-¡Scizor, Mega evoluciona!-

Sin titubear en lo más mínimo, el metálico pokémon asintió enérgicamente frente a su inexpresivo entrenador cómo sí sus vidas dependieran de un fino hilo, adoptando al instante una firme pose de combate al momento en qué todo alrededor de su cuerpo empieza a cubrirse por pequeñas partículas de luz, misma las cuales se fueron juntando hasta crear una especie de crisálida luminosa qué irradia con los colores del arcoiris.

Gold, mirando atentamente en dirección a su pokemon, dibuja inconscientemente una opaca sonrisa sobre su rostro. Sin embargo, esta apenas sí vivió escasas milésima de segundos cuando la resplandeciente crisálida qué rodeaba a su pokémon pierde súbitamente su intensidad, al estilo de cuando un viejo bombillo deja de funcionar, resquebrajándose cómo el cristal y dejando a Scizor varado en su forma base sin poder megaevolucionar, provocando a su vez en respuesta qué el de New Bark expulsara un desdichado suspiro qué terminó por retumbar a lo largo y ancho del solitario campo de batalla en dónde ambos yacían.

-Ughhh… ¡Esto es inutil!- Exclamó Gold con palpable frustración al apretar con violencia sus puños, pero no sin antes mirar de reojo la Scizorita incrustada en el brazalete puesto en su muñeca derecha. -Ayer sí pude hacer qué evolucionaras al momento de nuestra batalla con Bugsy. Pero hoy-...

"Gold, el qué tu y yo nos conociéramos así de esa forma en el laboratorio de mi padre no fue simple casualidad. Yo planeé golpearte con la puerta ese día para hacer ver qué nuestro encuentro fue obra del destino."

En medio de sus mismas palabras, los propios labios de Gold comienzan a temblar ligeramente por inercia, logrando detener en seco lo qué esté deseaba decir cuando los recuerdos de todo lo sucedido la noche anterior con Crystal inundaron bruscamente toda su mente. Ante aquella situación, además de notar cómo los latidos de su corazón aumentaban de golpe, Gold niega automáticamente con ahínco y rebeldía con su cabeza frente a su confuso Scizor en un triste intento por alejar todos esos recuerdos de su memoria, más el éxito de dicha acción resultó nulo.

-Ok, de acuerdo… Me rindo con esto.- Vuelve a exclamar un más ofuscado Gold con apatía, notando ahora cómo su propio aliento se volvía visible al expresarse en voz alta debido a lo gélido del clima. -Con esté ya van cuatro veces seguidas en dónde no logras megaevolucionar por mi culpa. Y-Yo… Lo lamento mucho, Scizor. Se qué fue mi idea la de salir temprano para venir a entrenar, pero la verdad es qué me es difícil concentrarme hoy…-

No obstante, y a la par que Gold decide darle otro nostálgico vistazo a todo el pacifico campo, lugar apartado y qué estaba cerca de uno de los centros comerciales más grandes de Goldenrod al estar localizado al final de un desolado callejón entre dos bodegas de carga, esté no puede evitar recordar qué en esté mismo lugar se llevó a cabo hace unos meses atrás su combate junto con Red en contra de Cynthia y Kelly, más estos recuerdos fueron rápidamente interrumpidos cuando Scizor termina por acercarse volando al utilizar sus alas, colocando entonces una cálida sonrisa sobre su rostro al posicionarse frente a él.

Gold, notando el inesperado acto por parte del famoso pokémon qué alguna vez fue el compañero más icónico de su padre, siente ahora escalofríos por su espalda y extremidades, seguido de ligeras y molestas punzadas dentro de su estómago.

-Sabes, aprecio muchísimo qué desees estar aquí conmigo, y también qué quieras ganar la próxima liga pokémon tanto cómo yo. Pero hoy en especial me gustaria qué aún fueses uno de los pokémon de mi padre.- Expresó Gold en un más comedido y rígido tono de voz, ajustando a la vez su gorra de la suerte, y mirando directamente a los ojos de Scizor con melancolía. -Mas te pido qué no malinterpretes lo qué dije. Tu y yo hemos pasado por demasiadas cosas juntos, inclusive desde mucho antes de que decidiera ser oficialmente un entrenador pokémon. Pero de momento no puedo evitar sentirme nervioso por todo lo qué implica qué estemos a unas horas de qué mi padre, junto con el padre de Kelly y el resto de su escuadrón, le pongan punto final al Equipo Rocket. Además-...

Cómo réplica, el pokémon de tipo metal interrumpe a su entrenador al producir un ronco gruñido, seguido de otra cálida y hasta parental sonrisa, dándole luego a Gold un par de palmadas en su espalda al utilizar sus pinzas en clara señal de qué esté dejara de preocuparse.

Ante esto, Gold vuelve a suspirar al tener una infinidad de sentimientos encontrados dentro de sí. Pero, antes de que pudiera tan siquiera pensar en una respuesta para su pokémon, el Pokegear colocado encima de su muñeca izquierda comienza a vibrar, cuando la pantalla de dicho artefacto se enciende y aparece entonces escrito ahí el nombre de Kelly.

Con rapidez, Gold intercambia miradas con su pokémon, poco antes de contestar dicha llamada al pulsar el botón con la opción para el altavoz. -Uhh… H-Hola, Kelly. Buenos días. ¿Todo bien en la guardería?-

-Todo bien de momento, Gold.- Informa la rubia en un tono gentil y tranquilo. -Solo te llamo para recordarte qué no te olvides de la entrevista qué tenemos en la Torre de Radio a eso de la tres de la tarde.-

-Ahh… Descuida, eso lo tengo bastante presente.- Responde Gold con simpleza, rascando luego una de sus mejillas con su mano derecha. -Tienes mi palabra de qué ahí estaré un poco antes de esa hora.-

-Pues eso espero.- Indicó reaciamente Kelly, exhalando ahora con pesadez y algo de resignación. -Pero dime, ¿en dónde estás metido hoy? Cuando me desperté hace rato ya no estabas aquí en la guardería y-...

-¿Qué en dónde estoy metido?- Repite Gold, mirando ahora de reojo a su Scizor con un poco de suspicacia, enfocando luego su mirada sobre el grisáceo cielo qué nuevamente decoraba por enésimo día consecutivo todo alrededor de la ciudad. -Espera… ¿Acaso no leiste la nota qué puse sobre la nevera? En ella explicaba que-...

-Por supuesto qué sí la leí.- Exclamó Kelly con ahínco al interrumpir de golpe a Gold. -Ella perfectamente decía qué te tomarías la mitad del día para salir a entrenar junto con tus pokémon, pero omitiste colocar en dónde estarías al hacerlo.-

-Ohh… Punto a tu favor.- Admitió finalmente el de New Bark. -Pero, en mi propia defensa, ni yo mismo sabía a dónde vendría. Digamos qué hoy me levanté con bastantes ánimos de entrenar desde temprano, y no fue sino cuando ya había salido de la guardería, mucho antes de qué ustedes despertarán, qué se me ocurrió venir al campo de batalla en dónde tuvimos nuestro combate en equipo con Red y Cynthia. Igualmente te pido disculpas sí te volví a preocupar. Esa no era mi intención.-

-Descuida, Gold. No pasa nada.- Admite la rubia, nuevamente en un tono calmado y jovial. -Solo queria saber en dónde estabas, además de recordarte sobre nuestra entrevista de más tarde. O sea, yo te conozco, y sé lo mucho qué te entretienes al momento de entrenar junto con tus pokémon, así qué creo qué no está demás qué te lo recuerde.-

Al terminar de escuchar lo dicho por su compañera, Gold responde al colocar una difusa sonrisa en su rostro, misma qué Scizor no pasó por alto. -Heh, supongo qué en eso tienes razón. La mayoría de veces qué entreno por mi cuenta tiendo a entretenerme más de lo necesario, pero igual aprecio qué te tomes el tiempo para hacerme esté recordatorio.- Expresa Gold con sinceridad. -Por cierto, uhhh… ¿Cómo están Zuki y Crystal? ¿Ya están despiertas?-

-Pues, para variar, Zuki aún sigue profundamente dormida en nuestra habitación.- Destacó velozmente Kelly. -Mientras qué Crystal, hace escasos minutos atrás luego de desayunar, decidió ir al laboratorio de Bill junto con Oak y su padre.-

-O-Ohh… Ya veo.-

-Uh-huh, pero ya no te quitaré más tiempo, Gold.- Comenta ahora la rubia, nuevamente con calma. -Por ahora continua con tu entrenamiento. Yo, por mi parte, me quedaré aquí en la guardería hasta nuevo aviso. Ya después, cuando despierte Zuki, escucharé qué planes tiene y con eso vere sí hacemos algo juntas o me quedo aquí hasta qué sea hora de ir a la Torre de Radio.-

-Ok, eso suena bien.- Réplica asertivamente Gold. -Solo no te pongas a discutir con ella por alguna tontería. Porqué, así cómo tu dices conocerme, yo también puedo decir lo mismo de ti, Kelly. Lo quieras aceptar o no, tu posees una ridícula facilidad para meterte en problemas.-

La rubia soltó una inocente y hasta torpe carcajada en respuesta, suceso qué se prolongó por un par de segundos. -Hehe, descuida, Gold. Eso lo tengo bastante presente así que no te preocupes tanto.- Reconoció finalmente Kelly con más energía. -Igual te prometo qué mantendré la paz entre ambas. Tu solo sigue entrenando con tus pokémon, ¿de acuerdo? Más tarde nos ve-...

-Gracias por estar aquí para mi, Kelly.- Denuncia Gold inesperadamente, aplicando a la vez un tono compasivo. -Tu y yo, a lo largo de los años, hemos tenido muchísimos altibajos, pero te estaré siempre agradecido a pesar de todo.-

Cómo la efímera brisa de una pacífica tarde de invierno, una gélida y hasta repentina pausa se suscitó de golpe en la conversación. Kelly, posterior a las palabras de Gold, aclara exageradamente su garganta en un torpe intento por mantener la compostura, toda vez qué lo expresado por su compañero la terminó por tomar muy desprevenida.

-Y-Yo… Uhh… G-Gold, ¿por qué de repente dices algo así?- Pregunta la rubia con suspicacia y nerviosismo. -N-No lo entien-...

-No lo digo por nada en especial.- Replica asertivamente Gold, intercambiando otra vez miradas con su Scizor. -Solo fue algo qué me nació de repente ya qué, en retrospectiva, tiendo a ser algo distante con mis sentimientos.-

Por segunda vez, otra pausa detuvo el flujo natural de la conversación. Sin embargo, Kelly nuevamente es la primera en reaccionar a esto. -Gold, ¿está todo bien contigo?- Pregunta la de New Bark, esta vez con palpable preocupación. -Tu no eres a-...

-Todo está en orden.- Aseveró firmemente Gold, interrumpiendo en el proceso a la rubia. -No tienes de qué preocuparte. Pero, sí ahora mismo me notas un poco extraño es porque me siento algo frustrado.-

-¿Qué te sientes frustrado?- Repitió Kelly con alarma. -¿Cómo qué te sientes-...?-

-No es por nada grave, ni tampoco algo fuera de lo común.- Asegura Gold con rapidez en otro intento por calmar el ímpetu de la rubia. -Sí me siento así es porque una nueva estrategia de batalla qué practico con Scizor no está resultando cómo yo pensaba.-

Aquí Kelly decide voluntariamente permanecer en silencio tras otro par de segundos con el fin de organizar sus ideas, soltando finalmente otro letárgico suspiro. -De acuerdo, Gold.- Expresa ahora la rubia con desgano. -Pero recuerda qué siempre me tendrás a mi para cuando necesites ayuda, ¿ok? Pase lo qué pase, aquí estaré para ti.-

Gold asintió, nuevamente generando una opaca sonrisa en su rostro. -Cuento contigo, Kelly. De verdad, gracias.-

Llegado el fin de la llamada por parte de la rubia, Gold vuelve a mirar inconscientemente su Pokegear, notando casi por accidente qué faltaban escasos quince minutos para las diez de la mañana. Un rápido cálculo de su mente le hizo caer en cuenta de que ya tenía alrededor de dos horas y media de entrenamiento continuo, primero con el resto de sus pokémon para luego enfocar su energía con Scizor.

-Bueno… Supongo qué el tiempo se pasa volando cuando te estás "divirtiendo".- Comenta Gold de manera efusiva para con Scizor, pokémon quien aún se mantenía a poco menos de un metro de su actual posición, cuando nuevamente siente pequeñas y molestas punzadas por todo alrededor su estómago -En fin, supongo qué esto me pasa por salir de la guardería sin desayunar mientras qué los demás pokémon y tú sí lo hicieron.-

Gold termina nuevamente por suspirar con exageración, a la par en qué el volvía a enfocar su completa atención sobre el pokémon de tipo metal. -Aunque eso ya da igual ahora. De momento lo mejor es qué vaya a comer algo. Después de eso regresamos para seguir con nuestro entrenamiento, ¿te parece? Quizás lo qué me hace falta para ayudarte a qué mega evoluciones consistentemente es un buen desayuno, y creo saber ahora a dónde ir para eso.-

Scizor asintió enérgicamente ante Gold, dándole otro par de palmadas en su espalda antes de qué el entrenador de New Bark lo regresara a su pokebola para así emprender marcha en busca de un lugar en dónde desayunar.


Parte Suroeste de Ciudad Goldenrod. Región de Johto, 10:26 A.M


Seguidamente de un movido recorrido en autobús, mismo en dónde varios de los pasajeros más jóvenes le reconocieron cómo el hijo del campeón sin corona, Gold se baja a pocos metros de su destino al llegar al mismo concurrido centro comercial al aire libre qué había visitado con su prima para celebrar su victoria tras vencer a Bugsy y a Sophie en combate doble.

De ahí, luego de arribar, Gold se arma de valor y lentamente procede a caminar por la amplia y bulliciosa calle peatonal qué conforma la mayor parte del centro comercial, notando a su vez cómo todos los alrededores estaban muchísimo más concurridos de personas, pokémon acompañantes y vendedores ambulantes, en comparación con el día anterior.

-Tch, supongo qué fue muy optimista de mi parte creer que esté lugar volvería a estar igual de vacío qué ayer.- Reconoce Gold, con algo de desgano, en tanto él proseguía su camino hasta llegar, un par de minutos después, a la misma cafetería qué había visitado ayer con Zuki y qué estaba ubicada cerca de la entrada del lugar entre una tienda de ropa deportiva y otra qué vendía y rentaba bicicletas.

Por consiguiente, Gold libera un tímido suspiro antes de entrar de lleno al establecimiento por la puerta de vidrio ahumado de enfrente, haciendo aca una efímera parada táctica cerca de la barra en dónde se hacen los pedidos para llevar. Una vez hecho esto, Gold no solo siente al instante dentro de su nariz el característico aroma a chocolate, caramelo y café, sino qué además esté nota una mesa vacía para dos en la parte izquierda del local, a unos metros de otra mesa con varios sujetos vestidos con sacos y corbatas, toda vez qué la cafetería, comparada paradójicamente con las muchas personas qué iban y venían en los alrededores del centro comercial, no estaba tan abarrotada de clientes cómo ayer por la tarde.

Ni corto ni perezoso, Gold comienza su corta travesía en dirección a la mesa vacía qué anteriormente había visualizado desde la entrada, evitando a toda costa hacer contacto visual con los demás clientes del local al revisar de reojo la hora en su Pokegear.

-Ok, para variar no estoy tan mal de tiempo cómo pensaba.- Comenta Gold con más calma dentro de su mente, al momento en qué se acomodaba frente a la mesa qué había elegido. -Después de desayunar aún tengo al menos un par de horas más para seguir entrenando antes de ir a la torre de radio.-

Una vez esté término de sentarse, Gold no demoró en percibir nuevamente cómo aquella tranquila atmósfera de relajación y paz, misma qué terminó por atraerlo hasta aquí por segunda vez en menos de veinticuatro horas, le ayudaron a dejar sus latentes preocupaciones en un segundo plano dentro de su subconsciente. Los recuerdos de todo lo sucedido con Crystal en la madrugada aún estaban lo suficientemente frescos en su memoria cómo para acelerarle el pulso, añadiendo también el hecho de lo mucho qué le preocupaba el bienestar del padre de Kelly y el suyo, más Gold de momento fue capaz de mantener todos esos sentimientos a raya dentro de su corazón.

"A-Antes de qué tu y yo nos conocieramos oficialmente, yo ya sabía muchísimo de ti. Desde qué eras el hijo del campeón sin corona, hasta qué en el pasado fuiste varias veces campeón de muchos torneos infantiles por toda la región. Inclusive ya sabía dónde estaba localizada tu casa y qué estabas próximo a empezar tu viaje por Johto y Kanto."

De un agrio suspiro frente a sus propios intrusivos recuerdos, Gold, con considerable molestia, se quita su gorra de la suerte junto con sus gogles especiales para colocarlos al extremo contrario de la mesa. Entre tanto, la suave música jazz de fondo qué sonaba por todo dentro del local, sumado en parte a los murmullos de los otros varios clientes dentro de la cafetería, hicieron qué Gold bajase su mirada al cerrar momentáneamente sus agotados ojos.

"La tercera sombra, de un momento a otro, empezó a arder en llamas hasta consumirse por completo…"

-¿G-Gold Tsubasa?-

De repente, una voz familiar y algo chillona inundó los tímpanos del de New Bark, provocando qué éste abriera súbitamente sus ojos, cuando una esbelta y pálida camarera pelirroja se colocaba a escasos centímetros de su mesa.

-Qué grata sorpresa el verte de vuelta por aquí tan pronto.- Exclamó alegremente la pelirroja con energía y amabilidad, misma quien, a diferencia del día de ayer, tenía el cabello suelto y vestia un uniforme de color rosa con detalles en azul. -¡Bienvenido de vuelta!-

Tras subir lentamente su mirada hasta la altura de los expresivos ojos color miel de la recién llegada, una vacilante sonrisa se forma sobre los labios del de oscura cabellera. -B-Buenos días, Marie.- Saludo Gold con igual amabilidad al reconocer automáticamente de quien se trataba. -¿Qué tal va todo?-

-Hehe, pues no me quejo.- Replicó Marie al guiñar cariñosamente uno de sus ojos de manera coqueta. -Para variar, hoy es uno de esos raros días dónde no tenemos tanta clientela cómo de costumbre. Pero dime, ¿qué te trae hoy por aquí?-

-Solo estoy de paso para desayunar algo.- Confiesa el de New Bark en un tono discreto y apagado, rascando entonces una de sus mejillas de manera nerviosa. -Digamos qué salí de afán del lugar dónde me hospedo, así qué omití desayunar por completo.-

-Ohh… Bueno, sí ese es el caso, entonces te recomiendo el especial del día.- Sugiere rápidamente Marie sin titubear, a su vez manteniendo la energía qué tanto la caracteriza. -Para hoy, viernes, es una taza de chocolate caliente junto con un emparedado con queso, tocino, huevo y-...

-Eso me parece excelente.- Contesta Gold al instante, interrumpiendo de lleno a la pelirroja, muy para el asombro de esta. -El especial del dia estara bien para mi.-

En ese momento, Marie inconscientemente recorrió a Gold de pies a cabeza con su mirada. -¿Estás seguro de eso?- Preguntó la chica en cuestión con extrañeza y curiosidad frente al de New Bark.

-Total y completamente seguro.- Fue la breve y concisa respuesta de Gold. -Descuida, yo no soy realmente selectivo con la comida.-

Marie entonces asiente ante Gold. -De acuerdo.- Réplica la camarera en un tono más relajado. -Pero, antes de ir por tu pedido, ¿me permites la indiscreción de hacer una pregunta un poco más personal?-

Ahora fue el turno de Gold para recorrer de pies a cabeza a Marie con una mirada repleta de sentimientos encontrados. Sorprendido por sus palabras, el de New Bark asiente prácticamente por inercia sin siquiera notarlo.

-Dime, Gold, ¿acaso alguna cosa te preocupa o es qué te sucede algo en particular qué no sabes cómo resolver?- Preguntó Marie ahora con un poco más de modestia, toda vez qué no deseaba llamar la atención de los demás clientes en las mesas aledañas. -Mira, se qué apenas sí nos conocemos, y es muy probable qué en otro tipo de circunstancias yo pasaría por alto todo esto al no ser quien para entrometerme. Pero me es difícil hacerlo cuando tienes una expresión demasiado similar a las qué pone mi hermanito cuando tiene problemas o algo le preocupa.-

Gold no supo qué responder en primera instancia, siendo tomado por muy sorpresa mientras que una infinidad de palabras fluían rápidamente al generarse dentro de su mente, pero ninguna era capaz de salir con mucha coherencia de su boca. En esté sentido, el de New Bark solo pudo bajar su mirada con recelo y rebeldía. -Uhh… Y-Yo-… ¿Cómo qué una expresión similar a la de tu hermano menor?-

La pelirroja, tras la pregunta de Gold, exhala con pesadez. -No sé cómo ponerlo en palabras exactamente, pero supongo qué una de las ventajas de trabajar en esta profesión por más de un año es que, sin buscarlo, desarrollas una facilidad para notar con un par de miradas cuando un cliente está molesto, preocupado, asustado, o algo por el estilo.- Confiesa finalmente Marie al momento en qué su semblante se torna más lúgubre. -Igual, vuelvo y te lo repito, yo no soy quien para decirte qué hacer ni tampoco tengo derecho a entrometerme en tus asuntos. Más quiero qué sepas qué te estaré eternamente agradecida y confío plenamente qué, sea lo qué sea qué te atormente, encontrarás la forma de resolverlo a tu favor. O sea, de no ser por tu participación junto con tus compañeras de viaje en el torneo de la Battle Frontier, Sun-...

Una momentánea pausa se suscita en la conversación, cuando Marie voluntariamente se detiene en seco antes de proseguir con sus palabras. En consecuencia, Gold, aún o inclusive más confundido qué antes, alza una de sus cejas al mirar nuevamente a los ojos de la pelirroja. -No lo entiendo.- Enfatiza el de New Bark con clara insistencia al enunciar sus palabras. -¿Qué hubiese sucedido con tu hermano?-

Sin más, una críptica sonrisa se posa sobre el rostro de la pelirroja. -Descuida, no te preocupes por eso, Gold.- Indicó Marie con simpleza y tranquilidad, sin embargo su semblante reflejaba todo lo contrario. -Eso no viene al caso ni tampoco es mi deseo importunarte con mis problemas familiares. Por ahora solo quiero qué tengas claro qué el qué tus compañeras y tu sean entrenadores pokémon, y su subsecuente participación en ese torneo en la Battle Frontier, pudo haber cambiado, sin qué ustedes lo sepan, la vida de muchas personas.-

Otra pasajera y fría pausa se tomó la conversación por varios incómodos segundos en dónde ambos evitaban mirar al otro a los ojos. Gold, por su parte, se sentía aún más confundido qué al llegar, pero Marie, notando esto, prefirió no darle tiempo al de New Bark para reorganizar sus ideas.

-Por ahora solo olvida todo eso qué te dije, ¿ok? Tu desayuno corre a mi cuenta.- Propuso la pelirroja al emplear el mismo enérgico y animado tono qué cuando arribó, guiñando nuevamente su ojo derecho en el proceso. -Sí quieres, toma esto cómo el pago por ser tan amable de firmar junto con tu prima el autógrafo para mi hermano.-

Posterior a esto, la pelirroja hace una pequeña reverencia al inclinar ligeramente su cuerpo, dándose media vuelta para entonces ponerse en marcha en dirección a una puerta adjunta a la barra de la cafetería, misma qué aparentemente conectaba con la cocina.


Parte Central de Ciudad Goldenrod, Área Comercial. Región de Johto, 11:37 A.M


Habiendo puesto un punto final a su búsqueda por desayunar, Gold decide que es momento de emprender su camino de regreso para volver a entrenar junto con sus pokemon tras una más qué bizarra interacción con Marie. Ahora, con tal de cumplir este fin, el de New Bark toma la iniciativa de conseguir un taxi en las cercanías del centro comercial para retornar lo antes posible al área central de la ciudad, sector en dónde se ubica aquel poco concurrido campo de batalla, sumado también al hecho de qué Gold deseaba evitar todo tipo de interacción social tras su anterior experiencia al tomar el autobús en dónde varios lo terminaron por reconocer.

Por lo qué sigue, tras un relativamente corto trayecto de regreso en dónde nuevamente sus pensamientos intrusivos encontraron la forma de fluir con respecto a Crystal, su Padre y el Equipo Rocket, Gold se apresura a pagar la tarifa al risueño taxista al estar cerca de dónde se tenía qué bajar, a escasas dos cuadras del callejón de entrada a su próximo destino, debido a qué lo qué faltaba de camino él tenía forzosamente qué recorrerlo a pie por lo estrecho e inaccesible del área para la gran mayoria de vehiculos a motor.

Frente a esté pequeño predicamento, Gold finalmente se baja del taxi, cerrando cuidadosamente la puerta detrás al salir y luego exhala por enésima vez en lo qué iba de esté gélido y grisáceo día al encontrarse ahora sobre la acera de una de las calles principales del sector central de la qué es considerada cómo la ciudad más importante de todo Johto.

Ahora bien, en esté mismo sentido, la mirada de Gold instintivamente se desplaza, por cuenta propia, en observar cómo el taxi qué anteriormente había tomado emprendía rumbo, perdiéndose después de vista entre otros vehículos al dar vuelta por la derecha a unas calles más adelante, cerca de un concurrida avenida con una multitud de personas, enormes edificios y diversos establecimientos comerciales reconocidos. Entre estos, una vistosa floristería, una tienda electrónica de todo tipo, y también lo qué parecía ser, a simple vista, una imponente tienda departamental cuyo nombre Gold terminó por reconocer al instante.

-Y aquí vamos de nuevo.- Comenta Gold entre dientes y con pesadez, dando entonces una última mirada fugaz a todo el sector a su alrededor en caso de qué alguno de los otros varios transeúntes en las cercanías le estuviera observando al reconocerle cómo el hijo del campeón sin corona. -Tch… No tengo más tiempo qué perder. No puedo darme esos lujos ahora.-

La caminata de regreso al lugar cerca del campo de batalla fue rápida y sin ningún tipo de inconvenientes de por medio. Gold, después de ingresar de lleno por el desolado callejón qué conforman los muros externos entre dos extensas bodegas de carga colindantes, se percató de inmediato, tras recorrer poco más de de dos docenas de metros desde la entrada, del tan característico sonido qué generan los ataques pokémon al chocar el uno contra el otro, mismos qué a su vez provocaron un ligero eco por todo alrededor del callejón.

Nuevas preguntas y teorías desolaron el interior del de New Bark, sumado a qué de golpe la adrenalina y su pulso aumentaron en su cuerpo en un dos por tres. Gold obviamente deseaba continuar su entrenamiento en soledad cómo pudo hacer la mayor parte de la mañana, pero, por algún motivo qué no podía explicar, su curiosidad pudo más qué su propio raciocinio, cosa qué le hizo acelerar su paso para acercarse al origen de aquellos sonidos.

Pocos segundos después, habiendo recorrido por lo menos otro medio centenar de metros desde la entrada, Gold se avecina a la parte del callejón qué conectaba directamente con el campo de batalla, más esté decide permanecer cómo un espectador más al quedarse en completo silencio a un costado, cerca de la esquina del muro externo de la bodega a su izquierda.

Por lo demás, desde esta posición Gold era capaz tanto de observar toda la acción, agregando también el hecho de qué dicho lugar le brindaba una vista bastante privilegiada del feroz combate qué se desarrollaba entre dos jóvenes entrenadores quienes aparentaban ser al menos un par de años menores qué él, cómo también de permanecer lo suficientemente incógnito cómo para no llamar la atención o interrumpir lo qué sucedía.

-Tch… Vaya, con qué sí se trataba de una batalla pokémon después de todo.- Comenta mentalmente Gold, exhalando nuevamente un poco más de aire para posteriormente observar con mayor detenimiento a todos los participantes qué se encontraban en el perímetro.

En la parte de la izquierda, yacían posicionados tres jóvenes. El primero de estos, un chico bronceado, de contextura y altura promedio, cabello rubio y liso qué amarraba en una pequeña cola de caballo, era quien controlaba con destreza a un Houndour.

Ahora, un poco más atrás de él, estaban otros dos chicos. El qué permanecía detrás directamente a la derecha del qué combatía era mucho más pálido, de cabello castaño ondulado qué le llegaba hasta el cuello, algo regordete y alto, en comparación al último de estos qué estaba a la izquierda al ser un poco más bajo en estatura, delgado y de cabello corto al ras del cráneo, moreno, y quien se dedicaba a exclamar palabras de apoyo cómo sí no hubiese un mañana.

-¡Vamos Ian, acaba con ese zoquete de una vez y por todas!- Exclamó asertivamente el chico más delgado y pequeño de entre el trío, para con el qué batallaba delante de él. -¡Enseñale quien es el qué manda aquí!-

Por el otro lado, en el sector derecho del campo de batalla, estaba otro chico paliducho, también de contextura y estatura promedio, sumado a su oscura y relativamente larga cabellera qué hacían resaltar una cantidad moderada de pecas en su rostro. Dicho solitario joven controlaba al otro participante del combate, un ágil Nidoran macho quien, en ese preciso instante, fue capaz de esquivar el intento de Houndour por atacar con Flamethrower (Lanzallamas) al realizar un acrobático salto qué le hizo retroceder hasta estar a escasos metros de su entrenador.

-V-Vamos, Nidoran. ¡No te dejes vencer!- Vocifera con ahínco el entrenador de la derecha con molestia y agresividad. -Quiero qué ahora contraataques con-...

-¡Houndour, termina esto con Dark Pulse (Pulso Umbrío)!- Denunció rápidamente el otro entrenador, colocando entonces una expresión más fría. -¡Ya fue suficiente de tantos juegos!-

Sin dudarlo en lo más mínimo, Houndour asiente y posteriormente escupe un intenso rayo de energía condensada de grisacea tonalidad. Dicho ataque viajó con tanta potencia y precisión qué Nidoran no tuvo el tiempo de reaccionar o esquivarlo, dejando a esté automáticamente rendido a pocos metros de su entrenador posterior a ser impactado.

-¡Así se hace, Ian!- Exclamó enérgicamente el chico más regordete y alto, con perceptible alegría ante el resultado del combate, cuando esté sube su mano derecha a la altura de su pecho al apretar su puño. -Eso definitivo qué le enseñara.-

El entrenador de las pecas en el rostro miró con tristeza a su inconsciente Nidoran, exhalando después con resignación y melancolía antes de sacar, desde el bolsillo izquierdo de sus jeans, una pokebola.

Tras la aparente culminación del combate, Gold inconscientemente aprieta sus labios. Su curiosidad había sido saciada, y la adrenalina qué anteriormente recorría todo su cuerpo había disminuido considerablemente. Pero todo esto cambió en un abrir y cerrar de ojos cuando él, de pura casualidad, vuelve a dirigir su mirada en dirección al grupo de tres.

Habiendo hecho eso, el de New Bark noto, en cuestión de un par de parpadeos, cuando Ian, y de paso también sus otros dos compañeros, intercambiaron cínicas sonrisas el uno con los otros, acción qué le helo la sangre y le dio escalofríos por todo el cuerpo.

-¡Houndour, utiliza nuevamente Dark Pulse (Pulso Umbrío)!-

Gold, ignorando aquí por completo todos sus sentimientos, miedos y preocupaciones al momentáneamente dejar todo esto de lado, decide actuar al sacar impulsivamente también de uno de sus bolsillos una pokebola, misma que arroja con todas sus fuerzas en dirección a dónde estaban posicionados Nidoran y su entrenador.

Al momento en qué sucedía esto, para Gold el tiempo pareció detenerse por completo por un par de vacilantes segundos. Su corazón, así mismo, volvió a retumbar por todo su pecho con locura a la par en qué Houndour escupía otra rafaga de energía condensada. Sin embargo, milésimas de segundo antes de qué dicho ataque pudiese impactar en sus objetivos, la pokebola qué arrojó el de New Bark se abrió frente a Nidoran y su entrenador, provocando luego qué un Umbreon, mismo quien rápidamente desintegró el ataque del contrario al utilizar su propio Dark Pulse (Pulso Umbrío), terminó por hacer acto de presencia sobre el campo.

Todos los presentes, incluido Houndour, quedaron atónitos ante la sorpresiva intrusión de Umbreon, pokémon que de manera automática adopta un clara pose de combate en espera de más órdenes por parte de su entrenador.

-Saben, por lo general evito entrometerme en asuntos qué no son de mi incumbencia.- Proclamó Gold, con cara de muy pocos amigos y en un tono rígido, al revelarse y caminar lentamente en dirección al campo de batalla para entonces posicionarse junto con Umbreon, el entrenador de pecas y su inconsciente Nidoran. -Pero siempre existe una excepción a toda regla.-

Gold, entonces, fuerza una enervante pausa en sus palabras, dirigiendo posteriormente una mirada llena de desprecio y desaprobación en dirección al trío de la izquierda. -Y ustedes, heh… Ustedes cruzaron el límite frente a alguien qué ha tenido una de las peores semanas de toda su vida.-