EQUIPO CUERVO

Capítulo 6: ¡Corre!, El Camino de la Serpiente

Por Okashira Janet

Itachi se colocó la mochila a las espaldas y miró de reojo a su equipo. Naruto estaba ahí con una mochila anaranjada y tan enorme que parecía un oso peludo en su espalda, tenía colgados infinidad de objetos de las bolsas y en definitiva su equipaje parecía un poco más grande que su cuerpo. Sasuke llevaba una de esas mochilas de viaje que se adaptaban en modo vertical, con bolsas a los lados. Hinata en cambio solo traía una pequeña mochila que ni siquiera parecía estar medio llena.

—¿Listos? —Itachi los miró atentamente a los tres—. Andando.

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Sasuke sabía que algo verdaderamente imponente estaba pasando en su vida, uno de esos eventos que dejan huella sin lugar a dudas. Antes de salir en ese viaje su madre lo había apretado muy fuerte contra ella y su cuerpo se había estremecido, pero aun así le había sonreído.

—Te voy a esperar en casa, ¿sí Sasuke?, obedece a tu Onii-san.

—Sí Okaa-san. —Sus mejillas estaban rojas al contestarle. Su padre había sido menos sentimental.

—Sasuke, espero grandes cosas de ti. —Aquello lo había enorgullecido más allá de cualquier otra cosa. Itachi simplemente les había dicho que saldrían en un viaje largo y que recorrerían El Camino de la Serpiente, de buenas a primeras ninguno de los tres se había preguntado qué era exactamente aquello o que iban a hacer en el camino, pero ahora, ahí, frente aquel puente en medio de las nubes que los recibía con la boca de una serpiente de piedra dispuesta a devorarlos… el sentimiento era un tanto complicado.

—Escuchen. —Itachi se giró completamente para estar frente a ellos, hacía un viento tan terrible que la ropa de todos revoloteaba como si se tratara de alguna especie de papalote y la voz de su Taichou se perdía apenas salía de su boca—. Vamos a iniciar con nuestro entrenamiento ahora.

—¡¿Ahora?! —Naruto abrió enorme la boca—. ¿Y las dos semanas que llevamos caminando que fueron entonces?

—Ese solo era el camino para llegar aquí. —Itachi frunció un poco el ceño al notar que los niños no lo oían del todo bien—. Este es el Camino de la Serpiente.

—¿Tenemos que entrar ahí, dattebayo? —Naruto se encogió un poco.

—Así es. —Itachi asintió con la cabeza—. Una vez que entremos en el Camino de la Serpiente no hay manera de dar media vuelta y regresar, el shinobi que entra por éste camino no puede desandar sus pasos. Correrán, sin agua, sin comida y con el peligro constante de caer al vacío si son arrastrados por el viento. —Los tres niños sintieron un escalofrío recorrerlos—. Habrá trampas en el camino y tipos extraños con los que harán bien de no meterse. —Itachi desvió la mirada para observar la enorme cabeza de serpiente que daba una tétrica bienvenida—. Muchos shinobis han perdido la vida intentando salir de aquí.

—¿E-Entonces? —Naruto tragó saliva—. ¿Por qué vamos a entrar?

—Porque voy a hacer de ustedes la clase de shinobi que puede soportar algo como esto. —Itachi levantó su mochila—. Si les sirve de consuelo también es la primera vez que intento hacer este camino.

—¡Eso no nos consuela! —Naruto soltó horrorizado.

—Andando. —Los tres lo siguieron trotando de vez en cuando para no despegársele, Sasuke hubiera querido sujetarlo de la camisa o por lo menos del tirante de su mochila, pero suponía que cuando su Nii-san estaba en modo Taichou no era buena idea parecer tan cercano.

—Tengo miedo. —Naruto sujetó uno de los tirantes de la mochila de Itachi y empezó a lloriquear, Itachi no hizo porque lo soltara así que con molestia Sasuke se agarró del otro tirante.

—¿Tú también tienes miedo Sasuke? —Itachi le preguntó con amabilidad y Sasuke se coloreó hasta las orejas.

—¡No! —Aun así no se soltó, se conformó con hacer morros. Luego de caminar cerca de diez pasos giró la mirada ligeramente hacía atrás. Hinata estaba caminando atrás de Itachi con la vista baja, de vez en cuando subía un poco la mirada y observaba aquel puente de piedra estrecho que a los lados no tenía más que un escalofriante vacío y temblaba. Hinata no había hablado mucho en esas dos semanas a no ser que Itachi se les adelantara o se perdiera por un rato, cuando les hablaba ella bajaba la mirada y nunca le contestaba a menos que le hiciera una pregunta directa y aun así sus respuestas eran monosílabos.

Sasuke también había tenido problemas para hablarle a su hermano después de aquel evento en la Roca del Muerto, lo cierto es que se había dejado llevar por la situación y le había gritado.

¡Se está ahogando!, ¡¿vas a dejar que muera Nii-san?! —Aun sentía vergüenza cuando recordaba aquello, él era un estudiante y su hermano, obviamente, sabía qué hacer y cuándo hacerlo, gritarle cuando era su superior había sido una ofensa que había creído que Itachi no le perdonaría. Para su confusión su hermano se había comportado inusualmente amable desde aquello, incluso cuando actuaba como su Taichou les permitía más libertades (aunque solo Naruto parecía aprovecharse de eso).

De cualquier manera Sasuke entendía de alguna manera que Hinata no pudiera hablarle, él también solía tener lapsos en los que lo veía muy lejano y tan guay que de no ser porque era su hermano no se hubiera atrevido ni siquiera a tocarlo. Además de por sí Hinata hablaba poco y cuando su hermano le prestaba más atención de la usual se volvía algo más pequeñito de lo que ya era.

—Oii, Itachi-Taichou. —Naruto estaba peleando contra el aire que parecía querer arrancarle la mochila—. ¿Cuánto vamos a estar aquí?

—No lo sé.

—¡¿No lo sabe?! —Naruto era muy gritón y aunque le tenía respeto a Itachi no parecía como que le diera corte expresarle su opinión o sus sentimientos (incluso los más estúpidos). Sasuke no sabía si sentirse celoso o no de eso, es decir, ¿se sentiría bien si también él le hablaba estúpidamente a su hermano?, era poco probable.

Sasuke soltó un suspiro y echó una mirada por un lado del puente, el vacío era muy imponente, Sasuke nunca antes había estado en un lugar así y sí alzaba la vista las nubes se veían relativamente cerca, como si pudiera alzar la mano y alcanzarlas. Sin ser consciente cerró los ojos sintiendo el viento estrellándose en su rostro y dejándose guiar por Itachi. Cuando regresara a casa le diría a su Okaa-san que había estado entre las nubes.

—Oye Hinata. —Repentinamente giró la mirada hacía su compañera quien giró a verlo con presteza, como si hubiera estado caminando distraída y su voz la hubiera alertado, Sasuke iba a decir algo más pero notó con turbación que su hermano lo estaba viendo de reojo—. Uh… —Decir cualquier cosa cuando Itachi lo veía así era un poco tonto—. No, nada… —Hinata parpadeó una vez y siguió caminando, él también lo hizo e Itachi giró la mirada al frente. Siguieron caminando por espacio de media hora con comentarios ocasionales de Naruto hasta que Sasuke notó que el puente tenía pequeños y puntiagudos triángulos en sus orillas simulando las escamas de las serpientes, con rapidez se giró a Hinata para comentárselo.

—¡Oye Hinata, ya viste que…! —La voz se le murió en la garganta cuando notó que Itachi nuevamente había girado a verlos de reojo, ¡solo le iba a decir a Hinata de las estúpidas escamas al lado del camino!, él no debía interesarse en esas cosas que de seguro ya había notado desde el principio.

—¿Si Sasuke-kun? —Hinata lo miró atentamente; aunque al principio rehuía su mirada y la de Naruto últimamente podía verlos a la cara sin problema siempre y cuando no hablaran de cosas personales (e Itachi no estuviera cerca), quizás Hinata no había notado que cada que hablaban Itachi volteaba a verlos, pero él sí. ¿Acaso era una especie de prueba?, ¿estaba aburrido?

—Nada. —Sasuke frunció el ceño y miró al frente. Itachi hizo lo mismo. Sasuke meditó el asunto unos momentos y finalmente decidió hacer una prueba.

—Oye Naruto. —Se retrasó un poco jalando el tirante de la mochila y Naruto hizo lo mismo estirando su brazo.

—¿Si?

—¿Ya viste que al lado del puente hay algo que parecen escamas?

—¡Que guay!, es como la piel de las serpientes. —Pero no, Itachi no giró a verlos de reojo ni una sola vez.

—Hinata… —Aunque fue un susurro vio cómo su hermano giraba ligeramente la cabeza y aunque parecía que no les prestaba atención Sasuke sentía su mirada sobre ellos. Hinata solo alzó la cabeza y lo miró con curiosidad, Sasuke negó—. Nada. —Luego siguió caminando preguntándose a qué estaba jugando Itachi y si acaso era una prueba que aún no había entendido.

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Llevaban una semana corriendo con las mochilas botándoles a la espalda, al principio Naruto había lloriqueado porque él estaba cargando más peso que cualquiera, pero sorprendentemente había sido sencillo acostumbrarse. ¡Correr era divertido!, Itachi les había enseñado como debían correr para no lastimarse las rodillas y mantener su respiración de tal manera que no se cansaran demasiado.

Al principio paraban a tomar descansos casi cada hora, luego cada dos horas y ahora ya corrían horas enteras sin detenerse. A veces Itachi los adelantaba y de repente se lo encontraban sentado en alguna parte del camino mirando al horizonte.

—¡Eso es trampa Itachi-Taichou!

—Pero si hemos corrido el mismo trayecto Naruto-kun. —Bueno sí, no podía rebatir esa lógica. Al principio habían tenido muchísima hambre, pero por alguna razón podían seguir corriendo aunque no ingirieran comida.

—El Camino de la Serpiente es el único lugar en el mundo donde un shinobi puede sobrevivir sin comer. —Itachi intentó explicárselos—. La energía natural es tu alimento. —De cualquier manera Naruto no sentía que la energía natural le llenara el estómago, aunque hacía días que no sentía la terrible necesidad de sentarse a preparar fideos instantáneos.

Por las noches se acostaban al lado del camino, Itachi se sentaba cerca de ellos a hacer guardia, Naruto nunca lo había visto dormir en el suelo como una persona normal y si acaso se le ocurría abrir los ojos por la noche él siempre estaba alerta, era un poco espeluznante la verdad.

—¿Nunca duerme Itachi-Taichou?

—Lo hago. —Naruto se preguntaba cuándo exactamente. A veces mientras estaban dormidos alguien pasaba corriendo a su lado en silencio, por eso tenían que dormir en las orillas. Los primeros días habían tenido pánico de caerse del camino así que dormían amarrados con Sasuke en medio. Sasuke no se movía casi nada al dormir y si Naruto daba vueltas sin control arriesgando su vida de caer al precipicio le ponía un buen sopapo y lo regresaba a la seguridad del camino. Hinata no se movía mucho pero también era amarrada por asuntos de solidaridad "si caemos, caemos todos". A Naruto le parecía que Itachi-Taichou se había reído cuando habían llegado a esa conclusión, pero no podía decirlo con exactitud, su Taichou era raro. A veces parecía feliz pero si Naruto lo giraba a ver volvía a poner esa cara que no decía nada y por más preguntas insidiosas y molestas que hiciera seguía contestando con tono calmo y tranquilo, ¿es que nunca se enojaba?

A veces también cuando a Naruto le daba miedo y se le pegaba demasiado, como cuando el viento soplaba tan fuerte que parecía que fuera a tumbarlos o las nubes bajaban al camino y ya no podían ver nada, él parecía mirarlo con un sentimiento diferente, pero nuevamente cuando Naruto quería verlo a la cara volvía a encontrar un rostro sin emoción.

Itachi-Taichou sí que era raro. Naruto nunca había conocido alguien que fuera tan amable como él, que no quisiera ahorcarlo por molesto y que creyera que sus preguntas debían ser respondidas adecuadamente. Pero si era tan amable y todos lo sabían, ¿por qué se esforzaba en ocultarlo?

Bueno, a Hinata no le resultaba muy amable y siempre lo veía con reservas, pero Itachi-Taichou también se portaba raro con ella, casi no le hacía preguntas directas, no solía darle órdenes como las que le daba a Sasuke y a él y nunca la regañaba, a él sí que le había llamado la atención un par de veces.

—Naruto-kun no te acerques tanto a las orillas.

—Naruto-kun no corras con la boca abierta.

—Naruto-kun deja de molestar a Sasuke no quiero que se peleen en éste lugar. —De cualquier manera cuando Itachi llamaba la atención su voz seguía siendo tranquila, pero tenía algo —quien sabe qué— que le provocaba obedecerlo al instante.

Sasuke se ponía muy rojo cuando Itachi le llamaba la atención (lo que ciertamente no ocurría muy seguido), después de eso podía lucir huraño o melancólico por horas, Naruto era de la idea de que tenía complejo de hermano.

Hinata casi no hablaba, pero a Naruto le encantaba correr a su paso y hablar por ella, a veces —si Itachi estaba lo suficientemente lejos— le sacaban formas a las nubes que pasaban muy cerca de ellos: aquella tenía forma de delfín y esa otra de trenecito. A veces Sasuke también se unía al juego.

En la noche cuando el Camino de la Serpiente se llenaba de niebla y oscuridad se amarraban junto al camino y se ponían a ver las estrellas, era muy común que presenciaran lluvias de estrellas así que solían pedir deseos.

—¡Quiero ser Hokage dattebayo!

—¡Deseo que Ottou-san éste orgulloso de mí! —Hinata casi nunca pedía deseos, pero un día los sorprendió hablando muy bajito.

—Qui-quiero ser más fuerte. —A Naruto Hinata le parecía suficientemente fuerte así como estaba. Mientras corría a veces activaba el Byakugan para ver entre la niebla o entre las nubes y de no ser por ella tanto Sasuke como él habrían caído al precipicio. Además ella nunca se quejaba porque corrieran demasiado o porque no comieran, aunque se notaba que no bañarse la desconsolaba.

Al principio a todos les había hecho falta el agua y el jabón, pero Itachi les había explicado que habría misiones en las que no tendrían posibilidad de un buen baño y a veces ni siquiera poseerían artículos de aseo, así que llevaban días sin bañarse, solo corriendo. Todas las noches Hinata se cepillaba el cabello y se pasaba pañuelos por la cara y el cuello, su falta de aseo la atormentaba porque los Hyuuga eran un clan que se distinguía por su elegancia y sencillez.

Naruto pronto descubrió que la mochila de Hinata no traía gran cosa, pero tampoco es que pudieran bañarse para cambiarse de ropa o lavar sus pertenencias o prender una hoguera para comer. En aquel lugar solo había un camino de piedra en medio del cielo y ellos corrían por ahí.

Así que al tercer día Naruto tiró la mitad de sus cosas inservibles y su mochila fue mucho más ligera. Sasuke también tiró un montón de cosas que no podía usar. Itachi los vio, pero no les dijo nada.

Un día cuando ya llevaban más de una semana corriendo se acostaron a dormir como siempre, amarrados por las muñecas —nudo flojo, Itachi les había enseñado— y por un momento Naruto no había sabido más de sí mismo. Pero despertó porque le dio frío. Sus pestañas doradas se abrieron ligeramente sintiéndose desubicado y preguntándose dónde estaba y entonces lo vio. Itachi-Taichou los estaba viendo como veían las mamás a sus niños en la Academia, ¿cómo había dicho Shikamaru?, ¿ternura?, en cuanto Naruto abrió del todo los ojos Itachi desvió la mirada y observó el horizonte que se pintaba de naranja ante el nuevo día.

Naruto se preguntó, por un pequeño momento se preguntó, si es que acaso Itachi los quería, si en realidad no estaba viendo solo a Sasuke y su mirada también abarcaba a Hinata y a él.

Ese pequeño monstruo, solo sabe causar problemas.

Un fracaso siempre será un fracaso.

Apretó los puños, era cierto. Había niños como Hinata y él que no eran queridos ni lo serían nunca, pero se tenían el uno al otro y Sasuke parecía entenderlos. Itachi-Taichou era amable, aunque fuera raro, eso era todo lo que necesitaba.

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Un mes corriendo.

Hinata jamás hubiera creído que soportaría algo como eso. Los primeros días paraban cada hora a recuperar los pulmones y sentía tal pánico porque el viento la tirara del camino que corría fijándose con chakra al suelo, pero al final se había acostumbrado.

Itachi siempre corría adelante, con un paso suave, como si flotara. Cuando le estaba dando la espalda Hinata podía verlo, así que le gustaba eso de correr última, donde podía verlos y ellos no la veían a ella. Naruto y Sasuke corrían juntos y a veces incluso tenían tiempo para hacer payasadas o conversar, ella corría última, manteniendo un paso rápido (Itachi no los dejaba trotar) y observando alrededor.

Antes de salir a esa misión Neji le había dicho que muy probablemente moriría en aquel entrenamiento, no había odio precisamente en sus palabras, simplemente un hecho. Aun así Hinata trató de no fracasar esta vez, siempre había logrado mantenerse con vida y lo iba a intentar de nuevo.

Su padre no le había dirigido la palabra a pesar de que ella se había despedido de él en voz baja y con la mochila a cuestas, Hanabi en cambio se había parado a verla en la puerta mientras lloriqueaba. Hinata le había dado una manzana.

¿Me esperas? —Y Hanabi había dicho que sí, así que tenía que regresar.

Al principio de aquel entrenamiento había estado un poco cohibida y asustada. Naruto le había contado muy alegremente que Itachi-Taichou la había sacado del agua y la había revivido, ¡dattebayo!. Generalmente cuando fracasaba nadie iba por ahí intentando ayudarla e Itachi le había dicho a su padre que podría morir en el entrenamiento y él había estado de acuerdo, ¿entonces por qué la había sacado del agua?, ¿por qué la había revivido como le había dicho Naruto?, quería agradecerle por ayudarla, pero cada que veía sus profundos ojos negros se acobardaba. Además la mirada de Itachi no había cambiado para con ella, cada que la observaba (y últimamente ni siquiera lo hacía), sus ojos eran como grises.

Desilusión.

Hinata realmente no quería que Itachi creyera que había salvado algo que no merecía la pena, ciertamente no tenía el ánimo inagotable de Naruto y no era aguda como Sasuke, pero tal vez sí lo intentaba podía mejorar las cosas en las que era buena. Su padre y el clan estaban esperando que muriera, pero ya había decidido que no quería morir, le daba miedo y era oscuro. Así que aunque Itachi fuera un Uchiha…

—Hinata-chan… —Naruto la llamó y levantó la vista hacía él, el rubio tenía mocos colgándole de la nariz y las mejillas rojas—. Ha-hace mucho frío dattebayo.

—No-no sabía qué hacía tanto frío aquí. —Sasuke se estaba abrazando a sí mismo y sus dientes estaban castañeando. Se habían detenido porque empezaba a oscurecer e Itachi se les había adelantado. Cuando corrían ninguno sentía frío, pero ahora, detenidos en medio del camino de piedra con pantalones cortos y playeras de manga corta era como si hubieran ido a parar al polo norte.

—Tal vez deberíamos seguir corriendo. —Naruto tembló.

—¿Y caernos? —Sasuke negó con la cabeza, al llegar la noche la oscuridad era tal en el camino que no se veía ni un palmo, Itachi les había prohibido terminantemente deambular por ahí de noche y de hecho no solía dejarlos solos mucho tiempo, era extraño que se estuviera retrasando—. ¿No traen algo de ropa extra en sus mochilas? —Sasuke cuestionó abriendo su propia mochila, pero los tres habían tirado casi toda su ropa por el camino.

—Ha-hace frío… —Hinata musitó, sentía los labios resecos y cada que exhalaba había un pequeño vaho saliendo de su boca.

—Vamos a congelarnos. —Naruto anunció fatalistamente y se le colgó de un brazo a Hinata, ella se sintió un poco más cálida al momento así que se sentó al lado del camino con Naruto bien pescado a ella.

—Creo que dijeron algo así en la Academia. —Sasuke se sujetó tembloroso de su otro brazo—. Calor corporal.

—Y nos tenemos que quitar la ropa. —Naruto detalló.

—No dobe, eso se hacía cuando estabas mojado.

—¡Ah! —Los tres se acurrucaron los unos contra los otros y pusieron sus mochilas como barricada para el viento, aquello les daba un poco de confort, pero no demasiado. Cuando dormían al lado del camino Itachi siempre les ponía una manta para que se acostaran y usaban las mochilas de almohada. Al inicio del viaje los tres habían llevado bolsas de dormir, pero las habían tirado porque el peso empezaba a volverse inhumano después de correr cinco horas sin parar.

No deberían haberlo hecho.

Naruto lloriqueó un rato, pero finalmente se terminó durmiendo, Hinata lo sentía pesado contra su hombro así que se recargó en Sasuke quien se ovilló contra una mochila. Cerca de media hora después el viento no solo estaba helado también traía brisa y neblina, Hinata activaba el Byakugan de vez en cuando, solo para comprobar que eran los tres únicos que estaban ahí.

Sasuke probó de hacer su bola de fuego, pero no había nada que quemar así que en cuanto aparecía se desaparecía entre la brisa y el aire. Al final los dos desistieron y siguieron el ejemplo de Naruto.

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..

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Hinata realmente no lo sintió llegar y si al final abrió los ojos fue solamente porque alguien arrastró a Sasuke de su lado. En automático abrió los ojos y por primera vez en todo ese tiempo observó a Itachi Uchiha de frente. El joven se había sentado a modo árabe y se estaba sentando a su hermano sobre una rodilla, como el niño pequeño que era Sasuke se ovilló contra su hermano y le pasó las manos por el cuello escondiendo la cara en su hombro, Sasuke debía estar muy dormido y aterido, porque usualmente les recalcaba que tenían que comportarse con Itachi-Taichou.

Itachi extendió las manos y despegó a Naruto de ella, el rubio se resistió y balbuceó sin poder despertarse. Itachi repitió la formula y lo sentó sobre su otra rodilla, finalmente giró a verla a ella y Hinata abrió muchos los ojos cuando notó que adelantaba las manos como si quisiera sujetarla.

—Uh… —De no ser porque tenía muchísimo frío y no podía moverse habría retrocedido.

—Voy a sentarla cerca de mí Hinata-dono. —Itachi le explicó mientras la sujetaba por debajo de las axilas como si se tratara de una simple muñeca—. Hace mucho frío y no quiero que ninguno se congele. —Hinata no opuso resistencia. Itachi la sentó en el hueco que formaba entre sus piernas, como un nido tibio para un polluelo, luego los tapó a todos con la manta. Hinata quedó en la oscuridad, levantó la cabeza pero solo pudo rozar la coronilla con la barbilla de Itachi; Naruto se resbaló hacía ella —atraído por el calor como las abejas a la miel— y los dos se hicieron un ovillo con las cabezas recargadas en el pecho de su Taichou. Por primera vez en su vida y para siempre Hinata Hyuuga acababa de descubrir la amabilidad y el espíritu de sacrificio de Itachi Uchiha.

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6 meses

Llevaban seis meses corriendo. Itachi nunca hubiese imaginado que aquello fuera a ser tan duro… sobre todo para él. El Camino de la Serpiente era un entrenamiento que ponía al límite a cualquier ninja, un largo camino de piedra que colindaba con las nubes y forjaba el espíritu y el cuerpo. Durante aquella terrible travesía se tenía que acostumbrar al cuerpo a alimentarse de la energía de la naturaleza a ser un todo con el aire, las nubes, la lluvia y el camino. Muchos habían enloquecido sin terminar el recorrido y varios más se habían lanzado al vacío.

Dejar que el cuerpo absorbiera energía natural para sobrevivir era increíblemente difícil, los primeros días Itachi sentía la boca seca y el estómago aullando en protesta, cuando corría sentía que veía negro y tan débil como un cervatillo recién nacido. Los niños en cambio no habían tenido ningún problema, les había dicho que no necesitaban comer ni beber agua y lo habían aceptado sin más.

¡Que maravilloso era tener ocho años!, mientras corrían Itachi los veía de reojo, a veces Naruto y Sasuke jugaban y Hinata solía sacarle formas a las nubes, a veces veía su mirada perdida en las formas algodonosas, él en cambio revivía una y otra vez la tensión que pesaba sobre su cabeza, la idea de que si fallaba tendría que matar a su familia.

Secretos.

Traición.

Sangre.

A veces tenía que adelantarse a los niños solo para aclarar su mente y en más de una ocasión había tenido un violento combate con alguien que había perdido el sentido y trataba de robarle sus cosas. Constantemente Itachi tenía que adelantarse y atrasarse para eliminar shinobis que fueran peligrosos para su pequeño equipo. Cuando algo así pasaba solía robarle a su adversario el agua, no para tomársela si no para lavarse la sangre.

No le gustaba volver con su equipo manchado de sangre.

Mientras más corría Itachi se sentía más triste y melancólico, a veces le hubiera gustado correr por ahí para siempre, no volver nunca más al sitio donde era un genio al servicio de la aldea y de su clan como un doble agente, como un vulgar traidor. En otras ocasiones lo único que quería era salir, comprobar que había un mundo fuera de ese maldito camino, que alguna vez había vivido en un sitio con árboles y un sol que acariciaba sus mejillas.

Tristeza.

Rabia.

Dolor.

Había pasado por todas las etapas por las que podía pasar un shinobi que emprendía ese extenuante camino, pero al final solo una idea lo había salvado de su perdición.

Es tu deber.

Ver a Sasuke siempre le daba fuerzas, quería a su hermano más que a cualquier otra persona en el mundo, observarlo dormir, despertar y correr le daba impulso para lo que venía.

Sin embargo al inicio fue duro, demasiado duro. Itachi sentía que se estaba volviendo loco, que su cuerpo rechazaba la energía natural y se consumía por dentro. Y mientras él palidecía y se extinguía Naruto brincaba en un solo pie haciéndole a la pata coja, Sasuke tenía la fuerza para entrenar su bola de fuego y Hinata les contaba cuentos en la noche cuando creía que él no la estaba escuchando.

Si Itachi les decía que correrían todo el día lo hacían, si les decía que correrían a toda velocidad una hora seguida lo lograban, si les pedía que corrieran haciendo sellos no le ponían pegas.

—Tigre, león, buey. —Itachi se ocupaba en que sus movimientos de manos fueran rápidos y elegantes e incluso Naruto podía hacer más de cien sellos sin errar. A veces los niños jugaban a hacer sellos mientras corrían sin que él se los pidiera y cuando los puso a hacer clones de sombras el camino se llenó de Narutos risueños y extravagantes, la mitad de los cuales terminaron en el vacío por lo que Itachi tuvo que retener junto a él al original.

La energía natural entraba en ellos y salía como si simplemente estuvieran respirando, no les costaba moldearla, nutrirse de ella ni manejarla. Él en cambio la sentía chocando contra su cuerpo como un enemigo.

Los niños sí que eran fascinantes.

El único problema de sus pequeños subordinados es que no eran inmunes a las bajas temperaturas y a mitad del camino, cuando las temperaturas empezaron a ser francamente congeladoras, Itachi temió seriamente por sus vidas. Todas las noches los hacía acostarse alrededor de él y mantenía su chakra corriendo a gran velocidad para mantenerlos calientes. Apenas caer la noche los niños se arremolinaban a su alrededor, Itachi se subía a Sasuke en una rodilla, a Naruto en la otra y hacía a Hinata un ovillo en medio de sus piernas. En la noche, de cualquier manera, Naruto se removía tanto que terminaba pegándole a alguien o intentando robarle su lugar a Hinata (que dicho sea de paso no ponía demasiado empeño en conservarlo). Desde que los niños se mantenían con energía natural Naruto había empezado a crecer un poco más y Sasuke seguía el desarrollo normal de un niño de su edad, pero Hinata seguía siendo más bien pequeña.

Itachi nunca había sido bueno comunicándose o expresándose así que no hablaba mucho con los niños por iniciativa propia lo que convertía su comunicación con Hinata en nula pues la niña no le dirigía la palabra. Aquello era malo. Hinata Hyuuga era una parte importante del equipo y un eslabón que necesitaba atar a él acomode lugar.

La lealtad de Sasuke estaba clara, Naruto confundía amabilidad con cariño, pero Itachi sentía que las cosas fluían con él, en cambio Hinata era como un cachorro asustado que estuviera a la espera que la lastimara.

Simplemente no podía manejarlo.

En toda su vida Itachi solo había tenido una conexión especial con una mujer: su madre. Y ni siquiera ella era capaz de sondear las profundidades de su alma. Desconocía todo de una mujer, su mentalidad, sus manías, sus acertijos.

Shisui solía decir que uno debía colarse entre sus piernas y enloquecerlas de amor antes de darles tiempo a pensar que en realidad te odiaban —aunque al final de cuentas Shisui había regresado varias veces a casa con una cachetada o un arañón. Y de todas formas información como esa no le servía en absoluto con una niña de ocho años.

Itachi había probado de tratarla como a Naruto y a Sasuke, pero se encontraba a sí mismo prestándole mayor atención de la usual y haciendo pequeñas preferencias con ella (darle el sitio más cálido en la noche, no reprenderla, observar su comportamiento de reojo en lugar de frente como con los otros dos). Hubiera sido mucho más sencillo si aquel hubiese sido un grupo compuesto exclusivamente por hombres —aunque por otro lado los equipos con esa disposición solían ser más violentos y groseros.

Itachi soltó un suspiro. A diez metros tras él los niños corrían y cada diez pasos hacían una sentadilla. Itachi giró a verlos de reojo, el cabello de los tres había crecido mucho y a Naruto el fleco le llegaba hasta la nariz. Itachi siempre había usado el cabello atado porque (sinceramente) era bastante malo para cortar el cabello, algo le decía que si intentaba hacerles un corte a los chicos los dejaría como si los hubiera mordido un animal.

Vamos corriendo, corriendo por el camino. —Naruto iba cantando alegre, aunque cada tanto se le metía cabello en la boca—. Por el camino, Camino de la Serpiente.

Y el que se caiga, se cae al vacío, vamos corriendo, Camino de la Serpiente. —Sasuke siguió el estribillo e Itachi sinceramente se sorprendió que pudieran correr, cantar y hacer sentadillas. Sin perder el paso giró a ver a Hinata, la niña ya no sudaba como al inicio y su semblante se veía muy calmo mientras corría con expresión de ir pensando en otra cosa.

—¡Hinata-chan! —Naruto le gritó y ella abrió grandes los ojos asustada—. ¡Tienes que cantar también!

Por el Camino, Camino de la Serpiente. —Para sorpresa de Itachi ella cantó también, seguramente no se había dado cuenta que él se encontraba cerca, pues nunca abría la boca en su presencia. Su voz era infantil y delgada, pero tenía buen timbre.

Si nos caemos nos caemos juntos, Camino de la Serpiente, corriendo sin rumbo. —Los tres cantaron juntos e Itachi siguió avanzando con la vista al frente. Sin rumbo. Aunque eran pequeños pudiera ser que de alguna manera también anidara en su alma la misma desazón que a veces lo embargaba a él.

..

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—Escuchen. —Itachi se colocó frente a ellos y por primera vez después de casi un año los observó buscando los cambios en ellos. Los tres habían crecido un poco y evidentemente todo su cuerpo se había fortalecido, aunque tenían un aire a vagabundos que solo podía retirar un buen baño y bastante jabón.

—¿Qué pasa Itachi-Taichou? —Naruto colocó ambas manos tras su nuca, el cabello rubio le caía espeso por los hombros, Sasuke parecía —sinceramente— alguna especie de cacatúa, con el cabello rebelde erizado sin control. Hinata en cambio tenía un bonito cabello liso y tan negro que a veces se veía azul, pero estaba tan descuidada como los otros dos en asuntos de limpieza.

—Han corrido mucho y lo han hecho bien.

—¿Ya podemos quitarnos las pesas? —Naruto agitó las manos en el aire, los tres llevaban pesas en los tobillos y en las muñecas y más que shinobis buscando el camino a la excelencia parecían una especie de presos que él estuviera torturando.

—No Naruto-kun. —Itachi sacó tres papeles de su bolsillo, los niños lo miraron interesados. Después de tanto correr con el mismo paisaje enfrente era lógico que cualquier cosa fuera de la rutina los emocionara al máximo—. Quizás no lo hayan notado, pero en todo este tiempo han estado usando energía natural para moverse, respirar y entrenar. —El rostro ingenuo de los niños le dejaba muy a las claras que no entendían que tan grande era aquella proeza.

—¡Somos los mejores dattebayo! —Naruto alzó un puño al aire feliz.

—Ahora quisiera enfocar la segunda parte de nuestro entrenamiento en sus cualidades específicas, —Itachi siguió hablando antes de que a los niños se les ocurriera pensar que apenas iban a la mitad—, para eso necesito que cada quien tome uno de estos papeles. Tú primero Sasuke. —A pesar de que nada en él lo delataba su estómago se apretó cuando le paso a su hermano uno de aquellos papeles. Con sus ingenuos ojos negros Sasuke sujetó el papel mismo que se inflamó como si le hubiera puesto combustible y al instante se hizo cenizas.

—¡Ah! —Sasuke soltó un jadeo y tanto Naruto como Hinata abrieron grandes los ojos.

—Eso quiere decir que eres afín al fuego. —Itachi sintió como las comisuras de la boca se le estiraban ligeramente mientras le daba un golpecito en la frente a su hermano—. Como yo.

—¿Cómo usted Itachi-Taichou? —Las mejillas de Sasuke se encendieron de gozo e Itachi asintió lentamente, aquella era una buena noticia, si los dos eran afines al fuego podría enseñarle a Sasuke jutsus de fuego sin ningún problema, sería un buen maestro para su hermano.

—Ahora tu Naruto-kun. —El niño dio un paso envalentonado, pero al sujetar su papel inmediatamente éste se partió en dos.

—¡Ah! —Naruto abrió enormes los ojos—. ¡Yo no fui!, ¡se partió solo dattebayo!

—No te preocupes Naruto-kun. —Itachi lo tranquilizó—. Eso significa que puedes manejar el elemento del viento.

—¿Usted también puede? —Naruto preguntó curioso.

—Aunque puedo usar ciertas técnicas de viento los elementos con los que soy afín son el fuego y el rayo. —Itachi sujetó uno de los papeles que primero se arrugo y luego se incendió convirtiéndose en cenizas, para sorpresa de Itachi antes de que eso pasara se cortó casi a la mitad.

—¡El suyo también se partió! —Naruto señaló contento—. Aunque no tanto como el mío, dattebayo. —Muy pocas personas en el mundo podían ser afines a tres elementos, Itachi observó las cenizas ser barridas por el viento francamente perplejo, ¿sería que aquel entrenamiento lo había cambiado más de lo que suponía en un inicio?, ¿o acaso era una oportunidad que le estaba dando la vida para entrenar correctamente a Naruto?, el viento era débil contra el fuego, pero fuerte contra el rayo. Itachi tenía el fuego, el rayo y aparentemente el viento también había decidido favorecerlo. Una gama de posibilidades se abrió ante su mente.

—¿Y Hinata que es? —Sasuke lo sujetó por la tela del pantalón e Itachi se vio obligado a reaccionar.

—¿Puede tomar uno Hinata-dono? —Con sus enormes ojos color perla la niña sujetó un papel y al instante quedo empapado.

—¡Eso debe ser agua! —Naruto chilló extasiado, pero Itachi dio un paso atrás increíblemente decepcionado. Nunca, jamás en su vida había podido hacer un solo jutsu que involucrara el elemento agua, era entendible. El elemento que era más afín a él era el fuego —como casi todos los Uchiha—, pero el fuego era débil contra el agua, para mayores desgracias el agua era débil contra la Tierra pero no es que Itachi le hubiera prestado mucha atención a los jutsus de tierra en el pasado.

—¿Si eres afín al agua vas a apagar mi fuego? —Sasuke ya le estaba cuestionando a su compañera con esa mente aguda suya—. ¡No quiero que se vuelva vapor!

—¡El agua suena muy guay dattebayo! —Pero solo hasta entonces Itachi se dio cuenta de que Hinata lo estaba viendo a él y lucía terriblemente solitaria al hacerlo.

Había elogiado a su hermano. Había tranquilizado a Naruto. Pero a ella solo le había entregado un paso atrás que hablaba de rechazo. ¿Cuántas veces más iba a equivocarse entrenando a Hinata Hyuuga?

—Hinata-dono, usted es afín al elemento agua. —Se puso en cuclillas frente a ella y le retiró el papel mojado de las manos, para su mayor malestar notó que ella tenía los ojos brillosos por las lágrimas—. Lamento si se ha llevado una idea equivocada, no es que no me guste que pueda usar el agua, lo que pasa es que es un elemento que no domino y en el que no podré enseñarle gran cosa. —Hinata agachó la cabeza, como si incluso en eso no fuera más que una molestia. Itachi intentó decirle algo, cualquier cosa, ¿acaso era tan inútil que no podía consolar a una simple niña?

—Ya, ya. —Fue Naruto quien le dio unas palmaditas consoladoras en la espalda—. Si Itachi-Taichou no puede enseñarte el agua solo hay que inventarlo nosotros, dattebayo.

—Como si fuera tan fácil inventar un jutsu. —Sasuke frunció increíblemente las cejas.

—¡Alguien debió inventarlos en algún momento! —El rubio se aferró a su idea.

—Uh… —Bueno, tenía lógica.

—Vas a aprender muchos jutsus de agua y cuando regreses le dirás a tu padre y luego vivirás conmigo como lo prometimos, ¡dattebayo! —Naruto sujetó a Hinata de las dos manos y sus ojos eran de un azul inmenso. Hinata lo observó, entreabrió un poco la boca y por primera vez desde que la conocía Itachi descubrió una chispa de esperanza en la profundidad de sus melancólicos ojos.

—¡Hai, Naruto-kun! —Y aquel no era el momento, suponía, de decirles que era poco probable que dejaran a la heredera Hyuuga vivir con el jinchuriki del Kyuuby, pero por el momento no quería ser él quien extinguiera aquella escena. Sintió un tirón en el pantalón y giró la vista abajo solo para encontrarse a Sasuke con el ceño fruncido en un mohín de disgusto.

Tonto y celoso hermanito menor.

Una sonrisa apareció en su rostro y le dio con dos dedos sobre la frente.

Por alguna razón Sasuke giró a verlo con el ceño fruncido y las mejillas infladas.

Sí que eran adorables.

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Notas de Okashira Janet: Sí, lo han adivinado, nuestros muchachos están corriendo por el Camino de la Serpiente de Dragon Ball Z. Mientras escribía éste capítulo me imaginaba a Goku corriendo sin parar y una sonrisa se me colaba en el rostro, la verdad adoro lo que el Camino de la Serpiente significa, el correr con una meta en mente, el peligro de caer, la falta de comida y de agua, el fortalecimiento mental y físico que resulta al final, ¡simplemente me fascina!

Agradezco a:

Hellenliz

Ana

Bea1258

Citlali Uchiha

Invader Zam

Carlos29

Gaby L

Ruka Jimotoraku

Hyuga Meiko chan

Violetamonster

Simazame

Tobi Uchiha-chan

Jackie Sly

RankaxAlto

Priscilla

ViictoOriia Hyuga

Soo Hyun Yuki

Emmamador

Wichipown

AlectoSnape

Letyk s

Carolina15234

Jovino006

Hinauchia4ever

NANA-chan53

Flor-VIB412

Avis

Debraa316

Angel maria 15

Amatista95

De-Dei

Hyuga meiko chan

Chio-sempai

Jhossietaisho

Clara

FlorItachiUchiha

Abril Sandoval

Carito Uchiha

Rafaela

Cinthya

La tierna Hinata-chan

OWhite Rose0

Yuki Jonito

Hitoki-chan

Kandiliz25

Jokerumi

Kds

Papaleta

Komorebi-chama

Hinatahina

EthereldCrow

Arashi Shirou

A todos muchas gracias por leer. También quiero comentarles que éste era el último capítulo que tenía escrito así que adiós actualizaciones semanales. De cualquier manera espero no tardarme mucho en subir un capitulo nuevo.

En cuanto a dudas existenciales Shisui sí va a aparecer de nuevo, no desesperen y como pueden ver el sitio al que Itachi se iba a llevar a Hinata no era figurativo.

Agradezco también a quienes se pasaron a leer mi oneshot "Ojos fantasmas" son los mejores.

10 de Junio del 2016, Viernes.