Sintiéndose extraña miró a su alrededor mientras frenaba por orden de la luz roja del semáforo. Toda su infancia había transcurrido en esas calles, y sin embargo, bastaba una ojeada para darse cuenta de que nada era igual: entre tiendas, edificios nuevos, nuevas baldosas en la acera incluso árboles diferententes a penas reconocía algo de aquel lugar. Su corazón pareció romperse cuando notó que incluso el McDondalds que entonces había sido su lugar seguro se encontraba parcialmente derruído en medio de un ejército de hombres, maquinarias y señalamientos.
Más allá del amanecer bajamos la velocidad
Como un carro deportivo genial en los años 90's
Te gusta cuando conduzco yo
Había sido hacía mucho tiempo atrás, pero casi podía sentir el viento fresco que la acariciaba al caminar por esa acera a los dieciséis años, soñando despierta, la música y ropa de los noventa impregnando la escena, el alma ligera y el corazón lleno de esperanzas, llevando a Yulia de la mano tirando levemente de ella, dirigiéndola con emoción genuina sin que eso llegase a ser una escena que escandalizara al país.
No, solo eran dos chicas bajo una tarde de verano.
Cuando nos juntamos es como un loco delirio,
Y entre miles de personas, no hay nadie como nosotros
La recuerda sentada frente a ella y hacerlo se siente como el sueño de otra vida, en aquel entonces no era más que otra niña llena de ilusiones, su copiloto en aquel sueño extraordianario, casi imposible. Yulia le regresaba la mirada revolviéndose de vez en cuando el cabello corto recién entintado en negro alborotándolo más, mientras conversaban cuando entre ellas no había nada más que una mesa, un par de hamburguesas y la sensación de que algo increíble está a punto de pasar.
Entre miles de personas...
No hay nadie como nosotras
Los adultos a su alrededor, sumergidos en los periódicos, en atender a los niños que correteaban hacia los toboganes, apenas les prestaban atención. Ellas tampoco los miraban: se limitaban a platicar, a sonreírse, a conocerse, sus piernas a veces se tocaban sin querer cuando se movían emocionadas por algún sentimiento compartido. Así era incluso desde ese entonces; cuando estaban ellas dos, el mundo al rededor parecía desvanecerse.
Hey
Somos los mejores en McDonald's
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Somos los que no leen las noticias
Los que no deslizan la pantalla
No no!
A los ojos dispersos de la gente, escapaba la creación de la magia que tenía lugar en la mesa junto a la ventana a donde llegaban después de los ensayos para pasar el rato lejos de las obligaciones y dispuestas a disfrutar genuinamente la compañía de la otra, dispuestas a conocerse para sin saberlo, poco a poco enamorarse.
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No tardó en nacer entre ellas la complicidad: esa manera en la que Yulia se reía del mundo, la forma en la que juraba que se burlaba de todo lo que alguna vez había sido. Ya entonces, Lena la adoraba, por eso aunque se preparaba para mostrar una faceta tímida frente al público, a su compañera pudo mostrarle una versión más atrevida de sí misma que deseó existiera sólo para sus ojos. En algún lugar oyó decir que raramente el primer amor es el verdadero, pero para Lena lo era, no había manera de que no fuera así, funcionaban porque los opuestos se atraían, porque se complementaban. Yulia era el acelerador, Lena el freno, no había forma que llegaran a ningún lado por separado.
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Y ni siquiera es una moda
No, no!
No pasó mucho tiempo después de los primeros ensayos para que la escenificación de su romance pasara de una actuación a un sentimiento real, no fue difícil tampoco darse cuenta de que aquella pícara sonrisa comenzó a descolocarla, la forma en la que la tocaba inocente al tomar su mano adquirió entonces una sutilieza diferente. A su manera ambas lo sabían y Lena disfrutó esos vívidos momentos en los logró envolvero a aquella chica rebelde a su tímido coqueteo adolescente, dejándole ver por momentos el corazón de oro que poseía.
En esa foto polaroid los dos
Con luces en los ojos por siempre enamorados
Esperando a que la segunda ola venga
Y fue en ese lugar, donde el mundo dejó de girar la tarde en la que se colaron en los toboganes pese a las órdenes del personal y escalaron por el interior del juego infantil totalmente vacío solo para probarse la una a la otra que no temían romper las reglas.
Allí, dentro de los sofocantes tubos de plástico donde se detuvieron frente a frente, para luego dejar que sus sentimientos fluyeran genuinos por primera vez mientras se besaban.
El sabor de coca cola en la lengua
Tenemos un tatuaje en nuestras queridas manos
No por una orden, no por una escena, simplemente porque esos labios coquetos la llamaban a gritos, la atraían hacia ella con un magnetismo inexplicable.
Nadie nos conoce todavía...
Unos labios dulces debido a la coca cola y helado de vainilla.
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No no!
Allí en ese lugar se quedaron encerradas las ilusiones infantiles de su primer amor, un dulce idilio adolescente que se desbarataría años más tarde con los múltiples envites de la fama, volviendo lo que antes fue tan conocido y amado, algo corrupto, triste y descolorido.
Un eco.
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Un eco al que secretamente aún se aferraban con todas sus fuerzas.
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Y ni siquiera es una moda
No, no!
Lena dio un respingo al escuchar la bocina del auto parado detrás suyo, el semáforo ahora en verde iluminó sus pupilas, la mujer soltó un suspiro y parpadeó con los ojos anegados en lágrimas antes de intentar arrancar el auto, que se apagó en el acto.
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Las bocinas aumentaron su ruido al tiempo que ella accionaba nuevamente el motor, para luego acelerar y continuar su tránsito por la avenida para agrado de los demás conductores.
Con el corazón roto resolvió no pasar por allí otra vez, consciente de que no soportaría ver cuando aquel lugar, simplemente desapareciese.
Somos los que no leen las noticias
Los que no deslizan la pantalla
No no!
Tenía que dejar esa maldita costumbre suya de volver la vista atrás.
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Y sin embargo, sus ojos obedeciendo más a su corazón que a su cerebro volvieron hacia el retrovisor para divisar una última vez el lugar donde el amor y la aventura de su vida habían comenzado.
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Y ni siquiera es una moda
Lena tragó su dolor de forma audible, en aquel reflejo sólo había ruinas
No, no!
¿Por qué siempre que miraba atrás solo encontraba ruinas?
