NT: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
¡Hola lectoras!
Esta es una historia que he trabajado el último tiempo, espero les guste y me puedan ayudar con comentarios ya que me animan a seguir escribiendo esta interesante historia.
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Escapar nunca es fácil, pero quedarse tampoco lo era. Bella dejó todo atrás para proteger a su pequeño Ethan, de las sombras que los perseguían. Ahora, en el misterioso y tranquilo pueblo de Forks, ella se enfrenta a la posibilidad de un nuevo comienzo, pero también al peso de secretos que podrían destruir todo lo que ha logrado. Mientras lucha por construir un hogar y sanar su corazón, descubre que incluso en los lugares más inesperados, la esperanza puede florecer... si estás dispuesto a enfrentar tus miedos.
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PRÓLOGO
Isabella repasaba una y otra vez la lista de objetos que debía llevar: cartera, celular, un cambio de zapatos. Mientras guardaba todo en su mochila, se aseguraba de no olvidar nada antes de salir de casa. De repente, dos fuertes golpes resonaron en la puerta principal. Bajó corriendo por las escaleras, convencida de que era Jasper. Seguro había olvidado las llaves otra vez. Rodó los ojos y suspir con frustración. Se había ido con Ethan hace unas horas.
¿Cómo puede ser tan despistado? , pensó.
—Jasper, no puedo estar salvándote siempre el trasero. Si llegas minutos más tarde no me encuentras... —se detuvo en seco al abrir la puerta. No era Jasper.
Frente a ella estaban dos policías con expresiones serias. Su estómago se hundió.
— ¿Isabella Cisne? —preguntó el más alto, con un tono tan grave como su mirada.
Asintió sin poder hablar. Esto no podía ser bueno. El último par de años había estado lleno de malas noticias, y había aprendido a reconocer esa tensión en el aire, esa mirada que anunciaba lo peor. Lo había sentido con la abuela Swan, con lo de Rene, incluso con su padre.
—Nos gustaría que nos acompañara a la estación de policía. No hay una manera sencilla de decir esto, pero es necesario que identifique dos cuerpos...
Fue como si el mundo se apagara. Las palabras del policía dejaron de tener sentido. Su cuerpo empezó a sudar frío y su garganta se cerró. Su visión se nubló, pero, a lo lejos, sobre el hombro del oficial, vio a Jasper. Venía cargando a Ethan, ambos disfrutando de un helado, ajenos a lo que pasaba.
Parpadeó varias veces, tratando de enfocar su vista. Jasper frunció el ceño al ver la patrulla y luego miró hacia ella. En cuanto lo hizo, comenzó a correr hacia la casa.
Intentó volver su atención al policía, pero sus palabras seguían siendo un eco distante. Sentía cómo sus piernas se debilitaban y, antes de poder reaccionar, todo se volvía negro.
