Capítulo 10
NepoNena
¡Qué bien se siente estar de vuelta! –me dejé caer sobre el sofá, abrazando un cojín y cerrando los ojos por un momento.
Luego recordé un pequeño detalle: no tenía teléfono, bolso ni cartera. Todo se había quedado en la Corporación, y yo había usado la llave escondida bajo la maceta para entrar al apartamento. Muy segura, como siempre.
Me levanté y camié hacia la ventana. Desde allí, podía ver las enormes torres de la Corporación. La mayoría de las luces aún estaban encendidas, incluyendo el último piso...
—No llegues tarde... –susurré para mí misma.
Encendí la laptop y el ícono de correos electrónicos me saludó con al menos un centenar de mensajes sin leer. Suspiré.
Revisé las bandejas de entrada. Mi correo de la oficina era un caos absoluto, mientras que el personal solo tenía un par de anuncios publicitarios y notificaciones de paquetes pendientes en la oficina de correos.
—Uf, qué pereza. Siempre hay una fila interminable –me quejé, dejando la laptop a un lado.
Me dirigí al baño para darme una ducha reparadora. Puse el agua en marcha y miré mi reflejo en el espejo. En cuanto pasé los dedos por el vidrio empañado, un recuerdo invadió mi mente: el espejo del apartamento de Trunks, partiéndose en mil pedazos.
—No fue una experiencia agradable... –murmuré, tratando de apartar el pensamiento.
Me quíte la ropa y entré a la ducha. Dejé que el agua caliente relajara mis músculos. Apenas estaba terminando cuando sentí unos brazos rodeándome por la espalda. Me sobresalté por un segundo, pero no necesité girar para saber de quién se trataba.
Me voltee lentamente y lo encontré mirándome con intensidad, completamente vestido y empapándose bajo el agua.
—¿Qué haces? Estás empapado –reí suavemente.
Nuestros ojos se encontraron. Las gotas de agua resbalaban por su rostro. Con delicadeza, tomó mi rostro y juntamos nuestras frentes.
—Me alegra tanto que estés bien... –susurró.
Respiré profundo. Mi corazón latía con fuerza al tenerlo frente a mí.
—Me alegra estar de vuelta –dije, colocando mis manos sobre las suyas y acercándome a sus labios.
Nos fundimos en un beso lento y profundo. Sus manos se deslizaron suavemente por mi espalda hasta detenerse en mi cintura. Las mías rodearon su cuello, acercándolo más.
El vapor llenaba el baño y el sonido del agua cayendo se mezclaba con la intensidad del momento. La distancia entre nuestros cuerpos desaparecía poco a poco.
—
Me recosté sobre su pecho, sintiendo cómo su corazón aún latía con rapidez, pero disminuyendo poco a poco. Con delicadeza, acariciaba mi espalda y besó mi cabeza. Me levanté un poco para alcanzar sus labios.
Luego, giré hacia mi costado y quedé sobre la cama. En ese momento, él se giró hacia su costado también.
—¿Estás cansada?–preguntó mientras se acomodaba.
—¿Tú no? –respondí.
—Tal vez solo un poco...–dijo entre risas.
Con ternura, apartó un mechón de mi cabello. Noté algo diferente en su mirada.
—¿Qué sucede? –pregunté preocupada.
Él se giró nuevamente, mirando hacia el techo.
—No sé si hubiera podido perdonarme si algo más hubiera sucedido–admitió.
Acaricié su rostro y lo giré en mi dirección.
—Fue un accidente. Ni siquiera Mirai sabía lo que había dentro de las cápsulas –le recordé.
—¿Mirai? –preguntó, mientras se enderezaba y se sentaba al borde de la cama.
—Es el apodo que le di a Trunks del futuro –expliqué.
—Mirai significa futuro–comentó.
—Es exactamente de donde viene –confirmé.
—Es adecuado, supongo–
Asentí.
—Tal vez eso es lo que más me molesta... yo lo provoqué... entiendo que somos una versión distinta, pero al final somos la misma persona–reflexionó.
Noté de inmediato cómo sus músculos se tensaron y apretó con fuerza la sábana que descansaba bajo sus manos.
—Dime, mientras estaban en el Templo Sagrado... ¿te habló sobre mi madre en el futuro?–preguntó.
Hice memoria de lo sucedido, pero no recordaba ninguna mención sobre Bulma.
Tomé la sábana que me cubría y me senté al borde de la cama junto a él, llevándola conmigo.
—No, no hablamos sobre el futuro –respondí.
Trunks pasó saliva con dificultad y sus hombros y brazos se tensaron aún más.
—Ella... –bajó la mirada–Ella... falleció en su línea de tiempo...—
Por Kami, sentí un repentino hormigueo en el estómago, un vacío, y por un instante, mis ojos se humedecieron.
—Lo lamento mucho... –dije sinceramente.
Él inhaló profundamente.
—Mi madre me lo contó después de asegurarse de que todo estuviera en orden en el Templo Sagrado, y no puedo evitar pensar en qué hubiera pasado si... no hubieses despertado...–sacudió la cabeza para después hundirla en sus manos.
Sabía que Trunks estaba preocupado por mí, pero no había pensado en ese nivel de preocupación. Pasé la mayor parte del tiempo inconsciente, y Dendé tampoco parecía estar tan preocupado, así que me sentía tranquila estando allí.
Pero él... estando aquí, no sabía nada de lo que estaba sucediendo en el Templo Sagrado.
Me puse de pie frente a él, todavía envuelta en la sábana. Trunks apoyó su frente en mi abdomen y luego rodeó mi cintura con sus fuertes brazos. Acaricié su cabello suavemente.
—Todo está bien ahora... –le aseguré.
Profundizó su abrazo.
—
Tomé el móvil y apagué la alarma de costumbre. Noté la ausencia de movimiento a mi lado y extendí el brazo, pero no encontré a nadie.
¿Trunks ya se habría levantado? Me froté el rostro para despejarme y, con pereza, me incorporé en la cama.
Tras un esfuerzo, abandoné las sábanas. Abrí las persianas y las ventanas, arreglé la cama y seleccioné un atuendo para el día.
—Espero que hoy podamos trabajar sin interrupciones —murmuré mientras observaba la ropa frente a mí.
Opté por unos pantalones lisos y una blusa sencilla, dejándolos sobre la cama. Salí de la habitación, esperando hallar a Trunks en la sala, bebiendo su café y revisando las noticias en su tablet, pero no estaba por ninguna parte. Ni siquiera en la cocina.
Sobre la mesa había una nota.
—"Salí temprano, no quise despertarte"—leí en voz alta. Al final del mensaje, un pequeño corazón dibujado.
Nunca pensé que llegaría el día en el que Trunks Briefs se levantaría antes que yo para ir a la oficina. Sonreí.
Busqué en la alacena algo ligero para comer. No tenía ganas de salir a correr hoy, lo que significaba que no compraría un desayuno más sustancioso. Encontré pan y mermelada. Por suerte, el pan no estaba duro ni tenía moho, así que aún era comestible.
Apoyada en la barra de la cocina, encendí el televisor. El noticiero local apareció en la pantalla. Terminé de preparar mi "delicioso" desayuno justo cuando comenzaba la sección de espectáculos.
Apenas había dado una mordida cuando me quedé boquiabierta al ver una fotografía nuestra en la pantalla. El pan se me cayó de las manos.
Nos habían fotografiado sin permiso durante nuestras últimas vacaciones... otra vez.
Al menos me veía bien.
En la foto, estábamos en el yate de Trunks. Ambos de pie, yo con un bikini negro y él con unos shorts largos de baño azul marino. Llevábamos gafas de sol. Con una mano, él sostenía una copa de champán, mientras que la otra reposaba en mi derrière. Yo rodeaba su cuello con una mano y también sostenía una copa. Mi boca estaba a unos centímetros de su oreja, y mi otra mano casi por completo dentro de su short de baño.
—Una vez más, el heredero de la Corporación Cápsula, Trunks Briefs, da de qué hablar... —comenzó la presentadora, mientras se mostraban otras dos fotografías junto a la primera.
En la segunda, yo rodeaba su cuello con ambas manos, mientras él me abrazaba por la cintura y nos besábamos.
La tercera fotografía captó aún más mi atención.
Nos habíamos separado y solo se veía una parte de mí, ya que había decidido entrar nuevamente al yate. Trunks estaba de pie, bebiendo de su copa, con su brazo derecho extendido hacia la cámara, mostrando el dedo medio en una señal obscena.
Subí el volumen.
Trunks sabía que nos estaban fotografiando, pero ¿por qué no me dijo nada? Siempre que atraíamos atención indeseada de la prensa, solíamos gastarles bromas o simplemente desactivar sus equipos con nuestro ki...
—Estas fotografías surgieron después de que un video se volviera viral el fin de semana, en el cual Airi Son, la actual pareja del heredero de la Corporación Cápsula, debatía contra el famoso conspiranoico y terraplanista Jacques Du'Plan. Muchos usuarios de la red social Piuitter calificaron el video como 'lo mejor que habían visto hasta ahora' y se alegraban de que alguien por fin pusiera en su lugar a ese bastardo ignorante. El famoso conspiranoico no tardó mucho en defenderse en la misma red social, donde llamó a Airi Son 'NepoNena', argumentando que ella está donde está solo por su relación con el heredero de la corporación...—continuó la presentadora.
Las fotografías no me molestaban, en realidad, no era la primera vez que éramos noticia y seguramente no sería la última. Podría decir que ya estábamos acostumbrados. Sin embargo, lo que me sacó de mis casillas fue cómo ese imbécil de Jacques me había llamado.
—Neponena... —murmuré, apretando los dientes—. Estúpido.
Apagué el televisor y continué con mi desayuno. Una vez terminado, me dirigí al baño para ducharme, cepillarme los dientes y arreglarme para ir al trabajo.
—-
Me quité los auriculares y los lentes de sol antes de cruzar las gruesas puertas de cristal de la Corporación.
—Señorita Son, nos alegra verla de vuelta—dijo una de las chicas de recepción al verme.
—Muchas gracias —hice una pequeña reverencia antes de dirigirme hacia los elevadores.
Mientras esperaba, revisaba mi móvil. La campanilla sonó y las puertas se abrieron. Deslicé mi tarjeta en el panel. Nuestro piso estaba unos cuantos niveles por encima del departamento legal. El resto de las personas presionaron diferentes botones. Me abrí paso hacia la parte trasera del ascensor y continué revisando algunas aplicaciones en mi móvil.
Hacía mucho tiempo que había eliminado la aplicación que habían mencionado en el noticiero. La desinformación y personas como Jacques abundaban, y la verdad era que no tenía tiempo para tanta negatividad. Solo había una red social que me gustaba y en la que era medianamente activa: Photogram. Mi página de inicio, al menos, estaba llena de gente conocida.
Me perdí un momento entre las fotografías que aparecían en mi feed. Krillin era sumamente activo y publicaba al menos tres fotografías al día. Luego seguía Videl, cuyas fotos eran mayormente de naturaleza. Pan, Bra y Maron compartían la misma fotografía desde diferentes ángulos y, de vez en cuando, las tres publicaban la misma selfie.
Mi hermano Gohan compartía fotos de insectos, algunas de las cuales me ponían los pelos de punta. Goten publicaba, muy de vez en cuando, fotos de autos clásicos. Donna compartía fotografías de bebidas y comida, principalmente café y cócteles.
Mi cuenta era privada y, al revisar las notificaciones, noté que al menos un centenar de nuevos seguidores esperaban mi aprobación para poder ver mi contenido. Supuse que se debía a lo sucedido hoy en la mañana. Apagué la pantalla y guardé el móvil en mi bolso.
—Buenos días, neponena—reconocí de inmediato la voz de Donna.
Giré los ojos.
—Buenos días también —respondí mientras me cruzaba de brazos.
—¿Cómo te encuentras hoy?—preguntó. Obviamente, sabía que se refería a las noticias de esta mañana.
—Para nada sorprendida —le respondí.
—Lo imaginaba. Briefs, el equipo legal y de mercadotecnia estuvieron buena parte de la mañana discutiendo todo el asunto.—
—¿Por las fotografías? —pregunté.
Donna asintió.
—Por cierto, Son, vaya que te veías bien...—
—Lo sé —respondí y le guiñé un ojo.
Donna rió antes de volver a la realidad.
—Ha sido una semana horrible—suspiró.
—Donna, apenas es martes y aún no son ni las nueve... —le señalé.
—Por eso... —respondió.
El ascensor se detuvo en el piso de "Legal". Donna suspiró una última vez y bebió de su vaso desechable antes de salir.
—Nos veremos después—dijo.
Asentí y las puertas se cerraron nuevamente.
Bajé del ascensor y un escalofrío recorrió mi espalda. Solo había estado ahí una vez y el lugar no me traía muy buenos recuerdos. Cerré los ojos por un momento y respiré profundamente.
Abrí las puertas metálicas y vi que la máquina del tiempo y el pilar antirradiación seguían ahí. Caminé hacia las computadoras a un costado del lugar. Seguían mostrando errores.
—Revisé las conexiones una y otra vez, pero no sé cómo resolver el problema—dijo una voz masculina.
Me paralicé del susto, creía que estaba sola...
—Airi-chan, qué bueno verte de vuelta—esa era Lili, estaba segura.
Me giré lentamente. Lili y Vitas estaban detrás de mí, pero ¿qué hacían aquí?
—Lili, Vitas —dije un poco nerviosa—. ¿Qué hacen aquí?
Lili y Vitas intercambiaron miradas.
—Trunks-sama... ¿no te dijo?—preguntó Lili.
Negué con la cabeza.
—Después del accidente de la semana pasada, el señor Briefs nos pidió ayuda para intentar terminar con esto lo antes posible—explicó Vitas.
¿Ayuda para...?
—Entonces... Vitas, ¿Trunks te dijo lo que estamos haciendo? —pregunté.
—Se desmayó, Airi-chan, como era de esperarse —continuó Lili, con su característico semblante calmado.
Vitas, visiblemente apenado, colocó su mano detrás de la cabeza.
—Eso es verdad —rió con vergüenza.
Me tomó un segundo procesar todo esto. Por un lado, un par de manos extra serían de mucha ayuda. Por otro lado, no sabía si podría soportar que otro accidente como el de la semana pasada ocurriera y afectara a Lili y Vitas.
—La verdad es que me alegra no tener que ocultarles en lo que estamos trabajando —dije—. Entonces, díganme, ¿qué es lo que tenemos hasta el momento?
—Sinceramente, no mucho—dijo Vitas.
—Solo sabemos que esos pilares no están hechos con un material terrestre—agregó Lili.
Nos acercamos a uno de los pilares que Mirai había traído de su tiempo. En el lado opuesto a la máquina del tiempo se había instalado nuevo equipo, seguramente Lili y Vitas lo habían solicitado.
Nos aproximamos a la estación de trabajo de Vitas. Los monitores arrojaban errores.
—Aún no puedo determinar qué tipo de radiación está emitiendo esa cosa, me está causando dolor de cabeza—dijo Vitas.
—Ai-chan, el pilar radiactivo tiene una diminuta fisura. Me gustaría analizarlo más de cerca... —mencionó Lili.
—Tenemos nuevos trajes antirradiación. Según mis mediciones, podríamos trabajar en intervalos de 15 minutos usándolos—continuó Vitas.
—Experimenté de primera mano los efectos de esa radiación. Estoy de acuerdo en que debemos averiguar de qué se trata, pero bajo ninguna circunstancia me gustaría que ustedes se expongan a ese riesgo —expresé. Estaba segura de que Mirai y yo seguíamos vivos gracias a nuestra naturaleza híbrida.
Escuchamos las puertas metálicas abrirse nuevamente. Era Mirai.
—Buenos días —dijo serio—. Lamento llegar tarde.
—Buenos días —respondimos los tres.
—Lili, un gusto verte de nuevo, y tú debes ser Vitas, ¿no es así? —saludó.
—Briefs-sama—Lili hizo una pequeña reverencia.
—Ah, sí, así es. Mucho gusto, señor Briefs—tartamudeó Vitas, y ambos estrecharon la mano.
—Pueden llamarme Trunks o... Mirai, para evitar confusiones—dijo.
Sonreí al recordar el apodo que le había asignado a Trunks del futuro.
—¿Me perdí de algo?—preguntó Mirai.
—Podemos analizar el pilar radiactivo más de cerca. Tenemos trajes nuevos—dijo Lili.
Mirai tosió un poco como si se estuviera ahogando. Estoy segura de que pensó lo mismo que yo hace unos momentos.
—No me gustaría exponerlos a un nuevo accidente—dijo, nervioso.
—Según mis cálculos y tomando en cuenta que todo el lugar está libre de radiación, podremos realizar la exploración sin mayores riesgos, solo debemos hacerlo en intervalos de 15 minutos—agregó Vitas.
Íbamos a necesitar un escudo mayor al que ahora rodeaba al pilar, y una estructura como esa, por fortuna, la teníamos.
—Airi-chan, si vamos a analizar el pilar, vamos a necesitar...—
—El Igloo —agregué.
