Capítulo 81: Una Dosis de Realidad
Sector Noroeste. Azotea de la Torre de Radio, Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 3:01 P.M
Gold, de inmediato, fue el primero en reaccionar a aquel sonido, desplazándose rápidamente hasta colocarse cerca del borde sur de la azotea y frente al barandal de seguridad hecho de cemento que rodeaba todo el lugar. -¿Pero qué mierda fue eso?- Cuestiona ahora el de New Bark con sorpresa y nerviosismo, observando ahora junto con Bill y su Pichu cómo a lo lejos de su posición se podía más o menos ver una especie de edificio envuelto en humo y llamas. -¿N-No me digas que eso que escuchamos se trató de una especie de explosion?-
Seguidamente a esto, y sin tener ningún tipo de tiempo para reaccionar o hacer algún otro comentario al respecto, un repentino apagón de energía eléctrica se suscitó, mismo que se vio reflejado al momento en que todas y cada una de las luces parpadeantes alrededor de la antena de transmisiones se apagaron todas a la vez.
-Tengo un muy mal presentimiento de todo esto.- Comentó Gold entre dientes, mirando de reojo a Bill y a Pichu con preocupación. -Algo definitivamente está sucediendo aquí.-
Bill, por su parte, frunció el ceño con desdén, no sólo manteniéndose en completo silencio al sacar su Pokegear de manera automática del bolsillo lateral izquierdo de su pantalón, sino qué además esté cambia por completo su anteriormente tranquilo semblante por uno mucho más reservado, comedido y lleno de incertidumbre.
Entre tanto, todos y cada uno de los sonidos qué hacían tan característico a Goldenrod, siendo esta una de las metrópolis más ajetreadas de todo el mundo en cuanto a comercio se refiere, llegaron a un forzado y antinatural alto. Ahora, de un momento a otro y frente a los ojos de Gold, Bill y Pichu tras haber presenciado en primera fila lo ocurrido, el sonido de los cientos de automóviles en las cercanías fue rápidamente opacado por incontables gritos de transeúntes nerviosos y despavoridos al correr aterrados en todas dirección sobre las calles aledañas a la torre.
-Todo esto me da muy mala espina, Gold.- Reconoce con frialdad el joven investigador en un tono seco y áspero, mirando luego de reojo su Pokegear solo para notar qué dicho artefacto electrónico se encontraba sin servicio al no poseer cobertura móvil. -Sí ya de por sí es muy extraño y desafortunado el hecho de qué ocurriera una explosion de esa forma y magnitud en plena luz del dia, lo peor de todo es qué, sí no me equivoco, cosa qué por cierto rara vez ocurre, la zona y el edificio en dónde aparentemente esto ocurrió me hace temer qué fue en dónde está localizado el cuartel general de la policía de Goldenrod, o por lo menos en un lugar muy pero muy cercano a este.-
Gold aquí no pudo evitar sentir una serie de escalofríos atacando gran parte de su espalda, tragando posteriormente algo de saliva por reflejo ante tal hipótesis al apretar entre sus dedos el barandal de seguridad de cemento frente a él. -Dime algo Bill, ¿acaso crees qué esa explosion fue algún tipo de accidente, quizás cómo una especie de fuga de gas, o es qué tal vez eso fue-...?-
-Me temo qué por ahora no sería capaz de responder a esa pregunta.- Refuta Bill al instante, negando lentamente con su cabeza mientras ahora notaba con intranquilidad cómo aquel apartado edificio en el sector sur comenzaba a desprender cada vez más humo en dirección al cielo nublado y grisáceo qué cubría toda la ciudad. -Siendo sincero, sí bien lo único que podemos hacer desde aquí es especular educadamente al respecto, estoy ciento por ciento seguro de que, fuese lo que fuese que provocó esa explosion, eso también ocasionó una especie de reacción en cadena que terminó causando "involuntariamente" un apagón de energía eléctrica en esté sector, además de afectar directamente la cobertura móvil de mi Pokégear.-
Intercambiando en primera instancia miradas nuevamente con su Pichu, pokémon quien permanecía en silencio al estar colocado directamente a su derecha sobre el barandal al tener aún en su rostro una expresión llena de preocupación, el de New Bark opta luego por acariciar delicadamente la cabeza del pokémon de tipo eléctrico antes de subir de inmediato su brazo izquierdo a la altura de su propio rostro.
-Tch… Por lo visto yo tampoco tengo cobertura.- Comenta Gold con palpable molestia, notando al igual que Bill cómo el Pokegear que tenía puesto alrededor de su muñeca estaba momentáneamente fuera de servicio. -Pero, independientemente de todo, siento que algo muy pero muy extraño está sucediendo por aquí. Por ahora solo espero qué Crystal y los demás se encuentren bien. Igual se qué quizás me esté preocupando de más por ellos, pero en serio no puedo quitarme de la cabeza qué-...
-Descuida, Gold. A decir verdad, no creo qué te tengas qué preocupar del todo por ellos. Sí nosotros qué permanecemos aquí afuera estamos en perfectas condiciones luego de presenciar lo sucedió, entonces ellos también deberían de estarlo allá adentro.- Aseguró Bill con sinceridad y calma, cruzándose de brazos, exhalando después una sonora y exagerada bocanada de aire la cual provocó qué su propio aliento se volviera visible ante sus ojos, para finalmente posar su mirada sobre la gigantesca antena de transmisión a pocos metros de su posición. -Pero, ahora qué mencionas a tu compañera y a los demás, es muy probable qué a raíz de todo esto nuestra entrevista se tenga qué posponer o inclusive se cancele por completo. Llegado a esté punto dudo mucho qué las cosas puedan realizarse cómo ellos habían planeado, tomando aquí en cuenta esa desafortunada explosion y el subsecuente apagón de energía. Aunque lo qué más me sorprende de todo esto es qué el sistema de energía auxiliar de la torre no haya entrado ya en efecto. O sea, no quiero ser insensible ni nada qué se le parezca en vista de… uhhh… bueno, todo esto. Más se supone qué dicho sistema está perfectamente configurado para entrar a funcionar en casos de emergencia cómo ahora cuando-...
-Y yo no quiero ser o sonar descortés, Bill. Pero creeme qué esa dichosa entrevista es lo menos qué se está pasando por mi cabeza en esté momento.- Interrumpe el de New Bark de mala gana, sin despegar por un segundo su mirada del humeante edificio en llamas al otro extremo de la ciudad, cuando de repente todas y cada una de las luces parpadeantes alrededor de la antena de transmisión volvieron a iluminarse en un dos por tres. -Ya suficiente tengo con saber qué muy probablemente Laurent y mi padre están poniendo sus vidas en riesgo en esté preciso instante por el bien mayor de toda la región.-
Inmediatamente después de aquel honesto comentario repleto de sentimientos a flor de piel, Bill introdujo sus manos en los bolsillos laterales de su pantalón, apretando entonces por inercia sus labios al mirar con amplio desasosiego al primogénito del afamado campeón sin corona de Johto y Kanto. Todo esto, mientras qué súbitamente el intenso aullido de varias sirenas de camiones de bomberos inundaron por completo a lo largo y ancho de la ciudad, ahogando también sin impunidad todo otro sonido qué no fuese éste en los alrededores, al atravesar diferentes puntos aledaños a la torre en favor de dirigirse todos ellos lo más rápido qué pudiesen al sector sur.
-Escucha Gold, antes de bajar de aquí para ver cómo están los demás, quiero qué sepas qué entiendo a la perfección tu preocupación por Laurent y también por la seguridad tu padre.- Expresó Bill muy comedidamente y en un tono firme, segundos después de qué por arte de magia la energía eléctrica regresará a la torre, además de sumar aquí cómo la temperatura en la azotea iba descendiendo a pasos agigantados. -Quizás, en esté momento, mis palabras no sean de mucho consuelo para alguien cómo tu dadas las circunstancias en las qué nos encontramos, pero de todas formas quiero creer en qué todo saldrá bien. Igualmente te prometo qué, al final del día, el Equipo Rocket caerá de una vez y por todas. Eso tenlo muy por seguro, ¿de acuerdo?-
Palabras carentes de sentido, situaciones irrisorias qué llegaban a rozar lo ridículo, y recuerdos de todo lo vivido junto a sus compañeras hasta llegado esté punto en su viaje, iban y venían con violencia al volar por doquier dentro del resquebrajado subconsciente de Gold. Sin embargo esto último, el de New Bark asintió sin pena ni gloria ante Bill con una sonrisa opaca y carente de vida, muy a pesar de sentir al mismo tiempo cómo su corazón empezaba a latir a mil por segundo.
-"La noche siempre es más oscura y fría antes del amanecer".- Expresó entonces el de New Bark al encogerse de hombros, observando rápidamente la Scizorita incrustada en el brazalete que tenía colocado sobre su muñeca derecha, dándose media vuelta y luego mirando finalmente de frente a Bill con una expresión más decidida y gentil. -De pequeño siempre escuche a mi padre repetir esa frase cientos de veces, en especial antes de irse a cumplir con sus misiones del trabajo o incluso cuando las cosas se llegaban a complicar más de lo anticipado. Pero ahora, o mejor dicho hoy en esté preciso momento, es cuando finalmente puedo decir qué soy capaz de entender a cabalidad todo aquello qué él deseaba transmitir. Antes siempre tuve una idea algo vaga y simplista de lo qué él quería enseñarme con esa frase cuando entrenamos juntos, pero ahora-...
No obstante, Gold efectuó voluntariamente un fortuito alto a sus palabras cuando esté de pura casualidad nota cómo su Pichu, en primera instancia y de un solo vistazo, gira repentinamente sus orejas para entonces voltear y apuntar también con su rostro en dirección a la alejada caseta qué conecta la azotea con las escaleras qué conducen al séptimo piso de la torre. Milésimas de segundo después, una vez sucedido esto, el pokémon de tipo eléctrico saltó acrobaticamente desde su posición sobre el barandal de seguridad para de esa forma interceptar y desviar, con ayuda de su cola y por muy pocos centimetros, un veloz esfera de energia de color verde con purpura qué venia en direccion a Gold y Bill, misma qué luego termino por estrellarse varios metros a la derecha de la antena de transmisiones al generar a su vez una pequeña explosion.
-Vaya, vaya… Eso sí qué no me lo esperaba. ¡Para nada mal, eh! Por lo visto tenemos aquí arriba a alguien muy competente después de todo. Ahora no me queda más que felicitar a tu pequeña rata amarilla por ser tan perceptiva y salvar sus pellejos.-
A la par en qué Pichu iba adoptando una clara pose defensiva de combate, estando colocado con sus cuatro patas sobre el suelo frente a su entrenador, Bill y Gold se dispusieron a mirar en dirección a la caseta al otro lado de la azotea, lugar de dónde se produjo aquel ataque sorpresa y el subsecuente comentario, solo para notar ahora cómo dos sujetos, ambos vestidos con uniformes de color negro con el distintivo logo del Equipo Rocket en el area del pecho, habian logrado ingresar junto con dos pokémon, un Crobat y un Weezing.
El primero de estos sujetos aparentaba estar en sus veintitantos, teniendo una contextura atlética, tez pálida, con un peinado extravagante, cabello azul verdoso y quien en ese momento tenía puesta una llamativa boina de color negro sobre su cabeza qué hacia perfecto juego con su uniforme. Por otro lado, el segundo sujeto aparentaba tener al menos un par de años más qué el primero, también de tez pálida y contextura un poco más delgada, cabello de color purpura claro con un corte de pelo al raz a los lados, trayendo además sobre su barbilla una frondosa barba qué cubria gran parte de su menton.
-¿P-Pero qué demonios está sucediendo aquí?- Exclamó Bill a modo de pregunta ante los recién llegados, posteriormente mirando de reojo a Gold y Pichu con nerviosismo en busca de cualquier tipo de respuesta. -N-N-No lo entiendo… ¿P-Por qué ahora están aquí dos miembros del Equipo Rocket?-
Una explosion de sentimientos, en conjunto con un abrumador choque de adrenalina y rabia reprimida desde lo más profundo de su ser, se hicieron presentes al estallar de la peor manera posible dentro de Gold, provocando al mismo tiempo qué su respiración y ritmo cardiaco llegaran a aumentar de golpe. Aquí, sin mediar más palabras e ignorando por completo todo lo dicho por Bill, el de New Bark aprieta uno de sus puños y luego apunta con el dedo índice de su mano izquierda en dirección a los recién llegados y sus pokémon.
-¡Pichu, Thunderbolt (Atactrueno)!- Vocifera Gold al instante y sin titubear, justo antes de qué desde el cielo comenzaran a caer cientos de miles de pequeños copos de nieve por doquier. -¡Acaba con ellos!-
Torre de Radio, Primer Piso Dentro De La Cafetería Para Empleados, Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 3:04 P.M
Extrañeza, confusión, curiosidad y enervante angustia al tener metafóricos Butterfree revoloteando por todo el interior de su estómago. Todos estos fueron los sentimientos más marcado qué comenzaron a atacar el interior de Kelly tras la aparición de Lucario a su lado, pokémon que, luego de materializarse, adoptó una firme pose de batalla al observar atentamente en dirección a la puerta doble de vidrio qué servía para dividir la cafetería del pasillo contiguo de afuera.
-Esto no me agrada ni un poco. Tengo un muy mal presentimiento de todo esto.- Comenta Kelly para sí misma con severidad, levantándose por inercia de su asiento tras regresar a Ralts a su pokebola ante las atentas miradas de gran parte de los clientes en la cafetería, cuando de repente varios gritos inteligibles de desesperación se escuchan por todo el exterior al mezclarse con el sonido de personas corriendo despavoridas por doquier.
Posteriormente, y en poco menos de lo que dura un parpadeo, un sujeto moreno, calvo, relativamente alto y con un vistoso bigote, acompañado de dos jóvenes entrenadoras quienes aparentaban apenas sí llegar a los diecitantos años, ingresaron fortuitamente al interior de la cafetería al derribar y hacer añicos la puerta doble de vidrio. Todos ellos tenían puestos uniformes en negro con el caracteristico logo del Equipo Rocket.
Acto seguido, un sin fin de fugaces interrogantes se generaron con extrema inmediatez y violencia, no solo dentro de las respectivas mentes Kelly y Zuki al ver en vivo y a todo color cómo tres supuestos miembros del Equipo Rocket habían logrado irrumpir dentro de la cafetería con tanta facilidad, teniendo además todos ellos pokebolas en sus manos, sino qué esto también se vio perfectamente reflejado en el rostro de muchos de los demás presentes, mismos quienes en su mayoría permanecieron estáticos y aterrados sobre sus asientos al no saber cómo reaccionar o qué hacer.
-¡TODOS QUÍTENSE DE EN MEDIO AHORA MISMO!- Ordenó Zuki en primera instancia con un desesperado y desgarrador grito, levantándose también rápidamente de su asiento al utilizar su brazo derecho al agitarlo horizontalmente para señalizar a los demás clientes de la cafetería, incluyendo a un anonadado y confuso profesor Elm, de lo qué estaba apunto de suceder tras intercambiar breves miradas de reojo con la rubia. -¡RETIRENSE LO MÁS RÁPIDO QUÉ PUEDAN DETRÁS DE NOSO-...
-¡Lucario, Extreme Speed (Velocidad Extrema)!- Fue la rápida y firme orden dada por Kelly para con su pokemon, interrumpiendo a la vez lo expresado por la menor de las chicas kimono en un audaz intento por tomar la iniciativa de la situación. -¡Quítales a ellos todas sus pokebolas antes de qué puedan abrirlas!-
Aquí, en solo cuestión de pocas milésimas de segundo, Lucario asiente y posteriormente toma impulso antes de desaparecer de la vista de todos al saltar y correr por todo alrededor de la cafetería cómo una especie de torbellino. Dicho suceso, al mismo tiempo, desencadenó qué el trío de recién llegados del Equipo Rocket apenas sí tuviesen el tiempo necesario para mirarse los unos a los otros en confusión o tan siquiera reaccionar acorde, sin incluso saber del todo lo qué estaba sucediendo, al aparentemente no esperarse qué alguien fuese a oponer resistencia de esa manera justo cuando estos tenían muy poco de haber ingresado al lugar.
Ahora, ni corto ni perezoso, Lucario procedió, cómo sí se tratase de un repentino haz de luz, a retirar con elegancia y delicadeza las tres pokebolas qué el trío de recién llegados sostenían cada uno dentro de sus manos, para entonces dar un acrobático salto al regresar y colocarse nuevamente frente a su entrenadora. Toda esta concisa pero breve acción aconteció prácticamente en una pequeña fracción de segundo, cosa qué a su vez dejó perplejos a los miembros del Equipo Rocket al estos ni siquiera notar o ver lo qué había ocurrido frente a sus narices.
-¡Jaque mate, idiotas!- Exclamó Zuki inmediatamente después, sacando de dentro de su kimono una pokebola la cual arrojó cerca de los recién llegados, entre tanto los clientes y empleados de la cafetería comenzaron luego todos a correr para posicionarse cerca de la espalda de ambas finalistas del torneo de la Battle Frontier. -¡Quagsire, yo te elijo!-
-¿P-Pero qué demonios acaba de suceder?- Se preguntó nerviosamente el sujeto del bigote al percatarse por las malas de qué la pokebola qué esté anteriormente sostenía, además también de las pokebolas qué tenían sus otras dos compañeras, ahora yacían las tres en posesión de un Lucario al otro lado de la cafetería. -¿Cómo mierda fue qué-...?-
-¡E-Esto es malo!- Expresó la joven recluta más a la derecha al tener sobre su pálido rostro una expresión qué denotaba angustia, incertidumbre y miedo, sabiendo a la vez qué estos ahora no tenían pokebolas con pokémon para defenderse tras la aparición del Quagsire de Zuki a escasos metros de sí. -¡Retiremonos de aquí en esté instante!-
Tan pronto cómo dicha recluta terminó por hacer su comentario, Kelly tomó rápida posesión de las pokebolas qué sostenía su pokémon, para entonces asentir frente a esté tras intercambiar efímeras miradas. Una vez esto ocurrió, Lucario volvió a desaparecer de la vista de todos para posteriormente reaparecer al interponerse entre los reclutas del Equipo Rocket y la única puerta de salida de la cafetería, evitando así que estos pudiesen escapar.
-No crean ni por un segundo qué los dejaremos huir de aquí sin antes obtener un par de respuestas de su parte-. Denuncia Kelly en un tono agresivo y qué incluso llega a rozar en el cinismo, cuando está entonces da unos cuantos pasos al frente para acercarse al trío. -Aquí y ahora los haremos cooperar con nosotras, ya sea qué eso les guste o no, ¿entendido?-
Torre de Radio, Cuarto Piso Dentro de la Cabina de Grabaciones, Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 3:02 P.M
-Vaya asco de suerte la qué tenemos el día de hoy, ¿no les parece?- Alegó Mary al exhalar un amargo suspiro cargado de resignación y molestia, poco antes de retirar de encima de su cabeza los audífonos inalámbricos qué traía puestos al poner estos frente a ella y sobre el alargado escritorio repleto de diversos micrófonos, consolas de control de sonido, una computadora portátil, y demás vistosos instrumentos de grabación. -Hmph, definitivamente qué un súbito apagón de energía no estaba ni de cerca en mi lista de posibles inconvenientes para la tarde de hoy, ¿pero ahora qué se supone qué haremos? ¿Alguna idea o sugerencia?-
De manera similar qué Mary antes qué él, Oak terminó por retirar de encima de su cabeza sus propios audífonos unos cuantos segundos después, utilizando posteriormente su Pokegear para iluminar parcialmente la ahora oscurecida cabina de grabaciones.
-Pues yo sugiero qué permanezcamos aquí al menos por un par de minutos más en caso de qué esté apagón sea algo momentáneo, ya qué bien puede suceder qué esté acabe pronto y luego nos veamos obligados a salir al aire tal y cómo teníamos previsto.- Denuncia ahora el veterano profesor al fruncir el ceño con desdén e impaciencia, intercambiando luego miradas tanto con Mary cómo también con Crystal, misma quien yacía sentada directamente frente a la pelirroja al otro extremo del escritorio con una expresión perdida y desganada. -Ignorando por ahora el hecho de qué se supone qué a estas alturas el sistema de energía auxiliar de la torre ya debería de haber entrado a funcionar automáticamente, todo esto me parece muy extraño. Inclusive, y por algún motivo, mi Pokegear tampoco posee cobertura móvil.-
Oak aquí hizo un inesperado alto a sus aseveraciones al momento de acariciar lentamente su mentón con ayuda de las puntas de los dedos de su mano izquierda. -Hmmm… Me preguntó sí todo esto tendría algún tipo de relación lo uno con lo otro.- Se cuestiona el profesor en voz alta, dirigiendo posteriormente su mirada a su izquierda en dirección a la puerta hermética de metal de salida qué conectaba la cabina con una pequeña pero acogedora antesala amueblada con sillones. -Pero bueno, en fin, por lo pronto solo seamos pacientes y esperemos por un rato más, ¿de acuerdo? Ya luego de todo esto les aseguro a ambas que tendré una no muy placentera platica con el encargado del mantenimiento del sistema auxiliar de la torre. Esté tipo de ocurrencias, por muy extrañas que sean, son inexcusables para un lugar qué se supone ayuda a la población a mantenerse informada.-
Crystal, en esté sentido, se limitó a mantenerse en perfecto silencio, cruzándose momentáneamente de brazos mientras volvía a observar con gran detalle todo a su alrededor gracias a la útil iluminación que proporcionaba el Pokegear de quien fue el mentor de su padre hace tanto tiempo atrás. Desde cómo todas las paredes dentro de la cabina estaban recubiertas por un grueso material aislante para disipar el ruido externo, sumado a no poseer ningún tipo de ventanas al exterior, hasta llegar luego a mirar de reojo las varias consolas de control llenas de botones incrustadas sobre el escritorio frente a dónde estaba posicionada Mary.
"Oye, Crystal. Buena suerte allá arriba. Espero qué todo salga bien y, cómo siempre, acorde a tus planes."
Al instante, una apasionada y ensordecedora oleada de sentimientos encontrados golpeó el subconsciente de Crystal sin el más mínimo cuidado, ocasionando que su corazón aumentara sus latidos tras recordar con melancolía y arrepentimiento las últimas palabras que Gold le dirigió antes de separarse.
-Ojala Kelly, Zuki y tu se encuentren bien.- Manifestó mentalmente Crystal, intentando al mismo tiempo, y con todas sus fuerzas, el mantener una expresión neutral sobre su rostro, muy a pesar de experimentar en carne propia un voraz terremoto de emociones carcomiendo todo su interior. -Una vez todo esto termine, juro por mi alma qué te compensare por todo el mal qué te llegue a causar. En cuanto salgamos de aquí, yo-...
Sin embargo, antes de que la futura profesora pudiese culminar de monologar internamente, todas las luces en el cielo raso de la cabina de grabaciones se encendieron repentinamente una a una, agregando también aquí las pequeñas luces parpadeantes de las consolas, micrófonos y demás artefactos sobre el alargado escritorio.
Mary, notando de inmediato lo ocurrido, fue la primera en reaccionar del todo, observando con alegría y satisfacción de un lado al otro de la cabina al intercambiar brevemente miradas con Crystal, mientras qué Oak optó por dibujar una sonrisa más relajada sobre sus labios, seguido de verificar con su mirada qué todo estuviese en orden con respecto a los diversos instrumentos de grabación dentro del lugar.
-Hehe, supongo qué no había porqué preocuparnos después de todo.- Expresó Mary con notable alivio, tras ajustar por instinto los anteojos qué tenía puestos frente a sus ojos. -Aunque, para ser honesta, por un momento pensé qué-...
Pero, para el infortunio de la reconocida DJ y también de los demás presentes en la cabina de grabaciones, no solo la puerta de metal qué conecta con la antesala se abrió inesperadamente de golpe, en menos de lo qué dura un suspiro, sino qué también Mary tuvo qué detener súbitamente sus palabras, sintiendo un enorme nudo en su garganta, cuando esta se percata de cómo ahora un Sneasel se había posicionado sobre el hombro derecho del profesor Oak al tener sus afiladas garras a pocos centímetros de su cuello.
-Lamento mucho el tener qué autoinvitarme al entrar así de imprevisto, pero hubo un pequeñísimo cambio de última hora en su programación habitual para la tarde de hoy.- Comentó con total naturalidad un sujeto delgado, pálido y con aspecto altamente sombrío. Esté era relativamente alto, aparentemente a mediados de sus treintas y de cabello corto y con un matiz azulado, mismo quien al hablar empleó un tono de voz burlesco y cínico tras entrar de lleno a la cabina de grabaciones. -En todo caso, mi nombre es Archer, y de momento actuó cómo el nuevo líder del Equipo Rocket, pero por ahora olvídense de ese detalle tan insignificante. Lo qué quiero de ustedes en esté momento es qué, por su propia seguridad, nos regalen sin peros su total y completa cooperación, ¿está bien? Porque sería una verdadera lástima sí tuviese qué ordenarle al pokémon de mi compañero aquí presente qué haga algo de lo qué ambos se arrepentirán por el resto de sus vidas.-
Con enervante inmediatez tras sus más que escalofriantes palabras, el recién llegado qué se refirió a sí mismo como Archer se coloca con extrema tranquilidad al apoyar su espalda contra el marco de la puerta de metal qué conecta con la antesala, metiendo en ese momento ambas manos dentro de los bolsillos laterales de su pantalón sin mostrar preocupación alguna, cuando entonces un chico pelirrojo hace acto de presencia para posicionarse luego a la izquierda del autoproclamado líder del Equipo Rocket.
Ahora, en perfecta contraposición a Archer, estando este vestido con un elegante traje en conjunto de camisa y pantalón en blanco con pequeños detalles en negro a la altura de su cuello y mangas, trayendo además un llamativo bordado encima del bolsillo de su pecho con una "R" de color escarlata, el pelirrojo en cuestion vestia con mucha más sencillez al utilizar un sueter en negro, llevando encima de esta una chaqueta del mismo color pero con estampados en rojo, jeans largos de color purpura, guantes sobre sus manos y zapatillas.
Teniendo su corazón palpitando a más de mil por segundo dentro de su pecho, Crystal no pudo evitar titubear con terror y nerviosismo al observar con desasosiego lo que acababa de acontecer frente a sí misma. Ella, intercambiando después efímeras miradas de reojo con el pelirrojo y el Sneasel puesto aún sobre el hombro del profesor Oak, se limitó a tragar saliva mientras que su subconsciente intentaba con locura buscarle lógica a toda esta situación.
-¿S-Silver...?-
