Capítulo 82: Cuestión de Azar


Torre de Radio, Primer Piso Dentro De La Cafetería Para Empleados, Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 3:05 P.M


Tan pronto cómo dicha recluta terminó por hacer su comentario, Kelly tomó rápida posesión de las pokebolas qué sostenía su pokémon, para entonces asentir frente a esté tras intercambiar efímeras miradas. Una vez esto ocurrió, Lucario volvió a desaparecer de la vista de todos para posteriormente reaparecer al interponerse entre los reclutas del Equipo Rocket y la única puerta de salida de la cafetería, evitando así que estos pudiesen escapar.

-No crean ni por un segundo qué los dejaremos huir de aquí sin antes obtener un par de respuestas de su parte-. Denuncia Kelly en un tono agresivo y qué incluso llega a rozar en el cinismo, cuando está entonces da unos cuantos pasos al frente para acercarse al trío. -Aquí y ahora los haremos cooperar con nosotras, ya sea qué eso les guste o no, ¿entendido?-

Inquietud, nerviosismo e incertidumbre. Pero, aún más importante y primordial qué el resto, miedo en estado puro, carente de control o raciocinio, ante un presente inmediato el cual, inadvertidamente para todos los involucrados, entró en vigor de la peor manera posible en tan solo un pequeño abrir y cerrar de ojos.

Zuki, por consiguiente, y con tal solo un recatado vistazo de reojo tras lo expresado por su homóloga ante el trío de intrusos, fue capaz de notar en vivo y a todo color cómo la gran mayoría de presentes en la cafetería, llámese ejecutivos y demás empleados regulares del lugar, compartían inadvertidamente al unísono expresiones llenas de terror en sus respectivos rostros. Todos ellos, salvo por el padre de Crystal, quien, armándose de valor al haber presenciado la manera tan casual, imponente y madura en cómo las compañeras de su hija pudieron controlar un hecho tan atípico cómo esté, siendo ayudadas en parte por el azar, prosiguió luego por dar unos cuantos pasos al frente para así posicionarse a unas cuantas mesas de distancia de ambas a su izquierda.

-Zuki, tu encargate de vigilar y proteger la puerta junto con Quagsire, mientras que Lucario y yo haremos cantar a esté trío de idiotas.- Ordenó Kelly sin pensarlo por más de unas cuantas milésimas, en voz alta, firme, y sin mirar del todo a su compañera, entre tanto el trío del Equipo Rocket no solo no les queda más remedio qué entrelazar desdichadas miradas entre ellos, estando todos a poco más de tres metros de la puerta de entrada hecha añicos, sino qué también estos se ven forzados a retroceder en dirección a la ahora desierta barra de la cafetería, lugar en dónde se hacían entrega las órdenes de comida para los empleados. -Sí ves a alguien acercarse, sea quien sea, humano o pokemon, me lo haces saber de inmediato.-

La chica kimono asintió sin argumentar o poner ningún tipo de pero o condiciones, forzando al instante una expresión más comedida y gentil al reconocer de buenas a primeras el sorpresivo mandato de la rubia. No obstante lo anterior, la de Ecruteak también era extremadamente consciente de los incontables riesgos, la tensión grupal prácticamente latente entre los involucrados dentro de la cafetería, y en general lo enervante de toda la situación frente a sus narices. Un paso en falso o siquiera un comentario mal hecho o interpretado en el momento menos oportuno, y luego todo muy bien podría ir de mal en peor para todos.

Llegado a este fatídico punto, tomando también muy en cuenta el factor tiempo, sus propios pensamientos intrusivos en cuanto al porqué de todo esto, y sí lo sucedido aquí fue cuestión del azar o sí esto era en respuesta al plan de ataque de la policía internacional para con la base de operación del Equipo Rocket, la de Ecruteak no encuentra más remedio qué forzarse a sí misma a alterar momentáneamente sus prioridades, optando por mantener un semblante calmado para así evitar alarmar de sobremanera a los demás presentes, toda vez qué estos, en su gran mayoría, permanecían aún amontonados al otro extremo del lugar y a espaldas de ambas finalistas del torneo de la Battle Frontier.

-De acuerdo, Kells. Tu solo has lo qué tengas qué hacer. Dejo el resto en tus manos- Expresó recatadamente Zuki en respuesta, desplazándose aquí con extremo cuidado en dirección a la puerta qué conecta con el pasillo contiguo de afuera en compañía de Quagsire, además de evitar activamente el pisar los cientos de pequeños y afilados trozos de vidrio roto qué ahora decoraban todo aquel sector. -Yo me ocuparé de vigilar los alrededores, pero no te tardes demasiado con esos cretinos, ¿ok? De preferencia me gustaría qué fuésemos más proactivas en caso de ser necesario al tener a todos estos empleados de la torre junto con nosotras. Ahora menos qué nunca podemos darnos el lujo de perder tiempo o de ser demasiado pacientes.-

Aquí fue el turno de la rubia para asentir, sin pena ni gloria, frente a su homóloga luego de qué esta última se posicionará entre el borde de la cafetería y el pasillo contiguo, cerciorándose con un par de tímidas y cuidadosas miradas de qué ningún otro miembro del Equipo Rocket o Pokemon estuviera merodeando en los predios.

Seguidamente de esto, Kelly expulsa un sonoro y amargo suspiro qué terminó por resonar dentro de la silenciosa y expectante cafetería, emulando sin intención el desdichado quejido de un agraviado pokémon apunto de dar el golpe de gracia a su próxima cena. Por lo demás, Kelly luego le da una rápida ojeada a las tres pokebolas entre los dedos de su mano derecha las cuales Lucario, muy hábilmente, fue capaz de robar al trío de recién llegados frente a ella antes de qué estos pudieran abrirlas.

-Saben, podemos hacer esto o muy por las buenas, o muy por las malas.- Señaliza súbitamente la rubia con frialdad y hasta palpable apatía al momento de entonar cada una de sus palabras, volviendo a alzar aquí su mirada hasta encontrarse con la de los tres reclutas del Equipo Rocket. -Pero les advierto una cosa, por su propio bien, lo mejor para todos es que cooperen conmigo, o ,de lo contrario-...

-Tch… No crean ni por un mísero segundo qué tu amiguita o tu nos podrán intimidar con ese tipo de amenazas tan infantiles y vacías.- Exclamó agresivamente en respuesta el recluta del bigote, interrumpiendo de golpe las palabras de Kelly con lo grave de su voz al provocar un ligero eco por toda la cafetería. -O sea, dime algo, ¿tú en realidad eres consciente de con quienes estás lidiando aquí, niña estupida? ¡Nosotros somos miembros de este nuevo y mejorado Equipo Rocket, y no vamos a permitir que tú, ni nadie, se interponga en nuestros-...

-¡Lucario, Drain Punch (Puño Drenaje)!-

De manera extremadamente similar a lo sucedido menos de un minuto atrás, Lucario volvió a desaparecer momentáneamente de la vista de todos para luego reaparecer y propinarle un certero golpe en la boca del estómago al agitado recluta del bigote, ocasionando de inmediato qué esté cayera inconsciente sobre el suelo y a los pies de sus anonadadas compañeras.

Todos los presentes dentro de la cafetería, incluidas aquí las otras dos perplejas reclutas del Equipo Rocket, no pudieron más que observar atónitos y en completo silencio lo qué acababa de acontecer al no saber qué decir o cómo reaccionar, mirando al mismo tiempo por instinto y desasosiego de pies a cabeza a Kelly y Lucario.

-Respuesta equivocada.- Indica la rubia con cinismo y de manera mecánica unos segundos después, sin ningún rastro o muestra de remordimiento en su semblante o en el tono de su voz. -Entonces, cómo les comente hace un rato, ¿que me dicen sí vamos directo al grano y me confiesan sí quieren que hagamos esto por las bue-...

-¿Q-Qué es lo que deseas saber?- Cuestiona una de las reclutas con inmediatez y aparentemente al borde de un ataque de pánico, posterior a que esta mirase directo a los distintivos ojos de Kelly y sintiera escalofríos por todo su ser al notar qué estos no podían expresar otra cosa qué no fuese rencor e ira reprimida, dando luego por inercia varios pasos atrás junto con su compañera al intentar poner distancia entre Lucario, ellas y la rubia. -Y-Y-Yo te responderé lo que desees saber, pero por favor no nos-...

-¿¡Por qué están aquí, cuál es su objetivo y cuantos son de ustedes en esté lugar!?- Indaga Kelly con fervor, intercambiando miradas de reojo tanto con Zuki en primera instancia, cómo también con el progenitor de Crystal y el resto de personas al otro extremo de la cafetería. -Ah, y por cierto, antes de qué decidas tan siquiera considerar el responder, te recomiendo qué no intentes nada gracioso cómo quizás mentirme, ya qué Lucario lo notaría sin mucho esfuerzo, créeme. Pero descuida, eres completamente libre de hacer lo que te plazca. Aunque el profesor Elm, quien por ciento se encuentra aquí, a un par de metros de nosotras, no me dejaría mentir, ¿verdad que no, profesor? Los pokémon de la especie de Lucario son altamente perceptivos a los sentimientos de quienes los rodean gracias a su habilidad innata para ver e interpretar el aura de las personas, ¿o acaso me equivoco?-

En cuestión de unas cuantas décimas de segundo, ahora todas y cada una de las miradas dentro de la cafetería fueron a parar sobre el pálido rostro de Gregory Elm, cómo los insectos siendo atraídos a los objetos luminosos o a los dulces. Dicha acción, a su vez, además de tomar completamente por sorpresa al reacio académico, resultó luego en que esté tuviese que negar con torpeza en respuesta cómo sí su vida misma dependiera de esto.

-U-Uhhh… N-No, no te equivocas.- Formuló Elm tras aclarar su reseca garganta al carraspear, ajustando a la par sus anticuados anteojos frente a su rostro. -Los Riolu y Lucario son ampliamente conocidos por esté tipo de habilidades tan únicas dentro de su especie.-

-Bien, ya escucharon al experto.- Advierte Kelly con forzada efusividad al dar un par de pasos más en dirección a las reclutas. -Entonces, ¿ahora sí están preparadas para responder? Por que estoy muuuuuy interesada por saber lo que sea que tengan que confesar con respecto a sus planes.-

La dupla de nerviosas reclutas, mismas quienes aparentaban por muy poco tener al menos un par de años más qué Kelly o Zuki, vuelven a intercambiar inquietas miradas por otro par de segundos antes de qué una de ellas, la más alta y esbelta del dúo, decidiera tomar el valor suficiente como para pronunciarse.

-E-Estamos aquí, primero qué nada, cómo una simple distracción.- Denuncia posteriormente dicha recluta de muy mala gana, exhalando tras esto una poco agraciada bocanada de aire al colocar cara de pocos amigos. -Inclusive el apagón de hace unos momento atrás, en conjunto con la total desconexión de la cobertura móvil de todos los pokegear dentro de la torre, fue orquestado por uno de nuestros infiltrados en esté lugar al momento de nosotros entrar. Pero en sí para responder a tu pregunta, nosotros los reclutas tenemos órdenes expresas de causar el mayor caos posible para mantener a todos los empleados de la torre ocupados mientras qué el verdadero plan de nuestro líder se lleva a cabo.-

-¿El verdadero plan de su… líder?- Repite la de New Bark con ímpetu, intriga y curiosidad, entre tanto un maremoto de murmullos se generó a su espalda por parte de la gran mayoría de presentes ante aquella revelación dada por la joven recluta. -¿A qué te refieres exactamente con eso del verdadero plan de su líder?-

-Hmph… ¿Es qué acaso no es obvio?- Cuestiona retóricamente la segunda recluta al intervenir sin mirar directamente al rostro de Kelly, también de mala gana, cruzándose de brazos y con aparente resignación al encogerse de hombros. -Solo mira a tu alrededor por un momento y analiza realmente en dónde estamos, genio. Esta es la mundialmente famosa torre de telecomunicaciones, así que tú dime, ¿qué crees qué hacemos nosotros en un lugar tan reconocido cómo esté dentro del corazón de Johto?-

Kelly titubeo visiblemente tras escuchar las apáticas palabras de la segunda recluta, tragando posteriormente y por inercia un poco de saliva. Sin embargo, dentro del agobiado subconsciente de la perspicaz rubia, todas y cada una de las palabras empleadas por la segunda recluta empiezan por repetirse una y otra y otra vez hasta qué, luego de transcurridos otra serie de exasperantes y silenciosos segundos, poco a poco Kelly cae en cuenta, cómo una súbita epifanía al estilo de una ducha fría por la mañana, sobre cuáles podrían ser las verdaderas intenciones del Equipo Rocket.

-Tomando en cuenta la hora y el momento de su ataque, asumiré entonces qué ustedes están aquí para comunicarle al mundo entero de qué aún existen cómo organización, ¿o acaso me llego a equivocar?- Dedujo velozmente la rubia, frunciendo su ceño en el proceso. -Y para lograr dicho cometido, lo más obvio sería que intenten utilizar el famoso programa de Oak y Mary para qué sirva de plataforma para esparcir su mensaje cómo la pólvora por cada rincón del planeta. En otras palabras, esto sirve tanto cómo una muestra de su poderío cómo organización criminal, cómo también para demostrar a toda la región de lo qué ustedes son capaces de conseguir.-

Por enésima vez la dupla de reclutas se miran de reojo la una a la otra con sorpresa, asintiendo prácticamente al mismo tiempo cómo réplica. -¡Bingo!- Proclama la recluta de mayor tamaño y cabellera teñida de verde, mientras qué Kelly hacía lo propio al intercambiar miradas con Lucario en caso de qué el pokemon hubiese detectado alguna mentira en las palabras de las recién llegadas. -Esa no fue una mala conjetura de tu parte y te felicito por estar parcialmente en lo correcto. Pero, lastimosamente para todos ustedes, esa solo es la punta del iceberg. Nuestros objetivos, así cómo también lo qué quiere conseguir nuestro líder con todo esto, va mucho más allá de la comprensión de simples personas cómo ustedes.-

En perfecta imitación de un feroz depredador al rondar orgulloso por su dominio, Kelly vuelve a observar fijamente al dúo de reclutas con repudio y exasperación, limitándose únicamente a caminar de izquierda a derecha frente a ellas antes de responder.

-¿Y entonces por qué demonios no lo explicas mejor y vas directo al estupido punto de una buena vez?- Exclama Kelly agresivamente y con visible disgusto en sus labios, alzando a la vez su voz con desesperación. -Yo no soy una persona paciente y tampoco tengo tiempo para perder con ustedes jugando a los acertijos, en especial cuando la vida y seguridad de muchas personas en esté lugar están en riesgo por su estúpida culpa. Ahora, se los pediré por las buenas una última vez, diganme qué su líder se trae entre manos y cuántos de ustedes están aquí, o les juro qué ambas acabarán igual o peor qué-...

-Heh, tu en verdad qué no lo entiendes, ¿no es así?- Denuncia la recluta de menor estatura en un tono burlesco, esta vez al dibujar una confiada sonrisa en sus labios al interrumpir en seco a la de New Bark. -Diablos… Y yo qué pensaba qué el mito de qué las personas rubias eran muy poco brillantes no era más qué una vil exageración, pero tú le das mucho más sentido a ese estereotipo.-

Kelly, en contraposición a aquel hiriente y repentino comentario, optó por apretar sus labios en completo silencio, negando con su cabeza en dirección a su pokemon para qué esté no tomase cartas en el asunto sin una orden previa. Acto seguido, y frente a la atenta mirada de todos los involucrados dentro de la cafetería, incluyendo a Lucario y Zuki, la rubia procede a darle la espalda a ambas reclutas al caminar lentamente en dirección al profesor Elm, haciendo luego entrega a éste de las tres pokebolas qué su Lucario había podido robar a los intrusos.

-Se las encargo para qué usted cuide de ellas, profesor.- Comentó la rubia con firmeza y decisión, dándose media vuelta antes de qué el confundido padre de Crystal pudiese decir algo, para luego encaminarse nuevamente en dirección al dúo de reclutas localizadas en la otra esquina del lugar.

Ahora, sin mediar alguna otra palabra, Kelly dirige muy sutilmente su mirada en dirección a su Lucario, pokémon quien termina por asentir antes de, por tercera vez en lo qué iba del dia, desaparecer de la vista de todos antes de volver a reaparecer a espalda de las recién llegadas, empujando posteriormente del camino a la recluta de mayor tamaño para así despejar el camino para su entrenadora.

Una vez esto llegó a suceder, Kelly rápidamente toma la oportunidad para acercarse sin preocupaciones a la ahora estupefacta recluta de menor estatura, mirando en todo momento a esta directo a sus ojos color carmesí antes de propinarle, muy para el asombro colectivo, una sonora y sorpresiva cachetada, con la velocidad de un pequeño relámpago durante una noche de tormenta, haciendo qué la recluta retrocediera otro par de pasos hasta casi chocar con la alargada barra de la cafetería en dónde yace la caja registradora a su espalda.

Cómo consecuencia directa de aquel sorpresivo acto, otra efímera oleada de silencio inundó el interior de la expectante cafetería, entre tanto Zuki, estando aún colocada con muchísimo cuidado entre el borde externo del lugar y el pasillo contiguo de afuera al continuar vigilando los predios junto con Quagsire, decidió simplemente exhalar una larga bocanada de aire antes de negar con su cabeza.

-Ok, supongo qué tendremos qué hacer esto por las malas.- Exclama Kelly nuevamente con fría agresividad, a la par de observar con desprecio cómo la primera recluta se volvía a levantar del suelo tras el empujón de su Lucario para entonces posicionarse frente a su aún aturdida compañera. -Sí ustedes no quieren cooperar por las buenas, entonces no me queda más remedio qué-...

-¡Nosotras siempre seremos fieles al Equipo Rocket, pase lo qué pase!- Aseguro con energía e ímpetu la primera y más esbelta de entre las dos reclutas tras incorporarse del suelo. -Tu puedes hacer lo qué desees con nosotras dos, pero de nada te servirá. Ni tú, ni nadie, serán capaces de detener los planes de nuestro líder. Ese es un hecho innegable.-

-¡Y ahora solo es cuestión de tiempo para que todo salga de acuerdo al plan de Archer!- Agrega la segunda recluta de menor tamaño y ojos color carmesí, tocando esta al mismo tiempo su ahora enrojecida mejilla al dibujar una enervante sonrisa en sus labios. -Aunque lo más gracioso de todo esto es qué, mientras tu pierdes tu tan valioso tiempo intentando sacarnos información "útil", es altamente probable qué el anuncio de nuestro regreso ya debería de estar por darse con la ayuda del legítimo hijo de Giovanni. De esa forma, no solo nos aseguramos de anunciar a todos de nuestro regreso, sino qué también existe la posibilidad de qué Giovanni decida regresar con nosotros para tomar el lugar qué le corresponde tras su exilio al escuchar la voz de su hijo entre nuestras filas.-

Cómo por acto reflejo, el corazón de la rubia de New Bark vuelve a aumentar sus palpitaciones a mil por segundo antes de dirigir de forma inconsciente su mirada en dirección a Zuki, notando aquí cómo la menor de las chicas kimono había cambiado por completo su semblante al pasar de la preocupación y nerviosismo al desconcierto y angustia, todo esto en poco más de lo qué dura un parpadeo.

-E-Espera un momento… ¿Acaso dijiste el hijo de Giovanni?- Cuestiono rápidamente una muy incrédula Kelly al observar luego instintivamente a su Lucario y cerciorarse con sus propios ojos de qué esté no reaccionaba de forma negativa ante tal revelación. -P-Pero eso no debería de ser-... ¿Cómo demonios es qué-...?-

-¿Giovanni tiene un hijo?- Se escuchó preguntar ahora en voz alta al profesor Elm desde su posición con extrañeza y curiosidad, causando cómo consecuencia qué más murmullos y preguntas se llegasen a formular por parte de los expectantes empleados aún amontonados en la otra esquina de la cafetería. -¿En serio un mafioso de su calibre tuvo un hijo en secreto?-

-¡Esa tiene qué ser una asquerosa y vil mentira para intentar confundirnos!- Vocifera ahora Zuki de forma más ácida y hasta efusiva, dando entonces unos cuantos pasos al alejarse de la puerta qué conecta con el pasillo de afuera para volver a ingresar a la cafetería. -Me rehúso rotundamente a creer que Sil-...

-¡Zuki!- Exclama Kelly de manera preventiva y fortuita ante tu visiblemente consternada compañera, interrumpiendo simultáneamente sus palabras al verla reaccionar de esa forma tan poco característica en su persona. -No digas ni una sola palabra más. Yo sé cómo debes de sentirte, pero por favor solo regresa a tu posición. Por ahora te necesito vigilando en caso de qué alguien más se aproxime.-

Sintiendo en primera fila cómo muchas de las miradas de los presentes se comenzaron a clavar vívidamente cómo afiladas dagas sobre sí misma, ahora fue el turno de la chica kimono para mostrarse dubitativa, causando luego qué esta mordiera momentáneamente su labio inferior con rabia tras ver cómo el Lucario de su compañera negaba ante ella en señal de qué lo expresado por las reclutas era cierto. -P-Pero es que eso no debería de ser posible. Y-Yo-...

-Tch… Disfruten de esta patética e insignificante victoria mientras aún puedan hacerlo.- Manifiesta en plan burlesco la primera recluta, cortando por segunda vez consecutiva el intento por hablar de la de Ecruteak. -Por nuestra parte, ya cumplimos con nuestro objetivo principal y las distrajimos lo suficiente. El hecho de qué quisiéramos "cooperar" de tan buenas a primeras con ustedes no afectará en lo absoluto lo qué está por suceder ante el inminente retorno de Giovan-...

-UGHHH… ¡Ya callense de una buena vez!- Terminó Kelly por ordenar de un amargo grito. -Ya tuve suficiente de idiotas cómo ustedes por un solo día. ¡Lucario, encargate de esas dos!-

Siguiendo al pie de la letra lo dicho por su enfurecida entrenadora, Lucario procedió, ayudado nuevamente de su velocidad tan privilegiada, a propinar dos sorpresivos y certeros golpes a las reclutas en sus respectivos estómagos, ocasionando de inmediato qué ambas cayeran inconscientes sobre el suelo.

Una vez Lucario regresa para posicionarse junto a la rubia, ejecutando un acrobático salto en el proceso, otra desoladora arremetida de silencio se apoderó impunemente de cada rincón de la cafetería, siendo esté acompañado por las más qué lúgubres miradas de los varios empleados y ejecutivos aún arrinconados en la esquina diagonal de dónde ahora yacen los tres inconscientes reclutas del Equipo Rocket.

-¿Y ahora qué rayos vamos a hacer?- Cuestionó Zuki con urgencia al dirigir su interrogante a la rubia, manteniendo un semblante más amargo, cruzándose de brazos y finalmente exhalando otra bocanada de aire con completa exageración. -Sí lo qué ese par de idiotas dijeron sobre Silver es cierto, y él está aquí con el Equipo Rocket, entonces-...

-Lucario, por favor ve y apoya a Quagsire a vigilar la entrada de la cafetería.- Ordenó de inmediato la de New Bark para con su pokemon, interrumpiendo fortuitamente las palabras de su homóloga antes de volver a enfocar su completa atención sobre esta última. -Sí algo sucede o si notas algo fuera de lo normal, me lo haces saber de inmediato, ¿entendido?-

El pokémon de tipo metal asintió por reflejo, dando otro preciso salto al posicionarse junto al Quagsire de Zuki entre el borde de la cafetería y el pasillo contiguo. Kelly, entre tanto, aprovecho esté pequeñísimo lapso de tiempo para cerrar sus ojos y luego frotar sus párpados con la punta de sus dedos.

-Escucha, Zuki. Si Silver efectivamente está aquí en esta torre, creeme qué no debe de ser porque quiera cooperar voluntariamente con el Equipo Rocket cómo ellas aseguraron.- Enfatiza Kelly de mala gana al terminar por fruncir el ceño y enfocando nuevamente su mirada sobre la chica kimono. -Él puede no caerme del todo bien cómo persona, pero tu y yo sabemos mejor qué nadie qué él jamás se podría volver a aliar con ellos solo porque sí. Aquí me parece que hay Meowth encerra-...

-Esperen ahí ambas un momento… ¿O sea que ustedes sí conocían de la existencia de ese tal hijo de Giovanni?- Indaga ahora Gregory Elm con extrañeza y rebeldía, tras guardar las pokebolas de los intrusos en uno de los bolsillos de la bata de laboratorio qué traía puesta encima de su ropa, pero no sin antes examinar visualmente con temor a los tres reclutas aún inconscientes a pocos metros de dónde él se había posicionado. -Por lo que escuche que comentaron, da la impresión de que ustedes dos-...

-Esa sería una larga y compleja historia, profesor. Pero me temo que no es el momento o lugar más adecuado para discutirlo.- Denuncia Zuki en un tono firme, nuevamente exhalando aire al sonreír en dirección a los demás presentes. -Aunque, en resumidas cuentas, tanto nosotras dos, cómo también Gold y Crystal, somos amigos y conocemos de primera mano al hijo de Giovanni. Incluso todos nosotros podemos testificar por él y sus acciones.-

-Zuki, tenemos qué ponernos ya en marcha. No podemos darnos el lujo de perder aún más tiempo aquí.- Ordena Kelly con ahínco y rudeza, dirigiendo luego una opaca mirada para con el progenitor de Crystal. -Igual lamento mucho qué las cosas tengan qué ser de esta manera, profesor. Pero aquí termina esta conversación. Ahora mismo tenemos que priorizar qué podemos o no hacer y cómo-...

-Yo sugiero qué nosotras por ahora nos enfoquemos en neutralizar a todos los reclutas qué nos encontremos en esté piso y en la planta baja. De ese modo, podríamos incluso evacuar a todos los civiles qué estén en nuestro camino, además de crear un paso seguro para todos los demás en los pisos de más arriba.- Recomienda enérgicamente Zuki, siendo ahora su turno para dejar a la rubia con las palabras en la boca. -A esté punto, es exactamente cómo dijiste y ya perdimos demasiado tiempo aquí, por lo qué sería estupido intentar subir para evitar qué el Equipo Rocket de su mensaje de qué están de regreso. Ahora, de esa misma forma, si ese mensaje está en manos de Silver, y esté se encuentra con Crystal en la cabina de grabaciones, estoy ciento por ciento segura de qué él no permitirá qué algo malo le suceda a ella, no importan las circunstancias.-

-Diganme por favor qué ustedes no hablan en serio y esto se trata de una ridícula broma de muy mal gusto.- Vocifera Elm con latente disgusto en su rostro, a la par de mirar de pies a cabeza a ambas compañeras de viaje de su hija con extremo desasosiego. -¿De verdad quieren apostar la seguridad de mi única hija en manos del hijo de Giovanni? ¡Esto es inaudito y ridic-...

-Pues, no le queda de otra, profesor. Ya que yo sí confío en el juicio de Silver, y estoy total y completamente segura de qué Crystal también diría exactamente lo mismo en esta situación.- Refuta Kelly al alzar inesperadamente el tono de su voz. -Y, solo para qué le quede claro, Silver es el actual entrenador de su antiguo Totodile.-

-¿E-El entrenador de mi antiguo Totodile?- Repite Gregory por inercia al parpadear repetidas veces en señal de estupefacción. -Esperen… ¿O sea qué ese chico es el entrenador que irrumpió en mi laboratorio hace tantos meses atrás para robar ese viejo informe sobre-...?-

-En efecto.- Recalcó Zuki. -Silver siempre ha estado de nuestro lado, combatiendo desde las sombras al Equipo Rocket para así intentar rectificar los pecados de su padre. Pero por ahora olvídese de eso. El punto aquí es que, sí nosotras fuésemos y enfrentamos directamente al Equipo Rocket para intentar detener su mensaje de regreso, sospecho que es altamente probable que esto pudiese tener el efecto contrario al empeorar todo, poniendo aún más en peligro a todos los presentes, incluyendo a Crystal y Gold.-

-Realmente odio tener que admitirlo, pero no podría estar estoy más de acuerdo con el razonamiento de Zuki.- Reconoció la rubia sin titubear y al introducir mientras tanto sus manos en los bolsillos laterales de sus jeans. -Y, aunque en principio no lo parezca, Gold y Crystal son quienes, al menos en teoria, deberian de estar en mucho menos peligro que el resto de nosotros debido al lugar en dónde se supone que están.-

Dándole otro rápido vistazo a los tres reclutas inconscientes del Equipo Rocket, Gregory no pudo más que exhalar en perfecto silencio, plasmando a la vez en su rostro una palpable expresión cargada de resignación y sentimientos encontrados.

-¿Entonces así es cómo serán las cosas?- Cuestiona con recelo el profesor encargado de New Bark, cruzándose amargamente de brazos mientras que otra sorpresiva oleada de murmullos se iban acrecentando por parte de los empleados y ejecutivos presentes. -¿Ustedes solo saldrán de aquí y luego pondrán sus vidas en riesgo al intentar neutralizar a todos los otros reclutas del Equipo Rocket que se encuentren en los alrededores?-

-Ese es el plan.- Replica la menor de las chicas kimono al asentir con decisión. -Sé que quizás esto no sea lo más sensato, ni tampoco creo qué es lo qué usted quisiera escuchar en esté momento, pero-...

-¿Y porque mejor no utilizan los uniformes de esas dos reclutas de allá antes de salir?-

Kelly y Zuki vuelven a intercambiar por enésima vez miradas la una con la otra ante la sorpresiva propuesta por parte del padre de Crystal, enfocando posteriormente toda su atención sobre el dúo de reclutas al otro extremo de la cafetería.

-Esa… Esa no es una mala idea.- Admite recatadamente la menor de las chicas kimono, cayendo en cuenta de inmediato junto con Kelly de las muchas implicaciones de la propuesta dada por el reconocido académico. -Creo que eso podría funcionar a la perfección.-


Torre Quemada de Ciudad Ecruteak. Región de Johto. 2:51 P.M


Miles de opacas nubes grisáceas decoraban con melancolía todo el cielo hasta dónde la vista pudiese percibir al perderse por el horizonte, cómo acuarela sobre un desteñido lienzo, a lo largo y ancho de esta la ciudad más antigua y longeva de toda la región de Johto.

Aquí, muy a pesar de lo templado del clima qué se llegaba a percibir por cada recóndito rincón de la ciudad, cómo también en las demás rutas y sectores aledaños, cientos de turistas de todas partes del mundo iban y venían alegremente al abarrotar varias de las calles principales de la metrópolis, ya sea para degustar de los tan afamados platillos de comida tradicional por los qué Ecruteak llegaba a sobresalir por encima de sus vecinos en la región, como también para visitar y recorrer los muchos otros centros turísticos alrededor de la ciudad. Entre estos, los más concurridos eran el anfiteatro en donde se presentan las chicas kimono cada semana, la Torre Quemada al extremo noroeste, la Torre Brass al noreste, y, por último pero no menos importante, los diversos templos honrando a los pokémon legendarios conocidos como Ho-Oh y Lugia.

-Hmph… Ecruteak, la ciudad en dónde el pasado se encuentra con el presente.- Recita entre dientes un chico caucacico, rubio y de contextura algo delgada, segundos antes de observar, como sí de un viejo amigo se tratase, de arriba a abajo a la mundialmente conocida Torre Quemada, misma qué yacía localizada a poco más de quince o veinte metros de distancia de dónde él se encontraba parado.

Metiendo por instinto ambas manos en los bolsillos laterales de sus jeans en busca de un poco de calor, el chico en cuestión expulsa un letárgico suspiro al revisar, de un rápido vistazo, qué ninguno de los distraídos turistas en los predios de la torre lo estuviese observando por pura casualidad, provocando al mismo tiempo qué esté pudiese percibir su propio aliento ante lo gélido del clima por pocas milésimas de segundo.

En ese momento, sin dudarlo o titubear, el rubio comienza a desplazarse con extremo sigilo en dirección a las desgastadas ruinas de la torre, logrando ingresar sin ningún tipo de inconvenientes a través del qué parecía ser el antiguo portón de entrada principal. Sin embargo, además del tan característico olor a carbón que aún persistía por todo el lugar hasta el sol de hoy al invadir impunemente sus fosas nasales, tomando también muy en cuenta qué ya habían transcurrido poco más de ciento cincuenta años desde aquella fatídica noche de tormenta, algo más terminó por eclipsar poderosamente la atención del joven recién llegado, hasta el punto de ponerle la piel de gallina, una vez esté logra llegar a la parte más profunda de la torre.

-Bienvenido, entrenador de los ojos de las mil millas.- Saludo con exagerada elocuencia un joven sujeto vestido con un llamativo traje de color purpura de dos piezas, y quien aparentaba tener el mismo rango de edad qué el recién llegado, estando él sentado muy tranquilamente sobre lo qué parecía ser un antiguo pilar de piedra caído entre los demás escombros calcinados de la torre. -Ya te habías tardado mucho en aparecerte por aquí. Por un segundo incluso me hiciste dudar de qué-...

-¿¡E-Eusine!?- Exclama el rubio entrenador con sorpresa e incredulidad, cambiando entre tanto el semblante de su rostro por completo en un abrir y cerrar de ojos. -¿P-Pero cómo es qué-…? ¿Desde cuándo rayos estás de regreso de Kanto?-

Eusine réplica al dibujar una leve sonrisa sobre su rostro, levantándose luego de un pequeño salto de dónde anteriormente yacía sentado, pero no sin sacudir antes la parte posterior de su pantalón al estar este impregnado con una ligera capa de polvo con la ayuda de sus manos.

-¿Pero por qué la pregunta, viejo amigo?- Cuestionó Eusine con inmediatez, empleando también un para nada sutil tono burlesco para con su homólogo al momento de guiñar uno de sus ojos. -Heh, no me digas qué tanto echaste de menos mi presencia por estos lares, Morty. Sí solo estuve de visita en mi ciudad natal por casi-...

-Estuviste fuera de Ecruteak por poco menos de dos meses.- Corrige estoicamente el actual líder de gimnasio de Ecruteak al quitarle las palabras de la boca a su dramático amigo con fervor y una pizca de molestia. -Pero cómo sea, no es cómo sí lo estuviese contando o algo por el estilo. Igualmente omitiré por ahora el hecho de que regresaras sin al menos tener la cortesía o decencia de avisar antes, ¿pero cómo demonios supiste que yo estaría precisamente aquí el día de hoy?-

Otra pícara sonrisa se plasmó automáticamente en los labios de Eusine, mientras que este solo se limitó a colocar sus manos a ambos lados de su cintura tras mirar directo a los ojos de su mejor amigo. -Ok, ok… Olvida esa última pregunta que hice. Eso fue… estupido de mi parte.- Reformula un avergonzado Morty al negar con su cabeza, también cruzándose de brazos momentáneamente al caer en cuenta que su anterior cuestionamiento estaba de más. -Es obvio que tu me conoces mejor que nadie, por lo que también sabes a la perfección que, durante mis días libres cómo líder de gimnasio, tiendo a venir a este lugar para pensar o cuando deseo meditar junto con mis pokemon.-

-Y es precisamente ese uno de los los motivos por los cuales quise darte esta pequeña sorpresa el día de hoy.- Confiesa Eusine de manera más animada al aumentar el volumen de su voz, dando entonces unos cuantos pasos más para acercarse a dónde estaba posicionado su homólogo. -Lo quieras creer o no, yo también vine a este lugar con el objetivo de meditar un poco en busca de iluminar mis pensamientos.-

Ya sea por inercia o incluso por instinto, Morty no pudo evitar el volver a mirar con extrañeza y suspicacia al de castaña y bien peinada cabellera, arqueando al mismo tiempo una de sus cejas con muchísimo más recelo del que deseaba expresar en principio.

-¿H-Huh…? Espera, espera un momento, ¿cómo qué viniste hasta aquí para meditar e iluminar tus pensamientos?- Pregunta atónito el afamado líder de gimnasio. -Eso sí que es nuevo, inclusive para alguien tan excéntrico, calculador e hiperactivo como tú. ¿Alguna razón especial para querer comenzar a meditar luego de haber rechazado durante todos estos años mis muchas invitaciones?-

No obstante, Eusine optó por mantenerse en silencio, observando con cautela y curiosidad todo alrededor del desolado interior de la torre antes de expulsar una sonora bocanada de aire. -Dime algo, Morty… ¿Recuerdas la última vez qué ambos estuvimos aquí juntos?-

-Por supuesto.- Replicó el rubio entrenador sin darle muchas vueltas al asunto o al cambio tan forzado en la personalidad de su amigo. -¿Cómo rayos podría olvidarlo? Ese fue el día en dónde, sin saberlo en principio, ambos terminamos presenciando por pocos segundos el "despertar" de Raikou, Entei y Suicune ante aquel chico pelirrojo y Gold. ¿Pero qué con eso? ¿Por qué ahora de repente preguntas por-...?-

-¿Y nunca te detuviste a pensar por más de un minuto qué significaba un suceso de esa magnitud a gran escala?- Continuó Eusine con su interrogatorio, interrumpiendo e ignorando por completo las palabras de Morty. -¿Por qué fueron precisamente ellos quienes lo presenciaron en primera fila y no, por poner un ejemplo más palpable, personas cómo nosotros dos quienes conocemos y probablemente apreciamos más de las antiguas leyendas de la región?-

Siguiendo a la perfección la misma línea qué Eusine antes que él, ahora fue el turno de Morty para permanecer en completo silencio, reorganizando sus muchas ideas y mostrándose visiblemente dubitativo ante tales interrogantes salidas tan de repente.

-Sabes, siendo perfectamente honesto, creo qué ahora me sería imposible darte una respuesta qué pueda satisfacerte, o qué incluso pueda llenar tus expectativas ante aquello qué se que quieres escuchar con tanto anhelo.- Aseguró Morty al emplear un tono de voz mucho más recatado y solemne al dirigirse ante su colega. -Entiendo tu frustración con que esos dos tuvieran el azar de estar en el lugar y momento correctos para presenciar tan de cerca el despertar de esos pokémon a quienes tanto deseas atrapar y estudiar. Pero por ahora solo quiero que escuches esto: existen momentos cuando es importante saber qué la respuesta es qué no existe una respuesta en concreto. No todas las preguntas tienen por qué ser respondidas, ni tampoco todas las respuestas tienen por qué ser expresadas.-

Volviendo a posicionar sus manos a ambos lados de su propia cintura, Eusine exhala por enésima vez al pintar sobre su rostro una expresión cargada de decepción y antipatía, para luego darle otro nostálgico vistazo al interior de la torre. -Tch… Eso que dijiste sonó más cómo uno de esos viejos proverbios baratos, de los que vienen dentro de las galletas de la fortuna en aquel anticuado restaurante cerca de tu apartamento.-

-Heh, quizás sí o quizás no.- Proclamó el líder de gimnasio con más amabilidad y tacto para con su amigo, sacando en principio su Pokegear del bolsillo derecho de sus jeans al revisar la hora actual tras encender de un toque la pantalla táctil del aparato. -Pero sabes, ahora que mencionas a Gold, me acabas de recordar que su grupo de viaje serán todos entrevistados por Oak y Mary debido a su sobresaliente participación en aquel torneo de la Battle Frontier. Sí mi memoria no me falla, aparentemente dicha entrevista se debería de llevar a cabo en poco menos de un minuto cuando den las tres de la tarde.-

-¿Ok…? ¿Y a qué quieres llegar con todo esto?- Cuestiona Eusine con latente suspicacia y frialdad, cosa que causó que esté se llegara a cruzar de brazos por breves momentos. -¿Cual es tu punto, Morty? Ve directo al grano.-

-¿Acaso no es obvio?- Comenta rápidamente el rubio en respuesta, manteniendo intacta su energía y tranquilidad al momento de expresarse en contraposición al rígido semblante que ahora presentaba Eusine. -Vamos, viejo amigo… ¿No te da al menos un poco de curiosidad el escuchar lo que sea que les tengan que preguntar Oak y Mary a ellos en específico? ¿O es que acaso no recuerdas que una de mis antiguas visiones para con Gold predecía que él estaría en una torre de radio? Ahora, quizás, y solo quizás, todo esto esté ligado, aunque sea un poco, al motivo de mis primeras visiones en dónde vi el despertar de Raikou, Entei y Suicune.-

Por enésima vez en lo que iba de aquella fría tarde, Eusine exhalo en silencio al contemplar todas sus opciones y respuestas, negando ligeramente con su cabeza al luego encogerse de hombros. -De acuerdo, cómo sea. Tu ganas.- Concedió el de castaña cabellera de muy mala gana, tras intentar acomodar un rebelde y largo mechón de pelo sobre su frente. -Solo sintoniza el programa y escuchemos antes de que comience.-

Morty asintió en el acto con una triunfal sonrisa, enfocando entonces su atención sobre su Pokegear al deslizar sus dedos sobre la delicada pantalla del artefacto electrónico, tanto para encontrar la frecuencia correcta del programa en cuestión, cómo para también aumentar el volumen actual del dispostivo para que así ambos presentes pudiesen escuchar sin problemas.

-¡Bienvenidos todos nuevamente a este, su programa semanal de información pokémon y entretenimiento en general! ¡Mi nombre es Samuel Oak…!-

-Y el mio es Mary Anderson, y el día de hoy-...

Pero, en un sorpresivo giro de eventos, las tan características voces de Mary y Oak, mismas que en ese momento se reproducian alto y claro gracias a las pequeñas bocinas del Pokegear de Morty, fueron súbitamente consumidas y reemplazadas por el tan conocido sonido de la estática.

Eusine, siendo el primero en reaccionar ante aquel fortuito suceso, no pudo evitar extrañarse de sobremanera, cosa que luego lo lleva a observar en dirección al rostro de Morty, notando en ese mismo momento cómo los ojos de esté último adquirieron una antinatural coloración blancuzca.

Milésimas de segundo después de esto, el joven líder de gimnasio comienza a jadear al regresar en sí, justo cuando sus ojos volvieron a retomar su coloración anterior. -¿Q-Qué fue lo que viste?- Cuestiono Eusine de inmediato, sabiendo muy a la perfección lo que le acababa de ocurrir con su homólogo. -¿Qué recuerdas de esta nueva visión?-

Entre más jadeos y palabras entrecortadas, Morty cerró momentáneamente sus ojos antes de responder con un atípico y triste tono. -Vi fuego… Fuego y destrucción…-