®The Witch and the Beast es propiedad de Kousuke Satake.
2
Segunda misión
Guideau estaba de mal humor.
Guideau tenía hambre, y estaba de mal humor.
Guideau tenía hambre, estaba de mal humor, Ashaf la había hecho vestirse y salir del apartamento a primera hora, y Guideau no tenía paciencia para aguantarse tanto protocolo, para variar.
Tomó asiento de mala gana, cruzándose de brazos de inmediato. Los dedos de Ashaf rozaron ligeramente sus hombros —no de forma intencional—, al empujar la silla hacia adelante. Rodeó la mesa con la misma parsimonia, y luego encendió un cigarrillo tras tomar asiento al frente de la impaciente rubia. Inhaló profundamente, como disfrutando el momento, y luego exhaló una bocanada de humo, un hilillo delgado que se elevó en el aire y acabó por disiparse hacia su izquierda, desde donde el viento soplaba. Hasta el humo que salía de sus labios se formaba y se elevaba de una forma que resultaba refinada y elegante como él, como aquel lugar. Guideau le clavó la mirada, con los dedos hundiéndose sobre su piel con presión. Sin duda, le quedaría una marca.
—¿Vino? —preguntó, examinando la carta.
Guideau crujió los dientes y chasqueó la lengua.
—Apúrate y escúpelo ya —siseó entre dientes.
—Paciencia —replicó él sin inmutarse—. Es una virtud que te haría bien cultivar.
Aquello solo hizo que la rubia crujiera los dientes aún más y acabara por patear la mesa. Las patas de madera crujieron, empujándose unos centímetros más cerca del hombre. De haber querido, Guideau bien podría haberla hecho pedazos de un golpe, pero se había contenido. Aquello era una advertencia.
Ashaf suspiró con un aire casi dramático.
—Cielos, y yo que pensé que tenías hambre.
—¿Para qué me trajiste aquí, idiota? —estalló—. Siempre dejas que escoja el maldito sitio, pero hoy tú me trajiste aquí. ¿Qué te dijeron los de la Orden?
Ashaf sonrió con suspicacia.
—Ah, te diste cuenta. No esperaba menos de ti. Después del... asalto de la última vez, consideré prudente darte las noticias en un lugar público de ahora en adelante.
—¿Crees que no te arrancaré la maldita carta yo misma solo porque estamos en público? —la voz había subido varias octavas, y sin darse cuenta, se había puesto de pie y golpeado la mesa con las palmas de las manos, haciendo que esta se tambaleara.
—Creo que aprenderás a comportarte mejor que la última vez —exhaló—. No sirve de nada impacientarse, Guideau.
Ashaf se puso de pie, y sosteniendo el cigarrillo entre sus dientes, arregló la mesa como estaba. Un segundo después, Guideau lo había alcanzado, y apresado su mano izquierda con su puño, en un agarre doloroso. La otra voló hacia su saco, con la intención de extraer el sobre ella misma.
Ashaf detuvo sus avances atajando su mano antes de que alcanzara el bolsillo.
—Ey, tranquila —pronunció.
Desvió la mano invasora y la soltó con delicadeza. A continuación, extrajo un sobre negro él mismo.
—De nada —se mofó ofreciéndole el sobre. Guideau se lo arrebató y lo escaneó con la vista de inmediato.
—Una bruja —dijo en voz alta sin darse cuenta—. Al sur.
Levantó la vista del sobre. Ashaf se había vuelto a sentar, cruzando la pierna por encima de la otra.
—¿Contenta?
Guideau le estampó el sobre en el pecho, ignorando su mano extendida. Ashaf lo recogió, ignorando los malos modales de su compañera.
—¿Sabes Guideau? —explicó guardando el sobre. Un destello de magia lo envolvió antes de desaparecer entre la camisa y el saco—. Leer esa carta es un privilegio. No cualquiera, incluso dentro de la orden, tiene acceso a información así. Deberías considerarte afortunada.
Guideau iba a replicar algo, probablemente grosero, pero Ashaf la atajó.
—Es por ello que protejo esa información. ¿Creíste en verdad que podrías acceder a ella solo hurgando en mis bolsillos?
Guideau entrecerró los ojos y chasqueó los dientes al comenzar a entender.
—Nadie más podría acceder a ella —enfatizó mirándola con esos misteriosos ojos azules—. La tengo protegida con magia.
—Bastardo.
—Te vendría bien saberlo. Para que no pierdas tu tiempo.
Procedió a darle una calada al cigarrillo.
—Por eso no podía encontrarla esa vez—musitó Guideau en referencia al incidente ocurrido la vez anterior.
—Ni esta ni otra. Solo yo puedo acceder a ella. Ya estás familiarizada con los hechizos de reclusión, ¿no?
Guideau no le dio el gusto de verla asentir.
—Bien, ya que todo está claro, hablemos de los detalles. Pero primero, ordenemos. Debes estar muriendo de hambre.
Guideau le arrebató el menú, pensando de inmediato en la manera más rápida de vengarse. Escaneó los platillos, y se le ocurrió una idea malvada.
«Te daré donde más te duele» pensó, deteniéndose en los platillos más caros.
Esto sería una continuación del anterior. Tengo un headcanon que Ashaf guarda las cartas de la Orden con magia. Un paso extra para proteger información sensible, aparte del anillo que les dan.
No creo que ordenar comida cara sea precisamente una venganza. Los hemos visto hospedarse en hoteles que se ven lujosos, y lo que parecen ser habitaciones dobles, además están las grandes cantidades de comida que Guideau consume. El presupuesto no parecer ser un problema para Ashaf, o para quien sea que pague los gastos de Guideau. ¿Ustedes qué creen? ¿Quién paga todo eso? #preguntastontasquenomedejandormir
