EQUIPO CUERVO

Capítulo 2: Supervivencia I

Por Okashira Janet

Itachi caminó por las calles de Konoha con Hinata sujeta de una mano, Sasuke sujetándole la otra mano y Naruto caminando a cierta distancia, como si se excluyera a sí mismo. Ciertamente tenía pocas ideas de cómo comenzar adecuadamente aquel equipo, como líder tenía mucha experiencia, pero no podía esperar que aquellos niños se comportaran como sus subordinados de ANBU. Para empezar llevarlos de la mano lo situaba a él como un adulto cuidando de tres niños y no era eso lo que quería que creyeran, pero por otro lado empezar a comportarse fríamente con Sasuke siendo que él lo había puesto en esa situación… además suponía que el corazón de la pequeña Hyuuga estaba suficientemente quebrado sin necesidad de que le agregara más dolor.

Conforme caminaba por el centro de la aldea la gente murmuró y giró a verlo de reojo, Naruto parecía acostumbrado a semejante trato así que solo se ocupó de sacarle la vuelta a las personas que parecían más agresivas. De haber podido hacerlo Itachi hubiera suspirado, tenía mucho trabajo por delante.

—Todos en fila y síganme. —Empezando a entrar a los campos de entrenamiento soltó a Hinata y a Sasuke, acostumbrados a obedecer los niños lo siguieron, aunque notó que la concentración de Naruto se perdía en el paisaje.

—¿A dónde vamos? —Finalmente el rubio interrumpió, iba último y sus curiosos ojos azules veían a todos lados con interés—. ¿Nos vas a enseñar una técnica guay?

—Soy tu superior Naruto-kun. —Si quería llegar a algún lado con esos tres tenía que poner reglas—. Háblame con respeto.

—Pero llamo Oo-san al Tercero y no dice nada. —Naruto se pasó las manos tras la nuca, Itachi lo miró de reojo.

—Deberías respetar a tus mayores.

—¿Qué tal Onii-san? —Naruto parpadeó.

—¡Es mi Nii-san no el tuyo! —Sasuke saltó al instante.

—No soy el Onii-san de nadie. —Itachi aclaró—. No en éste equipo, mientras estemos en actividad como Equipo Cuervo soy su instructor, su líder y en ocasiones la persona que más van a odiar en la vida. —Por primera vez Hinata alzó la mirada y para Itachi fue claro que la pequeña ya lo consideraba esa persona.

—¿Sensei? —Naruto probó de nuevo, por un momento Itachi tuvo un titubeo, no estaba seguro que sensei fuera la manera correcta, después de todo un maestro podía volverse un amigo, un confidente—. ¿Taichou?

—Itachi Taichou. —Sasuke sentenció y dado que no tenía una idea mejor Itachi no lo contradijo.

—¿Y cuando no estemos en el equipo como lo vamos a llamar? —Aquella pregunta era ingenua desde todos los ángulos, pero no podía esperar mucho de un niño de 7 años.

—Como deseen. —Lo cierto es que no iban a estar mucho tiempo fuera del equipo. Siguieron caminando, Hinata sin hablar, Sasuke imitando su silencio y Naruto haciendo mucho ruido, señalando plantas y tropezándose a pesar de que era el último en la fila.

—Siéntense. —Finalmente Itachi llegó a un claro y se sentó sobre una piedra, los niños se sentaron alrededor—. Vamos a presentarnos, van a decir lo que les gusta, lo que no les gusta y sus sueños para el futuro. —Aquellas tres preguntas eran esenciales cuando un shinobi salía de la Academia y a pesar de lo poco ortodoxo de todo ese asunto Itachi no quería pasarse una tradición tan importante.

—¿Eh?, —Naruto miró nerviosamente para todos lados y luego (como si se viera acorralado) lo señaló con el dedo—, ¡entonces por qué no se presenta usted primero! —Aquello hablaba mucho de su personalidad, era la clase de persona que atacaba a tontas y ciegas sin importarle la fuerza del contrincante, pero había que reconocerle la valentía. Sasuke lo miró de malos modos, pero Itachi asintió levemente con la cabeza.

—Mi nombre es Uchiha Itachi, lo que más me gusta es comer onigiris, no me gusta mucho la carne, mi sueño para el futuro… —Conservar la paz, no asesinar a mi clan, conservar la vida de mi hermano, no fracasar, no fracasar esta misión—. Su turno.

—¿Nos dijo su sueño para el futuro? —Naruto le susurró a Sasuke sin saber si acaso no había escuchado bien, pero Sasuke pasó por alto al rubio y a pesar de lo emocionado que estaba supo controlarse adecuadamente.

—Soy Sasuke Uchiha. —Aunque eso su hermano ya lo sabía, pero no importaba—. Me gusta comer tomates, no me gusta cuando las técnicas no me salen como quiero y mi sueño para el futuro es formar parte de la policía Uchiha con el resto del clan. —Muy loable de su parte, pero si aquel equipo tenía resultados Sasuke no desperdiciaría su potencial en la policía de Konoha, sería un ninja legendario cuyas misiones serían clasificadas. No solo le había quitado la infancia a su hermano, también pensaba borrar su sueño del futuro.

—Siguiente. —Itachi giró a ver a Naruto, no era el momento para sentir debilidad, de ningún tipo.

—Hum. —Naruto se sujetó las huesudas rodillas, llevaba un pantalón corto y una playera que habían visto tiempos mejores, además era bajito para su edad, como si no comiera del todo adecuadamente—. Soy Naruto Uzumaki dattebayo. —Una enorme sonrisa se pintó en su cara y a Itachi aquello lo tomó por sorpresa—. Me gusta mucho comer ramen instantáneo y todas las marcas diferentes de ramen que puedo encontrar, no me gustan los tres minutos que tengo que esperar para que éste listo el ramen, mi sueño para el futuro es ser Hokage ¡dattebayo!. —Ese era un sueño más acorde con el equipo que estaban formando y si Itachi les daba el impulso adecuado era un sueño que podían ser capaces de cumplir.

—Tu turno. —Itachi finalmente se giró hacia la niña que se mantenía con la espalda ligeramente encorvada, Itachi no había notado que aún estaba llorando, por un momento no supo exactamente qué hacer, tratar con las lágrimas de una niña que debía volverse un ninja legendario no era algo que hubiera podido preparar con antelación. Hubo un instante de leve silencio, pero luego Naruto se sentó muy cerca de ella y le dio con el codo.

—¡Eh!, ¿qué cómo te llamas? —La niña suspiró un par de veces—. Dice que se llama Hyuuga Hinata. —Itachi nunca había visto un caso donde alguien presentara a un compañero—. ¿Qué? —El rubio acercó tanto a ella su oreja que parecía que fuera a caérsele encima—. ¿No te gusta nada en particular?, ¿no te gustan las peleas?, ¿entonces cómo vas a ser ninja? —El rubio se enderezó y vio a Itachi con sorpresa—. ¿Cómo va a ser ninja? —Curioso, porque a él tampoco le gustaban las peleas y era el ninja más prometedor de toda la aldea, a veces un amante de la paz podía ser más aterrador que el hombre más sangriento.

—Hinata-dono. —Itachi le habló firme—. ¿Cuál es su sueño para el futuro? —Aquello no era algo que dejaría que contestara otro por ella.

—N-no tengo. —La niña alzó la mirada y para Itachi fue obvio que no se estaba refiriendo a su sueño.

Con tres preguntas a cada quien se había enterado que el sueño de Sasuke nunca se cumpliría, que Naruto comía basura y por eso no se desarrollaba adecuadamente y Hinata sería un reto tan complicado que sería el triple de difícil que los otros dos.

—Para inaugurar éste equipo vamos a tener una pequeña iniciación. —Incluso Hinata le prestó atención cuando se puso de pie—. Un simulacro de supervivencia. —De la bolsa trasera de su pantalón saco un mapa y se lo pasó a Sasuke quien lo sujetó automáticamente—. En ese papel están marcados los límites de los que no pueden salir, deben aprender a sobrevivir con la comida y el agua que encuentren en esa área, está prohibido pedir ayuda a otras personas, no tienen permitido abortar la misión, sin importar si su vida está en peligro. —Itachi desapareció en una bola de humo—. Vendré por ustedes en una semana. —Sus palabras quedaron zumbando en sus oídos.

—¿Dijo que volvería en una semana? —Naruto abrió mucho la boca—. ¿No vamos a ir a la Academia?, ¡van a reprobarme si falto una semana!

—No vamos a volver nunca a la Academia. —Sasuke lo miró atentamente, nunca le había prestado mucha atención a sus compañeros en la Academia, pero que él recordara ni Naruto ni Hinata eran muy sobresalientes, ignoraba en qué se habían basado para elegirlos.

—¿Nunca? —Naruto abrió enorme los ojos—. Pero Oo-san me dijo que si no iba a la Academia no iba a volverme Hokage jamás.

—Ottou-san me dijo que vamos a volvernos el mejor equipo de Konoha. —Sasuke dio un parpadeo, la verdad no estaba muy seguro de aquello, ¿es que esa niña nunca iba a dejar de llorar?—. Además Itachi Taichou dijo que no podíamos abortar la misión.

—¿Es tu hermano verdad? —Naruto colocó las dos manos tras su nuca.

—Nii-san, ¡es decir!, Itachi Taichou es el mejor ninja de Konoha.

—¿No se supone que Oo-san es el mejor ninja de Konoha? —Naruto frunció el ceño—. Creí que por eso era Hokage. —Sasuke pasó de prestarle atención y abrió el mapa.

—Creo que estamos aquí.

—¿Cómo sabes?

—Nos enseñaron a leer mapas hace dos meses. —Sasuke dio un parpadeo—. Te basas en el sol si no traes una brújula.

—¿Una bruja ula? —Naruto dio un paso atrás—. ¿Por qué traería una bruja?

—Dije brújula. —Sasuke entrecerró los ojos—. Oye, ¿ella va a estar llorando siempre?

—No sé. —Ambos observaron a Hinata como si fuera incapaz de escucharlos.

—Deberías dejar de llorar. —Sasuke sentenció con sabiduría—. Ninguno de nosotros va a regresar con sus padres en un buen tiempo y no estamos llorando.

—Bueno. —Naruto tragó saliva—. Es que yo no tengo padres.

—¿Ah, no? —Sasuke lo observo curioso—. ¿Con quién vives entonces?

—Con nadie. —El rubio se sonrojó, pero luego volvió a Hinata con una sonrisa—. Oye, si tu padre ya no te quiere te puedes quedar conmigo, Oo-san me dio un departamento enorme para mí solo, te va a gustar dattebayo. —La verdad era tan grande que le daba bastante miedo vivir allí y en las noches siempre se tapaba entero y temblaba por horas debajo de las sabanas, ¡ojala el padre de Hinata ya no la quisiera para que pudieran vivir juntos!

—Uh. —Hinata hipó un par de veces y luego se secó los ojos, Sasuke la observó unos segundos, pero al darse cuenta de que ya no lloraba tomó aire para proseguir.

—Lo más importante en una misión de supervivencia es el agua y la comida y de esas dos cosas es más importante el agua así que primero vamos a buscar un río. —Sasuke trazó una línea con el dedo—. Creo que son un par de kilómetros.

—¿Kilómetros? —Naruto puso cara de consternación.

—No se preocupen. —Sasuke guardó el mapa en la bolsa de su pantalón corto y echó a andar—. Creo que llegaremos al atardecer.

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Al final habían llegado mucho después del atardecer, primero porque Hinata se había cansado, luego porque Naruto se había caído y la rodilla le había sangrado como fuente así que Hinata le había vendado la pierna con una manga de su chamarra. Finalmente habían tenido que detenerse porque Sasuke había equivocado la última parte del camino y se habían desviado un poco, pero finalmente los tres se echaron al suelo junto al río dando suspiros y jadeos.

—¡Nunca había caminado tanto en mi vida! —Naruto se dirigió a la orilla—. Voy a lavarme la pierna. —En lo que el rubio se enjuagaba Sasuke siguió observando el mapa, finalmente señaló la parte superior del río.

—Creo que si seguimos caminando vamos a llegar a un lugar que se llama la Roca del Muerto.

—¡Eso suena horrible! —Un escalofrió recorrió entero a Naruto.

—Creo que es peligroso. —Sasuke señaló una calavera en el mapa—. Así que mejor no hay que acercarnos mucho.

—Sí, mejor. —Naruto bajó la cabeza y empezó a beber agua directamente de la orilla.

—Cre-creo que deberíamos hervirla primero. —Hinata acotó con voz tan débil que Sasuke apenas alcanzó a oírla.

—Pero no tenemos nada para hervir. —Sasuke también tomó agua directo del río, habían caminado tanto que la sed le ganaba a cualquier clase de prudencia así que Hinata terminó bebiendo unos cuantos sorbos que se llevaba a la boca haciendo cuenco con su mano.

—Se está haciendo de noche. —Sasuke miró al cielo, el estómago le dolía de hambre—. Creo que tenemos que hacer un campamento. —Naruto abrió mucho los azules ojos y dio brincos alborozados.

—Esto es como ir de misión, ¿verdad?

—Es una misión. —Sasuke sentenció—. Así que tenemos que hacer una fogata.

—¿Por qué? —Naruto frunció ligeramente el ceño.

—No sé, —Sasuke se encogió de hombros—, pero siempre que alguien está al descubierto hace una fogata.

—Creo que e-es para que no se acerquen los a-animales salvajes. —Hinata murmuró despacio, tenía los ojos rojos e hinchados y le dolía terriblemente la cabeza.

—Bien. —Sasuke colocó ambas manos sobre su cintura—. Naruto ve a buscar madera, Hinata fíjate que no haya nada raro cerca y yo voy a limpiar un poco. —Apenas Naruto iba a dar un paso cuando Hinata anunció con voz clara y fuerte, una voz que no había usado hasta el momento.

—¡Byakugan! —Tanto Sasuke como Naruto dieron un bote sorprendidos cuando las venas alrededor de los ojos de la niña se saltaron, Hinata miró alrededor por cerca de treinta segundos y luego deshizo la técnica—. No-no hay nada Sasuke-kun.

—¿Qué fue eso? —Naruto se acercó a ella con la boca abierta, como si se hubiera convertido de un instante al otro en una criatura fantástica y sobrenatural.

—E-es… —La niña se encogió escondiéndose tras el cuello de su chaqueta—. Mi dojutsu.

—¿Puedes usar tu dojutsu? —Sasuke la observó perplejo, por más que lo había intentado no había podido activar el Sharingan y en cambio aquella niña era capaz de controlarlo a voluntad.

—Sí, pe-pero… —Hinata se encogió ante la curiosidad de sus compañeros—. N-no puedo ver más allá de diez metros, Ne-Neji-niisan ya puede ver más de cincuenta.

—¿Qué hace ese Bakugan? —Naruto frunció el ceño.

—Byakugan. —Sasuke lo corrigió—. Lo vimos el año pasado en la Academia, junto con el Sharingan y el Rinnegan son las tres técnicas oculares por excelencia.

—¿Puedo hacerlo yo también? —El rubio se señaló contento—. ¡Eso que haces con los ojos es genial!

—No puedes. —Sasuke se cruzó de brazos—. Es una técnica que se pasa por línea sanguínea, solo los Hyuuga pueden hacerlo. —Quizás por eso es que esa niña estaba con ellos, parecía inútil y lloraba todo el tiempo, ¡pero ya podía activar la línea sanguínea de su familia!, Sasuke se sintió un poco idiota por ir tan atrás de ella.

—¡No es justo! —Naruto hizo un mohín con la boca.

—En vez de decidir si es justo o no ve por leña. —Sasuke lo aventó por los hombros y luego empezó a despejar el pequeño claro junto al río. Hinata se quedó a su lado sin decir nada y luego de unos minutos Naruto volvió con un montón de troncos, Sasuke los apiló y una vez que estuvieron listos se alejó cerca de un metro y tomó aire con fuerza.

—Katon: Gokakyu no Jutsu. —De su boca salió una bola de fuego, Naruto soltó un chillido y Hinata se cayó al piso asustada. Sasuke sintió como las comisuras de la boca se le quemaban un poco, pero su primera demostración pública del jutsu propio de su clan había sido un éxito. Antes de eso sólo su padre lo había visto y por primera vez en su vida le había dicho que estaba orgulloso de él y por la cara de Hinata y Naruto sí que los había sorprendido.

—¡Eso fue genial! —Finalmente Naruto reaccionó—. ¿Yo también puedo hacerlo o necesito ser un Uchiha?

—Es increíblemente difícil de hacer. —Sasuke se limpió las comisuras de la boca orgulloso—. Pero no necesitas ser un Uchiha.

—¿Me enseñas? —El rubio suplicó.

—Podría… —Sasuke observó alrededor, ya se había hecho de noche—. Pero tengo mucha hambre justo ahora.

—Yo también. —Naruto lloriqueó—. ¿Qué hacemos?

—Podríamos dormirnos para que se nos olvide y mañana tratamos de encontrar algo de comer. —Algo le decía que buscar en la noche era causa perdida.

—Bueno, ¡yo en medio!, ¡no tengo miedo dattebayo!

—¿Va-vamos a dormir juntos? —Hinata se puso pálida como un fantasma.

—Sí. —Sasuke contestó y era obvio que no era una sugerencia—. Hace frío.

—Yo nu-nunca he dormido con nadie… —Como si presintiera que iban a obligarla dio un paso atrás—. O-Ottou-san va a-a molestarse.

—Nuestros padres no están aquí. —Sasuke sintió que el miedo que le tenía a su padre se parecía un poco a la aprehensión que le causaba su propio progenitor.

—É-él puede verme. —Hinata se puso a temblar—. Neji-niisan di-dijo que tiene el Byakugan y si-siempre puede verme.

—Uh. —Ahora Sasuke no estaba seguro si podía verla o no, ¿hasta dónde veía el Byakugan?

—Entonces solo tienes que darnos la espalda, ¿no?, si nos das la espalda es como si no durmieras con nosotros. —Naruto sentenció con simpleza—. Además si nos sale un oso y no estamos juntos puede comernos.

—Creo que podría comernos más fácil si estamos los tres juntos. —Sasuke frunció un poco el ceño, pero de todas maneras se acostó y tanto Naruto como Hinata se acostaron cerca de él, el rubio en medio repitiendo una y otra vez que no tenía miedo, fue cosa de quince minutos y después de eso los tres dormían profundamente.

Itachi se materializó en medio de las sombras de la noche, aquellos tres estaban tan inocentes y desprotegidos que podría matarlos antes de que volvieran a respirar, además habían acampado a las orillas del río así que los animales que bajaran a beber podrían encontrarlos, pero en general y para ser su primera misión en solitario lo habían hecho considerablemente bien.

Sasuke era un líder nato, tomaba las decisiones más importantes con serenidad y se hacía seguir por los otros dos sin que siquiera lo notaran, había hecho bien buscando primero el río y la idea de la fogata también había sido buena. Además era inteligente, recordaba con exactitud las enseñanzas de la Academia y las ponía en práctica. Verlo llevar a cabo el jutsu de bola de fuego le había sorprendido tanto que por un momento había querido bajar solo para decirle lo orgulloso que estaba de él. Hombres Uchiha adultos no podían usar la técnica con la fluidez con que lo había hecho, ¡la bola de fuego había sido del tamaño de su menudo cuerpo!, no culpaba a Hinata Hyuuga por caerse de la impresión.

La niña por otro lado había resultado sombría y falta de autoestima, pero había sido particularmente agradable descubrir que era gentil y amable, no había dudado un segundo en romper una manga de su chamarra si así podía ayudar a su compañero y ni siquiera parecía esperar agradecimiento a cambio. El hecho de que pudiera usar el Byakugan también era una interesante sorpresa, aunque se imaginaba la clase de entrenamiento que había tenido que sufrir para poder llevar a cabo una hazaña como aquella; aunque no tenía mucha resistencia física no se había quejado en ningún momento y tampoco había manifestado tener hambre. Sabía que para despertar un dojutsu como el Byakugan muchas veces se forzaba a los usuarios a situaciones de alto riesgo o estrés, muy probablemente Hinata Hyuuga era la más acostumbrada de ellos tres a entrenamientos por el estilo.

Naruto era un caso aparte, no había demostrado ninguna cualidad ninja de interés, se había lastimado sin que un peligro lo acechara y hacía tanto escándalo que de haber estado en territorio enemigo los tres estarían muertos. Pero si había algo que pudiera resaltarse de él era su optimismo, había ocasiones en una misión que lo único que salvaba a los integrantes de un equipo de la oscuridad era la esperanza.

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Era el cuarto día y Sasuke nunca había tenido más hambre en su vida. Entre Hinata, Naruto y él habían hecho una trampa para peces, pero aunque los peces se atoraban en el cuadrado de piedras era sumamente difícil atraparlos con la mano, curiosamente Hinata era más buena que ellos dos atrapando peces, pero de todas formas sus puntuaciones en cuanto a seres con branquias era más o menos así:

Naruto 0

Sasuke Casi 1 pero de todas maneras 0

Hinata 3

Así que llevaban tres días con solo un pez cada quien en la barriga. Al final tanto Sasuke como Naruto habían aceptado que atrapar peces con las manos no era lo suyo y Hinata se había quedado sentada en la trampa para peces, esperando el momento preciso para intentar sujetar alguno.

El primer pez que había atrapado los había hecho tan felices que se habían olvidado que todavía faltaba cocinarlo así que de la emoción habían comido puros pedazos de carbón, el segundo pez estaba tan crudo que al morderlo le salía sangre, el tercero estaba medianamente decente porque Hinata se había ocupado de asarlo en un palo a buena distancia de la hoguera, pero de todas maneras el estómago les sonaba a cada instante, encima —y para acabar de empeorar las cosas— a Hinata y a él les había pegado diarrea (algo le decía que por no hervir el agua), Naruto en cambio no parecía tener demasiado problema y como explicación había dicho que de vez en cuando tomaba agua de la llave.

Si seguían con diarrea y sin comer aquello se iba a poner feo e Itachi había dicho que no importaba si morían, no podían dejar la misión. De cualquier manera abortar la misión no era una opción, antes de partir con Itachi hacia su nueva vida su padre se lo había dejado claro.

Sasuke, eres la nueva esperanza del clan, no me defraudes. —Su padre había dicho que si entrenaba con toda su fuerza podría caminar al lado de Itachi, ¡caminar al lado de Itachi!, sabía que sobrepasar a su hermano era humanamente imposible, ni en esa ni en otra vida, pero caminar a su lado… ¡Sasuke nunca se hubiera imaginado que sería posible para él caminar a su lado!.

Tenía que alcanzar las expectativas de su padre y hacer de ese equipo el mejor que Konoha hubiera visto en toda su existencia, su padre había dicho que sobrepasarían incluso a los Sannin, tal como Itachi.

El problema era que hasta ese momento Sasuke no había logrado hacer nada digno de mención a no ser evitar morir de inanición y eso solo porque Hinata estaba con ellos, al principio había pensado que solo iba a llorar desconsolada, pero después había resultado ser de utilidad ,¡el Byakugan era increíble!, podía ver a través de los árboles, encontraba el chakra de los animales, de los peces e incluso de ellos mismos. A Sasuke la desesperación por poder usar el Sharingan lo golpeaba cada vez más fuerte, pero por más desesperado que estuviera el Sharingan no le iba a llegar por arte de magia.

Hinata casi no hablaba, pero Naruto hablaba por ella así que tampoco es que hiciera falta. Naruto hasta ese momento había resultado un buen recadero, hacia todo lo que pedía al momento y aunque era bastante torpe si se le daba una orden directa y simple solía llevarla a cabo con agilidad. También era bueno escondiéndose, tanto él como Hinata se habían llevado buenos sustos cuando fingía ser una piedra o un árbol y de repente se movía, llevaba un kit de telas para esconderse en las abultadas bolsas de sus pantalones cortos, sinceramente Sasuke veía más útil llevar el set de kunais y shurikens, pero aparentemente Naruto era pésimo lanzándolos así que tampoco es que hubiera una gran diferencia.

—¡A-atrape uno! —Escuchó el grito de Hinata y corrió hacía ella al tiempo que Naruto levantaba ambos puños al cielo.

—¡Yei!

—No lo sueltes. —Sasuke la sujetó de los hombros y la ayudó a salir del agua, Hinata llevaba un pantalón a tres cuartos y una remera negra y chorreaba agua mientras apretaba lo más fuerte posible al pez entre sus manos.

—¡Es enorme, es enorme! —Naruto se puso a brincar feliz a su alrededor. Hinata apretó el pez contra su pecho mientras se retorcía inútilmente en su afán de soltarse.

—Naruto, trae un palo. —Sasuke sujetó a Hinata por los hombros y la empujó con cuidado hacía la hoguera que estaba encendida día y noche, ella era algunos centímetros más baja y estaba mojada y fría, a Sasuke le dio escalofríos sujetarla.

—¡Aquí! —Naruto colocó el palo a modo de espada y Sasuke ensartó al pez que ya había dejado de moverse.

—Deja que lo cocine Hinata. —Sasuke le quitó el palo al rubio—. La última vez lo hiciste carbón.

—Tú lo dejaste crudo. —Naruto se defendió.

—Y-ya lo hago. —A Sasuke le pareció que Hinata tiritaba más de lo normal, pero aun así le pasó el palo con el pez.

—Hinata. —El rubio brincó de un pie al otro mientras su estómago sonaba como el gruñido de algún animal salvaje—. Que te quede tan rico como la otra vez, ¿si, si?

—Vo-voy a intentarlo Naruto-kun. —La niña se sentó frente a la hoguera, Sasuke notó que la piel de los hombros se le había puesto roja por efecto del sol y supuso que le ardía, pero no es cómo si Naruto o él pudieran suplirla en eso de atrapar comida resbalosa.

Esperaron cerca de media hora hasta que Hinata les dijo que el pez ya estaba listo, partieron el pescado en tres porciones perfectamente equitativas y luego se lo comieron ansiosos como indigentes, para su horror en cuanto terminó de comer a Sasuke volvió a darle diarrea y cuando volvió —tembloroso y débil— de vuelta al campamento ya se había hecho de noche.

Naruto intentó sacarles plática con muchos ánimos, pero Sasuke solo tuvo fuerza para hacerse un ovillo como un cachorro herido al lado del fuego, Hinata tampoco estaba en mejores condiciones y apenas le contestó al rubio con monosílabos y suspiros. Finalmente el más hiperactivo de los tres se cansó de llevar la conversación por sí solo y se durmió de golpe, piernas abiertas, playera echa bola que le dejaba descubierta la barriga y cara de no tener ninguna preocupación. Sasuke le echó una última mirada a Hinata, se dijo que si su madre la viera la regañaría por dormirse con el cabello húmedo y también él se durmió.

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Itachi apareció en la copa de un árbol, como todas las noches, y los observó atentamente. Aunque se las habían ingeniado para conseguir comida Sasuke estaba empezando a enfermarse seriamente, era de esperarse, su hermano siempre había comido en casa y su madre tenía mucho cuidado con los alimentos, sus defensas no estaban preparadas para ingerir agua de río, lo mismo pasaba con Hinata. Naruto en cambio no solo tenía defensas acostumbradas a sobrevivir con ramen instantáneo y tomar agua de la llave, también contaba con un poder de curación que era absolutamente increíble. De la enorme herida que se había hecho el primer día no quedaba nada y aunque los tres se habían hecho rasguños y heridas al hacer la trampa de peces él era el único que había sanado del todo.

Pero aunque su hermano estaba débil en esos momentos podía soportarlo, quien le preocupaba era Hinata, todo apuntaba a que la niña pescaría una buena fiebre si seguía con la ropa húmeda durante la noche —dado que bajaba la temperatura— y justo en esos instantes no podían permitirse que su única fuente de alimentos se perdiera.

Itachi quería dejarlos sobrevivir por su cuenta, pero tampoco deseaba que el experimento acabara tan pronto, activó el Sharingan y en menos de un segundo atrapó a los 3 niños en genjutsu.

—Sasuke, no pueden dormirse con la ropa húmeda.

—No podemos dormirnos con la ropa húmeda. —Sasuke repitió frunciendo el ceño y luego volvió a relajarse entre sueños.

—Naruto-kun… —Sintió una presencia oscura en el fondo de la mente del niño, el Kyuuby asechaba en las profundidades—. Puedes hacer cosas peligrosas que los demás no pueden, sanas rápido.

—Peligro… —Naruto balbuceó—. Sanas rápido… —Luego se dio media vuelta y siguió durmiendo.

—Hinata-dono. —Itachi se dejó caer al suelo junto a ella—. Quítese la ropa. —La niña se puso de pie con los ojos velados como si se tratara de un sonámbulo y se desnudó en silencio, Itachi le colocó encima su playera negra en lo que secaba su vestimenta con un jutsu de aire. No pudo evitar notar que debajo de tanta ropa también ella era una niña delgada, sin músculos de ningún tipo ni grasa corporal de reserva, algo le decía que iba a tener que cambiar los hábitos alimenticios de su equipo si quería darles un entrenamiento de alto nivel—. Tenga, cámbiese de nuevo. —La niña volvió a ponerse toda la ropa encima, Itachi tomó nota de que también debía cambiar el atuendo de los tres, ninguno llevaba ropa ninja que le facilitara los movimientos o las técnicas—. Ahora duérmase. —La niña volvió a acostarse al lado de Naruto y cerró los ojos—. Y Hinata-dono…

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Sasuke despertó frunció el ceño y giró a ver a los otros dos acostados a su lado.

—Oigan, —sacudió la cabeza—, no vamos a volver a dormir con la ropa mojada, podríamos enfermarnos. —Naruto bostezó y se levantó con la rubia melena erizada y tallándose un ojo.

—No te preocupes, yo lo hago, sanas rápido.

—¿Quién sana rápido? —Sasuke parpadeó—. ¿Qué vas a hacer?

—No sé. —El rubio apretó las cejas—. ¿Peligro?

—¿De que estas hablando? —Sasuke giró a Hinata con cara de incomprensión—. ¿Entiendes que está diciendo?

—¿Puedo usar el Junken en los peces? —La niña, recién despierta y aun con mirada soñolienta abrió mucho los ojos.

—¿Qué es el Junken? —Naruto ladeó la cabeza con cara de no entender.

—¿Por qué estamos hablando tonterías tan temprano en la mañana? —Sasuke preguntó inquieto, pero casi al instante pasó a sujetarse con fuerza el estómago, otra vez le estaba pegando diarrea.

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Notas de Okashira Janet: Hola a todos, gracias por leer el segundo capítulo y vamos a las aclaraciones. Este fanfic se sitúa cuando Sasuke aún era un niño amable y tierno que buscaba complacer a su padre, nada de Uchiha emo vengador a la vista, dado que Sasuke aún no caía en la oscuridad tampoco se había fijado en Naruto y el rubio todavía no lo marcaba como su rival, aquí ambos se están conociendo por primera vez y no sienten animadversión el uno por el otro. Hinata aún no era salvada por Naruto así que no está enamorada de él.

Agradezco por sus amables comentarios a:

Angel maria 15

Kamilakashisan

Miirellinu

ZarahK-Minami

Amatista95

Invader Zam

Rydia Weasley

Gaby L

Citlali Uchiha

Tori Pie

Kis

Carlos29

Khoda Afez C.K

Wichipown

Komorebi-chama

NANA-chan53

Jenn Kirsty

Hinatahina

Wendyl0327

Tobi Uchiha chan

Bellamita-uchiha

ZaRiiTa-chan

A todos muchas gracias por leer, en cuanto a Shisui, vamos a saber de él en el cuarto capítulo así que no desesperen. Los capítulos —como en todos mis fanfics— se van alargando conforme escribo la historia así que por ahora espero no les moleste que sean un poco cortos. Y de nuevo muchas gracias por el apoyo, son los mejores.

Viernes 13 de Mayo del 2016.

Aguas con el coco.