Sector Noroeste. Torre de Radio, Primer Piso, Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 2:48 P.M


La tarde iba cayendo lenta y progresivamente en esta la ciudad más grande, importante y habitada de toda la hermosa región de Johto. Aquí, en esté próspero paraíso comercial ubicado en el corazón de la región y dentro de la relativamente concurrida cafetería para empleados y pokémon acompañantes de la mundialmente conocida Torre de Radiodifusión, también llamada coloquialmente como la "Torre de Radio" por los lugareños de todas partes, dos jóvenes y prometedoras entrenadoras se llegaron a sentar en una mesa vacía para dos para así disfrutar de una humeante taza de sus recién ordenadas bebidas de predilección, cerca de la esquina derecha, y tras intercambiar breves saludos con el profesor Elm quien se mantenía visiblemente ocupado al atender en solitario una importante llamada en su Pokegear por parte de uno de sus asistentes de laboratorio.

La primera de estas chicas, sumado a su peinado en una tipica cola de caballo, vestía de manera bastante discreta, utilizando una blusa sencilla de color negro con botones en gris y mangas cortas, unos jeans también en negro rasgados en el area de las rodillas, y, por ultimo, zapatillas deportivas grisaseas con agujetas blancas sobre sus pies. Mientras qué su homóloga y compañera, misma qué permanencia sentada directamente frente a la primera, tenía el cabello recogido en un ajustado moño, vistiendo ademas con un elegante y algo holgado kimono de color rosado el cual poseia llamativos diseños florales en verde a lo lados y en el area de sus mangas qué hacian perfecto juego con el esmeralda de sus ojos. Pero, sumado también a lo anterior, la chica en cuestion poseia en sus pies unas medias de color blanco acompañadas de sandalias tradicionales en color marron.

-Vaya día por el qué hemos pasado hasta este momento, ¿no te parece?- Comenta aquí Zuki con condescendencia, dándole luego un pequeño y tímido sorbo inicial a su tibia taza de café. -Solo espero qué, sea lo qué sea qué Bill quisiera hablar a solas con Gold, esto no se trate de algo malo. Ya suficientes sorpresas hemos tenido a lo largo de esta semana cómo para qué ahora suceda algo más.-

-Hmmm… pues, no lo sé.- Replicó la rubia sin titubear y en un tono distante y frío, jugueteando en simultáneo con su taza de chocolate al utilizar una pequeña cuchara de plástico para luego revolver nerviosamente su bebida. -Aunque, después de todo por lo qué hemos pasado últimamente desde qué estamos en esta ciudad, y sin contar con qué literalmente estamos aquí en la Torre de Radio de Goldenrod tal y cómo predijo Morty qué sucedería en el futuro de Gold, lo qué menos me preocupa en esté preciso momento es lo qué sea qué están hablando ellos dos allá en la azotea. O sea, no por nada Bill tiene fama de ser una persona algo excéntrica y difícil de tratar, por lo qué bien lo qué sea qué el converse con Gold pudiese ser algo completamente trivial.-

Zuki aquí se toma unos cuantos segundos para analizar en silencio lo dicho por la rubia, disfrutando al mismo tiempo del tan característico olor a café recién hecho qué rondaba todas las inmediaciones de la cafetería. -Ok, supongo qué ese es un punto a tu favor.- Concedió Zuki al encogerse momentáneamente de hombros, pero no sin antes acomodar su postura sobre su asiento al momento de responder. -Pero sabes, ahora qué mencionas eso sobre Bill, sino mal lo recuerdo creo su madre es una ex chica kimono.-

-¿Una ex chica kimono?- Repitió Kelly con tanta extrañeza cómo curiosidad, alzando inconscientemente una de sus cejas mientras miraba directamente a los ojos de su compañera. -Espera un momento… ¿Entonces eso significa que Bill estaría emparentado con Gold y también contigo?-

La de ojos color esmeralda asintió lentamente. -Uh-huh. O al menos eso creo. Estoy noventa y nueve por ciento segura de qué ese es el caso.- Reconoce Zuki con discreción y tranquilidad, a la par de observar de reojo las otras mesas cercanas a la suya en caso de qué alguno de los empleados o inclusive el mismo profesor Elm estuviese intentando escuchar su conversación. -Según conozco, la madre de Bill pertenecía a la anterior generación de chicas kimono junto con la madre de Gold y la mía. Pero en sí no se cual seria el nivel exacto de parentesco el cual nosotros podríamos compartir al ser todos parte del clan Masamune. Ahora, sí tuviera qué decirlo, entonces creo qué Gold, él y yo seríamos parientes muy pero muy lejanos. Quizás algo así cómo primos terceros o muchísimo menos sí es qué tal cosa existe.-

-Ohh… Ya veo.- Indicó rápidamente Kelly, siendo su turno al darle un gentil sorbo a su taza de chocolate. -¿Pero entonces con esto podríamos deducir qué quizás ese sería el tema de conversación entre Bill y Gold?-

-Esa es una posibilidad muy real, no lo descarto del todo.- Expresó la menor de las chicas kimono con más firmeza en su voz, pero manteniendo a la vez un tono recatado y suave para no llamar la atención de los demás presentes en la cafetería. -Más a esté punto quien sabe. Cómo tu bien dijiste, el carácter y la excentricidad de Bill son bien conocidas por muchos, así que lo mejor sería no preocuparnos por eso en esté momento. Ya cuando Gold regrese él nos hablará mejor al respecto, así qué descuida.-

Luego de esto, la rubia le da otro pequeño sorbo a su bebida, colocando fugazmente sobre su pálido rostro un semblante apático, insípido y hasta melancólico, cosa qué Zuki no pudo evitar notar en menos de un abrir y cerrar de ojos al momento en el qué Kelly, con ayuda de su mano derecha, vuelve a posicionar su taza de chocolate sobre la mesa y a pocos centímetros de la compacta cartera de mano qué había traído y en dónde guardaba su pokebolas. Fue aquí, en ese preciso instante, cuando la chica kimono es capaz de percatarse en primera fila de cómo la mano derecha de su compañera presentaba ligeros temblores poco naturales los cuales ella apenas sí podía llegar a disimular.

-Oye, solo intenta relajarte aunque sea un poco, ¿está bien?- Propuso Zuki de manera preventiva y paciente al guiñar también uno de sus ojos frente a la rubia. -Tu no estás sola en todo esto, Kells. Y, aunque yo no lo aparente del todo, me siento igual o incluso más intranquila que tú con todo esté asunto. Pero no podemos darnos el lujo de demostrar nada de esto en público. O al menos no aquí en esté lugar cuando estamos a pocos minutos para que empiece el programa de Oak y Mary. Una vez salgamos de eso y nos entrevisten a todos, entonces-...

-Tch… Es más fácil decirlo que hacerlo, Zuki.- Refuto Kelly con molestia y resignación, exhalando aquí un poco de aire antes de negar lentamente con su cabeza. -Igual aprecio el gesto y la intención, pero temo qué, por mucho qué lo desee, yo no soy de piedra y es extremadamente difícil para alguien cómo yo ocultar sus sentimientos e inseguridades al grado de cómo tu lo haces. O sea, literalmente desde el primer momento qué puse un pie aquí te mencione que sentí escalofríos por todo mi cuerpo de manera extrañamente similar a cuando estuve en las Ruinas de Alph y enfrente al Equipo Rocket junto con Gold, Silver y Crystal al principio de nuestro viaje.-

Casi de la misma forma qué Kelly antes qué ella, Zuki exhalo también una larga pero silenciosa bocanada de aire por sus nariz, apretando luego sus labios al permanecer en perfecto silencio por un corto periodo no mayor a una decena de segundos.

-Escucha, yo te entiendo, Kells. En verdad qué lo hago, ¿pero no crees que es muy probable que todo esto que sientes ahora mismo se deba a lo ansiosa que estás por el hecho de estar aquí?- Teorizó Zuki con asertividad e ímpetu, cruzando luego sus brazos en el momento en que un solitario empleado uniformados de la torre se levantaban de uno de los asientos cercanos a la posición del dúo en favor de salir de la cafetería junto con su Snubbull de compañía.- Además, todo tiene su tiempo y lugar. Obvio yo también estoy super ansiosa y preocupada por lo qué pueda suceder a futuro con todos nosotros, en especial luego de qué me confesaras todo lo qué Crystal y tú tuvieron qué vivir ayer al encontrarse fortuitamente con Suicune. Ese solo hecho le da aún más peso y validez a las visiones de Morty con respecto a una muy hipotética crisis relacionada con Ho-oh y Lugia. Pero, y aunque quizás esto suene un poco mal viniendo de mí, creo firmemente en que no deberíamos alarmarnos por ahora hasta el punto de temer o dudar inclusive de nuestra propia sombra. El vivir de ese modo con miedo de todo y todos no se podría decir qué es vivir del todo, ¿o si?-

Kelly replicó al fruncir inconscientemente su ceño con rebeldía y desdén, posteriormente dando otro sorbo a su aún humeante taza de chocolate. -Yo soy perfectamente consciente de todo eso qué acabas de mencionar, Zuki.- Reconoce la rubia a regañadientes un par de segundos después, evitando aquí hacer contacto visual con los ojos de la chica kimono en favor de observar de reojo cómo el profesor Elm, mismo quien yacía sentado exactamente dos puestos más a la derecha del par, aún se mantenía entretenido atendiendo su llamada en su Pokegear. -Solo que, o sea, no sé cómo poner exactamente todo lo qué siento en palabras concretas. Pero si bien me preocupa muchísimo todo lo relacionado con las visiones de Morty y sus implicaciones, además de que muy probablemente Crystal termine partiendo de nuestro grupo el próximo lunes, tengo qué confesar que ahora mismo existe algo más qué carcome intensamente la mayoría de mis pensamientos.-

-¿A-Algo más que carcome tus pensamientos?- Repitió Zuki con extrañeza, nerviosismo, y en voz baja. -De acuerdo, soy toda oídos. Sí es que así lo deseas, entonces te escucharé sí te sientes con ánimos de hablarme de ello.-

Sin embargo, la rubia optó aquí por mantenerse inicialmente en silencio, desviando esta vez su mirada voluntariamente en dirección a su muñeca derecha, lugar en dónde reposaba el brazalete obsequiado por el monje Jin junto con la reluciente Lucarita incrustada en una de las dos ranuras circulares de dicho artefacto.

-Siendo muy sincera contigo, me siento cómo sí estuviera atrapada en un ayer perpetuo. Un ayer solitario, lleno de resentimiento, y en dónde permanezco atrapada y confundida detrás de mis propias ilusiones con cientos de cicatrices que probablemente jamás llegarán a sanar por sí solas.- Denuncia finalmente la rubia con un triste y melancólico hilo de voz, después de provocar una pequeña pausa en la conversación. -Esa, creo yo, que es la mejor forma en la qué puedo describir todos mis sentimientos en esté preciso momento en el tiempo.-

Zuki se limitó a tragar saliva, mirando inconscientemente de arriba a abajo a su homóloga con una palpable mezcla entre cautela y desasosiego al no saber qué decir o cómo responder ante tal revelación. -Pero descuida, no tienes de qué preocuparte, ni tampoco necesito que te compadezcas de mí.- Advierte rápidamente la rubia al continuar con sus palabras. -No es cómo si me sienta realmente triste o deprimida en todo el sentido de la palabra. Más ahora te quiero hacer una pregunta antes de continuar.-

-Uhh… ¿S-Sí, de qué se trata?-

-¿Recuerdas lo qué te comente luego de hacer las paces con respecto a cómo uno de esos extraños pokémon conocidos cómo Unown terminó siendo absorbido dentro de mi subconsciente tras mi encuentro inicial con Suicune?-

Sin titubear en lo más mínimo, la menor de las chicas kimono de Ecruteak asintió positivamente en respuesta. -Así es, creo recordar bastante bien todo lo que me contaste del tema. Desde cómo ese pokémon sin querer se apoderó y quedó atrapado dentro de tu subconsciente, tomando la forma de varias personas importantes para ti al conversar contigo, hasta luego cómo te viste forzada a enfrentar tus miedos y dudas, o morirías de lo contrario.-

Otra corta pausa se llegó a suscitar en la conversación luego de las aseveraciones de Zuki, misma en dónde se hizo más evidente las varias falencias de la rubia al momento de querer continuar con la conversación, demostrando también con un solo vistazo a su rostro lo dubitativa qué está ahora se sentía al intentar siquiera formular sus ideas.

-B-Bueno, algo que decidí no contarte es que, sin siquiera notarlo en un principio, ese suceso marcó otro importante antes y después para mi de una forma bastante parecida a lo que viví en Ecruteak y Olivine. Solo que, ya sea por no querer aceptarlo en primera instancia o inclusive por mis propios prejuicios combinado con mi orgullo de entrenadora, no me pude dar cuenta de todas las implicaciones de inmediato sino hasta cuando puse un pie en esté lugar y comencé a pensar tanto en mi pasado cómo también en mi futuro. O sea, yo en un principio asumí que, al igual que tu, todo esto que sentía dentro de mi era debido a mis nervios ante lo que sucedería al estar todos reunidos en este lugar. Pero ahora me doy cuenta de que esto va mucho más allá, y, sí no llegase a tomar cartas en el asunto aquí y ahora, entonces es probable que nunca me llegué a perdonarme a mí misma por mi cobardía.-

La de Ecruteak se mostró visiblemente anonadada ante lo dicho por la rubia, llegando incluso a parpadear repetidas veces mientras qué su mente intentaba darle un sentido más claro y definido a lo expresado por Kelly. -¿Y a qué exactamente es lo que te refieres con eso?- Indica una Zuki más asertiva y con firmeza, volviendo nuevamente a acomodar su postura sobre su asiento. -Porque, sinceramente, no creo que te estoy entendiendo del todo.-

En el acto, una cálida sonrisa llena de sentimientos encontrados se posiciona sobre los labios de la rubia antes de que ésta siquiera tuviese la oportunidad de responder, lo que a su vez causó paradójicamente en Zuki que una ventisca de escalofríos comenzasen a atacar toda su espalda baja sin ningún tipo de misericordia.

-Lo qué deseo qué entiendas con esto es qué, luego de estar prácticamente cara a cara con la muerte al luchar literalmente por mi propia vida dentro de mi subconsciente, llegue a la difícil conclusión de algo qué ya muy en el fondo conocía pero qué me rehusaba a aceptar en favor de mantener el "statu quo". En otras palabras, creo que ya llegó mi momento de ponerle un punto final a esta pequeña aventura grupal con ustedes. Ya tuve suficiente de atar por tanto tiempo mi destino y vivir siempre a la sombra de Crystal, Gold y también de la tuya.-

Incontables interrogantes llegaron rápidamente para azotar la mente de Zuki, tal cual como sí se tratase de un pequeño clavo siendo golpeado con violencia por un martillo, dejando a la chica kimono en un completo estado de estupefacción que solo fue deshecho al momento en que Kelly vuelve a darle otro sorbo a su taza de chocolate hasta terminar por completo con su bebida.

-¿¡P-Pero que rayos!? ¿¡A-Acaso estás bromeando o algo por el estilo!?- Exclamó Zuki en voz alta y sin siquiera medir el tono de su voz, provocando de inmediato que varios de los presentes en la cafetería, incluyendo a un anonadado y confuso profesor Elm, giraran sus cabezas para mirar en dirección al dúo de entrenadoras sin ningún tipo de disimulo.

Kelly, como por acto reflejo, volvió a dibujar otra amable sonrisa en su rostro con el fin de hacer que los curiosos en las demás mesas dejaran de observar en su dirección, mientras que Zuki, estando tan roja cómo el recubrimiento metálico del Scizor de Gold, decidió cerrar su mano derecha antes de colocar su puño sobre sus labios al aclarar delicadamente su garganta.

-Espera un momento, ¿estás hablando completamente en serio?- Cuestionó nuevamente la de Ecruteak un rato después, obligándose a sí misma no solo a emplear un tono de voz más recatado, sino qué también volviendo a observar por enésima vez a los ojos de diferentes colores de su compañera. -¿Tu de verdad quieres dejar de viajar con nosotros?-

La rubia asiente sin pena ni gloria antes de observar por segunda vez de reojo su brazalete y la Lucarita incrustada en el mismo. -Sé que quizás esto sea algo extremadamente repentino de escuchar dadas las circunstancias del día de hoy. Pero como dije antes, yo nunca me llegaría a perdonar a mi misma por mi cobardía sí no dijera lo que pienso ahora que llegue a esta conclusión.-

-Pero eso no responde ni de cerca a mi pregunta, Kelly.- Denuncia Zuki con insistencia y aún más sorpresa de la que su rostro era capaz de transmitir al formular sus palabras. -Y es qué en verdad no lo entiendo, ni tampoco le veo la lógica a esta decisión. ¿Porque ahora derrepente quieres alejarte? ¿Es acaso por algo qué dije o hice? ¿O es qué surgió algún tipo de problema con Gold o con Crystal del cual no estoy enterada? Porque yo bien podría interve-...

No obstante, Kelly negó antes de bajar su mirada y posarla directamente sobre la mesa, interrumpiendo de golpe el ímpetu y las palabras de la chica kimono. -Yo soy el problema del cual no estás enterada, Zuki. Siempre lo he sido, y es probable qué siempre lo siga siendo mientras continúe viajando con ustedes.- Confiesa entre susurros la rubia con total sinceridad y simpleza. -Escucha, quizás todo esto suene extremadamente radical y pesimista, pero en verdad esto es algo que necesito hacer por mi propio bien. Más te pido por favor qué no me malinterpretes. Yo a todos ustedes los quiero y aprecio más de los que se podrían imaginar, inclusive desde mucho antes de qué nosotras hiciéramos las paces de manera oficial. Pero, así mismo como los aprecio y les deseo lo mejor, también existe una oscura parte de mi que los resiente y sufre debido a que todos ustedes son considerados unos genios en muchos más aspectos de los que podría enumerar. Yo, siendo una chica común y corriente más del monto, tengo que esforzarme el doble o inclusive el triple o cuádruple solo para quizás intentar seguirles el paso, y qué mejor ejemplo de esto qué lo ocurrido en el torneo de la Battle Frontier y cómo tú te coronaste cómo campeona.-

Zuki permaneció aquí tan estática y rígida cómo una estatua, buscando con desesperación dentro de su mente las palabras más adecuadas para realizar algún tipo de comentario. Pero, lastimosamente para la chica kimono, todos sus esfuerzos fueron en vano al sentir cómo un ajustado nudo en el interior de su garganta lentamente iba imposibilitando su facultad para comunicarse.

-Respondeme esto con total honestidad, Zuki.- Continuó comentando la rubia, aún entre comedidos susurros, pero esta vez al acercar un poco más su rostro en dirección a su homóloga frente a ella. -Asumo qué recuerdas lo qué sucedió durante esos pocos días qué tuvimos para prepararnos antes del inicio de ese torneo, ¿o acaso me equivoco? Porque, a decir verdad, yo sí lo recuerdo cómo sí fuese ayer. Durante ese pequeño periodo de tiempo yo me mate entrenando bajo la estricta tutela de Blue, aprendiendo todo lo qué pudiese de ella de la misma forma qué hice en Sinnoh al convivir con Cynthia y Platinum. Todo esto mientras qué Crystal hacía lo propio junto con Silver, y ni hablar de la situación de Gold en ese momento y cómo él logró de alguna forma entrenar mucho más arduamente qué todos nosotros juntos con la ayuda de Green. Pero tú fuiste un punto y aparte, Zuki. Muy a diferencia de los demás, tú preferiste salir de compras, bañarte en la playa y también recorrer todos los sitios turísticos de Olivine acompañada de Jasmine. Ahora dime… ¿Cómo rayos crees qué me sentí luego de esforzarme sin descanso y acabar siendo derrotada precisamente por ti?-

Pero la de Ecruteak volvió a mantenerse por voluntad propia en perfecto silencio, apretando por inercia sus labios al no tener algún tipo de argumento válido ni tampoco palabras sensatas las cuales pudiesen agregar algo útil a la conversación. Llegado a esté punto, Zuki sabía qué su mejor opción era dejar qué la rubia se sincerara y dijera todo lo qué tenía qué decir sin interrupciones de su parte.

-Aunque, para ser aún más clara y también para evitar malos entendidos a futuro, no te resiento en lo más mínimo por ello ni tampoco es cómo sí me sienta molesta por esa derrota. Decepcionada y quizás un poco frustrada, obvio qué sí, ¿pero quién no se sentiría de esa manera luego de ver en primera fila la abismal diferencia qué existía entre nosotras en ese momento?- Agrega entonces Kelly, frente a la aparente pasividad de Zuki al negarse a comentar. -Igualmente, en retrospectiva, esa derrota me sirvió cómo inspiración para seguir esforzándome. Sin embargo, mi batalla contra Gold en las semifinales es un tema qué prefiero pasar por alto cuando todos sabemos qué yo lo derrote por pura suerte en un ridículo momento de descuido de su parte. Pero obviando ese resultado, el punto aquí es qué siento qué mi camino con ustedes llegó a su destino, y me parece justo y necesario qué tome otro rumbo sí es qué deseo realmente mejorar cómo entrenadora o tan siquiera acercarme un poco más a su nivel antes del inicio de la liga pokémon del próximo año. Allí, frente a los ojos de todo el mundo, planeó demostrar qué alguien cómo yo puede y tiene todo lo necesario para coronarse como campeona a base de esfuerzo y trabajo duro.-

Habiendo culminado de expresar muchísimos de los sentimientos qué por tanto tiempo había llegado a guardar con llave dentro de su turbulento y acelerado corazón, la rubia no pudo evitar volver a fijar su mirada directamente sobre Zuki, misma quien se limitó a exhalar otra bocanada de aire al dibujar en respuesta una sonrisa algo más condescendiente sobre su rostro.

-¿Alguna vez te he dicho lo realmente odiosa y difícil qué eres de tratar y entender el noventa y nueve por ciento de las veces?- Cuestiona con sarcasmo la menor de las chicas kimono para con la expectante rubia, dando luego otro sorbo a su taza de café al acercar esta a sus labios. -Heh… Pero en fin, ya qué más da, ¿no es así? Sí esta es tu decisión, pues entonces me alegro y ya quisiera verte intentarlo. De cualquier manera yo estaré ahí en la liga pokémon, ya sea para apoyarte o para patear tu trasero en otro combate sí es qué así lo quiere el destino. Lo qué termine sucediendo primero.-

Aquí la rubia vuelve a observar con visible confusión a su homóloga, experimentando por enésima vez otra serie de sentimientos luchando en el interior de su atareada mente. -E-Espera, espera… ¿Acaso no intentaras detenerme para qué no me vaya o algo por el estilo?-

-No, no realmente. O sea, ¿por qué lo haría?- Argumenta retóricamente Zuki con simpleza, manteniendo ahora un semblante tranquilo pero firme al responder. -Escucha, a esté punto tu bien deberías de saber qué yo intento no meterme en la toma de decisiones de los demás a menos qué sea estrictamente necesario. Y, en esté caso, ¿quién soy yo para entrometerme y decirte qué tienes o no qué hacer con tu futuro cuando te sientes de esa manera al estar y viajar con Gold, Crystal y conmigo? Pero además, esta es una situación completamente diferente a cuando decidiste marcharte sola a Olivine, cosa qué pude notar fácilmente al escuchar tu explicación, por lo qué no tengo porque dudar de ti o de tus motivos cuando ya desde hace mucho qué no eres esa niña mimada y caprichosa de antes.-

Tan pronto cómo Zuki terminó por dar su respuesta, ahora fue el turno de Kelly de parpadear repetidas veces a la par de evitar ahora hacer contacto visual con los ojos color esmeralda de la chica kimono. -Y-Yo… Uhh… Gracias por la confianza. El qué seas asi de comprensiva conmigo significa mucho y también hace las cosas significativamente más fáciles para mi.-

-Descuida, Kells. Para eso son las "amigas".- Indicó entonces Zuki, utilizando rápidamente varios de los dedos de sus manos al subirlos a la altura de su rostro para darle un especial énfasis a la palabra amigas, sumado también el hecho de emplear un tono sarcástico y hasta burlesco con el fin de qué la de New Bark se sintiera menos tensionada. -Pero sabes, independientemente de todo, es bastante desafortunado qué ahora decidas irte cuando finalmente logramos hacer a un lado nuestras diferencias.-

La rubia optó aquí por asentir de manera lenta y comedida, observando inconscientemente de reojo cómo el Pokegear colocado sobre su muñeca izquierda marcaba qué faltaba poco menos de dos minutos para el inicio del programa de radio de Oak y Mary. -Sí… Eso es realmente muy desafortunado. Pero de todas formas esto no es un adiós definitivo, sino más bien un hasta luego momentáneo. El hecho de qué yo quiera continuar mi viaje por mi cuenta no significa qué dejare de estar en contacto con ustedes o de qué quiera abandonar nuestra amistad, muy por el contrario.-

-Uh-huh, supuse que ese sería el caso.- Expresó Zuki, dando luego un último sorbo a lo qué quedaba de su bebida. -Pero ahora me gustaría hacerte otra pregunta más en concreto con relación a todo esto.-

-Sí, claro, adelante. Cómo bien asumo diría Crystal: "soy un libro abierto".-

Otra gentil sonrisa se llegó acomodar sobre los labios de Zuki en respuesta al comentario de la rubia, accionando luego qué la chica kimono pusiese y apoyara ambos codos sobre la mesa para posteriormente entrelazar los dedos de sus manos frente a su rostro. -Bueno… Uhh… Me gustaría saber cómo y cuándo le darás esta noticia a Gold y a Crystal.- Manifiesta en voz baja la de Ecruteak de manera directa y sin darle más vueltas al asunto. -De igual forma también me gustaría saber cuándo tienes planeado partir. Ya sabes, para quizás organizar algún tipo de fiesta de despedida o algo así aprovechando qué aún estamos todos reunidos.-

-Hmph… Esa es una muy buena pregunta.- Reconoce de inmediato la rubia, cruzando también sus brazos al reclinarse momentáneamente sobre su silla. -Pero, siendo muy honesta contigo, nada de eso lo he decidido aún. De momento lo único qué te puedo decir es qué dudo marcharme de inmediato, en especial ahora cuando es altamente probable qué Crystal se marche el próximo lunes. Por ahora dejemos qué se termine el día y ya luego-...

Pero, justo antes de qué la rubia pudiese terminar de expresar sus palabras, una de las pokebolas guardadas dentro de su cartera de mano se abrió repentinamente para sorpresa del dúo, provocando de inmediato qué el Ralts de esta saliese al materializarse directamente sobre el regazo de su anonadada entrenadora.

Seguidamente, Kelly y Zuki llegan a intercambiar efímeras miradas llenas de extrañeza y confusión, notando prácticamente al instante no sólo cómo la dupla de cuernos posicionados sobre la cabeza del pequeño pokémon de tipo psíquico comenzaban a brillar con una tonalidad plateada y fosforescente, sino qué además dicho pokémon poseía en su rostro una visiblemente nerviosa expresión.

-¿R-Ralts?- Exclama la rubia con sorpresa ante la repentina aparición del pokémon qué le había entregado Enishi en representación de su padre hace un par de días atrás. -¿Acaso te sucede algo? ¿Por qué saliste de esa manera de tu pokebola?-

No obstante, Ralts se mantuvo quieto y cómo en una especie de intenso trance ante los cuestionamientos de Kelly, acción qué inmediatamente provocó qué ésta volviese a mirar a Zuki en busca de respuestas cuando ahora los ojos de dicho pokémon también comenzaron a brillar con una tonalidad similar a la de sus cuernos.

-Hmmm… Según tengo entendido, los pokémon de su especie son altamente tímidos y susceptibles a los sentimientos de aquellas personas qué los rodean.- Denuncia aquí la de Ecruteak, observando directamente y con intereses el extraño comportamiento del Ralts de su compañera. -Inclusive creo recordar qué ellos son capaces de detectar y predecir la hostilidad en las personas.-

Tras las palabras de Zuki, un sin fin de interrogantes y escenarios se generaron sin impunidad dentro del subconsciente de la rubia. Pero, antes de qué ésta pudiese decir algo al respecto, un anti natural y estruendoso sonido se pudo escuchar muy a lo lejos de la torre, seguido de un súbito apagón de energía eléctrica el cual provocó la sorpresa y sobresalto de más de uno en el interior de la cafetería.

-¿P-Pero qué rayos?- Exclamó ahora el profesor Elm desde su mesa y con evidente molestia al agitar su Pokegear dentro de su puño cómo sí fuese un juguete de baterías descompuesto, mientras qué el resto de personas en la cafetería, incluyendo a Kelly y Zuki, se miraban a duras penas los unos a los otros entre la oscuridad con perceptible nerviosismo y disconformidad por lo sucedido. -¿Cómo es posible qué también se me fuese la señal en mi Pokegear?-

-¿Quizás un transformador eléctrico se fundió y explotó en las cercanías de la torre o algo así?- Teoriza Zuki en voz baja para con la rubia, observando nuevamente cómo el pokémon en el regazo de su compañera fácilmente era capaz de iluminar todo alrededor de su mesa al mantener aún el brillo en sus ojos y en sus cuernos. -A menos qué... No, no creo qué se trate de eso, ¿o sí? O sea, yo no creo qué tu Ralts haya provocado esto por error, ¿verdad?-

Kelly negó con desesperación y angustia, sintiendo cómo su corazón aumentaba sus latidos a mil por segundos. -No, por supuesto qué no.- Manifestó rápidamente la rubia, también en voz baja y con excruciante indignación en su voz. -¿Cómo se te ocurre pensar en algo así? Es más qué obvio qué Ralts no fue el causante de-...

Pero, por segunda vez en el transcurso de un minuto, las palabras de la rubia fueron cercenadas de golpe cuando, además del repentino regreso de la energía eléctrica al lugar lo qué ocasionó la encendida automática del aire acondicionado y las varias lámparas de techo de la cafetería, otra pokebola desde dentro de la cartera de mano de Kelly se abre de golpe al materializar a su Lucario a la derecha de la rubia.

Extrañeza, confusión, curiosidad y enervante angustia al tener metafóricos Butterfree revoloteando por todo el interior de su estómago. Todos estos fueron los sentimientos más marcado qué comenzaron a atacar el interior de Kelly tras la aparición de Lucario a su lado, pokémon que, luego de materializarse, adoptó una firme pose de batalla al observar atentamente en dirección a la puerta doble de vidrio qué servía para dividir la cafetería del pasillo contiguo de afuera.

-Esto no me agrada ni un poco. Tengo un muy mal presentimiento de todo esto.- Comenta Kelly para sí misma con severidad, levantándose por inercia de su asiento tras regresar a Ralts a su pokebola ante las atentas miradas de gran parte de los clientes en la cafetería, cuando de repente varios gritos inteligibles de desesperación se escuchan por todo el exterior al mezclarse con el sonido de personas corriendo despavoridas por doquier.

Posteriormente, y en poco menos de lo que dura un parpadeo, un sujeto moreno, calvo, relativamente alto y con un vistoso bigote, acompañado de dos jóvenes entrenadoras quienes aparentaban apenas sí llegar a los diecitantos años, ingresaron fortuitamente al interior de la cafetería al derribar y hacer añicos la puerta doble de vidrio. Todos ellos tenían puestos uniformes en negro con el caracteristico logo del Equipo Rocket.