arali2425 😂 Ya la publique a la otra historia :p (la continuación no será por ahora, quizás sea la que eliga para continuar después de que finalice está, pero quien sabe... Tengo varias opciones)
Adrit126 : Hay 3 tratamientos. Sentimientos mutuos, extirpar, o el de relantizar la enfermedad, ese último no es una solucion a largo plazo, ya lo sabrás...
Jajajaj Sakura no sirve para detective 😅 Tengo una de gaara x Sakura (en algún momento la continuare) Tal vez después de terminar esta o tal vez no...
Guest: yo también me preguntó lo mismo jejej (aún si lo escribí yo ) En este capítulo la duda será respondida
Aspros D'Lars: Muchas gracias! ❤️ El punto no es hacer reír porque es angustia, pero no es como si siempre fuera tristeza jajaja. Aunque bueno ahora se acerca otra fase...
Mí intención es publicar el capítulo entre cuatro y siete días. Espero mantenerme lo más que pueda de este modo.
Gracias por los comentarios! El apoyo :) (me di cuenta que algunos emojis desaparecen)
A leer!
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—¿Flores de cerezo? —preguntó Tsunade.
Sakura acababa de darle el informe médico de Kakashi y se notaba sorprendida por el nombre de la flor que nació del pecho de Kakashi.
—Asi es —aseguró Sakura.
Tsunade seguía mirándola fijamente, la chica de pelo rosa se estaba poniendo incómoda por la mirada penetrante de su shishou. Teniendo una idea de lo que estaba pensando, abrió la boca para explicarle, pero no hizo falta cuando la mujer le pregunto.
—Sakura —la hokage pronunció lentamente su nombre llamandola—¿Es tu flor favorita la flor de cerezo?
Sakura sabiendo que sugería su maestra ante la pregunta, ella negó efusivamente.
—Bien.
—¿Y tu Shizune? —desvió la mirada y la posó en su fiel persona.
—Tampoco.
Emitió un gruñido ante sus respuestas, seguramente al no obtener respuesta. Tomó una copa de sake de un trago.
—¿En qué esta pensando Kakashi? —preguntó retoricamente frustrada— ¿Por qué tan empecinado en ocultarlo? ¿Va comenzar una quinta guerra si le confiesa?
Volvió a tomar otra copa. Sakura sabia que está situación la estaba abrumando. A ella también, veía en Kakashi una faceta que conmumente no veía, una seriedad que le hacía extrañar su lado relajante cuando tocaba el tema.
...
Sakura no tenía pistas. No importará lo que intentará, Kakashi era reacio a decirle algo.
No importará la comodidad que se había formado entre ellos. Las conversación casuales o los intentos directos y no tan indirectos para que acepte a su alma gemela. O al menos para revele quien es. Kakashi no tenía intención de aceptar nada y tampoco al ninja se le escapaba nada.
Cuando Sakura le informo a la hokage como avanzaba el estado de Kakashi y las nulas pistas. Tsunade volvió a irritarse porque Kakashi estaba empecinado en mantener la boca cerrada, Sakura estaba segura que llegado a un punto no lo haría por las buenas. Ella mismo dijo que dejarlo con la enfermedad, era una tortura por ser terco.
—¿Y si es un hombre?
De pronto, Shizune dejo salir esa sugerencia en la oficina de Tsunade. Sakura abrió los ojos enormemente ante esas palabras porque todo giraba en que era una mujer su alma gemela. Sintió sus mejillas sonrojar.
Las tres se miraron e intercambiaron miradas. No parecía tan mala idea.
...
Por eso al final, Sakura se encontró haciéndole tal pregunta a Kakashi.
"¿Es tu alma gemela, Gai_sensei?"
Enseguida, Sakura observó con creciente preocupación cómo su maestro se inclinaba ligeramente, tosiendo con violencia mientras se sujetaba el pecho con fuerza. Pétalos de flores manchados de sangre brotaron de sus labios, además pudo vislumbrar alguna que otra flor entera, un desgarrador recordatorio de su condición. Cómo siempre envío chakra curativo para aliviar el dolor porque era lo único que podía hacer.
Tras recuperar el aliento, Kakashi la miró fijamente como si le hubiera crecido tres cabezas.
—No —respondió Kakashi, limpiándose la boca con el dorso de su mano.
—¿No lo es?
—No.
Sakura frunció el ceño, un mar de emociones agitándose en su interior.
—¿Entonces quien es? —preguntó ya no soportando. Lo miró fijamente, esperando, tal vez un atisbo de duda— Ya no sé si debo creer que es una mujer o si simplemente me has estado mintiendo.
La joven kunoichi pudo ver cómo Kakashi se mantenía sereno, a pesar del evidente sufrimiento que consumía su cuerpo. Esa tranquilidad solo avivaba la frustración y la angustia que Sakura sentía.
—Sakura —dijo él, su voz apacible pero firme—. Deja de buscarla.
Sakura sintió que la ira se apoderaba de ella. Odiaba esa calma, esa resignación que parecía envolver a Kakashi. Era como si no le importara morir, como si estuviera dispuesto a renunciar a todo. Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver la desolación reflejada en el rostro de quien había sido su sensei.
Sus ojos comenzaron a cristalizar, se mordió el labio intentando aguantar, pero pensaba en lo que sintió esa mañana, y lo que supo cuando envío su chakra por sus pulmones.
Y entonces, las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas, una tras otra, cada una cargada de la profunda preocupación que la embargaba.
—Te estás muriendo, Kakashi_sensei —sollozó Sakura, su voz quebrada por el dolor—. Las flores comenzaron a crecer más rápido de lo que puedo ralentizar. Ya no puedo... Ya no queda mucho tiempo, Kakashi...
Sakura sentía cómo el inevitable avance de la enfermedad del ninja escapaba de su control. Esa opresión en su pecho que sentía hace semanas, se hacía más dolorosa.
Aun con la vista nublada por las lágrimas, Sakura pudo ver cómo el puño cerrado de Kakashi a su costado se abría, y su mano avanzaba suavemente hacia su mejilla. La yema de sus dedos se deslizó con delicadeza por su piel, limpiando el rastro húmedo de sus lágrimas.
—Sabes que existe la extirpación, Sakura —dijo Kakashi, su sonrisa cargada de una tristeza infinita—. No es como si no hubiera otra salida.
Sakura sabía a lo que se refería. La extirpación quirúrgica de los sentimientos era una opción radical, porque conllevaba el riesgo de dejar sentir el amor para siempre. Ella no quería ese final para él, no quería verlo solo, no es que estar con alguien significaba la felicidad, pero ¿Estar con su alma gemela no significaba ser siempre feliz mientras esté con ella?
Queria verlo feliz, y no es que no que no le haya provocado sonrisas o risas en sus visitas, pero usualmente, Sakura notaba la mirada melancolica de Kakashi, su sonrisa -triste- ya que casi nunca usaba la máscara en su presencia. La constante tos y el escupir pétalos habían generado que él abandonara de usarla, prefiriendo expulsar libremente la floración que lo atormentaba.
Era un hombre enamorado que estaba resignado a qué su amor sea recíproco.
En su mente, Sakura se lamentaba que no fuera Gai_sensei la persona a la que Kakashi amaba, aunque todo parecía indicar que era él. Estaba casi segura que era él. Gai le había dicho que sus favoritas eran las flores de cerezo, que era la flor de la juventud o algo así.
Eran amigos. Eternos rivales.
Él podría ser quien salvara a Kakashi. Evitar que se arrancara los sentimientos de raíz, de hacer que Kakashi finalmente encontrara la felicidad. Durante todo este tiempo, el sufrimiento de Kakashi se había impregnado en el aire, afectando a Sakura más de lo que ella misma creía. Verlo tan resignado, tan dispuesto a renunciar a todo, le rompía el corazón. Ella quería que Kakashi fuera feliz, más que nada en el mundo.
Sakura apoyó su mano en la mano que Kakashi poso en su mejilla. Rogándole con ese gesto que no tome ese camino porque era un sendero sin retorno.
—Es mí elección, Sakura —Kakashi contestó sin ninguna duda provocando que no pueda aferrarse a una vacilación que no existía.
Sakura asintió, resignada, pero en su interior una tormenta de emociones se agitaba sin control. No lograba comprender por qué le dolía tanto, por qué le importaba de tal manera que sentía como si se le rompiera el corazón.
Había pensado que podría sobrellevar la situación de Kakashi con más fortaleza, pero no fue así. Verlo sufrir, ver cómo la enfermedad lo consumía sin que pudiera hacer nada, era una carga demasiado pesada.
No pudo hacer nada por él, no había logrado ayudarlo en absoluto. Era como si todo este tiempo a Kakashi le hubiera puesto una venda sobre una herida abierta que requería sutura. Y eso la hacía sentir una inútil que había fallado totalmente.
