Ok esto era aterrador, se para en frente de sus nuevos compañeros, ya había llegado al salón y ciertamente odiaba la atención de tantas miradas en ella.

–Me llamo Miko Uraraka. Me gustan los gatos y el café puro, no me gustan los bullyns y los perros. –Dijo fingiendo indiferencia ocultando su abrumado terror al ser observada con la profunda sensación de ser juzgada. Mierda esto era difícil.

–Muy bien Uraraka-san, puede tomar su asiento. – Dijo amable el profesor Shinsou.

Miko tímidamente se va a su asiento evitando las miradas curiosas de sus compañeros, e ignorando los murmullos hacía su persona. Si no estuviera un poco alerta e preocupada por dar una buena impresión estaría pidiéndole un autógrafo a Shinsou-sensei por ser uno de los héroes clandestinos además que llevaba el uniforme de héroe. Se paresia tanto a su papá.

Se sienta en su pupitre acomodándose bien mientras sacaba sus libros,

miro un largo momento al profesor como su cabello violación literalmente hermoso e rebelde se balanceaba hipnóticamente, hasta que desvió su mirada rápido fingiendo concentrarse en su libro al ver que el noto su intensa mirada. Se ruboriza un poco ante su torpeza.

Las clases transcurrieron tranquilas en la hora del almuerzo todos se acercaron a ella en el comedor presentándose e poniéndola nerviosa e un poco extraña lo amables e carismático que eran sus compañeros y compañeras.

Se sintió un poco abrumada e confundida, Después de presentarse e evadiendo las preguntas de su quirk. sonó la campana salvándola. Caminaba en los pasillos yendo a su salón hasta que alguien camina al lado suyo sonriéndole.

–¡Hola! Somos del mismo salón, me llamo Mikoto Toono. Pero puedes llamarme Mikoto. –Se presentaba un chico alto peli azul oscuro de ojos grises y orejas de conejos, con cola de conejo.

–Soy Miko Uraraka, aunque ya me presente antes. –Sonríe un poco nerviosa viendo a su compañero algo ruidoso.

–Sabes, Miko-san. También me gustan los gatos tengo dos, una gatita viejita y linda que me ha acompañado desde que nací, se llama Mochi y el otro un niño travieso que le gusta romper cosas y morder, lo llamo Bastardo, lo rescate del basurero. Ellos son la luz de mis ojos. –Decía el chico con una mirada brillante mientras sacaba su móvil e mostraba las fotos de sus bebés, mostrando lo bien gordos que eran.

A Miko le brillaron los ojos en estrellas admirando las bolas de pelos esponjosas mas lindas del universo, se sonroja y sonríe elogiándolo de tener un paraíso peludito.

Hablaron todo el día sobre gatos, claro que en el salón no, teniendo un sensei un poco aterrador e estricto.

Mientras estaba en silencio en el salón Miko recordó que ahora podía tener un gatito, en casa de los abuelos no podía tener uno porque su abuela, aunque amaba mucho esos felinos peluditos lamentablemente era alérgica y el abuelo les tenía miedo.

Recordaba cuando salía con su abuela comprando comida de gatos para los callejeros, aprovechaba jugar e darles mimos, pero ahora que no esta. ¿Estarán bien ahora que ella está lejos? Miro en su ventana preocupada. Tal vez cuando vuelva a casa le envié mensaje a su abuela.


Ochako estaba que se moría de preocupación, su bebé solita en esa escuela ¿Y si algo malo le pasa? ¿Y si sus compañeros la trataran mal? ¿Y que pasara si un villano con resentimiento a Deku-kun atacara la escuela como venganza? ¡¿Y SI UN METEORITO CAE SOBRE LA ESCUELA?!

Tenía mucho en mente viendo e imaginando escenarios horribles hasta que se sobre salta por una mano en el hombro y ve que era Todoroki-kun, cierto, estaban en una cafetería, por suerte no había nadie que la mirara raro.

–Ella estará bien. No tienes que preocuparte. –Decía amable sonriéndole viendo satisfecho que ella se calmaba y le sonreía apenada.

–Lo sé. Estoy segura que estará bien, aunque como madre es difícil verla partir sola. Crese muy rápido. –Dice bajo mientras tomaba un sorbo de café con leche espumoso.

Shouto asiente mientras también tomaba un buen café fuerte. Hábitos que la pequeña Miko-chan los contagio en adorar el café.

Después de minutos Ochako fue de compras sola ya que su jefe Todoroki-kun se fue por una emergencia, caminaba con unas bolsas de compras con víveres, su princesa le encantara lo que preparara para esta noche.


Miko lo estaba pasando muy bien estaba haciendo un amigo, ambos tienen en común muchas cosas, su primer amigo. Estaban sentado descansando un momento viendo que el profesor Shinsou se había retirado a llevar unos papeles.

Sonríe un poco al chico que reía de algún meme de gatos en su móvil, su risa era muy contagiosa y muy carismática, mira las lindas e grandes e esponjosas orejas de conejo. Su quirk debe de ser tan genial como la heroína Mirko.

Cómo le hubiera gustado haber heredado el quirk de su madre. La que heredó de su padre asustaba un poco a la gente.

Mira el cielo nublado por la ventana y suspira, si hubiera tenido el quirk de su madre ¿Habría tenido muchos amigos? Tal vez.

En su antigua escuela tenía una compañera que tenía un quirk casi similar a la de su mamá, aunque era muy débil y aun así recibía elogios.

Después de una sesión de historia que aprobó muy bien gracias a las clases particulares que tuvo en casa salió primera la tarea era muy sencilla gracias a sus esfuerzos de estudios.

Se percata que todos estaban saliendo del salón mira su móvil la hora, diablos, debe de dejar de distraerse así. Suspira recogiendo sus cosas con pesadez no es que este tan apurada de salir después de todo.

Se levanta de su pupitre acomodando su mochila negra con orejas de gato. Bosteza mientras se dirigía a la puerta, pero se detiene en seco volteando a ver a su maestro sentado perezosamente acomodando los papeles. Era tan silencioso que no se había percatado de que seguía aquí.

Esta es mi oportunidad. Vamos, pídele un autógrafo. – Pensaba la adolescente acercándose al lado del escritorio negro bien cuidado de su sensei.

Se sonroja intensamente viendo como él levantaba ligeramente su vista viéndola con el ceño fruncido.

–¿Necesita algo Uraraka? – Pregunto con voz profunda el mayo aun mirándola curioso e indiferente a la peli negra.

Respira hondo y saca una libreta pequeña que era para coleccionar autógrafos de héroes.

–Hitoshi-Sensei, ¿Usted es el héroe clandestino Mockingbird? ¿po…Podría darme su autógrafo? –Decía extendiendo su libreta a su sensei.