Fragilidad
Capítulo 26-1
Juego de luces y sombras
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-
Summary: ¿Amor? – bufó sarcásticamente- Lo que quiero es que te largues y me dejes en paz… -siseó con rabia contenida - ¿Es… realmente eso lo que deseas? ¿Serás feliz ahora Sasuke? ¿Dejarás que el odio te envenene el corazón? - ¿Qué hubiera pasado si Sasuke nunca se hubiese ido de Konoha?
•••
-Hijo de… - se abstuvo de insultar a la difunta madre del que probablemente ahora sería su exnovio.
Sabía que Sasuke no la seguiría.
No la buscaría.
Le faltaban huevos para luchar por su relación, se sentía tan imbécil que quería gritar y romper algo con urgencia.
Ese idiota cobarde…
¿Por qué era tan…?
-¡Ugh!- dio un pisotón.
Las calles de Konoha estaban teñidas por los colores vibrantes del festival de verano asqueándole con su maldita alegría, linternas de papel colgaban de los puestos ambulantes, bañando la aldea con una luz cálida y acogedora, acompañada del eco de risas y charlas animadas, pero para Sakura Haruno, la algarabía era solo un murmullo lejano, como si estuviera caminando en un mundo completamente distinto.
A la furia le siguió la desolación.
Habían roto.
Cada paso que daba era una lucha contra la presión ardiente en su pecho, contra el temblor que amenazaba con quebrarla en plena calle, se mordió el interior de la mejilla con rabia, intentando contener las lágrimas.
Finalmente su relación agonizante había exhalado su último suspiro.
¿Cómo podía haber sido tan estúpida? ¿Cómo pudo haber creído, aunque fuera por un segundo, que Sasuke la valoraba como ella a él?
Para siempre había durado medio año… medio maldito año…
La pelea aún resonaba en su mente, cada palabra, cada mirada evasiva, cada silencio de Sasuke que la había destrozado más que si la hubiese golpeado "pérdida de tiempo" "no soy lo suficientemente fuerte" "tuvimos suerte".
Palabras frías, desprovistas de la conexión que ella había creído construir con tanto esfuerzo.
Dios, se sentía tan patética.
Había dado tanto de sí misma.
Había moldeado su vida en torno a él, se había convencido de que estaba bien esperar, entender, soportar su distancia, su frialdad, porque él simplemente no era bueno expresándose, se había resignado a que su amor tenía que ser suficiente por los dos, había justificado cada estúpida actitud evasiva… pero esta noche, Sasuke lo dejó claro…
No era suficiente.
Nunca lo había sido.
El nudo en su garganta se apretó aún más cuando, entre la multitud, vio a una pareja reírse mientras compartían un takoyaki, un dolor agudo la atravesó como una cuchilla, como siempre la vida se burlaba de ella, esos podrían haber sido ella y Sasuke, en su mente, se imaginó arrastrándolo a uno de esos puestos, fastidiándolo hasta que cediera a probar la comida, hasta que le dedicara una de esas sonrisas diminutas y reservadas que tanto le costaban pero que significaban todo para ella.
Pero en lugar de eso, estaba aquí, caminando sola, con un hueco en el pecho donde antes estaba su amor inquebrantable ahora convertido en esquirlas que la apuñalaban sin piedad.
¡Se había conformado con migajas!
Apuró el paso, como si huyera de su propia miseria.
No quería que nadie la viera así, con los ojos vidriosos y el corazón desmoronándose en pedazos, no quería que nadie le preguntara qué le pasaba, porque no tenía fuerzas para responder, porque si alguien le mostraba un poco de amabilidad en ese instante, se rompería como una mierda y no estaba segura de qué clase de locura haría o diría su roto corazón.
Cuando por fin llegó a su casa, notó que las luces estaban apagadas, sus padres no estaban.
Por supuesto, estaban en el festival, disfrutando de la noche, ajenos a cómo su hija sentía que su mundo se derrumbaba como el infierno, con dedos temblorosos, cerró la puerta detrás de ella y deshizo su clon de sombra dormido en su cama, una ola de agotamiento la golpeó de inmediato, como si el peso de la noche finalmente cayera sobre ella.
No se molestó en encender las luces, nada tenía ningún puto sentido ahora.
Se dirigió directamente a su habitación, dejando caer su chaqueta en el suelo sin importarle nada, apenas se tumbó en la cama, el llanto la embistió con una brutalidad aterradora, hundió el rostro en la almohada y gritó, sofocando su dolor en la tela, sus hombros se sacudían con cada sollozo desgarrado, su pecho dolía, su garganta ardía, se sentía… vacía.
-¡Ahrg! ¡Maldito infeliz! ¡Embustero! ¡Imbécil!
¿Era esto lo que Sasuke quería? ¿Alejarla? ¿Hacerla sentir como si su amor fuera un peso para él? ¿Fue su plan desde el principio? ¿Darle un poco de cariño y luego mandarla al diablo solo para obligarla a reconocer que no tenían un futuro? Que era un maldito estorbo en su "vida de vengador"? pensó en todo lo que había hecho por él, en cada vez que había tratado de aliviar su carga, de hacer su vida un poco más fácil, más cálida.
¿Para qué? Para que él la apartara como si no significara nada, como si su amor fuera un error, una molestia descartable, algo que ya no le servía porque estaba en el ANBU y ahora era demasiado rudo para una tonta relación de adolescentes porque los ANBU no tienen corazón y más mierdas de esas que decían sobre ellos…
Y entonces, su mente, cruel y traicionera, le susurró un pensamiento que la hizo jadear de horror.
Si tan solo hubieras elegido a Naoki…
Se cubrió la boca con las manos, como si pudiera evitar que el pensamiento tomara forma, pero ya era tarde, porque muy en el fondo, una parte de ella se preguntó si habría sido más feliz con alguien que la hubiera querido sin dudas… Si hubiera sido más feliz con alguien que la mirara como si fuera lo mejor que le había pasado en la vida y no como una carga que debía llevar a regañadientes, alguien que le ofreció todo… incluso su vida.
-Si… es verdad… quizás si debí quedarme con Naoki- lloriqueó en un susurro lastimero dejándose caer rendida contra la mullida superficie del colchón que ya raras veces usaba.
Sollozó.
-Voy a conseguir otro novio y… y te vas a arrepentir, Uchiha idiota.
Pero no, porque ella siempre había sido una maldita ilusa obsesionada con Sasuke Uchiha.
Las lágrimas siguieron cayendo, silenciosas ahora, dejando su alma tan rota como su corazón.
Desahogada, a la ira y la tristeza les siguió el vacío.
-Lo siento.
Y luego la vergüenza.
•••
El sonido seco de la puerta cerrándose resonó en la casa vacía y en su mente aun con el pasar de los minutos, el silencio se expandió como una sombra fría, envolviéndole en una soledad que le caló hasta los huesos.
Sus piernas cedieron sin que pudiera evitarlo y su espalda golpeó la pared del pasillo cuando se dejó caer con torpeza, exhausto, su respiración salió entrecortada, pesada, como si tuviera un nudo en la garganta hecho de todas las palabras que ella se fue sin escuchar, se llevó ambas manos a las hebras oscuras de su cabello aferrándolo con desesperación, clavando los dedos en su cuero cabelludo como si quisiera arrancarse algo más que el dolor.
Demasiado cansado…
El peso de la realidad lo golpeó como una ola helada.
Pensó en ella caminando sola por la calles, con el rostro tensado por la decepción, con el corazón herido por su culpa y sintió una punzada en el pecho tan fuerte que casi lo dobló sobre sí mismo sintiendo la calidez de las lágrimas que luchaba por no derramar ardiéndole en los ojos porque le hacía sentir tan pequeño, tan débil y patético… pero Sakura no era como los demás, no era alguien a quien pudiera mantener a raya con su frialdad o con su silencio, no era alguien a quien pudiera alejar sin consecuencias.
Sakura era su hogar, su razón para volver a casa… su motivación para ser cada vez más fuerte, por eso estar en ANBU había dejado de tener sentido para él, Sasuke ya no quería matar a nadie… solo quería protegerla.
Quería protegerla pero acababa de destrozar todo cuanto tenían con sus propias manos.
Las lágrimas fluyeron sin aviso, rodando por sus mejillas sin permiso, sin control, se mordió el labio inferior con fuerza para reprimir aquella instintiva necesidad de sollozar para liberar esa presión dolorosa en su pecho y dejó que su cuerpo se sacudiera en una respiración temblorosa mientras las gotas saladas caían sobre su piel con una crudeza insoportable.
Recordó su risa, su paciencia infinita, la forma en que siempre encontraba el modo de tocarlo sin miedo, con una ternura que él nunca supo merecer, pensó en la luz que ella traía a su mundo sin siquiera intentarlo, en la calidez de su presencia en las mañanas, en la suavidad de su voz cuando decía su nombre.
Lo había intentado.
Había intentado mantenerla a su lado.
Pero la verdad era que la había lastimado más de lo que podía admitir.
Desde que se unió al ANBU, desde que Nishimura y el resto se convirtieron en su sombra, su vida había sido un infierno disfrazado de deber, pasaba las noches en vela con pesadillas que se adherían a su piel como un veneno implacable a veces simplemente viéndola dormir preguntándose en cual seria la forma menos dolorosa para ella de terminar con su relación porque era lo que le exigía ser un ANBU, romper con sus lazos, quedarse vacío.
Cada misión lo hundía más en la oscuridad, en el cinismo, en la violencia que odiaba, cada vez que volvía a casa, se aferraba a Sakura como un náufrago, esperando que su simple existencia pudiera salvarlo y al mismo tiempo la alejaba de él, tenía miedo… de mancharla.
Pero no era justo.
No para ella.
Había dejado que su frustración, su miedo y su hastío se derramaran sobre Sakura, como tuviera la responsabilidad de soportarlo y aunque había aguantado como una roca durante meses ahora… ahora la había perdido.
Sorbiéndose la nariz se limpió las mejillas con el dorso de la mano, no podía quedarse así.
No podía dejar que esto terminara de esa manera.
Por primera vez en su vida, Sasuke comprendió lo que significaba pedir perdón, no por obligación, no por diplomacia, sino porque lo necesitaba, porque Sakura le importaba más que su orgullo, más que su estúpida costumbre de mantenerse distante, más que cualquier cosa que hubiera creído sagrada antes.
Porque la amaba.
Y no iba a dejar el camino libre para ninguno de esos idiotas que la pretendían.
Con pasos vacilantes, se puso de pie, sentía los músculos entumecidos y la cabeza pesada por la tensión acumulada, se dirigió al baño, encendiendo la luz con un clic mecánico.
Se miró en el espejo.
Su reflejo le devolvió la imagen de un hombre agotado, con el ceño fruncido y las sombras marcadas bajo sus ojos oscuros, hundidos y vacíos, no era más que un hombre que había vivido demasiado para su corta edad, que había visto cosas que desearía olvidar.
Realmente… tenía una vida tranquila ahora… su vida había vuelto a tener sentido, nunca debió dejar que le absorbiera la oscuridad de ese modo.
Abrió la llave del agua y dejó que el chorro helado le empapara las manos antes de llevárselas al rostro, limpiando los rastros de lágrimas.
Respiró profundo.
Era el único que podía arreglar esto, Sakura no iba a buscarle esta vez, lo sabía.
Se pasó una mano por el cabello, alisando los mechones rebeldes y salió del baño con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho y salió de casa con pasos firmes.
Estaba decidido.
Había descubierto que sin darse cuenta lo único que ahora le importaba en la vida era ella y no iba a permitir que se alejara sin luchar.
•••
-Si… es verdad… quizás si debí quedarme con Naoki…
La puerta del balcón estaba abierta y detuvo su paso al interior de la habitación sintiendo como su corazón se resquebrajaba un poco más.
Sakura estaba arrepentida de haberle elegido y era su culpa.
-Lo siento…
-¡¿Q-q-que haces aquí?!- chilló lanzándole la almohada empapada en sus mocos y lágrimas- ¡Largo! ¡Déjame en paz!
-Espera, Sakura, escúchame… tienes razón, tienes razón en todo y si, debiste elegir a Naoki- se apresuró a ella deslizado la puerta del balcón descuidadamente para cerrarla- quizás debiste hacerlo, pero no lo hagas ahora por favor, lo lamento tanto… no quiero que rompamos…
Era una imbécil.
Porque bastó el cálido toque de sus brazos rodeándole con desesperación para que se dejara caer débil y exhausta contra su pecho.
-¿Aun quieres ir al festival?- susurró él contra su cabello su voz sonaba desgastada quizás tanto como la suya.
-N-No…
-Entonces… podemos quedarnos aquí, así…
-N-no… v-vete…
Sakura forcejeó débilmente contra sus brazos removiéndose, pero él no la soltó esta vez.
Sentía sus ahora endebles puños golpeando su pecho, su espalda, sus dedos arañando en vano el tejido de su camiseta, todo mientras ella sollozaba desesperada, repitiendo una y otra vez que se fuera, que la dejara en paz, pero sus manos, tan pequeñas, tan frágiles en ese momento, no tenían fuerza suficiente para alejarlo.
Se sintió tan patética.
-N-no quiero verte… no quiero escucharte… ya dijiste todo lo que querías decir…- balbuceó con la voz hecha trizas, enterrando la cara contra su hombro, sus lágrimas empapando el cuello de su camisa- m-me haces daño… Sasuke, te lo he dado todo y ahora no me queda nada para mí.
Lo decía con la boca, pero no con el cuerpo.
Porque, a pesar de todo, seguía aferrándose a él.
Sasuke cerró los ojos con fuerza, tragándose el nudo en su garganta al escuchar aquella veraz afirmación.
-Lo siento… sé que no soy bueno para ti, sé que soy un imbécil, que no sé amarte y nunca te di suficiente, sé que mereces a alguien mejor… pero también sé que puedo serlo, Sakura, quiero estar contigo-susurró, con el tono más honesto que jamás había usado en su vida- No debí decir todo eso, no es cierto, nada… fueron tonterías, jamás debí hacerte sentir así, por favor solo dime como puedo arreglarlo.
Sakura se quedó quieta un momento, sus hombros aún temblaban, su respiración era errática y quebrada, sus brazos se apretaban alrededor de su torso y sus dedos se deslizaban inconscientemente sobre su espalda, le consolaba sin darse cuenta.
Porque no podía dejar de amarlo.
-¿Entonces qué Sasuke?- su voz era apenas un murmullo cargado de dolor -¿Qué se supone que haga? ¿Fingir que no me hiciste sentir como si no significara nada para ti? ¿Pretender que esto no me está matando? ¿Que no me he pasado los últimos meses sintiéndome sola aunque duermo a tu lado casi todas las noches? ¿Por qué ahora?
El nudo en su garganta amenazaba con asfixiarlo pero no más que los sentimientos desbordándose por ella, porque la amaba demasiado como para dejarla ir.
-Lo sé y lo siento Sakura… ya no quiero estar en ANBU… quiero volver a estar en casa contigo…
Ella rió, amarga, sarcástica y acongojada, limpiándose las lágrimas con el borde de la sabana.
Sasuke sintió que Sakura había cambiado en ese tiempo juntos…
-No, no lo haces… Si quisieras estar conmigo, no me habrías tratado como si fuera prescindible, como si me hubieras recogido por aburrimiento y ahora… ahora te hubieras dado cuenta de que en el fondo valgo la pena… a penas he salido por esa puerta has corrido tras de mí, no has pensado en que me quieres, simplemente soy útil para ti, hago tu vida más fácil… a costa de la mia.
Eso lo hirió más de lo que pensaba.
-No es así -murmuró sintiendo el peso insoportable de esas palabras- No es así en absoluto… por supuesto que te amo, no porque seas útil para mí, te amo porque eres tú y no podría amar a nadie más.
Sakura dudó.
-N-necesito… un poco de espacio yo…- su voz se quebró- n-no me siento bien…
Sasuke acarició su mejilla contemplando sus retazos con absoluta tristeza y se sintió el canalla más grande de la vida, ella no le creía.
-Es culpa mía… lo siento…
-Ya no digas que lo sientes- susurró- solo vete, por hoy… por favor… quiero estar sola.
-¿Significa que todo terminó?- casi le dio asco lo frágil y vulnerable que sonó su voz al soltar su pregunta lleno de dudas.
No desistiría.
Su gesto suave al negar con la cabeza encendió una chispa de esperanza en él.
-Solo quiero descansar ¿Sí?- susurró- vuelve a casa por hoy…
-Siempre dormimos juntos… deja que me quede contigo…- su cara ardió, se sentía tan patético por lo que estaba haciendo pero su boca parecía estar en piloto automático en ese momento tan dispuesta a rogarle.
Sus ojos verdes parecieron dudar, estaba a punto de romper su voluntad.
.
-Las mujeres son una droga peligrosa, Uchiha, te hacen creer que las necesitas hasta que te han envenenado por completo- la voz de Nishimura se deslizó con desgano, teñida de burla mientras sacudía la cantimplora en su mano tras una misión exitosa- Deberías dejar a esa noviecita antes de que te vuelva blando, además es solo una distracción.
Sasuke le dirigió una mirada gélida, sin inmutarse.
-No es una distracción.
Nishimura soltó una carcajada áspera, apoyando un codo en su rodilla y apuntándole con el dedo índice antes de darle un toquecito burlón en la sien.
-Eso dices ahora, porque no has probado una mujer de verdad… - bufó con burla al ver el asco reflejado en los ojos negros del Uchiha- solo espera a que esa niñita se meta aquí dentro, vas a desconocerte y cuando menos te des cuenta te tendrá a sus pies- su sonrisa se ensanchó con malicia- Ya me divorcié dos veces, niño, al principio te hacen creer que son todo lo que necesitas y cuando menos te das cuenta te apuñalan y se comen tu corazón, son todas unas brujas.
Sasuke frunció el ceño, apartando su mano de un manotazo.
-Entonces solo hablas desde tu propia amargura.
Nishimura rió, un sonido seco y desprovisto de alegría.
-Tienes agallas, muchacho, siempre directo a la llaga- le extendió la cantimplora con una media sonrisa burlona- Vamos, bebe un poco de esto, es asqueroso pero esto amerita un trago.
Sasuke no la tomó.
Nishimura se encogió de hombros y dio un trago largo antes de pasar el dorso de la mano por su boca.
-He visto a tu chica el otro día en el hospital, la pupila de la Hokage…- su tono se tornó calculador- Hermosa, lo admito, yo tampoco podría resistírmele por mucho tiempo- rio guturalmente- seguramente es un encanto en la cama… lo suficiente como para hacerte dudar de tus propósitos, pero no te equivoques, tarde o temprano se convertirá en la piedra en tu zapato.
Sasuke sintió su mandíbula tensarse por la manera tan asquerosa en la que estaba expresándose sobre ella.
-Cierra la boca.
-¿Te incomoda?- Nishimura chasqueó la lengua con una sonrisa cínica- Solo es una conversación normal entre dos hombres, Sasuke… Es precisamente lo que te digo, un ANBU de Raíz no tiene emociones, ni ataduras, ni puntos débiles, somos soldados sin nombres, sin rostros, y tú sigues jugando a la casita mientras buscas hundir las manos en tu propia sangre- habló refiriéndose a su hermano.
El silencio entre ambos se volvió espeso.
Nishimura sonrió con suficiencia y dejó caer la cantimplora entre ellos, el líquido salpicó la tierra seca liberando un fuerte hedor a alcohol, como él.
-Algún día vas a tener que elegir, Uchiha y créeme… no es ella la que va a ganar.
.
El recuerdo de la siniestra voz de Nishimura fue como un eco en su mente, se aferró a ella apretándola contra su cuerpo casi con necesidad.
-Te amo Sakura…
-Por favor déjame sola Sasuke-kun… hablaremos mañana…- sentenció finalmente, cabizbaja- déjame pensar… ya no sé si quiero esto…
No estaba funcionando… la estaba perdiendo.
-S-Sakura… t-te prometo que…
-Solo déjame pensar…- le cortó elevando ligeramente la voz, herida- por favor ve a casa.
•••
-Renuncio- soltó sin preámbulos, con la mirada afilada y los brazos cruzados.
Tsunade apenas levantó la vista de sus papeles, apuntó vagamente al sofá con el bolígrafo.
-Déjalo por ahí, ugh… te ves terrible.
Sasuke dejó caer el uniforme y el tanto sobre los cojines como si fueran veneno ignorando sus mordaces palabras, Tsunade no se inmutó.
-Ser ANBU es la cosa más inútil en la vida, ya no tengo nada más que aprender ahí, las misiones son un asco y la gente también.
-Ah ¿sí?- Tsunade apoyó un codo en el escritorio y entrecerró los ojos con diversión- ¿Y bien? ¿Aprendiste lo que creo que aprendiste?
Sasuke resopló con fastidio.
-Sí…- masculló de mala gana- tenías razón ¿bien? Ya no quiero esta mierda- espetó- pero también creo que deberías auditar esas malditas misiones, hay una facción en tu contra asesinando a civiles por conveniencia, siguen las ordenes de un tal Danzo.
Tsunade sonrió de medio lado.
-Gracias, era todo lo que quería que comprobaras.
Sasuke la miró casi indignado.
-¿Me metiste en ANBU solo para usarme como tu topo personal?
-Oh, por favor mocoso- Tsunade rodó los ojos con una sonrisa satisfecha- Danzo te vio entrenar con Kakashi, quería probar tu potencial, no iba a dejar de fastidiarme hasta que te tuviera en sus garras y yo necesitaba un infiltrado confiable, ahora renuncias llamándolos traidores incompetentes, eso es maravillosamente conveniente para mí, no tendrán excusa para que vuelva a hacerte trabajar con ellos.
Sasuke gruñó algo ininteligible que sonaba muy parecido a "Maldita vieja"
-En fin, todos los chunin están obligados a llevar uniforme en servicio, así que pasa por la oficina de Shizune y recoge el tuyo, noto que has crecido, seguramente el anterior ya no es de tu talla.
-¿Para qué?
-Porque las señoritas han tomado por costumbre ir vestidas como teiboleras a las misiones- puso los ojos en blanco.
Sasuke parpadeó.
-…¿Qué?
-Estoy siendo sarcástica, Uchiha, no pongas esa cara- Tsunade suspiró- Es por disciplina, ya sabes, mantener el orden en una aldea ninja respetable y esas cosas aburridas, ahora largo de mi oficina a menos que quieras sentarte ahí y clasificar peticiones de mercaderes como Sakura- señaló el sofá con su mirada ambarina divertida- si la ves dile que venga a ayudarme, supongo que estará en el hospital.
Sasuke giró sobre sus talones, listo para irse, pero la voz de Tsunade lo detuvo.
-La próxima semana te enviaré en una misión a Suna con Sakura, necesito que le lleven un encargo al Kazekage y como están las cosas por aquí no me quedan muchos elementos confiables, no quiero sorpresas, así que dile que se tome el medicamento.
El Uchiha frunció el ceño.
-¿Qué medicamento?
Tsunade lo miró con sorna.
-No quiero volver a tenerla en mi oficina lloriqueando porque no sabe cómo decirte que cree que está embarazada.
Los ojos de Sasuke se abrieron como platos.
-¿Qué?
Tsunade reprimió una carcajada.
-Tranquilo mocoso, no lo está, no te desmayes.
Sasuke sintió el calor subirle a la cara.
-Tch…
-Pero aún son demasiado jóvenes para eso, los necesito trabajando para mí no cambiando pañales- añadió con tono burlón- pubertos irresponsables, asegúrate de que no olvide tomar el medicamento cada vez que… ya sabes…- puso los ojos en blanco con fastidio- En serio Uchiha ¿qué cara es esa?
Sasuke apartó la mirada, con las orejas ardiendo de vergüenza.
-Me largo.
-Hazlo antes de que te pregunte detalles.
¿Qué clase de violación a su intimidad fue esa?
Vieja entrometida.
•••
La sala de enfermería estaba tranquila, al menos por ahora, era solo cuestión de tiempo antes de que el primer niño aterrorizado entrara llorando como si lo estuvieran llevando al matadero, en pleno verano pululaban los virus y las plagas.
Sakura ajustaba los guantes de látex con una expresión sombría cuando una voz estridente rompió la paz matutina.
-¡Sakura! ¿Qué te pasó? ¡Te ves horrible!
La pelirrosa cerró los ojos, inhalando profundamente antes de girarse hacia Ino con una sonrisa tensa.
-¿En serio? No lo había notado, gracias por el cumplido- espetó venenosa.
-De nada, querida- canturreó Ino, apoyándose en la camilla con los brazos cruzados- A ver… suéltalo ya, esa cara de mapache deprimido no es normal.
Sakura bufó.
-Voy a dejarlo…-respondió con fastidio- no tengo ganas de hablar de eso así que no me fastidies.
Ino alzó una ceja con aire pícaro.
-¿Dejarlo? Sakura es su primera pelea y por lo que veo, no han pasado a la mejor parte- puso los ojos en blanco y jugueteó con un bolígrafo en su mano.
-¿La parte en la que dejo de sentirme miserable y vuelvo a dormir como un ser humano funcional? Porque todavía no.
-No, idiota- rodó los ojos- ya sabes… la reconciliación- pronunció con un gesto sugerente.
-Tch…
Antes de que Sakura pudiera responder algo más, la enfermera interrumpió con un aire maternal y una sonrisa que inspiraba confianza, se acercó a ellas con una caja de jeringas en mano.
-Oh, cariño ¿Primera pelea?
Sakura gimió, hundiendo el rostro en sus manos.
-¿Cómo se enteró todo el mundo?
-Querida, trabajo en la enfermería, los chismes aquí superan a los de la floristería de Ino- picó a la rubia.
-¡Hayashi-senpai!
La enfermera rió antes de darle una palmadita en la espalda a Sakura.
-Mira, te lo diré de una vez… No dejes que el orgullo arruine una buena relación, es tu primer novio, los hombres son unos tontos, ya lo irás entendiendo… además ya hay cola para reemplazarte si fuera tu me pondría las pilas.
-Pero no solo es un tonto, es un completo idiota- murmuró Sakura, inflando las mejillas- es agotador…
-Cariño, los hombres son agotadoramente idiotas por naturaleza.
-¡Eso es cierto!- intervino Ino, asintiendo con entusiasmo- por eso no me tomo a ninguno demasiado en serio…- rodó los ojos sonriendo con suficiencia.
La enfermera continuó como si nada.
-Te lo digo yo, si esperas encontrar a alguien que nunca se equivoque ni te haga enojar, terminarás casada con tu trabajo.
-Eso no suena tan mal…
-Ya… me cuentas cómo te va cuando llegues a los cuarenta y tus únicas citas sean con expedientes médicos.
Sakura gruñó, pero no respondió.
-Vamos, Sakura ¿Realmente quieres dejar todo lo que te ha costado tanto esfuerzo por una pelea?- inquirió la enfermera con una sonrisa cómplice- ¿O solo necesitas que alguien te diga que sigas a tu corazón?
Sakura frunció los labios.
-Ugh, odio cuando tienen razón…
Ino le dio un codazo con burla.
-Si tanto te molesta, puedes venir a llorar a mi floristería, te haré un descuento en las margaritas de "pena ajena".
-¡Cállate, Ino puerca!
La enfermera rio mientras acomodaba los suministros.
-Bueno, bueno, basta de drama, tenemos un montón de niños esperando para ser vacunados y no quiero que se nos escapen por estar en chismes románticos por jugosos que sean…
Sakura suspiró, sintiéndose un poco menos miserable.
-Sí, sí… Pero, si un niño empieza a gritar, lo vacunas tú, Ino.
-Ni en broma, Haruno, los testarudos son tu especialidad- se burló- ¿Si dejas a Sasuke te molestaría si me enrollo con él un poco?- rio y sintió el golpe de la pelirrosa contra su coronilla luciendo furiosa.
-¡No seas tan cerda!- le gritó.
-¡Solo es una broma!d
•••
-¡Hola, Sasuke-kun!
La voz animada de la madre de Sakura lo sorprendió por la espalda cuando estaba a punto de llamar a la puerta, Sasuke se giró, tensando los hombros de manera casi imperceptible y la vio acercarse con una sonrisa amable mientras subía las escaleras del pórtico.
-Hola… Mebuki…s-san.
El uso del honorifico casi le picó en la lengua, jamás lo hacía, se sentía contrariado.
-No te lo recomiendo- advirtió con aire casual, rebuscando en su bolso en busca de las llaves-despertó con un humor de los mil demonios y una cara… hm…
Sasuke arqueó una ceja, bueno, eso no era una novedad.
-¿Ya comiste?
Él negó con la cabeza.
-Oh, qué chico más callado…-murmuró con un suspiro mientras abría la puerta- pero Sakura dijo que tu silencio te hace encantador- rio- uhm… parece que no está en casa, puede que esté en el hospital- suspiró repasando la estancia con la mirada- me gusta que esté tan enfocada en la medicina, desde que ocurrió el incidente del chico Hatake estoy un poco preocupada por ella, casi me arrepiento de haberle permitido convertirse en kunoichi… - parloteó.
Sasuke pestañeó congelado en la entrada, pero no respondió.
-¿Quieres pasar?- sugirió la mujer mientras dejaba su bolso sobre la mesita del recibidor viéndole de pie en el marco de la puerta – Así podrías explicarme por qué mi hija decidió hacerle un agujero a la pared de su habitación esta mañana.
El tono seguía siendo tranquilo, pero Sasuke captó la irritación soterrada en sus palabras.
Dócil, se limitó a seguirla adentro, sin necesidad de preguntar dónde estaba Sakura e imaginando su razón de romper la pared, después de la discusión de anoche, no le extrañaba que hubiera salido a despejarse golpeando algo o quizás simplemente estaba tomando sus lecciones en el hospital como siempre.
Maldita sea, Sakura…
A decir verdad, ni él mismo estaba seguro de cómo manejar la situación, pero sintió que rechazar la invitación sería una pésima idea, asintió en silencio y tomó asiento en uno de los taburetes del mesón… algo le decía que iba a recibir una de esas reprimendas maternales que llevaba años sin escuchar.
Era la primera vez que estaba completamente a solas con su suegra y no podía ocultar que se sentía ligeramente nervioso y aunque no parecía una mala persona, la incomodidad empezaba a asentarse en su estómago intrigado por lo que la rubia mujer pudiera decirle.
Sasuke comenzaba a sentir algo en contra de la gente rubia, parecían tener en común un talento natural para incomodarle.
Mebuki encendió la tetera con la destreza de alguien que lo hacía ya por costumbre, mientras el agua se calentaba, se apoyó en el mesón, cruzando los brazos con un aire inquisitivo observándole fijamente, tenso y sentado sobre el taburete.
-No me mires así, Sasuke-kun, no voy a regañarte.
-Hn…
-Oh, por Dios cariño decir más de una palabra al día no te va a matar- suspiró, pero una sonrisa divertida se asomó en sus labios picándole- está bien, iré directo al grano ¿Se pelearon?
Sasuke desvió la mirada.
-…Un poco.
Mebuki rio por lo bajo, sirviendo el té en dos tazas.
-¿Un poco?- le deslizó una taza con suavidad- Querido, mi hija no hace agujeros en las paredes por "un poco" de pelea y la conozco lo suficiente como para saber que es testaruda hasta las trancas y te ama de una forma que el clon de sombra que envía a dormir en su lugar no podría replicar.
Sasuke reprimió las ganas de escupir el té como un aspersor.
Si que les habían descubierto.
-¿Qué pasó?
La pregunta lo tomó por sorpresa ¿Acaso no debería estar regañándolo por pervertir a su hija o algo así?
-Solo un malentendido…
-Oh por supuesto- replicó- un malentendido… - la palabra se arrastró en su boca cuando sorbió de su té aparentando calma.
Sasuke sintió un ligero tic en la ceja.
-Lo resolveremos… no hemos terminado…- desvió la mirada sintiendo la cara arderle- ya me disculpé… solo tuvimos nuestra primera discusión fuerte… supongo- asintió incómodo.
Mebuki lo observó en silencio por unos segundos absteniéndose de sentir ternura al verle sonrojarse tímidamente, tomando un nuevo sorbo de su té, luego, suspiró con resignación sabiendo que las discusiones eran completamente normales en las parejas y ellos a penas estaban aprendiendo a lidiar con ese tipo de dificultades.
-Mira, Sasuke-kun, sé que los hombres son… cómo decirlo… emocionalmente incompetentes.
Sasuke casi se atraganta con el té.
-Pero si en verdad te importa mi hija como estoy segura de que te importa- continuó ella, ignorando su expresión de indignación contenida- más te vale aprender a lidiar con ella, tiene sus arranques, y un carácter que espanta, porque, si te soy sincera dudo que encuentres a alguien más noble y entregada que esa niña y no lo digo solo por ser su madre.
Sasuke exhaló casi melancólico.
-Lo sé, Sakura es muy importante para mi.
-Bien- Mebuki sonrió satisfecha- Ahora dime ¿Quieres desayunar algo aquí o prefieres ir a buscarla antes de que decida arrancarle la cabeza a alguien más?
Sasuke suspiró.
-Iré a buscarla.
-Buena elección, querido.
Mientras se levantaba de la silla, Mebuki le dio unas palmaditas en el hombro con simpatía.
-Y Sasuke-kun…
Él se giró a mirarla.
-Llevo veinte años retirada de la vida shinobi pero si vuelves a hacerla llorar, seré yo quien haga un agujero y no en la pared.
Sasuke parpadeó, evaluando si la mujer estaba bromeando o no.
…Mejor no averiguarlo.
-Oh y Sasuke-kun, vengan a desayunar cuando se hayan arreglado- sonrió con sinceridad- tienes que venir por aquí más seguido, ya eres de la familia.
-Si… yo… gracias- asintió despidiéndose con una fugaz reverencia.
Sonrió, estaba cambiando, pero eso no le molestaba.
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Notas de la autora:
Mucho drama últimamente era hora de darle un toque cómico. xD
¡Gracias por leer!
Con cariño,
Azulen.
