Sector Noroeste. Azotea de la Torre de Radio, Ciudad Goldenrod. Región de Johto. 3:27 P.M


-¡Ya tuve suficiente de su incompetencia e insubordinación!- Archer se mostró enfurecido tras dar su último comentario, incluso hasta el punto de elevar el tono de su voz y dirigir una mirada cargada de decepción para con Crystal y Silver. -¡Ahora no se queden ahí parados cómo inútiles y ataquen a Tsubasa y a sus pokémon con todo lo qué tengan! ¡Acaben con ellos ya mismo!-

Luego de otro breve intercambio de miradas carentes de sentimientos o emociones entre la dupla conformada por Crystal y Silver, ahora fue el turno del de New Bark para poner todos y cada uno de sus pensamientos en completo orden.

-Heh, sí así son las cosas, entonces creo qué ya se lo qué tengo qué hacer.- Manifiesta Gold desde su interior y con más energía, confianza e ímpetu. -Ahora qué la atención de Archer está tan dividida, y de por sí creo qué él no se ha dado cuenta de los motivos por los cuales el control de Beheeyem sobre Crystal y Silver ha estado fallando cuando él menos se lo espera, no puedo darme el lujo de titubear. Aquí frente a mí yace la oportunidad qué tanto necesitaba para poner esta batalla a mi favor y no voy a dejarla ir por nada del mundo aunque sea lo último qué haga. ¡Ya sé cómo ponerle punto final a este estupido combate sin sentido!-

-Ursaring, concentra tu energía y prepárate para atacar con Close Combat (Combate Cercano). Tu objetivo de ataque será nuevamente Typhlosion.-

-Ampharos, tu utiliza Zap Cannon (Electrocañón) en cuanto se dé la oportunidad y emplea toda la electricidad restante de tu cuerpo para acabar con Gold y sus pokémon.-

Con desenfrenada inmediatez tras escuchar fuerte y claro las respectivas órdenes al unísono de Silver y Crystal para con sus pokémon, Gold se fuerza a sí mismo en tomar un rol mucho más activo qué antes, no queriendo quedarse atrás por más tiempo y haciendo lo propio. Sin embargo, nada de lo anterior pudo opacar el sentimiento tan visceral qué el de New Bark comenzó a experimentar en tiempo real cuando una nueva y súbita dosis de adrenalina empezó a fluir dentro de sus venas al acelerar de sobremanera las palpitaciones de su corazón.

Por tal motivo, Gold colocó su mano derecha sobre su propio tórax por inercia, apretando ligeramente con sus dedos la parte izquierda de su pecho, después tragando algo de saliva con pesadez para entonces intercambiar una fugaz pero decidida mirada de reojo con Scizor y después otra con Typhlosion.

-Les juro qué todos saldremos vivos de esta. Se los aseguro.- Indicó Gold de un murmullo bastante sincero, dibujando además una tranquila sonrisa en sus labios para darles a entender a ambos de sus pokémon frente a él a qué mantuvieran la calma con aquel sencillo gesto. -A decir verdad, desde hace muy poco qué se me ocurrió un plan algo arriesgado en todo el maldito sentido de la palabra. Con él quizás podríamos poner las cosas a nuestro favor. Pero no les voy a mentir, ya qué no sé qué tan bien o qué tan mal puedan salir las cosas una vez todo se ponga en marcha, así qué para descubrirlo necesito su cooperación al pie de la letra en cuanto de mis órdenes, ¿de acuerdo? Sí todo sale bien y tal y cómo planeó, entonces es probable qué podamos terminar esté combate librando a Silver y Crys del control de Beheeyem. Entonces, pase lo qué pase, por favor confíen en mí.-

Sin titubear en lo más mínimo, el pokémon de fuego fue el primero en asentir cómo réplica a esté último comentario de su entrenador, gruñendo en aceptación y volviendo a endurecer el semblante de su rostro. Scizor, por su parte, sonrió en respuesta con confianza pero sin perder de vista a Ampharos, Ursaring, Beheeyem y Archer.

De aquí en adelante, Gold fue más consciente de qué todas y cada una de sus decisiones a partir de esté preciso momento en el tiempo tendrían un peso e impacto inmediato, no solo respecto al destino de las hermanas regiones de Johto y Kanto a corto plazo, sino qué también frente a las vidas y el futuro de dos de las personas más importantes para sí desde qué se llegó a convertir oficialmente en entrenador.

Ante tal agria premisa, a meros instantes de qué Ursaring y Ampharos pudiesen siquiera comenzar a actuar acorde a los deseos de sus respectivos entrenadores, dentro de la mente del de New Bark se comenzó a reproducir involuntariamente una de las últimas advertencias qué le hizo el sabio monje Jin antes de culminar su breve paso por la Torre Sprout al inicio de su viaje.


-"Pronto se presentará ante ti una difícil decisión qué debes de tomar entre dos personas importantes para ti. A lo qué me refiero es qué tengo la impresión de qué todas las decisiones qué tomes a partir de ahora tendrán muchas repercusiones en varios eventos a futuro. Y quizás, y solo quizás, el destino de más de una persona pueda cambiar dependiendo de esto."-


-Tch… No sé cómo demonios ese anciano pudo predecir algo cómo esto con tanta antelación tras apenas sí conocernos. Pero ahora está demás pensar en los cómos y los porqués.- Con renovada confianza y fé en sí mismo, Gold volvió a comentar en voz baja, negando un par de veces con su cabeza en un pobre intento por mantenerse enfocado, a la par en qué su subconsciente divagaba con una infinidad de preguntas respecto a todos sus demás seres queridos involucrados de una u otra forma en los sucesos de hoy.

Dicha efímera remembranza apenas sí duró lo mismo qué un sencillo abrir y cerrar de ojos, tiempo suficiente cómo para qué Gold recordase a Kelly y Zuki, con quienes él había prometido encontrarse en la cafetería de la torre antes de su entrevista; pasando luego por preguntarse por los profesores Oak, Elm, y también por Mary; para entonces culminar cuestionandose por el bienestar y seguridad del padre de Kelly y el suyo propio.

No obstante, a continuación, Ursaring es quien decide reanudar las hostilidades al disponerse y correr en cuatro patas en la dirección de Gold y sus pokémon, solamente qué esta vez haciéndolo en zig zag de izquierda a derecha sobre su sector de la azotea, soltando en el proceso un estruendoso y muy amenazador rugido qué hacía perfecto juego con el resplandor púrpura qué aún rodeaba la mayoría de su cuerpo. Todo esto, mientras qué, de manera extremadamente similar qué antes cómo en su primera interacción, Ampharos decidió mantenerse arraigada en la retaguardia frente a Crystal para así concentrar sin ningún tipo de interrupción toda la electricidad de su cuerpo para su próximo ataque.

Gold sintió en respuesta a esto cómo un amargo y tenso nudo se iba formando violentamente dentro de su garganta reseca, observando al mismo tiempo, con ojo crítico, todas estas acciones desde su posición, más ya no había tiempo para dudas, incongruencias, titubeos o preguntas. El tiempo de actuar estaba a la vista y ya no existía más margen de errores o para conjeturas.

Por consiguiente, dejándose guiar enteramente por su instinto y la incandescente convicción de su alma y corazón de alterar de una buena vez por todas la balanza del combate, el de New Bark termina por elevar el tono de su voz para dar sus órdenes con completa seguridad y firmeza.

-¡Typhlosion, utiliza otra vez Flame Wheel (Rueda de Fuego) con todo lo qué tengas y neutraliza cómo sea a Ursaring!- Exclamó Gold con fervor e intensidad, dando un rápido vistazo en primera instancia sobre el apático semblante qué ahora presentaba Archer, para entonces culminar sus observaciones al volver a mirar de reojo en dirección de dónde yacían inconscientes Bill y Pichu. -¡Scizor, tu preparate cómo antes y espera mis órdenes en cuanto Ampharos vuelva a atacar en nuestra dirección con su electricidad! ¡Tu único objetivo es el de volver a neutralizar su próximo ataque a cómo dé lugar!-

En apenas unas cuantas décimas de segundo, el rostro y semblante en general de Archer cambiaron la fría y antipática expresión qué tenía para demostrar incredulidad en estado puro. Incredulidad qué se vio perfectamente reflejada en un exagerado gesto con ayuda de sus cejas y labios a modo de provocación y burla.

-¿En serio, Tsubasa? ¿En serio después de todo lo qué dije vuelves a ordenar a tus pokémon para que hagan exactamente lo mismo qué antes?- Cuestiona retóricamente el ahora líder autoproclamado del Equipo Rocket en un tono autoritario y soberbio, momentos antes de que Ursaring volviese a cruzar a toda velocidad en el sector de la azotea en dónde se mantenían Gold, Typhlosion y Scizor. -¡Sí así es cómo deseas morir, gracias a tu arrogancia y terquedad, entonces qué así sea!-

Ignorando en gran medida este último comentario cargado de veneno y malicia, Gold opta por fruncir el ceño para después concentrar toda su atención en observar detenidamente las acciones de los pokémon de Crystal y Silver. Pero dando un especial enfoque a Ursaring, pokémon quien volvió a saltar de frente para intentar atacar y rebanar con sus garras a Typhlosion.

-¡Contraataca ahora!- Decreto Gold para con el pokémon de tipo fuego, manteniendo la energía, seguridad e ímpetu de su voz. -¡Ya sabes qué hacer, Typhlosion!-

Cómo sí de un interruptor eléctrico se tratase en cuestion de unos pocos milisegundos, Typhlosion volvió a aumentar voluntariamente la potencia del fuego de color azul fosforecente qué ardia sobre su espalda, rodeando luego su propio cuerpo con un manto de llamas incandescentes del mismo color, antes de tomar impulso y correr para enfrentar directamente a Ursaring por segunda vez.

Cómo consecuencia de lo anterior, en quizás algo más qué la duración de un parpadeo para todos los demás presentes, Typhlosion fue capaz de propulsarse lo suficiente en aquel corto lapso al correr también en cuatro patas para de esa forma interceptar sin inconvenientes a Ursaring en medio del aire, ayudado de una salvaje embestida con su cuerpo revestido otra vez con fuego pero dejando a su paso pequeñas centellas vibrantes con tonalidades entre azules, naranjas y rojo.

Este intenso choque entre pokémon al colisionar nuevamente cara a cara en mitad del lugar, a su vez, dio violento paso a qué otra estruendosa onda expansiva se hiciese presente, ayudando también a desintegrar sin intención todos y cada unos de los copos de nieve con la coloración grisácea qué seguían cayendo desde el cielo sobre gran parte de la circunferencia alrededor de la azotea sin excepciones o descanso, para posteriormente culminar dicho encuentro cuando ambos combatientes, Typhlosion y Ursaring, volvieron a repelerse como dos polos del mismo tipo tras caer de pies al suelo y a escasos tres o cuatro metros el uno del otro.

-Inténtalo de nuevo con más fuerzas, Ursaring.- Manifestó Silver a modo de orden para con el feroz pokémon de tipo normal qué fue confiado a él por su padre, manteniendo aquel tono tan monótono y sin vida al momento de expresarse. -No te dejes vencer y sigue arremetiendo pase lo qué pase. Tu solo sigue atacando hasta qué Typhlosion no pueda continuar defendiéndose.-

-¡No te rindas, Typhlosion! ¡Vuelve a embestir con Flame Wheel (Rueda de Fuego) y continua contraatacando!-

Tomando en cuenta todo lo sucedido hasta esté momento, desde la sorpresiva llegada de Archer y todos los demás a la azotea, el de New Bark se siguió mostrando seguro y extremadamente firme al dar estas últimas directrices a sus pokémon, acción qué no hizo más qué provocar otro repentino cambio en el semblante del actual líder del Equipo Rocket, esta vez para demostrar extrañeza, desconcierto, dudas y confusión.

En esté sentido, sin dejar pasar por alto este hecho tan relevante, Gold guardó la compostura y decidió omitir dicho cambio en Archer en favor de desviar su mirada y observar por instantes cómo el Ampharos de Crystal aún se mantenía rodeado por aquel resplandor de color purpura, además de seguir cargando toda la electricidad qué fuese posible dentro de su cuerpo con el fin de volver a materializar otro ataque en un futuro próximo.

Por lo tanto, para la sorpresa de todos y queriendo darle rápida continuidad a las órdenes previas de su propio entrenador, Typhlosion es quien decide actuar preventivamente pese al visible agotamiento físico qué presentaba, sumado también a las múltiples heridas superficiales alrededor de su torso y extremidades superiores ocasionadas tras sus dos anteriores choques contra Ursaring.

Frente a esté escenario, el pokémon de tipo fuego sacude rápidamente su cabeza de un lado al otro, con la esperanza inocente de ahuyentar la fatiga presente en sus musculos, poco antes de encender el fuego de su espalda con más potencia qué antes, para finalmente volver a rodear todo su cuerpo con otro manto de llamas de color azul fosforecente.

Seguidamente, habiendo logrado su anterior cometido con creces, Typhlosion se coloca en cuatro patas y arremete a toda velocidad, muy similar a un misil balístico de corto alcance, tomando apenas muy poco impulso antes de encontrarse con el Ursaring de Silver para proceder e intercambiar una feroz serie continua de embestidas el uno contra el otro.

Pero, a pesar de todo lo que aún sucedía en los alrededores de la ciudad considerada por muchos cómo la más importante de toda la región Johto, entre el lejano y desgarrador aullido de las caóticas sirenas de los camiones de bomberos, abriéndose paso para intentar llegar al edificio en llamas que albergaba el cuartel general de policía en el sector sur de Goldenrod; las espesas nubes grisáceas que apenas dejaban pasar por segundos los rayos del sol; el viento gélido soplando y la nieve que caía sobre todo por igual, teñida de ese tono grisáceo poco natural y tétrico, mientras qué los últimos destellos del anterior ataque de Ampharos iluminaban aún diminutos sectores del cielo sobre la azotea al ir finalmente desapareciendo; y todo esto combinado al singular sonido de centenares de nerviosos transeúntes y automóviles recorriendo las calles y aceras cercanas a la torre de radio, sólo existía una cosa completamente segura en la resquebrajada psique de Gold: el fin de todo estaba cerca. Su mente y alma, pero sobre todo su corazón, se lo decían a gritos.

-Acaba con todos juntos, Ampharos. No quiero qué ninguno de ellos sobreviva.- Al dar un pequeñísimo paso al frente para acomodar con más naturalidad la postura de todo su cuerpo al erguirse de mejor forma, la oriunda de Goldenrod hace uso de su mano derecha con decisión y apunta con su dedo índice en la dirección de Gold y sus pokémon. -Termina esto con Zap Cannon (Electrocañón) a toda potencia y no dejes ningún rastro de su existencia.-

En una recreación casi perfecta en uno por uno de su ataque previo, y a la par qué los pokémon de Gold y Silver seguían distraídos al intercambiar violentas embestidas en medio de la azotea sin ceder el más mínimo terreno contra el otro, Ampharos aprovecha la oportunidad para volver a juntar ambas de sus patas delanteras a la altura de su pecho, solamente para después hacer aparecer de la nada otro orbe de energía eléctrica perfectamente condensada y chispeante con una tonalidad más oscura y funesta, pero contando con un tamaño aún mayor qué el creado con anterioridad para cuando atacó por primera ocasión.

Inmediatamente después, en lo qué dura un recatado suspiro, Ampharos decide qué es momento de canalizar toda la electricidad restante en su cuerpo al momento de cumplir los deseos de su entrenadora, generando aquí qué el resplandor púrpura qué la rodeaba fuese aún más perceptible tras mezclarse con la electricidad en estado puro qué se veía fluir con ferocidad por todo a su alrededor.

Por lo demás, luego de otro breve intercambio de ataques entre Typhlosion y Ursaring en dónde ambos pokémon vuelven a quedar cada uno a pocos metros de sus respectivos entrenadores, Ampharos se pone manos a la obra, cambiando por completo la expresión en su rostro por una más agresiva y fría, al combinar entonces muy a la fuerza el orbe de energía junto a otra ensordecedora descarga eléctrica cómo complemento al propulsar, expandir y luego lanzar dicha combinación de ataques con sus patas cómo sí se tratase de una enorme bala de cañón hecha enteramente de plasma.

-¡Es tu momento de nuevo, Scizor!- Exclama el de New Bark en voz alta sin vacilaciones o dudas, pero con el corazón metafóricamente en su garganta y con escalofríos en la parte baja de la espalda y en sus extremidades, mientras que, por otro lado, muy en su interior otra enérgica dosis de adrenalina iba siendo dispersada dentro de su torrente sanguíneo. -¡Utiliza Sword Dance (Danza de Espadas) cómo antes para absorber y neutralizar el ataque de Ampharos!-

En tan solo unas cuantas milésimas de segundo, posterior a intercambiar tímidas miradas, y escuchar fuerte y claro la orden de su propio entrenador, Scizor se armó de valor tras asentir con su cabeza, abriéndose paso al volver a propulsarse con ayuda de sus alas para así colocarse directamente frente a Gold y también a poco más de metro y medio de dónde ahora se mantiene colocado Typhlosion luego de su anterior choque con Ursaring.

Con el corazón latiendo cómo un enorme tambor dentro de su pecho, y su respiración sintiéndose cada vez más y más arrítmica y pesada al punto de quemar su garganta con cada inhalación de oxígeno, Gold apenas sí tuvo el tiempo necesario para percibir en primera fila no sólo cómo el pokémon más icónico de su padre volvió a adoptar una firme postura defensiva de combate con ayuda de sus férreas pinzas de metal, sino qué también esté puede apreciar cómo el Ursaring de Silver, muy a duras penas y de un desesperado salto, se pudo hacer a un lado hasta casi chocar contra una de los barandales laterales de la azotea para evitar ser impactado por la masiva trayectoria creada por la descarga eléctrica de Ampharos.

Acto seguido, Scizor extiende de lado a lado las afiladas pinzas qué tenía por extremidades superiores, tomando ahora una pose algo más flexible y parecida a la propela de un buque de carga, antes de empezar a girar sobre su propio eje con extrema rapidez y cómo ya había hecho anteriormente.

Posterior a esto, los breves instantes previos al impacto de este nuevo ataque por parte de Ampharos parecieron ser eternos para el joven entrenador de New Bark, en especial sabiendo qué ya nada de lo qué dijera pudiese cambiar la situación en lo más mínimo. La suerte de ambas regiones, cómo también la vida de todos y cada uno de sus seres queridos, ahora yacían reposando sobre la espalda de su Scizor y la capacidad qué él tuviese para aguantar y poner en marcha el plan qué tenía en mente. Un movimiento en falso mal ejecutado, o un solo momento de vacilación inocente, y todo llegaría a su fin tan rápido cómo dio inicio.

Sin embargo, con tan solo una simple mirada furtiva cargada de terror por parte de Gold fue más qué suficiente para notarlo tras el estruendoso y muy llamativo impacto entre el pokémon de tipo metal y el nuevo ataque lanzado por Ampharos.

Por tal motivo, Scizor, al estilo de un pararrayos alojado en la cima de una torre en medio de una brutal tempestad, hizo lo mejor qué pudo tras el impacto para contener y conducir a su alrededor semejante descarga de electricidad concentrada, manteniendo en todo momento su postura al girar sobre sí mismo para absorber y retener todo indicio del ataque arrojado por el pokémon de Crystal cómo en el pasado.

Pero, a medida qué pasaba el tiempo, fue más qué aparente para todos por igual, entre entrenadores y pokémon, qué aquel ataque era demasiado potente, inclusive para un pokémon con el nivel de Scizor, lo qué ocasionó al instante qué este soltara un agitado pero profundo gruñido ahogado de dolor y de angustia qué terminó por inundar toda la azotea al hacer un enervante eco.

-¡Tienes qué resistir, Scizor! ¡Por favor no te rindas y demuestra de lo qué eres capaz! ¡Necesito qué demuestres que ese malnacido se equivoca!-

Más, por mucho qué Gold esforzara su voz, aquellas desesperadas órdenes terminaron por caer en oídos sordos. Scizor, en apenas unos cuantos pestañeos, había comenzado a perder paulatinamente la transformación de su megaevolución ante las atentas y expectantes miradas de todos los demás presentes, lo qué al mismo tiempo ocasionó qué Archer dibujara una triunfal sonrisa de oreja a oreja en su rostro.

-Heh, por favor… No me hagas reír, Tsubasa.- Exclamó Archer de manera efusiva y con una mezcla entre sarcasmo y alivio en la entonación de sus palabras, mientras observaba con recelo cómo el pokémon de tipo metal de Gold aún se mantenía luchando con todas sus fuerzas por contener y controlar el ataque de Ampharos al mantenerse girando. -¿En serio esto es todo lo qué el pokémon más afamado del legendario campeón sin corona tiene para ofrecernos el día de hoy? Tch… Patético y decepcionante. ¡Solo rindanse de una maldita vez y dejen de hacerme perder más de mi valioso tiempo!-

Haciendo nuevamente caso omiso a Archer y sus hirientes comentarios, el de New Bark aprieta sus puños con rabia y por inercia, cerrando también sus ojos por pequeños instantes al sentir cómo los latidos de su corazón seguía en alarmante aumento.

-Esto-... Esto está mal… No se suponía que así tenían qué suceder las cosas. A esté paso solo es cuestión de tiempo para qué Scizor ceda y todos acabemos muertos. ¿Pero qué mierda hago? Ughhh-… Puede qué intentarlo resulte inutil ahora, pero eso ya no importa. N-Necesito idear algo más antes de qué sea demasiado tarde.-

De ver por escasos momentos cómo Scizor aún se esforzaba por intentar contener a toda costa la inmensa descarga lanzada por el pokémon de Crystal, aún a pesar de haber perdido por completo su megaevolución y poniendo su propia integridad y vida en juego, el de New Bark ahora enfoca una rápida mirada en su agotado pokémon de tipo fuego a pocos metro de sí mismo a su derecha.

-¿Pero realísticamente qué más puedo ordenar o pedirles a ellos? Demonios… Typhlosion no está en condiciones de ayudar a Scizor, es así de fácil. Y, en todo caso, él solo terminaría por estorbar más de lo qué pudiese ser de utilidad dadas las circunstancias. Y-Yo-... No-… ¿Qué hago…? ¿Qué demonios hago ahora? ¡Esto no puede terminar así! Crystal… Silver… Papá… Todos… Lo lamen-...

De un desesperado momento a otro, pese al caótico escenario presente y la frívola realidad de caer en cuenta de lo frágil qué era su propia vida y la de sus pokémon, todo tipo de sensación y sonido cesó abruptamente en los oídos de Gold, y su vista se comenzó a nublar al oscurecerse cómo sí alguien o algo hubiese apagado un interruptor metafórico en los predios de la azotea. Aquí, en ese preciso instante, el de New Bark pudo experimentar en carne propia cómo lentamente los acelerados latidos de su corazón se iban controlando cómo por arte de magia hasta empezar a disminuir al tomar un ritmo más normal en el interior de su pecho.

Miles de nuevas interrogantes se fueron presentando al formarse una a una dentro de la agitada y muy turbulenta psique de Gold de la peor manera posible, cuando entonces dentro de su subconsciente se comienzan a reproducir cientos de pequeños momentos y sucesos a lo largo de su vida en orden cronológico y en cámara lenta, cómo efímeros extractos a modo de vagos recuerdos del pasado, solo qué la mayor parte de estos se veían tanto desde su propia perspectiva, cómo también desde la perspectiva de Scizor y algunos otros desde la perspectiva de su padre.

Estos iban desde el momento exacto de su propio nacimiento, pasando por su movida infancia en New Bark y de cuando desarrolló el deseo por convertirse en entrenador al competir y ganar torneos infantiles por todo Johto, siguiendo por revivir varias de las lecciones impartidas por su padre al momento de entrenar y también recreando con lujo de detalles todos lo sucesos vividos en la anterior liga pokémon cuando conoció a Red. Dicha remembranza llegó a un repentino cierre cuando se reprodujo el momento exacto cuando Enishi le otorgó la pokebola de Scizor en el hospital general de Goldenrod posterior a conseguir la medalla de dicha ciudad hace un par de meses atrás.

-¿P-Pero qué-...? ¿Qué es lo qué significa todo esto? No lo-... No lo entiendo, ¿qué rayos me está sucediendo y porque-...?-

Sin siquiera notarlo en principio, Gold sacudió su cabeza por instinto de un lado al otro con palpable confusión y ahínco. Su visión había regresado de golpe en un efímero instante, al igual qué su sentido del oído y del tacto. No obstante, su mente, alma, e inclusive su propio corazón, se sentían extrañamente en perfecta sincronía los unos con los otros de una manera qué el de New Bark no podía describir en palabras ni tampoco había experimentado nunca antes.

Tomando lo anterior cómo un extraño azar del destino, la mirada de Gold al regresar en sí misma se enfoca para encontrarse ahora con circunstancias completamente diferente a las qué su mente recordaba antes del ínfimo apagón qué experimentaron gran parte de sus sentidos.

Para empezar, Gold se percata de qué Scizor aún se mantenía girando sobre sí mismo cómo antes, pero el cuerpo del pokémon había cambiado por completo al haber recuperado sin previo aviso su transformación de megaevolución. Aquello, sumado de notar por el rabillo de sus ojos cómo el brazalete colocado en su muñeca derecha resplandecía con un renovado y tenue brillo con los colores del arcoiris junto a la Scizorita incrustada en una de sus dos ranuras circulares.

Por sí no fuese poca la sorpresa del de New Bark, el pokémon de metal también había conseguido hacer qué la violenta descarga eléctrica de Ampharos ahora girase en círculos con más tranquilidad alrededor del recubrimiento metálico de sus garras, a la par en qué Typhlosion retrocedía y tomaba algo de distancia de dónde se mantenía Scizor en favor de posicionarse un poco más cerca de su entrenador en caso de tener qué protegerlo.

Archer, por su propia parte, fue el primero en reaccionar de entre los demás presentes en la azotea al observar lo sucedido con suspicacia y rebeldía, seguido de su muy anonadado Beheeyem. Ante esto, el actual líder del Equipo Rocket tragó saliva con incredulidad y molestia, después dirigiendo una desconfiada mirada repleta de odio para con Gold y sus pokémon.

Inclusive, Crystal y Silver, quienes, pese a estar aún bajo la influencia del control mental de Beheeyem, ninguno de ellos se pudo mostrar demasiado distante a la situación frente a ellos, y sus respectivos rostros era la viva prueba de esto al empezar a mostrar pequeños pero claros síntomas de la sorpresa y confusión latente en sus corazones.

-¿Cómo rayos fue qué-...?- Otra intrépida ráfaga de preguntas inundó con muchísimo desespero la ahora extrañamente calmada mente de Gold, más él sabía qué no se podía dar el lujo de dudar o de cuestionar lo sucedido llegado esté punto. -No, ya no puedo perder más tiempo. De nada vale seguir divagando en esté momento.-

Apretando una vez más sus puños con decisión sin siquiera percatarse de ello, Gold vuelve a inhalar una pequeña bocanada de aire antes de fruncir el ceño y dar otro rápido vistazo a todo el panorama qué se desarrollaba en la azotea a modo de análisis.

Archer se mostraba aún más confundido frente a esté nuevo escenario ajeno a todo sus cálculos iniciales, al igual qué su Beheeyem posicionado cerca de su espalda. En cambio, Crystal, Silver, y un Ursaring más agotado y herido, optaron todos por mantenerse al margen de la situación en espera del próximo accionar de Scizor, mientras qué Ampharos apenas sí se podía mantener en pie debido al exagerado desgaste de energía en su cuerpo por culpa de su anterior ataque.

No queriendo dejar pasar por alto tan única oportunidad ofrecida en bandeja de plata para poner en marcha su plan de una vez y por todas, Gold ajusta primero su gorra de la suerte sobre su cabeza por costumbre y luego también los goggles especiales, regalo de su padre, frente a sus ojos.

-¡Scizor, redirige ya toda esa electricidad qué absorbieron tus garras cómo hiciste antes!- Indica el de New Bark con fervor, alzando además su voz con firme ahínco. -¡Pero esta vez quiero qué la conduzcas al suelo en vez de dirigir el ataque al cielo!-

-¿A-Al suelo?- Repite ahora Archer en respuesta, parpadeando temeroso repetidas veces con extrañeza y arqueando una de sus cejas en el proceso. -¿Acaso él perdió la cabeza? ¿Pero qué carajo es lo qué ese niño está intentando conseg-...?-

Antes de qué el actual líder del Equipo Rocket pudiese siquiera percatarse de todas las implicaciones de esta nueva y temeraria orden por parte del de New Bark, Scizor se detiene en seco de dar vueltas en su propio eje en un solo movimiento perfectamente bien ejecutado.

Aquella acción tan repentina, en paralelo, ocasionó por enésima vez qué todas las miradas de los presentes se volviesen a clavar cómo dagas sobre el pokémon de Gold, cuando entonces él decide flexionar sus patas inferiores con fluidez para después agacharse y así conducir toda la electricidad qué aún recorría el recubrimiento metálico de sus garras en dirección al suelo de la azotea.

Tras lo hecho anteriormente por Scizor, siguiendo al pie de la letra lo expresado por su entrenador en apenas cuestión de una fracción de segundo, dos muy importantes sucesos terminaron por ocurrir casi seguido el uno del otro.

El primero de estos entró en escena posterior a qué la descarga absorbida por Scizor acabará por abandonar con ferocidad las garras del pokémon de tipo metal, perdiendo aquí la mayor parte de la intensidad y fuerza dada desde el principio por Ampharos, además de generar un sonido seco en el momento en qué la electricidad entró en contacto con el suelo.

En esta misma línea, cómo segundo suceso, la corriente de electricidad expulsada desde las pinzas de Scizor se tornó más visible para la vista de todos al adoptar una tonalidad amarillenta y fosforescente, esto tras entrar de lleno en contacto con el suelo, para posteriormente expandirse y fluir por toda la superficie de la azotea al estilo del caudal de un río desbordado tras una tormenta.

Archer no tuvo palabras para describir lo acontecido frente a sus ojos, y su sonrojado rostro colmado de ira, decepción y sorpresa fue el fiel reflejo de una situación qué comenzaba a salirse de su control con demasiada más rapidez de la qué él estaba dispuesto a aceptar de buenas a primeras.

En ese momento, sin tener la más mínima certeza de lo que estaba a punto de suceder ni de los efectos que desencadenaría este nuevo contraataque de Scizor, Archer titubeo y se presentó perdido y en extremo vulnerable ante todos por primera vez desde su llegada a la azotea. Su mirada, fría y vacía, encapsuló su desconcierto a la perfección, como si se hubiera convertido en un simple espectador más de los sucesos que se desarrollaban ante él.

Mientras esto y más se llevaba a cabo del lado del líder del Equipo Rocket, la corriente eléctrica no se detuvo y comenzó a fluir con mayor intensidad desde el área donde yacían Gold y sus Pokémon, extendiéndose rápidamente sin control por todo el sector. Esta energía alcanzó primero los pies de los confusos Crystal y Silver, junto con los de sus respectivos Pokémon, para finalmente atravesar las patas de Beheeyem y deslizarse bajo las suelas de los zapatos de Archer.

Poquísimo después, cuando finalmente la corriente eléctrica alcanzó por acaparar cada rincón del suelo de la azotea entre Gold y su persona, y varios de los cientos de copos de nieve qué caían desde el cielo comenzaron a desintegrarse de forma más violenta después de siquiera intentar acercarse al suelo, una extraño y súbito sentimiento entre calidez y entumecimiento se fue presentando en las extremidades inferiores de Archer, surgiendo cómo una especie de hormigueo antinatural al pasar desde las plantas de sus pies al extenderse y llegar hasta sus rodillas.

-¿Q-Qué es lo qué significa esto?- Expuso el actual líder del Equipo Rocket de un nervioso grito dirigido a Gold, observando aquí con amplia desesperación el suelo debajo de sus zapatos y percatandose a la vez de qué la corriente eléctrica debajo de sí generaba pequeñas chispas por doquier y también que, por algún extraño motivo, los dedos en las extremidades superiores y los ojos de Beheeyem habían dejado de brillar y transmitir aquel brillo tricolor de antes. -¡¿Qué mierda es lo qué nos hiciste?! ¡Tsubasa-... Tu-...

-¡Ahora, Typhlosion!- Manteniendo una firme mirada cargada de decisión y decenas de complicados sentimientos encontrándose a flor de piel, Gold eleva el tono de su voz y después dirige su atención al observar los ojos de Crystal y Silver, cómo también los de Ampharos y Ursaring, mismos los cuales empezaron todos a perder por igual aquel resplandor púrpura qué anteriormente rodeaba sus extremidades y rasgos faciales. -¡Inunda toda la azotea utilizando Smokescreen (Pantalla de Humo)!-

Sin querer perder más tiempo del debido, el pokémon de tipo fuego asiente en un pequeño instante antes de abrir su hocico desde su posicion junto a su entrenador y generar desde ahí una muy espesa capa de humo de color negro la cual, en menos de unos cuantos segundos, acabo por reducir por completo la visibilidad en todo el perimetro de la azotea sin qué alguien pudiese hacer algo al respecto.

Archer volvió a mostrarse confuso y terriblemente anonadado, no sabiendo cómo reaccionar o qué hacer dadas las extrañas circunstancias en constante cambio. Intentando mantener la compostura lo más qué pudiese, Archer gira su cabeza de un lado al otro en un intento inutil por permanecer alerta ante un potencial nuevo ataque sorpresa por parte de los pokémon de Gold. Pero, aún así, sus esfuerzos cayeron en saco roto, toda vez qué él apenas y sí podía observar más allá de su propia nariz, notando aquí, por pura casualidad por el rabillo de uno de sus ojos, cómo su Beheeyem se comenzó a mostrar igual o aún más confuso e inseguro qué sí mismo.

-¡Maldita sea! ¡Hagan algo ya mismo, bola de incompetentes!- La característica voz grave de Archer penetró sin pena ni gloria al hacer eco por toda la azotea cómo un relámpago, dirigiendo esta desesperada orden para con Crystal, Silver, Ursaring, Ampharos, y ahora incluyendo también a su propio Beheeyem. -¡Silver, ordena a Ursaring para qué-...

-¡No les des tiempo alguno de reacción, Typhlosion!- Archer pudo escuchar fuerte y con total claridad esta nueva orden dada por el de New Bark desde el otro lado de la azotea, sintiendo ahora con completo terror cómo una muy inoportuna oleada de escalofríos comenzó por atacar cada centímetro de su espalda. -¡Utiliza Quick attack (Ataque Rápido) propulsado por tu fuego y tráelos de regreso!-

Siendo comparable con una inesperada centella iluminando la inmensidad del cielo a la puesta del sol por el horizonte, Typhlosion hace nuevo uso del ahora menguante fuego azul qué continuaba ardiendo sobre su espalda de una manera completamente diferente de la usual. En principio, el pokémon de fuego se mantuvo ceñido en cuatro patas a la derecha de Gold, apagando sin previo aviso el llameante fuego de su espalda para así mezclarse mejor entre la espesa capa de humo qué aún rodeaba todo el lugar, pero manteniendo un semblante rígido en su rostro y adoptando con su cuerpo una posición de combate más marcada.

Unas cuantas décimas de segundo fueron más qué suficientes para qué Typhlosion volviese a ser el centro de atención, encendiendo nuevamente con impunidad el fuego de su espalda con la misma ferocidad qué antes, pero esta vez presentando la coloración rojiza y naranja de siempre en reemplazo de la azul.

Habiendo conseguido esto con éxito, el pokémon de fuego toma impulso y empieza a correr al utilizar esta nueva ignición del fuego de su espalda cómo combustible, acción qué a su vez terminó por ayudarle a propulsarse con muchísima más velocidad y fluidez de la qué había podido presentar durante todo el transcurso de sus combates previos, primero contra los pokémon de Petrel y Protón, y ahora contra la amenaza de Archer y los demás.

Cuando finalmente el líder del Equipo Rocket pudo percatarse de lo qué había sucedido a pocos metros de su posición, ya había sido demasiado tarde cómo para intentar reaccionar al darle alguna orden a su Beheeyem. En aquel breve momento de vacilación transitoria, el Typhlosion de Gold había logrado conseguir algo qué para Archer, escasos minutos atrás, había sido considerado cómo altamente improbable y rozando la barrera de lo imposible según sus propias estimaciones.

Pero ahora, frente a sus propios ojos, llenos de incredulidad y siendo acompañado de su confuso Beheeyem incapaz de manifestar correctamente sus poderes psíquicos, se mostraba la prueba irrefutable de su fracaso. Ambos estaban allí, presenciando en primera fila un escenario que desató un torrente de emociones agrias en la acelerada psique de Archer, encendiendo todas y cada una de las alarmas metafóricas en su cuerpo. Esto ocurrió al mismo tiempo que la capa de humo, misma que había oscurecido toda la escena, comenzaba a disiparse por sí sola, mientras la corriente eléctrica que previamente recorría por el suelo debajo de sus zapatos perdía rápidamente su intensidad, quedando reducida a poco más de la mitad de su fuerza original.

-¿P-P-Pero cómo…? ¿C-Cómo rayos fue qué-...?-

Incredulidad, desdicha, pero sobre todo sorpresa. Estos, entre muchos otros sentimientos, se fueron tornando cada vez más palpables con cada retumbar del corazón de Archer, empañando su rostro con incertidumbre tras adoptar una coloración más rojiza al notar cómo Crystal y Silver, ambos perfectamente conscientes y libres del control mental de Beheeyem, yacían ahora posicionados del otro lado de la azotea en la compañía de Gold, Scizor y Typhlosion.

Archer intentó nuevamente disimular y mantener cómo pudiese la poca compostura qué le restaba frente a esté nuevo revés, pero de nada le sirvió. Su semblante, resquebrajado al no poder ocultar la frustración de un nuevo fracaso similar a lo vivido en la corporación Silph años atrás; y su orgullo, completamente herido y al borde del colapso. Esto, en parte sumado al hecho de ver también cómo Ampharos y Ursaring volvían muy pero muy lentamente en sí mismos, luego de liberarse de las ataduras mentales de Beheeyem, causaron qué Archer cerrase los ojos por momentos, metiendo la mano derecha dentro del bolsillo lateral de su pantalón y después exhalando aire por su nariz en señal de derrota.

-¡Jaque mate, idiota!- En contraposición al líder del Equipo Rocket, Gold dibujó una sonrisa llena de alivio y satisfacción en sus labios, intercambiando ahora breves miradas con Silver y Crystal, pasando luego por observar de reojo a los aún inconscientes Pichu y Bill detrás de sí, para luego finalizar su recorrido visual al enfocar con orgullo a sus dos pokémon extremadamente agotados frente a él.

-Tch… No esperes qué te agradezca por lo qué hiciste. Ni ahora ni nunca, maldito fanfarrón con aires de grandeza.- Manteniendo su mirada fijamente puesta sobre Archer al otro lado de la azotea, Silver comenta en tono sarcástico para con su homólogo y amigo de New Bark, dándole una fuerte palmada en su espalda, y evitando activamente con vergüenza la mirada de esté último. -Igualmente ya te habías tardado más de la cuenta en neutralizar el control de Beheeyem. Pero, sí había alguien qué pudiese encontrar la manera, fuese la qué fuese, no tenía dudas de qué ese tenías qué ser tú. Buen trabajo, Gold.-

El de New Bark no tuvo reparos en mantener su sonrisa en respuesta al halago tan inesperado y sincero dado por Silver. Posteriormente, Crystal se abalanza sobre Gold y lo abraza de frente cómo sí no hubiese un mañana, antes de qué un sin fin de lágrimas comenzaran a brotar de sus ojos sin control alguno.

-G-Gold-... Y-Yo-... Quiero decirte qué-...

Antes de poder articular alguna otra palabra, Gold devuelve el abrazo a su compañera de viaje y acerca su rostro a uno de los oídos de esta para susurrar. -Dejemos lo qué sea qué tienes qué decirme para después, ¿de acuerdo? Ya después tendremos tiempo para conversar de todo lo qué ha sucedido aquí. Pero por ahora quiero qué sepas qué me importa mucho el qué estés sana y salv-...

-Vaya, vaya… ¿Con qué ustedes dos se conocían de antes?- De manera abrupta, la voz de Archer volvió a retumbar por toda la azotea con su usual tranquilidad, interrumpiendo en el proceso lo qué ocurría del otro lado del lugar al hacer referencia a este último intercambio de palabras entre Gold y Silver. -Heh, interesante… Pues eso simplifica y explica bastantes cosas.-

Ante las atentas miradas de todos los demás presentes, Silver dio unos cuantos pasos al frente tras fruncir su ceño. -Aquí tiene qué terminar todo, Archer.- Denuncia el pelirrojo con energía, alzando su voz lo suficiente cómo para qué ella hiciera algo de eco. -Por favor, por lo qué más quieras, esto tiene qué acabar de una buena vez. Tu y yo sabemos qué es muy probable qué mi padre no vaya a regresar solamente porque sí. Solo… Solo ponle punto final a esté estupido plan de intentar controlar todo y-...

-Tu no lo entiendes, ¿no es así? Esto nunca acabará, Silver. O al menos yo no me detendré sino hasta el día de mi muerte.- Luego de esto, una muy macabra sonrisa se posó sobre el rostro de Archer hasta provocar qué Crystal, Silver, todos los demás pokémon, e inclusive Gold comenzarán a sentir escalofríos e intranquilidad. -Siempre ha sido así de sencillo. Uno no puede hacer un buen omelet sin antes romper uno qué otro huevo en el proceso. Pero creo qué llegado esté momento ya nada de eso importa tanto, ¿o sí? Ahora, solo espero que desde hoy puedas vivir con el enorme peso de la conciencia, Silver. El saber qué tu amada Lucia morirá por tu culpa. Porque quiero qué esto te quede muy claro: cuando intentes regresar a la base de operaciones por ella, ten la plena seguridad de qué no te vas a encontrar con una bonita escena. Yo personalmente me asegure de ordenarles a los recluta qué cuidan de ella para qué le den una muerte muy lenta y dolorosa en el caso de no tener noticias positivas de mi durante el transcurso de esta misión.-

Por puro instinto, el pelirrojo apretó sus puños y su rostro comenzó a tomar una tonalidad más rojiza y llena de ira, siendo solo comparable con el recubrimiento metálico del cuerpo de Scizor. Pero, antes de qué Silver o inclusive Ursaring pudieran tomar cartas en el asunto, Gold se decidió a dar un pequeño pero firme paso al frente, haciendo a un lado a Crystal al terminar con su anterior abrazo, para culminar todo esté accionar al colocar preventivamente su brazo izquierdo frente al pecho del pelirrojo.

-¿Entonces qué demonios estás esperando, Archer?- Exclamó Gold con ímpetu y de manera directa para con el líder del Equipo Rocket. -Sí estás tan decidido de acabar con la vida de una persona inocente por tus estúpidos caprichos sin sentido, entonces adelante y hazlo de una buena-...

-¿Pero qué mierda crees qué haces?- Silver interrogó de mala gana y en voz baja a Gold, mirándole directamente a su rostro al momento de interrumpir sus palabras y tomándolo violentamente del brazo. Inclusive Crystal mostró preocupación en su semblante luego de estas sorpresivas declaraciones fuera de lugar por parte de su compañero de viajes.

-¿Qué demonios pasa contigo, Gold?- Continuó increpando Silver de manera más agresiva. -¿Acaso perdiste la cabeza o es qué quieres que-...?-

-Confía en mí para esto, Silver. Yo sé muy bien lo qué hago.- Replicó el de New Bark también en voz baja, manteniendo una sonrisa y guiñando después uno de sus ojos para el asombro del pelirrojo y también de Crystal. -Ambos solo sigan la corriente.-

Sin perder el hilo de sus anteriores palabras por aquel pequeño revés, Gold ajusta su gorra de la suerte sobre su cabeza y después vuelve a mirar al líder del Equipo Rocket con una mezcla entre decisión y soberbia.

-Escucha muy pero muy bien esto, Archer. Sí en verdad vas a hacer eso qué dices, ¿entonces por qué esperar? Es más, aquí y ahora te reto para qué intentes localizar a tus patéticos esbirros y les des la orden de qué acaben con Lucía. De esa manera nos haría un enorme favor a Silver y a mí. Porque así ni él ni yo tendríamos más excusas cómo para no acabar contigo y borrarte de una buena vez de la faz de la tierra. Pero claro está, eso es sí aún puedes localizarlos. Ya que, quizás, no lo se, ellos ya no estén disponibles. Más, te diré un pequeño secretito qué quizás no sea de tu agrado, y ese es qué tu tan querida base de operaciones secreta en Mahogany ya no es tan secreta después de todo.-

En un instantáneo dos por tres, Archer experimentó una inquietante sensación, qué solamente se podría describir cómo sudor frío carcomiendo el interior de su piel, siendo guiado de la mano por un aberrante sentimiento de angustia que se abría paso dentro de sus entrañas.

-T-Tu-... ¿Qué fue lo qué dijiste?- Archer titubeo nuevamente, ocasionando qué su Beheeyem le mirase con preocupación al sentir cómo su entrenador progresivamente iba perdiendo la paciencia qué tanto lo llegó a caracterizar en su momento. -No… No voy a caer en esté tipo de truco barato de mala muerte. Esto tiene qué ser alguna especie de artimaña. Un patético intento de engaño para qué yo-...

-¿Entonces por qué no lo compruebas por ti mismo y sales de toda duda?- Insistió Gold. -Adelante, Archer. Llamalos e intenta darles esa orden. Tu ya no tienes nada más qué perder aquí, ¿o me equivoco?-

Sintiendo con locura los acelerados latidos de su corazón retumbando por su garganta y oídos, Archer acerca a una de sus orejas un pequeño dispositivo de color grisaceo colocado alrededor de su muñeca izquierda, mismo el cual aparentaba ser una especie de brazalete transmisor muy al estilo de un Pokegear.

-Archer llamando a base, ¿me copian…?-

Pero nada llegó a suceder. El sonido de la estática terminó complementandose casi qué a la perfección con el característico silbar del viento resoplando por toda la azotea.

-Archer llamando a base, ¿alguien está allí? ¿Arianna o alguien más, me copian?-

Nuevamente nada volvió a pasar. Silver, completamente extrañado por esté nuevo suceso, no pudo evitar arquear una de sus cejas mientras qué su mirada buscó inconscientemente el rostro de su homólogo de New Bark en espera de respuestas.

-¿C-C-Cómo?- Fue lo primero qué pudo salir de los labios del pelirrojo con algo de sentido, enlazando ahora miradas con Crystal. -¿Cómo demonios sabías qué-...?-

-Luego te cuento con lujo de detalles.- Advierte Gold con simpleza, tras negar con su cabeza. -Es una historia larga qué prefiero tratar en otro momento. Pero lo único qué te puedo prometer es que el padre de Kelly y el mio se deben de encontrar en esté mismo momento en Mah-...

Como un oscuro presagio de lo que estaba por venir, Archer interrumpió una vez más las acciones de Gold, Crystal y Silver al otro lado de la azotea. De repente, una sonrisa cruel y sádica se plasmó en sus labios resecos, seguida de una risa maníaca que resonó con intensidad, como un triste grito ahogado haciendo eco en la oscuridad.

Archer, por todos sus medios posibles, intentó varias veces hacer qué su brazalete funcionara para comunicarse con algún otro miembro del Equipo Rocket en su base de operaciones, pero sus esfuerzos fueron en vano. Ahora, el sonido de su risa fue únicamente el amargo preludio para algo más siniestro entre sus planes.

-Heh… Hahah-… Hahahahahaha-... ¿Con qué así es cómo se debió sentir Giovanni después de nuestro fracaso en la cima de la torre de la corporación Silph? Haha-... ¡Ya qué más da!- Archer vociferó por todo lo alto, encorvando su postura y mirando ahora el suelo tras intentar controlar sus frenéticas carcajadas. -Cómo sea… ¡Supongo qué así es cómo todo terminará para mi! ¡Pero no crean ni por un maldito segundo qué me iré con las manos vacías! ¡Sí yo caigo, ustedes y todos los demás en esté mugriento edificio también lo harán!-

En una acción completamente desesperada y única, el actual líder del Equipo Rocket saco su mano derecha del bolsillo lateral de su pantalón, revelando aquí qué ahora él tenía entre sus dedos una peculiar pokebola con una llamativa coloración entre negro y plateado.

Cómo era de esperarse, Silver volvió a ser el primero entre el trío en reaccionar acorde. Él reconoció de inmediato la pokebola qué Archer ahora poseía entre sus dedos y el rostro del pelirrojo cambió por completo su semblante, cosa qué no pasó para nada desapercibida por Gold o Crystal.

-¡Ursaring, acaba ya mismo con Archer!- La nueva orden dada por el pelirrojo tomó muy por sorpresa a todos, entre humanos y pokémon, quienes no entendían en absoluto lo qué estaba sucediendo. -¡No dejes qué esa pokebola se abra por nada del mundo!-

Sin embargo, el pokémon de Silver reaccionó demasiado tarde debido a las múltiples heridas localizadas alrededor de su cuerpo, agregando aquí las secuelas del control de Beheeyem, lo qué ocasionó qué este no llegase a tiempo para evitar su cometido.

Al instante, cuando aquella pokebola cayó al suelo para abrirse, un corpulento pokémon bípedo, de al menos dos metros de alto, entró en escena al hacerse presente y materializarse frente al líder del Equipo Rocket. Dicho pokémon poseía lo qué parecía asemejarse a una gruesa coraza de roca sólida sobre todo el cuerpo, pero de un color marrón brillante y qué resplandecía de una manera muy poco natural. Mientras qué en la mitad de su tórax se alojaban una serie de escamas de tonalidad violeta, todas conformando la distintiva forma geométrica de un diamante sobre su estómago.

Gold no tardo demasiado en darse cuenta qué este nuevo pokémon qué Archer habia elegido se trataba de un Tyranitar, pero la extraña coloración de su cuerpo y el peculiar aura visible de color negro con purpura qué emanaba de todo alrededor de sí mismo lo pusieron sobre alerta al punto de tragar saliva y titubear.

-¿En serio todos ustedes pensaron qué alguien cómo yo no tendría un último as bajo la manga después de todo lo qué me han hecho pasar?- Volviendo a corregir la postura con la qué actualmente se encontraba de pies, Archer posiciona ambas manos detrás de su espalda al observar con absoluto repudio a los tres entrenadores del otro lado de la azotea. -Pues se equivocaron conmigo. Por qué aquí, frente a ustedes, ahora se encuentra mi arma secreta y con quien se suponía pensaba lidiar personalmente con Giovanni y Mewtwo cuando fuese el momento adecuado. Pero no lo sé, quizás es cómo bien dijiste, Tsubasa. Ya no tengo nada más qué perder, así que ahora pretendo aniquilar a todos en esta torre sin distinción.-

Acompañando las palabras en tono de amenaza de Archer, Tyranitar emitió un estridente rugido salvaje que, al resonar con fuerza a lo largo y ancho de la azotea, causó un eco aterrador. Este sonido provocó que todos los demás pokémon, incluidos Scizor, Pichu, Beheeyem, Ampharos y Ursaring, regresaran de inmediato a sus respectivas Pokébolas de manera fortuita y por algún motivo ajeno a la compresión y deseos del trío, siendo Typhlosion la única excepción para permanecer posicionado delante de su entrenador.

Poco después, esté mismo rugido emitido por Tyranitar desató qué una poderosa tormenta de arena surgiera de la nada, cubriendo la azotea y, sin dificultad alguna, anuló por completo la corriente eléctrica que aún recorría el suelo entre Gold y Archer, momento antes de qué dicho pokémon comenzase a megaevolucionar tras rodear su cuerpo con un manto visible de sombras.