Capítulo 14
JJ
El viaje hasta East Allegheny no había sido tan malo, y la bienvenida que le dieron sus padres tampoco fue el apocalipsis, como ella habia pensado. La recibieron con los brazos abiertos, como si en serio la hubieran extrañado. Eso era inusual, desde la muerte de Rosalin el ambiente en su casa se volvió demasiado tenso, Sandy y Dan Jareau prácticamente no se hablaban y casi ni podían mirar a JJ a los ojos, mucho menos hablarle. Se parecía demasiado a su hermana.
Durante años la habían visto como un reflejo de Ros, como una doble, como si ella no fuera una persona por si misma. Pero, incluso así, se sentía bien volver a casa por unos días, encontraba confort en cosas pequeñas como no tener que cocinar o preocuparse por comprar comida. Y, definitivamente, lo mejor era no tener que atravesar el parque cada tarde para llegar a su dormitorio y no sentirse acorralada cada segundo que pasaba en la universidad.
La primera noche durmió tan bien que hasta pensó en abandonarlo todo y volver a vivir en su pueblo, podría ayudar a sus abuelos en la granja (no le iba mal con los animales) o dar clases, construir una vida en East Allegheny. Pero en realidad no era una opción.
Los primeros tres días fueron cómodos y tranquilos, le sirvieron para darse cuenta de lo estresada que había estado, incluso su padre lo notó.
— Te ves muy estresada JJ ¿todo bien? —eso fue lo primero que le dijo apenas llegó, y ella contestó que sólo era la presión de la universidad.
Su madre, en cambio, se la pasaba diciéndole que estaba muy delgada, que debía comer mejor si quería mantenerse en forma para seguir en el equipo. Pero lo que más la sorprendió fue que no tuvo que embutirse la comida en esos desayunos, almuerzos y cenas, obligándose a tragarla como sí lo había hecho las últimas semanas del semestre. Sus padres también se esforzaron por hablarle y hacer chistes, querían subirle el ánimo.
Era la primera vez en mucho tiempo que se sentía comoda en esa casa, casi como si volviera a tener diez años.
Pero el cuarto dia, cuando bajó a desayunar, escuchó una conversación que llamó su atención.
— Sabía que no era de fiar, siempre estaba demasiado cerca de las muchachas en el parque —decía Sandy, mientras lavaba unos cuantos platos en la cocina—. Y te lo dije, pero no quisiste escuchar.
— Ya sé, ya sé —contestó su padre, JJ se acercó para escuchar mejor—. Pero de todas formas me sorprende, parecía un buen tipo.
Estaba sentado en el comedor, leyendo la portada del periódico con taza de cafe caliente junto a él. La curiosidad le ganó y no pudo evitar preguntar.
—¿De qué están hablando?
Su mamá se sorprendió cuando la vio, terminó de secarse las manos y se acercó a la estufa para empezar a hacerle el desayuno. Dan simplemente la saludó y le hizo un gesto para que se sentara, ella se acomodó en una de las esquinas de la mesa.
— De uno de nuestros vecinos, Shawn Lewis, no se si te acuerdas de él, se mudó acá dos o tres meses antes de que te fueras. Bueno, es un violador, atacó a Hanna Moore.
JJ casi no conocía a Hanna, era dos años menor que ella, hija de uno de los profesores de la escuela, John Moore, de matemáticas. Nunca le había hablado, pero parecía una chica amable y linda, sintió que un nudo se le formaba en el pecho con la noticia. Se la imagino llorando sola, en su cuarto, y de pronto le parecía que eran amigas de toda la vida, aunque a penas se habían visto.
Quería abrazarla, decirle que no era la única, que no estaba sola.
No había pensado en Tony durante un par de días, volver a East Allegheny le ayudó a desconectarse de su realidad, pero esto era un recordatorio de que escapar de sus recuerdos no era tan sencillo como cambiar de ciudad. Eventualmente tendría que volver a la universidad, ellos seguramente seguirían ahí y sólo tenía un par de semanas para decidir como iba a lidiar con la situación cuando llegara el momento.
Por ahora debía concentrarse en el presente, sus padres seguían hablando.
— Pobrecita, el tipo es un desgraciado, deberían encarcelarlo de una vez.
— Sí, Sandy, deberían. Pero por lo menos sabemos quien es, sería mucho peor si no.
JJ escuchaba con atención.
— ¿Por qué sería peor? —No levantaba la vista de su desayuno. Al instante supo que había preguntado una estupidez.
— Siempre es mejor tener a esa gente identificada, JJ.
— Tu papá tiene razón, menosmal Hanna dijo lo que le pasó, no me gusta la idea de que haya un violador en este pueblo —Sandy estaba enojada, restregaba un plato con más fuerza de lo necesario— menosmal no estabas acá, no soporto la idea de que algo así te pasara.
Eso hizo que se le formara un nudo en la garganta, tuvo tomar un trago de café para disimular.
—Si... menosmal —fue lo unico que atinó a decir en ese momento.
Luego cambiaron de tema, Sandy sirvió su propio desayuno y se sentó a comer, todo siguió como si nada, aunque JJ todavía tenía el estómago revuelto. Hablaron de cosas sin sentido un rato y luego subió a su cuarto, llevándose el periódico que su papá estaba leyendo, quería echarle un ojo ella misma.
La noticia era extensa y estaba en la primera plana, decía: "Shawn Lewis es condenado por abuso sexual, East Allegheny se sorprende". Lo primero que se le vino a la cabeza fue que el titular era pésimo.
Despupes de ver la foto del tipo se dio cuenta de que sí lo conocía. Lo había visto un par de veces en el parque, observando desde lejos los entrenamientos de las chicas. Pero su padre tenía razón, se había mudado al pueblo apenas dos meses antes de que ella se fuera a Pittsburgh.
Leyó la noticia un buen rato. Básicamente contaba como, el 20 de septiembre de ese año, convenció a Hannah de irse con él en su carro. Le dijo que la iba a llevar hasta su casa después de uno de los partidos del equipo de fútbol, pero a mitad de camino volteó hacia un área poco transitada, parqueó cerca a un potrero vacío y la violó.
No se mencionaba directamente el nombre de la chica, la llamaban "estudiante" o "víctima". Pero ocultarlo no era necesario, todo el pueblo sabía quien era. ¿Cómo se sentiría ella? tener su historia expuesta en primera plana, con todos hablando de lo que había pasado, debía ser horrible. Por lo menos a JJ no le gustaría que todo el mundo supiera, cuatro chicos en una noche... la hacía sentir como una zorra.
Odiaría estar en esa posición. Pero leer esa historia había hecho que cierta idea no dejara de dar vueltas en su cabeza: a Hanna le habían creido. Y si las personas de East Allegheny, que nunca estaban dispuestas a aceptar la verdad oscura de alguien, le habían creído, tal vez a ella las personas de Pittsburgh la escucharían también. Tenía sentido, ¿no?
De todas formas era un riesgo.
No voy a dudar en hacerlo si no mantienes la boca cerrada. ¿Está claro?
Sería tu palabra contra la nuestra.
Nadie se molestaría en creerle a una zorra como tú.
Escuchaba esas palabras una y otra vez, y ponerlas en duda era increíblemente difícil. No sabía si hablar valía la pena, sólo estaba segura de que sentía mucha rabia; por dejarlos salirse con la suya, por como la trataban y por no poder sacar de su pecho todo lo que la atormentaba.
El problema era que encima de toda esa rabia lo único que había era miedo.
No debería estar pensando en algo que seguramente le traería más problemas, si contaba su historia la matarían, era tan simple como eso.
La noche antes de Navidad su dilema volvió para preocuparla. JJ no tenía una familia grande, su abuela había tenido dos hijas: Sandy y Grace. Su tía se casó con el hijo de un granjero que era muy buen amigo de su abuelo y ambos tuvieron una bebé, Sally. En ese momento apenas tenía tres años, y según su mamá y su abuela era una copia en miniatura de su tía.
A ella gustaba estar con Sally, antes de irse a la universidad solía cuidarla de vez en cuando los fines de semana. Era divertido, veían televisión, jugaban con peluches y bloques de colores e iban al parque a pasear.
Ambas estaban sentadas en la sala de su abuela, sobre una alfombra gris con todos los juguetes de Sally regados y desordenados, su madre, abuela y tía terminaban de preparar la cena en cocina. Desde que Rosalin había muerto, Sandy, Dan y JJ comenzaron a pasar Navidad en casa de su abuela, pues la suya se sentía demasiado vacía. Después de que nacío la pequeña, sus padres decidieron que también les parecía buena idea celebrar Nochebuena todos juntos.
La ausencia de Rosalin era tan evidente que, hasta que nació su sobrina, JJ terminaba llorando sola en su cuarto cada 24 de diciembre. De alguna forma, la bebé trajo de vuelta esa alegría que siempre irradiaba su hermana durante Navidad. Gracias a ella el ambiente de la tradicional cena familiar se había transformado, y eso era algo que ella agradecía enormemente.
Aun así, los ecos del pasado siempre regresaban para mezclarse con el presente. Esa noche, después de comer y cuando todos estaban sentados en la sala, todas las conversaciones giraban en torno a la noticia de Hanna, a pesar de que ya habían pasado varios días. En un pueblo pequeño cosas así no eran comunes y la gente podía seguir hablando de ellas durante semanas, incluso meses.
— Me alegra que esa chica lo haya dicho —dijo su abuela mientras rellenaba con vino tinto la copa que tenía en la mano—, una no tiene que dejar pasar esa clase de cosas.
JJ escuchaba distraidamente, la mayor parte de su atención estaba puesta en el postre, pie de sirope, y el resto en Sally, que jugaba con una caballo de peluche. Cuando su abuela habló levantó la cabeza. No sabía porque, pero cada vez que escuchaba a alguien decir algo sobre Hanna sentía que también se estaba refiriendo a ella.
— Si, Maggie, todos los que estamos en esta sala estamos de acuerdo con eso —dijo Brandon, el esposo de Grace.
— A mi de todas formas me parece extraño, parecía un buen tipo y... ¿porqué decirlo semanas después? —fue un comentario que su padre lanzó al aire, pero reflejaba justo lo que JJ más temía— tal vez sólo queria molestarlo, ya saben, se inventó una historia para arruinarle la vida.
— ¿Sigues con eso, Dan? ¿Que no escuchas todo lo que dicen de él?
— La verdad es que yo también lo he pensado, Sandy —dijo Grace— incluso, no sé, tal vez ella lo estaba provocando o él le dijo algo y de pronto era un violador.
¿Su tía también?
— No puedo creerlo ¿en serio piensan eso? ¿no se dan cuenta de lo mucho que tuvo que haber sufrido? —ahora su madre se estaba enojando.
— No se trata de eso, amor, es que no todo se tiene que creer a la primera.
— ¿Entonces qué? ¿No decir nada? ¿Si te das cuenta de que fue eso lo que mató a Ross?
Ahí estaba otra vez, el fantasma de su hermana y la razón de casi todas las peleas entre sus padres, la razón de que su mamá saliera llorando de la habitación, como había pasado muchas veces durante años. Sandy salió al jardín y al frio aire nocturno, Maggie se levantó para seguirla, no sin antes lanzarles a Dan y a Grace una mirada de reprobación.
JJ ya estaba acostumbrada a eso y podía ignorarlo fácilmente, pero lo que dijeron su padre y su tía la había tocado muy profundo. Ellos no le creían a Hanna, a alguien a quien conocían desde hace años, ¿cómo podía esperar que le creyeran? Casi pudo escuchar la risa de Tony, burlándose de ella por ser lo suficientemente ingenua para pensar que tenía una oportunidad.
Pero las palabras de su abuela...
Una no tiene que dejar pasar esa clase de cosas.
¿Porqué ella sí debería dejarse consumir por el miedo?
