EQUIPO CUERVO

Capítulo 7: ¿Amigo o enemigo?

Por Okashira Janet

Naruto no podía estar más contento, ¡había aprendido una técnica nueva!, por días y días y días y semanas y semanas y semanas había estado intentando darle forma al viento, ¡aquello era sumamente difícil con tanto aire!, en el Camino de la Serpiente lo único que había era un camino de piedra, un montón de nubes y viento así que cuando Naruto quería manipular el viento siempre venía más del que necesitaba. En una ocasión casi había tirado a Sasuke del camino (al parecer todavía no se lo perdonaba).

¡Pero por fin!, después de tanto tiempo había logrado crear una espada de viento.

—Uh… —Hinata observó la espada curiosa—. ¿Qué es eso? —De la empuñadura sobresalían tres tiras de aire que colgaban hasta el piso.

—Creo que son sus colas. —Naruto respondió con seguridad.

—Las espadas no tienen colas. —Sasuke lo regañó, porque últimamente Sasuke se la pasaba regañando, su amigo tenía las comisuras de la boca, las manos y parte de la ropa chamuscadas. Sasuke podía hacer grandes cosas con fuego, incluso hacía un dragón de fuego que corría aproximadamente veinte metros por el Camino de la Serpiente antes de desaparecer. Pero todas las técnicas de fuego que Sasuke hacía eran momentáneas, ¡él en cambio podía mantener la espada de viento en sus manos y pelear con ella! Y si la sujetaba de la empuñadura no se cortaba (porque al inicio había estado a punto de perder los dedos).

—Pues mi espada tiene colas. —Naruto refunfuño—. Se llama Kobito (1).

—¿Kobito? —Sasuke arqueó las dos cejas—. ¡Es un nombre estúpido! Y para empezar las espadas no tienen nombre.

—A-a mí me parece lindo. —Hinata jugueteó con sus dedos, Sasuke chasqueó la lengua, últimamente hacía mucho eso.

—¿Y para que haces una espada si apestas en kenjutsu? —El último mes Itachi les había enseñado kenjutsu todas las tardes, pero a pesar de que ya eran expertos en posiciones básicas y ataques sencillos el único que parecía tener aptitudes para la misma era Sasuke.

—¡También puedo hacer un shuriken! —Naruto levantó la espada que en sus manos se transformó en un enorme shuriken de aire—. ¡Kobito-shuriken!

—¿Ni siquiera le vas a cambiar el nombre? —Sasuke lo observó como un caso perdido—. Y te recuerdo que tampoco es que seas muy bueno arrojando shurikens.

—Pero éste es más sencillo. —Naruto lo arrojó adelante y para sorpresa de los otros dos rasgó el aire con un chillido y avanzó cerca de treinta metros antes de desaparecer—. ¡Es demasiado grande para no darle a algo!

—Supongo. —Sasuke frunció ligeramente el ceño—. Pero Itachi-Taichou dijo que las espadas de viento eran especiales porque eran invisibles, ¡la tuya incluso tiene colas!

—Uh… es que así es más guay dattebayo. —La verdad es que aunque al principio había querido hacer una espada invisible siempre se terminaba pintando de azul con su chakra, así que Naruto se había rendido. Incluso cuando no se pintaba de azul se podía ver perfectamente los bordes de la espada.

—Yo también… —La triste voz de Hinata provocó que tanto Sasuke como Naruto giraran a verla—. También quisiera hacer algo así… —Hasta el momento Hinata no había podido hacer ni un solo jutsu de agua que mereciera la atención. Itachi la había puesto a concentrar energía natural y convertirla en agua y aunque lo había conseguido se había quedado estancada en ese paso pues su Taichou desconocía cualquier jutsu de agua y la teoría no estaba sirviendo de mucho.

—¿No puedes hacer una espada de agua? —Naruto preguntó ingenuo.

—Jamás he visto una espada de agua. —Sasuke frunció el ceño—. Sería más sencillo hacer un dragón de agua porque ni el agua ni el fuego se pueden manejar como el viento.

—Como sea. —Naruto hizo morros y echó a andar, a los pocos segundos sintió que Sasuke y Hinata lo seguían. Tal vez estaban demasiado cansados para discutir. Naruto usualmente no se sentía cansado, pero a veces Hinata tenía tan poca fuerza que se dormía junto al camino como un cachorro y Sasuke corría medio dormido medio despierto, como si estuviera flotando. Alguna que otra vez Naruto había tenido que parar por ellos aunque él no se sintiera particularmente agotado.

Pero en esta ocasión los tres estaban cansados, Naruto ya había notado que su límite de manipulación de elemento aire era de aproximadamente quince minutos antes de que las piernas empezaran a fallarle. Se preguntó si ya se estaría acercando la hora de dormir y si Itachi iba a regresar pronto para abrazarlos, Naruto se había acostumbrado a ello, a dormir sobre su rodilla, acomodar la cabeza sobre su hombro y sentir un chakra cálido rodearlo, era su momento favorito del día y también el de Sasuke, aunque parecía que a Hinata no le hacía particular gracia.

Naruto la giró a ver de reojo, había cosas que no entendía de Hinata, como cuando lloraba en la noche, Naruto a veces le secaba las mejillas y le daba golpecitos en la espalda —como a un camarada caído en desgracia— pero nunca hablaban de ello en las mañanas. Tampoco entendía que hablara despacito y que no lo mirara a los ojos mucho tiempo cuando hablaban, pero no importaba, ¡Hinata era guay!

—¡Oh! —Naruto señaló al frente—. ¡Miren eso! —Hinata y Sasuke levantaron la mirada—. ¡Es un edificio de aguas termales!

—¿Qué hace en medio del camino un edificio de aguas termales? —Sasuke observó aquello con sospecha, el edificio estaba al lado del camino, como si volara por encima de las nubes.

—No sé, ¡pero podremos bañarnos! —El rostro de Naruto se iluminó y Hinata dio un atontado paso adelante como si aquel sueño fuera a desvanecerse si dejaba de verlo.

—Esperen. —Como siempre Sasuke cortó sus intentos de correr a la libertad—. Itachi-Taichou se adelantó hace mucho y aun no regresa.

—¿Y eso qué? —Naruto estaba marchando en su mismo lugar cada vez más rápido, ansioso de salir pitando al agua.

—Que podría ser una trampa.

—¡¿Qué?! —Los ojos de Naruto lo miraron horrorizados—. ¡No, solo son aguas termales!

—Po-por favor Sasuke-kun… —Hinata habló quedo, con ambas manos apretadas al frente, Sasuke frunció el ceño.

—No. Tenemos que esperar a Itachi-Taichou.

—Pe-pero… —Hinata tartamudeó.

—¡Vamos a ir a bañarnos aunque no quieras! —Naruto apretó fuertes los tirantes de su mochila—. ¡Y no va a pasar nada!, seguro Itachi-Taichou ya está adentro.

—Él no entraría sin nosotros. —Sasuke apretó los dientes.

—O tal vez sí. —Naruto alzó la respingona nariz—. También él apestaba. —Sasuke realmente no podía rebatir eso—. Además si es una trampa eso quiere decir que está ahí dentro y hay que sacarlo ¡dattebayo!

—Hum. —Eso sonaba menos desleal que salir corriendo a bañarse en cuanto habían tenido la oportunidad—. De acuerdo. —Sasuke les dio su beneplácito y en la mirada extasiada de sus compañeros pudo comprobar que ambos eran idiotas. También Hinata por muy niña Hyuuga que fuera.

—¡Vamos! —Los tres corrieron al edificio, aunque sin ser conscientes adoptaron la formación de reconocimiento que Itachi les había enseñado.

Naruto-kun tú al frente por si hay que atacar, Hinata-dono usted en medio, use sus ojos, recorra el perímetro, busque peligros, Sasuke tú eres la retaguardia, tus compañeros te confían sus espaldas, no lo olvides. —Itachi los había hecho machacar tantas veces esa formación que entraron al edificio en sus posiciones de forma automática.

—Uh. —Apenas entrar Naruto sacudió una mano frente a su cara—. Esto esta viejo.

—Y polviento. —Sasuke frunció el ceño.

—Hay-hay toallas por allá. —Hinata señaló un estante en donde se encontraban toallas blancas y limpias bien acomodadas, algo que no colaba demasiado con el estado de abandono del resto del lugar.

—¡Y sandalias! —Naruto se sacó los zapatos ninja mientras corría descalzo a donde las sandalias lo esperaban apiladas.

—¿No debería haber un encargado por aquí? —Sasuke enarcó una ceja inquieto, pero ni Hinata ni Naruto le hicieron caso—. Escuchen par de zoquetes. —Frustrado Sasuke los siguió, pero ellos ni siquiera giraron a verlo. A veces Naruto y Hinata hacían eso, crear un frente común en su contra, de Naruto se lo esperaba, pero Hinata a veces lo hacía cuando sabía que era prudente escucharlo pero la mentalidad idiota de Naruto era más fácil de seguir.

—¡Ey, miren que guay! —Naruto se quitó a toda prisa la playera y fue dejando un reguero de ropa mientras se envolvía en una toalla, Sasuke lo miró con incredulidad cuando se sacó el short y la ropa interior sin ninguna clase de recato, aun cuando Hinata estaba ahí.

—¡Uh! —Hinata se puso roja y se tapó la cara con las manos.

—¡Oye idiota! —Sasuke le dio un capo en la cabeza—. No te desnudes frente a otros.

—¿Por qué? —En los ojos del rubio era claro que no tenía idea de aquella regla de sociedad.

—Porque… —Sasuke parpadeó, pero luego vio a Hinata que parecía echar humo de la cabeza—. ¡Porque Hinata es una niña tarado!

—Oh. —Naruto pareció encontrar aquella explicación sensata—. Es porque ellas no tienen pajarito, ¿verdad?

—No, no tienen. —Sasuke recordaba muy vagamente a su madre decirle algo de eso cuando era más chico—. Ellas tienen… —Bueno, quien sabe qué tendrían, pero pajarito no, eso seguro.

—¿Qué tienen? —Naruto estaba esperando la respuesta como un niño curioso de la Academia.

—Pues… —Sasuke frunció exageradamente las cejas—. Eso. Díselo Hinata. —Sí, que hablara la experta. Para gran confusión de los dos Hinata empezó a negar con la cabeza cada vez más fuerte con el rostro rojo como jitomate.

—¿Eh?, ¿por qué no quieres decir? —Naruto se acercó hasta ella—. No estés triste. —Finalmente Naruto dedujo que la falta de pajarito la apenaba—. No nos vamos a burlar de ti.

—Uh… —Finalmente Hinata levantó el rostro, pero estaba tan avergonzada que se le habían corrido las lágrimas, Naruto dio un bote al verla así.

—Oii Sasuke, haz algo. —No es que Sasuke hubiera tenido suerte en el pasado en hacer que Hinata dejara de llorar, esa era más la especialidad de Naruto.

—Deja de llorar Hinata. —Le ordeno con la rudeza con la que le hablaba Shisui cuando lloraba por rasparse las rodillas, para su sorpresa Hinata dio un respingo y lo miró con los ojos muy abiertos—. Nos vamos a bañar y lo vamos a hacer juntos porque este lugar podría ser una trampa, así que vas a ir ahí con nosotros.

—Pe-pero… —Hinata los miró con horror—. Las chicas no-no pueden enseñar su cuerpo desnudo a los chi-chicos, me-me van a castigar. —Hacía tiempo que no hablaba de los castigos de su clan—. Soy la heredera, solo puedo desnudarme frente a mi esposo.

—No tienes esposo. —Sasuke la miró como si se hubiera vuelto loca—. Además esta es una misión de rescate de Itachi-Taichou.

—Uh… —Hinata pareció encontrar una esperanza en esas palabras—. La-la misión siempre va primero, ¿ve-verdad?

—¡Claro, dattebayo! —Naruto saltó.

—Así que pónganse las toallas todos. —Sasuke se envolvió con la toalla la cintura y empezó a sacarse la ropa, Hinata también lo hizo, aunque considerablemente despacio y titubeante. Naruto que los esperaba con la toalla cayéndole por las caderas notó con sorpresa que la espalda de Hinata era blanca como la nieve, mucho más blanca que la piel de Sasuke.

—Que guay. —Le pasó una mano por la espalda solo para ver si una piel tan blanca se sentía diferente o no, Hinata dio un bote—. ¡Eres muy blanca! —A pesar de lo sucios que estaban y lo mal que olían la espalda de Hinata parecía leche. Hinata lo miró con los ojos bien abiertos y la toalla sujeta contra su pecho.

—Bien, vamos. —Sasuke pasó de oírlos y señaló a las termas—. ¡A bañarnos! Y encontrar a Itachi-Taichou, claro…

—Sí. —Naruto y Hinata lo siguieron con pasos cortos debido a las sandalias, los tres entraron por una puerta medio desvencijada que daba a unos cambiadores (ahí era donde debían desnudarse y no afuera), Sasuke leyó todas las instrucciones; antes de meterse a las termas tenían que quitarse toda la suciedad con el jabón afuera en las regaderas.

—Naruto, ni se te ocurra aventar tu mugre de más de un año al agua. —Sasuke lo miró con mala cara.

—Uh… —Naruto detuvo su pie en el aire culpable.

—Vamos. —Los tres entraron a unas regaderas tan desiertas que parecían casi fantasmales y aunque Hinata estuvo a punto de desmayarse al final ganó en ella su deseo de estar limpia y se sentó en un banco a lavarse el cabello. Naruto la miró de reojo intentando ver que tenía en lugar de pajarito, pero ahí donde las piernas de Hinata se juntaban no parecía haber nada.

—Eh Sasuke… —Naruto inició titubeante, pero por alguna razón Sasuke se sentía sofocado.

—Ya sé. —Sintió que se le coloreaban las mejillas—. Y yo tampoco sé. —Al final los tres se olvidaron de diferencias anatómicas y se llenaron de burbujas de jabón cual monos de nieve. Hinata se limpió el cabello más de tres veces con shampoo y agua y Naruto se restregó en todos los sitios por donde no se había restregado antes, Sasuke se perdió tanto en la sensación del jabón contra su cuerpo que se le olvido que estaban buscando a Itachi.

Cuando su pelo dejo de ser un pegoste y comprobaron que olían a limpio corrieron a las aguas termales con las toallas cubriéndolos.

Naruto entró tirándose una bomba, Hinata entró de ladito, como una niña educada, Sasuke entró por el escalón —como las personas normales, suponía—. En cuanto los tres estuvieron en el agua las heridas del entrenamiento les empezaron a escocer, Naruto dio un chillido cuando empezó a salir vapor de sus heridas como si se tratara de un volcán en erupción, pero luego las heridas se cerraron con rapidez. Acostumbrados al poder de sanación de Naruto Hinata y Sasuke no le prestaron atención.

Pasados unos minutos Sasuke empezó a arrullarse contra la saliente y Naruto a hacer bucitos, Hinata estaba jugando a hacer ondas con el agua cuando de repente se puso de pie y giró la cabeza a la derecha.

—Byakugan. —Sasuke se puso de pie en automático y Naruto hizo lo mismo, aunque su formación de defensa no se veía muy imponente con los tres apenas cubiertos por las toallas y un poco rojos por el vapor. Dos figuras empezaron a dibujarse saliendo de las regaderas, una aproximadamente de su tamaño y otra más grande, casi de la altura de Itachi.

—A lo mejor nada más quieren bañarse. —Naruto comentó inseguro.

—No lo creo. —Sasuke apretó los dientes, la figura más pequeña corría hacía ellos a gran velocidad.

—¡Ey!, —Sasuke asumió su posición de líder—, ¿Quién eres?

—¿Eh? —Finalmente la figura se detuvo, era un niño de cabello muy blanco y ojos violetas, parecía de su edad y estaba tan desnudo como un animalito.

—¡Ah! —Hinata enrojeció, pero tuvo que obligarse a concentrarse y no desviar la mirada de su posible adversario.

—Dije, ¿Quién eres? —Sasuke frunció el ceño echando una mirada inquisitiva atrás, donde la otra figura caminaba a paso lento hacía ellos, como si no le merecieran especial importancia.

—Hozuki Suigetsu. —El niño se hizo un charco de agua en el suelo logrando que los tres soltaran un jadeo—. ¿Quién eres tú? —Sasuke apenas alcanzó a reaccionar a tiempo y girarse con el puño por delante, el niño había aparecido tras él, casi como si se hubiera aparecido. A pesar de que le dio un puñetazo en la cara el chico se hizo agua al contacto con el impacto y se disolvió en las aguas termales—. ¡Que agresivo!

—Soy Sasuke Uchiha. —Sasuke apretó las cejas observando el agua en espera de encontrar su chakra.

—¡Esta ahí! —Hinata, con el Byakugan activado, señaló tras Naruto, el rubio pegó un brinco ayudado de un par de clones que creó al instante.

—Oh. —El niño tomó forma humana de nuevo, tenía los morados ojos muy abiertos—. Me viste, ¿cómo lo hiciste?

—Un Uchiha y un Hyuuga. —La voz detrás de ellos les hizo recordar que aquel niño no iba solo. Sasuke se regañó a sí mismo por no llevar sus armas a ese lugar—. Ustedes deben ser el equipo de niños que mandó Konoha. —La voz del joven era estoica y sin inflexiones, su cabello también era blanco y sus ojos de un violeta apagado.

—¡Mangetsu-Niisan! —El niño sonrió y para Naruto fue una sorpresa descubrir la hilera de dientes puntiagudos que se escondía dentro de su boca—. ¿Ellos son la razón por la que nos enviaron aquí?

—Sí. —Mangetsu entró al agua como si ellos no estuvieran ahí con los puños prestos a atacar, considerándolos meramente parte del paisaje.

—¿Los mandaron a matarnos o algo así? —Sasuke apretó los dientes.

—¿Matarlos? —Suigetsu arqueó ambas cejas—. ¿Podemos hacerlo Mangetsu-Niisan?

—Preferiría no lidiar con Cuervo-san de momento. —Mangetsu se recargó contra una saliente y cerró los ojos dejando claro con su actitud que no pensaba que fueran siquiera lo suficiente importantes para estar en guardia.

—¿Quién es Cuervo-san? —Naruto balbuceó confundido, pero parecía que Suigetsu tampoco lo sabía.

—Si no los mandaron a matarnos entonces por qué los enviaron aquí. —Sasuke no era tonto, sabía reconocer un chakra que lo superaba y aquella persona llamada Mangetsu tenía un chakra que le recordaba al nivel de un jounnin.

—Los dirigentes de la aldea dijeron que sí Konoha enviaba niños al Camino de la Serpiente nosotros no íbamos a ser menos. —Suigetsu se pasó ambas manos tras la nuca—. Éramos seis al principio.

—¿Y dónde están los otros tres? —Naruto preguntó con un parpadeo.

—Cuatro. —Sasuke lo vio con mala cara—. Sí eran seis al principio y ahora son dos faltan cuatro.

—¿Eh? —Suigetsu se rascó la barbilla—. Ah no, entonces al principio éramos siete.

—Te voy a dar unas clases extras de matemáticas. —Mangetsu murmuró adormilado. Hinata lo observó de reojo, los hermanos se parecían muchísimo, casi como Sasuke e Itachi, pero aunque Mangetsu pareciera no prestarles atención algo le decía a Hinata que era peligroso.

—Bueno, que pasó con los que no están. —Naruto se cruzó de brazos.

—Pues que se murieron. —Suigetsu se encogió de hombros—. ¿Ustedes cuantos eran al principio?

—Cuatro y seguimos siendo cuatro. —Sasuke frunció el ceño—. Nuestro líder llegara en cualquier momento. —A Hinata le pareció que Mangetsu se sonreía un poco, pero era una sonrisa que tenía mucho de maldad.

—Hum. —Suigetsu los miró como calibrando su potencial, al final no pareció muy impresionado y ladeó la cabeza—. Si tú lo dices.

—¡No estoy mintiendo! —Sasuke frunció el ceño—. Mira esto: Katon: Gokakyu No Jutsu. —Siempre más práctico Sasuke formó una enorme bola de fuego y tanto sus compañeros como Suigetsu se tuvieron que arrojar al agua para no quemarse. Mangetsu ni siquiera abrió los ojos.

—Eso fue guay. —Suigetsu sacó la cabeza del agua con una enorme sonrisa—. Pero supera esto: Mizudeppo No Jutsu. —Sasuke no pudo esquivarlo, Suigetsu puso su dedo como si se tratara de una pistola y para su enorme sorpresa le disparó una bala de agua que le dio en el brazo y aunque no lo perforó le causo un dolor enorme.

—¿Qué fue eso? —Naruto preguntó con la boca abierta, más emocionado por la técnica que por las heridas de su compañero.

—Soy un chico agua. —Suigetsu le guiñó un ojo.

—¿Chico agua? —Naruto apretó los puños con los ojos brillando—. ¡Entonces puedes enseñarle a Hinata-chan!

—¿Ah? —Suigetsu frunció el ceño, al girar la mirada se encontró con una niña de ojos color perla, cabello negro a los hombros y rostro de estar muy asustada—. ¿A ella? —Su decepción era patente.

—Hinata-chan es muy guay dattebayo. —Naruto lo sujetó de los hombros y lo jaló hacía él mientras Sasuke lo veía con mala cara por hacerle tanta fiesta a alguien que lo había lastimado.

—No lo parece. —Suigetsu puso morros—. ¿Y yo qué gano?

—Uh… —Naruto elevó un dedo—. Sasuke puede enseñarte su bola de fuego.

—Soy un chico agua. —Suigetsu arrugó el ceño—. El fuego y yo no nos llevamos.

—¿Qué tal kenjutsu?

—Eso me lo enseña Mangetsu-niisan.

—¿Clones de sombra?

—Ya sé hacerlos.

—Que tal esto. —Naruto moldeó aire y en menos de cinco segundos ya tenía su bonita espada entre las manos—. Se llama Kobito.

—Es guay. —Suigetsu ladeó la cabeza—. Ok. Trato hecho. —Desde su posición Mangetsu abrió un ojo, observó por un momento a su hermano y volvió a dejar caer los parpados.

—Ok. —Suigetsu se colocó enfrente de Hinata con ambas manos en la cintura, el agua le tapaba prácticamente hasta la cadera, pero aun así Hinata estaba roja—. Supongo que eres elemento agua, ¿qué sabes hacer?

—So-solo moldear un poco… —Hinata extendió ambas manos y luego de tortuosos segundos tuvo una pequeña bolita de agua en sus manos.

—¡Ey! —Suigetsu se agachó para ver el agua más de cerca—. Nunca había visto a nadie que pudiera hacer una bolita de agua sin que tocara sus manos, ¡ya viste Mangetsu-Niisan! —Pero Mangetsu ni siquiera se dio por enterado—. Ah, bueno. —El niño se pasó ambas manos tras la nuca—. ¿Qué quieres por la espada de aire?

—N-no sé… —Hinata parecía un poco menos que aterrada, no tenía idea de qué jutsus de agua existían, en su clan ni siquiera se hablaba de algún otro jutsu que no estuviera relacionado con el Byakugan o el Junken.

—Tiene que ser algo tan guay como mi Kobito. —Naruto sentenció.

—Qué te parece éste: Suiton Suidan No Jutsu. —Suigetsu se hizo para atrás como si estuviera metiendo aire en sus pulmones y luego soltó un enorme chorro de agua por la boca, tan fuerte que las aguas termales se dividieron en dos.

—¡Es como la bola de fuego de Sasuke! —Naruto apretó ambos puños—. Trato hecho. —Sasuke rodó los ojos, sí que Naruto era malo negociando.

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Itachi había adelantado a su equipo cerca de diez minutos buscando adversarios en el camino; curiosamente no se había encontrado a nadie, últimamente los niños habían avanzado en sus técnicas así que solía dejarlos mayor tiempo sin vigilancia.

Por un rato caminó por el lado izquierdo del sendero buscando alguna presencia, pero al no encontrar nada se decidió a volver, o por lo menos aquel fue su pensamiento, para su sorpresa distinguió una especie de edificio a lo lejos, algo parecido a un hostal.

De todos los rumores acerca del Camino de la Serpiente nunca había escuchado que hubiera edificios a lo largo del sendero. Preocupado por si era una trampa intentó buscar rastros de chakra o quizás algún indicio de genjutsu. Nada. Parecía que aquel edificio que flotaba al lado del camino era real y muy palpable.

Itachi frunció ligeramente el ceño, los niños llegarían en pocos minutos y debía asegurarse que aquel lugar era seguro, si en realidad era una especie de hostal nadie rechazaría un buen baño y si por el contrario era una trampa impediría que los niños entraran.

—Buenas tardes. —Anunció abriendo la puerta, aquel lugar tenía los pisos más brillantes que hubiera visto en toda su vida y un aire a limpio que a Itachi le dio un poco de corte presentarse con tan malas pintas.

—Buenas tardes. —Una mujer rolliza le contestó desde atrás del mostrador, usaba unos pesados lentes, pero sus ojos parecían amables—. Shinobi, me supongo. —Itachi asintió con la cabeza y recorrió con la mirada el lugar.

—No sabía que había un sitio como éste en el Camino de la Serpiente.

—Oh querido. —La mujer salió de atrás del mostrador, sobre su ropa llevaba un enorme delantal—. ¿Quién sabe en realidad que hay en el Camino de la Serpiente?, después de correr tanto cualquiera quiere un buen baño y una cama cómoda.

—Uh. —Itachi dio una rápida mirada a la entrada—. Estoy esperando…

—¿Compañeros? —La mujer negó con una mano—. Ya llegarán, tienen que pasar por aquí de todas maneras. ¡Sairiko-chan! —Al instante se presentó una jovencita frente a ellos, era delgada, con un largo cabello oscuro que le llegaba hasta las caderas, piel muy pálida y unos enormes y oscuros ojos que le recordaron a los de su clan.

—¿Me ha llamado? —La joven vestía una yukata de trabajo y un delantal encima.

—¿Puedes acompañar a Shinobi-san a una habitación?, seguramente deseara tomar un baño. —Itachi se apresuró a negar y reiterar que estaba esperando a su equipo, pero la sonrisa suave que le dirigió la joven lo desarmó por completo.

—Por supuesto, por aquí… eh…

—Itachi. —El joven carraspeó, hacía tiempo que no usaba demasiado su voz si no era para darle indicaciones a sus aprendices.

—Itachi-san. —La joven acomodó delicadamente un mechón de cabello tras su oreja, Itachi notó sus orejas pequeñas y lo bien que olía en comparación a sí mismo, inconscientemente dio un paso atrás.

¿Sabes Tachi? —Le pareció ver que Shisui suspiraba pesadamente sujetándolo de un hombro—. Sé que no lo haces con mala intención, pero siempre les das a las chicas la idea equivocada. —Le pareció que la joven (Sairiko, según lo que había escuchado) se encogía un poco ante aquel gesto que quizás podía confundirse con desprecio o arrogancia.

—Lo lamento, —nunca le había gustado que las mujeres se sintieran cohibidas frente a él, pese a que nunca lograba un efecto contrario—, después de un entrenamiento tan prolongado mi olor corporal resulta desagradable, así que prefiero mantener las distancias.

—Ah. —Un sonrojo se coló en las mejillas de la joven, Itachi recordó vagamente a Hinata cuando Naruto le susurraba en el oído para que Sasuke no escuchara la broma que quería jugarle—. Es un alivio. —Itachi quiso decirle que una presencia tan agradable y simpática como la suya no podría ser en manera alguna un incordio, pero no se atrevió, siempre era parco con las palabras y torpe con las mujeres—. Su habitación es esta. —La joven le pasó una bonita llave dorada—. Si sus compañeros llegan los pondré en las habitaciones de al lado.

—Gracias. —Itachi hizo una corta reverencia y entró a la habitación, antes de cerrar la puerta vio como la jovencita se alejaba, era muy delgada y casi no tenía curvas, daba un aspecto sencillamente frágil, pero por un momento le pareció que tenía la complexión perfecta para ser rodeada por sus brazos.

Soltó un suspiro. A lo largo de su vida le habían gustado un par de chicas, pero cuando hablaba con ellas nunca podía llevar la conversación hacía temas amorosos, simplemente era torpe con los sentimientos.

En una ocasión le había explicado a Mitobi Uchiha todo lo que se tenía que saber acerca de explosivos ninja, la cantidad exacta de pólvora, la manera de colocarlos, el mejor instante para activarlos. Mitobi había estado encantada con su inteligencia e Itachi estaba seguro que si en aquel momento le hubiera pedido salir ella habría dicho que sí…. Pero no lo había hecho. Bueno, con una misión que requería asesinar a todo tu clan encima no es que hubiera mucho tiempo para romances.

Shisui en cambio siempre estaba listo para abrazar a quien se lo pidiera. La situación de Shisui era muy rara, en toda su vida Itachi jamás lo había visto coquetear con alguna muchacha y sin embargo eran ellas quienes lo acorralaban contra algún pasillo o lo buscaban fuera de su casa. Shisui simplemente decía que se dejaba amar y aquello causaba siempre ciertos problemas entre las chicas que se autoproclamaban sus novias y las que lo querían para superar algún momento.

Shisui podía hacer el amor, pero nunca se había enamorado de ninguna muchacha, Itachi nunca lo oía hablar con especial cariño de alguna, aunque tampoco hablaba mal de ninguna de ellas.

Hablar o no hablar, Itachi ni siquiera podía tomar una decisión como esa porque nunca había estado íntimamente con alguien.

Con movimientos cansados se quitó la ropa y fue acomodándola con cuidado sobre el cesto de la ropa sucia. El espejo del baño le regresó una imagen que, sinceramente, no esperaba. Todos los músculos se le habían marcado mucho más, pero en general se veía más delgado, su cabello era un pegoste enredado y tan sucio como el nido de algún pájaro. Pero había cosas fundamentales que habían cambiado. Itachi notó que tenía mucho más vello entre las piernas y también aquel chiste que nunca había usado había crecido. Bueno, tenía catorce años después de todo.

El rostro se le había afilado un poco y tenía la mirada un tanto rara, ni él mismo reconoció aquellos ojos negros con tintes un tanto grises.

—Es por el cansancio y la suciedad. —Se dijo a sí mismo con decisión y luego se metió bajo la regadera. Se talló cerca de media hora y su cabello fue especialmente difícil de adecentar. Cuando al fin logró sentirse limpio llenó la tina con agua y se hundió en ella sintiendo como todos sus músculos se relajaban poco a poco.

La sensación era simplemente maravillosa, en la tina, con el agua tibia arrullándolo, sintiéndose limpio y libre Itachi sentía que por fin lograba tomar un respiro en su largo y agobiante camino. Sin ser consciente recargó la cabeza contra el filo de la bañera y antes de notarlo meses de entrenamiento sin descanso pasaron factura. Se quedó dormido.

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Itachi despertó porque alguien lo estaba viendo. Sus ojos se abrieron con la rapidez de un depredador que salta sobre su presa y todo su cuerpo se tensó presintiendo un posible peligro.

—¡Ah! —Le sorprendió ver a Sairiko frente a él, la jovencita acababa de soltar un montón de toallas y llevó las manos a su caliente rostro—. ¡Lo siento!, solo quería traerle las toallas, pero estaba ahí dormido y, y… —Atontado por acabar de despertarse Itachi se levantó escurriendo agua, la muchacha soltó un grito y solo hasta entonces Itachi recordó que estaba completamente desnudo. Avergonzado en lo más propio sujetó una toalla del suelo y se la enredó como pudo contra la cadera.

—Lo siento. —Aunque fuera ella quien hubiese invadido su privacidad.

—¡No, yo, hum! —La joven hizo hueco entre sus dedos y por alguna razón a Itachi le pareció encantadora la manera en la que veía entre sus manos.

—Fue un accidente, no se preocupe.

—Sí, un accidente. —La chica trastabillo, Itachi la sujetó de los hombros y ella colocó las manos sobre su pecho, para Itachi fue como una descarga eléctrica. Su cuerpo menudo junto a él, su aroma a rosas, sus ojos negros tan parecidos a los Uchiha y sus pechos pequeñitos y suaves que apenas se insinuaban entre la ropa.

—¿Se encuentra bien?

—Sí, sí. —Aturdida la chica giró la mirada a él—. Que tonta. —Sus labios eran pequeños también y parecían muy suaves, Itachi tuvo el deseo de tocarlos, de rozarlos, de lo que sea que un joven de catorce años podría sentir en esa situación.

Pero él no era solamente un joven de catorce años.

Bruscamente la sujetó de los hombros y la separó de su cuerpo, a su rostro volvió aquella mirada carente de sentimiento de sus días de ANBU.

—¿Qué es esto?, ¿una especie de genjutsu?

—¿Eh? —La joven lo observó sin entender.

—De ninguna otra manera yo habría entrado aquí dejando en segundo lugar a mi equipo. —Sin el menor recato se quitó la toalla y empezó a ponerse la ropa sucia, aunque le causara repulsión—. Y aunque admito que alguna vez tuve algún deseo puramente humano la sensación que siento cuando estas cerca no es natural. —Con agilidad y eficiencia se colocó las muñequeras y la observó de reojo—. Es como si te hubieran sacado de mi mente para tentarme.

—No sé de qué habla. —La chica dio un paso atrás luciendo vulnerable, pero Itachi ya estaba demasiado lejos de volver a caer en esa trampa.

—No he visto a nadie más que a mí en éste lugar, mi equipo no ha llegado aunque ya deberían haberlo hecho, ¿Qué es este sitio? —Se dirigió a la puerta y aunque la joven intentó detenerlo la apartó con cierta rudeza de su camino, sus mejillas sonrojadas ya no podían perturbarlo.

En cuanto salió al pasillo las cosas dejaron de ser lo que eran, las hermosas paredes empezaron a volverse viejas, el piso desgastado y lleno de polvo, como si no lo hubieran usado en mucho tiempo. Itachi corrió, buscando alguna fuente de chakra, maldiciéndose por ser tan descuidado y dejar que por una vez su lado humano, su lado adolescente tomara el control de la situación.

En cuanto bajó las escaleras se encontró con unas viejas aguas termales, no había nadie ahí, pero había algunos signos de que no hacía mucho aquel sitio había sido usado. Itachi repasó la pared y descubrió marcas que recordaban al dragón de fuego de Sasuke y aquel tajo en uno de los muros de la pared solo podía ser cosa del poder de viento de Naruto.

Por un pequeño momento sintió pánico. Mientras él tomaba un baño siendo seducido por una fantasía su pequeño equipo había tenido que luchar por sí mismo.

—Sasuke. —Apretó los dientes e intentó buscar el rastro de su chakra, pero él no era un ninja del tipo sensorial, aquello siempre se lo había dejado a Hinata que tenía el Byakugan, ¿estaría Hinata con ellos?, repaso rápidamente el lugar y encontró cuatro pares de sandalias pequeñas y un par grande colocadas sobre un estante. Se acercó a revisarlas, aquello hablaba de cinco personas, cuatro niños y un adulto. Itachi tomó a toda prisa su mochila y salió de ahí como quien sale de un espantoso pueblo fantasma. Afuera la luz del sol le hizo daño en los ojos, El Camino de la Serpiente se extendía tan firme como siempre, ¿los niños habrían seguido el camino?, ¿les habrían hecho daño?, ¿habrían retrocedido?. Tuvo que obligarse a sí mismo a tomar aire y serenarse. Sasuke era un buen líder, si habían salido completos de allí habrían seguido caminando, su hermano no era de los que esperaban que alguien los rescatara y seguramente Naruto habría estado ansioso por continuar, Hinata quizás estaría dudosa, pero al final habría seguido a los otros dos.

Itachi echó a correr, con todas sus fueras, con la mochila rebotándole contra la espalda, tan rápido que el camino se volvió un manchón a su paso. Sintió que la energía natural se arremolinaba a su alrededor y por primera vez entraba libremente en sus pulmones nutriéndolo, dándole fuerzas para correr sin tener que respirar, dándole tanto impulso a sus pies que se volvían alas y por primera vez en toda su vida fue capaz de llevar a cabo la técnica del cuerpo parpadeante.

No supo cuánto corrió, pero al final fue capaz de verlos, los tres trotaban en la formación que les había enseñado, Naruto adelante, Hinata en medio, Sasuke atrás.

—¡Ah! —Hinata fue la primera en pararse y girar atrás, en sus ojos el Byakugan se encontraba activado—. Itachi-Taichou.

—¡Nii-san! —Sasuke ni siquiera fue consciente de que le había llamado con familiaridad, sus mejillas se encendieron de gozo.

—¡Itachi-Taichou!, pensamos que se había ido sin nosotros, ¡dattebayo! —Itachi se detuvo frente a ellos y se puso en cuclillas, revisando con velocidad sorprendente sus cambios, sus posibles heridas, pero lo único que encontró fue a tres niños limpios que aún olían a jabón.

—¿Dónde estabas? —Sasuke ladeó la cabeza—. Pensamos que ibas adelante.

—No. —Itachi sujetó a Sasuke de la muñeca, solo para comprobar que aquello era real—. Por algunos eventos me he quedado atrás momentáneamente.

—¿Momentáneamente? —Naruto pasó ambas manos tras su nuca—. Pero si lo esperamos tres semanas. ¡Ah, cierto!, Hinata-chan enséñale tu nueva técnica. —La niña asintió con la cabeza, dio un paso atrás y tomó aire.

Suiton Suidan No Jutsu. —Un enorme chorro de agua salió de su pequeña boca casi con la intensidad con la que Sasuke hacía su bola de fuego, en cuanto la emanación de líquido se acabó Hinata se limpió la boca con el dorso del brazo y lo observó con ojos expectantes, Itachi se obligó a sonreír.

—Eso fue muy impresionante Hinata-dono. —No pudo evitarlo, la sujetó de ambas manos tratando de serenarse.

Lo habían esperado tres semanas.

Hinata sabía hacer un jutsu de agua que él no le había enseñado.

En las termas había cinco pares de sandalias…

—Hinata-dono, —Itachi intentó mantener la voz amable—, ¿quién le enseñó a hacer ese jutsu? —La mirada de Hinata decayó, Itachi pudo notar que sus parpados caían lentamente, no sabía cómo lo hacía, pero Hinata Hyuuga era capaz de darse cuenta cuando estaba mintiendo y para su desgracia la mentira era algo que llevaba a cabo cada día de su vida—. Hinata-dono, —con lentitud le apretó las manos—, no estoy enojado.

—Fue un niño que se llama Suigetsu. —Naruto contestó por ella, como solía hacerlo cuando su compañera prefería mantenerse en silencio.

—Iba acompañado de un tipo de nombre Mangetsu. —Sasuke añadió con el ceño fruncido—. Naruto le cambió el jutsu de agua por la espada de viento, aunque Suigetsu nunca la pudo hacer como él.

—¡Es que soy muy guay dattebayo!, —Naruto apretó un poco las cejas—, Mangetsu nunca decía nada pero siempre nos estaba viendo, ¿a que sí Sasuke?

—Creo que no nos hacía nada porque dijo que no quería meterse en problemas con Cuervo-san, ¿sabes quién es ese Nii-san? —Itachi apretó los dientes, por supuesto que conocía a Mangetsu de la sangrienta aldea de la Niebla, si hubiera querido aquel hombre que manejaba a su antojo las espadas podría haber asesinado a su equipo sin ninguna clase de dificultad, solo su nombre de ANBU "Cuervo" los había salvado.

—¿Estuvieron tres semanas entrenando? —Itachi desvió el rumbo de la conversación, Sasuke parpadeó.

—Fueron dos, después Mangetsu y Suigetsu se fueron porque dijeron que se habían atrasado mucho.

—Nos quedamos una semana esperándolo. —Naruto se encogió de hombros—. Pero nunca llegó nadie además de nosotros.

—¿Estaban en un viejo hostal?

—Sí. —Naruto parpadeó—. Todo está viejo y lleno de polvo menos las sandalias y las toallas.

—Y de paso lavamos nuestra ropa. —Sasuke mostró sus remeras limpias—. Aunque ya están bastante rotas. —Itachi lo entendió, el aspecto real de aquel lugar era un hostal viejo que era a donde había entrado su equipo, pero también contaba con un complicado genjutsu que te hacía ver lo que anhelabas ver, los secretos más oscuros del corazón. Los niños no tenían pensamientos tan profundos ni deseos oscuros, por eso habían entrado al hostal sin problemas y probablemente Mangetsu había visto lo mismo que ellos porque estaba con Suigetsu quien lo había guiado. Un shinobi de corazón limpio solo vería el hostal viejo, pero en cambio alguien con deseos reprimidos…

Tuvo que apretar los ojos.

—¿Itachi-Taichou? —Percibió la voz de su hermano ligeramente preocupada—. ¿Se encuentra bien? —Abrió los ojos. No era un shinobi perfecto, pero había logrado liberarse, también de los errores se aprendía.

—¿Ustedes se encuentran bien? —Los analizó fríamente a cada uno, Sasuke sacó pecho, Naruto empezó a moverse en su mismo lugar y Hinata enrojeció bajando la mirada al suelo—. ¿Mangetsu-san no les hizo nada?, ¿no se les acercó?

—Bueno. —Naruto achicó la mirada como intentando recordar—. Una vez le dijo algo a Hinata-chan, ¿cierto?

—Ah sí. —Sasuke le pegó con un puño a su mano—. Ese día cuando estábamos haciendo carreras en el agua y ella no quiso.

—¿Sí? —Itachi giró hacía ella, aún tenía su muñeca pequeñita rodeada por su mano y rogó que por una sola vez le contestara de frente—. ¿Recuerda que le dijo Hinata-dono? —Con sus enormes ojos del color de la luna la niña asintió viéndolo fijamente—. ¿Podría decírmelo?

—Él dijo, —la voz de Hinata era suave y delicada y a Itachi le sorprendió escucharla hablar sin retirar la vista de sus ojos—, que mis ojos eran bonitos. —Itachi sintió un escalofrío recorrerlo de arriba abajo.

—¿Dijo algo más Hinata-dono?

—Uh… —La niña desvió la mirada hacía Naruto quien asintió varias veces con la cabeza como instándola a continuar—. Me preguntó por qué no tenía el cabello largo como los demás Hyuuga. —Hasta ese momento Itachi no se había preguntado nada acerca de esa particularidad y era cierto que la mayoría de los Hyuuga tenían el cabello largo, fuera adulto o pequeño. Cuando Hinata había llegado a su equipo había tenido el cabello corto como un niño, ahora le caía hasta los hombros, liso y muy negro. Itachi la siguió viendo esperando que continuara hablando, pero ella parecía no tener nada más que decir. Al fin el joven comprendió que ella creía que él estaba al corriente de la razón.

—Pero ahora Hinata-chan ya puede tener el cabello largo como los demás. —Naruto le dio palmaditas amistosas en los hombros—. Porque es muy fuerte dattebayo. —Itachi comprendió que solo se le permitía tener el cabello largo a los miembros del clan que demostraran cierto grado de poder de acuerdo a su rango y seguramente se esperaba mucho de una joven heredera.

—¿Usted le dijo la razón a Mangetsu-san? —Itachi habló con amabilidad, pero notó como ella lo observaba como si pudiera leerlo y no comprendiera su sobresalto.

—Sí. —Hinata parpadeó, sus ojos brillaron con la luz del sol.

—¿Y él le contestó algo?

—Uh… —Hinata juntó los dedos pulgares en un claro síntoma de nerviosismo—. Él dijo que sí iba con él podía tener el cabello tan largo como yo quisiera. —Había querido llevársela, quedarse con el Byakugan y usarla para su aldea, Itachi estuvo a punto de contener el aire.

—Pero Sasuke y yo le dijimos que era nuestra y no podía quedársela. —Naruto se cruzó de brazos.

—Luego de eso se río y no volvió a hablarnos nunca. —Sasuke arqueó una ceja—. Era un tipo raro. —Sus ojos se abrieron con admiración—. Pero era fuerte. —Sí que lo era, Mangetsu de la Niebla. Itachi se puso de pie, los tres niños lo miraron atentamente, los mismos que habían sobrevivido sin querer a un enemigo que le habría costado trabajo incluso a él.

Su equipo no solo eran tres niños que cuidar y entrenar, su equipo era un Uchiha que representaba al Sharingan, un Hyuuga que poseía el Byakugan y el jinchuuriki del Kyuuby. Si no les daba la fuerza suficiente para cuidarse solos constantemente intentarían secuestrarlos en sus misiones. De reojo giró a ver a Hinata que con el cabello a los hombros parecía más que nunca una niña delicada. Había estado a punto de perder el Byakugan. No. Había estado a punto de perderla a ella.

—Falta aún para el anochecer. —Itachi giró a ver el cielo, los niños lo miraron a él—. Da tiempo para un último entrenamiento.

—¡Sí Itachi-Taichou!

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Notas de Okashira Janet: Éste capítulo fue un poco difícil de escribir porque pensaba abarcar mucho y al final no avance nada, bueno. Vamos a las aclaraciones.

1 Kobito significa "pequeña persona" y suele ser representado en el folklore japonés como un ser mitológico pequeñito. Naruto utiliza ese nombre con su espada porque le parece que existe una personita dentro de ella lo que le resulta bastante baboso a Sasuke.

Agradecimientos a:

Flor VIB412

Ana

Wichipown

Moonyandloony

BeRivera

Knicky Ouji

Kds

Simazame

Ross

Violetamonster

Jhossietaisho

Hyuga meiko chan

Tobi Uchiha-chan

Bellamita-uchiha

RankaxAlto

Carolina15234 KH

Jovino006

Carito Uchiha

Lucy

Citlali Uchiha

Sam

Avis

0White Ross

Kandiliz25

Papaleta

LaOtaku SasuHina

NANA-chan53

Darion777

Invader Zam

Cinthya

Kamilakashisan

Soo Hyun Yuki

Eternal Dei

Helenlizz

Hera Swallow

Daihina1

Emmamador

Call me tris

FlorItachiUchiha

A todos muchas gracias por leer. Sinceramente quería utilizar más a Suigetsu y a Mangetsu, pero el capítulo se me escapo como trucha resbalosa, así que tendré que conformarme con recuerdos. Se los reitero, son los mejores.

21 de Junio del 2016 Martes