado, y solo se veía una parte de ella, ya que había decidido entrar nuevamente al yate. Yo estaba de pie, bebiendo de la copa, con el brazo derecho extendido hacia la cámara, mostrando el dedo medio como una señal obscena.

La siguiente foto fue aún más comprometida. Al verla, sentí cómo la sangre se me helaba.

Era lo que se podría considerar una selfie. Yo estaba acostado, y Airi estaba sobre mí, a la altura de mi pelvis. Su torso estaba completamente descubierto, y una de mis manos reposaba sobre uno de sus pechos. La foto había sido tomada desde un ángulo elevado, dejando ver que ambos aún teníamos puesta la parte baja de nuestro atuendo de baño.

Un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo. Miré la fotografía varias veces, tratando de procesarlo, pero no podía.

—¿Cómo obtuvieron esta última fotografía? —pregunté, con la voz más grave de lo que esperaba. El malestar crecía, pero lo que sentía era más que incomodidad. Era pánico. Esa foto la había tomado Airi con MI teléfono móvil. ¿Cómo podía alguien más tenerla?

Señor Briefs, la cuarta fotografía fue enviada directamente por correo postal, sin remitente—explicó la señorita Asahi, casi con pesar—.La buscamos en la red, pero no la encontramos. Sin embargo, el canal de noticias posee una copia física. Ya nos lo han hecho saber. Pretenden mencionar las cuatro fotos en su horario matutino.—

Mi respiración se entrecortó. No podía creerlo.

—¿Qué más? —musité, como si las palabras no pudieran salir con normalidad.

El canal de noticias quiere negociar una noticia por otra—dijo uno de los miembros del equipo de Asahi.

—Estoy escuchando —respondí, ya con un nudo en el estómago.

Ellos dicen que tienen información sobre lo que realmente pasó hace unos días en la compañía... el accidente radioactivo—reveló el miembro del equipo.

El golpe fue inmediato. No solo la imagen, sino ahora esto. Mi mente comenzaba a desbordarse.

—¿QUÉ? —grité, incapaz de contener la frustración y el pánico.

La nota dice lo siguiente...—el miembro del equipo comenzó a leer, y lo escuché en silencio, pero clarametne podía escuchar mi corazón palpitar rápidamente.

"En un sorprendente giro de los acontecimientos, nuevos detalles han salido a la luz sobre el "benigno" accidente radioactivo que conmocionó a nuestra ciudad recientemente. Contrario a las declaraciones iniciales de las autoridades, una fuente confiable y cercana a los hechos revela que el incidente no fue el resultado de un error humano en el equipo médico, como se había afirmado previamente. En cambio, según esta fuente, el incidente se atribuye a un objeto de origen desconocido que habría llegado a manos de Airi Son, la respetada científica miembro de la Corporación Cápsula. Los detalles exactos sobre la naturaleza de este objeto no han sido confirmados, pero según la fuente, su contenido podría haber desencadenado la serie de eventos que llevaron al accidente radioactivo. Las declaraciones oficiales hasta ahora han dejado más preguntas que respuestas, y este último desarrollo solo intensifica el misterio que rodea al incidente. Las autoridades competentes aún no han confirmado ni refutado esta nueva versión de los hechos, dejando a la comunidad entera en un estado de incertidumbre. Mientras esperamos una respuesta oficial, la ciudad permanece en alerta, esperando obtener más información sobre el misterioso objeto y su relación con el accidente. Seguiremos informando a medida que se desarrolla esta historia."

Mi estómago dio un vuelco. Solo unos pocos sabían lo que realmente había pasado, y estaba completamente seguro de que ninguno de ellos se atrevería a filtrar esa información. ¿Cómo se habían enterado? ¿Cómo? La sensación de desesperación me consumió por completo.

—Entierra la historia —dije, en automático.

—En seguida —respondió Goten.

Pero mi mente seguía acelerada, pensando en todo lo que esto implicaba. Tendría que pedirle disculpas a Airi más tarde por esas fotografías que ahora serían publicadas en televisión, pero no podía permitir que la atención se centrara en el accidente. ¿Qué pasaría si se descubrían más detalles? Prefería mil veces ser el centro de chismes a que la prensa comenzara a indagar sobre el accidente.

—Las primeras tres fotografías no me importan, pero la cuarta, esa no es negociable —dije con firmeza, mi voz retumbando en la sala.

Déjales en claro que las consecuencias serán peores de lo que podrían imaginarse si se atreven a publicarla, ya que sé que la obtuvieron de manera ilegal —añadí.

Goten asintió, sin decir una palabra. Sabía lo que eso significaba y que no estaba jugando.

—Señor Briefs, hay otro tema que está cobrando atención en las redes sociales. Se trata de un video sobre un debate entre la Señorita Son y un tal Jacques du Plan—dijo Asahi con una expresión seria, mientras me entregaba su tablet.

Jacques du Plan... ¿No era ese individuo que creía e inventaba toda clase de teorías de conspiración y además afirmaba que la Tierra era plana?

—¿El imbécil terraplanista? —pregunté, antes de darme cuenta de lo poco diplomático que sonaba.

Un par de risas se escucharon entre los miembros del equipo. Asahi parpadeó varias veces.

—Así es, señor. Jaques fue invitado a un podcast recientemente, en donde apodó a la señorita Son "Nepo-Nena". Según él, ella tiene el puesto que tiene gracias a que está saliendo con usted. Todo este asunto se originó gracias a que el anfitrión del podcast mencionó un video sobre un debate entre Jacques y la Señorita Son—me explicó Asahi, mientras me entregaba la tablet con el video.

Yo sabía de qué se trataba. Estaba allí, años atrás, durante el segundo semestre de la carrera de Airi. Recordaba aquel debate con claridad.

En el video, se podía escuchar a Airi, calmada y profesional, respondiendo a cada uno de los ataques absurdos de Jacques:

Bueno, Jacques, agradezco que estés dispuesto a debatir sobre este tema. Como Científica, creo firmemente en la evidencia científica que respalda la forma en que comprendemos el universo—dijo Airi con una sonrisa.

Jacques, con su tono arrogante, respondió:

Pero, querida Airi, ¿no te parece que la teoría de la Tierra plana tiene méritos? Hay muchas personas que creen que la ciencia convencional ha estado ocultando la verdad.—

Airi, sin perder la compostura, replicó:

Entiendo que haya diversas perspectivas, Jacques. Sin embargo, la teoría de la Tierra plana ha sido refutada por múltiples pruebas científicas. Por ejemplo, las imágenes de la Tierra desde el espacio muestran claramente su forma esférica.—

Jacques no se rindió:

Pero, ¿cómo sabemos que esas imágenes no son manipuladas? Puede haber una conspiración para engañarnos, especialmente por parte de grandes corporaciones como lo es la Corporación Cápsula.—

Airi enderezó su postura, su ceño fruncido por un momento antes de responder con firmeza:

—Jacques, en el mundo de la ciencia, las teorías se basan en datos empíricos y pruebas verificables. La forma en que las estaciones cambian, los eclipses ocurren y los barcos desaparecen en el horizonte son todas evidencias de la curvatura de la Tierra.—

Jacques continuó con su delirio, atacando a Airi directamente:

¡Me rehúso a creerlo y más proviniendo de alguien como tú, esclava de una de esas grandes corporaciones como la que rige Bulma Briefs!—

Airi, visiblemente molesta pero controlada, respondió con calma:

Lo bueno de la ciencia es que es verdad, aunque no creas en ella. Las pruebas científicas son rigurosas y se someten a revisión constante. Nuestro entendimiento del mundo se basa en observaciones y análisis detallados, no en conjeturas infundadas.—

El video terminó con un silencio en la sala.

El 80% de los comentarios son de apoyo a la Señorita Son; sin embargo, a veces ese 20% de comentarios en contra podría traernos problemas—comentó Asahi, señalando con su dedo la pantalla de la tablet.

—¿Podemos publicar un comunicado? —pregunté, ya anticipando los posibles problemas que esto podría generar.

Es lo que habíamos pensado, señor Briefs. La Señorita Son es una de las mentes más brillantes dentro del equipo de la corporación. La misma Bulma Briefs lo ha expresado así en el pasado. Entonces, queremos recalcar la importancia de las mujeres en la corporación—explicó Asahi, entregándome una hoja con un texto corto que planeaban publicar junto a una fotografía de Airi.

La declaración de la corporación decía:

"La discusión que ha vuelto a resurgir con respecto a las ideas expresadas por Jacques du Plan subraya la importancia de erradicar la misoginia y el sexismo de cualquier forma. Es por eso que la Corporación Cápsula desea expresar su apoyo inquebrantable a nuestra querida científica y astrofísica, Son Airi. Creemos firmemente en la igualdad y el respeto entre todos los individuos, independientemente de su género.

Mujeres notables, como la inspiradora Bulma Briefs, han sido pilares de nuestra historia y éxito. Su dedicación, inteligencia y perseverancia han sido un ejemplo para todos nosotros. La Corporación Cápsula no sería lo que es hoy sin la contribución significativa de mujeres excepcionales.

En estos tiempos, es fundamental unirnos en contra de cualquier forma de discriminación. Valoramos y aplaudimos el compromiso de nuestras investigadoras con la exploración científica y su papel en inspirar a las nuevas generaciones, independientemente de su género. La diversidad y la igualdad son esenciales para nuestro progreso colectivo."

Estaba impresionado, ese texto reflejaba exactamente lo que pensaba sobre lo que Jacques había dicho en aquella ocasión y en esta, así que di mi visto bueno de inmediato.

-Señorita Asahi, creo que tengo la fotografía perfecta para acompañar ese texto - dije, mientras buscaba en mi teléfono móvil una de mis fotografías favoritas de Ai...

"La fotografía en blanco y negro había sido capturada por Trunks, Ai está inmersa en un momento de profunda atención y satisfacción. De perfil, su figura se destaca contra el fondo borroso, que revela el escenario de un auditorio. La imagen parece capturada desde los bastidores, ya que un atril se vislumbra en el extremo de la toma, atestiguando la importancia del evento.
El brillo suave de las lentejuelas en su vestido negro añade un toque de elegancia, haciendo eco de la formalidad del acontecimiento. Su cabello, recogido en una media coleta, le otorga un aire sereno y concentrado, mientras que su característico flequillo enmarca delicadamente su rostro.
Ai, absorta en el instante, enfoca su atención en el premio Slump que sostiene en sus manos, símbolo de su arduo trabajo y dedicación en el campo de la ciencia."

Finalmente, pude retirarme a mi oficina. Habíamos acordado con la televisora qué noticia transmitir apenas unos minutos antes de que estuviesen al aire.

Mientras revisaba algunos documentos, una sensación incómoda comenzó a arrastrarse por mi pecho. Una especie de cosquilleo de inquietud que no podía ignorar. -¿Y si están viendo todo lo que hago?-, pensé. -¿Y si esa imagen filtrada es solo la punta del iceberg?-
Mi teléfono móvil sonó, y en la pantalla apareció la fotografía de mi madre, sacándome de mis pensamientos.

-Trunks, ¿qué sucedió esta vez?- preguntó mi madre. Sabía que se refería a las fotografías.
Me dejé caer pesadamente en la silla.

-Mamá, no tienes idea del lío que tuvimos que arreglar, sin mencionar que la seguridad de mi teléfono fue comprometida y algo aún peor...-

-Pero qué dices, ¡si nuestros teléfonos celulares son los más avanzados y seguros del planeta! -dijo, enojada.

-Lo sé, recuerdas que ayudé a programarlos, pero eso no es lo más serio... -

-¿Cómo que no es serio, Trunks? ¡¿Qué tomaron de tu teléfono?! - exigió saber.

-Solo una fotografía de Ai y yo... -

Escuché un suspiro del otro lado de la línea.

-Ahora dime qué historia tuviste que enterrar. -

-No estoy seguro de querer decirlo por teléfono. -

-¿Tan grave es? -

-Es correcto. -

-Pero ¿la compañía está a salvo? -

-Por el momento lo está. ¿Por qué crees que viste fotografías comprometedoras de Ai y mías en el noticiero de la mañana? -

-Lamento que tengan que pasar por esto... -

-No pasa nada, es mejor así. La reputación de la compañía está pasando por momentos delicados y Ai y yo sabemos que a veces este tipo de cosas son necesarias. Le ofreceré disculpas más tarde. -

-Yo lo haré en nombre de ambos. Necesito hablar con ella, espero que tenga un poco de tiempo libre hoy. -

-No la presiones, ¿quieres? Ya le ha sucedido bastante en estos últimos días. - pedí.

-No tiene nada que ver con el trabajo, Trunks, quiero asegurarme de que esté bien.—

-De acuerdo. -

-No te interrumpo más, hijo. Que tengas un buen día. -

-Gracias mamá, igualmente. - colgué

Presioné el intercomunicador y di instrucciones a Lara de que no deseaba recibir llamadas telefónicas, solo permitiendo el acceso a mi oficina para Goten o Airi en caso de ser necesario.
Leí los últimos detalles de nuestro trato con Fukura; la firma de Goten estaba allí, así que no debía preocuparme. Repasé las siguientes carpetas con rapidez y aparté aquellas que, desde mi punto de vista, requerían una mayor atención por parte de los distintos departamentos. Llegué al final de la pila de documentos y me encontré nuevamente con un archivo sobre Sakai.

El cosquilleo de inquietud se hizo presente nuevamente -No puedes ser tan paranoico-, me dije a mí mismo en un susurro. -Es solo una fotografía, solo una filtración-. Miré mi teléfono móvil con sospecha.
Sacudí la cabeza y abrí la carpeta. Había sucedido tanto en tan poco tiempo que había olvidado por completo este asunto. Eran las pólizas de seguro de Sakai y su familia. A lo largo de los años, la cantidad asegurada no había cambiado. Sin embargo, de repente, la cantidad se triplicó. Cada miembro de su familia estaba ahora asegurado por billones de Zenitz. Busqué con rapidez la fecha.

-Mondé...- La asistente virtual se activó al escuchar mi voz.

-A sus órdenes, Señor Briefs.-

-Busca el mes y año del accidente de Gendo Sakai y su familia...-

-Según los diarios en línea, el accidente ocurrió el 30 de abril del año 765, señor.-

-Gracias, Mondé...-

-Un gusto servirle, Sr. Briefs.-

La cantidad del seguro había cambiado tres meses antes del accidente. Mi madre me había comentado que antes del accidente de Gendo, ya se habían empezado a reportar accidentes similares. Era demasiada coincidencia, pero ¿y si en realidad la muerte de su esposa e hija no fue un accidente y todo había sido planeado?

Mi cabeza daba vueltas, ¿con qué propósito? ¿Cobrar el seguro y así solventar su empresa en declive? ¿Había sacrificado a su propia esposa e hija? Apreté los puños con fuerza.
Dudé un momento en tomar mi teléfono móvil, pero tenía que llamar a Goten de inmediato.

-Briefs, ¿cuál es la urgencia para que quisieras pasar el filtro de Donna? -

-Goten, creo que encontré algo muy perturbador sobre Sakai...-

-Estaré en tu oficina enseguida.-

Ambos cortamos la comunicación. Goten no tardó en llegar. Lo esperé con la mirada clavada en las pólizas frente a mí.

-¿Qué sucede, Trunks?-preguntó cuando entró. Tomó asiento frente a mí y le entregué las pólizas.

Pasó las hojas con rapidez y se detuvo donde las cifras se habían incrementado.

-Notaste cómo incrementaron las cifras...

Asintió.

Las cifras cambiaron justo tres meses antes del accidente de él y su familia...-

-No estarás insinuando que... ¿planeó el accidente?-dijo Goten.

-Tendría sentido, ¿no?- respondí, buscando apoyo en su juicio.

-Pero... deshacerte de tu propia familia... Trunks. Incluso para alguien como Sakai, ¿no crees que es un exceso? Podría ser solo una coincidencia, pero si fuera lo contrario... no creo que vayamos a encontrar más pistas. Lo que sí sé es que no te sirve quedarte estancado en el pasado. Como amigo, te digo esto: es hora de dejar de lado a Sakai. El presente es lo que importa, y ahora, la compañía necesita toda tu atención. -

Me recargué completamente en la silla, sus palabras resonando en mi mente, pero una parte de mí seguía cuestionando lo que había descubierto. Goten tenía razón, pero no podía evitar sentir que algo estaba mal.

-Por ahora, tenemos ventaja absoluta sobre cualquier jugada sucia que Sakai intente. Lo tenemos sujeto, Trunks. ¿Sabes por qué? Porque él tiene todo que perder y nosotros no. El tipo está atrapado, y mientras sigamos moviéndonos rápido, no hay nada que temer. Durante estos días, Donna y yo ya repasamos la mayoría de los documentos. Lo tenemos a él, y no tiene más cartas para jugar.-

-Gracias, Goten.-

—-

Abrí la puerta de la joyería. Era una de las más antiguas de la ciudad, un negocio familiar que había estado en funcionamiento durante al menos tres generaciones de joyeros y lapidarios.

¡Ah, señor Briefs, qué placer verlo nuevamente!—me recibió con una sonrisa cálida el Sr. Edelstein, el dueño de la joyería.

—Le agradezco mucho por haber completado mi encargo —le expresé con gratitud.

Trabajar para la familia Briefs siempre es un honor—agregó con una pizca de orgullo.

Me acerqué al mostrador y, desde detrás de él, el Sr. Edelstein extrajo una pequeña caja. La abrió con cuidado, revelando la fina sortija que había creado según mis especificaciones. Tomé la caja entre mis manos para observarla con más detalle.

—Como siempre, un trabajo excelenteexpresé con sinceridad.

Es un gran honor que esté satisfecho, Sr. Briefs. Aunque debo confesar que esta es la pieza más minimalista que he confeccionado para su familia—continuó.

—En realidad, esta sortija no es para ningún miembro de mi familia. Por eso decidí que su diseño fuese lo más discreto y minimalista posible —expliqué mientras contemplaba la joya en la caja.

La banda del anillo estaba formada por un alambre de oro pálido, con un diámetro de tan solo 1 mm. En el centro mismo del anillo, el alambre de oro se curvaba suavemente para crear un pequeño pero distintivo resalte. En este resalte, estaban incrustados cinco diminutos diamantes en fila. Aunque los diamantes eran minúsculos en tamaño, irradiaban un brillo impresionante.

—Creo que este anillo representa a la perfección su carácter.- Dije

Ahora entiendo su elección, Sr. Briefs. En ese caso, le deseo la mejor de las suertes—respondió el Sr. Edelstein con una sonrisa sincera.

La campanilla de la entrada llamó la atención de ambos. Grande fue mi sorpresa al ver entrar a Haruna, una de las amigas más antiguas de Airi. Su acompañante era un niño de unos 5 años aproximadamente.

Buenas tardes—dijo Haruna haciendo una pequeña reverencia. El Sr. Edelstein y yo contestamos de la misma manera.

Me miró sorprendida por unos segundos.

Trunks, qué casualidad encontrarte aquí, tanto tiempo—dijo en tono calmado.

—Haruna, así es. Qué gusto me da verte —respondí, tratando de recordar cuándo había sido la última vez que la había visto. Después de su rompimiento con Goten hace tantos años, la relación entre ella y Airi se había distanciado.

Haruna caminó en dirección al mostrador.

Buenas tardes, Señorita Kisaragi, su encargo está listo también—dijo el Sr. Edelstein, dando media vuelta para traerlo del taller.

Mamá, ya me quiero ir—dijo el pequeño que acompañaba a Haruna.

En verdad, había pasado mucho tiempo desde la última vez que la vi. Suponía que ya estaba casada e incluso se había convertido en mamá.

Me coloqué en cuclillas para quedar a la altura del pequeño. Noté que abrazaba con fuerza un pequeño automóvil de juguete, uno de los modelos más recientes de la corporación.

—Hola, ¿cómo te llamas? —pregunté.

Soy Kaito —respondió decidido.

—¡Un placer, Kaito! Dime, ¿es ese un modelo de la Corporación Cápsula? —pregunté. El rostro del pequeño se iluminó.

—¡Sí! Es el nuevo modelo de la corporación, mi mamá me lo regaló—dijo emocionado.

El pequeño me mostró el juguete con entusiasmo. Lo tomé con cuidado y lo examiné. Era un prototipo a escala muy bien logrado. El vehículo me resultaba bastante familiar, ya que yo mismo lo había diseñado.

—Qué buen gusto tienes, Kaito. Sabes, ese es mi modelo favorito también —dije con una sonrisa.

—¿De verdad?—sus ojos brillaron con intensidad.

—Espero algún día poder hacer autos como este —dijo entusiasmado.

—Estoy seguro de que lo harás—respondí mientras alborotaba su cabello.

Me levanté nuevamente. El Sr. Edelstein no había vuelto aún. Haruna paseó su mirada entre el anillo que había colocado sobre el mostrador y yo.

—¿Acaso es...?—comenzó Haruna. Mi rostro se tornó rojo.

—Sí... es para Ai —dije un poco apenado.

Estoy segura de que le encantará —dijo.

El Sr. Edelstein volvió con el encargo de Haruna. Tras darle las gracias, ambos salimos del pequeño local.

—Haruna, me dio mucho gusto verte y conocer a Kaito. Le diré a Ai que hoy nos encontramos por casualidad —comenté.

Gracias, Trunks, fue un gusto verte de nuevo. Y por favor, envía mis saludos a Ai—respondió Haruna.

—Le daré tus saludos con mucho gusto y también le diré que te llame. Pero si lo hace, por favor, no vayas a comentarle nada sobre el anillo... —pedí.

No lo haré, Trunks, lo prometo—aseguró.

Kaito jugaba con su juguete mientras Haruna y yo nos despedíamos.

—Hasta luego, Kaito —dije.

El niño me hizo un gesto con la mano mientras se alejaban.