Capítulo 3

JJ

Lo primero que le quitaron fue la maleta. JJ trató de resistirse, pero eran tres contra una, era obvio que ella no tenía las de ganar. La estaban sujetado boca abajo contra el frio suelo de la van, al único que podía ver era a John, quien estaba arrodillado a su izquierda tratando de sostener sus brazos. Aún así, estaba casi segura de que Tony era el que la inmovilizaba poniendo una rodilla en la parte trasera de sus muslos y presionando su cuello contra el suelo, mientras se esforzaba en quitarle la chaqueta con la ayuda de Charlie.

Ella se revolvía con todas las fuerzas que tenía, pero no era ni siquiera una pequeña molestia para los chicos. Se negaba a rendirse, no podía dejar que pasara. Sintió una corriente de aire frío cuando por fin lograron remover la prenda. Luego la mano de Tony se deslizó hasta su cintura, agarró su camiseta y comenzó a tirar de ella.

No estaban siendo para nada gentiles.

En medio de su desesperación, JJ no se había dado cuenta de que estaba sollozando, ni de qué la camioneta había comenzado a moverse. Cada vez le costaba más respirar, el agarre en su cuello se apretaba lentamente, y la presionaba firmemente contra el suelo.

Después de unos cuantos minutos ella solo conservaba su ropa interior.

Tony aflojó un poco la presión en su garganta, eso le permitió tomar un par de bocanadas de aire, pero también hizo que volviera a concentrarse en lo que le estaba pasando. En cuanto se dió cuenta de la poca ropa que aún tenía puesta el pánico regreso, y la invadió una sensación de vergüenza extrema. Cerro los ojos, quería desaparecer.

—Oye, Charlie, pásame la soga.—dijo Anthony.

Al inicio ella no entendió a qué se refería, solo lo hizo cuando sintió el áspero material enrollarse en sus muñecas. Le amarraron las manos fuertemente, y el otro extremo de la cuerda lo ataron a uno de los tubos que sobresalían debajo del asiento del pasajero de la camioneta, apenas podía moverlas.

Cuando sus muñecas quedaron fijas, Tony se apartó. Aún así el alivio duró poco, porque en cuanto el chico se levantó sintió sus manos agarrarla de la cintura para darle vuelta y que quedara boca arriba, JJ apenas registró lo que pasaba cuando volvió a sentir el peso del jugador de fútbol americano sobre ella. Abrió los ojos justo cuando se inclinaba para besarla, pero la rubia se movió a tiempo y los labios aterrizaron en su mejilla, él solo se rió.

Entonces tomó el mentón de la chica y la obligó a girar la cabeza para que quedarán frente a frente. Se miraron fijamente durante unos segundos, los ojos de Tony tenían la misma expresión de burla y suficiencia que hace un rato, mientras que JJ se esforzaba por mantener sus lágrimas a raya, no quería llorar, pero era inútil, unas cuantas se le escapaban. Finalmente la besó, y sus dedos le apretaron las mejillas hasta que la forzó a separar los labios, aunque ella se resistió, no pudo separarse. Fue un beso rudo, uno con el que Tony quería demostrar que él controlaba la situación, que podía hacer lo que quisiera y que Jennifer no sería capaz evitarlo sin importar cuánto luchara.

Cuando por fin terminó, él volvio a inclinarse y le susurró al oido:

—No sabes cuantas ganas tenía de hacer eso— le dió un pequeño beso detrás de la oreja— y esto...— metió una mano bajo su ropa interior y le dió un firme apretón a su trasero — y esto — le dijo, antes de darle un mordisco a su cuello que la hizo soltar un chillido de dolor.

Sus manos comenzaron a acariciarla de nuevo, subiendo y bajando por sus costados hasta que llegaban al borde de sus senos, amenazando con meterse bajo su sostén. JJ trataba de soltarse, pero solo conseguía lastimarse más las muñecas. Además, por el rabillo del ojo vio a los otros dos chicos, Charlie y John, sentados en el lado opuesto de la camioneta, estaban mirando el espectáculo atentamente, incluso le pareció que uno tenía una lata de cerveza en la mano.

De pronto un dolor agudo le atravesó el hombro, Tony había vuelto a sacar el cuchillo y lo estaba usando para cortar las tirantas de su brasier, mientras lo hacía parte del filo había alcanzado su brazo. Sintió que posaba las manos en el broche y que lo iba soltando poco a poco.

— Por favor no... no...

Pero él solo la ignoró y quitó la prenda. JJ estaba temblando y aunque no estuviera viendo a los chicos directamente, podía jurar que todos estaban mirando su pecho. Siguió suplicando, incluso cuando Tony comenzó a tocar sus senos y a repartir pequeños besos sobre ellos. Se estaba volviendo más rudo, y lo peor era que ella podía sentirlo perfectamente.

— Para, por favor... Tony... para— cada vez le costaba más hablar, las lágrimas y los sollozos le impedían.

¿Porque no se detiene? Tiene que detenerse. No puede hacerlo, no puede, pensó la chica.

—Cállate. — le dijo mientras sus manos exploraban su cuerpo y seguía dando besos en su pecho. JJ no lo noto del todo, pero tenía la voz ronca y si lo hubiera mirado a los ojos habría notado la excitación en ellos.

Entonces sintió algo presionando se contra sus muslos, supo lo que era inmediatamente, la erección de Tony. Hasta ese momento había logrado contener parte de sus lágrimas, pero en cuanto él se quitó el cinturón la realidad la golpeó en serio, por algún motivo pensaba que se iba a detener o que alguno de los otros iba a ayudarla, pero lo cierto era que iba a pasar. Tony tenía el camino libre, podía hacer todo lo que quisiera y ella lo sabía, ambos lo sabían. Comenzó a llorar descontroladamente, cerro los ojos cuando volvió a besarla y trató de bloquear lo que estaba pasando, pero no podía dejar de sentir sus manos o su labios.

—Por favor no...

Un golpe en el estómago le quitó el aire.

—Te dije que te callaras— Tony estaba perdiendo la paciencia, mientras que ella trataba de respirar. — Además, no se porqué te quejas tanto, tu misma te lo buscaste.— Mientras lo decía, su mano recorría su cuerpo y bajaba lentamente hacia su cintura para quitar la última prenda que le quedaba.

—¿Que...? yo... yo no...—JJ no entendía nada, trató de decirle, de hacerle entender que ella no quería esto. Pero en realidad no pudo terminar la frase, sentía que le faltaba el aire, y los sollozos no la dejaban formular las palabras.

Él no le hizo caso, en cambio volvió a besar su pecho, bajando hasta su estómago y dando pequeños mordiscos, mientras una de sus manos deslizaba la ropa interior de la chica por sus muslos, y la otra se ocupaba de bajar la cremallera de los jeans de Tony. Por su parte, JJ era consciente de todo, del frío del suelo de la van, de las miradas de los otros chicos, incluído Mark, que en algún momento había parado la camioneta para pasarse a la parte de atrás, y, sobretodo, de cada beso, rasguño o roce que le daba Tony, por más pequeño que fuese.

—Yo te pedí que saliéramos— le susurró, cuando volvió a estar a la altura de su oído, al tiempo que tiraba los panties de la chica, ella cerró los ojos. — y tú te negaste, JJ, si hubieras aceptado no tendría que hacer esto.

—Lo haré... no... no tienes que hacerlo... por favor...

JJ lo estaba mirando a los ojos, era una manera silenciosa de suplicarle, pero en vez de ver compasión, había burla.

—Es una oferta tentadora, pero la cosa es que ya me cansé de esperar—contestó mientras usaba sus manos para separarle las piernas.

JJ apartó la vista y trató de concentrase en la pared metálica de la camioneta mientras Tony se acomodaba sobre ella. Sin importar cuánto se esforzara, no pudo dejar de sentir el momento exacto en el que la penetró, y tampoco pudo evitar soltar un grito de dolor. Todo empeoró cuando él comenzó a moverse, JJ escuchaba sus gruñidos, sentía cada toque, y eso solo aumentaba su vergüenza y su enorme deseo de desaparecer.

Luego se inclinó sobre su cuello y le comenzó a susurrar cosas al oído, cómo lo mucho que ella le gustaba o lo buena que era. No supo cuanto tiempo pasó, pero cuando la tomó del mentón y la obligó a mirarlo fue cuando terminó, y JJ supo que había pasado un tiempo. Ella solo sollozaba, temblaba y lloraba cuando él por fin se le quitó de encima, no sin antes decirle:

—Estuviste fantástica— Acompañado de un beso en los labios.

JJ hizo lo mejor que pudo para acurrucarse y tratar de ignorar el dolor, pero no pudo hacer mucho. Aún así sintió algo de alivio de que hubiera terminado, y estaba tan concentrada en esto que no notó como Tony se les acercaba a los otros chicos para sentarse con ellos al mismo tiempo que Charlie se levantaba y se acercaba a ella. Abrió los ojos cuando sintió que le acariciaba los muslos, lo siguiente que supo era que estaban sobre ella otra vez.

Suplicó y lloró, pero él, igual que Tony, no se detuvo. Cuando término, John tomó su lugar y después Mark. Cada uno tuvo un turno, cada uno le habló, la besó y la tocó del modo que quiso, pero ninguno se preocupaba realmente por ella, solo buscaban satisfacerse a si mismos, así que, cuando acabaron, Jennifer estaba increíblemente adolorida y completamente aterrada de que este momento no fuera a terminar nunca.