/consejo, leanlo mas cómodo en la app naranja/
Dyome
—No te ves feliz.
Karasu miró con aburrimiento a Shidou —¿Qué quieres decir?
—ganamos, cuervo, sonríe un poco —exigió el mayor, pasándole un brazo por los hombros. —al menos para onee-san, seguro te está mirando ahora jajj
El pelimorado negó, disimulando la pequeña sonrisa en su labio que quería escapar.
Existían muchas posibilidades que eso fuese cierto, pero no quería verse ansioso pensando en si ella le veía jugar o no.
Es decir, le encantaría que fuera así por mucho que cuando hablasen le decía que no los viera en absoluto. —Es obvio que ganaríamos. —respondió llanamente.
—¡por eso, cuervo! vamos, sonríe un poco. —volvió a exigir solo para molestarle.
Los jugadores del Barcha abandonaron la cancha de primeras, el P.X.G hacia lo mismo, aunque con más calma.
Poco a poco se adentraron por los pasillos del edificio hasta llegar a su vestuario.
Eran una pandilla ruidosa y descontrolada, Loki los miró entrar en silencio esperando que se sentaran, ya conocía la rutina de cada uno post partido, algunos ya se habían duchado y cambiado de ropa, otros apenas hacían acto de aparición.
Shidou se quitó la camisa en cuanto pudo deteniendo a Endoji que pasaba a su lado —oye tú, tráeme una toalla.
El susodicho rodó los ojos y siguió su camino.
Rin secaba su cabello, Tokimitsu acomodaba sus botines dentro de su morral, zantetsu se deshacía de su camiseta, Nanase y Shidou se hidrataban.
Loki, entre todo el ruido, seguía en silencio, consultando datos y viendo replays del partido en su adorada Tablet que nunca dejaba de lado más que para ducharse.
Poco a poco todos callaron, esperando que en algún punto hablase su "Maestro".
—Buen trabajo a todos hoy. —dijo Julien sin levantar la vista de su Tablet. —La "Singularidad" que es el P.X.G...
Las estadísticas, análisis y jugadas que se lograron con el último juego le demostraba lo especial y certero que lograba ser su estrategia actual con el equipo y eso le sorprendía. Sin embargo, no todo era perfecto
—Ahora, como es usual, les diré los puntos a mejorar de cada uno... —comentó con calma, sin dejar de toquetear la Tablet ni de balancear perfectamente un balón con su pie derecho.
Karasu miró aquella manía del balón del joven francés como una interesante curiosidad, el prodigio dominaba el esférico como si fuera para él respirar, con naturalidad, y eso era de admirar.
Aun así, a Karasu todo aquello le resultaba tardío, ya quería llegar a su habitación y conocer como salió el plan que por semanas llevaba trazando por eso estaba más serio de lo normal, por eso cautivaba sus expresiones con su rostro de Poker, tragándose la charla de Loki que era imposible de saltarse si es que quería obtener cenar.
— Cuatro tiros a portería que resultaron en 3 goles... Están bien, pero por favor, Rin-san, incremente el número de tiros. —pidió Loki al menor de los Itoshi.
El chico no respondió, Loki tampoco esperó respuesta alguna.
—Al contrario, Shidou-san, tu disparas a portería demasiado, 12 tiros de los cuales solo 3 fueron goles. Cuento contigo para que aumentes tu alcance de tiro y precisión. —comentó Loki, ninguna era una petición más bien, órdenes y los chicos conocían que les haría entrenar hasta el cansancio para mejorar aquellas flaquezas.
—Karasu-san —siguió el francés levantando la vista —por favor, mejora tu porcentaje de duelos ganados. Zantetsu-san , aumenta tu número de Sprints y Tokimitsu-san, fortalece tu coordinación con la línea de fondo.
De los mencionados solo Tokimitsu asintió con vehemencia, apretando los puños con fuerza.
Charles comenzó a moverse hacia la salida bajo la vista silenciosa de los chicos.
—A continuación, Nanase-san, en pocas palabras mejora tu técnica de toque por favor.
Nanase asintió, mirándole con firmeza.
Loki levantó el pie izquierdo rápidamente mandando el balón que antes balanceaba con ligereza hacia la cabeza del travieso Charles.
Un fuerte golpe se escuchó al impacto del balón, arrancando un quejido de dolor del menor al instante.
—Din din din —susurró Yuzu, imitando una campana.
—justo en el blanco —dijo por igual Chapa con una sonrisa burlona.
Los Blue Lockers aguardaron en silencio a la habitual discusión de los dos franceses acostumbrados a lo infantil que podía llegar a comportarse Chevalier.
—hazme saber cuando haya terminado ¿quieres? —le susurró el rubio cenizo a Tokimitsu con Loki frente a él.
—Ese chico tiene agallas —comentó Shidou dejando la botella de agua vacía a un lado. —me cae bien.
—claro, con la asistencia que te ha dado hoy. —susurró Karasu acomodándose en su asiento pues sentía que aquella discusión entre los franceses sería para largo.
Gracias a Kami-sama estaba equivocado pues Loki se irguió al instante. —Escuchen todos. —pidió.
Las leves risas y susurros que formó el balonazo a Charles acallaron al instante.
—Este equipo ha usado dos fórmulas en ensayo y error, centrándonos en el sistema alrededor de Rin-san y otro sistema alrededor de Shidou-san...
El monologo de Loki les terminó de dar a entender como el Bastard tenia un invicto llevando a cabo la idea contraria que ellos ejecutaban.
Viendo la mirada hambrienta de victoria de Loki, Karasu entendió a donde quería llegar el francés.
—¿...¿no creen que el modo "Anormal" es mucho más interesante? —cuestionó el prodigio francés.
Iba a ser una locura, pensó Karasu al instante, pero era lo obvio, si quieres ganar lo mejor era nivelar y sobrepasar a tu rival, nunca con menos, siempre con más, no era su estilo y estaba seguro que Zhuge Liang tampoco lo aprobaría.
Charle abrió los ojos —ohh, te refirieres a...
—precisamente —respondió Loki con aquella sonrisa escalofriante que le veían de vez en cuando confirmando que su lado Dark Loki aparecía dejando de lado su lado dulce y caluroso. —Vamos a enfrentar al Bastard Munchen con la formación irregular y anormal del P.X.G con Rin y Shidou como nuestros Ases dobles.
Shidou rio con emoción —JAJAJ ¡Suena divertido! Una batalla entre 4 bestias asesinas~ —ese partido sería muy interesante, ya podía saborear el sentimiento de anotar gol con las bestias alemanas de testigo.
—Que muera el primero que caiga ¿eh? —Rin estaba de acuerdo, eso iba acorde a su estilo.
Loki sonrió satisfecho de que, sus dos piezas esenciales de aquel juego estuvieran de acuerdo con la estrategia —esta es una misión de máxima dificultad, usando a Rin-san y Shidou-san como nuestros dos feroces depredadores. —esta vez miró al resto —por favor, clamen la victoria ante el Bastard Munchen...
Luego, miró por último a Charles —considera ésta como tu ultima tarea para este equipo.
Chevalier volvió a taparse los oídos.
Todos rodaron los ojos ante la acción infantil.
Loki sonrió encantadoramente mirando por última vez a todo el grupo —Los veré en el entrenamiento de la mañana.
Las palabras mágicas que Karasu necesitaba escuchar pues cerraba la reunión post-partido y cada uno volvía a sus actividades individuales.
—aquí está la toalla que me pediste —Endoju le extendió la toalla a Shidou
—gracias tú —le respondió al no recordar su nombre.
Endoji rodó los ojos saliendo del vestuario, lo mismo hicieron Tokimitsu y Rin que ya se encontraban duchados y con la ropa cómoda de Blue Lock.
Los que faltaron por duchar caminaron hasta la misma.
—¿desde cuándo son ustedes tan amigos? —cuestionó Nanase a Karasu y Shidou que iban hacia la ducha.
—desde que tú le chupas el pito a pestañas inferiores. —contestó Shidou con normalidad, todos conocían que Nanase y el menor de los Itoshi pasaban más tiempo juntos.
Karasu hizo una media sonrisa por lo soez que lograba ser Ryussei.
El rostro de Nanase se tornó escandalosamente rojo —yo no... ¿Qué? ¡No!... —movió la cabeza en negativa saliendo/huyendo del vestuario al no poder responder.
Luego de aquello Karasu siguió su rutina, llegando bañado a su habitación, dejando su morral cerca de su cama.
Ni siquiera se sorprendió de encontrarse a Zantetsu dormido con sus gafas puestos, no perdería el tiempo preguntándole por qué carajos las tenía puestas, seguro se ganaría una extraña contestación típica del azabache.
Pero aquel echo le recordó algo importante, cierto asunto que rondaba su mente
FLASHBACK
Kenyu miró su reloj de pulso —¿sabes, ninja? creo que justo a estas horas Kunigami entrena en este lado del gimnasio.
La sola mención del pelinaranja alertó a Otoya, que se encrespó mirando a todos lados como un gato asustado. —Es hora de que me marche, creo que Lavinho me llama para enseñarme técnicas para conquistar chicas latinas, ahí se ven perdedores.
Yukkey movió las manos con duda. —¿eso es lo que te está enseñando tu maestro?
—¿de qué te sorprendes? —le preguntó Karasu con una ceja alzada —más me sorprende lo rápido que se fue, ese idiota enserio le teme al héroe jajaja
—escuché que besó a Chigiri antes de su partido en contra
—¿sí? Yo escuché que los vieron en los baños, ya sabes, como Reo y Nagi. —ahora recordaba que debía de contarle eso a Kanae en cuanto los problemas se le acabasen.
Yukkey carcajeó en alto a la mención de los chicos de Manshine, los rumores de escucharlos en las duchas o las habitaciones era un secreto a voces.
—¿tú crees que Otoya...?
—es probable, la abstinencia lo vuelve loco. —aseguró Karasu agarrando su morral.
Yukimiya sonrió de lado, golpeandolo en el hombro levemente —y bueno ¿Cómo te fue a ti en...? En lo que sea que estés haciendo —porque el cuervo aún no le comentaba mucho de lo que confabulaba. —Alys me comentó que te contactó.
Karasu asintió, hace minutos terminó de hablar con la señorita Afrodita, fue uan charla corta pero logró explicar paso a paso el cómo poner en Jaque Matte al viejo verde de Inou —ella fue de ayuda, solo queda esperar, aun no doy nada por sentado y cuando esté listo te contaré.
—Claro... no sé qué tramas, pero supongo que puedes esperar a que la suerte esté de tu lado. —aseguró, agarrando su morral por igual. Era hora de irse.
—¿Qué hay de ti?
—¿De mi? —preguntó Yuki, con la duda reflejada en el rostro.
—estas preocupado.
—¿yo?
—Por Velikaya, supongo.
—que va
Karasu elevó una ceja deteniendo su caminar a la salida, el pelinegro hizo lo mismo —entonces es por eso que me comentaste en mensaje, lo de tu posición en Bastard y el problema de tu vista —aseguró.
Yukimiya le miró serio, Tabito supo que dió en el clavo.
Karasu por igual le miró con seriedad —No eres un hombre que viva con miedo, y si Ego te dijo que ellos quieren pagarte la operación significa que valoran lo que tú y yo sabemos que vales... —le comentó, tocándole levemente el pecho con el dedo índice enfatizando sus palabras, volvió a caminar junto al chico mirando al frente —elijas lo que elijas, se que lo harás bien, ya sea en Holanda, Alemania o Japón... O Dubai o Rusia eh —bromeó con lo último, sacándole una sonrisa al cabizbajo chico.
Ambos llegaron a la puerta
—gracias —dijo Yukimiya
Karasu asintió —cuando nos encontremos en la cancha no seré condescendiente contigo, sonso.
—no quiero que lo seas.
—Entonces haz tu mejor esfuerzo y yo haré el mío.
—prometido... Cuando llegue el momento que gane el mejor equipo.
—Que gane el mejor.
FIN DEL FLASHBACK
El sonido de la puerta abriéndose le sacó de sus pensamientos, era Chou.
—¿está dormido con las gafas? —cuestionó el maniquí, señalando a Zantetsu.
—veras, es un chico de emergencias, listo para todo incluso al dormir —aseguró Karasu con ironía, sentándose en su cama y sacar su teléfono móvil de debajo de su almohada. —por cierto, bien jugado hoy.
—gracias. Tu igual.
El maniquí era de pocas palabras, por eso le gustaba de roommate.
Al fin el chico de Osaka encendió su teléfono hayando mensajes de su familiares, y demás conocidos que le deseaban suerte en los partidos aunque dos mensajes eran los más importantes para él en ese momento.
Inmediatamente entró en su conversación con Ryuji pues acordaron que el chico le informaría cuanto antes del resultado del plan.
Ryuji:
Tu grabación de voz en la llamada anónima le hizo cagarse de miedo, debiste ver su caraahahahahahah
La idea de grabar su voz y que Ryuji llamase de un teléfono anónimo poniendo la grabación la sacó de una película, le alegraba haber asustado al viejo y que por demás, haya resultado.
El siguiente mensaje del pugilista fue el definitivo y el que más esperaba, era de hace 1 hora.
Ryuji:
Está hecho. El viejo firmará.
El de Osaka sonrió de lado, moviéndose el cabello para atrás, dio un gran suspiro de alivio mirando al suelo.
Su cuerpo entero lo sentía más liviano. Aunque hace horas ganó un partido, consiguiera un aumento en el salario o que el Paris X Gen siguiera queriendo contar con él, aun con todo eso no sonreía genuinamente.
Ahora, luego de leer que el plan resultó y que el viejo Inou firmaría una paz interior mesclada con felicidad inundó su ser.
Dejó caer su espalda en la cama, mirando su móvil con una gran sonrisa.
Ahora si podría ver su chat con Kanae. Era el más llamativo de su mensajería pues le mandó 57 mensajes, el ultimo de hace 3 horas.
Muchos agradecimientos, una biblia entera de por qué no debió de hacerlo y que era arriesgado para sus metas, unos cuantos emoticones que iban desde besos, lloros, corazones y fuego hasta unos videos llorando.
De todos, el que más resaltaba, sin duda era el extenso párrafo que se asemejaba al grueso del Génesis.
Kanae:
Hace unos minutos acaba de irse de mi habitación la señorita Afrodita, y si eso ya es extraño venia junto a Ryuji-san y la señora Inou, su madre, una señora de lo más encantadora.
Los tres me han contado todo hace unos minutos, Tabito tu...
Kami-sama
Espérate que las lágrimas no me dejan ver el teclado del móvil.
Si, soy una llorona, calla.
Seguro te burlas de mí.
Karasu elevó la comisura de sus labios, definitivamente imaginándosela, luego prosiguió
Kanae:
Te decía, me han contado lo que has hecho, lo que has planeado.
Me gustaría poder decirte todo esto a la cara, poder conversar y ver tu bonita sonrisa mientras te agradezco, pero por mientras tendrá que ser así.
No sabes cuanto tiempo llevo rompiéndome la cabeza pensando en cómo cambiar de agencia. O si estaba bien dejar al viejo que me ayudó por tanto tiempo o si era cobarde huir.
En mi naturaleza esta no pedir ayuda, si, bastante tonto pero no existía día en el que no pensara como salir del embrollo que yo misma provoqué.
Cuando te pedí ayuda, mi suplica fue sincera, fuiste la primera persona que me vino a la mente cuando las cosas se me complicaron.
Mi problema lo formulé yo, ha sido error mío, pero yo no lo resolví, porque soy una cobarde, porque soy una indecisa, porque soy un desastre... y todo eso ya lo sabes.
Gracias por arreglar algo que no ocasionaste.
Aun sigo en cama, aun sigo tomando unas feas pastillas que saben a intestino de pescado y que me hacen dormir a todas horas.
Así que espero poder ver tu partido, y si no, que sepas que tienes mi apoyo, siempre lo haz tenido.
Y Gracias Gracias Gracias Gracias Gracias Gracias Gracias Gracias Gracias
Espero verte pronto y decirte de frente esto y más, gracias de verdad.
¿ya dije gracias?
¿sabes que Ryuji-san se parece a su mami? Es igualito jajaj menos mal, es que como hubiera salido como el viejo.
¿Qué te decía? Ah si, gracias Tabito, te quiero mucho, aprovecharé al máximo esta oportunidad que me has ayudado a obtener.
No sé cómo se te ocurrió, no sé cómo lograste hablar con la señorita Afrodita, no se cómo convenciste a Ryuji, no sé cómo los juntaste a todos... Lo que si se es que mi corazón estaba en lo correcto cuando pedí tu ayuda.
Espero mejorar y darte porras en los partidos.
Muchas gracias, Tabito. De verdad.
Pdta: El pudin de ciruelas verdes es la cosa más asquerosa del mundo, no comas nunca uno, por Kami-sama tiren todas las ciruelas a un volcán en Hawaii.
Karasu tuvo que taparse la boca para no reírse en voz alta.
Ella siempre quejándose de la comida... caray, la extrañaba.
¿Así que esto se sentía hacer una buena acción?
Era extraño.
¿Qué ganaba con todo esto?
¿Ahora la chica le debía algo? Para eso tenía una respuesta.
No.
Le ayudó porque quería, porque no podía hacer la vista gorda.
Aun sin su consentimiento ya llevaba planeando cómo hacer para que Inou firmara dejarle marcharse
La llamada de S.O.S de Kanae solo le dio el empujón que necesitaba para hacerlo pagar por cada lagrima que hubiera dejado caer su chica.
...¿su chica?
La palabra resonó en su mente, deteniéndolo por un instante. Una sonrisa involuntaria apareció en su rostro mientras bajaba el teléfono, fijando la vista en el techo.
Solo imaginar a Kanae feliz le llenaba de una calidez indescriptible, una alegría que se filtraba en cada rincón de su ser. Pero entonces, un extraño cosquilleo se removió en su estómago, apagando su sonrisa.
Su mente se quedó en blanco. Su mirada seguía mirando al techo.
Fue entonces cuando lo notó.
El ritmo acelerado de su corazón. El calor en sus mejillas.
Abrió los ojos de golpe.
¿Podía ser...? ¿Podía ser que estaba perdidamente enamorado de ella y hasta ahora lo comprendía?
Las ganas de llamarle le inundó de inmediato, pero su raciocinio volvió. Estaba demente. Perdido. Hizo todo un plan para librar a la chica que según él solo le gustaba pero había perdido, estaba enamorado.
De pies a cabeza.
¿ahora que seguía?
Volvió a levantar el teléfono, notando que el último mensaje de los 57 eran una serie de "eres genial" mandados hace 3 horas.
Eso era mucho antes del partido. Al contrario, el mensaje de Ryuji era de hace una hora, mucho más reciente.
Como no veía a Arusawa en línea suponía que debía estar dormida como le comentó.
Karasu
No agradezcas.
Hice lo que quise, lo correcto y lo que te prometí.
No te mereces menos.
No es necesario que veas los juegos, no te preocupes,concéntrate en mejorar tu salud y recuperar fuerzas.
Avísame cuando despiertes, Ryuji me dice que el viejo firmará, ¡Felicidades por salir de esa agencia, Sugar!
Luego de la liga, vería como lidiar con el sentimiento de amor.
Los días avanzaron en Blue Lock
El aire se sentía diferente, cargado de seriedad, todos estaban ansiosos por los últimos partidos pues eran las últimas oportunidades para colarse, aumentar o mantener la oferta de cada uno.
Karasu ingería con ímpetu su amado Kitsune-Udon acompañado de una taza grande de arroz.
El líquido caliente abrazaba su estómago, logrando quitarle la fatiga que sentía luego de la última ronda de entrenamiento que Loki les había impuesto.
Agarró la taza de arroz para llenar su boca de la misma, tenía el vago recuerdo de recordar el sabor culinario inconfundible y adorable de su abuela por lo que sorbía directo el líquido restante para terminar con todo, así le habían enseñado a comer, para terminar el plato debía dejarse limpio sin ningún granito de arroz si quiera.
Dió un jadeo satisfacción, dejando el plato ahora vacío en la mesa cuando, sentado frente a él encontró a Gaban mirándole con una ceja alzada.
Karasu lo miró por igual, sin interés, limpiándose la boca con el dorso de la mano en actitud desafiante.
El francés hizo una mueca de asco que a Karasu le resultó silenciosamente graciosa.
Con la diestra, Gaban le señaló los audífonos en la mesa.
Comprendiendo el mensaje, perezosamente Karasu se colocó de vuelta los audífonos de traducción que ya le hastiaba usar.
—Espero sea importante, tu cara de pulgoso gran corso me puede dar indigestión.
Gaban frunció el entrecejo, acallando varios insultos en pro de obtener la información que quería. —... ¿Es cierto lo que dicen?
—Tendrás que ser más específico, no suelo estar al pendiente del Vox Populi.
—¿Sales con la modelo?
—¿Cuál?—preguntó solo para exasperarle.
Gaban apretó los puños —¿Sales con muchas modelos acaso?
—¿Quieres la lista?
El francés hizo mueca de enojo, el chico de Osaka disfrutaba de sacarlo de quicio, al fin y al cabo, no eran amigos y el compañerismo que se llevaban en la cancha era en pos de ganar en conjunto, simple y llanamente.
El de pelo blanco toqueteó su móvil mostrándole luego una foto —de ella, me refiero a ella, la chica que la Dyome acaba de fichar.
El pelimorado elevó las cejas, leyendo:
"¡Ultima hora! Arusawa Kanae se une a las filas de DYOME, la agencia de talentos del orgullo japonés de las pasarelas, AfroDita".
El articulo mostraba fotos de Arusawa Kanae en la Fashion Week en Japón de hace un mes vistiendo un traje azul largo que se le ceñía al cuerpo, con el cabello largo y ligero maquillaje, caminando por una pasarela con rostro serio, ayudada por la luz, lograba trasmitir un aura de empoderamiento.
¿Así que ya era oficial? Genial.
Gaban cambió la imagen, mostrándole la foto que un paparazzi les había tomado infraganti entre un beso hace ya tiempo lejano, entonces le susurró —Éste eres tú, ¿no? —le cuestionó mordaz.
Sin gesticular, le miró a los ojos —Gaban, ¿Qué quieres?
—Consígueme una cita con su amiga.
—¿Qué?
—Con la rusa, Velikaya, la que también es parte de Dyome.
Karasu elevó una ceja sin entender lo que le estaba sucediendo —¿Qué carajos tiene Alys que todos quieren con ella? ¿Pezones de sabores?
—oye, más respeto, las chicas de Dyome son las modelos del futuro.
Cada vez entendía menos de lo que escuchaba, pero de lo que si estaba seguro era que el francés se veía bastante decidido —...parece que conoces esa agencia.
—¿Dyome? Claro, cualquiera con buen gusto ha escuchado de ellas en Francia, es una agencia de talentos japonesa que incursiona con grandes marcas parisinas, lo más top de lo top.
—déjame adivinar, tu sueño es casarte con una idol ¿o algo así? —cuestionó Karasu con mirada escéptica.
Gaban le rehuyó la mirada.
Oh, vaya, así que Gaban era el Sendou francés.
El chico de Osaka suspiró cansado —Velikaya está fuera de tu liga. Olvídalo.
—¿Cómo sabes eso?
—No le gustará tu cara de perro.
—tú, ¡maldito--!
—veo que se llevan bien — Loki llegó a escena sorpresivamente.
Ambos jugadores se extrañaron de verle pues el prodigio no solía ir a la cafetería casi nunca.
Julien volvió a sonreír —eso es bueno porque el dueño del club me comentó que está muy ilusionado de contar contigo en el P.X.G, claro, si no rechazas la oferta, Karasu-san.
—está por verse. —le respondió Karasu de inmediato, mirando burlonamente a Gaban.
—Maravilloso. —Julien sonrió y siguió su camino dejándoles enfrascado en su plática.
Y aunque Gaban seguía refutándole improperios, le tenía sin cuidado.
Pues algo más importante ocupaba su mente, tenía curiosidad de leer esos artículos.
Sacó su teléfono del bolsillo comenzando a buscar la noticia sobre el fichaje -al menos así lo asemejaba con el fútbol- a la nueva agencia.
—¿me estás escuchando acaso?
—nop. —respondió quitándose los audífonos.
Lo último que escuchó de los ladridos de Gaban fue un tu me fais chier.*
Sonaba a un insulto y estaba bien con ello.
Más importante, no sabía si tenía que preocuparse o alegrarse al ver sus seguidores de Instagram subir, o las muchas menciones y mensajes que le llegaban.
Culpaba al ultimo artículo en el que le mencionaban directamente.
Aquello le demostró que, ocultar algo con Kanae sería imposible.
Y no es que quisiera ocultarlo, mas bien, prefería esclarecer el "Qué somos" con Kanae primero antes que cualquiera otra cosa.
"No juegues con ella, no la mereces"
"solo eres un mediocre venido a más ni te ilusiones con Kanae-chan"
"¡Muérete!"
"déjala, ya se olvidará de ti ahora"
Aquella ola de hate ya la había experimentado antes, con el incidente del video hace un mes.
El siguiente era su favorito:
"rómpete las piernas, imbécil"
Uf, vendrían días interesantes.
Desde que obtuvo la visita de la señorita Afrodita, la madre de Ryuji-san y este ultimo todo en su vida cambiaba exponencialmente.
Aun lo recordaba vívidamente:
FLASHBACK
—¿necesita hablar conmigo?
—Sobre tu futuro. —le dijo la esbelta pelirrosa de tacones de 6 pulgadas con las manos en las caderas y una gran sonrisa.
—señorita Afrodita no comprendo, ¿qué? — cada vez entendía menos y le aterraba que ahora entrase Obama por la puerta y la reina de Inglaterra surgiría desde el suelo cual zombie.
—Zip zip zip, escúchame primero, my Darling —la pelirosa le silenció con el dedo índice. Kanae apretó los labios. —te quiero en mi agencia, yo te haré brillar como la Perla que verdaderamente eres. —le terminó de decir Afrodita.
—oh... señorita Afrodita, muchísimas gracias, pero ya hemos hablado de esto, lastimosamente no puedo mudarme a Sapporo, porq--
—no no —le detuvo de nuevo, esta vez poniendo su dedo índice sobre los labios de Arusawa. —mudaré la sucursal principal de mi agencia a la ciudad de Minato, cerca de la torre de Tokio en un mes, y quiero que te nos unas para entonces. —informó.
Kanae dejó de respirar, escuchó la declaración sin embargo su cerebro aun no procesaba la noticia, las palabras revotaban en su cerebro cual salvapantallas de reproductor de dvd... un momento ¿¡Queeeeé!?
—¡¿Habla enserio?! No puede seeeeer aaaaaaaaaaaaaaaaah —un gritito agudo y molesto inundó la habitación.
Ryuji se tapó los oídos al instante. La señora inou sonrió por la reacción.
—ooh ¡¿por eso no fue a la Fashion Week este año?! —cuestionó sorprendida Arusawa, pues al igual que ella todos se extrañaron de que la deslumbrante japonesa no asistiera a tan magno evento.
Afrodita suspiró cansada mientras asentía —Así es, tengo demasiado papeleo y trabajo con la mudanza de la agencia principal a la capital —de solo recordar lo aburrido que era el papeleo le entraba fatiga —además, Alys-chan merecía su oportunidad de brillar por encima de otras.
Kanae no cabía de la felicidad, sin embargo, ver a la madre de Ryuji en el lugar le recordó aquel tema —yo... acepto, estoy encantada... pero ¿Qué debo hacer? Inou-san no aceptará dejarme ir. —dijo, bajando los hombros y haciéndose chiquita en su lugar.
—eso ya está gestionado —Afrodita le miró con una ligera sonrisa —...Tu chico del oeste no cree en las casualidades, y yo tampoco.
¿Chico del oeste? pensó Kanae. Su cerebro estaba aún adormilado, pero al escuchar aquel apodo sus sentidos se despertaron de a poco.
—Sorprendentemente, Sherlock parece tener algo más que materia gris debajo de ese peinado extraño que lleva —intervino Ryuji con burla fingida. —Somos la caballería pesada.
Kanae gritó ahogadamente, tapándose la boca con la mano zurda.
Sus ojos comenzaron a escocear, es cierto que le había pedido ayuda en un momento donde la angustia le inundó, pero no pensó que en verdad pudiera hacer algo al respecto a causa de estar encerrado en Blue Lock.
—Los chicos como él, valen la pena no tenerlos de enemigos —anunció sabiamente la madre de Ryuji. —lamento que nos tengamos que conocer de esta manera, corazón, yo estoy de acuerdo en que Daigo reciba su merecido.
Kanae le sonrió tímidamente, admiró a los 3 con sorpresa genuina mientras se limpiaba las lagrimas.
Afrodita fue a su encuentro, sentándose en la cama para abrazarla. Los Inou los miraron con afabilidad. —Karasu-chan se contactó conmigo y me comentó ciertos detalles para convencer al viejo Inou de dejarte ir, me juntó con Inou-san y su hijo —comentó, con voz maternal y señalando a los presentes al mencionarlos —he sopesado su idea y, gratamente puedo decirte que tenemos una oportunidad de oro, solo esperamos tu aprobación pues nada de esto tendrá sentido si no estás de acuerdo.
Kanae se limpió las lágrimas, no quería llorar pero sentía una mezcla de sensaciones en ella que le era difícil controlarse.
No tenía idea de cual sería el plan de Karasu, pero si él lo formuló estaba segura que un milagro podía realizarse.
—Esta bien, acepto, de todos modos, estaba pensando en renunciar al trabajo —no se sentía preparada para trabajar al lado del viejo Inou, no luego de lo que vío ayer, el maldito ni siquiera fue a verle al hospital. —y muero de ganas por trabajar con usted señorita Afrodita... gracias, a los 3.
Los cuatro sonrieron entre si.
FIN DEL FLASHBACK
Asi se pactó el inicio de un plan que no contaba con ella mas que para firmar. Se sentía extraña, pero parecía que asi Karasu lo planeó con antelación.
Durante toda la tarde de ese sábado luego de la visita se dedicó a mandarle muchos mensajes a Karasu en agradecimiento.
Luego durmió en contra de su voluntad y para cuando despertó al otro día tenía un mensaje de Ryuji contándole que todo salió a pedir de bocas.
En cuanto firmase, sería libre del viejo Inou.
Eso le llevaba a la actualidad.
No contó con que los flashes le cegaran tan repentinamente.
Estaba acostumbrada pero la cantidad esta vez era más de lo que podía controlar.
Todos los reporteros se amontonaban en la entrada del gran edificio haciéndole difícil la tarea de acceder al mismo.
—¡Afrodita-san, para SBS! ¿Dyome tiene grandes planes para su nueva adquisición?
—Dyome siempre tiene buenos planes para sus artistas, no son adquisiciones. —respondió Afrodita, acostumbrada a los paparrazi y los reporteros.
—¿Cuánto le costó el traspaso? Sabemos que lleva tiempo queriendo convencer a Inou Daigo-san para el traspaso de Arusawa-chan.
—es de mal gusto hablar de negocios, ¿no creen?
Al contrario de persuadirle, las preguntas se dirigieron ahora en Kanae.
—Arusawa-san, ¿Qué hay de cierto de su salida abrupta de la agencia de modelaje Inou no fue consensuada?
—¿Cuánto le ha ofrecido Dyome que difiere de su agencia pasada?
—déjenme pasar, por favor —pidió Kanae, no pensaba nombrar a Inou por ningun motivo; los guardias de la entrada tuvieron que ayudarle a pasar con bastante dificultad.
Pero los reporteros siguieron inundando su espacio personal de manera tormentuosa y gritando preguntas al aire que se mesclaban entre ellos.
—¿los rumores de embarazo son ciertos? ¿acaso se está asegurando un futuro para su maternidad próxima? Muchos rumores dicen haberla visto en el hospital recientemente.
—¿Puede confirmar su relación con el participante del proyecto Blue Lock, Karasu Tabito-san?
—faltan 3 días para el siguiente partido de Karasu-san, ¿Qué expectativas tienes del encuentro?
—¿es él el padre del bebé?
Afrodita, a su lado le tomó del brazo. Pudo anticipar el enojo que emanaba de la ojiverde antes de que formulara un improperio al reportero.
Kanae se sintió avergonzada, estuvo a nada de perder la paciencia y hacer una escena frente a los reporteros.
Debía de controlarse más.
—Lamento mi actitud —le dijo a Afrodita apenas pudieron entrar al lobby lejos de bullicio fuera del mismo.
—No lo lamentes, solo recuerda que los reporteros no tienen escrúpulos a la hora de obtener información.
Y eso Kanae lo sabía, sin embargo, escuchar que mencionaban a Tabito le sacó de sus casillas por momentos.
Afrodita le abrazó por los hombros con una mano —Trabajaremos en ello, my Darling, no te preocupes. Mira a tu alrededor y cuéntame que te parece todo.
El vestíbulo era sofisticado y escandalosamente amplio.
—¿Todo el edificio es de Dyome?
—Si, los 12 pisos. —afirmó la mujer con una gran sonrisa —más 2 pisos subterráneos.
Kanae abrió los ojos ante la información. El viejo Inou solo tenía un conjunto de pisos alquilados que tenía que compartir con una agencia de turismo.
Esto, ciertamente era otro nivel.
—Por aquí está la cafetería —le comentó la pelirrosa al pasar por otra área del edificio —faltan una que otros detalles, planeo que el chef de comida internacional tenga su área en esta parte, y el chef de sushi por allá, aun no lo decido.
—¿cafetería? —preguntó ahora Kanae, mirando el espacio amplio que aun desorganizado y sin pintar parecía un restaurante de lujo a inaugurar
—así es, la cafetería tendrá todo lo que necesiten para que cuiden su salud, es mi regla primordial.
Vaya, con Inou siempre debía de ver donde comía en algún restaurante a los alrededores de la agencia, y si pedían comida, se debía repartir el dinero y el viejo nunca pagaba a menos que la llevara a un restaurante en una de sus "reuniones".
—sigamos, hay mucho por ver. —anuncio Afrodita.
El día de hoy, Arusawa Kanae daba su primer tour por su nueva agencia.
La firma de mutuo acuerdo de renuncia de Inou la firmó hace días, sentada en su cama pues aun estaba delicada de salud.
Ser libre de las garras de Inoe fue liberador, desde entonces se sentía más ligera.
Lastimosamente la firma de contratación en la agencia de la señorita Afrodita lo tuvo que firmar de la misma manera, postrada en su cama pues aun no se recuperaba del todo.
Hoy, justamente 1 semana después de su incidente lograba obtener las fuerzas tanto físicas como mentales para dar su tour por su nueva agencia.
Podrían ser las medicinas o todo lo que le sucedía pero se sentía animicamente mucho mejor y la prueba era verle caminar luego de su incidente aquel viernes yendo a urgencias.
Esta vez, Kanae se maravillaba con cada pasillo y salón, todo se veía de calidad innata, el gimnasio, el auditorio, los salones de descanso, prácticas, los salones para photoboom, audiciones, y demás.
Dyome era otro nivel.Se sentía en Disneyland
—¿Qué te pareció todo? —le preguntó la mayor en el ascensor, pulsando el ultimo piso.
—es maravilloso.
—¿asi que es de tu agrado?
—asi es, estoy muy emocionada de trabajar con usted en este fantástico lugar.
Afrodita extendió los brazos —no me hagas llorar, se arruinará mi maquillaje
—No lo haré si usted no me hace llorar a mí.
—No puedo prometerte eso
—¿eh?
—acompáñame un momento, falta un lugar por mostrarte.
El ascensor se detuvo en el piso 12, un gran pasillo de madera importada les recibió.
Las puertas eran de caobo y al final una gran doble puerta terminaba el acceso.
—La ultima es mi oficina —aseguró la pelirrosa parándose en una de las puertas del lado derecho con el nombre Arusawa. —pero ésta de aqui es tuya.
—¿mia?
—toda tuya, my darling... bueno, de veraz compartirlo pero no creo que te moleste ¿cierto?
Kanae siguió leyendo los dos apellidos que se veían en la puerta.
"Velikaya – Arusawa"
—Oh no no no no, nada de gritos estridentes de nuevo, las ventanas son nuevas, Kanae-chan.
La ojiverde acalló su grito silencioso con las manos.
Afrodita abrió la puerta lentamente.
—¡sorpresa!
Kanae abrió los ojos, divisando a una castaña de piel nivea al instante. Su corazón dio un brinco de emoción, y sin pensarlo, su voz estalló en un grito lleno de alegría.
—¡Alyyyyyyyyys!
—¡Kanaeeeee! —
Afrodita se tapó los oidos por el estridente ruido
Alys corrió hacia Arusawa, con los ojos brillando de emoción—. Te extrañé tanto.
Sin esperar más, se fundieron en un abrazo fuerte, cargado de todos los momentos perdidos en la distancia.—y me debes una explicacion.
—lo sé lo sé, no dejes de abrazarme—pdiio Kanae, conocía que le debía unas disculpas a su amiga pero aquella conversacion sería para mas tarde.
—¡Escuché que firmaste! — gritó Alyss, separándose apenas para mirarla con orgullo—. ¡Felicidades y bienvenida a la maldita mejor agencia del mundo!
Las tres mujeres que las rodeaban estallaron en risas, compartiendo la felicidad del momento. Se respiraba un aire de hogar, de reencuentro, como si el tiempo y la distancia nunca hubieran existido entre ellas.
—Bienvenida a donde siempre fuiste recibida, Kanae-chan —susurró una de ellas con una sonrisa cálida.
Y con esa frase, las tres se abrazaron.
Ciertamente firmó hace días atras el contrato, pero al hacerlo solo Ryuji, un abogado y Afrodita-san eran testigos.
Y no es que no se alegrase, es solo que, luego de aquello no se daba cuenta de la realidad.
Era parte de Dyome.
Era modelo de la agencia a la que siempre quiso ir pero a la que era imposible estar por diferentes razones.
Alys sintió su camisa húmeda, entendió que su amiga necesitaba liberar con alguien todo el estrés y ansiedad, así como la alegría que pasaba últimamente en su vida.
No cualquiera gestionaba de buena manera aquellas sensaciones.
—si pequeña, te prometo que todo estará bien ahora, ambas nos esforzaremos por cumplir, yo te haré brillar y tu seguirás deslumbrando con esa chispa innata que siempre te ha rodeado, Arusawa Kanae, mira a Dyome como tu segundo hogar y tu familia, estamos contigo.
El discurso de Afrodita le hizo seguir llorando.
¿Esto se sentía la felicidad?
Estaba cerca de serlo.
—Oh, olvidaba algo más, esto es tuyo también.—la mayor señaló un estante cerca de la puerta que, al entrar a la habitacion era imposible de ve si no dabas vueltas
—gracias, ¿Qué es? —Preguntó Kanae, girando hacia el lugar señalado, un ramo de tulipanes rojos junto a una caja de bombones blancos le hicieron abrir los ojos en sorpresa.—¡oh por Kami-sama!
—lee la carta. —incentivó Velikaya.
Extrañada, Kanae abrió el sobre que estaba escrito a máquina.
Esa noche descubrió que podía llenar una pecera de delfines con el millar de lágrimas que soltó.
"Aprovecha los limones que la vida te da.
Felicidades por tu nuevo empleo.
--Tu cuervo"
—conseguir tulipanes en esta época del año es difícil—comentó Alys admirando el ramillete.
—Kanae-chan, se te pondrán los ojos rojos. —le regañó tiernamente Afrodita mientras le limpiaba el rostro con un pañuelo.
—Es que... él sabe que me gustan las cosas dulces. Y me compró chocolates artesanales bajo en gluten y y waaaa
—¿Qué esos no tienen nada de dulce?
—tienen cacao y eso los hace deliciosos —aseguró Kanae, comiéndose uno.
—¿por qué no lo llamas?—incentivó Afrodita
—¿eh?
—si, hazlo.—dijo esta vez Velikaya.
—¿Cómo voy a hacer eso? No me gusta molestarle, debe tener suficiente. con sus entren--
—él me dijo que ha esta hora estará libre para ti. —aseguró Afrodita con una sonrisa. Ciertamente le encantaba hacer de celestina.
Kanae parpadeó dos veces.
—vamos, te dejaremos para que lo hagas ¿cierto, Alys?
—No, yo quiero enterarme del chisme.
—zip zip zip, no hay ningún chisme, Alyssa, andando.
Kanae rio tontamente al verles salir.
Ya sola, admiró el espacio que ahora era su oficina. Con un gusto elegante y chic, contaba con dos escritorios a ambos lados de la pared, y unos sofás rodeados de una mesa de café alargada en medio de la sala.
En el fondo, el ventanal que daba vista a Tokio.
Era acogedor y, ciertamente podía acostumbrarse a trabajar ahí.
Sacó su teléfono buscando el contacto de Tabito.
La ultima llamada que le hizo fue hace una semana cuando sentía que el cielo se le caía, ahora, resurgía del infierno para subir al cielo.
Claro que quería llamarle, escucharle, agradecerle, pero siempre recordaba que él estaba en algo importante.
En algo grande.
No quería ser un estorbo o una distracción, no se perdonaría jamás inmiscuirse en los planes del pelimorado.
Eran estos momentos donde su inseguridad atacaba.
Pero confiaría en las palabras de la señorita Afrodita.
—es que yo no comprendo, ¿Cómo vas a desperdiciar una oportunidad tan grande de compartir fluidos con una modelo rusa? —se quejó Otoya con su expresión estoica pero que sus amigos conocían era la expresión máxima de furor.
Los tres estaban aun en el gimnasio del estrato francés, por segunda vez reunidos.
Yukkey se arregló los lentes en el puente de la nariz antes de decir —disculpa, no comprendo ¿Qué te hace pensar que no compartí fluidos con ella?
—No le des cuerda —susurró el pelimorado cruzándose de brazos, el modelo sonrió por lo bajo.
El rostro estoico y serio de Otoya se iluminó —¿Si te la cogiste entonces? Maldito, ¡dijiste que no!
—No dije nunca que "no". —respondió Yukkey con los ojos cerrados.
—si lo dijo, ¿Verdad, cuervo?
—a decir verdad, no he escuchado confirmación alguna —contestó Karasu, mirando al modelo.
Eita movió las manos, exasperado —Yukkey, esto es sencillo, te la detonaste ¿si o no?
Yukimiya esperó unos segundos para contestar —...Un caballero no tiene memoria.
Otoya se dio un golpe en la frente con la palma abierta, Karasu rio.
—mierda, entonces, ¿Qué hacemos aquí de nuevo?
—yo espero una llamada.—respondio el chico de Osaka con calma.
—¿otra? ¿ahora que planeas, cuervo? Estas demente, hacer todo eso por un par de tetas.
—No es cualquier par de... senos, es Kanae-chan. —aseguró Yukkey.
Otoya rodó los ojos —una chica es una chica.
—tal vez no pensaste en eso cuando viste a Chigiri en aquel pasillo.
—¡ya cállate con eso! No le hice nada... que no haya querido él.
—aah ni tu te crees eso jajajaaj
Karasu siguió riendo de la discusión absurda de sus amigos. Hace 15 minutos estaban reunidos y se encargo en esta segunda junta de contarles lo que hizo, sobre el plan en contra del viejo Inou.
Los chicos estaban en desacuerdo de su acción, pero se alegraban que todo hubiera salido bien para Kanae.
El teléfono vibró en su bolsillo, Tabito se levantó de inmediato al leer el nombre de ella en la pantalla.
Sonrió de inmediato, levantándose y caminando a la esquina contraria. Contestó la llamada lo más rapido que pudo.
—vaya... si contestaste.
Karasu no pudo evitar una risa baja. Se dio vuelta para confirmar la distancia entre sus amigos y él, y, sorpresivamente se encontró con Yukkey arrastrando fuera del salón a Otoya.
—¡Kanae-chan! No le creas nada, tiene 3 novios acá dentro.
Karasu frunció el ceño al ninja.
La leve risa de la fémina se escuchó por la linea —¿ese fue Otoya-chan? Espero se esté contando a si mismo a esa cuenta de novios. —aseguró jocosamente.
Tabito negó, esperando verles salir para hablar —Ese sonso, tch, solo dice tonterías siempre...
—Bueno, es tu amigo, no me pondría celosa, podría compartirte solo con él—aseguró con una sonrisa.
Karasu se arrecostó a la pared, mirando a la entrada, estaba solo en la sala —¿con que esas tenemos? Los cuervos son monogámicos ¿sabes?
—Viva la monogamia.
—jaja... ¿Cómo sigues de salud? Me escribiste que ya no debes tomar los suplementos.
—si, estoy mejorando, ya he recuperado energías, Afrodita-san me comentó de tener una cita con su equipo medico, ya sabes, para la nueva agencia.
—Dyome eh
—Dyome, si.
—Dile a la señorita Afrodita que es un buen nombre, da al clavo con ella.
Kanae frunció el ceño—¿eh? ¿sabes de donde viene? a mi me suena al nombre de un beyblade—a su hermano menor le encanta esa serie por lo que sin querer conocía mucho de ello.
Karasu trató de ocultar la gran carcajada que brotó de su garganta pero fue inútil.
Con ella era así siempre, más que amantes eran amigos afines que se divertían en conversaciones que no llevaban a nada o que trataban de todo, incluso con los silencios incomodos.
—Dile eso, que te parece un beyblade.—aconsejó entre risas.
—nooo, me muero de vergüenza—refutó Kanae, colorada de la vergüenza, solo con él solía ser muy sincera.—mejor dime a que viene el nombre.
Ya más calmado, el ojiazul esperó unos segundos recuperando la seriedad de su voz —...seguro es por la Venus Anadyomene.
—¿y que es eso?
—es una representación griega de la diosa afrodita en pinturas, pregúntale a ella, sabrá más.
—si lo dice el que ganó 10 en Historia Universal, debe ser cierto.
—calla, ¿Cuánto ganaste en matemáticas?
—3, igual que tú, tonto.
—boba, la matemática no me gusta para nada, la química es--
—lo mejor del mundo... si, lo recuerdo—él se la pasaba repitiendo eso tanto que últimamente soñaba con esa primera vez en la que él le explicaba lo fantástica que era la Química y de que el mal estima que actualmente tenía la materia era por culpa de enseñarla de manera errónea.—...Tabito, te extraño demasiado.
—Yo también, Kanae, no sabes que daría por estar ahí, contigo...—un nudo se instaló en su garganta, la situación le golpeó mas de lo que pensó que le daría. Sentía sus mejillas arder.
—gracias por todo, tu, no debías.
—hice lo correcto, ya te lo dije. —respondió Karasu, segundos después escuchó unos leves quejidos, supo identificar que la chica lloraba —Quería ayudarte mucho antes de que me lo pidieras, lo sabes, yo quería.
—no debiste...
—Alguien debía ponerlo en su lugar
—...¿y si... y si todo hubiera salido mal?
—...No iba a salir mal, yo idee el plan.
Kanae hizo una media sonrisa, su confianza destilaba tanto como un sexapil innato—...Tabito.
—Dime
—Gracias.
—¡cuervo!—Otoya entró a la sala junto a Yukkey—vienen los viejos del P.X.G a usar el gimnasio, Yukkey los distrae.
—debo irme, Kanae.
—esta bien, éxitos en tu juego, espero que quedes en los mejores.
Karasu sonrió de lado, sus palabras le dieron aliento para lo que venía en los próximos días.
—¿puedo quedarme en tu casa?—le preguntó Alyss, mientras le ayudaba a limpiarse las lagrimas. Hace minutos ella y Afrodita volvieron a entrar a la habitación pues la ojiverde les anuncio que terminó la llamada.
—si claro, es sábado, papá no llegará a casa por irse de fiesta.
—perfecto, aunque algo triste ¿Quién cuenta a tu hermanito?
—Mai-san, la casera que vive abajo, es buena onda, sus hijos están grandes y le gusta cuidar a Jun cuando yo no puedo.
—dile a tu hermano que comeremos pizza entonces.
—pero yo no puedo.
—No recuerdo haber dicho que tu comerás pizza, Jun-kun y yo si.
—¡idiota!
—bueno bueno, basta de gritos —Afrodita dejó su teléfono de lado al ver que comenzaría a discutir por tonterías—es momento de irnos, ¿Cuándo dijiste que es el partido ese de futbol?—cuestionó mirando a Alyssa.
La castaña trató de recordar
—¡El martes!—respondió Kanae.
—claro, la señora de Karasu se sabe los horarios del marido.
Arusawa Kanae se sonrojó de inmediato, respondió de manera automática.—genial, reunámonos para verlo.
—¿qué?—preguntaron ambas chicas, sorprendidas.
—bueno, es lo menos que puedo hacer luego de hablar por él en la ultima semana para planear librarte del viejo verde.—además, tenía en mente aquel trato silencioso que el chico le hizo prometer, quería conocer las habilidades de alguien que le habló conociendo que ganaría la apuesta de liberar a Kanae, alguien así, era interesante, se notaba por qué Kanae le atraía.
Alyss elevó las manos —¡genial! ¿en mi departamento? acabo de comprar un nuevo TV Plasma gigante y quiero probarlo.
—Me parece bien en tu casa, pequeña Alyss —dijo Afrodita moviendo su cabello rosa —e invita a tu chofer y a tu hermanito., my darling.
—¿a Ryuji-san?—preguntó Arusawa.
—si, también conoce a Karasu-chan, ¿no? Entre más mejor.
—Esta bien, no creo que se nieguen.
—¿en serio?
—tu ya debes superar tu mutismo selectivo, Alyss, por Kami-sama.
—¡no es tan fácil!
—Ryuji-san está casado, no te preocupes.
—aun así!
—bueno, da igual, ¡fiesta el martes!
--
: me cabreas en francés.
¡Hola! gracias a todos por llegar hasta aquí.
El capitulo es algo largo porque en los próximos meses no podré actualizar pronto, estoy trabajando en mi sustentación de trabajo de grado de la Universidad para obtener mi titulo.
Pero, si logro obtener tiempo e inspiración con sus mensajitos puede que me motive y actualice más rápido.
Gracias por el apoyo constante. Gracias por los 10k de lectura
Le quedan unos cuantos capítulos a esta temporada y aun no decido si ésta es la ultima temporada o mostramos más, está por verse, dependerá, como les digo, del apoyo.
¡Me gustaría leer su opinión del capitulo. gracias por el apoyo constante!
Saludos
