EQUIPO CUERVO
Capítulo 5: Chakra control 2
Por Okashira Janet
Cuando Naruto entró de vuelta a la tienda Hinata y Sasuke lo esperaban despiertos, la primera asustada y el segundo inquieto.
—¿E-estas bien Na-ruto-kun?
—¿Qué te dijo Itachi-Taichou? —Sasuke lo miró aprehensivo, Naruto se coló en las sabanas en medio de los dos.
—Dijo que usara el chakra azul. —El rubio se tapó hasta por debajo de la nariz—. Que era el chakra más bonito.
—Oh. —Sasuke nunca hubiera pensado que su hermano fuera a elegir un chakra solo porque era más bonito.
—Y que no le dijéramos a nadie del chakra rojo.
—De acuerdo. —Sasuke asintió lentamente con la cabeza y luego se acostó tapándose con la cobija hasta los hombros, siempre dormía del lado de la puerta de la tienda porque despertaba más fácil que los otros dos, Hinata en cambio dormía al fondo.
—Buenas noches Sasuke, Hinata-chan. —El rubio soltó un hondo bostezo y luego se giró hacía su compañera de equipo, inconscientemente siempre hacía lo mismo (si se le ocurría treparle una pierna encima a Sasuke lo mandaba de un golpe al otro lado, Hinata en cambio a veces ni siquiera lo movía).
—Bu-buenas noches. —Escuchó a Hinata como en un susurro y luego de algunos minutos pudo notar que se había dormido, generalmente él era el que se dormía primero, pero aún le seguía dando vueltas a lo que había dicho Itachi, que el chakra rojo podía ser peligroso, que podía dañar a Sasuke o a Hinata, no creía que Sasuke fuera tan fácil de dañar, ¡él era un genio! Y todo le salía bien, pero a pesar de que Hinata podía hacer cosas geniales como eso con sus ojos o poder caminar en el agua Naruto sentía que sería muy fácil lastimarla, Hinata, después de todo, no era la clase de chica que se defendía cuando la herían.
—No voy a lastimarte Hinata-chan. —Tallándose un ojo soltó un suspiro y se rindió al sueño, algo le decía que quizás al día siguiente podría, por fin, caminar en el agua.
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Itachi se recostó en la rama de un árbol, como todas las noches, y observó la tienda donde los pequeños descansaban, en momentos como aquel le hubiera servido de mucho tener el Byakugan o el oído canino de los Inuzuka, pero había limites que ni siquiera alguien como él podía alcanzar.
Una suave brisa estaba cayendo, pero Itachi no le encontraba mucho problema a aquello, estaba acostumbrado a las inclemencias del tiempo.
—No deberías sobre esforzarte Tachi. —Los consejos de Shisui resonaron en su mente, ciertamente hacer guardias nocturnas solitarias noche tras noche pasaría huella, lo despertaban ruidos tan simples como el corretear de una ardilla o el ulular de un búho, pero aún no podía confiar en los niños para relevarlo.
Por supuesto, el trabajo en equipo consistía bastante en confiar en los compañeros, pero aquel grupo que partía de cero era desconfiable desde todos los ángulos, pasarían años antes de que Itachi pudiera volver a dormir en la comodidad de la tienda mientras uno de ellos hacía guardia fuera.
Tendría que soportarlo.
Era lo que el clan y Konoha esperaba de él, lo que se suponía que era capaz de soportar.
Cerró los ojos, aunque el resto de sus sentidos estaba en alerta, los ojos azules de Naruto volvieron a aparecer ante él y sintió su pequeña mano entre sus dedos callosos. Él también era culpable de que el contenedor del Kyuuby fuera un niño solitario y temeroso, generalmente Naruto era energía y ojos chispeantes, pero también podía poner esa mirada de infinito dolor. Ningún niño de la aldea perdida entre las hojas debería tener aquella mirada.
Mientras había ido creciendo rodeado por la guerra y las intrigas Itachi había trazado objetivos en su mente: Paz, estabilidad, su hermano, su honor, sus convicciones. En aquel entramado que había sido su vida nunca le había dirigido más de una mirada a Naruto, aun a sabiendas de quien era y lo que representaba.
¿Cuántas veces había girado la mirada cuando veía que era maltratado?, ¿cuántas veces había pasado por alto su ropa sucia y su aire de abandono?, ¿cuántas veces había escuchado a sus compañeros ninja hablar de que el mundo estaría mejor sin él sin intervenir?, quizás el destino había conspirado para que llegara ese momento, para que Naruto estuviera frente a él con aquellos ojos azules que eran como el cielo por las mañanas observándolo en busca de guía.
¿Era él la persona correcta para guiar al jinchuriki del Kyuuby?. No. Aquella pregunta por sí sola era una traición. No importaba si él era la persona correcta sería la persona correcta, sacaría lo mejor de Naruto y algún día cuando fuera un hombre adulto y lo viera a los ojos ya no sentiría que le había fallado. Aquellos ojos azules como el cielo dejarían de ser culpa para volverse redención.
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Día 20.
—Veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro… —Hinata siguió contando en compañía de Sasuke y Naruto mientras caminaban por el agua, Sasuke pisaba con fuerza y seguridad, ya sin sentir temor por hundirse en el río, Naruto salpicaba horriblemente y de vez en cuando metía un pie hasta el tobillo y tenía que hacer grandes aspavientos para volver a caminar correctamente, ella en cambio parecía apenas rozar el agua, Sasuke le había dicho, con un rostro bastante ingenuo, que se parecía a la bailarina de la caja de música de su mamá.
—Treinta y uno, treinta y dos… —Hacía muy poco los tres habían sido capaces de cruzar el río de ida y vuelta, Sasuke había dicho que Itachi-Taichou podía hacer cosas tan geniales como pelear en el agua, pero para ellos ya era todo un logro caminar sin caerse. Al principio alguno de ellos se caía al río, pero entre los dos que quedaban lo sacaban, Sasuke había dicho que en cuanto terminara aquel mes y pasaran la prueba se enseñarían a nadar. Él no tenía ninguna duda de que pasarían la prueba final, Hinata en cambio se estremecía de solo pensarlo.
Hasta el momento solo había intentado caminar sobre el agua cuando estaba segura que Itachi-Taichou no estaba cerca, cuando él los estaba viendo se sentía tan atemorizada que no podía dar siquiera un paso.
—Itachi-Taichou es amable en realidad, dattebayo. —Eso le había dicho Naruto, pero Hinata no estaba tan segura. Aunque no lo había reconocido cuando su padre se la había entregado en la mansión Hyuuga Hinata conocía a Itachi, desde muy pequeña lo había visto, a veces caminando por la aldea con su hermano de la mano o en algún festival en el que los clanes más sobresalientes tenían que asistir.
Itachi siempre estaba ahí con aire ausente, como si lo de alrededor no fuera demasiado importante y si acaso parecía volver al presente momentáneamente cuando Sasuke le hablaba o le sonreía.
—Es Uchiha Itachi.
—Es un genio.
—Se graduó de la Academia a los ocho años.
—El líder de ANBU… —Los rumores lo precedían y Hinata aprendió a respetarlo y temerle desde lejos, decían de él que había matado más de cien hombres y que no vacilaba ni un segundo en cumplir las más terribles de las misiones.
—Ese si es un digno heredero de su clan. —Cuando su padre decía aquello siempre la veía de reojo y Hinata no podía hacer otra cosa que encogerse, debido a que el clan Uchiha y el Hyuuga eran los más importantes de Konoha y compartían la característica de un dojutsu único en el mundo era común que los compararan y en asunto de miembros destacables los Hyuuga siempre terminaban perdiendo.
Los Uchiha tenían a Shisui, el del cuerpo parpadeante y a Itachi Uchiha, un genio de los que nacen cada mil años, ellos en cambio solo tenían a Neji y su primo pertenecía a la rama secundaria situación que lo humillaba ante la débil heredera.
Cada que renombradas y honorables visitas asistían a su hogar no pasaban la ocasión de compararla con su primo y con el otro heredero, el que sí era sobresaliente y admirable, el que sí llevaría a su clan a la gloria. Cada que estaba frente a Itachi —y aquello no sucedía a menudo— Hinata apretaba los puños y desviaba la mirada.
¿Por qué el heredero del clan Uchiha había tenido que entrenarla?, aquello como heredera de su clan era una deshonra, había escuchado a la rama secundaria cuchichear aquello un día que había tenido que regresar a su casa después de salir del hospital. Decían que si lograba aprender algo de Itachi querría decir que los métodos de la familia Hyuuga no eran eficientes.
—Sería mejor para ella seguir siendo una inútil o morir. Pobrecita. —No quería seguir siendo una inútil, pero tampoco quería morir, nunca lo había querido aunque muchas personas habrían pensado que era lo mejor.
No le gustaban las peleas, era cierto, pero le gustaba ver el cielo cuando amanecía y se iba tiñendo de dorado, le gustaba pasar la mano por encima de las flores, le gustaba leer libros a escondidas de su padre (porque a él no le gustaban los cuentos ni las historias de princesas), le gustaba estar viva aunque no le gustaba del todo su vida y últimamente le gustaba estar con Naruto y con Sasuke que cuando se caía la ayudaban a levantarse y que seguían diciendo que sus ojos eran muy guays aunque en su clan todos se burlaban de su poco alcance.
Hinata sabía que Naruto y Sasuke eran sinceros cuando le decían que era muy guay, pero Itachi-Taichou no. Hinata no era muy buena usando el Byakugan, pero su dojutsu no iba solo de ver a través de las cosas, la visión absoluta destruía genjutsus y mentiras, quizás todo el mundo dijera que el rostro de Itachi era una máscara sin emociones, pero después del tiempo juntos Hinata se había dado cuenta de una cosa. Él también sentía desilusión por ella.
A veces en la noche Hinata activaba su Byakugan y lo veía borrosamente sobre la rama de un árbol y él siempre tenía esa mirada en la que sus ojos estaban como grises, al principio no estaba muy segura de lo que significaba, pero luego se había fijado que cuando veía los avances de Sasuke, aunque pareciera que no, sus ojos tenían una ligera curvatura que significaba que estaba orgulloso y aunque Naruto hiciera tonterías cuando le hablaba su voz era calma y su lenguaje corporal era de comprensión, pero generalmente no se dirigía directamente a ella y ni una sola vez le había preguntado por qué aún no podía caminar en el agua aunque ya habían pasado veinte días.
A lo mejor estaba esperando que se ahogara y ya. Hinata había entendido al fin que cuando a Itachi los ojos se le ponían como grises y parecía que no estaba viendo nada en particular era porque en realidad la estaba viendo a ella o estaba pensando en ella y en toda su vida siempre había levantado un solo sentimiento en las personas que la rodeaban.
Decepción.
Así que los ojos grises de Itachi solo podían significar eso.
—Cuarenta y dos, cuarenta y tres, ¡lo logramos! —Sasuke anunció con una mano en alto—. ¡Ahora de regreso! —Hinata corrió sobre el agua al notar que sus compañeros la dejaban sin querer atrás.
Día 25
Mimetizado con las ramas Itachi observó cómo Sasuke se paraba en un solo pie sobre el agua y Naruto daba saltos adelante y atrás como un mono, Hinata estaba distraída, deslizándose en el agua como si bailara y viendo los peces bajo sus pies. Sinceramente no habría esperado un resultado como aquel en tan poco tiempo. Era cierto que los niños daban grandes sorpresas y les era mucho más fácil aprender que a los adultos, pero caminar sobre el agua casi siempre era el último paso después de escalar muchos árboles. Quizás se había pasado un poco asustándolos con lo de ahogarse.
Si hubieran estado en cualquier otro equipo Itachi se hubiera retractado y les hubiera dicho que lo de la prueba final solo había sido una broma para motivarlos, pero estaban en el equipo Cuervo y sabía que tenía que cumplir su palabra.
La Roca del Muerto era tan peligrosa que ni siquiera shinobis bien entrenados solían acercarse por allí. De cualquier manera Itachi ya había analizado las corrientes y había elegido el camino menos peligroso y la hora donde el agua era menos turbulenta, con su nivel actual los niños pasarían fácilmente la prueba y aquello aumentaría su autoestima, no todas las misiones tenían que terminar en el hospital como la última vez, los niños solían reaccionar tanto a los estímulos como a los castigos y siendo sinceros Itachi prefería los estímulos, sobre todo si eso involucraba a su hermano menor.
—Oigan. —Naruto dejó de saltar y señaló al frente—. ¡Hagamos carreras hasta allá dattebayo!
—De acuerdo. —Sasuke hizo visor con la mano y Hinata asintió tímidamente—. El que llegue al último a esa piedra es gennin por siempre.
—¡En sus marcas, listos, fuera! —Naruto anunció con bríos y los tres salieron corriendo sobre el agua, Sasuke tenía una buena manera de correr, dando brazadas para cortar el aire y la vista fija en su objetivo, Naruto corría como la mayoría de los ninjas, con los brazos hacía atrás y confiando solo en la fuerza de sus piernas, pero debido a que tenía buenas piernas su velocidad era aceptable (aunque salpicaba bastante), Hinata por su parte…
Itachi tuvo que analizar cada uno de sus movimientos como si se tratara de una táctica de guerra, aquel chakra plateado que tanto le había llamado la atención cubría elegantemente sus pies descalzos y más que correr se deslizaba por el agua como si estuviera patinando sobre hielo. Era hermoso. Todo en ella era pequeño y delicado y el agua se pintaba de plata a su contacto, pero no solo era hermoso, ella era sorprendentemente rápida.
—¡Hinata-chan nos está ganando! —Naruto aulló cuando se vio superado.
—¡Corre más fuerte dobe! —Sasuke gruñó a su compañero con aquella palabra que tanto le había escuchado decir a Shisui en el pasado.
—¿A quién le dices dobe, teme? —Naruto se le lanzó encima y los dos cayeron al agua.
—¿Chi-chicos? —Hinata regresó hasta ellos y se paró encima metiendo las manos en el agua para que la alcanzaran, Naruto se sujetó y en cuanto pudo sacar la cabeza soltó un jadeo.
—¡Casi me ahogo de nuevo dattebayo! —Sasuke se sujetó de la otra mano y con la mano libre le echó agua en la cara al rubio.
—¡Oye!
—¡La competencia aún no termina!
—¿Qué? —Los niños salieron del agua e Itachi notó con sorpresa que Sasuke usaba chakra en sus manos para impulsarse afuera y estabilizarse.
—¡Dijimos que solo haríamos chakra en los pies, eso dijo Itachi-Taichou! —Naruto lo persiguió haciendo aspavientos.
—Eso dilo cuando sepamos nadar baaakaaa.
—Baka lo serás tú. —Los tres siguieron corriendo y aventándose, Itachi los miró alejarse; en materia de entrenamiento ninja no podía esperar resultados mejores, pero si su madre los escuchaba hablar los amenazaría con lavarles la boca con jabón.
Día 30
Ojala un mes tuviera más días.
Hinata, Naruto y Sasuke estaban parados frente a la Roca del Muerto, abajo el agua fluía con rapidez llegando a ser un poco intimidante.
—No esta tan mal. —Sasuke anunció con aire científico—. El otro día cuando jugamos carreritas la corriente era casi tan fuerte como esta. —Tenía razón, pero no por eso daba menos miedo. Itachi los había llevado haciendo que caminaran tras él en línea horizontal y casi no les había dirigido la palabra, de cualquier manera no es como si hablara mucho y Hinata casi lo prefería así.
—Como quedamos esta es su última prueba, —Itachi les explicó con voz firme—, tienen que caminar sobre el río hasta la Roca del Muerto. —El joven señaló una piedra en forma de calavera enfrente—. El camino más corto y seguro es ese, son en total veinte pasos de los suyos.
¡Veinte pasos!, cuando jugaban en el río eran casi cien. Podían hacerlo, Sasuke tenía razón, la corriente era casi tan fuerte como cuando jugaban, podían hacerlo.
—¡Esto será muy fácil dattebayo! —Naruto anunció con bríos y Hinata notó que no se estaba tirando un farol, en realidad lo creía. Sasuke también se sentía muy seguro. Ciertamente nunca había intentado usar control de chakra enfrente de Itachi y seguramente su líder estaba esperando que no pudiera hacerlo y se ahogara, pero había entrenado mucho, Naruto y Sasuke también creían en ella, ¡podía hacerlo!
Cerró los ojos y respiró hondo. Era como jugar en el río, como jugar en el río, solo debía pensar que Itachi no la estaba viendo.
—¿Están listos?, a la cuenta de tres. —La voz de Itachi a sus espaldas fue firme—. Uno, dos, tres. —Al instante los tres pusieron un pie sobre el agua y luego de estabilizarse colocaron el otro, la corriente era fuerte pero nada que no hubieran enfrentado antes.
—Uno. —Naruto empezó a contar caminando despacio.
—Dos. —Sasuke incluso estaba sonriendo, se le veía muy confiado.
—Tre-tres… —Hinata susurró despacio, pero sus compañeros la escucharon.
—Cuatro. —De no ser porque estaban en una especie de examen Hinata estaba segura de que Naruto podría haberse puesto de cabeza y saltar como mono, justo como cuando jugaban.
—Cinco. —Los pasos de Sasuke eran seguros, el agua se arremolinaba contra sus pies.
—Seis… —Esta vez no tartamudeo, era cierto, ahora tenía un equipo, compañeros en los que confiar.
—Siete. —Naruto sonrió de oreja a oreja cuando un poco de agua le cayó en la cara por pisar demasiado fuerte.
—Ocho. —Sasuke le lanzó una mirada de reojo a Naruto, como para que se tomara con seriedad el asunto.
—Nueve. —Hinata estuvo a punto de sonreír.
—Diez. —Escuchó la voz de Naruto un poco más lejos y levantó la mirada para cerciorarse que no la hubieran adelantado, pero lo que se encontró fue a Itachi Uchiha observándola sentado sobre la Roca, ¿en qué momento había llegado ahí?
—Once… —Lejana escuchó la voz de Sasuke, ella se había quedado parada en medio del camino mientras sus compañeros se alejaban sin darse cuenta que la habían dejado atrás, ahora los dos contaban juntos y no se habían dado cuenta que los susurros de ella habían desaparecido.
Podía hacerlo, no importaba que Uchiha Itachi la estuviera viendo, lo había hecho muchas veces antes en el pasado, podía hacerlo.
—Quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, ¡lo hicimos! —Naruto y Sasuke brincaron sobre la piedra dando vítores—. ¿Vio eso Itachi-Taichou? —Pero Itachi solo la estaba viendo a ella y en sus ojos estaba aquella mirada gris de siempre.
El cuerpo de Hinata empezó a tiritar, intentó dar otro paso pero se encontraba clavada en su sitio. ¿Por qué la veía de esa manera?, ¿no había estado caminando con Naruto y Sasuke?, ¿no había logrado el chakra control como todos los demás?, ¿entonces por qué solo había desilusión para ella?
Un fracaso siempre será un fracaso.
Se hundió en el agua. Solo que esta vez no estaban Sasuke y Naruto a un lado para tenderle una mano y ayudarla a salir. Las corrientes submarinas de la Roca del Muerto le apretujaron el cuerpo como si quisieran romperla.
—¡Ah! —Alcanzó a sacar la cabeza lo suficiente para tomar una bocanada de aire antes de volver a hundirse. Burbujas y una inmensidad azul, de nuevo no sabía dónde era arriba y abajo, otra vez el corazón le retumbaba en el pecho y el oxígeno se iba de sus pulmones.
"No por favor"
Bajo el agua abrió los ojos y notó como Naruto intentaba correr hacia ella e Itachi lo detenía, borrosamente vio que Sasuke se revolvía incómodo.
Lo mejor sería que se muriera. Pobrecita.
Pero no quería morir, no aún, no así. Ya antes había caído al río y los tres habían usado chakra en las manos para impulsarse y salir, podía hacerlo, podía hacerlo. Los pulmones le empezaban a quemar. Podía hacerlo, podía hacerlo. Pataleó con desesperación hacía arriba aunque el tenue chakra plateado que empezaba a formar parecía errar asustado. Y entonces lo vio. Itachi Uchiha estaba parado encima de ella sobre el agua y la veía fijamente con aquellos ojos que parecían grises, solo ahí, parado observándola, sin tenderle una mano aunque estaba muriendo, solo contemplando la manera en la que lentamente se ahogaba.
Sus piernas dejaron de moverse y la mano con la que intentaba alcanzar la superficie se encogió contra su pecho, si hubiera sido posible hubiera llorado, en lugar de eso sintió algo, como una punzante herida que nunca sanaría en el pecho, ahí donde decían que estaba el corazón, luego dejo que las corrientes del río la jalaran hacía la profundidad.
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Itachi los guío hasta la Roca del Muerto con la formalidad del evento, pero sin tener una sola duda de que los tres saldrían airosos de aquello. La corriente era tranquila y seguiría así por lo menos durante una hora.
—Como quedamos esta es su última prueba, —Itachi les explicó con voz firme, al instante Sasuke lo giró a ver con decisión, Naruto apretó los puños en señal de emoción y Hinata desvió la mirada—, tienen que caminar sobre el río hasta la Roca del Muerto. El camino más corto y seguro es ese, son en total veinte pasos de los suyos. —Había medido muy bien las distancias y estaba seguro que aquello solo sería protocolo, los tres eran perfectamente capaces de hacerlo.
—¡Esto será muy fácil dattebayo! —Naruto anunció alborozado e Itachi le dirigió una breve y suave mirada.
—¿Están listos?, a la cuenta de tres. —Había decidido que lo mejor era ponerse a sus espaldas para que Hinata no se sintiera intimidada o incomoda—. Uno, dos, tres. —Al instante los tres pusieron un pie sobre el agua, Itachi vio cómo se estabilizaban y empezaban a caminar, Hinata incluida. Una leve sonrisa apareció en su rostro al notar como la pequeña caminaba en sincronía con sus compañeros, pudiera ser que fuera tímida, pero el control que tenía sobre su chakra seguía siendo todo un espectáculo a la vista.
—Uno. —Naruto empezó a contar caminando despacio e Itachi colocó ambas manos en su cintura admirando la manera en la que su pequeño equipo confiaba en el otro y creaba lazos de camaradería.
—Dos. —Su hermano lucía confiado
—Tre-tres… —Hinata susurró despacio, pero para Itachi fue un alivio notar que se incluía en la dinámica de equipo.
—Cuatro. —Itachi no podía verlos correctamente desde atrás así que con un jutsu de transportación apareció sobre la roca.
—Cinco.
—Seis… —Lo estaban haciendo tan bien como lo había pronosticado, relajado Itachi se sentó a observarlos con ambas manos sobre las rodillas.
—Siete. —Naruto sonrió de oreja a oreja cuando un poco de agua le cayó en la cara por pisar demasiado fuerte, Itachi tendría que hacer algo con todo el chakra extra que solía desperdiciar.
—Ocho. —Sasuke le lanzó una mirada de reojo a Naruto y para Itachi fue obvio que de haber podido lo hubiera golpeado.
—Nueve. —Por un momento Itachi pensó que Hinata iba a sonreír.
—Diez. —Pero entonces algo sucedió, Hinata levantó la vista y se encontró con su mirada. Al instante dejó de moverse.
—Once… —Sasuke y Naruto siguieron avanzando, pero Hinata le sostuvo la mirada, era la primera vez desde que la conocía que hacía eso, por alguna razón Itachi tampoco pudo dejar de verla. Lentamente se puso de pie.
—Quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, ¡lo hicimos! —Naruto y Sasuke brincaron sobre la piedra dando vítores—. ¿Vio eso Itachi-Taichou? —Pero Itachi solo la estaba viendo a ella, ¿qué pasaba?, ella era completamente capaz de seguir caminando y llegar hasta ellos, pero en su lugar había empezado a tiritar.
—¿Hinata-chan? —Naruto por fin se dio cuenta que su compañera se había quedado a medio camino—. ¿Qué está haciendo ahí? —Itachi también se lo preguntaba, ciertamente nunca había logrado hacer chakra control cuando él estaba presente, ¿pero llegaba a tanto su timidez?, intentó leerla como lo hacía siempre con sus enemigos, pero antes de que pudiera siquiera pasar la primera corteza de sus expresiones ella se hundió en el agua, así, como un clavo que se dejara caer en un vaso.
—¡Hinata-chan! —Naruto intentó correr hacía ella, pero Itachi lo detuvo poniendo un brazo frente a él. No. Sabía que Hinata podía salir por sí sola de aquello, los había visto usar chakra en sus manos, las corrientes submarinas no eran tan fuertes a esa hora, sería difícil, sí, pero podría hacerlo. Aquel examen aun no era un fracaso—. ¡Hinata-chan! —Naruto volvió a gritar, Itachi le colocó una mano sobre el hombro y lo regresó atrás para después caminar hacia ella.
—Esperen aquí. —Inquieto Naruto caminó de un lado a otro sobre la Roca, Sasuke estaba quieto con los brazos flojos a los costados.
Itachi avanzó hasta estar de pie sobre ella, la notó debatirse contra la corriente y patalear con energía a la superficie. Ella podía hacerlo, Itachi estaba seguro, aquel chakra tan bonito también era increíblemente veloz y fuerte. Le faltaban pocos centímetros para llegar a la superficie cuando Hinata giró la mirada y nuevamente sus ojos se encontraron, Itachi le regresó la mirada con firmeza.
Podía hacerlo, tenía que esforzarse y hacerlo. Bajo el agua sus ojos se veían enormes y brillantes, como plata derretida, su corto cabello flotaba alrededor de su rostro infantil y asustado.
"Hazlo Hinata-dono, puedes hacerlo" el pensamiento le perforó la piel mientras apretaba los labios y entonces las piernas que pataleaban tan desesperadamente dejaron de hacerlo.
—Sabes Tachi. —Escuchó la voz de Shisui en su mente, un recuerdo viejo y carcomido por el tiempo—. No importa que tan inteligente y genial seas, nunca podrás predecir del todo como reaccionaran las personas.
—¡Se está ahogando!, —el chillido de Sasuke lo sacó de su estupor—, ¡¿vas a dejar que muera Nii-san?! —Como movido por un resorte alargó la mano para sujetarla, pero para su desconcierto Hinata encogió la mano sobre su pecho y cerró los ojos dejando que la corriente submarina se la tragara.
Había preferido ahogarse que pedir su ayuda.
Itachi se lanzó como un rayo al agua y la sacó con la facilidad con la que sacaría una niña un muñeco de una tina de agua. Naruto estaba sollozando a moco tendido y Sasuke estaba temblando. No se suponía que eso fuera a ser así.
Con rapidez puso a la niña sobre la Roca, pero la cabecita de la heredera Hyuuga estaba flácida. No estaba respirando. Por un momento un pánico que nunca había sentido se apodero de él, pero lo forzó a regresar a esa parte de su alma que se encargaba de misiones tipo S sin titubear.
Con los dedos palpó su pulso. Su corazón aún latía así que cubrió su boca fría y pequeña con la suya y le insufló aire.
Había obligado a una niña de siete años a pelear por su vida, había llevado a la pequeña heredera Hyuuga a ahogarse.
Seguía sin respirar así que siguió dándole respiración boca a boca mientras Naruto le acariciaba el cabello como a un perro muerto por el que ya no se podía hacer nada y Sasuke observaba con los ojos bien abiertos.
Si fallaba iba a hacer que dos niños presenciaran la muerte de un compañero sin que los hubiera dejado siquiera intentar ayudarlo.
Vive. Vive. Vive.
—¡Uh! —Finalmente la niña metió un montón de aire a sus pulmones por sí sola y luego vomitó un enorme trago de agua sobre Naruto que en lugar de reclamarle se echó a berrear de alivio.
—Todo está bien ahora. —Itachi tuvo que forzar sus manos a no temblar—. La misión se acabó, voy a regresarlos a casa. —Los niños no le contestaron. Probablemente había perdido su confianza. Con una mano se echó a Hinata sobre el pecho, la niña estaba tan débil y desorientada que ni siquiera replico, con la otra mano se montó a Naruto sobre un hombro y finalmente le dio la otra mano a Sasuke.
—¿Puedes caminar de regreso? —El niño asintió con la cabeza. Ni siquiera su hermano pensaba hablarle. Volvieron a hacer el camino de vuelta por el río, pero a pesar de que Sasuke titubeó un par de veces su agarre lo hizo seguir adelante. Caminaron tanto que Itachi tuvo que cambiar un par de veces con Naruto caminando y Sasuke sobre su hombro, Hinata en cambio se había arrullado con la barbilla sobre su hombro y el cuerpo flácido contra su pecho.
Itachi llevó primero a Sasuke a casa, el niño ni siquiera se despidió, se metió corriendo a su hogar sin girar atrás, Itachi no lo culpaba. De ahí acompaño a Naruto hasta su departamento, al dejarlo en la puerta el rubio lo miró tristemente.
—¿Sucede algo? —Itachi preguntó, aunque todo aquello era subjetivo tomando en cuenta que casi había perdido a un miembro de su equipo por su negligencia.
—Le había dicho a Hinata-chan que podía quedarse aquí. —El rubio lo miró a los ojos sin ninguna clase de animadversión e Itachi pudo comprobar que Naruto no le guardaba rencor.
—Lo mejor será que vuelva a casa por ahora. —Itachi se la acomodó mejor contra el brazo.
—¿Por qué? —El rubio observó a su amiga con avidez—. Ahí no la quieren.
—Naruto-kun, —Itachi se agachó un poco para estar a su altura, la mejilla de Hinata rozó contra su propia mejilla—, a veces cuando somos pequeños no podemos darnos cuenta de lo que las personas mayores desean para nosotros, nos parece que nos tratan con dureza o incomprensión, pero después entendemos que cada quien tiene ideales y pensamientos distintos. Quizás el padre de Hinata no sea muy emotivo con ella, pero seguramente solo piensa en fortalecerla.
—¿Entonces cuando Hinata-chan crezca su padre ya no dirá que está bien que muera? —Naruto dijo aquello con tal desapego que Itachi tuvo que moderar su respuesta.
—No creo que el padre de Hinata-chan haya dicho eso.
—Él dijo que alguien que no podía vencer a su hermana menor era una deshonra que no debía existir en el clan. —Naruto pareció hacer un gran esfuerzo para acordarse correctamente de las palabras—. ¿No quiere decir eso que estaría mejor que muriera?
—No necesariamente. —Aunque eran palabras duras para un niño—. Quizás lo que su padre está diciendo es que lo que no debería existir es la debilidad.
—Ah. —Naruto parpadeó—. ¿Entonces no puede quedarse conmigo?
—Quizás otro día. —Itachi le revolvió el rubio cabello y se levantó.
—Bueno. ¡Adiós Itachi-Taichou! —Itachi esperó que Naruto cerrara la puerta y pusiera el pasador antes de dar media vuelta y avanzar hasta la mansión Hyuuga.
Ciertamente había sido muy claro con Hiashi cuando se habían visto aquella última vez, le había dicho que su hija podría morir en aquel equipo y él no había puesto pegas a aquello, pero aun así se sentía culpable. Que Hinata muriera en alguna peligrosa misión era una cosa, pero que estuviera a punto de morir en entrenamiento controlado bajo su supervisión era otra.
Hinata finalmente se había dormido recostada sobre su hombro, a pesar de todo lo que habían vivido hasta ahora era una niña y por lo visto una acostumbrada a los malos ratos, así que no parecía importarle demasiado dormirse sobre él, como si el hecho de que la hubiera lastimado fuera algo que todos hacían constantemente y que, por lo tanto, no merecía una pasión tan desmedida como el odio o el rencor.
—Buenas tardes. —Llegó hasta la entrada de los terrenos Hyuuga preguntándose qué tan mal se vería regresar a su heredera con la ropa aun húmeda y aparentemente inconsciente. Para su sorpresa nadie salió a recibirlo y estaba seguro que un clan como el Hyuuga lo habría visto desde mucha distancia atrás. Nunca había estado en una situación como la presente, ¿sería lo correcto entrar, aun sin invitación?
Dio un paso adentro y volvió a intentarlo.
—Buenas tardes. —Nuevamente no hubo respuesta, pero a Itachi empezaba a preocuparle que aquella pequeña pasara más tiempo con la ropa húmeda debido a que durmiendo su cuerpo bajaba unos cuantos grados centígrados su temperatura—. Buenas tardes. —Volvió a repetir y un niño apareció frente a él, parecía solo un poco mayor que Sasuke pero sus ojos eran completamente severos, como si el espíritu de un adulto estuviera dentro de él.
—Buenas tardes. —El niño respondió con seriedad, aunque no había nada en su expresión.
—Yo vine a dejar a Hinata-dono. —Itachi usualmente no era muy bueno con las palabras y darle razones a un niño no era precisamente algo a lo que estuviera acostumbrado.
—Puede dejarla donde guste. —El niño no le retiro la mirada.
—Me gustaría entregársela a alguien que le cambie la ropa, quizás una tía… —Itachi sabía que la madre de Hinata había muerto hacía mucho tiempo, pero generalmente las demás mujeres del clan se hacían cargo de las niñas cuando algo así sucedía.
—Nadie va a venir. —El niño lo miró con gravedad.
—¿Por qué no? —La pregunta salió en automático, solo hasta entonces recordó que conocía a aquel pequeño, era Neji Hyuuga, el genio que había nacido en la rama equivocada del clan.
—El guardián de Hinata-sama es Koh-san. —Neji explicó—. Pero Hiashi-sama le ha relevado de su cargo porque Hinata-sama ya no está casi en el clan así que ya no hay quien cuide de ella. —El niño frunció un poco el ceño—. Se supone que yo tenía que cuidar de que no muriera, pero ahora que se ha ido tampoco es mi obligación, además todos están esperando que muera para que Hanabi-sama se quede con su puesto de heredera y entonces en vez de ser el guardián de Hinata-sama seré el de Hanabi-sama. —Por el tono del niño aquello no era un gran cambio para él.
—¿Quiénes están esperando que Hinata-dono muera? —No había manera de que un clan fuera tan cruel con una niñita.
—Todos. —Neji lo miró con fijeza—. Un fracaso siempre será un fracaso. —Itachi sintió que se le erizaba el vello del cuerpo, ¿cómo podía ser que un clan despreciara de aquella manera a su heredero?, ahora entendía, no importaba lo buena que fuera Hinata, no importaba lo mucho que se esforzara o que tanto la entrenara.
Un fracaso siempre será un fracaso.
Mientras la toxica influencia de su familia se cerniera sobre ella no iba lograr que tuviera confianza, mientras caminara y a sus espaldas su propia familia susurrara que debía morir no tendría esperanzas.
No iba lograr nada con Hinata Hyuuga a no ser que la alejara de aquel ambiente opresivo, de ese lugar lleno de ojos blancos donde todos la veían caer pero no había nadie lo suficientemente amable para tenderle una mano y ayudarla a levantarse. Ahora entendía porque ella había preferido ahogarse que extender su mano y pedirle ayuda. Hinata Hyuuga ya lo había intentado muchas veces antes y por más que había llorado nadie nunca se había detenido a brindarle apoyo.
Tenía que sacarla de ahí. Pero no un día o dos, no una semana o un mes, si quería verdaderos cambios para ella y para el Equipo Cuervo acababa de llegar el momento en el que extendería las negras alas al destino.
—Voy a llevarme a Hinata-dono de aquí por un largo tiempo. —Neji lo miró con aquellos ojos que parecían no decir nada, aun así su voz sonó fuerte y clara.
—¿A dónde?
—Al lugar donde se forja el corazón de un shinobi.
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Notas de Okashira Janet: A todos muchas gracias por leer. Por ahí algunos se preguntaban por qué Hinata parecía temerle a Itachi, bueno, ahí está la respuesta. De cualquier manera la relación de Itachi con su equipo va mejorando poco a poco así que denle un voto de confianza. En cuanto a las parejas, por ahora los niños tienen 7 años así que no les va mucho el amor, pero no desesperen que no van a quedarse mucho tiempo en esa edad.
Agradezco a:
Ana
Gaby L
Wichipown
Carlos29
Simazame
RankaxAlto
Jovino006
Kamilakashisan
Miirellinu
Citlali uchiha
Ruka Jimotoraku
Bellamita-uchiha
Invader Zam
Monik-N
NANA-chan53
Yunyu
Majo Hyuga
Integra Van Hellsing
Flor-VIB412
Debraa316
Sairiko
Letyk s
Knicky Ouji
Emmamador
Carito Uchiha
Sam
Marleen
Hera Swallow
Antinoo
Hinatahina
Tobi Uchiha-chan
Hina230
Arashi Shirou
A todos muchas gracias por leer, ¡son los mejores!
03/06/16 Viernes
