"¿Se ha dormido?" escuchó una voz masculina cerca de donde estaba acostada, ella tenía los ojos cerrados y estaba aún medio consciente de lo que sucedía a su alrededor.
"Adrewn, la estas mirando…" ¿Papa? ¿Qué estaban haciendo sus dos progenitores en su habitación a media noche? "¿porque es que siempre estás haciendo estas preguntas tontas?"
"No es una pregunta tonta, yo solo…¡quería asegurarme!…si…"
Papa ¿es enserio? si hubiera podido, hubiera puesto los ojos en blanco.
Un suspiró de su madre prosiguió. Esa mujer si que debía de tener una paciencia…
"De todas formas ¿ahora que vamos a hacer?" la chica sintió un movimiento a su derecha. El colchón se hundió "¿debemos quedarnos al margen mientras sucede?"
"No tenemos otra opción. Al menos por ahora…"
¿De qué están hablando… esos dos? la conciencia parecía querérsele escapar en cualquier momento. Su cerebro se sentía agotado más allá de lo normal.
"¿Eso quiere decir que esto terminará?"
¿Esto? Su cerebelo hormigueó. Sus oídos poco a poco estaban perdiendo la claridad de la audición al sentir ella, que las voces se alejaban más y más ¿Qué quiere decir?
"…Aun no…" sintió como la calidez de su progenitora se alejaba de la cama "dejemos que esto ocurra, ya entonces veremos si es necesario dejarlo"
"Si así lo deseas…" pareció sonreír "Ma Reine"
Por fin, su mente se quedó dormida de nuevo.
Sus ojos se abrieron de golpe. Y se levantó demasiado rápido, quedando sentada en el colchón. Era de día, por las rendijas, se colaban primeros rayos de luz, aunque podía sentir a través de algunas partes de su rostro el frío de muerte que estaba haciendo esa mañana. Girando un poco su cabeza pudo notar la hora en el buró "¿Cinco y media?" balbuceó, tallándose uno de sus ojos "Un momento…" pausó unos cuantos segundos antes de saltar completamente despabilada "¡¿ya es el otro día?!" al hacer eso, por el rabillo del ojo pudo notar como algo rojo y negro se movió a través del espejo cercano que tenía en su tocador "ah…" siguiendo aquel reflejo, pudo por fin, visualizarse a si misma "¿pero qué? ¡AH!"
De inmediato se puso de pie, completamente despierta "Esto es…" se observó a sí misma por un momento en el espejo. Bermellón con motas negras, eso era lo único que podía resaltar en general por encima de su figura. Colocó su mano en el espejo, mirando como su clon del reflejo hacía exactamente lo mismo. Su mirada de curiosidad fue copiada, al igual que el asombro que tuvo posteriormente. Todo era tan mágico, tan irreal. Pero que a la vez tan verdadero "Yo soy…¿Ladybug?" se preguntó en voz alta aun bastante perdida "Pero…realmente" bajó la cabeza y observó sus zapatos rojos con una mota negra en el centro "¿p-puedo ser considerada digna de ello?"
El cuerpo de una mujer estaba allí, boca arriba. Ahogándose, ya que su garganta había sido cortada.
Luego vino el de un hombre boca abajo nadando entre su propia sangre.
Una niña había quedado mal puesta, luego de ser arrojada varios metros en el aire.
Y un anciano, quedó sin cabeza, alcanzando a estar para siempre con una expresión de sorpresa en el rostro.
Todos estaban dentro de ese mismo salón oscuro, donde solo existía aquella iluminación perturbadora de color rojo.
Jadeó por aire cuando volvió a la realidad " ¡No!" gritó hacía sí misma. Abrazándose con sus propios brazos y cerrando los ojos, rogando para que aquellos vagos recuerdos se fueran "Yo no… ¡ah!" rascó su traje, queriéndolo arrancar de su cuerpo, con una mueca gravada en su expresión "¡¿Cómo se quitaba esto?!" continuó rascando la superficie, sin éxito.
Quiero quitármelo. Quiero quitármelo. Quiero quitármelo ¡QUIERO QUITARMELO AHORA!
Entonces a su mente vino una sola f rase " ¡Tikki! ¡Spots off!" su transformación fue cancelada.
Cayendo sobre su trasero y colocando las palmas sobre la superficie, Bridgette se quedó allí, intentando regular su respiración. En lo que veía el piso, como si fuera lo más importante del mundo.
Tikki, quien por alguna razón no parecía tan exhausta, se le quedó mirando "No quisiste hacerlo ¿no es así?" una expresión de comprensión se abrió a través de los rasgos de la kwami de la creación.
"¿Eh?" levantó la cabeza para observarla de lleno.
La expresión del kwami se suavizó aún más "Estabas llorando…en tus recuerdos" Una Bridgette mucho más joven que ahora estaba de rodillas mientras se arqueaba hacía arriba, llorando en lo que llevaba en una de las manos un sai ensangrentado. Dentro de esa misma habitación . Regresando al presente, Tikki continuó hablando "No quisiste hacerlo. Nunca lo quisiste. Sin embargo… lo hiciste" la observó cautelosamente "¿Por qué?"
Retrayéndose hacía sí, escupió "¡Porque soy una asesina!" su ceño estaba fruncido, aunque sus hombros temblaban. Sus manos estaban apretadas entre sí, pero no transpiraba temor. Parecía decidida, pero todo eso no era más que falso. Falso como varias cosas en las que constaba su vida.
Después de todo, su escudo eran sus mentiras. Su realidad era su perdición. Pero, aun con todo eso, no se iba a rendir ante la verdad. Por que un débil que prevalece, es porque ha dejado, por un momento, de creer, que es débil.
"Puede, pero no era lo que querías" agregó la pequeñita con tristeza.
"Por supuesto" soltó una risa irónica" nadie quiere ser un asesino" luego, su expresión cambio a una enojada "Sin embargo, soy una ¡Una que no tuvo opción!" señaló.
"La gente muchas veces no lo ve. Pero, en realidad, si tienen una opción" explicó el ser bermellón con sabiduría "es solo que se ciegan tanto en el dolor o en el temor, que no pueden pensar de forma coherente. No pueden ver lo que esta enfrente y se aferran al camino fácil o al que les proveerá una seguridad falsa" la miró con serenidad "Bridgette Slogan, de ambas opciones ¿a cual te aferraste?"
Quedándose en silencio, recordó como había regresado a esa misma habitación hace un año y se había quedado mirando a ese mismo espejo.
"Yo…" la mirada rota la reclamó " Yo…" el vestido manchado de sangre le recordó " YO-…" el miedo de volver a ese lugar, la condenó " Yo solo-…" sus cuencas se llenaron de agua salada, se llevó ambas manos a la cara y la tapó con ellas "yo solo quería ser normal" sorbió con la nariz por fin dejando correr sus lágrimas por sus mejillas "T-Tan solo quería quedarme en casa con P-Papá y Mamá…" sollozó.
"Entonces" llevó su pata a su mentón "solo tú" bajó su pata y la observó "¿te aferraste al deseo de ser normal y ahora huyes?"
Continuó sollozando, negó con la cabeza "A-A-Algo así…" se talló los ojos con una de sus manos.
"Ya veo" se acercó hasta ella y le talló la cabeza con una de sus patas "entonces, eso sucedió" suspiró, para después deslizarse de nueva cuenta frente a ella "Bueno, dada la situación pasada, supongo que es momento de decir una sola cosa"
Se destapó la cara, para ponerle atención al kwami "¿Qué?" preguntó con la voz hecha un hilo.
"Xuppu me contó todo, apenas salió de la inconsciencia. O al menos la parte en la que crees que Ladybug fue secuestrada por el Maestro Fu y Le Papillon" la seriedad en su voz era palpable "Por lo que, contestaré tu duda"
En silencio esperó.
"Y la respuesta es; No. Ladybug tuvo que renunciar a su Miraculous por que sus padres creyeron que lo mejor era cambiarse de lugar para criarla de una mejor manera, fuera de las influencias corrosivas de Le Papillon"
Sorprendida, se quedó pensativa "Entonces…¿el anciano es inocente?" buscó los ojos océano profundo de la pequeña criatura.
"Es el ultimo guardián de la orden, el cual se dedica eternamente a mantener el equilibrio y hacer prevalecer la seguridad en el mundo, al evitar que alguien tome los milagrosos para fines malignos" la observa "Eso responde a tu pregunta"
Bridgette mira al suelo avergonzada. Oh cielos, se había equivocado tanto.
"No voy a culparte por desconfiar" señaló "si eso es lo que te preocupa. La verdad, es que estoy feliz de saber que tienes criterio propio" continuó su discurso "Sin embargo, si sugiero que te disculpes con Wang Fu, una vez que vuelvas a verlo"
Asintió lentamente. Un silencio tenso surgió entre ellas.
"Bridgette, no es malo ser una super heroína para expiar tus pecados" de un latigazo la joven levantó el rostro, haciendo que la kwami la mirara con una sonrisa pequeña "los humanos se equivocan muy a menudo, de hecho, si no lo hicieran, yo me preguntaría que es lo que está mal. Pero es que esa es su naturaleza. Para ello fueron creados, son hijos de la destrucción, pero también de la creación. Son importantes para el ecosistema de la vida y sin ellos, que sentido tendría. Todo es prueba y error en este mundo. Y a veces un poco de diversión no es mala" guiña un ojo.
"¿Qué estás diciendo?" su expresión transpiró confusión.
"Lo que digo, es que está bien errar, cosas pequeñas, tan solo no abuses de ello" sonrió "Serás una excelente Mariquita, Bridgette. Ya puedo ver eso, incluso sin tener que consultar a la caja milagrosa"
"¿Eh? Gracias" balbuceó "p-pero ¿estás segura?"
Le sonrió. Antes de mirar la puesta de sol por la puerta polarizada y cambiar de tema "Vaya, se está haciendo tarde. Dime Bridgette ¿tienes alguna clase hoy?" regresó su atención a su nueva titular, la cual negó. Asintiendo para sí misma, continuó "Bien ¿qué te parece si comenzamos a practicar un poco con tus poderes?" colocó sus patas en sus caderas "No queremos que Le Papillon te haga ir tras uno de sus Akumas, sin ningún conocimiento previo"
Abrió los ojos en pánico y decidió mejor dar su opinión al respecto "P-Pero, no sé si-…" aunque fue interrumpida.
"Tranquilízate ¡todo va a estar bien!" animó la pequeña bermellón.
No es a lo que me refería se mordió el labio, la peli azul.
"Bien, esto es lo que es. En primero, ya te sabes la frase de transformación para encender y apagar tus milagrosos, ahora" inició su discurso el ser de la creación con mucha firmeza "lo siguiente que tienes que saber es tu poder especial, Lucky Charm. Con este poder, te permite tener un segmento de elementos de cifrado, uno por cada transformación, gracias a la falta de madurez en tu cuerpo. Por lo que se te regala un lindo temporizador" quien sabe de dónde, pero ahora el kwami tenía una regla en la mano, mientras señalaba a la nada misma "con el cual te avisará que solo te quedan 5 minutos para saber cómo usar dicho objeto, para al final des transformarte. Y hablando de límites, el Miraculous Ladybug es lo mismo, debes arrojar al aire el objeto cifrado antes de des transformarte, si no, tu objeto se va con todo el traje. O sea, desaparece y ya después, no podrá arreglar nada. Después…"
"Espera, espera" la detuvo en seco, para luego, mirarla horrorizada "¡¿Como es eso de que tengo solo 5 minutos para descifrarlo todo?!"
"Bueno, en realidad es menos para pensar, porque todavía faltaría para ejecutar" murmuró con una pata en su mentón. Dejó de hacerlo y le regaló una sonrisa tranquilizadora "En fin, sobre el tiempo que tienes de transformación; eres muy pequeña como para usar todo mi poder en una gran capacidad. E incluso yo tengo mis reservas de decir que ese no es todo mi poder, pero bueno, eso es normal porque nosotros los kwami regulamos las cantidades que les otorgamos a nuestros titulares. Sin embargo, cuando se es pequeño, se les regala un temporizador. Si no ¿Cómo adivinaran cuanto tiempo a pasado?"
"¡Como digas!" apenas y escuchó "¡de todas formas! ¡incluso si fuera una buena estratega, ese tiempo es muy poco!"
¡me preocupa mi salud cerebral!
"Ah sí, es muy poco" sonrió divertida "pero, no te preocupes, el Miraculous es quien hace todo el trabajo ¿O qué? ¿Creías que enserio mi portadora anterior tenía tal capacidad natural? Bueno, déjame decirte que ella es buena pensante, pero, es humana. Tal habilidad, solo puede ser posible gracias a mi"
"Uff, eso tiene más sentido" se pasó una mano por la frente, aliviada. Luego rememoró lo que dijo ¡No, no lo tiene! "Entonces, que se supone que debo hacer ahora…"
"Practicar" alzó sus patitas al aire.
"¿Podemos desayunar primero?"
La kwami solo sonrió dulcemente.
"¡¿POR QUÉ ELLA SÍ PUDO DESAYUNAR Y YO NO?!" casi se puso a derramar lágrimas de cocodrilo . Casi.
Aventó una vez más el Yo-yo. Y suspiró, tomando el hilo negro con las dos manos. Recordó:
Se puede ver como se golpea la cabeza con el yo-yo, una y otra vez.
Y en otra tuvo que desenredarse sola, una vez.
"Dicen que la tercera es la vencida" dijo viendo como por fin pudo enrollarlo en una de las vigas de la torre Eiffel "¡Lo logré!"
"¡Ma Lady!"
Sobresaltándose, giró su cabeza para ver a la persona que había interrumpido su entrenamiento.
[Fin del Flash Back]
Suspiró, saliendo de su trance, se levantó de la cama y se sentó en la orilla de esta. Tomando el celular de su bolso, revisó sus notificaciones "¿Ni una notificación?" suspiró de nuevo. Dejando de lado eso, guardó su dispositivo y comenzó a dirigirse al baño. Necesitaba una ducha urgente para despejar su mente.
Por otro lado, en lo que ella hacía eso, su kwami, decidió salir por la puerta polarizada, mientras no era vista. Una vez que llegó al balcón, su atención estaba puesta hacia el este de la cuidad:
Cerró los ojos "Plaggot…" como solo ella y su otra mitad sabían hacerlo, extendió su conexión por toda el área, llamándolo. Queriendo que supiera donde residía ahora, tal y como siempre lo habían hecho.
[Flash Back]
Los zapatos golpearon la cera llena de polvo. El sonido agitado de su respiración silbó en el aire y atravesó gran parte de la avenida que había elegido, cuando planificó todo.
El sol seguía en lo alto, a la hora en la que decidió hacer esto.
Su cabello rubio se agitó debajo de lo que era el gorro oscuro y desgastado del suéter enorme que traía encima. Apretando sus mangas rotas, carcomidas de los bordes, continuó con su camino.
Las calles de parís estaban bien concurridas esa tarde, todo el mundo parecía estar afuera de sus hogares, visitando cada parte de la ciudad.
La joven dejó que sus ojos azules nadaran bajo la solapa de su gorro, únicamente para inspeccionar a cada uno de los individuos, por si las dudas, alguien pudiera reconocerla.
Sacó su celular y observó la hora. Tenía buen tiempo, ahora solo era cosa de llegar a al lugar designado. Así, se desplazó por toda la calle.
Nix Geois, por fin, había puesto un pie frente a la propiedad a la que tanto ansiaba regresar desde que era una niña. Sin embargo, a causa de su madre, nunca había podido hacerlo. Ya que, se suponía que debía actuar como toda una Bourgeois.
Pero solo la Bourgeois, que su progenitora quería que todo el mundo viera…
Revoloteando sus manos entre sí con nerviosismo. Tragó saliva, en lo que bajó los ojos a la cera. Su estómago se revolvió ante sus emociones intensas. Y el sudor empapó su frente. Así que, con su manga sucia y desgastada, se lo secó con rapidez. Sin más demoras, se armó de valor momentáneo, y con ello, se acercó hasta la puerta, llamando a ella con su puño.
Y como si el tiempo se hubiera congelado, se quedó allí viendo a la única persona que se había preocupado genuinamente por ella en la infancia.
"¿Zoé?" la anciana se quedó boquiabierta viendo a la adolescente en su porche, sin embargo, al ver la expresión de tristeza de la Mademoiselle, reajustó sus lentes y jadeó "¡Chloe!"
La rubia continuó sonriendo del mismo modo, eso lo terminaba de confirmar. Aunque por ahora no diría nada, mejor esperaría a estar fuera de las miradas indiscretas "Grand-mère…" se quedó allí de pie, dejando que la mayor degiriera la notica. Después de todo, habían sido años desde que había dejado de visitarla.
La Madame comenzó a reír, como si no pudiera contener la emoción de volver a ver a su nieta "Ohh, Chlo" se llevó las manos a la boca. Intentando contener los sentimientos revoloteantes.
Dando algunos pasos, se aproximó hasta la mujer mayor y la abrazó. Ambas contuvieron las lágrimas "Yo- lamento no haber venido antes" parpadeó intentando que el agua salada que quería caer de sus cuencas se detuviera "Lo siento"
"No…" negó con la cabeza, aun estrechándola entre sus brazos "no es tu culpa, querida. Es mía" sorbió fuerte con la nariz "Debía haber luchado por irte a visitar"
"Maman no te habría dejado de todos modos…" se apartó de ella dando un paso atrás "ya sabes cómo es ella"
Negó con la cabeza y con su antebrazo se secó las lágrimas "Vamos, entremos, allá estaremos más cómodas" con su nieta siguiéndola de cerca, ambas entraron a la morada.
Una vez adentro, la rubia pudo observar el hermoso paraíso que tenía de hogar su abuela. El espacio era pequeño pero la casa tenía una sala-cocina muy bonita, adornada de una manera rural muy linda. Había sillones de metate y muchos cuadros de paisajes preciosos, también gozaba de tener animales como los cotorros, en sus respectivas jaulas o cualquier otro pajarito. Plantas de sombra, pequeñas, estaban en macetas decorando la sala o los pasamanos. Y más, y más cosas relacionadas con la naturaleza.
Respiró profundo y se sintió estar como en un claro del bosque.
Esto es maravilloso pensó bastante emocionada. Después de todo, es como si nada hubiera cambiado en todo este tiempo. La puerta abierta dejó pasar la luz del día, más el viento que estaba haciendo en ese momento. Sus ojos azules se dirigieron a los árboles de la parte trasera de la casa. Y se quedó fascinada con el movimiento fluido de las hojas.
"Es bonito ¿verdad?" preguntó desde detrás de ella.
"Si…" caminó hasta la puerta y se arregostó en el marco "lo es"
"Es una verdadera lástima que tu madre lo despreciara tanto" su tono fue triste.
"¿Lo hacía?" frunció el ceño. Sin embargo, no debía por que sentirse tan extrañada, después de todo, Audrey siempre había una persona más de ciudad.
"Oh si, Audrey despreciaba este lugar e incluso a nosotros" bajó su mirada al suelo y asintió con pesar la mujer, pero también con cierta resignación.
La expresión de la menor fue igual a la de ella, pero por nerviosismo "Con-Con nosotros te refieres a…" calvó sus uñas color pastel en la madera y se mordió el labio inferior "¿te-te refieres a Z-Zoé, a ti y al Grand-père?"
La cabeza de la mujer se alzó de golpe "¿Qué?" se quedó sin aliento, congelándose en el acto. Cuando reaccionó, se llevó uno de sus puños a su pecho y levantó la otra mano para alcanzarla "Chloe…"
"Yo… lo escuché de Audrey…" se dio la vuelta lentamente mientras apretaba las mangas desgastadas de su chaqueta "Además, Grand-mère ¿puedo saber por qué no podía saber de ella?" sus ojos se llenaron de lágrimas y la encaró "¡¿por qué es que no podía saber nada de mi verdadera maman?!"
La mujer quedó en shock ante las preguntas de su nieta, su mano se movió hasta el área del corazón y con fuerza, se agarró su pecho en lo que buscaba sentarse.
Sin embargo, Chloe no paró, la presa se había roto y ahora ya no podía dejar de soltarlo todo. Con sus manos aun en puños comenzó a caminar hasta ella "¡Sé que Audrey no va a hablarme de la tal Zoé! ¡pero tú eres la madre de ambas! ¡dime algo! ¡por favor!" gritó con los ojos cerrados, soltando lágrimas, rígida en su lugar " ¡Grand-mère!"
Y ahí estaba, lo que no estaba dispuesta a mostrarle al mundo. No estaba dispuesta a que nadie viera esa niña frágil que solo anhelaba una familia, que buscaba el amor de su mamá y la atención real de su papá. Aquella a la cual habían destrozado al ocultarle sus orígenes y que sentía que debía ahora ocultarse de todos y todos para que nadie la dañara.
Incluso cuando era ella misma la que se dañaba con dichos secretos o sentimientos caóticos.
El sonido de alguien asfixiándose llegó a sus oídos, haciendo que abriera los ojos "¡¿Grand-mère?!" la tonalidad del gritó fue diferente ya que la mujer se había desplomado en el piso "¡¿Oye, que tienes?! ¡Despierta!" se acercó a ella para escuchar su respiración y al no escucharlos, se asustó.
Con las manos temblorosas, sacó su celular del bolsillo izquierdo de su pantalón "T-Tra-Tran-Tranquila Grand-mère, voy-voy a llevarte a un hospital" justo cuando ya iba a usar el marcador rápido, su teléfono se descargó " ¡NO!"
Desesperada, se acercó al teléfono de casa. Marcando los números con los ojos empapados, por fin logró su cometido "¿B-Bueno?" su voz se había quebrado y con la manga de la chaqueta, se secó las lágrimas. Pero al mismo tiempo estas crearon más "¡Ayuda! ¡¿a-a-alguien podría mandarme una ambulancia?! Mi-mi Grand-mère acaba de tener un colapso ¡por favor auxilio!" gritó desesperada mientras alternaba su vista entre su abuela y el teléfono de la cocina.
[—Guarde la calma Mademoiselle, en seguida le enviaremos una ambulacia para asistir a su familiar—su voz era tranquilizadora —. Ahora por favor, traté de respirar. Inhalé y exhalé. Uno, dos, uno, dos. Así]
La joven hizo lo que se le indicó, tardando algunos minutos en silencio haciendo el ejercicio. Por la bocina, solo escuchaba el conteo que repetía la mujer para ella. Por lo que, una vez que terminaron, se escuchó el sonido de las sirenas aproximándose.
Abrió los ojos y dejando el celular descolgado, no sin antes agradecerle a la mujer, corrió hasta la puerta principal.
"¡Aquí …¡AQUÍ!"
[Fin del Flash Back]
Un escalofrío fantasmal le recorrió la espina dorsal, apenas y se movió un poco hacía la derecha. Le dolía la nuca, la parte baja de la espalda y el trasero. Pues, dormir en la sala de espera era completamente incomodo.
Sus parpados revolotearon soñolientos, entreabriendo los labios con aparente sequedad y su estómago gruñó. Sin embargo, cada una de estas cosas, no eran nada comparándose con el dolor de saber que su abuela estaba del otro lado de aquella puerta.
Horas del incidente, llevaron a Chloe a quedarse hasta el día siguiente, esperando en aquel pasillo torturoso. No, sin antes estarse culpando continuamente por lo ocurrido.
Tal vez si no hubiera sido tan dura se mordió el labio inferior, mientras se desperezaba.
"Mademoiselle Geois" alguien la llamó desde el comienzo del pasillo.
De un saltó, se colocó de pie, agarrando entre sus brazos su chaqueta "¡¿Cómo está?!" sosteniendo con una mano el sueter, llevó la otra mano a su pecho y puso una expresión de preocupación en su rostro.
Leyó la tabla que traía entre sus manos "Estable" le regaló una sonrisa amable "si gusta, ya puede pasar a verla"
Ni lenta, ni perezosa, la joven se encaminó a paso apresurado en dirección a la habitación que correspondía. Una vez que llegó a la puerta, nerviosa y culpable, dio dos golpes y luego entró "¿Grand-mère?" asomó su rostro a través de la rendija. Su corazón se estrujo al verla débil acostada en aquella cama.
La mujer con trabajo colocó una sonrisa suave en su rostro, en lo que abría los ojos con dificultad, solo soportando mantenerlos entrecerrados "Mi querida Chlo…" sin poder soportarlo, la rubia corrió a su lado y tomó asiento, sosteniendo su mano delicadamente.
"Grand-mère, yo-" desvió su mirada al suelo, sintiendo la carga de la culpa cayéndole como balde de agua fría.
"N-No. No te culpes…" parpadeó lentamente "esto no es algo que me hayas hecho tu"
Mirandola con sorpresa, se levantó en seco "¡Pero!" el ligero apretón de manos que le dio la anciana la detuvo.
"Yo…" observó el techo blanco "jamás creí que volvería a escuchar alguien hablar sobre mi otra hija…" desvió su mirada hacia otro lado "Y sobre por qué no te dije nada al respecto sobre ella. Bueno…" respiró "fue por Audrey. Ya que, en ese tiempo, realmente creía que eras su hija" regresó su mirada hacía su nieta "Y como a ella no le gustaba para nada que alguien mencionara a Zoé, bueno, yo creí que no le agradaría que tú la conocieras" Chloe apretó la otra mano hecha puño en su regazó "Sin embargo, una vez cuando eras muy pequeñita encontraste una foto de ella" la rubia abrió los ojos enormemente "debajo de mi cama. Y cuando preguntaste por ella, casi te conté ¿El problema? Tu madre nos vio y rompió la foto" respiró de nuevo "Fue así como decidió jamás volver a dejarme verte"
"Yo…no recuerdo eso" bajó la mirada.
"Estabas muy pequeña, mon amour. Seguramente de tantas cosas que tus padres te obligaron a hacer, simplemente lo olvidaste" sonrió cálidamente en su dirección "No te sientas mal"
"¿Tanto era el odio de maman, que no encontraste sospechoso que me alejara tan solo por eso?"
Los ojos cafés de la Madame se clavaron en los de ella en una expresión en blanco "Tu mère es bastante rencorosa, Chlo. Tu la conoces" tragó saliva cerrando los ojos "desde que notó que su hermana no era como ella, la hizo a un lado, al igual que a mí. Tu Grand-Père por otro lado…" pauso por un momento y respiró hondo "él siempre ha sido su modelo a seguir; elegante, refinado, superficial, egoísta y ambicioso. No siempre fue así por supuesto, si no, nunca me hubiera podido casar con él. Es solo que esa mujer…lo cambió" se detuvo un segundo y reanudó "Tu madre tampoco fue así siempre, pero el hecho de que tu abuelo nos abandonara, le afecto drásticamente…supongo, que ella pensó que volviéndose como lo que era él, la amaría de nuevo. Pero, no fue así. Y tal vez, hoy en día…solo lo sigue intentándolo"
Chloe apretó un poco más su mano, en lo que continuaba en silencio.
"Así que no, querida. No me pareció sospechoso"
Asintió varias veces, posando sus mirada en cualquier parte menos en la persona con la que estaba hablando "Como- ¿Cómo era ella?" el nerviosismo volvió a inundarla un poco "M-Me refiero a Zoé…"
Los músculos de su rostro se relajaron "Ella…" volvió a hacer una pausa, respirando suavemente "ella era una buena niña. Era cariñosa, dulce, generosa…a ella, no le gustaban las injusticias…"sus ojos se llenaron de lágrimas "y siempre se preocupaba por los demás"
La ojiazul sacó de su bolsillo un diminuto paquete de toallitas y con una de ellas, le secó las lágrimas "Ugh…suena como Dupain-Cheng" murmuró para sí misma, en lo que terminaba con su labor.
"Pero, sobre todo estoy segura, de que si te hubiera conocido…" la miró de nuevo "te habría amado, Chlo. Después de todo, eres su pequeña bebé"
Su mano se detuvo. La joven se quedó quieta por un momento "Eso- no lo sabemos" intentó mantenerse unida. Apretó sus labios, juntos.
"Chlo…"
" ¡Ella me dejó con su hermana que la odia! ¡¿si?! " chilló descargándose un poco.
Su abuela la observó con pesar "Sé… que no hay nada que pueda decirte para que cambies esa visión que tienes de ella, por ahora" le frotó con el pulgar la mano "sin embargo, por favor. Permítete primero recibir toda la información sobre ella, antes de condenarla ¿quieres?"
Desviando la mirada y suspirando, asintió lentamente. Un silencio tenso se extendió entre ellas. Tan solo dejando el sonido de la máquina de fondo.
"¿Por qué creías que jamás volverías a escuchar sobre Zoé?" los ojos azules se quedaron clavados en el blanco del azulejo de la pared, otra vez "¿Qué…le pasó?"
Suspiró "Yo…no lo sé. Solo se que un día llegó a casa después del Collège Termínale y subió a buscar algunas valijas que había preparado para ese día, anunciando a última hora, que iba a ir a quedarse en casa de una amiga. Pero" su voz comenzó a quebrarse "pero al día siguiente…ya no regresó" con su otra mano se secó el agua salada que caía de sus cuencas "la busqué tanto" sollozó "pero, nunca la encontré"
Otro silencio se extendió entre ellas en lo que la mujer dejaba de lamentar el recuerdo de la pérdida de su hija.
Soltó su mano y se levantó del asiento, comenzando así una caminata, al menos hasta detenerse frente a la ventana abierta "La encontraré" se cruzó de brazos, observando muy concentrada el horizonte.
Abrió los ojos enormemente, casi quiso levantarse de golpe, sin embargo, se lo pensó mejor "Querida, tu mère" pero fue interrumpida.
"¡Audrey ya no pude controlarme!" de su bolsillo sacó la tarjeta rosa que recién había conseguido "¡Vez esto! ¡me ayudará mantener mi identidad oculta en lo que busco a tu hija!" se acercó a ella lentamente con una expresión muy seria en el rostro "Y entonces, tanto tú, como yo, Grand-mère, obtendremos respuestas"
La anciana en vez de seguirle insistiendo, sonrió "Puede que físicamente no te parezcas a ella…pero mira que esa determinación la conozco" sus ojos se pusieron vidriosos de nuevo.
La rubia bajó la mirada a la tarjeta, la cual tenía impresa su foto.
Sentada frente al espejo, se encontraba peinándose su hermosa cabellera color negro con reflejos purpura, en lo que veía las noticias de hace unos días en el Ladyblog. A su lado, a unos metros de ella, en la cama de a lado, se encontraba su hermano tocando una melodía conocida. El cepillo se deslizó por toda la mata de pelo, dejándolo completamente lizo.
"Y así nuevamente Ladybug derrotó a otro villano akumatizado" explicó Nadja contenta.
"¿Qué pasa? vienes repitiendo ese video desde hace dos días" Luka la observó preocupado "¿Aun no puedes estar tranquila?"
"Yo…" La joven dejó de peinarse y bajó la mirada "Lo siento…" colocó las manos en sus muslos.
El ojiazul, interrumpió la canción, bajó la guitarra y la colocó en el colchón. Fue hasta ella y se puso detrás, poniendo sus manos en sus hombros "Oye, ya dijimos el otro día, que estaba bien temer" la miró a través del espejo.
"Lo sé" sus manos se volvieron puños sobre su regazo "es solo que…"
"Juleka ¿Qué sucede?"
El rostro abatido de la chica hizo que Luka no supiera como ayudarla "Yo solo…desearía que Ladybug nunca vuelva a hacer eso " Marinette le dio un abrazo a Alya, intentando no llorar, antes de que entrar al auto que la llevaría a ella y a su familia al aeropuerto . Juleka alzó la mirada "dejarnos…"
"Ay hermanita" sonrió comprensivo "no te preocupes por eso. Ya no los demostró ¿no? Ladybug jamás va a abandonarnos" la chica ve por la ventana desde dentro del coche, mientras este poco a poco se pone en marcha. Las miradas de Marinette y su mejor amiga cruzan. Coloca una mano en el cristal intentando alcanzarla. Alya también alza la mano. Pero el auto arranca toma velocidad y las aleja "¿Como puedes seguir pensando eso?"
"Yo…" alzó la mirada rápidamente "es solo que…no lo sabemos… pero puede que algún día…" bajó un poco la cabeza de nuevo y negó despacio "Quiero decir, después de todo" nuevamente levantó la cabeza "¿Qué pasa si algún día sucede? ¿Qué pasará con nosotros? ¿parís?"
Luka rió suavemente y le acarició la cabeza "Relájate hermana, aún queda Chat Noir para cuidarnos" llegando a su habitación el joven aun vestido de gato, apretó los puños molesto, cerrando los ojos con frustración "Además, no son los únicos superhéroes que existen, están los chicos de Nueva York. Y los demás del mundo. Si algo se acerca a la escala mundial. También están los Avengers"
"Si, tienes razón" poco a poco se tranquilizó.
Le envió un vistazo sospechoso "Pero no solamente estas así por eso ¿cierto?" espero pacientemente su respuesta.
Bajó la mirada, acomodándose mejor en su asiento "Yo…" tragó saliva. Sintiendo un tirón amargo en su estómago. A través de sus pestañas le echó un vistazo "quiero ser modelo, pero-"
"Ah…" se separó de su espaldar y se colocó a su lado "¿Qué pasa con eso?"
"He estado viendo algunas aplicaciones para hacer a-algunas prácticas y-" hizo silencio. Tomó uno de sus propios mechones y lo enroscó en su dedo índice.
"¿Y?"
Tironeó un poco de el, hasta que este se zafó de su dedo "Y, al parecer, uh, he llegado a un punto en el que, ya no sé cómo continuar" sus palmas empezaron a sudar hasta que tuvo que secárselas en la tela de su pantalón purpura.
El muchacho parpadeó "Ya veo" hubo un silencio asfixiante otra vez "Y…¿tienes alguna idea de como iniciar a solucionar tu pequeño problema?"
"Pues, no"
"Ah…"
Ambos intercambiaron miradas en blanco.
"¡MAMAN!"
La criatura mágica en forma de gatito levantó la cabeza de inmediato, sus ojos estaban empapados. Dejó de tallarse parte de su cara "¡Tikkiara!" jadeó como si regresara a la realidad. Miró hacía en dirección al baño, asegurándose de ver si el modelo seguía dentro. Y efectivamente, estaba dentro. Pues, desde hace unos minutos, lo había abandonado para largarse a llorar. Sin perder más tiempo, salió volando a través de la ventana ahora cerrada, traspasándola sin ningún problema. Avanzando a través de las alturas de parís, de inmediato siguió la pista de su conexión espiritual.
Debía llegar a ella, no podía aguantarlo más.
Hasta que la detectó aún más cerca, fue que se permitió respirar más calmado, tranquilizando un poco su angustia. Una vez que la encontró, a tan solo a unos kilómetros de la mansión del rubio. Fue a parar a una de esas casas de tres pisos. En la terraza del balcón, fue que la vio. Tan hermosa como el día en que la conoció.
"¡Me encontraste!" chilló un poco emocionada. Hasta que su gatito se lanzó a sus brazos "¿Eh? ¿Que ocurrió?" desconcertada y preocupada, esperó hasta que su otra mitad detuviera de sus sollozos para explicarle.
Se separó "¡Es Adrien! Sugar Cube…" con sus patitas se secó las lágrimas de sus ojos "¡Es un completo idiota!" exclamó de forma dramática.
"Shhh" le advirtió "¡no queremos que mi portadora te escuche!"
"¡Eso es lo de menos!" contestó un poco fastidiado "De todas formas ¡lo vi! ¡vi a Adrien tragarse esas pastillas cuando creyó que no lo veía!" furioso el kwami de la destrucción hizo espavientos "¡ Y luego! ¡cuando se escapa a ese baño!" gruñó "¡cree que estoy lo suficientemente desconectado de su vida, como para no saber que se está emborrachando con ese licor, que se dedicó a comprar en línea!" niega con la cabeza tristemente "¡¿Qué tan estúpido le parezco?! ¡Ni que fuera Gabriel Agreste como para ser tan negligente!"
"¿Eh? ¡¿Qué?!" si no lo supiera mejor, hubiera creído realmente que esa noticia le iba a dar un ataque al corazón "¡Plagg! ¡Plagg! Un momento…" frunció el ceño la pequeñita intentando calmarlo, poco funcionó "¿Qué licor? Y mucho más importante ¡¿qué pastillas?!" el ser de la creación estaba horrorizado. No podía creer lo que estaba escuchando.
"¡Así como lo oyes!" enterró su rostro entre sus patas y negó con la cabeza "Intenté hablar con él sobre eso, pero la conversación se salió de control y entonces…" repentinamente guardó silencio. Tikki estaba apuntó de preguntar la razón, cuando escuchó la respuesta en medio de un susurro "me golpeó"
La pequeña kwami tan solo pudo mirarlo en shock.
"¡Se que eso suena mal, Tikki!" de inmediato defendió, sabiendo lo que su azucarito iba a decir "¡Pero te puedo jurar que Adrien no estaba en sus cinco sentidos!"
"¡Pero Plagg, eso-!" pero no la dejó terminar.
"Lo sé, lo sé" movió la cabeza de un lado a otro "pero él no está pasando por un buen momento"
"¡Plagg!" la pequeña le fulminó con la mirada.
"Oh, vamos Sugar cube" intentó convencerla "¡tu estarías igual si fuera Marinette!"
"¡Eso es diferente!" exclamó horrorizada "Marinette es dulce"
"¡Adrien también lo es!" a Tikki no le gustaba cuando Plagg se disponía a perdonar a sus portadores de esa manera, especialmente porque no era la primera vez que lo maltrataban "Entiende Tikki. Es mi gatito. Harías lo mismo por tus Mariquitas ¿no es así?"
Suspiró, mejor jamás revelarle a su complemento que su actual titular fue en el pasado una asesina o la tendría en jaque "Espero que sepas lo que estás haciendo…" aquello fue como un mantra más para ella que para él, ya que confiar en Plagg para este tipo de situaciones, era una decisión terrible.
"Claro, claro" la miró ahora más seriamente "Ahora, sobre las pastillas…"
Tikki lo escuchó atentamente.
El vidrio empañado de la puerta corrediza de la ducha, continuó reflejando su figura difuminada. En lo que el agua caliente corría por la parte opuesta del enorme baño, haciendo en tapadera para que él pudiera ahogar su llanto. Sentado en la tapa del inodoro, levantando su mentón al aire, arregostándose hacía atrás. Cerró los ojos, colocando su antebrazo a la altura de estos. Su única mano libre, se volvió puño. Mientras que, con la otra mano, para callar sus sollozos, se tomó el décimo trago. Sin embargo, le salió mal y terminó arruinando su ropa, la cual aún mantenía en su cuerpo.
" ¡Carajo! " maldijo, enojado. Tambaleándose, dejó la botella en el suelo y se giró para tomar papel. Pero, también terminó botándolo completamente "¿Cómo? ¡¿tú también terminaras dejándome?!"
El papel no le contestó.
"¡Al menos di algo, maldita sea!" volvió a arremeter. Pero el silencio continuó "Al igual que ella…" un sollozó aún más penoso, salió de su garganta "tú tampoco me dirás nada" otra vez se talló su antebrazo por sus parpados "¡¿Por qué todos son así?! ¡¿Eh?!" abrió los brazos, mirando irritado el rollo de papel en el suelo "¡simplemente pasan de mi como si yo no fuera suficiente! ¡Père, Ladybug… y ahora tú!" silencio. De repente, una risita salió del joven "¿Aun no hablaras? Dime ¿qué tengo que hacer…?" su mirada se oscureció. Se levantó, sin darse cuenta que ante su acción, terminó tirando el poco licor que quedaba en el botecito "Acaso…" abriendo bruscamente la puerta del botiquín colocado en la pared del baño. De ahí, sacó una navaja, la cual estaba escondida muy por detrás de todos los medicamentos y gasas, envuelta en un rollo muy gordo de vendas. Sin cuidado, le quitó todas las vendas con torpeza. Y presionó el pequeño botoncito que tenía a un costado, dejando que la hoja saliera disparada hacía arriba, reflejando la luz de la ventana del baño. Sin contemplación, rayó su brazo izquierdo con dicha hoja, dejando que un hilo de sangre saliera disparado de allí "¡¿Tengo que hacer esto para que me quieran?!" inhaló y exhaló bruscamente, haciendo que su pecho subiera y bajara "¡DIME!"
Silencio. Se rió sin humor "De acuerdo…" murmuró con una sonrisa sombría. En el reflejó del piso de mármol, solo pudo verse, gotas y gotas de líquido carmesí.
Había cerrado la puerta del baño detrás de ella. Aun recargada, con los ojos muy abiertos, observó absorta el mármol de color gris que era su piso. Los engranes de su mente comenzaron a girar aceleradamente de nuevo.
["Ladybug tuvo que renunciar a su Miraculous por que sus padres creyeron que lo mejor era cambiarse de lugar para criarla de una mejor manera, fuera de las influencias corrosivas de Le Papillon"]
La voz de Tikki retumbo en su cráneo. Recordándole cuanto se había equivocado. El rubor regresó a su rostro.
Debería disculparse con el anciano correctamente.
¡Uhg! ¡Se estaba poniendo de los nervios nuevamente!
["¡Porque soy una asesina!"]
De golpe, se detuvo. Dejando de sentirse avergonzada. Sus manos inmóviles, congeladas aun en la misma posición, se quedaron estáticas.
["No quisiste hacerlo. Nunca lo quisiste. Sin embargo… lo hiciste"]
Tikki continuó hablando en su cabeza, casi como torturándola con aquel recuerdo. Bajando lentamente sus brazos, apretó los puños a los costados de sus muslos.
["¿Por qué?"]
Finalizó el recuerdo. Dejándola con un sabor amargo en su garganta. Casi podía sentir como pronto voltearía el estómago por ello. Tragó saliva y su labio tembló, al igual que sus hombros.
["¿Porqué?"]
Se mordió su labio inferior, mientras una de sus lágrimas corría por su mejilla.
La gota de agua salada cayó a la par de la de su gemela. Adrien levantó la mirada verde oscura con lágrimas retenidas. Mientras que Bridgette levantaba la mirada ensombrecida, con las mismas circunstancias.
["¿Porque a mí?"]
Sus voces resonaron en el silencio.
La cámara enfocó a un muchacho, este estaba vestido de manera casual. La chaqueta que llevaba era de color blanco con franjas azules, especialmente en la parte del dorso. En la parte baja, llevaba unos vaqueros azules y tennis naranja. Su rostro estaba oculto gracias al gorro y por si las dudas, llevaba la cabeza baja con las manos en los bolsillos. Los pasos del varón eran marcados, a la vez que se venía acercando a la esquina de aquella avenida. Sereno, actuó tranquilo en lo que llegaba a su destino. El viento a temperatura ambiente, continuó golpeando su pequeña figura mientras se arrastraba por las calles menos concurridas de la zona roja. Y continuó así, hasta que se acercó lo suficientemente al lugar. Las luces purpura del ambiente fuera del bar, hicieron que le saliera mal la jugada, ya que fue así como la cámara pudo captar por fin la cara del sujeto en cuestión.
Adrien Agreste
Modelo adolescente, multimillonario, famoso y guapo. El joven realmente reunía todas las características para ser alguien que estaba fuera de lugar en esa zona, especialmente si este era un bar de mala muerte.
Un dedo pulsó un botón rojo en la pantalla y el video se detuvo, inerte en el rostro del Agreste "zài gěi wǒ chóng fù yí biàn… (Repítemelo una vez más…)" pronunció lentamente, mientras jugueteaba con un vaso de Wisky en su mano derecha "wèi shén me nǐ shuō tā men zhuā bù dào tā?(¿por qué es que dices que no pudieron atraparlo?)"
La mujer detrás de aquel joven de 17 años, que estaba sentado en uno de sus sillones de lujo, justo frente a una ventana de vidrio alto, se le quedó mirando fríamente "tā wèi hūn qī mǔ qīn mìng lìng de nán rén pò huài le wǒ men de jì huà, xiān shēng (Hombres bajo órdenes de la madre de su prometida nos estropeó el plan, señor)" posó con las manos en sus caderas "nà tiān zǎo shang , dāng tā dào dá xué yuàn shí, wǒ men shì tú huó zhuō tā. rán ér, zài lí tā bèi bǔ jǐ mǐ yuǎn de dì fāng , tā men lán jié le wǒ men (Intentamos capturarlo con vida cuando llegó al Collège esa mañana. Sin embargo, a unos metros de su captura nos interceptaron)"
"Mmm…" tarareó el muchacho distraído.
"nǐ duì wǒ de biǎo xiàn gǎn dào shī wàng ma, xiān shēng ? (¿Está decepcionado de mi desempeño, señor?)"
"Ophelia…" los rayos del sol besaron la superficie del suelo ceniciento, mientras que su luz destellaba por el espacio que abarcaba la habitación silenciosa. Muebles prístinos y costosos que traspiraban elegancia y poder, se mantenían inanimados en su lugar, decorando el salón.
"Shì de ? (¿Si?)"
Tan solo un disparo resonó en la habitación, seguido de un sonido hueco, gracias que el cuerpo muerto cayó al suelo. Y una inmensa salpicadura de sangre que incluso roseó el azulejo.
"nǐ hái wèn wǒ hěn wú chǐ, nǐ bù jué dé ma ?(Es muy descarado de tu parte todavía preguntármelo ¿no crees?)" nadie le contestó "wǒ jiù shì zhè me xiǎng de (eso creí)"
La brisa del Sena se sentía claramente en lo que estaba de pie frente a uno de los sillones que se encontraban en la cubierta del barco Liberty. Los rayos del sol besaban la superficie de su piel, dejándole una pequeña molestia en su cuerpo, gracias a la alta temperatura. Su cabello se balanceaba de un lado a otro, mientras sonreía con la barbilla en alto, sintiendo como el viento le azotaba en el rostro. Su vestimenta bailó al song del aire fresco, en lo que hacia una pose ante la cámara "Rose ¿estás segura de esto?" otro flashazo pringó su rostro cuando su novia tomó la siguiente fotografía.
"¡Por supuesto!" chilló con una enorme sonrisa llena de dulzura "¡Sebastián me lo confirmó poco después de que me lo dijiste!"ajustó la cámara una vez mas entre sus manos, lista para tomar otra docena del ángulo izquierdo de la gótica "Además, Juleka. No hay manera en el mundo que te deje no hacer esto" su voz pareció engrosarse un poco, al mismo tiempo que se movió de tal forma para que quedara mejor la imagen "especialmente, porque estoy muy emocionada por ello ¡después de todo quiero verte triunfar!"
La pelinegra abrió sus ojos, parpadeando por un segundo, sonrió "¿En serio?" la joven pareció un poco avergonzada, aun sin moverse de la pose actual. Ya que si no, su camarógrafo (Rose) la regañaría.
La rubia detuvo su frenetismo y se quedó en silencio. Sin darle tiempo a la Couffaine de reaccionar, avanzó hasta ella y la tomó de la barbilla, ajustándola hasta que la dejó en un ángulo donde podía verla fácilmente a los ojos y con seriedad transmitió:
"Quiero verte feliz" concluyó, para después lentamente formar una sonrisa suave en su rostro.
La de ojos rubí abrió los ojos enormemente y sus rasgos se deformaron por la sorpresa, todo para terminar con las mejillas sonrojadas. Tragó saliva y empezó a murmurar en símbolo de nerviosismo.
La ojiazul observó a la chica por un momento ante de romper a reír.
"No te rías" la de mechas purpura al darse cuenta del estado de su pareja, hizo un puchero.
"Lo siento, lo siento" siguió riendo sin poder detenerse, llevó su mano a su estómago "es que eres tan linda"
"Hmnp…" miró hacía el horizonte, donde estaba la puesta de sol sobre el Sena, con un pequeño rubor en sus mejillas.
"De todas formas" se aclaró la garganta la rubia antes de volverse para ajustar la cámara una vez más "espero que estas fotos basten" alzó la mirada y capturó otra imagen "listo. Ahora vámonos…"
"Si" asintió, se quitó el sombrero que traía en la cabeza, dejándolo sobre el sillón. Para después, dirigirse hasta su habitación. Allí entró y cuando lo hizo, empezó a tomar ropa y a ver cuál le combinaba mejor, se decidió por un vestido floreado, que siempre usaba cada que iba a casa de sus abuelos y nos tacones color caqui. Extendió su cabello oscuro por toda su espalda y decidió salir.
"Aun odio este atuendo" murmuró con desagrado, una mueca se formó en sus finos labios.
"¿Y por qué lo llevas entonces?" parpadeó la rubia, deteniendo sus acciones.
Se retrajo en si misma masajeando su antebrazo izquierdo "Yo…bueno…uh…quería verme b-bien para esta salida…" contestó desviando su mirada al suelo.
"Juleka…" la miró con tristeza "¿si sabes que no es necesario que te arregles así? Solo vamos a ir a ver una pasarela nada más, no vamos a cenar con tu abuela"
"Pero" se encogió en sí misma "e-es que no quiero que piensen que una g-gótica esta i-intentando espantar a sus c-cliente" tomó las solapas de su vestido con sus puños.
Rose negó con la cabeza y antes de que pueda decir algo más, Luka aparece colocándose su chaqueta:
"Es hora de irnos" anunció antes de desviarse, diendo hacía la salida.
Ambas se miraron antes de ir detrás de él. La rubia rápidamente recogió sus cosas, se colocó la maleta en el hombro y le devolvió su celular a la de mechas purpura. Por su parte, la Couffaine cuidaba de su sombrero (el cual se volvió a poner "para completar el atuendo"), pues no quería que la brisa que venía le fuera a volar el objeto de la cabeza. Mientras que, con la otra mano y los dientes, intentaba por todos los medios poder meter su celular en su bolsita colgante.
Luka, por otro lado, lamentablemente, tan solo tenía 17 años así que como todo buen joven menor de edad que tenía que viajar, debía hacerlo en el transporte público. Por lo que, es en donde dirigió a las niñas para irse "¿Te encuentras bien?" giró a ver a su hermana, la expresión que había colocado en su rostro era suficiente como para dar a entender la nueva preocupación que burbujeaba en su pecho.
Tragó saliva "B-Bueno yo" pero su hermano la interrumpió.
"Y de todos modos, Jules ¿Qué haces con la ropa que ocupas para ir a ver a la abuela?" alzó una ceja, mientras se ajustaba la funda de su guitarra.
"Aaaah eso…" intentó buscar una explicación, pero su mente estaba en blanco.
Rose al ver a su pareja en apuros, fue a su rescate "Verás Luka, lo que pasa es que Juleka esta…ehhh…experimentando una especie de nerviosismo por todo esto, después de todo, es su primera pasarela" sonrió nerviosa Y no es que quiera impresionar a los jueces, claro que no… se encogió de hombros y mirando hacia otro lado con una sonrisa divertida.
Una expresión de confusión paso por su rostro "Si tú lo dices…" al ver que al parecer su hermana estaba de acuerdo con la explicación de Rose y sintiendo que su intuición le decía que mejor no preguntara más, decidió dejarlo ahí. Suspiró y apenas lo hizo, el autobús llegó "En fin, vámonos. Y hagámoslo ahora antes de que se nos haga tarde" aconsejó antes de subir el primer escalón.
Una vez arriba, los tres disfrutaron de su recorrido hasta el lugar donde sería la pasarela, dicho evento realmente no estaba siendo muy glamuroso, pues simplemente era un evento que estaba promoviendo una de las amigas de Luka llamada: Christine.
Chris como la llamaba Luka de cariño, era la manager de uno de los diseñadores de moda que estaba a punto de llegar a parís llamado Kenneth Ize. Este hombre es un diseñador de moda nigeriano y fundador de su marca homónima. Nació en Lagos, Nigeria, donde vivió hasta los cuatro años, cuando tuvo que emigrar junto a su familia a Viena como exiliado político. Estudió en la Universidad de Artes Aplicadas de Austria y lanzó su primera colección en 2009 en la Semana de la Moda de Lagos.
Ize es conocido por trabajar con artesanos locales en Nigeria para producir tejidos a mano para su marca. Su trabajo combina moda, política y artesanía y es un firme defensor de las minorías. Las prendas de su exitosa firma se venden en Japón, Londres y Viena. Por lo que, Juleka se encontraba emocionada por ver como trabajaban sus modelos, en vivo y en directo, especialmente para inspirarse en como ella debía verse y caminar. Por otro lado, Luka tenía algunos asuntos con la banda Fire Skulls la cual había quedado en ensayar esa misma tarde y como su amiga Chris era parte de ella como la vocalista pues, por eso iba a pasar por ella y por ahí, acompañar a su hermana y a su novia al desfile.
"No me digas…" una sonrisa maliciosa brilló en todo su esplendor en el rostro de Ria Moreau "¿enserio Juleka? Te diriges hacía la pasarela en esas fachas pobretonas…" sus ojos color azul destellaron maldad mientras se pasaba una mano por su cabello azabache.
Una risita resonó a su alrededor en medio de tanta gente parloteando u ocupada "Que gracia. Pero me pregunto ¿Cómo sabes que vamos para allá?" se le quedó mirando sobre su hombro, mientras iba de pie en el autobús, agarrado de uno de los tubos verticales y sonriendo, después de enfocar su atención en la chica que hablaba con su hermana.
Moreau boqueó, totalmente nerviosa "¡Oh! ¡Luka!" chilló totalmente sorprendida en el acto "no sabía que habías venido también…"
Cambiando de posición y expresión ahora de frente, viéndola de forma indiferente, contestó "Bueno, es mi hermana a la que estoy acompañando, así que…" movió sus cejas y hombros dándole a entender a la chica que el asunto era un tanto evidente.
Rose se acomodó la mochila "Ria ¿Por qué no nos dejas en paz?" frunció el ceño "tu constante acoso solo por tu falta de seguridad…" la señaló "por el evento de la pasarela, me está sacando de quicio ¿sabes?"
La ojiazul la observó desde arriba con aire frío y amenazante "Cállate mocosa, que no estoy hablando contigo" le murmuró.
"¡Ria!" llamó dulcemente su madre desde el asiento de adelante "¡nuestra parada es aquí, Mon Amour!"
"Uhg ¡ya voy maman!" se giró "Debo irme" le sonrió melosamente a Luka y a las otras dos solo les dio una mirada de muerte, antes de marcharse.
El de mechas azules negó con la cabeza. La rubia mantuvo su postura agresiva por un momento más y Juleka miró al suelo abatida.
Al girarse vio a su novia decaída, así que decidió levantarle el ánimo "No le hagas caso Juleka, para mí, tú te ves muy bonita vestida así" con esas solas palabras hizo que la nube gris sobre su cabeza se disipara y se sonrojara sin fin.
"Creo que ya la rompiste, Rose" sonrió el hermano mayor.
La risa de la rubia inundó el poco espacio que tenían entre tanta gente.
Entró a los tumbos una vez que salió del ducto de la lavandería. Sus manos golpearon el suelo de azulejo gris, lastimándose un poco en el proceso. Como odiaba este procedimiento, pero era el único que haría que ella pudiera volver segura a su habitación sin que revelara su escape anterior. Su cabellera color oro golpeo su rostro, antes de que con una de sus manos lo retirara con fluidez. Acomodando su gorro, buscó levantarse de inmediato. Sus ojos escanearon el corredor, estaba en silencio, extrañamente vacío. Hizo una mueca. Sacando su teléfono del bolcillo, checó la hora y se dio cuenta de que ya estaba llegando un poco tarde. Por lo que, sin más, salió corriendo. Golpeando las suelas de sus zapatos por todo el corredor, se escabullo por todos los pasillos correspondientes antes de sacar la llave de su suite y entrar apresuradamente. Golpeando su puerta, jadeó, intentando recuperar aire.
Se masajeó las cienes. Un dolor de cabeza se abría paso a través de su carneo. Dejando las llaves en el tocador, de inmediato se apresuró hasta su cama y comenzó a quitarse la ropa. Debía ser breve, o en cualquier momento alguien vendría a revisar su estado y la encontraría con las manos en la masa. Y eso no podía permitirlo, no sin antes encontrar información sobre Zoé Bourgeois.
Se detuvo en seco. Zoé Bourgeois: ella era su madre biológica. Parpadeó, cielos, eso aun era extraño. De todas formas, apresuró el paso y siguió cambiándose. De repente, su celular sonó, era Sabrina. Haciendo una mueca incomoda ya que estaba batallando tratando de sacarse uno de sus zapatos, contestó "¿Qué? ¿Qué no ves que estoy ocupada?" murmuró malhumorada.
" No Chloe, no veo…" la voz de su mejor amiga era suave y comprensiva "por cierto anteriormente me mandaste un mensaje, era sobre tu abuela…"
"Yo-"
"No. Quiero que hablemos de eso, no vas a decirme que no está pasando nada, porque claramente lo está" arremetió con voz firme "ahora, vas a hacerme espacio en tu agenda toda apretada y vamos a hablar sobre ese asunto ¿entendiste?"
La rubia tragó, sabía que la pelirroja estaba hablando muy enserio cuando había dicho eso. Así que suspiró "Esta bien, pero hagámoslo esta noche. No quiero a plebeyos indiscretos escuchándonos" suspiró, por mucho que hubiera intentado en el pasado sacar a Sabrina de la ecuación había ahora llegado a un punto donde no podía dejarla más de lado, después de esa doble Akumatización, pues como… "Escucha, te veré a las 11:30 de la noche detrás del hotel, por el lado del ducto de la lavandería. De ahí, nos dirigiremos a algún lugar ¿vale?"
Hubo un silencio gélido del otro lado "Esta bien" fue todo lo que dijo antes de colgar.
La ojiazul suspiró con cansancio. Sacándose los jeans amarillos, Chloe sacó su billetera y de ella observó su tarjeta de identificación. Las letras rosas de Nix Geois destellaron como estrellas cegándole un poco los ojos. Una mirada de determinación se reflejó en la caratula de dicha tarjeta "Aquí vamos"
Abrió la puerta del baño y salió, caminando letárgicamente se acercó hasta el asiento donde sus padres se encontraban.
"¿Tuviste un excelente viaje al baño, cariño?" Tom Dupain, como siempre siendo tan dulce que hasta provocaba caries, llamó a su niña con la misma calidez de, como de costumbre.
Marinette observó a su padre, inexpresiva "Si papá, fue glorioso ese viaje" se cruzó de brazos un tanto malhumorada.
"Hija, se que no te sientes emocionada por esto ¿pero por lo menos podrías disimular que si?" Sabine, intentó convencer a Marinette, más esta solo le dio una mirada de molestia.
"¿Por qué debería fingir algo que no quiero?" se indignó.
Haciendo que su madre suspirara. Llevaban peleando desde que amaneció y eso que ni siquiera se habían ido de parís. Pero es que necesitaban irse, urgentemente.
"Por lo menos me gustaría que te lo tomaras como unas vacaciones" la asiática alentó.
Pero Tom lo arruinó "Si, unas muy, MUY, largas" haciendo que su esposa lo golpeara en las costillas "Auch"
Ella lo miró mal. Y Marinette también, pero a ambos. Sabine suspiró de nueva cuenta. Esto iba a ir para largo. La Aerolínea los llamó.
Sus pasos se escucharon cuando bajó al comedor. El cual era un cuarto completamente personalizado por su progenitora, lleno de detalles blanquecinos y rosáceos. Unas cuantas macetas adornaban el espacio a un lado de la barra, la cual dividía estrictamente el extremo centro de la cocina y la sala. El lugar en la mesa estaba ocupado por, por lo menos cuatro personas. Una de ellas era su padre, Adrew quien se encontraba consumiendo una ensalada, la otra su madre, quien aguardaba su llegada con unos papeles sobre la mesa, el tercero era Anthony, quien parecía estar incomodo en su propio asiento y el ultimo, era un hombre que ella no conocía en lo absoluto. Pero que estaba vestido de traje oscuro y desayunaba en la silla de enfrente a su padre: ¿Qué?
Frunció el ceño, no entendió a que se debía la visita.
"Buenos días" cautelosamente avanzó hasta su asiento designado en la mesa. No se sentía en confianza gracias al invitado, pero tampoco podía actuar tan sospechosa. Eso era como declarar abiertamente una guerra. Algo muy malo, especialmente si no contabas con los recursos necesarios para la ocasión.
"¡Princesa!" saludó Adrew alegremente, ignorante de la enorme tensión a su alrededor "buenos días"
Sin embargo, Lucinda continúo observando una carpeta color crema que tenía entre sus manos, mientras se mantenía en silencio. Aparentemente sin prestarle atención a su llegada. Por otro lado, los otros dos hombres, por respeto a la familia, se mantuvieron con la boca cerrada, al menos, hasta que alguno de los miembros se dirigiera a ellos.
"Uh ¿y él es…?" sus pestañas papalotearon descaradamente con aparente inocencia y con curiosidad ante la presencia del hombre mayor, para después asombrarse cuando este le brindó una reverencia.
"Disculpe mi grosería Mademoiselle, mi nombre es Marcus Leambridge y mi oficio es-"
"Es mi As" anunció su madre con una mano en alto, dando a entender, que ella era quien había detenido a Marcus en medio de su presentación.
Sus cejas se fruncieron sin poder contener su molestia "¿Qué?" Anthony se enderezó en su asiento, preocupado por su reacción. En lo que ella se dio la vuelta—. Tú…—le apuntó, observándola sin entender "mamá…" boqueó un poco "¡¿desde cuándo tienes un rú bái?!"
El comedor se hundió en un profundo silencio. Adrew le envió una mirada curiosa a su esposa. Lucinda por su parte, suspiró "Cariño ¿acaso ya olvidaste quien es tu madre?" se cruzó de brazos "no puedo andar por todas partes sin uno ¡eso sería estúpido! ¡especialmente conociendo a tu Grand-Mère!"
Sus mejillas explosionaron en un rojo intenso, bajó la mirada, estaba avergonzada de haber olvidado algo tan vital ¡y eso que no había pasado ni un año que había vuelto! Que decepción.
Presionó sus labios juntos y sus meniques bailaron locamente en círculos, en lo que el vapor aun salía de sus oídos "Si, tienes razón" murmuró sin saber que más decir. Genial, vaya primera impresión ¿eh?
El hombre maduro ahora conocido como Marcus, se rió un poco "Su hija es adorable, Madame" comentó, mientras le daba otro sorbo a su té. Luego, se limpió la boca con un pañuelo rosa "Tal y como la recuerdo de bebé"
Bridgette se sobresaltó ¿ese sujeto la había conocido de bebé?
Al ver la expresión de conmoción en su dueña, Anthony decidió intervenir para aclarar todo este asunto "Permítame explicarle…" le envió una sonrisa cálida en lo que sostenía su café, antes de continuar "Como bien usted sabe, Madame Belez tuvo que huir de los terrenos del Clan hace mucho tiempo" tomó un sorbo "Por lo que deduzco que Marcus Leambridge, la asesoró para llevar una nueva vida plena" aclaró "A lo que quiero llegar…" prosiguió su discurso "es que Madame, debió haber obtenido a su rú bái cuando era joven. Al igual que usted, Mademoiselle"
Nuevamente, la chica se avergonzó. Estaba claro que sabía del funcionamiento de los rú bái . Es solo que aún le sorprendía que su madre de todas las personas, tuviera uno. Después de todo, los Ases Blancos era considerados preciados, ya que estos eran seres sin identidad, ni libre albedrio, capaz de ser usados para cualquier fin. Siempre y cuando, este elemento estuviera ligado a su propio Poseedor. Ya que, sin el, eran nada. Según las palabras de un propio Rú bái -observó al suyo- obteniendo al final, un escalofrío.
Anthony, se acomodó mejor en su asiento, ahora hacía el frente posicionando sus codos en sus rodillas "¿Esta satisfecha con mi explicación, Mademoiselle?" esperó su veredicto.
Oh joder, como odiaba las veces en las que recordaba como su propio Anthony, era un rú bái.
Su rostro estaba en blanco, cuando su propio As terminó Eso quiere decir que todo este tiempo… su mente maquinó a máxima velocidad, por fin, dando se cuenta de que en realidad siempre había tenido muchas preguntas sin respuesta, que solo justo ahora, estaban siendo respondidas "Yo-" no supo que más aportar.
Lucinda suspiró "Sé que estas molesta por que nunca te lo presenté…" colocando sus manos en sus caderas.
Bridgette parpadeó ¿Lo estaba? se removió incomoda, luego de llegar a la conclusión de que efectivamente, era cierto, ella en el fondo estaba molesta, herida de que su propia madre le ocultara algo tan importante Hipócrita Hizo una mueca.
La ojigris caminó hasta la adolescente y se inclinó tomándola de los hombros, y la miró a los ojos "Esta bien. Entiendo que te sientas así. Sin embargo…" cerró los ojos por un breve segundo. Antes de abrirlos nuevamente "tenía mis razones para mantenerlo alejado de la vista"
No lo entendió "¿Por qué? Cuando me lo asignaron y regresé, les presenté a Anthony, pero tu nunca-" pero fue interrumpida.
"Tu madre solo quería protegernos desde las sombras" la voz tranquila de Adrew atrajo las miradas de todos en el comedor. Sacó el tenedor de su boca y continuó picando su desayuno, mientras lo miraba, continuó "quiero decir, seguro y no quería incomodarnos al tener a Marcus siguiéndonos cada paso ¿no es así, querida?"
La mujer miró hacía otro lado un poco triste.
"Ahora que también, eres una chica" picó un tomate y se lo llevó a la boca de lo más natural "¿no es eso señal de darte un poco de privacidad?"
La joven iba a decir algo "Yo-" pero su progenitor le ganó.
"Por lo que, en resumidas cuentas, tener a un hombre detrás de ti, no era la mejor opción. Y como tus padres, nos gusta velar por tu seguridad" movió el tenedor de un lado a otro "incluso de nosotros mismos ¿verdad Lucinda?"
Se giró en su dirección "Así es" regalándole una bella sonrisa.
Decir eso no tiene ningún sentido, Monsieur Marcus miró al castaño con una expresión seca en su rostro Especialmente porque tiene al propio rú bái de Mademoiselle frente a usted, en la misma mesa. Él cual la sigue a todas partes sin reparo alguno luego miró a su propia dueña ¡No se deje engatusar por su propio amor ciego, Madame! pensó escandalizado.
Bridgette suavizó su mirada "Yo-…" quiso continuar pero su madre dio un paso al frente.
"Tu padre tiene razón, cariño" la ojigris aclaró "mi intención no fue ocultarlo sin ninguna razón, si no que, simplemente no vi razón para molestarlos con ello" se giró a ver a Marcus con una sonrisa, quien le devolvió la mirada "Además, a él no le gustan tanto las multitudes"
Hubo silencio después de aquello.
Al menos hasta que una voz se hizo escuchar a través de dicha sala "Oigan ¿alguno de ustedes sabe si hay algún condimento en la cocina?" el castaño ojiazul pidió mientras se limpiaba la boca con un pañuelo.
"¿Desea algo de sal o pimienta?" Marcus ofreció poniéndose de pie.
"¿Tal vez alguna salsa?" incluyó Anthony, mirando su café desde su asiento—, puedo prepararle algún arroz con atún, si desea algún acompañamiento.
"¿Eh?" levantó la mirada "no, gracias. Solo me gustaría queso derretido sobre mi ensalada"
"¿Manchego o chedar?" Anthony, por fin se puso de pie.
Marcus le dio vuelta a la mesa "Sugiero Camembert… pero eso ya sería al gusto" se adentró a la cocina, atravesando el umbral.
"Manchego, está bien"
"¡Lo prepararé!" Marcus habló desde la otra habitación.
Una vez que la conversación sobre comida terminó, Bridgette observó a su madre "Entonces ¿creíste que me molestaría por ello?" parpadeó, de acuerdo, ella no esperaba eso.
Su madre movió sus iris de un lado a otro "Uh, si…" guardó sus manos de tras de ella y discretamente cruzó los dedos.
Suspiró, colocando sus manos en sus caderas "Bueno, si me molestó" cerró los ojos "Pero…" los abrió de nuevo y la volvió a ver "creo que más me molesto que me mintieras"
Lucinda apretó los labios juntos "Lo siento, nǚér (hija)" llevó sus manos a su pecho y las entrelazó con tristeza.
Asintió "Esta bien. Solo no lo vuelvas a hacer ¿si?" la abrazó.
"Por supuesto" le devolvió el abrazo y cerró los ojos "Ojalá pudiera, cariño" Se separaron "Ahora que ya estás aquí, querida" su expresión se oscureció "creo que es momento de que te informemos de algunos…sucesos que ocurrieron hace poco"
El ceño de ella se marcó demasiado "¿Qué quieres decir?" su corazón dio un vuelco, algo no estaba bien en todo esto.
Anthony, quien se había puesto de pie con antelación, tomó la carpeta que había estado todo el tiempo en la superficie de la mesa y se la extendió para que la tomara.
Se estremeció, el aura que estaban emitiendo estos dos, ninguna le daba buena espina. Extendió su mano temblorosa y agarró con cuidado la carpeta color beige, sin emitir ningún sonido, la abrió. Sacando un puñado de hojas blancas con información escrita a máquina. Sus iris vagaron de un lado a otro, absorbiendo cualquier información que le fuera útil para desmantelar aquel misterio. Y lo que encontró, le dejó la boca seca.
Adrien Agreste Thomson se ha visto ser víctima de un atentado intento de secuestro a manos de Stuard Lee; miembro de la segunda rama de la familia Lee [1] y fue abordado también por el elemento de caza: Ophelia Town. Miembro del escuadrón bajo de [desconocido] en el bar Le Blanc a las 20:25 horas.
Jadeó, observando el papel entre sus manos con una expresión de horror. Sus manos temblaban y en su estómago sintió un vuelco. Su corazón se oprimió y sus pupilas se empañaron "¿Cómo? ¿por qué? ¿qué?" su voz se entrecortó. Sus mejillas estaban ahora rojas y por sus pómulos escurrían varias lagrimas calientes.
El pelinegro presionó los labios juntos "Descubrimos esto hace poco. Justo cuando usted me llamó para avisarme que se encontraban en el territorio. Comenzamos a rastrear exhaustivamente cada uno de sus pasos y nos dimos cuenta de que existe una fuga en la dirección norte del país" explicó con seriedad "Utilizaron la carretera que viene desde París Kanzas y fue así como entraron eludiendo a todos"
"¿París Kanzas?" lo miró confundida.
"Es una zona abandonada, anteriormente comprada por los Estados Unidos" explicó Adrew mientras recibía su queso por parte de Marcus "se dice que antes allí existía un pequeño pueblito, pero terminó abandonado en 1994, después de un suceso desconocido"
La adolescente frunció el ceño mientras se secaba las lagrimas con su antebrazo "Anthony ¿Qué hicieron con esa fuga?" el hombre la miró.
"Nos deshicimos de ella, por supuesto"
Después de aquella respuesta fría, Lucinda tomó las riendas de la conversación "Tranquilízate, cariño. Anthony, Marcus y yo ya nos deshicimos de ellos. Y Adrien está bien" le sonrió dulcemente.
Pero ella negó "Aun así, mamá" arrugó los papeles entre sus manos con rabia hacía sí misma "¡Adrien estuvo en peligro! y yo ¡no me di cuenta! ¡No lo supe! ¡no al menos hasta después de que ya todo ha pasado!" soltó los papeles, dejándolos caer al suelo y se llevó las manos hasta la cara. Volviendo a llorar. Todos los adultos dentro del comedor se sintieron mal por la niña.
"¿Y que es lo que quieres hacer con eso ahora, princesa?"
La niña alzó la mirada de entre sus manos para mirar a su progenitor. Apenas consciente de que se supone que el no debía saber sobre su amor secreto por el modelo de la marca Agreste. Le envió una mirada confusa "¿Qué quiero hacer?" ladeó la cabeza sin entender. Sin embargo, tragó saliva al ver la chispa de seriedad en los ojos azules del hombre que le dio la vida.
Tanto Lucinda como Anthony voltearon a ver al hombre castaño, uno con una ceja al aire y otra confundida. Por otra parte, Marcus se quedó en silencio detrás del dueño de la casa.
"Si, pareces estar completamente devastada por este Adrien" señaló al aire con el tenedor. Ante su comentario, Bridgette se tensó al escuchar como su padre confirmaba su conocimiento "sin embargo, tengo curiosidad ¿Qué es lo que piensas hacer?"
"Adrew"
La voz de su madre emitió un sonido de advertencia. Haciendo que la azabache se sintiera aun mas perdida de lo que ya estaba. Por su parte, los hombres extra simplemente se quedaron mas callados que una tumba.
Ladeó la cabeza "Parece que es importante para ti, princesa. Mucho. Tan solo me preguntaba…hasta donde…"entrecerró los ojos.
"¡Adrewn!"
"¿Qué?" se giró hacía su esposa, la cual se veía bastante enojada—, solo es una simple pregunta, cariño—parpadeó de forma inocente "Después de todo, como padres nos incumbe cada aspecto de la vida de nuestros hijos ¿no es así, querida?"
La mujer titubeó.
La tiene fue un pensamiento colectivo el que tuvieron, Anthony y Marcus. Mientras veían al hombre con los ojos entrecerrados.
"Yo-…" La voz de la más joven de la familia fue escuchada. Giraron su atención a ella en consecuencia. En medio de una chispa de determinación, la menor de los Slogan emitió su sentencia.
"¡Anthony!" se dirigió de inmediato a surú bài, quien se enderezó en su lugar "comienza con la búsqueda del culpable que ha hecho de secuestrar a Adrien. Esos dos no pudieron haber actuado solos" la mujer mayor compartió una mirada con su propio As "Mientras eso pasa ¡Mamá! Quiero hacer un papeleo de transferencia" se giró a mirar a su progenitora "me voy de Françoise Dupont"
Lucinda miró intensamente a su marido, quien parecía extrañamente complacido, recargado sobre la mesa.
Las paredes de granito se extendieron por una generosa parte de la zona que rodeaba de forma firme los territorios que pertenecían sin lugar a dudas a la secundaria- preparatoria-universidad que consistía serJeanne d' Arc. Esta institución venía siendo la segunda más influyente del país, después de Françoise Dupont. Aunque claro, más completa, impresionantemente.
Pero aun así era la segunda.
Jeanneofrecía a sus estudiantes, eficacia, elegancia, constancia, refinamiento y mucho, mucho más para la formación de todos aquellos herederos. Equipados salvajemente con ingresos desde hasta 9,154,378,973,236,000 de francos por año, más específicamente porcadaalumno.
Contando mucho también con los ámbitos en cursos prestigiosos como los de natación, atletismo, basquetbol, futbol, ajedrez, música, ballet, entre otros.
En fin, el césped se extendió, verde, verde, hasta por lo menos una milla de distancia, en lo que Kagami caminaba, llevando su mochila en brazo y se movilizaba, intentando llegar hasta el portón principal. Venía de su usual clase de esgrima, después de haber ganado pormilésimavez contra el rubio genio de su clase, llamado Benjamín.
El oji café, era un reconocido heredero de las empresas de moda en Londres, era un joven reservado y frío capaz de ignorarte como un muerto y la única manera de llamar su atención era si por lo menos eras algún profesor. De todas formas, como Kagami no se dejaba de absolutamente nadie (como siempre) venció al pobre desgraciado. Y ante la derrota, logró (sin que ella lo supiera) enamorar aún más al despiadado Benji.
Pero eso, en este momento no viene al caso. Lo que importaba ahora...
"¡¿QUÉ?!" rompió el silencio la rubia a su lado "¡¿cómo es eso de que te vas a cambiar de clase de esgrima?!"
Enviándole una mirada de hastió, la japonesa se mantuvo en silencio.
"¡¿Por qué Kagami?!" simplemente no podía entenderlo. Simplemente era inaudito que alguien estuviera en desacuerdo con algo que tuviera Jeanne en primer lugar.
"Bueno, si dejaras de gritar, te lo diría como una persona normal" agregó la chica de forma indiferente, en lo que seguía avanzando.
"¿Sabes? Cuando hablas así me recuerdas a Benji" mencionó la chica colocándose a lado de la peli azul. Pero inmediatamente se arrepintió de lo dicho cuando recibió tremendas dagas con la mirada.
"Para contestar tu pregunta, he estado investigando y tan solo vi que en Françoise Dupont tienen al profesionalArmand D' Argencourtpor lo que me interesó. Creo que sería bueno tenerlo como profesor, para variar" sonrió un poco.
"¿Estas segura, Kagami?" la ojiazul no parecía muy convencida "tu sabes que Françoise-"
"No- me metas en esas estúpidas competiciones entre escuelas, por favor Allegra"
"Lo siento" de inmediato emitió "es solo que-"
"No"
"De acuerdo, de acuerdo. Ya lo capto" levantó las manos en señal de rendición. Los ojos azules de la rubia vagaron de un lado a otro, a través del campus. Jeanne era como diez hectáreas juntas, según sus cálculos. Sino es que más... el enorme estructurado cabía en cinco, dejando a los otros cinco para rellenar con un puñado de campos evocados a las actividades extracurriculares.
"Kagami" la voz suave de su compañera de clases le llamó la atención "dime ¿Por qué tengo la fuerte sensación de que no es solo por ese profesor que te vas a cambiar a Françoise?"
La ojicafé apretó los labios. Hubo una enorme pausa allí. Ambas caminaron a través del banco de alumnos que se encontraban actualmente caminando de un lado a otro moviéndose a sus siguientes actividades. A pesar de ser fin de semana "Adrien Agreste asiste a ese instituto" fue lo único que agregó, mientras se abría paso ante el club de tenis.
"Adrien...Agreste..." deletreó, saboreando en su lengua aquel nombre desconocido. Hasta que jadeó "¡¿te refieres al famosísimo modelo,Ange de Paris?!"
La japonesa sonrió levemente.
"Oh...cielos..." continuó emitiendo con los ojos desorbitados y las manos en la boca "no puede ser...¡no puede ser! ¡TE GUSTA!"
Le envió una mirada de muerte que casi la hace que se orine, de no ser por supuesto por que por fin tenía algo jugoso de la chica.
"Oh, vamos Kag" le transmitió una mirada de comprensión "¡esto es fabuloso! ¡por fin te gusta un chico!" chilló con las manos hechas puño, a la altura de su pecho No es Benji, pero algo es algo... y mira que algo se rió mentalmente.
"Me gustaría que por favor lo mantengas en secreto" aclaró con voz gruesa "por tu propio bien"
Allegra de repente tragó saliva, en lo que asintió.
Ambas por fin llegaron a lo que era el páramo de beisbol "Hablo enserio Allegra" advirtió Kagami entrecerrando los ojos "a nadie"
La habitación matrimonial tenía un hermoso tapíz color caoba, en ese momento estaba a oscuras, pero cuando Lucinda encendió la luz, se pudo ver como la cama de sobrecamas grises estaba al fondo, dos pequeños buró en cada lado de la cama, un ropero incrustado en la pared izquierda, en existencia una alfombra roja en el suelo y una puerta para su propio baño privado de lado derecho. La mujer entró por fin al cuarto, arrastrando a su esposo dentro, queriendo un momento a solas con él. Cuando el castaño cerró la puerta color negro. La ojigris explotó—¡Adrewn!—se giró hacía él con dagas en los ojos—. ¿Qué fue eso? ¡¿enloqueciste?!
—No enloquecí—el hombre negó con la cabeza, podía ver lofuriosaque estaba su esposa por lo que acaba de hacer. Por lo que rápidamente elaboró—. Tuve mis razones para hacerlo...—apenas las palabras salieron de su boca, una mirada intensa cayó sobre su figura en ese momento. Parecía como si fuera un ser de una especie desconocida a la cual iban diseccionar. Tomando en cuenta esa sensación, cualquier otra persona se hubiera puesto tensa ante su mirada. Pero no él.
—¡La manipulaste!—señaló la azabache descaradamente.
—¡Por supuesto!—respondió como si fuera lo más obvio—, quería ver hasta dónde estaba dispuesta a ir nuestra hija por lo que quería.
Lucinda se quedó boquiabierta.
—¡¿Qué?!—exclamó nervioso—, ¡lo aprendí de ti!—exclamó señalándola.
La mujer rompió a reír—Cielos...aprendiste bien—se cubrió la boca con una de sus manos mientras le sonreía de forma cálida a su marido.
—¡Claro!—respondió felizmente—, tenía que adaptarme a estilo de mis Reine.
Lucinda negó con la cabeza divertida.
Estaba en medio de la oscuridad.
No podía respirar, sentía que se ahogaba, las lagrimas no dejaban de salir, sus manos grandes abarrotaban toda su cara pero con ellas le eran imposible aun mantener el sonido amortiguado dentro. De rodillas continuó sacando todo el dolor de su ronco pecho.
—Duele—el temblor de sus hombros no se detuvo, un poco de luz directamente desde la rendija que entraba de uno de los ventanales, golpeó suavemente la superficie de su omoplato—.Duele...mi amor.
El ser color oscuro se mantuvo en silencio detrás de la figura borrosa que sollozaba en silencio, su mirada quemaba el suelo de una manera intensa, sintiendo y resintiendo, una y otra vez, la amargura del hombre frente a él.
—Por favor, regresa a mi...por favor—se encogió más en si mismo. No podía respirar, se estaba ahogando, necesitaba, necesitaba algo...lo que sea.
—Ella...se ha ido—la pequeña criatura intentó razonar con aquel hombre, mirándolo con pena—. Lo siento.
—¿Lo sientes?—hubo un murmuro, el hombre se agitó—, ¿lo sientes?—ahora se burló—. ¿Qué es lo que sientes, Plagg?—pronunció el nombre del kwami con desprecio—. ¿Acaso lamentas ser tan jodidamente poderoso pero no pudiste darme el poder suficiente para salvar a la mujer que amo?
—Yo-
—No—negó con la cabeza el hombre—, ¡no seas tan descarado burlándote de mi, Plagg! ¡tienes el poder suficiente como para podermatara toda una jodida raza, pero no para salvar a mi esposa!
Plagg abrió la boca para decir algo cuando en una de esas sintió ardor en la parte derecha de su cuerpo.
El hombre lo había abofeteado.
—¡Eres tan inútil! ¡¿Cómo pude confiar en ti?!—en un ataque de ira, el hombre se sacó el anillo del gato del dedo, renunciando a él.
