My Hero Academia: un choque de dimensiones
Capitulo 1: La llegada a un nuevo mundo
Año 774 Planeta Tierra,El sol de la mañana iluminaba la tranquila montaña Paoz. Dentro de la casa, el olor del desayuno recién hecho llenaba el aire mientras Milk terminaba de colocar los últimos platos sobre la mesa.
—Hoy es un día importante, Gohan —dijo Milk, ajustando la chaqueta de su hijo con manos expertas—. Debes dar una buena impresión.
—Sí, mamá. Yo también estoy contento —respondió Gohan con una sonrisa ligera, aunque un poco incómoda.
Milk asintió, satisfecha, mientras se apartaba para revisar el desayuno.
—Oh, estoy tan feliz de que te hayan aceptado en esa academia. ¡Fuiste de las notas más altas! Todo ese esfuerzo por tus estudios ha valido la pena.
Gohan rió nervioso, rascándose la nuca. "Esfuerzo", claro..., pensó, recordando las largas sesiones de estudio impuestas por su madre. Había pasado días encerrado recuperando el "terreno perdido" tras su regreso del planeta Namek. El recuerdo del maestro que había insultado a su padre antes de ser echado por Milk lo hizo sonreír levemente. Esos tiempos parecían tan lejanos, antes de los androides, antes de Cell...
—¡La comida está lista! —anunció Milk, rompiendo sus pensamientos.
—¡Hurra! ¡Me muero de hambre! ¿Vienes, Gohan? —preguntó Goten, ya acomodado en la mesa.
—Sí, ya voy.
Gohan se sentó frente al festín. La mesa estaba cubierta con suficiente comida para alimentar a varias familias, pero en su hogar, esa cantidad apenas era suficiente para él y Goten.
Milk tomó asiento junto a ellos, suspirando con una sonrisa melancólica.
—Hoy es un día especial. Mi hijo empieza la preparatoria. Si tan solo Goku estuviera aquí para verlo...
La voz de Milk no tenía reproche, pero las palabras golpearon a Gohan como un mazazo. Se esforzó por mantener la compostura mientras un peso familiar se asentaba en su pecho. Su padre no estaba con ellos, y aunque todos aceptaban que había sido su decisión no volver mediante las esferas del dragón, no podía evitar sentir que todo podría haber sido diferente. Si tan solo aquella vez con Cell hubiera sido distinta, seguro el estaría aquí bromeando...
—Tranquila, mamá. Todo saldrá bien —dijo finalmente, levantándose de la mesa. Su tono era suave, pero firme. —Es hora de irme.
Milk asintió, limpiándose las manos en su delantal.
—Cuídate mucho, Gohan.
Mientras ella comenzaba a recoger los platos, Gohan dio un último vistazo a su hogar antes de salir. El día apenas comenzaba. Gohan salió de la casa ajustándose el reloj del traje que Bulma le había diseñado. El aire fresco de la montaña llenaba sus pulmones mientras estaba a punto de llamar a la nube voladora, pero antes una voz lo interrumpió.
—¿Vas a ir disfrazado, Gohan? —preguntó Goten, mirando con curiosidad el atuendo que llevaba.
—No es un disfraz, Goten. Este es mi traje como el Gran Saiyaman —respondió Gohan con una sonrisa, girándose para mostrar el diseño—. Bulma lo hizo para que nadie me reconozca en la ciudad.
—¿Por qué? —insistió Goten, ladeando la cabeza—. ¿No sería más fácil si todos supieran quién eres?
Gohan suspiró, agachándose un poco para estar a la altura de su hermano menor.
—Es complicado. La última vez que detuve a unos maleantes, lo hice como Super Saiyan, y se armó un revuelo. Todo el mundo hablaba del "Guerrero Dorado". No podemos vivir tranquilos si todos saben que soy yo.
—Oh... Entonces es para que podamos seguir siendo normales, ¿verdad? —dijo Goten, asintiendo lentamente.
—Exacto. Y con este traje puedo ayudar sin preocuparme por eso.
—Eres como un superhéroe de esos que salen en la tele —dijo Goten con entusiasmo.
—Bueno, algo así —rió Gohan, revolviendo el cabello de su hermano—. Ahora debo irme. Cuídate mucho, Goten.
—Nube Voladora! — gritaba y a los pocos segundos la nube de su padre estaba delante de ellos — nos vemos Goten! — finalizaba mientras saludaba con la mano—¡Vence a los malos, Gohan! —gritó el pequeño mientras lo veía alejarse en la nube voladora.
Ya en el aire, Gohan pensaba en un seudónimo adecuado para su nueva identidad.— "debo darle un nombre y seguro debe ser uno que sirva para que la gente hable de él" —se dijo con una sonrisa. Sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando notó un vehículo que zigzagueaba imprudentemente por las calles de una pequeña ciudad.
—Están manejando como locos. Podrían herir a alguien... Es una buena oportunidad para probar el traje.
Gohan saltó de la nube voladora, activando el mecanismo del reloj.
—¡Transformación!
En la carretera, el conductor del vehículo apenas tuvo tiempo de reaccionar.
—¡¿Pero qué demonios?! ¿De dónde salió ese tipo?
El auto derrapó hasta detenerse frente al extraño personaje que bloqueaba el camino.
—¿Qué te pasa? ¡¿Estás loco?! —gritó el copiloto mientras ambos bajaban del auto, claramente molestos.
—Están manejando de forma imprudente y podrían lastimar a alguien. Necesito que prometan no hacerlo más —dijo Gohan con firmeza, apuntándolos con un dedo.
—¿Prometer? ¿Quién demonios te crees? —se burló el se quedó un segundo en silencio, recordando que aún no había definido su presentación. —"Vamos, piensa en algo rápido... eso es..."—¡YO SOY EL GRAN SAIYAMAN!
Los hombres se miraron entre sí antes de estallar en carcajadas.
—¿Gran Saiyaman? ¿Qué nombre más ridículo? —dijo uno, mientras el otro apenas podía respirar de tanto reír.—¡Sal de aquí y deja de hacernos perder el tiempo!
La paciencia de Gohan se agotó. Pisó con fuerza el pavimento, creando una grieta que corrió hacia el auto detrás de ellos, haciendo que los hombres se quedaran en silencio al instante.
—¡NO SE BURLEN! —exclamó, con un tono que dejó claro que hablaba en serio.
Con otro pisotón, hundió el vehículo ligeramente en la grieta, dejando a los hombres completamente aterrorizados.—¡Ese nombre me costó mucho trabajo!
—E-era una broma... Es un gran nombre. Un gran traje también.—comentaba el conductor moviendo la manos tratando de calmar los ánimos
—Sí, lo sentimos. No volveremos a conducir así, se lo prometemos.—agregaba el copiloto
—Más les vale.—Gohan levantó el auto con facilidad, colocándolo de nuevo en el pavimento. Los hombres, pálidos, se despidieron con torpes disculpas y condujeron lentamente, esta vez respetando todas las normas de tránsito.
—Bueno, eso salió bien —se dijo Gohan
Gohan respiró hondo mientras observaba el horizonte.
—Bien, es hora de irse —se dijo a sí mismo, ajustándose el traje antes de prepararse para volar.
Sin embargo, antes de que pudiera despegar, un destello cegador apareció frente a él. Una explosión de energía lo rodeó. El suelo pareció desaparecer bajo sus pies mientras el paisaje cambiaba de repente. Cuando recobró la vista, ya no estaba en la ciudad, sino en una playa desconocida.
Gohan miró a su alrededor, desconcertado. Las olas rompían contra la orilla, y el aire salado era una novedad para él.
—¿Dónde estoy? Esa cosa... ¿me movió de sitio?no puedo perder mucho tiempo se me hará tarde y no seria una buena impresión ¡Nube voladora!—Pero nada apareció. Gohan frunció el ceño, su inquietud creciendo.—Eso es raro... Ella siempre viene.
Decidió volar por sí mismo, trazando un plan para orientarse.—Hercule City debería estar al este de aquí. Si llego a la ciudad, podré ubicarme.
Sin embargo, conforme avanzaba, nada le resultaba familiar. Ni Hercule City, ni Ciudad Oeste, ni siquiera la Atalaya de Kami aparecían en su visión. Intentó detectar los ki de Vegeta, Piccolo, o incluso el de su hermano, pero no encontró nada. En su lugar, sintió destellos de energías extrañas que desaparecían tan rápido como surgían.
Lo que no sabía era que su vuelo había llamado la atención de varias entidades en este nuevo mundo. Los satélites habían captado el movimiento a velocidades supersónicas, activando alarmas en varios sectores. Era cuestión de tiempo antes de que alguien viniera a investigar. hasta que decidió volver al punto de partida tal vez en esa playa ese portal aparecería de nuevo.
La brisa nocturna agitaba las olas mientras Toshinori Yagi, en su forma delgada, hablaba con Midoriya en un punto calmado de la playa . Ambos centrados en una conversación sobre el futuro.
—Felicitaciones por pasar la prueba —dijo All Might con una sonrisa.
—G-Gracias - respondía el joven con una emoción de tener a su ídolo delante de él
— No le conté a la U.A. acerca de nuestra relación, y como veo que eres de los que se preocupa del favoritismo, tranquilo yo no estuve en el jurado - finalizaba con una sonrisa
—Entonces eres maestro en la U.A. verdad All Might? eso fue una sorpresa , es por eso que necesitamos reunirnos aquí?, lo entiendo, aun cuando tu oficina está localizada en Tokio
—Para por favor — comentaba Toshinori al ver que su pupilo sabia de memoria la ubicación de su agencia
—De cualquier modo, le dije a la academia sobre mi problema, pero ellos no han dicho una palabra al respecto —continuó Toshinori—. Así que tuve que notificar a la U.A. sobre la posibilidad de encontrarme un sucesor adecuado.
Midoriya escuchaba atentamente, procesando la información.— "Es cierto, él me dijo que ha estado buscando un sucesor por mucho tiempo. Ya veo, ¡planea elegir alguno de los estudiantes! Allí hay muchos estudiantes capaces"— pensaba mientras miraba fijamente a Toshinori.
—One For All... —murmuró Midoriya, agachando la cabeza—. Solo un puñetazo o una patada es suficiente para destrozar mi cuerpo. En realidad, no puedo encargarme de todo esto.
—Bueno, eso no se puede evitar —le contestó Toshinori con calma—. Si de repente un chico trata de conseguir el control de una cola que apenas le brotó para hacer trucos, no sabría controlarla apropiadamente. Esta es la misma historia.
—¿Huh?
—Por ejemplo: cuanto más acumules en un recipiente, más podrás obtener el control sobre este —explicó, recogiendo una lata del suelo—. Actualmente estás en medio del todo o de la nada, pero puedes aprender a bajar el tono y ajustar el nivel de potencia. Ahorrarle a tu cuerpo el esfuerzo de emitir todo tu poder a fuerza completa.
Para ilustrar su punto, apretó la lata en su forma musculosa.
—¡Así!
De repente, gritos interrumpieron su conversación.
—¡Miren! ¡Es una estrella fugaz! ¡O un meteorito! ¡Corran!
Toshinori dirigió su mirada hacia el cielo, donde un objeto—o alguien—se acercaba a gran velocidad hacia la playa.
—Quédate aquí, joven Midoriya —ordenó, activando su forma heroica antes de lanzarse hacia el punto de aterrizaje.
Mientras tanto, Gohan aterrizaba en la playa, frustrado por su búsqueda infructuosa.
—Nada cuadra. Los continentes... las ciudades... Nada está donde debería estar.—Después de varias vueltas al planeta, algo que debería haber tomado solo minutos se había transformado en un enigma algo era seguro su primer día estaba arruinado, Gohan aterrizó de nuevo en la playa. Su respiración era tranquila, pero la frustración se reflejaba en su mirada.—Bueno, aquí fue donde aparecí hace unas horas —murmuró para sí mismo—. Tal vez si espero a que suceda de nuevo, pueda volver a casa. Tal vez pueda...
Sus palabras quedaron suspendidas cuando sintió una presencia acercándose a una velocidad inusual para un humano común. All Might pretendía posicionarse detrás del extraño visitante, pero para su sorpresa, cuando llegó, Gohan ya no estaba allí.
En una fracción de segundo, el joven saiyajin apareció detrás de All Might. El héroe, sintiendo el peligro, intentó crear distancia con un golpe preventivo.
—¡SMASH!
Pero lo impensable ocurrió. Su puño, capaz de cambiar el clima con su fuerza, fue detenido en seco por la mano enguantada de Gohan. El joven había atrapado el ataque como si fuera algo cotidiano.
—¿Porque me atacas? podrías hacer daño a alguien así será mejor terminar esto— comentaba Gohan, considerando que estaba respondiendo en legítima defensa, se preparó para contraatacar con un golpe que dejara inmovilizado a su agresor. Aunque este extraño era mucho más rápido que cualquier persona común, Gohan ni siquiera necesitaba transformarse en Super Saiyajin para enfrentarlo.
Midoriya había llegado a la zona de combate, pero lo que vio lo dejó paralizado. All Might, el Símbolo de la Paz, salía disparado contra unas rocas a treinta metros de distancia tras recibir un impacto. El crujido del impacto resonó en la playa mientras el héroe número uno se estrellaba entre los escombros.
—¡All Might! —gritó Midoriya, su voz quebrándose por el pánico.
Luego, girándose hacia el extraño con traje verde y casco, exclamó:
—¡Espera! ¡No lo lastimes!
Gohan, sorprendido por la aparición del chico, bajó la guardia inmediatamente.
—No era mi intención lastimarlo —explicó con sinceridad—. Pero él me atacó primero. Yo solo me defendí.
Mientras tanto, All Might se incorporaba entre los escombros con dificultad, su cuerpo temblando por el esfuerzo — "Ese golpe me dejó al límite... Y con todo el tiempo que he usado mi forma hoy, apenas puedo mantenerla. Pero no puedo desmayarme, no frente a esta amenaza, no frente al joven Midoriya."—se decía All Might mientras su determinación forzaba a su cuerpo a ir mas allá
—¡All Might es el héroe número uno! —replicó Midoriya, su voz mezclando miedo y admiración—. ¡No te atacaría sin una razón!
Gohan parpadeó, procesando la información.
—¿Héroe número uno? —murmuró, mientras pensaba— "Significa que he lastimado a un justiciero. ¡Qué mal!"—. Disculpa, ha sido un malentendido—finalizó levantando las manos.
Con genuina preocupación, Gohan dio un paso hacia All Might, pero se detuvo al ver que Midoriya corría hacia el héroe.
—¡All Might! ¿Está bien? —preguntó Midoriya, llegando junto a su mentor.
En ese momento, en un destello de vapor, la imponente figura de All Might se desvaneció, revelando su verdadera forma: un hombre delgado, con rasgos hundidos y ropa que ahora le quedaba demasiado grande.
Gohan quedó boquiabierto ante la transformación aunque su casco cubría sus ojos era claro que estaba impresionado.—¿Qué...? Pero... ¿es la misma persona de hace un momento?
—Sí —respondió Midoriya, con una mezcla de preocupación y protección en su voz—. Y es un secreto que muy pocos conocen.
All Might tosió levemente, limpiándose un poco de sangre que había aparecido en la comisura de sus labios.
—Estoy bien, joven Midoriya —dijo, irguiéndose lo mejor que pudo—. Solo he llegado a mi límite diario.
Gohan se acercó con expresión de arrepentimiento genuino y se quitó el casco, haciendo una pequeña reverencia.
—Lo siento mucho, señor All Might. Me llamo Gohan, y no era mi intención lastimarle. No sabía que era un héroe.
All Might observó al joven con una mezcla de cautela y curiosidad.— "¿Un muchacho? ¿Nada más que un chico de esa edad pudo sacarme de combate tan fácilmente? Tal vez tiene un quirk de desorientación... No, detuvo mi golpe aunque no usé toda mi fuerza. Si fuera un quirk desorientador, no podría haber detenido el impacto. Eso fue pura fuerza bruta."—No te preocupes —respondió con una débil sonrisa—. También fue mi culpa por llegar así.—"Y sin embargo, no parece tener intenciones hostiles."
—¿Qué hacías aquí, Gohan? —preguntó Toshinori, con un tono más suave pero aún alerta.
—Yo... —Gohan dudó, consciente de lo extraño que sonaría—. Aparecí aquí hace unas horas. Estaba en otro lugar, completamente diferente, y de repente hubo un destello de luz. Cuando me di cuenta, estaba en esta playa. He estado intentando entender qué pasó y cómo volver a casa.
Midoriya, que escuchaba atentamente, intervino:
—¿Quieres decir que estás perdido? ¿De dónde vienes?
—Es... complicado —respondió Gohan, rascándose la nuca con nerviosismo—. No creo que conozcan mi hogar.
—¿Por qué? —insistió Midoriya, su curiosidad superando momentáneamente su ansiedad—. ¿Eres extranjero?
Gohan estaba a punto de responder cuando Toshinori levantó una mano.
—Joven Midoriya, creo que nuestro invitado tiene mucho que explicar, y quizás este no sea el mejor lugar para ello —dijo, notando la expresión incómoda de Gohan—. Sin embargo, no parece tener malas intenciones.
—Pero All Might —protestó Midoriya—, él te golpeó y...
—Fue un malentendido —interrumpió All Might con una pequeña sonrisa—. Yo llegué repentinamente y él se defendió. Cualquier persona con un quirk potente habría reaccionado de manera similar.
Midoriya miró a Gohan con cierta desconfianza que se mezclaba con curiosidad.
—Simplemente es que llegué a mi tiempo límite, pero tranquilo —continuó All Might, colocando una mano sobre el hombro de Midoriya—Joven Midoriya, mañana tienes tu primera clase. Será mejor que vayas a descansar. Yo me quedaré con Gohan.
—¿Está seguro, All Might? —preguntó Midoriya, dudoso.
—Sí, seguro. Tranquilo, hace falta mucho más para vencerme —respondió, tratando de sonar más confiado de lo que realmente se sentía.— Lo hiciste bien aclarando el malentendido.
—De acuerdo, All Might —cedió finalmente Midoriya, lanzando una última mirada preocupada antes de alejarse.
Una vez que Midoriya estuvo a una distancia prudente, Toshinori se volvió hacia Gohan con una expresión más seria.
—Gohan, ¿verdad? Necesito que me expliques bien quién eres, por favor.
—Está bien, señor —respondió Gohan, aunque añadió con cierta vacilación—. Pero tal vez no me crea.
—Si por favor, realmente deseamos una explicación a muchas cosas —intervino una voz desde lejos.
—¡¿Naomasa?! —exclamó Toshinori, girándose sorprendido.
Gohan observó al hombre que se encontraba a unos veinte metros de ellos. Detrás de él, varios vehículos negros se estacionaban en la playa, y figuras uniformadas comenzaban a descender. El joven saiyajin tensó ligeramente los hombros, preguntándose si esto significaría problemas.
