Capítulo 10
1955
La alarma de mi móvil me despertó de inmediato. Presioné el botón lateral, pero no me levanté enseguida; estos días han estado cargados de emociones, y ahora debo actuar como si todo estuviera normal.
Reuní la energía necesaria para levantarme y prepararme para el entrenamiento con mi padre.
Me detuve unos segundos frente al espejo, tras cepillarme los dientes y refrescarme la cara. No sabía qué esperar de la sesión de hoy. Mi padre había entrenado en la Habitación del Tiempo, lo que significaba que su poder había aumentado considerablemente; en mi caso, no puedo negar que extraño aquella sensación, ese poder que, aunque fue por poco tiempo, me hizo sentir invencible, algo que jamás había experimentado, ni siquiera en mis peores momentos.
Apagué la luz y salí de mi habitación. La iluminación del pasillo estaba encendida, como de costumbre. Caminé hasta la cámara de gravedad y, al llegar, noté que en el salón donde se encontraba aún quedaban escombros apilados en una esquina.
—Causaste un desastre, pero valió la pena tener un oponente tan poderoso, aunque fuera por corto tiempo—comentó mi padre al captar la dirección de mi mirada.
Sus palabras sonaron, de forma inesperada, como un cumplido.
—Espero que estés listo para el entrenamiento de hoy—agregó.
Asentí y lo seguí hacia el interior de la cámara.
—-
Tras haberme duchado y vestido para lo que el día me tuviese preparado, me dirigí a la cocina. La televisión estaba encendida en el canal de noticias local.
Mi madre estaba de pie frente a la pantalla, con su tableta en mano, mientras Bra, sentada en la mesa, había terminado su desayuno y revisaba su móvil.
—Una vez más, el heredero de la Corporación Cápsula, Trunks Briefs, da de qué hablar...—comenzó la narración, mientras en la pantalla aparecía una fotografía de mi yo del Presente junto a Airi. No se trataba de imágenes casuales; las fotografías, claramente comprometedoras, habían sido tomadas por paparazzi sin su consentimiento.
—Estas fotografías surgieron después de que un video se volviera viral el fin de semana, en el cual Airi Son, la actual pareja del heredero de la Corporación Cápsula, debatía contra el famoso conspiranoico y terraplanista Jacques Du'Plan. Muchos usuarios de la red social Piuitter calificaron el video como "lo mejor que habían visto hasta ahora" y se alegraron de ver a alguien, por fin, poner en su lugar a ese bastardo ignorante. El famoso conspiranoico no tardó en defenderse en la misma red social, llamando a Airi Son "NepoNena", argumentando que ella está donde está solo por su relación con el heredero de la corporación...—continuó la presentadora.
Mi madre, visiblemente molesta, murmuró:
—"NepoNena"... Por favor, esa chica tiene uno de los cerebros más brillantes que he conocido, a veces llegando a superar el mío.—
Me tomé un segundo para procesar la información. ¿En verdad era esa palabra lo que le molestaba, y no el hecho de que se difundieran fotografías tomadas por paparazzi sin consentimiento de su hijo y su novia?
—¿En verdad es eso lo que te molesta, mamá? —pregunté en tono serio, tratando de no mostrar mi propio desagrado.
—Por supuesto que sí, Trunks. Es una afirmación sin fundamentos—respondió con firmeza.
—¿Pero qué hay del hecho de que esas fotografías están siendo vistas por miles de personas? —le cuestioné respetuosamente.
—Son Relaciones Públicas—contestó Bra, con la mayor naturalidad.
mientras en la pantalla aparecía una tercera imagen: era mi yo del Presente mostrando el dedo medio a la cámara.
—Cada vez que hay algo sobre la compañía que no quieren que se haga público, o que se agranda, los usan como distracción. Supongo que debe tener relación con el asunto de la radiación—continuó, sin despegar la vista de su móvil.
Así que ese era el motivo. En mi tiempo, mi madre y yo tuvimos que luchar contra la prensa de chismes para evitar que cámaras indiscretas se acercaran a nosotros; fueron batallas que duraron años, pero al final la justicia se inclinó a nuestro favor y jamás tuvimos que preocuparnos por ser seguidos por cámaras indecentes.
No sé por qué, pero ver todo esto en la TV me llenó de enojo. Si ellos estaban conformes, pues, no había nada que yo pudiera hacer al respecto.
Noté a mi madre haciendo una llamada telefónica y, sin pensarlo dos veces, decidí salir de la casa.
—
Mientras caminaba en dirección a la corporación y observaba cómo la ciudad comenzaba a despertar, el apellido Shinozaki en la pantalla de mi móvil me hizo recordar que tenía una cita para ver un apartamento donde mudarme. Lo había olvidado por completo.
Atendí el teléfono diciendo mi apellido.
Shinozaki me saludó amablemente del otro lado de la línea, diciéndome que lamentaba mucho su llamada, pero que tendría que llegar unos cinco minutos tarde a nuestra cita; debió atender otro asunto antes.
Me sentí aliviado, ya que eso me daría tiempo de llegar igualmente.
El lugar no estaba tan alejado de la casa de mi madre ni de la corporación, sin embargo, sí debía tomar una desviación que me llevaría a un sitio que, de hecho, me era muy familiar, ya que era el mismo apartamento en el que vivía en mi línea temporal.
Mientras caminaba hacia el lugar de la cita, reconocí algunos lugares que, sorpresivamente, en mi línea del tiempo aún existían, mientras que otros eran completamente distintos. El parque central, idéntico; el pequeño restaurante de ramen junto a la librería, igual. La vinoteca de por allá era algo nueva, tal vez le daría un vistazo más tarde.
Shinozaki y yo llegamos al mismo tiempo al edificio, que se alzaba unos 20 pisos sobre el suelo. El apartamento en el que estaba interesado era el penthouse.
Le di la mano a Shinozaki, quien se disculpó por el retraso. Le dije que no había ningún problema; omití el detalle de que, de hecho, a mí se me había olvidado por completo nuestra cita.
Mientras cruzábamos las grandes puertas de cristal del edificio y, después de saludar al concierge, quien curiosamente lucía y se llamaba igual que en mi línea del tiempo, atravesamos el espacioso lobby para entrar en el ascensor. Shinozaki deslizó una tarjeta en el panel y el ascensor se puso en marcha.
—No voy a negar que me llevé una tremenda sorpresa cuando Goten me dijo que Trunks Briefs tenía un hermano gemelo. Y yo que creía que éramos amigos...—dijo entre risas.
—No le culpo. Mucha gente se ha sorprendido ahora que estoy de vuelta —Técnicamente no estaba mintiendo.
—De vuelta al caos de los Briefs y la corporación —rió nuevamente.
—Definitivamente es algo caótico, no lo puedo negar.—
La personalidad de este Shinozaki no era tan distinta a la de mi buen amigo en mi línea temporal. Además, noté que cuando abrió la carpeta con los documentos del apartamento, había una fotografía de un Châteauneuf-du-Pape 1990 impresa a todo color.
—Vaya... esto no debería estar aquí.—
Incliné levemente la cabeza, observando la imagen.
—Un Châteauneuf-du-Pape 1990... No es algo que cualquiera tenga en sus archivos de trabajo —comenté.
Shinozaki se encogió de hombros con una sonrisa.
—Debo admitir que esta es la razón por la que llegué tarde esta mañana. Un contacto logró conseguir un ejemplar para mí y no podía decir que no.—
—En ese caso, no hay absolutamente ningún problema. Yo habría hecho lo mismo —respondí con una leve sonrisa.
—¿Puedo? —pregunté antes de tomar la hoja.
Shinozaki me entregó el papel.
—Nada mal... Este año es excepcional. Mucho cuerpo. Pocos Châteauneuf-du-Pape han envejecido tan bien.
Shinozaki me miró entretenido.
—No esperaba que estuviera tan familiarizado con él. Al menos eso lo tienen en común usted y su hermano—comentó.
Esbocé una leve sonrisa.
—Digamos que he probado algunas rarezas a lo largo del tiempo.—
Shinozaki me observó por un momento antes de añadir con naturalidad:
—Puede hablarme de "tú", si quiere. No creo que sea necesario ser tan formales.—
Lo medité por un segundo.
—De acuerdo —asentí—. Lo mismo va para ti.
Shinozaki sonrió con ligereza y cerró el folder.
—Si hablamos de rarezas... ¿Hay algún vino que hayas probado y que te gustaría volver a experimentar?—
Sostuve la mirada un instante antes de responder.
—Romanée-Conti 1955.
Shinozaki dejó escapar un leve suspiro en un gesto de aprobación.
El ascensor se detuvo para darnos paso directamente al apartamento.
—Hablando de vinos, sé que ya conoces los detalles del lugar, pero no puedo evitar mencionar una de sus mejores características.—
Lo miré de reojo. Estaba seguro de que mencionaría "la pared", y era justo ese detalle por el que había comprado ese mismo apartamento en mi línea del tiempo.
—Te refieres al espacio para almacenar vinos.
—Exactamente. Pero esto no es cualquier espacio de almacenamiento.—
Caminó con naturalidad hasta la pared lateral del salón. Pasó la mano por un panel discreto y, con un suave sonido mecánico, una sección de la pared se deslizó, revelando hileras de espacios diseñados para sostener botellas acostadas.
—Cada compartimento tiene sensores que identifican automáticamente la botella y ajustan la temperatura y humedad de forma individual. No importa si es un blanco de Borgoña o un Amarone della Valpolicella, cada uno se mantiene en su condición óptima.—º12q
Fingí asombro y crucé los brazos, observando el diseño con atención.
—Ingenioso.
Shinozaki sonrió con cierta satisfacción.
—Para alguien que aprecia un Romanée-Conti 1955, diría que es una característica a la altura de sus expectativas.—
Asentí.
—Dime, Shinozaki, ¿este apartamento está ya a la venta?
Sonrió y volvió a su carpeta para entregarme un montón de papeles para revisarlos.
—En realidad, el apartamento ya esta pagado y listo para que te mudes cuando quieras.—
—¿Cómo dices?, ¡¿ya está pagado?! —no cabía en mi asombro.
Shinozaki asintió.
—La señora Briefs dijo que era un regalo.—
Suspiré. Con que fue ella...
—De haber sabido que tendrías un gran conocimiento sobre vinos, habría traído algo mejor —dijo, sacando una botella de champaña del refrigerador del apartamento. Una de muy mala calidad y sabor, para ser sinceros.
Ambos reímos y conversamos un poco más sobre vinos y champañas. Firmé lo que tenía que firmar en los documentos, Shinozaki me entregó la tarjeta de acceso y salimos del apartamento.
—Dime algo, en el camino vi una pequeña vinoteca. No tuve oportunidad de fisgonear, pero ¿la recomendarías?
—¡Ah! Se refiere a DuSommelier. Puedo recomendarla al cien por ciento. Tiene una variedad de vinos impresionante. Luce pequeña, pero su sótano es el sueño de cualquiera. Además, dentro tiene un par de mesas para consumo ahí mismo. Excelente lugar para una primera cita, si quieres mi opinión.—
—Lo tendré en cuenta, gracias.
—-
Qué mañana... Pero al menos ya tenía un lugar para vivir que no era la casa de mi madre. Aunque debía agradecerle por el detalle de haberlo pagado por mí.
Me puse en marcha hacia la corporación. Llegaría un poco tarde, pero bueno, no es como si tuviera un trabajo específico por el momento. Supuse que no importaría. Seguramente, no mucho habría cambiado.
Abrí la puerta del laboratorio...
Airi y la chica llamada Lili estaban de pie frente al pilar cubierto con el material anti-radiación.
Entré a la sala sin apresurarme. La luz artificial iluminaba a los presentes, todos ya inmersos en la conversación.
—Buenos días —saludé con seriedad—. Lamento llegar tarde.
Los tres respondieron al unísono, sin rastro de molestia.
—Buenos días.-
Recorrí la sala con la mirada y reconocí a Lili de inmediato. El otro rostro era nuevo para mí.
—Lili, un gusto verte de nuevo, y tú eres... —pregunté
—Briefs-sama. —Lili hizo una leve reverencia.
—Vitas, señor. Mucho gusto.—tartamudeó Vitas antes de estrechar mi mano.
—El gusto es mio, pueden llamarme Trunks o... Mirai, para evitar confusiones —aclaré con una leve sonrisa.
Sentí la mirada de Airi sobre mí y, al girarme, noté el esbozo de una sonrisa en su rostro.
—¿Me perdí de algo? —pregunté, interesado.
—Podemos analizar el pilar radiactivo más de cerca. Tenemos trajes nuevos—informó Lili.
Tosí ligeramente, una reacción automática ante la idea de pasar por lo mismo otra vez.
—No me gustaría exponerlos a un nuevo accidente—dije, un poco preocupado.
—Según mis cálculos, y tomando en cuenta que todo el lugar está libre de radiación, podremos realizar la exploración sin mayores riesgos. Solo debemos hacerlo en intervalos de 15 minutos—explicó Vitas con seguridad.
Lili intervino justo en el momento adecuado.
—Si vamos a analizar el pilar, vamos a necesitar...— dijo
—El Igloo —completó Airi.
