Capítulo 4

JJ

La habían dejado en paz, eso era lo que más le importa. No el dolor que sentía, no que aún tenía las manos atadas, que todavía estuviera desnuda y ni siquiera que siguiera metida en esa maldita camioneta. Desde que Mark se le quitó de encima la habían ignorado, ahora estaban tomando cerveza y hablando entre ellos, JJ no sabía que decían, pero en realidad no le importaba, solo se concentraba en mantenerse acurrucada contra la pared y en parecer lo más pequeña posible para que no la notaran.

Todavía no era capaz de mirarse, sabía que tenía golpes y rasguños, creía que tenía una herida seria ahí abajo, le dolía mucho y más de una vez le pareció sentir sangre esparciendose por sus muslos. Le costaba procesar lo que había pasado, quería ignorar la horrible sensación de asco que le producía saber que aún podía sentirlos, como si todavía la estuvieran tocando.

Quería olvidarse de todo, pero no sé atrevía ni siquiera a cerrar los ojos. La aterraba la idea de que en el momento en que se descuidara volvieran a herirla, no, no podía, tenía que estar alerta.

Luego de un rato empezaron a mirarla otra vez y a ella le pareció que mencionaban su nombre un par de veces, trató de ignorarlos pero no lo consiguió. Después Tony se levantó con el cuchillo en la mano, caminaba hacia ella. JJ comenzó a temblar y trató de alejarse todo lo que pudo, pero no logró mucho porque la pared de la camioneta la frenaba. Tampoco sé atrevía a mirarlo a los ojos, así que mientras él se acercaba tenía la vista fija en el suelo metálico.

Se arrodilló junto a ella, le apartó el cabello de la cara y comenzó a acariciar su mejilla. A Jennifer la recorrió un estremecimiento en cuanto lo hizo, y no pudo evitar soltar un sollozo de miedo.

—Mira, JJ, la cosa es que aún nos queda un asunto pendiente por resolver.— Pudo sentir lágrimas acumularse en sus ojos, quería que esto simplemente se acabara ¿porque no podían solo dejarla en paz?

—Por favor... ya no más... por favor... — los chicos solo se rieron al escucharla suplicar, estaba completamente vulnerable y humillada, JJ se sentía asqueada y, en cambio, a ellos parecía divertirlos el estado en que se encontraba.

Entonces Tony le agarró fuertemente el brazo y la obligó a pegarse a su pecho, el súbito movimiento causó que la rubia sintiera el dolor estallar en sus muñecas, así que soltó un quejido mientras, otra vez, el miedo se apoderaba de ella. El musculoso pelinegro empezó a pasar el filo del cuchillo por el estómago y los pechos de la chica, era tan leve que no alcanzaba a cortarla, pero de todos modos la aterraba la sensación. De la nada su mano se detuvo en su seno derecho y le dio un apretón al mismo tiempo que le susurraba al oído:

—¿Sabes? Ninguno de nosotros quiere que esto se sepa y supongo que tú tampoco, digo, sería muy humillante para ti si todos se enteraran que te acostaste con cuatro chicos en una sola noche. — un par de lágrimas cayeron de sus ojos al escucharlo, la verdad era que hasta ese momento no se le había pasado por la cabeza si quería decirle a alguien lo que le habían hecho.— ¿No estás de acuerdo?

—Pero yo no quería... — lo dijo sin pensar y se arrepintió en seguida.

Fue solo un susurro, pero él alcanzó a escucharlo, JJ pudo sentir como se tensaba antes de estamparla, sin advertencia, contra la pared. Una de sus manos la sostenía del cuello, mientras la que tenía el cuchillo subía y bajaba por su pierna.

—Yo iba a ser gentil contigo, pero creo que cambie de opinión, así que será mejor que escuches con mucha atención. — la soltó de cuello para tomar su barbilla y obligarla a mirarlo a los ojos antes de continuar — Primero, lo que pasó esta noche tu misma te lo buscaste, ya te lo dije, si hubieras aceptado salir conmigo no habría tenido que hacerlo; Segundo, si le dices a alguien te prometo que no solo te mato, quizá también lo repitamos antes de cortarte el cuello ¿Que te parece? A mí me gusta la idea y no voy a dudar en hacerlo si no mantienes la boca cerrada ¿Está claro?

Mientras lo decía le hizo un corte en el estómago, cómo si tratará de probar su punto. Por su lado, JJ lo entendía perfectamente, y no se iba a atrever a contarle nada a nadie, prefería mil veces que la dejaran en paz a arriesgarse a que se repitiera lo que le habían hecho.

—Si... si... está claro— le contestó con voz pequeña y temblorosa.

Los otros también se habían acercado al escuchar lo que Tony le estaba diciendo y se acomodaron junto a él y Jennifer.

—De todos modos perderías el tiempo, linda, nadie se molestaría en creerle a una zorra como tú. — dijo Mark mientras le acariciaba la espalda y los glúteos.

Ella trató de alejarse, pero entre la pared de la camioneta y el cuerpo de Tony no pudo hacer mucho más que removerse incómoda, el resto de los chicos simplemente se rieron.

—Tiene razón, es tu palabra contra la nuestra ¿De verdad querrías apostar quien ganaría?. — dijo John mientras se reía.

Las lágrimas comenzaban a caer de nuevo de los ojos de JJ, solo quería que esto se acabara. Luego, Tony cortó con el cuchillo la cuerda que sujetaba sus muñecas, y ella instintivamente las frotó para tratar de aliviar un poco del dolor que sentía en ellas, sin mirarlas supo que estaban llenas de raspones por el forcejeo. Vio por el rabillo del ojo que Anthony se movía, estaba recogiendo su ropa, cuando terminó se la tiró a los pies.

—Vístete preciosa — le dijo con una sonrisa.de suficiencia.

JJ miró la pila y comenzó a buscar su ropa interior en ella. Primero encontró su brasier, uno de los tirantes estaba roto, pero todavía cubria lo suficiente. Un par de segundos después vio sus panties y se los iba a poner, pero Tony se los arrebató, ella se quedó paralizada de miedo ¿no sé suponía que ya habían terminado?

—Esto no, preciosa, yo me lo quedo, — le dijo mientras se los guardaba en el bolsillo — un recuerdo.

El resto del proceso fue muy embarazoso, no solo porque todos la miraban, también por el dolor que sentía con cada movimiento. Mientras se ponía la ropa hizo su mejor esfuerzo por ignorar todo y evitar ver las heridas que tenía, aún así notó algunos moretones en sus piernas. Cuando terminó no se atrevió a moverse, se sentía increíblemente incómoda y adolorida, pero al menos tenía algo con lo que cubrirse.

Después de eso Mark se volvió a subir al asiento del conductor y la van comenzó a moverse, John y Charlie volvieron a la esquina en donde estaba la cerveza, Tony los acompañó, pero no hablaba con ellos, solo se limitaba a mirar a JJ, quien aún estaba acurrucada contra la pared. Podía sentir sus ojos sobre ella, pero se negaba a hacer contacto visual, sabía que si lo hacía vería lo feliz que él estaba, le haría entender lo mucho que había disfrutado con ella, y eso solo la haría sentir más asqueada de lo que ya se sentía. Sin mencionar que encontraría la forma de reafirmar su amenaza, y ya le había quedado bastante claro lo que la esperaba si hablaba.

Luego de un tiempo la van paró, Tony se le acercó, la tomó del brazo, la obligó a levantarse y la llevo hasta el otro lado de la camioneta, donde estaba la puerta. En cuanto dio el primer paso Jennifer sintió un dolor punzante en su entrepierna, soltó un grito de dolor.

—Deja de quejarte tanto. — le dijo, irritado mientras abría la puerta deslizable — acuérdate de nuestro trato — musitó. Después simplemente la tiró fuera, junto con su mochila, la cual aterrizó a su lado. Le sonrió antes de cerrar la puerta y simplemente se fueron.

La dejaron ahí, sola, adolorida y todavía temblando de miedo. Las calles estaban completamente desiertas, aún parecía de noche, JJ miró su reloj, eran casi las tres y media de la mañana, había estado masomenos tres horas con ellos. Se quedó ahí unos cuantos minutos antes de tratar de levantarse, le costó un gran esfuerzo, le dolía absolutamente todo, pero al final pudo recoger su mochila y comenzar a andar. No estaba tan lejos de los dormitorios, pero de todos modos se le hizo eterno el camino, sin mencionar que cada pasó dolía, pero tenía que llegar.

Se había puesto la capucha sobre la cabeza, no quería que nadie la viera así. También se había abrazado a sí misma y estaba, inconscientemente, apretando muy fuerte los pliegues de su chaqueta. Tenía la mirada en el piso, y solo la subía un poco para mirar sobre su hombro de vez en cuando.

Luego de un tiempo vio la fachada del edificio, en algunos pisos había luces encendidas, pero la mayoría estaban completamente oscuros, eso la alivió. Abrió la puerta principal, y pidió el ascensor, rogaba porque estuviera vacío y así fue, subió hasta el quinto piso y por fin pudo llegar a su dormitorio. Buscó las llaves dentro de su maleta con manos temblorosas, cuando logró entrar cerró la puerta tras ella, y se cercioró de ponerle seguro.

De pronto sintió una horrible presión en el pecho, quiso adentrarse más en la habitación, necesitaba ducharse, necesitaba quitarse la sensación de asco que tenía en todo el cuerpo, pero no podía moverse, algo se lo impedía. Las lágrimas comenzaron a brotar, y no se detenían, luego aparecieron los sollozos, JJ no podía controlarse, la presión en su pecho casi no la dejaba respirar, no sabia como quitarla, no sabía que hacer, y no podía calmarse. Lo único que pudo hacer fue deslizarse por la puerta y acurrucarse en el suelo mientras lloraba.