Hola!

arali2425: Acá está la continuación ❤️

Guest: Gracias por tu paciencia! No estabas errada en tu anterior conjetura. Espero que se haya entendido lo que le pasó :)

Aviso que ahora seguramente actualice como en una semana o más. (Menos por el momento no creo poder)

Mis capítulos serán un poco más largo (eso creo) estoy en la recta final así que no me gustaría que fueran muy cortos pero no estoy segura como saldrán jajaja


Kakashi observaba con una mezcla de temor y anticipación el día en que Tsunade lo sometería a la cirugía. Sabía que no le quedaba mucho tiempo con esos sentimientos aún arraigados en su pecho, lacerándolo día tras día.

Esa operación representaba su única esperanza de liberarse del intenso amor y a la vez, sufrimiento que le ocasionaba Sakura Haruno. Si todo salía bien, el doloroso palpitar en su pecho se aliviaría, y dejaría de escupir las delicadas flores de cerezo que lo ahogaban lentamente.

Aquel embriagador aroma a cerezo, que lo perseguía incesantemente cada mañana al despertar, finalmente desaparecería de su vida. Ya no sentiría nada por ella. Aunque Kakashi no estaba seguro si, al final, terminaría olvidando por completo cada recuerdo que Sakura había despertado en él a lo largo de los años o no.

Esa mujer que ultimamente, acudía a realizar el tratamiento médico y luego se marchaba sin demora, evitando prolongar su estadía a su lado. Era como si ya no tuviera tiempo que perder con él. Kakashi no podía recriminarle esa nueva actitud distante, pues ya no había nada que pudiera hacer para remediar su situación. Pero en el fondo, una parte de él no quería que ella se fuera, sin importar el dolor que le causaba estar tan cerca de Sakura. Su presencia, por efímera que fuera, también le proporcionaba un extraño consuelo aún si ella no sentía lo mismo por él.

Pero eso pronto se terminaría, esa conexión de almas gemelas que lo unía a Sakura llegaría a su fin.

...

Llegó el día que Kakashi tendría que despedirse definitivamente de sus sentimientos por Sakura.

Con un nudo en la garganta, Kakashi la observó entrar en la habitación, consciente de que esta sería la última vez que la miraría con ese cariño que le desgarraba el alma. Sus ojos recorrieron con adoración cada uno de los rasgos de la joven kunoichi, grabando a fuego en su memoria cada detalle de su bello rostro. Pero hoy estaba más radiante de lo usual, y Kakashi no pudo evitar comentarlo.

—Hoy te ves diferente, Sakura —dijo en un tono que esperaba sonara casual, aunque por dentro sentía como si su corazón fuera a salirse del pecho—. ¿Tienes algún plan después de esto?

Vio cómo sus mejillas se sonrojaban ante su observación y una punzada de dolor recorrió su pecho.

—Bueno, yo... tengo una... cita con Sasuke_kun —confesó con un destello en sus ojos que al ninja le estrujó el alma.

—Ya veo —respondio, esforzándose por mantener su voz tranquila, a pesar del tumulto de emociones que le embargaban.

Sus ojos se curvaron en lo que esperaba fuera una sonrisa, aunque por dentro se sentía destrozado. Al menos su máscara se encargaba de resguardarlo de cualquier flaqueza que pudiera demostrar.

—Te ves hermosa, Sakura —le dijo con sinceridad, sintiendo cómo cada una de esas palabras le desgarraba por dentro.

Vio cómo su bello rostro se iluminaba ante su cumplido y tuvo que hacer un esfuerzo para eliminar los pensamientos de estrecharla entre sus brazos y rogarle que se quedara a su lado.

—Diviértete —logro decir, rezando para que su voz no delatara el sufrimiento que me consumía.

Kakashi sabía que, después de esta cirugía, ya nada volvería a ser igual. Esos sentimientos que lo habían atormentado y consumido por dentro desaparecerían, dejándolo vacío, pero también si necesidad de ser llenado.

Ella lo miraba con sus grandes y bellos ojos hermosos verdes, algunas veces quería perderse en ellos. Decirle todo, y terminar felizmente como una de esa novelas que le trajo Sakura en su afán de que él comprendiera la importancia de la alma gemela.

Pero cuando la veía así, arreglada, y feliz por alguien más. Sabía que el sendero que debía caminar no era a su lado.

Entonces, sin poder contenerse, alzo una mano y sacudió su rosa y suave cabello, como últimamente evitaba hacer. Ya no quería que lo mirara, y muy pronto ya no sentiría esa necesidad de tocarla.

Pero ella, con el ceño fruncido, apartó su mano de un manotazo.

—¡Oye! ¡Me has despeinado, Kakashi_sensei! —protestó, mientras comenzaba a arreglarse el cabello.

Kakashi se quedo inmóvil, observándola, sabiendo que esa conexión que los unía se rompería.

—Espero que seas muy feliz, Sakura —su voz calmada que salió de su garganta era contraria al mar de intranquilidad que se desataba en su interior. Pero aún asi, eso es lo que deseaba para ella, que fuera feliz sin él, contrario a lo que el destino de la alma gemela dictaba.

Sus miradas se encontraron y en sus ojos pudo ver un atisbo de angustia, quizás intuyendo dolor en sus palabras. Pero no podía hacer nada más que dejarla ir. Ella merecía ser feliz por su propia elección.

Mientras ella se iba hacia su cita con Sasuke. Kakashi se dirigió al hospital, tenía turno para la cirugía y esta vez, no llegaría tarde.

...

Kakashi caminaba por los pasillos del hospital con paso firme, y relajado, aunque por dentro se debatía entre la ansiedad y la determinación. Había llegado el momento de la cirugía, el momento de desprenderse de esos sentimientos que lo habían atormentado durante tanto tiempo.

Cuando finalmente se encontró recostado en la camilla, listo para el procedimiento, Kakashi no pudo evitar sentir una extraña mezcla de temor y alivio. Sabía que al despertar ya nada sería igual, que esos recuerdos y emociones que lo habían atado a Sakura desaparecerían.

Conforme Tsunade comenzaba la intervención, Kakashi se sumió en un profundo sueño, dejando que su mente se nublara por la anestesia.

Cuando Kakashi abrió lentamente los ojos, sintiéndose desorientado. La voz fuerte de Tsunade lo sacó de su aturdimiento.

—Has despertado, Hatake —dijo la Hokage, observándolo con más seriedad de la habitual— ¿Cómo te sientes? ¿Aún recuerdas a Sakura?

Kakashi se llevó instintivamente la mano al pecho, sorprendido. Allí donde antes había sentido un doloroso anhelo, ahora sólo percibía un extraño vacío. Recordaba a Sakura, cada sonrisa, cada gesto, cada recuerdo de ella aún estaba vivo en su mente. Pero algo había cambiado.

Ya no sentía esa conexión tan profunda, esa necesidad apremiante de estar a su lado. Era como si una pieza fundamental de sí mismo se hubiera esfumado, dejando un hueco en su interior.

¿Todo había terminado? ¿Realmente?

Kakashi observó con desconcierto los pétalos que lo rodeaban, consciente de que aunque conservaba los recuerdos, ya no experimentaba ese ardiente amor que lo había consumido. Era como si una parte de él se hubiera extinguido, dejándolo con una sensación de vacío y desapego.

Parece que si.

Parpadeando, Kakashi respondió con voz ronca.

—Sí, la recuerdo, pero me siento... vacío —dijo sintiendo como una sensación de pérdida se instaló en su pecho—¿Yo estoy curado del Hanahaki?

Tsunade lo miró con expresión grave.

—No lo creo —declaro sinceramente—. No he terminado la cirugía. Y no voy a hacerlo —aseguró—. Mientras estaba extirpando los sentimientos y se rompía la conexion, Sakura también estaba siendo afectada —Tsunade le explico— No voy a continuar con una intervención que la lastime.

Kakashi frunció el ceño, confundido.

—¿Que le pasó a Sakura? —preguntó, sintiendo que un nudo se formaba en su garganta.

—Miralo por ti mismo.

Sin decir una palabra más, Tsunade se dio la vuelta y comenzó a caminar por los pasillos del hospital, haciéndole una seña a Kakashi para que la siguiera. Kakashi se levantó con dificultad, su mente inundada de preguntas, y se apresuró a alcanzar a la Hokage

...

Al poco tiempo de llegar a la habitación donde se encontraba inconsciente Sakura, Kakashi notó que Sasuke estaba sentado a su lado, con su mano cerca de la de ella.

Pero aún asi no sintió nada. Como si las flores de su pecho habían muerto todas. Al minuto, Kakashi observó como la mujer lentamente abría los ojos, pareciendo desorientada y confusa.

Cuando los ojos verdes de Sakura se encontraron con los suyos, Kakashi sintió que el mundo a su alrededor desaparecía. Esa mirada cálida y reconfortante que lo envolvió lo hizo experimentar una inusual sensación de calidez en su pecho, como si el vacío que lo atormentaba se llenara momentáneamente, eran como si las flores de su pecho hubieran brotado.

Pero ese estado se rompió cuando Tsunade se acercó a Sakura, captando nuevamente su atención.

—¿Recuerdas lo que te pasó? —preguntó Tsunade, y Kakashi contuvo el aliento, preparándose para lo peor.

Sakura parpadeó, saliendo lentamente de su ensimismamiento.

—Sí —respondió Sakura con voz débil—. De repente, me costó respirar y me sentí abrumada. Se me apretó el pecho y sentí como si me hubieran arrancado el corazón. ¿Sabes que me pasó?

Kakashi sintió una punzada de dolor al escuchar esas palabras. Sabía exactamente lo que ella había experimentado, pues él mismo había sufrido esa misma sensación devastadora.

—Sakura —comenzó a decir Tsunade con voz tranquila—. Lo que te pasó fue... —hizo una breve pausa, y Kakashi se alarmó.

Asi que cuando Tsunade se estaba preparando para seguro explicarle a Sakura lo que le había ocurrido, Kakashi intervino, enviándole una mirada significativa a la Hokage.

—Hokage, ella necesita descansar —dijo, su voz cargada de una preocupación que no podía ocultar.

Tsunade frunció el ceño a él, pero cuando volvió a mirar a Sakura, su expresión se suavizó. Colocó una mano cálida sobre el hombro de la joven.

Tsunade respiró profundamente y se preparó para continuar. Kakashi se preparó para la revelación, sabiendo que nada volvería a ser lo mismo después de eso.

—Descansa ahora, Sakura —ella en cambio dijo para alivio de Kakashi— Hablaremos de esto más tarde, cuando te sientas mejor —dijo, frotando su brazo en un gesto cariñoso.

Antes de retirarse Tsunade miro a Kakashi.

—Hatake, acompáñame—declaró de forma severa y terminaron yendose juntos.

...

Kakashi y Tsunade terminaron reuniendose en la azotea del hospital, mientras el viento mecía suavemente sus cabellos. La tensión se podía palpar en el ambiente,el silencio solo duro unos minutos.

—Ya viste lo que le provocó la cirugía a Sakura —dijo Tsunade con seriedad. Sus brazos los mantenía cruzado debajo de su pecho—. No debería haber efectos secundarios, pero la conexión entre ustedes es más fuerte de lo que crees. Y no voy a ser yo quien la rompa. Ahora solo queda un camino.

—¿La muerte?

—¡Que le digas, Hatake!

La Hokage lo miró con firmeza.

—Dile a Sakura que eres su alma gemela —La mujer le advirtió—. Tienes un dia para hacerlo, sino seré yo quien se lo revele. Y sabes que lo haré.

Mientras Tsunade se alejaba, Kakashi llevó una mano a su cabello, despeinándolo con frustración. Lo que más había temido, ahora debía enfrentarlo de frente. Y no había vuelta atrás.

Kakashi suspiró profundamente, sintiendo cómo el peso de esa responsabilidad le oprimía el pecho. Pero justo cuando creía estar solo con sus pensamientos, una sombra que se desvanecio en la esquina captó su atención.

Alguien había estado espiando su conversación. Alguien había escuchado todo.

Kakashi se tensó. Un escalofrío le recorrió la espalda al darse cuenta de que no habían estado solo. Ahora no sólo debía enfrentarse a su mayor temor, sino también lidiar con las consecuencias de que alguien más hubiera sido testigo de esa revelación.

Suspiro, y se encogió de hombros porque realmente no importaba, ya que al final, tenía un día y Sakura finalmente se enteraría de todo.

...

Kakashi sabía que tenía que decirle la verdad, aunque la idea de confesarle a Sakura que él era su alma gemela, y por ende de sus sentimientos, no era algo que quisiera hacer. No podía permitir que Tsunade se lo revelara primero, tenía que ser él quien diera el paso.

Cuando Sakura llegó para su revisión habitual, Kakashi sintió que el corazón se le iba a salir del pecho. Al sentir las suaves manos de Sakura cubrirse de chakra verde mientras examinaba su pecho, sus ojos se expandieron en sorpresa seguramente al notar la ausencia de la mayoría de las flores que habían estado atormentando a Kakashi.

—¿Te hicieron la cirugía? —preguntó Sakura. Levantando la mirada y posandola en él. Kakashi supo que era el momento.

Kakashi asintió en silencio, sintiendo un nudo en la garganta.

—Pero no se pudo completar —respondió con voz grave mirándola directamente—. Le afecto también cuando las flores estaban siendo arrancadas —el hombre confesó—. Ya no es una opción.

Kakashi se veía reflejado en los ojos verdes de Sakura, ella lo escuchaba atentamente.

—Asi que hoy voy a decirle que soy su alma gemela — declaró, su voz impregnada de una mezcla de determinación y aprensión.

Tragando saliva con dificultad, continuó:

—También le voy a decir que no quería hacerle esto, me interpuse en su vida ya armada, se que podía ser feliz si mí y la condene a una alma gemela que no esperaba.

Kakashi se detuvo, sintiendo cómo el peso de sus palabras lo abrumaba. Sus ojos reflejaban la lucha interna que había librado durante tanto tiempo, el miedo a lastimar a la mujer que amaba.

Finalmente, armándose de valor, Kakashi la miró con una vulnerabilidad que rara vez mostraba. Hizo una pausa, tragando saliva, y dejó que las palabras brotaran de sus labios.

—Perdón por amarte, Sakura.