Ladies and Gentlemen!
¡Al fin puedo subir este capítulo! Lamento la tardanza, un pequeño bloqueo de escritor sumando que me entretenía con otras cosas mientras me sentaba enfrente de la computadora. ¡Quería leer otras cosas para inspirarme! Incluso me tome mi tiempo de volver a leer la historia para no dejar ningún tema olvidado. ¡Espero que les guste!
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Shadowverse (TV) no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
Respiraba y exhalaba.
Sus ojos se encontraban cerrados y sus otros sentidos se agudizaban. La oscuridad de aquella habitación le ayudaba a concentrarse. Tenía que evitar distraerse.
Respiraba y exhalaba.
En su rostro, se podía apreciar el sudor, un ceño fruncido y un pequeño quejido que no dudo en soltar. Horribles imágenes aparecían, sus oídos empezaban a dolerle. Pero tenía que continuar.
Respiraba y exhalaba.
Le dolía tanto el pecho que respirar realmente le estaba costando. Si fuera posible, su corazón iba a salírsele del pecho en ese momento y no iba a ser capaz de detenerlo.
Respiraba y exhalaba.
Hizo sus manos puño, tenía que soportar aquel terrible dolor. Tenía que soportar no caer en aquella tentación, no debía caer en aquellas pesadillas. No debía tocar la oscuridad de aquel ser que intenta corromper su alma. Él era más fuerte, eso era lo único que tenía que recordar.
Respiraba y exhalaba.
Si alguien iba a caer, iba ser esa maldita sombra que no pudo desaparecer en cuanto le dieron la oportunidad. Ahora, se encargaría de hacerle pagar las consecuencias de sus actos.
Respiraba y exhalaba.
Respiraba y exhalaba.
-Debes concentrarte Hiro -El nombrado escucho aquellas palabras desde algún punto. Quiso abrir sus ojos en ese momento, pero al sentir aquella mirada sobre su espalda, le hizo encogerse un poco y querer concentrarse en aquella importante misión. Sabía que, si ignoraba su advertencia, este no dudaría en aplicar la fuerza contra él. Bastante adolorido y cansado se encontraba como para contradecirlo.- Escucha mi voz, escucha tu corazón, es capaz de decirte la verdad, respira y exhala otra vez -Él obedeció sin dudar.- Nosotros somos los únicos en decirte que es verdadero y que es falso, que es realidad y que es un sueño -Arrugo un poco el ceño.- ¿Recuerdas aquel dolor? ¿Recuerdas aquella sensación? Esa dura pelea que tuvimos para salvar al mundo del árbol de la miseria, es una sensación que no debes olvidar nunca, un recuerdo que siempre debes tener presente -Subió su mano a su pecho, empezaba a dolerle.- Recuerda el dolor que yo te he provocado, recuerda las mentiras que he dicho, el dolor y el sufrimiento por el que pasamos, recuerda todos esos momentos felices, tristes y difíciles por los que has pasado, yo confió en ti, yo sé que podrás hacerlo, todos nosotros confiamos en ti
Respiraba y exhalaba.
Fue difícil concentrarse al principio.
Pero una vez que su mente se despejo, una vez que aquellos duros golpes se hicieron presentes, fue capaz de tranquilizar su corazón mismo. Incluso su respiración empezaba a ser tranquila, sin que le doliera el pecho.
Era imposible olvidar un evento como ese.
Un recuerdo que solo les pertenece a ellos.
El dolor de su cuerpo al ser azotado contra el piso. Los moretones que se crearon en su piel y que fueron difíciles de ocultar. Tuvieron que pasar algunas semanas más para que estos mismos desaparecieran. El dolor que aún persiste a pesar de que aquel evento sucedió hace tiempo, le había dejado algunas secuelas que, con rehabilitación, fue difícil superar. Le había dejado cicatrices que cada que las miraba, una pequeña sonrisa aparecía en su rostro. Porque en ese momento se había encargado de tomar la decisión correcta.
Pero ahí estaba una vez más. Recordando aquel dolor.
Un dolor que le hacía sentir vivo.
El dolor cuando le dijeron que no volvería a ver a sus padres cuando solo era un pequeño niño, la alegría de tener grandes amigos como Kazuki y Mimori a su lado. El cariño y la calidez de su abuelo, los amigos que ha sido capaz de encontrar en su camino y de los que puede compartir su amor por Shadowverse. Las grandes carcajadas que era capaz de soltar con ellos, las lágrimas que era capaz de soltar cuando se encontraba solo. No querer soltar la mano de Lucia cuando este más lo necesitaba. Pensar que se veía mejor con una bella sonrisa en su rostro. Una pequeña hermana menor que consiguió en el proceso, no podía evitar preocuparse por Shiori.
Saber que sus padres se encuentran vivos, aunque le sea imposible estar con ellos. La soledad que era capaz de sentir, la calidez de tener las personas correctas a su lado.
Sus pensamientos se llenaron de todos ellos, de aquellos momentos tan felices, tan difíciles.
Como había dicho desde un principio.
Momentos que le hacían sentir vivo.
Al final del camino, siempre sería capaz de encontrar una poderosa luz que guiaría su camino. Una luz que siempre lo guiaría a donde todos ellos se encontraran.
Después de soltar un pequeño quejido, se dejó caer en el piso bastante agotado. Con la respiración acelerada, abrió los ojos para encontrarse con aquellos bellos ojos rubí de Lucia. La gran sonrisa en su rostro le indicaba que había realizado un buen trabajo. Alzo su mano mientras le enseñaba el pulgar en señal de que todo había salido bien esa vez.
-Ya no puedo más -Dijo Hiro mientras soltaba el suspiro más pesado que jamás en su vida escucho. Dejo caer sus manos, cerro sus ojos por un momento mientras intentaba recuperar el aliento.- Estoy agotado, esto es demasiado difícil, ya no puedo más, es todo por hoy
-Pero lo lograste en tu tercer intento -Lucia intento sonar un poco más convincente mientras se acercaba a él.- Eso es un gran avance, si lo intentas una última vez, estoy más que seguro que podrás controlarlo por completo -Soltó una pequeña risita.- Debes aprender a controlarlo antes de que él sea capaz de controlarte
-Teniendo en cuenta que no tenemos mucho tiempo, debo apresurarme en esto, antes de que esa sombra nos encuentre, debo lograrlo -Dijo Hiro un poco más calmado. Las palabras de Lucia tenían un poder muy fuerte en él que era capaz de tranquilizarlo.- Si quiero ganarle, si quiero arreglar las cosas, no debo dudar, ya no puedo dudar más
-Lo sé -Suspiro Lucia. Con mucho cuidado, se acercó a él y tomo su cabeza con suavidad. Poso la misma en su regazo y empezó a peinar aquellos cabellos rojos.- Pero también debes descansar, no quiero que te lastimes en el proceso
-Estoy bien -Carcajeo Hiro un poco.- Porque sé que estarás a mi lado -Sonrió a Lucia. El usuario de deck Vampírico no pudo evitar carcajear un poco mientras bajaba sus manos y tocaba aquella cicatriz en el rostro de Hiro así el cerrando sus ojos con suavidad.- Así como ustedes confían en mí, de esa misma manera yo soy capaz de confiar en todos ustedes -Abrió sus ojos, dejando ver aquel ámbar y azul mirarle con cierta atención que provoco un pequeño sonrojo en el rostro del de ojos rubí.- Se muy bien que puedo confiar en ti
-Siempre
Una pequeña risita compartieron. De alguna manera, ambos pudieron sentir como sus hombros se relajaban, quizá, ese momento era el que más necesitaban. Era la paz antes de la tormenta.
Aquella situación era verdaderamente estresante, realmente, ya querían terminar con ese tema de una vez. Querían enfrentarse en aquel ansiado final que se quedó pendiente, estaban más que seguros que es lo que también esperaba el público al ver enfrentarse a los dos mejores jugadores de todos los tiempos. Aún querían hablar sobre sus sentimientos. Era un tema que había quedado pendiente a pesar de todo por lo que ya habían pasado. Claro, había veces en las que no era tan necesario hablar cuando ya era demasiado obvio lo que había entre ellos dos. Cuando ya era demasiado obvio por aquellos pequeños besos que eran capaces de compartir, como si aquello fuera lo más normal del mundo.
Cualquiera que los viera, se darían cuenta de la relación en la que se encontraban.
Claro, tenían la aprobación de sus amigos como de sus familias. Pero, de alguna manera, sentían que tenían que hablar de aquello que aun eran capaces de esconder en sus corazones. Sentían que aún había cosas por saber, sentimientos por aclarar.
Al volver a mirarse a los ojos, sonrieron. Pareciera que habían pensado en lo mismo que ambos no pudieron evitar soltar pequeñas risitas. Eso era lo que había provocado en ellos aquel tiempo compartido, que, con solo mirarse, eran capaces de adivinar lo que el otro estaba pensando.
Por supuesto, aun tendrían mucho tiempo para eso y muchas cosas más.
Como si se tratara de un imán, Lucia se agacho un poco para poder besar aquellos labios de Hiro.
Sus ojos se cerraron, un fuerte sonrojo aparecía en sus rostros. Los fuertes latidos de sus corazones se escuchaban tan fuerte que tenían miedo que las personas que se encontraban caminando fuera de aquella habitación fueran capaces de escucharlos.
En cuanto se separaron, volvieron a sonreírse con aquel cariño, con aquel amor que solo eran capaces de mostrar al otro.
-Si me sigues besando de esa manera voy a pensar que me encuentro en un sueño -Dijo Hiro en modo de broma, pero aquel golpe a su frente se sentía tan real que pequeñas lagrimas resbalaron de sus ojos mientras cubría su frente con sus manos y alzaba la mirada para encontrarse con aquellos ojos rubí que brillaban con cierto peligro.- ¡Era una broma!
-Eres un tono Ryugasaki Hiro -Dijo Lucia en un tono de molestia fingida pues el sonrojo de sus mejillas como que desviara la mirada, provoco que el de cabellos rojos lo mirara con aun más atención.- Si esto fuera un simple sueño yo me molestaría demasiado -Carraspeó.- Porque mis sentimientos son tan reales que me puede doler aquí
Lucia subió la mano de Hiro a su pecho, justo donde se encontraba su corazón.
Los ojos de Hiro brillaron con cierta intensidad, como si de un pequeño niño con regalo de navidad se tratara.
-Yo sé muy bien que esto no es un sueño, ahora lo sé muy bien -Dijo Hiro con seriedad en su voz mientras se levantaba del cómodo regazo de Lucia. Con suavidad, tomo la mano de Lucia y la puso sobre su pecho. Abrió los ojos sorprendido al mismo tiempo que se avergonzaba por la cercanía de ambos.- Porque a mí me pasa lo mismo, mi corazón no puede dejar de golpear con intensidad mi pecho cada que te veo, cada que estoy a tu lado, siempre me falta la respiración -Poco a poco, se fue acercando más a él, casi al mismo tiempo, Lucia cerro sus ojos con suavidad.- Solo es contigo, nunca con otra persona, así que no debes preocuparte, siempre estaré a tu lado
Podían sentir aquella cálida respiración en el otro. Podían sentir como sus labios se habían rozado con ternura. Iban a dar inicio a un beso más cuando escucharon el toque a su puerta.
Se separaron avergonzados al ver que habían intentado abrir la puerta de la habitación en la que se encontraban.
-No sé si están presentables -Escucharon la voz burlona de Maura del otro lado. Provoco que su vergüenza creciera aún más.- Pero se les solicita, no tarden en vestirse por favor
-¡No es lo que piensas! -Grito Hiro molesto.
Grandes carcajadas escucharon del otro lado del pasillo.
Hiro y Lucia soltaron un pesado suspiro para volver a mirarse.
Si, después de todo esto terminara, hablarían lo que ya era demasiado evidente.
.o.
En el momento que sus pies volvieron a pisar el punto más alto de Nekome City, Ryugasaki Eiji no pudo evitar soltar un pesado suspiro.
Regresar a esa ciudad provocaba que se sintiera un poco mal.
Mirar aquellos altos edificios le provocaba ciertos dolores de cabeza, en la otra realidad estos estarían destruidos por aquellas sombras que solo se dedicaban a cazar a las personas ocultar, muchas personas se encontrarían debajo de esos escombros, víctimas inocentes de sus horribles decisiones. Al mirar aquellos rostros llenos de alegría, las grandes carcajadas que eran capaces de soltar, le causaban pesar, pues en otro momento, estos mismos estarían llenos de desesperación y sufrimiento. Era imposible calmar las lágrimas pues la perdición siempre se encontraría ahí.
Tuvo que mover su cabeza de un lado a otro para tratar de olvidar aquellos horribles pensamientos.
Ya no era el de antes, era mucho mejor.
Con Asagi a su lado, no tenía por qué pensar de esa manera.
Había cambiado para bien. Quizá, fue un poco tarde cuando se dio cuenta que lo que había hecho, fue una estupidez. Dejarse seducir por la tristeza y la desesperación, lo llevo a escuchar aquellas horribles voces que le pedían que destruyera el mundo. Eso y el duro golpe de su esposa en su cabeza fue lo que le hicieron entrar en razón por las decisiones que tomo en ese momento.
Fue una tontería y lo sabe muy bien. Pero deben entenderlo, todo lo que hizo, fue por su esposa, el amor de su vida. Aunque en el proceso se le olvidó que su único hijo y su padre se encontraban ahí. También lo hacía por su felicidad, creía que, si conseguía que Asahi regresara con él, todo podría volver a la normalidad.
Tontamente creyó en ellos cuando en realidad, siempre había una segunda opción.
Se dio cuenta demasiado tarde, cuando el daño ya estaba hecho.
Desvió su mirada con tal de despejar su mente y concentrarse en su tarea principal. Pero todo se fue por la borda en el momento que vio a su hijo caminar con paso seguro con todos sus amigos a su lado. Pequeñas sonrisas se podían apreciar en el rostro de aquellos jóvenes, se imaginaba que estaban haciendo bromas y alguna otra pequeña burla. Hiro que se había mantenido en silencio, solo supo sonreír, aunque ocultaba su rostro debajo de aquellos oscuros lentes, sabía muy bien que se encontraba bastante aliviado de ver a todos ahí. A su lado y en silencio, Lucia le seguía. Se mantenía una pequeña sonrisa en su rostro y de alguna manera, solo era capaz de mirar a Hiro.
Aquel, era un par especial, pero si eran capaces de darse aquella felicidad, aquella paz. Entonces no tenía por qué meterse en donde no le llaman.
Ver a esos dos, provoco que sintiera pesar en su corazón.
¿Qué clase de padre golpearía a su hijo?
Lo pensó tiempo después cuando Hiro, desesperado le pedía por respuestas a todas sus preguntas. La forma en que lo trato y lo despreció, realmente Eiji se siente como la peor persona del mundo al provocarle todo ese daño. Su pequeño niño había crecido hasta convertirse en un joven que trataba de pelear por lo que creía bueno. Y él fue su duro contrincante que solo supo decir palabras feas y hacer caer su cuerpo con dureza en el piso. En su interior, pedía a su hijo que se rindiera, que no se levantara más, pero al verlo levantarse, pensó que era tan terco como él y Asagi.
Le hizo tanto daño a su pequeño niño que aún no ha sido capaz de pedir perdón por ello.
Era demasiado cobarde que siempre evitaba ver aquella gran sonrisa de su rostro porque solo le causaba pesar.
Pero estaba decidido. Cuando todo esto terminará, le pediría disculpas, lo abrazaría y le diría lo importante que es para él. Que no tiene por qué hacerse menos cuando lo amaba con todo su ser, que para Ryugasaki Eiji, su hijo es y siempre será lo primordial.
Lo haría apropiadamente. Ya no pondría excusas, ya no huiría.
Solo diría de frente lo que en verdad siente.
Ante aquel pensamiento, volvió a ponerse la capucha, iba a desaparecer cuando Yonazuki Lucia lo alcanzo a mirar a lo lejos. El joven de cabellos blancos hizo una pequeña reverencia en forma de saludo antes de seguir con su camino, antes de que todos sus amigos se dieran cuenta de su presencia. Al ver aquella acción, Eiji sabía muy bien que Hiro se encontraba en buenas manos, si Lucia era capaz de sentir su presencia, sabía que la persona más apropiada para proteger a Hiro, era él.
No había nadie más que confiaría más que en él. Se lo ha demostrado con anterioridad y sabía que habia escogido a la persona correcta. Alguien que ame y cuide a su hijo como su tesoro más preciado, no quería nada más que eso.
Ryugasaki Eiji soltó una pequeña risita antes de dar media vuelta y desaparecer.
Al llegar al mercado, se ocultó entre las sombras de los edificios y de las casas aledañas. Conocía a todas esas personas que pasaban a su lado y que, con suerte, no lo habían notado. Eso era bueno, solo se encontraba ahí en preparación del campo de batalla. Tendría que proteger a todas esas personas de aquella horrible sombra. Debía estar alerta ante su presencia, debía ahuyentarlo, debía arrinconarlo al lugar donde se llevaría aquel duelo final.
-¡Abuelo!
Un pequeño grito llamó su atención.
Sus ojos se abrieron con sorpresa, las lágrimas que todo ese tiempo había estado conteniendo, no pudieron más y empezaron a mojar sus mejillas.
-¿Lo conseguiste mi querida Shiori?
Shigefumi Ryugasaki se encontraba ahí con una joven de cabellos blancos. Al momento que la vio, no pudo evitar pensar en Yonazuki Lucia, quizá, era ella la hermana menor. Sus grandes sonrisas, la manera tan alegre en la que conversaban y cargaban juntos las bolsas del mandado. Sonrió un poco, aún era costumbre del mayor hacer comida tradicional y por como veía el rostro de la niña a su lado, estaba más que fascinada.
"Una pequeña familia"
Ahora podía entender las palabras de Hiro de ese entonces. Hiro sin padres, Shigefumi sin un hijo. Lucia y aquella chica Shiori huérfanos, era normal que buscaran ese algo que pudiera complementarlos. Era normal que quisieran empezar desde cero, era común que quisieran tener una pequeña familia como lo había dicho su hijo. Ahora podía verlo con sus propios ojos. Hiro que había encontrado a Lucia, también su padre había encontrado a su dulce y tierna nieta a quien cuidar y contar sus historias de joven.
¿Hacia cuanto tiempo que no veía a su padre con una sonrisa en su rostro?
Fue hace mucho tiempo que lo vio sonreír. Que lo vio tan tranquilo. No pudo evitar pensar el día en que le dijeron que "habían muerto" no solo fue Hiro el que lloro desconsolado mientras gritaba sus nombres. Shigefumi tuvo que guardar silencio y contener todo ese dolor. Así cuando él se encontrará solo, podría llorar y sacar todo lo que le pesaba en el corazón.
Ver aquellas canas, aquella forma lenta de caminar y ese rostro arrugado. No pudo evitar derrumbarse. Había envejecido más desde la última vez que lo vio.
Era un idiota.
¿Cómo pudo haber dejado a su pequeño hijo y su anciano padre solos?
-Supongo que es el precio de nuestras decisiones -Eiji miro a su lado asombrado. Asagi se encontraba a su lado.- Hicimos tanto daño que nunca nos dimos cuenta hasta que fue demasiado tarde -Soltó una risita triste.- Pero, aun podemos remediar el pasado, aún tenemos oportunidad de hacer lo correcto en este presente y en el futuro por Hiro, por Lucia, por todos, aun podemos hacer algo, ¿No lo crees?
Y ahí estaba aquella gran sonrisa de su esposa. Aquella sonrisa que lo enamoró la primera vez que la vio. Una sonrisa tan parecida a la de su pequeño niño que era capaz que desaparecer toda aquella oscuridad de su alrededor para que una cálida luz lo cobije.
Eiji limpio las lágrimas de sus ojos. Tomo un pequeño respiro y se animó un poco más.
Aún estaba a tiempo de hacer lo correcto.
Aún estaba a tiempo de volver a conectar con su hijo y empezar desde cero una vez más.
-Regresaremos -Eiji tomo la mano de su esposa. La decisión estaba marcada en su rostro, una gran sonrisa se podía apreciar ahí. Asagi carcajeo un poco, quizá, en ese momento se enamoró un poco más de su esposo. Aunque seguía un poco enojada y molesta con él, le alegraba saber que estaba haciendo todo lo posible por remediar las cosas.- Lo prometo
-Eso espero -Carcajeo la de cabellos oscuros mientras miraba a Shigefumi y Shiori caminar juntos hacia su casa.- Quiero conocer a mi nueva y linda hija, quiero volver a ser una familia con todos ellos, ¿Crees que nos dejen volver a entrar a sus vidas?
-Ellos nunca nos lo negarían
Ante aquella última frase, ambos se sonrieron. Miraron por última vez y desaparecieron entre las sombras.
Ahí se encontraba la promesa de que en algún momento regresarían.
Shigefumi que desde hace tiempo que sentía una mirada a sus espaldas, no pudo evitar voltear en cuanto esta desapareció. Estaba más que seguro que era una mirada que conocía, una mirada tan nostálgica que le hacía doler el pecho.
-¿Sucede algo, abuelo? -Pregunto Shiori a su lado un tanto preocupada al verlo subir su mano a su pecho.- ¿Se siente mal?
-Estoy bien -Dijo Shigefumi en un tono calmado. Quizá, solo era su imaginación. Aunque por un momento, fue capaz de sentir aquella presencia de su único hijo. Movió su cabeza de un lado a otro, eso era prácticamente imposible. Teniendo en cuenta el destino que había tenido, era imposible que él estuviera ahí. Sonrió un poco, quizá, ya estaba envejeciendo.- Pensaba en algunas cosas y creo que olvidamos un último ingrediente para la comida -Carcajeo un poco al ver el rostro de preocupación de la joven de cabellos blancos.- ¿Me podrías acompañar mi querida nieta?
-¡Claro! -Dijo Shiori con bastante animo.- ¡Vamos!
Abuelo y nieta compartieron una mirada al mismo tiempo que soltaban suaves risitas y retomaban su camino por aquellas abarrotadas calles.
Aquellas, eran las sonrisas que debían proteger a toda costa.
.o.
-No pudimos encontrar nada relevante -Dijo Marguerite mientras soltaba un suspiro cansado.- Cada día, fallecen muchas personas en la ciudad, es imposible encontrar a alguien cuando no sabemos nada del mismo, ni siquiera podemos identificar la identidad de "Queran", si es una sombra que puede cambiar de formas, no nos llevara a nada la búsqueda -Miro los monitores frente a ella.- Sabemos que fue una "ella", sabemos que fue en algún punto del último año de Leon como Director de Genesis, incluso pudo haber pasado en años anteriores, pero no tenemos ninguna otra pista
-Sabíamos que iba a ser demasiado difícil -Susurró Ein con una taza de café en las manos.- Lo que nos piden encontrar, es casi imposible -Tomo un pequeño sorbo e hizo un gesto. Su café ya se encontraba frio. ¿Por cuánto tiempo lo había dejado enfriar? Ni siquiera es capaz de recordar en qué momento de la noche le habían llevado su taza de café que simplemente, soltó un suspiro y dejo la taza a un lado. Se encontraba tan cansada que ya no era capaz de pensar con claridad.- Pero ellos no se rendirán tan fácilmente, ¿Verdad?
-Ni nosotros tampoco -Dijo Marguerite cansada. Tomando un pequeño respiro, volvió a mirar los monitores pensando en una nueva búsqueda.- Debemos dejar de depender de esos jóvenes que han hecho mucho por nosotros, debemos ser capaces de proteger nuestro mundo y no dejarlo en manos de unos niños, eso afectara su crecimiento -Soltó una débil risita. Se sentía como todas aquellas personas mayores que no dejaban de preocuparse por los más jóvenes. ¿Cuál era el futuro que les iba a brindar si no hacia lo necesario para protegerlo? Tenía que estar lista para todo, ese era su deber como la directora de Genesis.- Se supone que nosotros somos los adultos, pero ya nos han ayudado demasiado en este corto tiempo que no sé hasta qué punto podremos saldar nuestra deuda con ellos
Ambas mujeres soltaron una pequeña risita.
No iban a darse por vencidas. Si esos jóvenes no eran capaces de darse por vencidas, ellas tampoco lo harían. Seguirían su ejemplo, ellas no se cansarían hasta dar con ellos.
Una pequeña notificación escucharon en el fondo, pero no prestaron atención al estar haciendo su propia búsqueda. Uno de aquellos subalternos que se encontraban en aquella misma habitación, abrió sus ojos con cansancio, solo había descansado sus ojos por un momento y aquel molesto ruido lo despertó. Se estiro un poco en su escritorio y soltó un pequeño bostezo con cierta molestia. Mirando a sus espaldas a su jefa Ein como a la directora Marguerite, supuso en ese momento que él era el que tenía que revisar sobre aquella información que recién había llegado.
Reviso aquella notificación con pereza hasta que abrió sus ojos con bastante sorpresa.
¿Era en serio eso lo que estaba leyendo?
Volvió a mirar a sus espaldas, ambas mujeres se encontraban debatiendo sobre los nuevos filtros que tendrían que aplicar para una nueva búsqueda.
-¡Disculpe! -Hablo aquella persona para llamar su atención. Las dos mujeres lo miraron inmediatamente. Sin dudar, él empezó a escribir un código en su computadora para mandar aquel mensaje que vio hacia la pantalla principal.- Pero creo que tienen que revisar esto
Tanto Ein como Marguerite abrieron los ojos con sorpresa, sintiendo como el aire les faltaba ante aquella ultima firma con la que estaba estampada aquel mensaje.
¿Era cierto lo que sus ojos estaban viendo?
Ciertamente, el destino que tuvo él, era bastante desconocido y aquellos jóvenes no les habían explicado bien que había sucedido con él.
"Simplemente, desapareció"
Fue lo que dijeron sin entrar en más detalles. Ni siquiera Maura dijo algo más, solo fue capaz de observar en silencio y alzar sus hombros despreocupado. Algo muy extraño en él que era la persona más cercana, que simplemente dejaron pasar todas aquellas ideas que se formaban en ese momento.
Iban hablar cuando las luces de alerta se encendieron y todas sus pantallas mostraban la notificación de alerta.
Inmediatamente revisaron las cámaras de la ciudad, incluso del estadio donde se había llevado el duelo y las reparaciones posteriores al ataque de "Queran". Aquel ser encontraba ahí, se encontraba huyendo de dos personas encapuchadas, si podían imaginar bien, aquellas personas eran a las que Ryugasaki Hiro confiaba.
-Informen a los chicos que aquel ser se encuentra en el punto -Ordenó Marguerite.- Supongo que ha llegado la batalla final
-¿Qué hacemos con la información que nos acaba de llegar? -Interrogó Ein.
-Es imposible dudar de su veracidad, es imposible que él nos quiera mentir sobre esto -La actual presidenta cerró sus ojos. Si estaba en lo cierto y era él, sabía muy bien que él nunca le diría mentira alguna. Cuando se trataba de ayudar, él siempre se encontraba ahí.- Después averiguaremos como fue que esto pasó, pero por el momento, debemos asegurarnos de que ellos sepan la verdad -Ein acepto aquella orden sin dudar.- Desplieguen todos los cuerpo de seguridad a discreción, debemos proteger a las personas de los alrededores, al final, todos ellos nos ayudaran a contenerlo si es necesario
-¿Crees que fallen?
No es que Ein dudara y Marguerite lo sabía muy bien. Quizá, solo se encontraba siendo paranoica. Pero con Ryugasaki Hiro siendo influenciado por aquellas pesadillas que es capaz de apreciar por aquella desagradable sombra, era comprensible que el futuro sea incierto.
Pero debía creer.
-Creo en ellos -Dijo Marguerite con una sonrisa en su rostro.- Ellos se encontraran ahí haciendo lo posible por destruirlo, es nuestra tarea completar nuestra misión
Aquel duelista usuario de deck Dragonico no se encontraba solo.
Tenía a muchas personas a su lado, incluso la tenía a ella como fiel seguidora.
Su misión era protegerlo.
Su misión era proteger a todos.
Este era el duelo final cuando "Queran" al fin caería.
El duelo donde se conocería la verdad detrás de aquel sufrimiento.
¡Muchas gracias por leer!
Este bloqueo de escritor fue poderoso porque no me dejo escribir por un buen rato. Pero ya estamos devuelta, tenía que tomar inspiración, enamorarme e imaginar. Dejarme llevar por las emociones y los sentimientos. ¡Tenía que hacer de todo para así volverme a enfocar! ¡Aquí con seguridad les puedo decir que ya vienen las partes finales de esta historia! ¡No se lo pierdan!
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Miércoles 26 de Marzo de 2025
