Capitulo 2

JJ

No, no... era lo único que podía pensar. Esto no podía estar pasando. No ahora. No a ella.

Tony aún no soltaba su antebrazo. En cambio, volvió a besar su cuello, pero ahora era mas rudo, y le daba algunos mordiscos. JJ cerro los ojos y trató de concentrarse en otra cosa. Cualquier cosa que no fuera el dolor de su muñeca, o como la mano que que estaba en su cintura trataba de meterse bajo su ropa.

—No...—. susurró la rubia, más para ella misma que para los demás.

—Tranquila, preciosa, te prometemos que te va a gustar—. dijo Charlie mientras acariciaba su cabello.

—Si... vamos a tratarte muy bien—. Esta vez fue John el que habló.

Ahora ella estaba temblando, y podía sentir que sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.

Entonces Tony encontró un pequeño espacio entre los jeans y la chaqueta de JJ, y de pronto había otras manos rozando su brazos y piernas. Eso hizo que entrara en pánico. Comenzó a retorcerse ferozmente para liberarse, y a lanzar patadas de manera desesperada. Escucho varios gruñidos de dolor. Sintió que trataban de agarrarla con más fuerza, pero no podía darse por vencida. No podía dejar que esto le pasara. Durante una milésima de segundo vio el rostro de Tony crispado por la ira, y en ese mismo instante le dio un rodillazo que causo que su expresión fuera reemplazada por una de dolor.

De repente estaba libre. No se paró a disfrutar su pequeña victoria, ni a mirar como el pelinegro sujetaba su entrepierna, no había tiempo que perder. Giro sobre si misma para buscar una ruta de escape, vió un espacio entre Charlie y John, y se abalanzó hacia ellos.

Todavía seguía lanzando golpes ciegamente, gracias a eso logró darle un codazo al moreno directo en la cara cuando el trato de sujetarla por la cintura. John casi la agarró del brazo, pero ella fue más rápida y lo esquivó.

Jennifer Jareau era veloz. Haber jugado fútbol desde los doce años como delantera le había dado esa ventaja. Ahora que corría por el parque en medio de la noche, con tres chicos tras ella, agradecía infinitamente las largas y agotadoras horas de entrenamiento. Pero aún con su habilidad la estaban alcanzando. Cuando tuvo el valor de mirar sobre su hombro se aterró al ver que John le pisaba los talones, y no muy lejos de él venían los otros dos, trató de acelerar.

A medida que se adentraba más en los árboles se hacía más difícil ver; parecía como si los troncos y las bancas surgieran de la nada, JJ apenas podía esquivarlas. Luego de unos pocos segundos logró poner distancia entre ella y sus perseguidores, pero no vió las raíces que sobresalían por encima de la tierra. Su pie se enredo en ellas y cayó al suelo.

El pánico la obligó a levantarse, pero antes de que pudiera comenzar a correr una mano se enredó en su cabello y tiró de el hacía atrás. John había logrado alcanzarla. JJ cayó de espaldas. El golpe le quitó el aire durante unos cuantos segundos, tiempo suficiente para que los otros llegarán hasta ella. Cuándo se recuperó fue demasiado tarde, ya tenía a Tony encima.

No pasó más de un segundo, pero él la había inmovilizado; estaba sentado sobre sus muslos y sostenía sus muñecas fuertemente sobre su cabeza, no tenía escapatoria. Completamente aterrada, Jennifer hizo lo único que se le ocurrió: gritar.

—No! Ayuda! Alguien, por fa...—La silenció una fuerte bofetada en la mejilla izquierda.

Giró la cabeza lentamente para mirar a Tony, a pesar de la oscuridad logro distinguir un brillo de irá en sus ojos. Mientras lo veía sintió algo frío y afilado posarse en su cuello, reconoció el objeto con un escalofrío, era un cuchillo. El pelinegro se inclino hasta que pudo susurrarle al oído:

—Si vuelves a gritar, te corto el cuello... ¿entendido?—. JJ no le contestó, el miedo había hecho que se quedará muda.

—¿Entendido?—. Repitió, está vez más fuerte. Cuando, una vez más, ella no contestó, Tony presionó el cuchillo hasta que un pequeño hilo de sangre recorrió el cuello de JJ.

—Si...si.

—Muy bien—. volteo a mirar a los otros dos —Llamen a Mark, díganle que venga de una vez.

JJ vio por el rabillo del ojo como John sacaba su celular y se lo llevaba al oído para hablar. Comenzó a temblar otra vez, ahora no tenía escapatoria, y si trataba de pedir ayuda o de quitarse a Tony de encima la matarían. Desvío la mirada, decidió fijarla en las pocas estrellas que se veían, no quería ver los ojos oscuros y hambrientos que la observaban como si fuera un simple pedazo de carne. Entonces algo cambió, la fría hoja descendió desde su cuello hasta su escote, su respiración se volvió más agitada al sentirlo y se le formó un nudo en la garganta.

—Eres hermosa... ¿lo sabías?— A ella se le llenaron los ojos de lágrimas mientras le seguía hablando. —Y tu piel es tan suave...

De pronto tenía frío, entonces se dió cuenta de que le había bajado la cremallera de su chaqueta.

Dejó caer la primera lágrima cuando deslizó la cuchilla dentro de su escote y rozó con ella el borde de sus senos. Sabía que él se estaba divirtiendo con su reacción, podía sentirlo. Por un segundo la ira le nublo la cabeza, pero solo fue un segundo, el miedo era más fuerte en ese momento y no la dejó hablar o luchar.

Justo cuando Tony estaba a punto de cortarle la camiseta, John habló.

—Ya llegó.

Eso hizo que el chico se detuviera, JJ dejó escapar un pequeño suspiro de alivio, pero esto no duró mucho y en un parpadeo el cuchillo estaba en su cuello de nuevo. Escuchó el sonido de una puerta cerrándose y los pasos que se acercaban a ellos.

—Llegas tarde, Mark —empezó a decir Tony, que ahora le ponía atención a su amigo— espero que al menos hayas traído lo que te pedí.

—Lo siento, conseguir la van fue más difícil de lo que pensé, pero todo está adentro.

—Mas te vale —sonaba molesto.

La rubia trató sutilmente de soltar sus muñecas, aprovechando que estaba distraído, pero Tony se dió cuenta y la sujetó con más fuerza. Ella soltó un pequeño quejido de dolor, en respuesta el cuchillo se presionó más en su garganta y la hizo contener la respiración, pero no pasó nada.

—Recuerda nuestro pequeño trato, si haces otro ruido, te mato—. le susurró en el oído. Su peso no la dejaba respirar bien, y el miedo solo lo empeoraba.

Entonces soltó una de sus muñecas y se levantó, tirando de ella con fuerza para ponerla en pié. Ocurrió tan rápido que JJ no pudo reaccionar a tiempo y, para cuándo se dió cuenta de lo que pasaba, Tony la sujetaba por la cintura con un brazo mientras que el otro mantenía el cuchillo firmemente en su garganta. Los aterrados ojos de JJ se posaron en cada uno de los chicos, no sabía porque, pero esperaba que alguno la ayudara, aunque en el fondo sabía que ninguno lo haría. Ese pensamiento se fortaleció cuando vió que todos sonreían.

—Camina—. Le dijo al tiempo que la empujaba hacia adelante.

Iban hacia una van estacionada al lado del parque. No...ellos van a...no..., sus pensamientos no la dejaban en paz y tenía el corazón a mil. Se hacia una idea de lo que querían hacer, la aterraba, quería luchar, resistirse de algún modo, pero no podía, en el fondo sabia que no iba a lograr nada. Cuando llegaron Mark abrió la puerta deslizable de la camioneta antes de montarse en el asiento del conductor, era un chico alto y pelinegro con ojos marrones, parecido a Tony, pero menos musculoso.

Primero se subieron Charlie y John, mientras que Anthony aun la sujetaba.

—Sube—. dijo presionando el cuchillo.

Pero JJ no podía moverse, y no lo hizo hasta que él soltó un gruñido de frustración y la empujó al interior. En cuanto escucho la puerta cerrarse, supo que no tenía escape.